POV
Shikamaru
Nunca por mi mente pasó que había usado a Hinata.
Ni que yo había sido usado.
Al día siguiente de estar juntos, sonreímos y reímos como si nada. Eramos dos personas maduras que sabían lo que habían hecho.
Mientras desayunábamos tome su mano y le dije para llevarla a su casa. Ella suspiró, viéndose aún insegura por afrontar a su ahora ex novio. Y le dije que la acompañaría en todo momento. Ella me miró sorprendida, y supuse que por su mente paso en como alguien como yo, que no gusta de meterse en cosas problemáticas llegaría hasta eso. Hinata entonces me lo agradeció con un pequeño beso en la mejilla que me hizo calentar no solo a mi corazón esa mañana.
Pero no podía ser. Una vez había estado bien, donde hasta se había sentido correcto. Una segunda vez... Meneo la cabeza mientras me cambiaba de ropa en mi habitación, para disipar el repentino deseo de volver a tenerla entre mis brazos.
Aun extrañaba a Temari, no iba negarlo. Menos cuando Hinata lo sabía y me había ayudado, como yo a ella, a olvidar. A sentirnos queridos mientras calentábamos, aunque sea por un momento, el frío de la noche debido a esos amores que han sido interrumpidos.
Pero si me lo preguntarán, ella no había estado presente en ningún momento. Hinata, solo Hinata. Y por ello, ahora me preguntó si más que sexo, aquello había sido a algo mas cercano a hacer el amor.
Algo extraño para algo que fue de una sola noche.
Tomamos el auto en silencio y cuando llegamos a la casa de Hinata, dimos con Toneri de inmediato. El traidor intento convencerla, pero Hinata se mantuvo firme y le ordenó tomar sus cosas e irse con su prima Ada, si tanto le gustaba probar sus labios.
Toneri intento pasarse de listillo, pero hay entre yo, con mis aún conocimientos en defensa personal que tome en la adolescencia. Chilló como cerdo cuando le agarre un brazo y le hice una llave.
Al final, tomó sus cosas y abandono el lugar, no sin antes insultar de la peor forma a Hinata. Fue cuando algo caliente recorrió mi sistema y no lo deje ir sin al menos un gran golpe en el rostro. Y sólo después que cerré la puerta, es que mi amiga rompió a llorar. No pude evitarlo y la envolví entre mis brazos.
Sólo hasta que se calmó fue que la solté, le prepare un té para los nervios y tras dedicarnos una mirada indescifrable, fue que me marché de su casa.
Había sido amigo de Hinata desde la escuela, quizás nunca al nivel de su amistad que tuvo con Kiba, Shino e Ino, pero si éramos amigos cercanos. Vamos, que no había tenido problema en hablarle apenas la note caminando bajo la lluvia y luego la preocupación sincera cuando me di cuenta de su estado.
Pero aún así lo que pasó no se sintió que estuvo mal, no creía que el desea se repitiera estuviera bien.
Una vez en qué ambos nos utilizamos basto.
Otra vez sentía que se volvería complicado.
—¿Te encuentras bien?
Ino me habló esa mañana en la oficina y yo asiento, mientras sigo echando azúcar a mi café.
—¿Por qué no lo estaría?
—Estas echando sal al café.
Miro hacia abajo y maldigo al ver que tenía razón.
Echo el líquido en el fregador y procedo a servirme otra taza.
—¿Aun sigues mal por lo de Temari? — Ino suspiro y se cruzo de brazos. — Te dije que fueras a buscarla, Shikamaru. A veces, si quieres seguir intentando algo, tu eres el que deberías dar mas de ti mismo.
No digo nada.
Hace días que Temari ni pasaba por mi mente.
—¿Supiste lo de Hinata y Toneri? — dijo de pronto y salto en mi sitio. Ino miraba hacia el ventanal, así que no se dio cuenta. — Terminaron hace quince días. Me alegra, ese tipo no era para mi amiga ¡Y cuanta razón tenía yo! El muy bastardo la engaño con su prima Ada.
—Kiba me contó algo — murmuro y miro mis nudillos con satisfacción, de la mano que le había propiciado el golpe al tipejo.
Miro de reojo a Ino. Ella y yo salimos por un tiempo, cuando comenzábamos la universidad. Cosa rara nuestra amistad no se marchito y daño. Supongo que el hecho de que termináramos bien fue una de las razones.
Pero que ahora pensará en eso, era más por Hinata. Porque cuando termine con Ino, todo había estado bien, esa sensación de retroceder y tomarla de nuevo nunca me había pasado. Y eso que nosotros si habíamos estado en una relación.
Supuse por días que simplemente era normal por el morbo. Pero luego un día vi a Hinata de nuevo, iba tomada del brazo de un chico que no había visto nunca. Algo recorrió mi cuerpo que me desconcertó y cuando ella se fijó en mi, y sonrío, me hizo tambalear un poco en mi sitio.
—¡Shikamaru! — saludó feliz.
Y pensé si ella ya lo había olvidado. Lo que paso esa noche. En que ambos nos ayudamos a olvidar a terceros.
De una forma tan desolada que me desconcertó.
—Hola, tiempo sin vernos.
Ella asintió y miró al chico a su lado. Su porte era frío con los demás, pero siempre que miraba a Hinata esta se descongelaba.
—Te presento a mi primo Neji, vino de vacaciones.
Y aquella palabra "primo" me hizo sentir tan bien que me asusto. Pero siempre tan bueno en ocultar mis sentimientos no se noto.
—Un placer. — pronuncio.
Él acepta mi mano y luego le comenta a Hinata que se adelantaría a la cafetería de la esquina que yo acabo de pasar. Neji entonces nos deja solo.
Hinata me mira de nuevo y es cuando noto sus mejillas sonrosadas. Y me pregunto, si es por el frío o porque acaba de recordar que ambos habíamos hecho el amor un mes atrás.
—¿Cómo has estado? —pronuncio por lo bajo.
—Bien, estoy bien. Aquel suceso, ya ni me acuerdo de ello — comparte.
—Bien, alguien como ese tipejo no merece tus lágrimas — comparto y ella vuelve sonreír y a mi me hace sentir bien.
—Y tu como sigues, por lo de Temari. — habla rápido Hinata. Paso una mano por mi cuello y miro aun lado.
Temari... Ya hacia días que realmente ni pensaba en ella.
—Bien, supongo que es como dijiste, si ninguno hizo nada cuando tenia que hacerlo es porque ahí no era.
—Dices que no eres de lo que persigue, pero créeme Shikamaru, se que cuando encuentras a la correcta, es lo primero que harás.
Siento que mi miraba dice muchas cosas en ese momento que ni yo aun entiendo.
—¿Eso crees?
—Si, eso creo. — Hinata muerde su pulgar y me mira de reojo. Parece que quería decirme algo mas, pero luego solo suspira y sonríe tenuemente. — Entonces, hasta pronto — Ella parece que me dará un beso en la mejilla, pero se arrepiente en el ultimo minuto.
Y la observo marcharse hacia donde su primo la esperaba. Es cuando mis piernas se mueven solas e intentan seguirla. Pero me detengo y meneo la cabeza.
Llegó a mi apartamento sintiéndome extraño. Con un sentimiento de añoranza y nostalgia a la vez.
Y así pasan lo días.
Mientras como. Mientras me baño. Mientras intento dormir. Hinata y solo ella viene a mi cabeza.
Y ahora, ese día en particular, desde otro mueble, miró el sofá donde habíamos hecho el amor.
Un acto para aliviar el dolor del otro, pero que terminó provocando otra cosa en mi.
Paso una mano por mi cabello que en ese momento llevo suelto y lo alboroto un poco.
Es cuando tomo mis llaves, monedero y salvó de mi apartamento, buscando caminar y despejarme un poco.
Camino sin rumbo hasta llegó a aun pequeño parque no tan lejos de donde vivo. Era de noche, pero aun había personas caminando y conversando por ahí. Es cuando observó un autobús estacionarse en la parada y de pronto, sin pensarlo siquiera, me encuentro trotando hacia él y logro abordarlo.
Me bajo en cierta parada conocida. Y camino, y camino, esquivando gente aquí y allá. Hasta que llegó a cierto portón de residencias. Ingresó de inmediato y me plantó frente a cierta casa.
Es cuando siento una gota caer en mi mejilla y miró hacia el cielo, consternado de que quisiera llover en ese instante. Suspiró y ruedo mis ojos. Es cuando para mi sorpresa, las gota dejan de mojarme y observó un paraguas sobre mi cabeza.
—¿Shikamaru? ¿Estás bien? — Escuchó su dulce voz y giró a mirarla.
Hinata me miraba con igual sorpresa.
—Hinata, yo... — Ella me interrumpe.
— Mejor entremos — sugiere dulce y yo asiento. Una vez dentro me ofrece algo para beber y yo le digo que no le moleste. Me dice me siente, pero yo me niego.
Era tan raro. Nunca había actuado así por una mujer. Si fallada la relación, las dejaba ir. Con Temari era la unica que había logrado afectarme mucho más de lo que imagine, pero aun así no me había atrevido ir por ella.
Pero con Hinata... ¡Dios! Hasta ahora veía que había en realidad controlado todo este tiempo por ir a verla. Al final mis pies se habían movido solos cuando deje de resistir.
Y ahora estaba ahí, frente a ella. Y con miedo de decir lo que quería decir, porque... para mi esa noche mis sentamientos habían comenzado de nuevo a girar, pero ¿y ella?
—Hinata, yo...
—¿Si? — me instó ella.
Había mirado todo el tiempo al suelo desde que cruce su sala. Es cuando me decido mirarla.
Y me asombro de ver sus ojos luminosos.
¿Por qué?
—Yo, esa noche, nosotros — carraspeó y paso una mano por mi cabello, que recordé llevaba aun suelto y casi me rozaba los hombros. Entonces suspiró y tomó su manos. Nunca había estado tan nervioso — No sé, Hinata, pero esa noche, luego de ambos tener relaciones. Lo sentí tan correcto.
Ella parpadea ante eso.
—No lo sentí solo como sexo, sino como habíamos hecho el amor. Y también como si, como si algo hubiera encajado.
—Como si hubiéramos encontrado nuestra pieza faltante en nuestra vida.
La miro con anhelo antes sus palabras.
—Si, como si hubiera encontrado a mi media naranja.
Los ojos se Hinata se empañan un poco y me rodea con sus brazos.
—Si, así tal cual — me susurra y yo la rodeo con los míos. —Nunca había creído tanto en el hilo rojo como ahora. Había querido hace días ir contigo, pero tenia miedo de ser la única en sentir algo así.
Sonrío y paso una mano por su cabello.
—No, tenias que dejar que yo lo hiciera. Tu lo dijiste, cuando encontrará a la correcta, seré yo quien la buscaré. — Y miró hacia el cielo oscuro salpicado de estrellas.
La era testigo de nuestras emociones.
Me separó solo un poco para tomarla de las mejillas y, ambos sonrientes, juntamos nuestros labios.
