Disclaimer:Los personajes no me pertenecen, solo me pertenecen sus locas acciones.
Capítulo 4
La mano de Shizuru estuvo a un segundo de tocar la puerta para avisar su presencia, pero la voz de su novia al otro lado de la puerta hizo que se detuviera y pusiera un poco de atención.
-Lo siento Nao, nada de esto tendría que haber pasado si no hubiera reaccionado así esa noche.
Por una extraña razón sabía que lo que fuera que había pasado "esa noche" de la que Natsuki hablaba era la explicación que estuvo buscando en la casa de Haruka la noche anterior y que solo había tenido como consecuencia una resaca gigantesca. Tomó el pomo de la puerta y la abrió casi sin hacer ruido, miró por la rendija y notó que sentada en una cama estaba Yuuki con la vista perdida en la ventana de la habitación, a su lado estaba Natsuki, en una silla, con la cabeza baja. Shizuru sólo podía ver su espalda desde la posición en la que se encontraba.
-Ya olvídalo Kuga- dijo la pelirroja, hacía un intento por sonar como sonaba siempre, pero no era lo que había conseguido y Shizuru sabía que Natsuki también lo había notado.
-No puedo, ese beso me atormenta y por lo que parece a ti también, si tan sólo pudiéramos llegar a un acuerdo…
-Pretendamos que jamás fuimos a esa quebrada y que jamás nos besamos- Interrumpió Nao.
Shizuru quedó en blanco, con solo una frase en su mente, "nos besamos" había dicho Yuuki, Natsuki y la pelirroja se habían besado "esa noche". Ahora sabía por qué Natsuki estaba extraña, la había engañado con Yuuki. Soltó el pomo de la puerta mientras sentía las primeras lágrimas correr por su rostro, escuchó a Natsuki decir.
-Si prometes que va a ser tan fácil como eso…
La mirada de Nao vagó por el rostro de Natsuki como tomando una decisión, luego fue un poco más allá y se encontró, por un segundo, con la mirada llorosa de Shizuru. La castaña se sobresaltó y se dio la vuelta para salir lo más rápido posible del lugar, mientras corría hasta las escaleras escuchó:
-Fujino…
Corrió directo a la puerta, todo lo que quería era salir de ese lugar, alejarse de todo, sobretodo de una peliazul infiel, llegó al vehículo y condujo rápidamente hasta su departamento. Millones de imágenes venían a su cabeza, millones de posibles visiones de su novia besando a la que ella pensaba solo era su mejor amiga. No sabía nada con respecto a cómo había pasado así como no sabía nada de lo que estaba pasando a su alrededor, simplemente se quitaba violentamente las lágrimas de su cara e intentaba no estrellarse con otro automóvil.
No podía creer lo que estaba pasando, hacía menos de una hora se sentía culpable por no haber llegado en la noche a su casa junto a su novia, luego se preocupó muchísimo por la nota que Natsuki había dejado y había decidido ir a ver si podía ayudar en algo a las amigas de su novia, pero jamás se habría imaginado que escucharía lo que escuchó.
Estacionó el auto y subió hasta el departamento que compartía con Natsuki, llegó a la habitación y abrió el armario. Tomó toda su ropa y comenzó a ponerla dentro de una maleta, mientras intentaba mantener su mente en blanco, sabía que todo iría mal en cuanto comenzara a pensar. Cuando Natsuki le había dicho que la amaba pensó que todo en el mundo podría solucionarse, vivir con ella había sido un ensueño, la peliazul era sin duda todo lo que necesitaba para ser feliz. Amaba dormir abrasada a su cuerpo y que al despertar lo primero que viera eran sus hermosos ojos verdes sonrientes, escuchar decirle cuanto la amaba… Se sentó en la cama con las manos sobre su rostro y lloró, lo único que quería era olvidar, olvidar las palabras que había oído, olvidar a la estúpida de Yuuki, olvidar a las Himes y olvidar la suave sonrisa de Natsuki.
Se secó las lágrimas de la cara y siguió con su maleta, tendría que salir de ahí antes de que volviera Kuga, no quería volver a verla, no quería saber nada de nadie, ahora solo quería un lugar donde poder olvidar. Tomó su teléfono y marcó el número de la única persona que podría ayudarla en este momento, le pidió que fuera por ella y cortó. En ese momento se abrió la puerta de entrada y escuchó a una peliazul nombrarla. No pudo evitarlo, sus ojos se llenaron de lágrimas y una serie de distintas imágenes de Yuuki y Natsuki besándose aparecieron en su cabeza nuevamente.
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-Fujino…- murmuró Nao con la vista perdida en la puerta.
-Shizuru no sabe nada de lo que paso- respondió rápidamente Natsuki.
-No idiota- dijo la pelirroja- creo que vi a Fujino en la puerta.
Natsuki se puso de pie de un salto y corrió hasta la puerta justo en el momento en que Mikoto entraba a la habitación.
-Fujino-san acaba de salir corriendo y creo que lloraba. Deberías ir Natsuki
Natsuki no necesitaba que se lo repitieran, salió de la habitación más rápido de lo que podía pensar, si Shizuru se enteraba entonces todo estaría acabado, jamás la perdonaría y ella no podía vivir sin su castaña. Se montó en su Ducatti y se encaminó hasta su casa, sabía que tenía que alcanzarla, tenía que explicar.
Conociendo a Shizuru explicar sería lo menos que le permitiría, aunque la castaña no supiera que era lo que había pasado, no la dejaría hablar y aunque la dejara, ¿Qué le podría decir?, "¿Sabes Shizuru? Bebí demasiado esa noche y en ese segundo me pareció agradable besar a Nao. Y luego estaba lo suficientemente idiotizada para querer besarla otra vez. Pero es a ti a quien amo y es contigo con quien quiero vivir" Había sólo una palabra que describiría ese momento y no quería que la mujer que amaba pensara eso de ella aunque fuera cierto.
Mierda, se odió, Shizuru no creería que ella la amaría por el resto de la eternidad, la mandaría al maldito demonio y se lo merecía, es más, se merecía que se marchara y fuera feliz y nunca, nunca le volviera a dirigir una mirada. Estacionó su motocicleta frente al edificio ignorando el letrero de "no estacionar" que había al frente. Apretó el botón para llamar al ascensor, pero decidió que se demoraba demasiado, así que tomó las escaleras y subió corriendo al quinto piso del edificio. Llegó a su departamento, con cautela entró y vio que todo estaba en orden en la sala.
-¿Shizuru?-preguntó al aire, no obtuvo respuesta, pero si hubo un sonido en la habitación, corrió hasta allí y abrió la puerta. El interior le mostraba un paisaje desolador, estaba su ropa tirada por todas partes, un par de maletas sobre la cama, en una Shizuru aún ponía su ropa dentro. –Shizuru…
-No te atrevas a volver a hablarme- Shizuru lloraba, con tristeza, con furia,, con odio mientras ponía más y más ropa dentro de esa maldita maleta.
-Deja que explique lo que oíste…
-¡Te dije que no me volvieras a hablar!- le gritó la castaña mientras cerraba con furia la maleta. Tomó ambas y caminó hasta la puerta de la habitación.
Natsuki sabía que todo estaba perdido, no podía explicar, no podría conseguir perdón, no podía pedir de rodillas que se quedara a su lado, no podía seguir despertando al lado de la única persona a la que podría amar en todo el mundo. Bajó la vista, sintió sus ojos humedecerse, levantó una mano y afirmó una de las maletas de Shizuru.
-Por favor- suplicó- sólo deja que te explique…
-¿Qué quieres explicarme?- dijo Shizuru con odio- ¿Cómo besaste a Yuuki? ¿Qué estabas demasiado ebria para darte cuenta de lo que hacías? ¿O me vas a explicar que mierda hacía en esta casa y porqué te empujó ese día? O mejor aún, ¿vas a decirme que la gran emergencia en casa de Tokiha fue quedarte toda la maldita noche con esa araña?
-Las cosas no pasaron así, vamos Shizuru, sólo escúchame- Natsuki estaba llorando aferrada a esa maleta como si su vida dependiera de eso.
-Tuviste mucho tiempo para hablar Natsuki- dijo Shizuru limpiando las lágrimas que salían de sus ojos- ahora guárdate las explicaciones- tiró de la maleta haciendo que Natsuki la soltara.- No me interesa porqué lo hiciste y nada que venga de ti ahora.
Salió de la habitación con Natsuki siguiéndola, caminó hasta la puerta de entrada pero la peliazul no la dejó salir.
-Sólo escúchame Shizuru, te amo, eres la única persona en mi vida y eso siempre va a ser así.
-Déjala Kuga- dijo una chica abriendo la puerta, se acercó a Shizuru, tomó una de las maletas y con la otra mano empujó a su amiga hasta la salida.
-¿Qué haces aquí Suzushiro?- preguntó Natsuki.
-Ya le hiciste demasiado daño delincuente, ahora déjala tranquila.- respondió la rubia amenazándola con la mirada. Y sólo esa mirada bastó para Natsuki terminara de comprender algo, la había cagado, pero esta vez la había cagado demasiado y no había nada ni nada del mundo que haría que su castaña volviera a estar a su lado.
Cerraron la puerta tras salir y Natsuki se quedó sola en la inmensidad de su departamento, donde cada cosa tenía el aroma de su amada Shizuru, se sentó en el suelo tras la puerta con las manos en el rostro. No podía creer que eso estuviera pasando, la mujer de su vida la estaba dejando porque había cometido la estupidez más grande del universo y ahora… ahora ya no sabía qué hacer.
Si tenía que resumir su vida en una palabra, esa palabra era Shizuru, su vida había empezado cuando la conoció, cuando recibió esa sonrisa acogedora por primera vez. No era nada sin esa castaña. Es cierto que Shizuru podía ser agotadora y agobiante, pero una Shizuru que no lo fuera, no podía ser una verdadera Shizuru así como no podía existir una Natsuki sin una Shizuru…
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El paisaje pasaba por sus ojos y ella ni caso le hacía, se sentía que moría, tal vez lo haría, por desgracia aún sentía esas estúpidas pulsaciones en su garganta y ese enorme dolor muy cerca del corazón. Haruka la miraba por el espejo retrovisor pero no se atrevía a preguntar nada, Shizuru sabía que tenía que hablar de lo que había ocurrido, pero al menos quería esperar que se disolviera ese molesto nudo en su garganta que le avisaba que al abrir la boca lloraría.
Si años atrás le hubieran preguntado que se sentía sentirse engañada, probablemente habría respondido alguna idiotez relacionada con sus padres. Luego de conocer a Natsuki, habría respondido que el peor engaño sería que la amistad que la peliazul le brindaba, no fuera sincera. Sin embargo era en ese momento en el que sentía todo el peso del engaño y sabía perfectamente cómo se sentía.
"¿Alguna vez has sentido que entran por tu pecho y toman tu corazón a sangre fría?" habría respondido a quien le preguntase "pues si luego de eso, la persona que más amas, saca tu corazón, le clava una navaja en el centro y se lo da de cena a los perros, entonces si sabes cómo se siente que te engañen" y en realidad era mucho más que eso, sentía que jamás podría parar de llorar, y el dolor que sentía estaba mucho más allá que en su pecho, estaba en su cabeza, en sus ojos, en sus manos, en la boca del estómago, en sus piernas y espalda. Creía que jamás volvería a ser feliz, creía que jamás volvería a poder caminar o a sonreír.
Enrolló su cuerpo y abrazó sus rodillas, se le estaban yendo las cosas de las manos, siempre había sido una persona centrada y ahora, ahora estaba ahí rogando porque una bomba le explotara en la cara y la salvara de esa insufrible agonía. Si tan solo hubiera podido decirle en la cara a Natsuki todo lo que pensó en el momento en que la nombró, si tan sólo hubiera pedido explicaciones y así ahora tendría una imagen mental a la que recurrir en vez de todas las diferentes visiones que le atormentaban en cuanto cerraba los ojos.
-Ya llegamos- dijo Haruka abriendo la puerta del auto, ella asintió y caminó siguiendo a la rubia en silencio. Su amiga la miraba en una extraña mezcla de lástima y rencor, pero ella jamás entendería lo que le estaba ocurriendo. Haruka tenía una vida perfecta, con una familia perfecta y una novia perfecta que la amaba y jamás, jamás la engañaría con una pelirroja insufrible.
-¿Condujiste con cuidado Haruka-chan?- preguntó Yukino abriendo la puerta del departamento que compartían para que entraran- te has demorado nada en volver.
-Shizuru estaba lista cuando llegue- respondió su novia dirigiendo a su amiga a un cuarto, dejando las maletas de la castaña en un rincón y ayudándola a arroparse en la cama.- Si necesitas algo nos dices ¿si?
La castaña se volteó hacia la pared dejando que sus sollozos se escurrieran por sus labios, prefería morir, prefería morir mil veces antes que seguir sintiendo eso, antes que saber que su Natsuki quería ser la Natsuki de alguien más, antes que saber que jamás podría estar con la peliazul que había robado sus suspiros desde el primer momento en que la vio.
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Siento mucho haberme tardado tanto en este capítulo, pero las últimas semanas han estado rodeadas por un inmenso vaivén de mi vida y pues no me daba el ánimo de escribir, pero todos sus reviews me han dado el empuje para seguir con esto, así que muchas gracias :3
Bueno, del capi… pues pensé que Haruka podía ser seria y compresiva en algunas ocasiones y me parece que este es el momento ideal, por eso pensé en ella para que apapache a la pobre Shizuru. Con respecto a Natsuki, pienso que ya es momento de que sufra un poquito por sus acciones ¿no?
Sean buenas y déjenme sus opiniones si?, el siguiente capítulo viene luego, lo prometo :3
