Narra Santana

Llegamos a mi casa y subimos a mi habitación.

S: ¿Quieres que vayamos a la cama de mis padres?, es más grande…

R: Me gusta esta.

Rachel se acerca a mi y me besa en los labios. Ella abre la boca y meto mi lengua en ella. Comenzamos a jugar con las lenguas, primero en la boca de Rachel y luego en la mía. Rachel me besa el labio superior y luego el inferior, así repetidas veces, yo hago lo mismo cuand ella acaba. Cuando nos queremos dar cuenta estamos en la cama, yo de bajo y ella encima mío. Sus labios y su lengua saben muy bien, sus besos son los más dulces que nadie me ha dado nunca.

Luego me toca a mi, yo me pongo encima de Rachel, le doy besos por el cuello y siento como su piel se eriza.

Me desato un botón de la camisa y Rachel me para.

R: Espera Santana – parece preocupada.

S: ¿He ido demasiado rápido?

R: No… no es eso, sólo que… yo no se nada de relaciones entre chicas. – Me dice seria. Y yo no puedo evitar reírme, es tan adorable.

R: No te rías – me dice avergonzada

S: Lo siento… es que… - continuo entre risas – eres adorable.

Rachel se sonroja.

S: Te lo explicaré, ¿vale? Bueno, lo que yo sé…

Nos sentamos en la cama la una al lado de la otra.

R: Me parece bien – me dice intentando que me ponga seria.

S: Antes de nada… ¿Eres virgen?

R: S…sí – su respuesta me asombra y se da cuenta así que continua explicando – Finn siempre se ponía nervioso cuando estábamos mucho rato juntos, y yo no me sentía segura como para hacerlo. Y con Jessie al final no pasó nada, y Puck sólo fueron besos. ¿Tú? A parte de… Finn…

S: No creo que sea lo mejor hablar de lo que pasó con Finn…

R: Ya no importa, además me abriste los ojos, aunque luego volví a caer, y me volviste ha abrir los ojos. – me dice sonriendo.

S: Bueno, no la perdí con Finn… no me gusta hablar mucho de ello…

R: Si no quieres contármelo lo entenderé, aunque puedo ayudarte… no sé, en algo.

S: Esta bien, te lo contaré, aunque no creo que ayude a nada. – le digo triste – El día en el que Quinn quedó embarazada, Puck no solo se enrolló con ella… ¿entiendes? – Rachel asiente – las dos estábamos muy borrachas y Puck se aprovechó de la situación. Yo estaba borracha y no sabía lo que hacía, si no, no lo hubiera hecho, no quería que mi primera vez fuese con Puck. Me hubiera gustado que hubiera sido con la persona especial y que hubiera sido bonito, pero – no consigo contener las lágrimas. Y Rachel me abraza.

R: San, olvídalo, ¿vale?, comenzaremos desde cero, eso no importa, nunca más. Tienes que ser feliz, olvida todo lo pasado, a mi no me importa, y a ti no te tiene que importar, aunque te cueste olvidarlo. – me seco las lágrimas y le sonrío para que sepa que me ha ayudado.

S: Gracias Rach, te quiero. Bueno, estábamos hablando de otra cosa… ¿Finn no hizo nada? Quiero decir… ¿No… hizo nada que no fueran besos?

R: No te entiendo – me dice confundida.

S: No hizo nada, ya sabes… ¿con las manos o los dedos? – no sabía como decírselo.

R: Oh – Rachel se echa a reír – ya entiendo.

S: Menos mal, me hubiera costado decírtelo.

R: Pues no, ni si quiera me ha tocado demasiado. – Me dice avergonzada

S: No importa, ya pasará lo que tenga que pasar, no te avergüences.

R: Sé que estoy en buenas manos – me dice coquetamente.

Le doy una beso y la pongo contra mí en la cama. Noto sus dulces labios en mi cuello, suben hasta mi cara y me besa en los labios. Por primera vez soy yo la que abro la boca. Y ella juego con mi lengua. Estamos así un buen rato. Después le levanto la camiseta y paso mi lengua por su barriga, su piel se eriza con el contacto de mis labios y mi lengua. Oigo unos silenciosos gemidos que intenta disimular. Y le desato el botón de los pantalones, y ella parece nerviosa, así que paro.

R: Sigue. – me dice sin abrir los ojos. Parece que lo esta disfrutando.

Sigo bajando los pantalones y ella los tira al suelo. Deslizo mi mano por sus curvas, y siento su aliento en mi cuello. Voy a bajar hasta donde antes estaban sus pantalones pero paro antes de hacerlo. Algo me preocupa y Rachel lo nota.

R: ¿Pasa algo?

S: No – le digo preocupada. – pero no quiero hacerlo así.

R: ¿Por qué? ¿No será por lo que me has contado? Por que eso no importa, yo quiero que sea contigo.

S: No es eso, pero, a mi me gustaría que hubiera sido romántico, y ahora que tengo oportunidad de dártelo a ti, no lo voy a hacer así. No será así, es la primera vez que estamos solas, y además no quiero que sea en mi habitación, es un lugar tan poco acogedor.

R: Te quiero – con tan solo dos palabras hace que sea la persona más feliz del mundo.

La beso en la mejilla y se acomoda en la cama, me mira y me besa en los labios, acto seguido cierra los ojos y se pone a dormir.

Su rostro es la cosa más perfecta que he visto. Pongo una mano en la cintura y así las dos nos quedamos dormidas juntas.