Bueno les traigo una adaptación de un libro que termine de leer hace poco, los personajes pertenecen a Isayama y la idea es de Nancy Kilpatrick


Capítulo 9

Levi la dejó en el salón, sentada en un sofá frente a Mikasa, que dejó a un lado una revista para decir:

— Bienvenida otra vez – sin expresión alguna, para después agregar - ¿tan bueno es en la cama?

Hanji no contestó. Apenas podía mantener la calma. Se sentía fatal, sola y asustada. Y pensaba que se había metido en otro lío aún peor.

— No tienes buena cara —comentó la pelinegra— ¿Has estado llorando?, ¿se ha portado como siempre, como un sádico frío y cruel?

Hanji la miró. No confiaba en ella.

— No, es que no me encuentro bien.

— ¿Y eso?

— Mmm... no lo sé, no es nada.

— ¡Vaya!

Mikasa se acercó y se sentó a su lado. Hanji sintió como si la temperatura del salón bajara un par de grados.

— Eh, que no soy tu hermanastra. Ya sé que a veces no hablo demasiado, pero también puedo ser amable — añadió Mikasa con una sonrisa maliciosa— ¿Quieres tomar algo?

Zoe sacudió la cabeza en una negativa.

— No es sangre. Créeme, si quedara algo de sangre por aquí, me la habría bebido. Pero hay jerez.

Mikasa se puso en pie y se acercó a una mesa junto a la ventana. Sirvió el jerez ámbar en una copa, volvió y se lo ofreció a Hanji.

— Bébetelo todo. Sea lo que sea lo que te pase, esto te animará. Yo misma solía beberlo antes.

La vampira volvió a sentarse a su lado y se estiró la falda color café.

Hanji suspiró profundamente. Olió el contenido de la copa y le dio un sorbo.

— ¿Lo ves? Es jerez.

La castaña dio otro sorbo y dejó la copa sobre un posavasos encima de la mesa. De pronto sus ojos se llenaron de lágrimas, sentía el pecho hinchado y sollozaba de nuevo.

Mikasa la estrechó, poniendo un brazo a su alrededor, y Hanji se encontró a sí misma llorando sobre el hombro de una mujer a la que, solo unas semanas antes, detestaba. Mikasa acarició su cabello.

— Eh, ¿qué pasa?

Hanji lo soltó todo.

La pelinegra se quedó atónita.
— Levi, ¿el progenitor? ¡Imposible! Escucha, eso no puede ser. Quiero decir que Levi no puede ser el padre. Simplemente, no puede.

— Lo sé — contestó Hanji, sorbiéndose la nariz — Me lo ha dicho él, pero es la única persona con la que he estado.

Mikasa sacudió la cabeza incrédula.

— ¡Dios, no puedo creer lo que estoy oyendo! ¿Estás segura de que estás embarazada?

— Sí, le pedí al médico que me repitiera la prueba.

— ¡Otra concepción inmaculada!

La puerta se abrió y Levi entró, seguido de Erwin. Hanji no se movió, permaneció con Mikasa. Había captado la expresión del rostro de Levi, que interpretó como disgusto.

— Hola, Hanji, ¿qué tal estás? — preguntó Erwin amablemente, con una sonrisa cálida y remota al mismo tiempo.

— No lo sé — admitió — Molesta. Y embarazada.

— Sí, ya me lo ha dicho Levi — contestó Erwin mientras se sentaba frente a ellas dos.

Levi se quedó al otro lado del salón como si su intención fuera guardar las distancias.

— Hanji, ¿a qué médico acudiste en España?

Ella se quedó pensativa un momento.

— No recuerdo su nombre. Méndez, o algo así. ¡Espera! Me dio unas pastillas porque vomitaba mucho por las mañanas.

Hanji sacó del bolso un pequeño tarro de plástico con cápsulas azules y blancas y se lo tendió a Erwin, que leyó la etiqueta.

— ¿Qué tal tu español, Mikasa?

— Mejor que el árabe — contestó esta.

— ¿Podrías tratar de hacerte pasar por una americana hablando español?

— Creo que sí.

— ¿Te importaría llamar a este médico? Dile que eres la hermana de Hanji, que está contigo en Francia y que quieres conocer ciertos detalles. Mira a ver si averiguas algo.

Mikasa se puso en pie y agitó cariñosamente el cabello de Hanji, diciendo:

— Anímate

Al pasar junto a Levi le pegó un puñetazo en el hombro.

— ¡Eres un demonio!

Él hizo un gesto de mal humor.

Erwin alargó las manos, y Hanji vaciló antes de darle las suyas. Entonces Erwin la miró a los ojos. Aquellas pupilas azules resultaban muy relajantes. Hanji sintió que toda la tensión abandonaba su cuerpo. Suspiró. Estaba cansada. Muy cansada. En otra ocasión Erwin la había reconfortado como un padre, invitándola a estar entre sus protectores brazos y a relajarse, haciéndole olvidar lo que la preocupaba. Podía descansar, se dijo. Necesitaba descansar. Podía estar en paz.

La voz de Mikasa la devolvió a la realidad.

— Ha dicho que está embarazada, posiblemente de un mes. Un poco baja de hierro, pero por lo demás fuerte. Le hizo una ecografía, parece un feto. No ve ningún problema.

— Bien — dijo Erwin.

Hanji se reclinó en el respaldo. El aspecto de las cosas le pareció de pronto extrañamente brillante.

Erwin se giró hacia Levi y habló con él en francés.

— ¿Qué le has dicho?

— Le he dicho que definitivamente estás embarazada. Además de lo que el médico le ha explicado a Mikasa, yo puedo presentirlo, lo veo en tus ojos. Quién sea el padre, eso ya es otra cuestión.

De pronto Hanji sintió deseos de volver a echarse a llorar. Quería levantarse de allí y decirles a todos que muchas gracias, pero que se marchaba. Nadie le creía, y ella lo comprendía, pero jamás hubiera debido volver allí. Hubiera debido seguir su camino, volver a Filadelfia y abortar. Lamentaba haberles molestado.

Sin embargo, no podía moverse. Física y mentalmente se sentía agotada, y la depresión la hundía.

— Levi dice que quieres abortar. ¿Por qué? — preguntó Erwin.

— No quiero tener un niño.

— ¿Por qué no? Eres joven, fuerte, saludable. ¿Es que no te gustan los niños?

— No... no lo sé. No he pensado mucho en ello.

— ¿Y entonces? — preguntó Mikasa.

Hanji vaciló antes de contestar:

— Levi cree que es un vampiro... que no es humano. Está enfermo. Yo no entiendo lo que significa eso, pero no quiero dar a luz a un niño con defectos genéticos. Y puede haber complicaciones. Podría morir.

— Con esa actitud podrías morir de todos modos — afirmó Levi, abriendo la boca por primera vez.

Hanji se dio cuenta entonces de que lo había ofendido. No le importaba demasiado lo que le ocurriera a Levi, pero aquellas dos personas que tambien estaban en la habitación habían sido amables con ella.

— Lo siento — se disculpó, dirigiéndose primero a Erwin y enseguida a Mikasa — No era eso lo que quería decir. Simplemente tengo miedo.

— ¡Y eres una mentirosa! — exclamó Levi, que atravesó rápida e inesperadamente el salón para agarrarla del pelo y obligarla a ponerse en pie — Lo llevas escrito en la cara. ¿Cuál es la verdadera razón por la que no quieres tener un hijo?

Hanji se echó a temblar.

— ¡Contesta!

— Tengo... tengo algo...

— ¿Qué significa eso?

— Algo que le puedo contagiar.

— ¿El qué?

Se sentía avergonzada solo por tener que mencionarlo, las consecuencias podían ser desastrosas.

— El sida. Me he hecho la prueba dos veces y ha salido negativa, pero es probable que sea portadora... mi ex marido lo tiene. Probablemente el niño nacería con el síndrome.

Todos se quedaron en silencio. Hanji miró alternativamente a uno y a otro.

Erwin parecía preocupado, Mikasa atónita. El rostro de Levi se había puesto súbitamente lívido... y parecía furioso.

— ¡Puta! — exclamó él en voz baja y tensa — Así que por eso estabas tan ansiosa por que te follara. Querías infectarme, matarme con el virus.

— No, no es eso lo que... — dijo Hanji, atónita.

— ¡Me tendiste una trampa! Aunque yo hubiera decidido chuparte la sangre, tú creíste que me ganarías la partida.

— No pretendía infectarte. ¡Yo no le haría eso a nadie! Traté de decírtelo... varias veces...

— ¡Mentirosa...!

Levi alzó una mano dispuesto a pegarle, pero Mikasa se interpuso entre los dos, diciendo:

— Relájate. Acabas de llegar a una gran conclusión.

Levi apartó a Mikasa de su camino. Pero inmediatamente Erwin exclamó:

— ¡Quieto, Levi!

— Manteneos al margen de este asunto — les advirtió Levi — Ella es mía. Tengo derecho a hacer con ella lo que quiera. Nadie puede interferir.

Erwin comenzó a hablar con él en francés. Le explicaba algo con voz serena. Pero cuanto más hablaba el rubio, más discutía el pelinegro. Luego, en determinado momento, Erwin dijo algo que le afectó, porque de repente se quedó callado. Tanto él como Mikasa se habían quedado mirando a Erwin con rostros atónitos, escuchando con mucha atención. Hanji no sabía qué estaba pasando, pero estaba inmensamente agradecida con Erwin. Sabía que Levi tenía la seria intención de hacerle daño. Aquel lugar, todas aquellas personas...

Era como despertar bruscamente, prisionera en un manicomio. Comenzaba a sentir que la realidad se le escapaba entre los dedos. Cuando Erwin terminó, Mikasa se dejó caer sobre una silla, exclamando:

— ¡No puedo creerlo!

Erwin le dijo algo más a Levi en francés, e inmediatamente él agarró a Hanji del brazo para llevársela del salón.

Antes de salir, sin embargo, Hanji oyó a Erwin decirle a Mikasa:

— Tendré que decirle a Nanaba que tenía razón con respecto a "La Emperatriz".

Levi la arrastró escaleras arriba. La llevó al mismo dormitorio donde había estado encerrada en la primera ocasión. La empujó dentro sin decir una palabra, cerró y echó la llave por fuera.

Hanji permaneció sola el resto de la noche. Justo antes del amanecer la criada le llevó una bandeja de comida. Junto a un plato de hígado y espinacas había un tarro que decía: "Vitamines et minéraux múltiples comprimés".


Saludines al grupo LeviHanji fans ;) os quiero, os amo, os adoro xD el Bullying a Yurie ya acabo porque subio cap *-* que feliz soy...tambien saludos especiales a Yietzelle que hizo un dibujo hermoso..ahora espero el proximo xD

Muchas gracias por los review