Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, solo me pertenecen sus locas acciones.

Capítulo 2

La puerta del departamento se cerró de golpe y ella se derrumbó en una silla, no lo podía creer, no lo quería creer. Cubrió su rostro con sus manos intentando contener el sollozo, Natsuki se había tomado las cosas de la peor forma posible y la dejaba plantada con una cena para sus padres, no entendía como le había hecho eso.

Una lágrima silenciosa rodó por su rostro y se perdió en la comisura de su labio, su corazón dolía, había dado todo por Natsuki, intentaba a diario hacer todo lo mejor que podía para mantener a su novia feliz, incluso si había bajado la cantidad de mayonesa que la chica comía era porque los indices de colesterol le estaban llegando a las nubes, pero Natsuki le hacia esto, se iba de juerga con sus amigas en vez de quedarse con la familia.

Otra lágrima se escapó de sus ojos, tomó su celular y marcó el número de la chica, pero no recibió mas respuesta que el contestador, cortó y comenzó a llorar. El tiempo que había pasado junto a Natsuki había sido un ensueño, mil veces mejor que en sus mas bellos deseos. La morena pasaba mucho tiempo a su lado, amaba dormir abrazada de su cuerpo, se comportaba excelente con ella, la complacía en todo, aunque fuera una pequeña sugerencia, Natsuki lo cumplía. Pro ejemplo con el sofá de la sala que en sus inicios era negro, un día le comentó a su novia que el crudo iba mas con el estilo del lugar y al día siguiente Natsuki había mandado a entapizar el sofá de ese color.

Natsuki tenía muchas cosas que hacían que la amara, pero que la tratara como la reina de su vida la derretía. Nunca imaginó que su actitud tan posesiva podría llegar a ser un problema en algún momento, si estaba un poco temerosa cuando le pidió que dejara de montar su Ducatti, pero eso lo había hecho porque le aterraba pensar que en algún momento la chica pudiera tener un accidente en ella, conocía como su novia manejaba y sabía que era muy posible. Ese día Natsuki había puesto cara de cachorrito y había comprado el deportivo que tenía ahora y jamás se lo había recriminado. Shizuru jamás hubiera pensado que todo lo que sentía se lo estuviera guardando de esa manera, para luego explotar en los peores momentos

Miró el reloj que adornaba la cocina, sus padres llegarían en 30 minutos y la cena casi estaba lista, sólo le faltaba algo. Marcó el número de Natsuki otra vez, tal vez si lograba que le contestara podía hacerla cambiar de opinión pero nadie tomo la llamada. Su llanto se tornó amargo, Natsuki no podía hacerle eso, no podía dejarla con la cena prepara, con sus padres invitados sólo por una estúpida fiesta con sus amigas, si de cualquier forma esas chicas siempre estaban de fiesta. Le marcó una vez más y nada, lanzó su celular al suelo con toda la irá que la situación le provocaba, pero luego corrió a recogerlo, ese celular había sido un regalo de Natsuki.

Tomó una decisión, apagó el fuego de las ollas y salió de la cocina. El dejar llorar y parecer tranquila le tomó unos minutos, pero luego se retocó el maquillaje y practicó la sonrisa con la que esperaría a sus padres. Natsuki pagaría muy caro por sus decisiones, de eso no tenía duda alguna. Cuando sus padres llegaron salió a recibirlos a la puerta, se disculpo diciendo que su pareja no había podido faltar a una importante reunión de trabajo y sugirió que lo mejor sería cenar en un elegante restaurante que conocía.

Tres horas mas tarde Shizuru regresó a casa, cerró la puerta tras ella y se derrumbó en el suelo llorando, haber tenido que fingir que la relación con su "novio" estaba espectacular la había desgastado, además de haber llamado a Natsuki por lo menos cien veces y no recibir mas respuesta que su estúpida contestadora. Se quedó un buen tiempo así hasta que se durmió en esa posición, en ese lugar.

-.-

Había perdido la noción del tiempo, sólo sabía que la sensación al saborear los labios de su pelirroja amiga le gustaba, no podía pensar o no quería hacerlo, aunque había algo cerca de su corazón que dolía quería ignorarlo para disfrutar ese momento. Nao besaba bien, suave y un poco temerosa pero endemoniadamente bien, ella quiso acercar el cuerpo de la chica un poco mas al suyo, pero su amiga la alejó. Abrió los ojos y vio que Nao tenía una de sus manos en sus labios y se levantaba.

-Yo...- intentó decir pero Natsuki la interrumpió.

-Llévame a casa Kuga- murmuró Nao caminando a su motocicleta. Ella abrió la boca para decir algo mas, pero la pelirroja la interrumpió otra vez- Estas ebria y tu novia te espera en tu casa, vámonos.

-No lo entiendes, las cosas con Shizuru no están bien...

-Entonces ve a casa y solucionalo Natsuki- su nombre en la voz de Nao retumbaba en su cabeza, jamás lo había oído y si se ponía a pensar le gustaba un poco como sonaba ahí.

-Esto no tiene que pasar así- dijo Natsuki acercándose.

-Llévame a mi casa- imploró Nao, se puso el casco y esperó.

Natsuki encendió el motor y se dispuso a bajar la colina con Nao en su espalda, la pelirroja no estaba bien, lo podía sentir, si tan solo la dejara hablar... Realmente las cosas no tenían que pasar así, ella jamás podría haber pensado en besar a Nao, era su amiga, como su hermana, las cosas se habían confundido y ella no quería que por ese beso las cosas entre ellas se rompieran. Llegó a la carretera y manejó directo a la ciudad.

-¿Donde queda tu casa?- preguntó a Nao y la chica respondió con la voz quebrada. Ella condujo y se detuvo frente a un edificio, dejó que la pelirroja bajara.- Espera, hablemos...

-Que sea un secreto- murmuró Nao interrumpiéndola una vez mas y entregándole el casco, corrió hasta el edificio.

Natsuki se quedó ahí sin saber que hacer, observando la puerta del edificio viendo como la pelirroja desaparecía por ella, su amiga estaba llorando, lo había notado, ¿pero por qué lo hacia? Eran amigas, y si, Shizuru era su novia, pero nadie lloraba después de un momento tan magico. Tenía el casco en su mano, se lo puso y pudo sentir el calor que Nao había impregnado en él aún, se sentía mareada y seguía ebria, había besado a Nao, no sabía por qué pero lo había hecho, ahora no sabía que hacer.

Comenzaba a amanecer, sabía que Shizuru la mataría, seguramente aún estaría enojada por la discusión y porque Natsuki había decidido ir al cumpleaños de Mai en vez de asistir a la aburrida cena con los padres con su novia donde tendría que enfrentar la furia de Fujino padre por haber pervertido a su pequeña, o algo así imaginaba. La castaña también estaría enojada porque ocupó su motocicleta otra vez y porque condujo ebria sobre ella por toda la ciudad, pero por sobre todo la asesinaría por besar a Nao, "Que sea un secreto" había pedido la pelirroja, sabía que no podía volver a pasar, no tendría que volver a pasar y nadie jamás se tendría que enterar de lo sucedido.

Condujo hasta su casa a la velocidad mas lenta que había conducido en toda su vida, estaba cansada y necesitaba dormir. Al llegar volvió a cubrir su Ducatti y subió hasta el departamento. Metió la llave en la cerradura y la puerta no se abrió, por un momento le pasó la loca idea por la cabeza de que Shizuru había cambiado la cerradura para que ella jamás pudiera volver a entrar a la casa, luego se percató de que había algo tras la puerta que no la dejaba pasar, dio un empujón mas fuerte y vio a Shizuru levantándose para dejarla entrar.

Sus ojos se perdieron un momento en los estragos de su cara, seguramente Shizuru había pasado la noche tras la puerta, tenía marcas de lágrimas por toda la cara, los ojos rojos y un poco hinchados por haberse quedado dormida llorando. El maquillaje lo tenía destrozado y una ojeras adornaban sus bellos ojos. Sintió una punzada de culpa y se odio un poco mas al verla.

-¿Que hacías detrás de la puerta?- preguntó Natsuki sin saber que más decir, se encontraba aún en la puerta, no sabía si entrar o quedarse a dormir en su automóvil.

-Debo haberme quedado dormida- dijo Shizuru desperezándose,- ¿Quieres comida?- preguntó Shizuru caminando hacia la cocina, Natsuki entró y cerró la puerta tras ella.

La castaña se demoró un poco, mientras que su novia no entendía nada, se supone que Shizuru le gritaría, la regañaría y luego la obligaría a contentarla, pero estaba alarmantemente tranquila. Natsuki comenzaba a caminar hacia la cocina cuando escuchó un estruendo enorme de ollas en el suelo, corrió para ver si Shizuru se encontraba bien y se topó de frente con la chica que salía de la cocina.

- Creo que ya no queda comida- murmuró pasando por su lado- y ni creas que puedes dormir en la habitación.

Natsuki la vio caminar hasta la habitación que compartían y cerrar la puerta tras si, luego se atrevió a mirar la cocina y se encontró con toda la comida regada en el suelo y las paredes, suspiró, Shizuru estaba aún mas enojada de lo que pensaba. Caminó hasta un armario, tomó una manta y se acomodó en el sillón, quería descansar y, si se podía, olvidar.

Abrió los ojos con esa estúpida sensación de querer seguir durmiendo para siempre, se desperezó y notó que estaba en el sofá durmiendo. Se levantó y notó que le dolía absolutamente todo, pero la cabeza la mataba. Caminó hasta el baño para tomar una aspirina mientras recordaba lo que había pasado.

-¡Eres una idiota Natsuki!- se murmuró.

No solo había dejado a Shizuru plantada con sus padres, sino que también había bebido hasta hacer cosas realmente reprochables. Había besado a su mejor amiga y no tan solo eso, también lo había disfrutado, el suave aroma de Nao aún se encontraba aún en sus labios, casi podía disfrutarlo...

-Debo seguir ebria- se dijo a si misma moviendo la cabeza. Debía hablar con Shizuru, hacía unas horas cuando había llegado la había encontrado mal, nunca podría perdonarse todas las lagrimas que su novia derramó por su culpa.

Salió del baño y caminó a la habitación, la puerta estaba abierta así que habían dos alternativas, la primera era que tal vez a Shizuru ya había olvidado lo que había ocurrido y la segunda era que la castaña no se encontrara en la habitación. Entró y pudo ver la pieza ordenada, pero su novia no se encontraba ahí, tomó su celular y marcó el numero de la chica, pero no obtuvo respuesta.

Por un momento se desesperó y corrió al armario para revisar la ropa de su novia, pero seguía ahí. Se tranquilizó y se recostó en la cama, las cosas estaban mal, tendría que levantarse de esa cama e ir a buscar a su novia donde sea que estuviera. También debía comprar flores y chocolates para que Shizuru comenzara a olvidarse de lo que había ocurrido, pero sinceramente no se sentía con ganas de nada. Se prometió no volver a combinar tequila y vodka otra vez mientras cerraba los ojos e intentaba calmar el dolor de cabeza.

Se despertó un par de horas después con el estómago rugiendo, caminó a la cocina mientras se maldecía porque seguramente tendría que limpiar el desastre que Shizuru había hecho, llegó a la puerta y vio una nota, era la hermosa letra de su novia: "Pasaré el día con mis padres, tal vez me quede a dormir F. S". Abrió la puerta y se dispuso a limpiar.

-.-

-Tienes que hablar con ella- dijo Mikoto cuando ella terminó de llorar -Natsuki y tu son amigas, no puedes dejar que las cosas se confundan.

-¿Así como tu dejaste que se confundan las cosas con Mai?- preguntó Nao, luego se arrepintió, ese era un tema que nunca tocaban. Mikoto cerró la puerta de su habitación y se acercó a su amiga otra vez.

-Con respecto a eso, creo que se lo diré.

Nao que había permanecido recostada en la cama durante todo lo que había durado su llanto se sentó y miró expectante a la morena.

-Pues- agregó Mikoto- creo que anoche tuvimos un momento.

-¿A que te refieres con un momento? Anoche Mai estaba...

-Muy, muy borracha, lo se, pero Nao cuando llegamos a casa ella me abrazó, me agradeció por cuidarle y ella... Mai me besó.

Nao estaba asombrada y Mikoto tenía rojas hasta las orejas. La pelirroja estaba contenta por su amiga, llevaba enamorada de Mai desde que eran amigas y sabía como había sufrido cuando pensaba que no era correspondida. Le sonrió sinceramente a su amiga y le dio todo su apoyo.

-Tu tienes que hablar con Natsuki- dijo Mikoto retomando el tema- está en tus manos continuar esa amistad o decirle lo que sientes por ella.

-No puedo- dijo Nao- no quiero nada con ella, es el mas grande apoyo que tengo, jamás podría perderlo.

-Entonces ve y déjalo claro- agregó Mikoto- conociendo como conozco a Natsuki, debe estar muy confundida y si tu le dices que solo quieres que las cosas sean como siempre, vas a darle un respiro enorme.

-Eso creo...

-A menos que no quieras que las cosas sean como siempre...

Nao miró a Mikoto con su mejor cara de odio y salió del lugar asegurando que iba a hablar con la peli-azul en ese mismo momento.

Ahora se arrepentía de esa promesa, estaba con una mano sobre el timbre aún sin tener valentía de tocarlo, aún tenía la oportunidad de salir de ahí y Natsuki jamás se enteraría, además estaba la posibilidad de que Fujino se encontrara ahí y con ella presente no podría decir nada. Cerró los ojos y tocó el timbre, al instante se arrepintió, pero sintió el cerrojo abrirse así que ya no podía hacer nada mas que sonreir.

-Hola Kuga- dijo cuando la chica abrió la puerta- pasaba por aquí y me preguntaba si podíamos hablar.

-Nao... entra...

-Preferiría que fuera en otro lugar.

-Shizuru está donde sus padres- respondió dejándola entrar, Nao lo pensó pero accedió, entró y se sentó en el sofá, de un horrible color crudo.

-Nat... Kuga, yo... lo de anoche...

-Primero respira araña- dijo Natsuki sonriendo- ahora dime.

Nao tomó aire y miró directo a sus manos.

-Eres mi amiga- dijo la pelirroja- no se donde estaría si no estuvieras para mi, cambiaste mi vida cuando nos conocimos y si haces que eso cambie no podría estar bien.

-Siento el beso- dijo Natsuki- las cosas no van a cambiar...

-¿Podrías asegurarlo?- exigió Nao mirándola directo a los ojos verdes de Natsuki- asegírame que jamás va a cambiar esto.

Natsuki no respondió, por un momento se perdió el los ojos de Nao, por un momento no le importó nada, solo quería volver a sentir los suaves besos de la pelirroja. Nao estaba al borde de las lágrimas, quería abrasarla y asegurarle que nada malo le iba a suceder, que si tal como si fuera el plan de su vida, viviría toda la vida para defenderla, para abrasarla, para estar con ella...

-¡Kuga!- Natsuki hizo volar sus pensamientos- Kuga dime...

-No te lo puedo asegurar- murmuró por lo bajo- no se que esta pasando, lo siento Nao, tal vez deberías irte.

-No es justo que me hagas esto- Nao lloraba, se puso de pie y se encaminó a la puerta, pero Natsuki se apresuró a alcanzarla y la tomó del brazo haciendo que la pelirroja se diera vuelta y quedara frente a ella.

-No se que me pasa contigo- murmuró Natsuki cerca de sus labios- no quiero dejar que te alejes de mi.

-Tienes a Fujino- murmuró Nao- y solo eres mi amiga.

Natsuki no escuchó nada de lo que decía Nao, estaba demasiado interesada en ver la forma que tomaban los labios de la chica al pronunciar una palabra. Tomó a su amiga de la cintura y se acercó para besarla, pero antes de que lo hiciera recibió un fuerte empujón de Nao que hizo que perdiera el equilibrio y terminara en el suelo. En ese momento se abrió la puerta del departamento y una castaña veía como Natsuki estaba en el suelo y oía a Yuuki-san gritar.

-No te vuelvas a acercar a mi, Kuga.- Se dio la vuelta y pasó por el lado de una sorprendida Fujino.

-¿Qué fue lo que pasó?- preguntó Shizuru ayudando a Natsuki a levantarse.

-No lo se- murmuró la chica.

-Está demás decir que no quiero ver a Yuuki-san de nuevo por aquí.

-.-.-

Bueno... aquí dejo el segundo capítulo, presiento que muchos van a querer matarme después de la actitud de Nat, pero bueno... ni ella entiende que le pasa así que no me culpen a mi :3

Les agradezco infinitamente a las personas que me dejaron sus comentarios, me dio gusto leerlos. Por favor dejenme su opinión con respecto a este capítulo.

Nos leemos =3