Hola a todos, aquí el último capítulo, luego habrá un epílogo, pero en teoría todo termina aquí. Espero que lo disfrutéis (se ve a la autora encerrándose en un armario), esto lo hago por mi seguridad, ya que seguro que más o menos al final de capi me querran matar todos. Por lo que ruego que esperen a terminar de leer para empezar a lanzar cosas.
Un beso.
Este capi esta narrado por España YAndere.
La brisa nocturna mecía nuestros cabellos mientras sobrevolábamos la ciudad, ahora yo tenía el control de tu cuerpo, mientras tú esperabas en el interior, podía notar tu tristeza, China había contado a todo el mundo lo que habíamos hecho, ahora todos te veían como a mi, como a un demonio sanguinario, te veían como una vez te vio Roma, como un ser surgido de Hades cuyo mayor deseo era asesinar, es como te ven ahora, como una perfecta descripción de mi.
-Salvaremos a Alex-te dije tratando de animarte, no obtuve respuesta cosa que me hizo suspirar.
Entonces sentí la energía de China, estaban en lo alto de un edificio, al borde y de su mano estirada hacia el abismo estaba sujeto mi sacrilegio favorito.
-Alex-gritaste al darte cuenta de que si quería China podía tirar a tu hijo al vacío, pero eso solo propició que China alzase la mirada y nos viese.
-Valla, mira pequeño Alex, parece que tu mamá vino aru-Alex nos miró, tenía lágrimas en los ojos.
-¡Mamá!-gritó el pequeño haciendo que tu ira aumentase, pude notar ese inmenso poder creciendo, tu ira era mi fuerza, casi podía notar como mis garras comenzaban a salir.
-¡Déjale en paz China!-gritaste a través de mi boca cuyos colmillos empezaban a crecer, interiormente me pregunté si tu cuerpo soportaría tantos cambios.
-Como ordenes aru-entonces abrió su mano y por su propio peso el niño se precipitó al suelo.
-¡Alex!-nuestras voces no fueron lo único que sonó en la noche, Iván nos había seguido.
Sin pensarlo mucho nos lanzamos en picado y a unos metros de alcanzar el suelo logramos atrapar al niño en nuestros brazos.
-¿Estás bien?-preguntaste al niño que aún lloraba y que solamente pudo asentir.
-¿Estáis los dos bien?-preguntó Iván acercándose a nosotros, no estaba solo, Paulo Holanda y Bélgica también salieron del coche.
-Iván-murmuraste y le tendiste a Alex-Cuida de Alex, yo voy a terminar con esto.
Ibamos a marcharnos pero el eslavo nos detuvo, nos hizo girarnos y nos besó, noté en ti ese sentimiento tan cálido.
-Ten cuidado, me da igual lo que hayas hecho-dijo soltándonos-solo asegúrate de volver.
-Si, te quiero Ivi-dijiste antes de que emprendiéramos el vuelo hasta la azotea donde nos esperaba China.
No hubo palabras, simplemente miradas llenas de odio por ambas partes, entonces comenzó la lucha, los golpes iban y venían, hay que reconocer que China tiene muy buenas artes marciales y que nuestro estilo callejero no es rival, pero aún así tu odio era más fuerte, por lo que tras un rato logramos tirarle al suelo, fue entonces cuando saqué una pistola y apuntamos a China con ella, esta vez haríamos el trabajo bien hecho.
-España-murmuró.
-Lo siento China, pero esto te pasa por meterte donde no te llaman-dije hablando por los dos
Entonces el sonido de un disparo surcó el aire y tú me expulsaste de tu cuerpo.
-¿Pero que ha…-me fijé en ti-ces? ¡Antonio!-grité
Tu estaban ante mi sangrando por todos lados, la pistola aún apuntando a China que no se lo creía, no habías disparado, te habían disparado por la espalda, te giraste para ver a tu agresor con la sangre saliendo de tu boca y manchando el suelo del tejado.
-Bel-dijiste al darte cuenta de que era la belga quien había hecho eso
-Lo siento España-dijo con el rostro surcado en lágrimas-pero no puedo permitir que hagas más daño a la gente.
Sonreíste y miraste al cielo.
-Si, supongo que lo que hice estaba mal y que no tengo perdón-dijiste volviendo a apuntar a China-pero aún tengo cosas que hacer.
Bel volvió a dispararte, y yo no podía moverme, caíste hacia un ladosaliendote de los límites de la azotea, llegando a un tejado inclinado por el cual tu cuepo rodó haciendo que cayeses al vacío, pero antes de caer pude oírte susurrar para mi un "gracias".
-¡Antonio!-el grito de Iván me trajo de vuelta a la realidad, yo también me lancé al vacío abriendo mis alas y aterrizando en el charco de sangre que salía de tu cuerpo inherte, no te movías y era mi culpa, debí protegerte, debí darme cuenta de que la belga estaba detrás nuestra, debí hacer tantas cosas que no hice. Me acerqué a ti póniéndome sobre ti, tus ojos verdes estaban cerrados, no volverían abrirse, tu cuerpo cubierto de sangre empezó a brillar y las motas de luces que salíán de él marchaban hacia Ales, todos allí sabíamos que pasaba, España dejaría de existir para formar parte del reino Ruso-español.
-No te marches-susurré acercándo mis labios a los tuyos, entonces me di cuenta de que estba llorando, yo, un demonio llorando-no me dejes ahora que todo iba a estar tan bien.
Te bese, notando el sabor de la sangre tan familiar impregnando mi boca, ahroa todos me veían, pero me daba igual, te abracé con fuerza, no quería que murieses, no podías irte ahora que todo empezaba a marchar bien, ahora que Iván estaba a tu lado.
Fue entonces cuando la leyenda del beso me vino a la mente, pero yo no podía llevarla a cabo, no solo al menos.
-Eh Rusia-llamé al eslavo que consolaba a Alex, él alzó la mirada-¿Quieres salvarle?, ¿quieres que Antonio viva?-asintió con determinación, en verdad te quiere, eso me hace feliz- esta bien, escucha atentamente, ahora yo voy a desaparecer, en cuanto lo haga tu has de besar a Antonio trasmitiéndole todo el sentimiento que tienes por él.-asintió- por cierto ha sido un placer conocerte-volví a mirarte-cuídanos bien.
Me agaché acariciando tu rostro, podía ayudar a Iván a devolverte la vida, pero a cambió tendría que volver a dormir en tu interior, me daba igual con tal de que estuviese vivo, me daba igual que no me volvieses a ver, que no volviese a oírme, me da todo igual.
-Te amo-dije antes de besarte de nuevo esta vez dándote mi energía.
Note como poco a poco tu cuerpo me atrapaba, volvía a estar dentro de ti, y mientras mis párpados se cerraban pude notar los labios de Iván sobre los tuyos y como tu corazón volvía a latir con fuerza.
-No me olvides-fue mi último deseo antes de quedarme dormido.
Bueno espero que os haya gustado, mañana el epilogo y comilona para los soldados de imperio rusiespa. Vamos a comprar dulces.
Soldado1. Yo quiero Vodka
Soldado2. y yo helado.
Soldado. Pues yo unas vacaciones.
