Ha pasado una semana desde la última vez que estuvimos solas, desde que le conté mi secreto y ella me digo que quería ser mi amiga.
La semana se me había hecho eterna, habíamos hablado lo justo, pero solo en el Glee Club, así que solamente hablamos de música y canciones.
Estábamos todo el Glee Club en la sala.
Will: Bien, os tengo una tarea para el lunes... ¡VOLVEREMOS HACER DUETOS! - nos digo contento – pero lo haremos diferente, siempre vemos las mismas parejas, así que la condición de estos duetos es que no podéis repetir la pareja de la vez anterior.
Estaba contenta pero si no podía cantar con Mercedes no sabía con quien hacerlo, la mitad me odia, y no quiero saber nada de Brittany.
Entonces Rachel se acerca a mi.
Rachel: Santana... hola... quería saber... bueno, ¿quieres ir conmigo en lo de las parejas? – me dijo sonriendo –
Santana: cla... claro Rachel.
Cada vez que hablaba con ella parecía tonta, no podía decir una palabra sin tartamudear, no sabía que me pasaba, no lo entendía, nunca... nunca me había sentido así.
Rachel: ¿De verdad? – me dijo con una sonrisa de oreja a oreja – oh, esta bien, tenemos que elegir la canción, la vestimenta, ¡todo! tendremos... tendremos que quedar este fin de semana.
Estaba en shock, no sabía que decirle, estaba sin palabras, en ese momento estoy segura que pensaría que era una estúpida.
Santana: ¿Quedar? ¿Cuándo?
Rachel: Sí, bueno... si quieres – me dijo con un tono que parecía molesta – era porque... bueno tenemos que ensayar con dos voces y todo eso, ya sabes. Pero si no quieres... podemos buscar otra manera, no sé, algo se me ocurrirá.
Santana: no... no, no. Claro que quiero quedar – ¿habría sonado eso demasiado desesperado? – tenemos... tenemos que ensayar con dos voces – intenté arreglarlo –
Rachel: ¿Te parece bien esta tarde en mi casa?
Santana: s...si, en... en tu casa estaré – oh vamos, tengo que dejar de hablar como una tonta –
Rachel se fue hablar con Finn. Parecía que estuvieran discutiendo. Seguí mirando disimuladamente para que ninguno de los dos se diera cuenta de que los estaba observando.
Finn parecía realmente cabreado y se levantó de la silla y salió de la sala, Rachel rompió a llorar. Iba a levantarme, a sentarme a su lado y ayudarla como ella lo hizo conmigo, pero no me dio tiempo, ella se marchó corriendo de la sala también por el lado contrario.
Todos nos quedamos asombrados, pero ninguno prestó mucha atención y todos siguieron hablando con sus parejas de las canciones y de los duetos.
Sonó el timbre y yo me fui para mi casa.
Estuve dando vueltas por mi habitación, pensando en que sería lo mejor, si ir o no ir a casa de Berry. No sabía si sería el mejor momento. Pero quería ayudarla... de verdad, quería ayudarla y agradecerle todo lo que había hecho por mí. Ella me hizo volver a sonreír y yo tenía que hacer lo mismo por ella, quería hacerlo.
Quedaban 15 minutos para las 5 y a las 5 habíamos quedado, así que me preparé, cogí unas palomitas por si quisiéramos más tarde y salí para casa de Rachel.
Nuestras casa quedan a unos 15 o 20 minutos. Así que a las 5 ya estaba allí. Toqué el timbre y el padre de Berry me abrió la puerta.
Padre: Sube arriba, te está esperando.
Santana: gracias (sonrío).
Subí a la segunda planta. La casa era preciosa, al menos lo que estaba viendo, todo era con tonos marrones, pero era muy bonita. En la pared que da con las escaleras estaban los padres de Rachel en una foto, en otra Rachel sola y en otra los 3 juntos. No pude evitar sonreír al ver la foto de Berry sola. Entonces ella salió de la habitación y me vio.
Rachel: Oh... Santana, estás aquí... – me dijo y se dio cuenta de que estaba mirando la foto – que vergüenza, no mires esa foto, estoy horrible.
Santana: ¡Qué dices! Estas tan guapa como siempre – cuando acabé de decirle eso me di cuenta que acababa de meter la pata.
Rachel: gracias.
Se puso roja como un tomate y no pude evitar sonrojarme yo también.
Rachel: bueno... ven, vamos a la habitación... a... ensayar.
Santana: Vamos.
Entramos en su habitación y me dice que me siente en la cama. Ella se sienta en la silla del ordenador y comienza a buscar canciones.
Rachel se pone muy triste, y oigo como intenta disimular que está llorando. Me levanto y me acerco a ella.
Santana: Ven Rachel - le cojo del brazo, la siento a mi lado en la cama y la abrazo - ¿qué ha pasado Rachel? Sé que te ha pasado con Finn...
Rachel: ¿Y cómo sabes eso? – me dice sorprendida – si no se lo he contado a nadie y no creo que Finn...
Había metido la pata.
Santana: bu...bueno... quería decir... que parece que sea por Finn... no se... creo.
Rachel: sí... es por Finn... se ha enfadado conmigo y no lo entiendo.
Santana: Pero... ¿qué ha pasado?
Rachel: Después de hablar contigo en la sala por lo de los duetos, me fui a hablar con Finn y él me contestaba con un tono cabreado, le pregunté si le pasaba algo y me digo que no podía seguir conmigo, no sabía cómo reaccionar, no entendía nada, le dije que por favor me explicara pero no quiso, se fue enfadado y luego yo lo hice también.
Santana: Rachel, Finn es tonto. No te sabe valorar, sea cual sea el motivo no tiene excusa para tratarte así, y tú no puedes llorar por él, no lo merece, ¿me oyes? Nadie merece que pierdas tu sonrisa por él.
Rachel: Tienes razón, voy a ser fuerte. Gracias Santana. Gracias por ayudarme.
Santana: No es nada, tú lo hiciste por mi y ahora yo lo hago por ti. Además... ¿eso hacen las amigas no? (sonrío).
Rachel recupera la sonrisa y me mira, se acerca y me abraza. Lentamente se separa de mi, y levanta la cabeza de tal manera que su boca y la mía están a escasos centímetros. La besaría, me muero de ganas, pero no puedo, no ahora, cagaría nuestra relación, al menos somos amigas, no quiero perder también eso. No podría. Así que me separo.
Santana: Vamos a buscar la canción.
Rachel: si... – parecía en otro mundo.
Santana: ¿Cuál podría ser?
Rachel: Creo que tengo la perfecta. Breathe de Taylor Swift (.com/watch?v=uLw3NYydHNU)
La escuchamos y la verdad es que es muy buena.
Santana: Rachel... ¿va con alguna indirecta?
Rachel: no... – la miro sorprendida – sí... es lo que siento.
No lo entiendo, lo que me acaba de decir me pone triste.
Santana: ... Es buena, pero... muy triste.
Rachel: ¿lo sientes? ¿por Brittany?
Santana: nunca más.
Rachel: yo tendría que hacer lo mismo, pero... no puedo.
Santana: Es difícil, ya lo sé, te costará al principio... pero... luego... llegará otra persona y te volverá a hacer sonreír. (la imagen de Rachel nubla mi mente)
Rachel: y tu... ¿tú la has encontrado?
Santana: n...no - realmente quería decir sí – pero lo haré. (sonrío)
Rachel: Te lo mereces, mereces ser feliz.
Me vuelve a abrazar. Y comenzamos a ensayar la canción.
CONTINUARÁ
