Hola a todos aquí estamos al final de la batalla, hemos recorrido un largo camino para lograr nuestros objetivos y lo hemos conseguido, ahora somos un imperio mucho más fuerte y que se seguirá expandiendo.
Soldados. ¡Trabajaremos duro!
Bien pues hala todos a celebrarlo, que le he robado al cartera a Suiza por lo que paga él.
Soldado. Como se entere nos va a matar
BAh. Bueno aquí os dejo el epilogo gracias por todo.
Un besazo
Narrado en tercera persona.
El sol veraniego entraba a la habitación de hotel entre las cortinas de seda blanca, dentro de una cama dos figuras dormían abrazadas, al menos una de ellas, la que tenía un tamaño menor descansaba con la cabeza apoyada en el pecho del más pálido que le observaba dormir con sus ojos violestas destilando felicidad.
La mano pálid de Iván acarició con delicadeza el rostro moreno de Antonio, se sentía tan feliz, hacía tan solo unos días se habían casado, ya porfín tenía la familia que siempre había querido. Ante el contacto Antonio abrió sus ojos verdes y le dio un beso de buenos días en los labios a su marido.
-Buenos días mi sol-dijo Iván volviéndole a besar.-¿Qué tal dormiste?
-Muy bien, eres muy calentito-dijo sonriéndole mientras le abrazaba.
Habían pasado tres meses desde que Antonio había resucitado milagrosamente tras caerse desde un alatura de veinte pisos, no recordaba nada de lo que había hecho y ningún país tuvo intción de hacerle recordar, no fuera a ser que le volviera a dar la vena maligna y esa vez acabase con todos.
-Hay que bajar a desayunar-dijo España incorporándose, o al menos eso intentó pues Iván le cogió del brazo y le tiró sobre la cama quedando el ruso encima del hispano.-Iván.
-Se me ocurre algo mejor que hacer que el bajar a desayunar.-dijo comenzando a besar el cuello de su pareja
Pero en ese momento se abrió la puerta dejándo ver a un niño rubio que se abalanzó sobre sus padres al grito de "¡Desayuno!".
-No te preocupes esta noche te dejaré hacer lo que quieras-le susurró Antonio a Iván mientras se levantaban para ir a desayunar.
-Papá aupa-dijo el pequeño Alex alzando los brazos, Iván captó el mensaje y le alzó en volandas para luego subirle sobre sus hombros.
-¿Qué quieres desayunar Alex?-preguntó Iván a su pequeño.
-Chocolate con churros-dijo el niño divertido.
En ese momento Iván se giró a ver a su esposo que miraba el espejo intensamente.
-¿Antonio?-le llamó haciendo que el chico se girase a verle-¿Ocurre algo?
-No nada, todo está bien-dijo acercándose a su familia-vamos a vestirnos y a desayunar.
Antes de salir Antonio le dirigió una mirada a su reflejo y este se la devolvió junto a suna sonrisa arrogante, ahora todo estaba bien, porque su parte yandere estaba dormida y Antonio había olvidado todo…¿o no?.
Bueno al ser el epilogo era algo cortito, ahora voy a empezar a escribiro otro fic (nota la mirada matadora de sus soldados sobre ella) no os preocupéis que no voy a matar a nadie.
Soldado1. Eso dice siemrpe pero seguro que alguno cae
Soldado2. Es una sádica
Soldado3. Claro, como los golpes luego no los recibe ella.
Ejem, espero que lo hayáis disfrutado y si así es os pido que por favor me lo hagáis saber y hagáis un Rusiespa.
Cuidaos mucho, nos vemos en el próximo fic.
