Hola a todos, si ya se que más de uno estará cagandose en mis muertos por hacer eso ahora que la cosa pintaba tan bien. Bueno, aquí le dejo este capi y por cierto Sami puedes llevarte las tropas que quieras para proteger el lado este.
Un besazo.
Esto está narrado en tercera persona.
China despertó en uno de los calabozos, sentía el cuerpo entumecido por estar en un lugar tan frío, apenas podía recordar lo que había pasado, lo único que no se le olvidaba era la mirada de España, verde con motas rojas, nunca lo había visto así. Se incorporó sentándose.
-¿Cómo hemos llegado a esto aru?-se preguntó posando su mano en su frente, entonces notó que estaba humeda-¿Qué es…?-bajó la mano para mirarla descubriendo un líquido rojo-¡Sangre!-China se puso algo nervioso-¿pero de donde?
Entonces le vió, tirado en un lado de la celda como un juguete roto estaba su hermano pequeño Japón. Se acercó al nipón preocupado, comprobó que aún seguía vivo, pero las heridas que tenía pintaban mal.
-Chi-china,-le llamó con voz debil el nipón-¿eres tú?
-Si, aru-le dijo sosteniéndole entre sus brazos-Por Buda, ¿Qué te han hecho?
-No es nada-dijo tosiendo algo de sangre-ya estoy mejor, varias veces España-san baja y me cura las heridas.
-Pero si ha sido el el que te las ha hecho aru-le espetó.
-fue su asuma-dijo débil-su demonio me hizo esto, pero fue culpa nuestra, nosotros le hicimos despertar, creo que Lovino-kun lo sabía-tosió un poco-sabía que esto pasaría, por eso trató de que no lo hicieramos.- China suspiró era cierto que el mayor de los italianos se había opuesto en un principio, pero luego tras tocarle la fibra de los celos había accedido a hacerlo.-Además Ni-chan, España-san tenía algo que proteger.
-¿El que?-preguntó
-Tiene un hijo con Iván-confesó-se llama Alex.
Entonces Japón se desmayó, China estaba furioso, ¿cómo osaba ese español arrebatarle a lo que siempre había sido suyo y además darle un hijo?.
-Se ese mocoso no existiera-se dijo-Iván volvería conmigo.
Fue entonces cuando lo decidió, secuestraría al niño.
Salir no fue tarea facil, tubo que esperar pacientemente, romper de una patada el candado de la celda y luego atravesar la dama de hierro sin hacerse daño. Encontró la habitación del niño, en ella el joven de casi un año dormía, se acercó al niño y le acarició los cabellos.
-Eres igualito a tu padre-dijo tierno lazánodle con cuidado de no despertarle.
Para salir de la casa tubo que abatir a una de las sirvientas, pero lo había conseguido, solo faltaba que la madre fuera a por el bebe.
España y Rusia no cabían en si de preocupación.
-¿Cómo ha podido hacer eso China?-preguntó Inglaterra.
-Ni idea-respondió Francia abrazando a España
-Debí matarlo cuando tube la oportunidad-murmuró España de manera siniestra.
Entonces el teléfono de Rusia sonó, era China.
-China-dijo Rusia con odio-¿dondes está Alex?
-Hola mi amor, ¿cómo estás?, no te preocupes tu bebito está bien-hizo una pausa-por el momento.
-Bastado devuelveme a mi hijo o…-amenazó España furioso.
-¿O que?, me harás lo mismo que a Japón y a los Italia-un silencio se instauró en la sala, ahora todos miraban a España-jujuju no me digas que era secreto aru.
-España…-murmuró Bélgica sin creérselo del todo, aquel España no era el que ella conocía.
-Está bien que quieres-dijo España.
-Quiero que desaparezcas-dijo con simpleza-Rusia es mío aru, no te preocupes yo cuidaré de tu bebé.
-Bastardo.-dijo antes de que China colgase.
-¿España tú?-preguntó Rusia inseguro-¿Fuiste tú quien hizo todo esto?
-Si-confesó unos momentos después-fue por que te dañaron, todos ellos fueron los que provocaron tu atentado-las lágrimas se escurrieron de sus ojos-no podía permitir que se fueran de rositas tras haberme quitado lo que más quería, ahora tengo que reparar mi errro. No me odies por esto Ivi.
Dicho esto todos vieron como España se acercaba a un espejo, y entonces lo vieron, el reflejo de España era más siniestro, el Antonio que se reflejaba en el espejo tenía alas negras saliéndole de la espalda y los ojos de un verde rojizo.
-Acabemos con esto-dijo Antonio tendiéndo la mano a su reflejo.
-Si, mi amor-el demonio tomó su mano.
Unas plumas negras salieron del espejo envolviendo al de ojos verdes, cuando este mar negro se calmó y las plumas cayeron al suelo todos pudieron ver a un Antonio distinto, sus ojos eran rojizos y en su espalda había untar de alas negras. Sin dar tiempo a nada salió de la sala por la ventana y se perdió en la infinidad de la noche.
-Antonio-murmuró Rusia antes de salir corriendo tras la persona que amaba.
Bueno aquí lo dejo por hoy. Faltan tres capitulos para el final contando el epílogo. Espero que lo hayaís disfrutado. Un besazo
