Narra Santana

Ya todo pasó, estamos felices, por fin lo estamos, y no voy a volver a perderla, por nada del mundo. La necesito y la amo mucho.

Todos los chicos del club lo saben y ahora nos sentimos un poco más libres, sobre todo en los ensayos con New Directions, nadie se asombra si nos cogemos la mano, podemos estar juntas y nadie hablar mal, por lo menos en el Glee Club, luego intentamos ser un poco más discretas en las demás clases.

Ahora toca lo más difícil. Queda una semana para graduarnos. Ya tenemos decidido que nos iremos juntas a New York, ahora tenemos que decírselo a nuestros padres, y tenemos que decirles… que estamos juntas. Será difícil, sobre todo con mi padre, no sé como decírselo, sé que mi madre me apoyará, pero no se como reaccionará él.


Quedamos una tarde Rachel y yo para hablar sobre esto.

R: Sé que esto es difícil pero tenemos que decírselo… tienen que saberlo. No podemos decirles que nos vamos a ir juntas a estudiar a New York y no decirles que estamos juntas…

S: Ya… ya lo sé, y sé que mi madre me apoyará, pero mi padre… no sé como reaccionará, tu lo tienes más fácil… tus padres son gays y bueno… lo van a entender enseguida – le digo dejándole claro que no lo digo con mal sentido.

R: Mi amor, ya lo sé, pero tienes que hacerlo, si no nunca serás realmente feliz y libre, tienes que sacarte eso de la cabeza, sabes que te apoyarán, pase lo que pase son tus padres y te quieren y solo quieren que seas feliz, y yo igual, así que tienes que hacerlo…

S: Está bien, en la cena, lo haré.

R: Creo que me tengo que ir ya, es tarde San y mañana tenemos clases, mis padres se preocuparán…

S: Está bien, te acompaño a la puerta.

R: Primero ven aquí. – me acerco a ella y me besa, luego sonríe.

S: Ya nadie podrá separarnos.

R: Nunca. – me vuelve a besar.

Las dos a la puerta y después de que mis padres se despidieran de Rachel, salimos un momento a fuera de casa, donde no nos pueden ver y volvemos a besarnos.

R: Podrás, lo sé.

S: Te amo.

R: Yo mucho más. – me roba otro beso.

Rachel se va y sé que es la hora de la verdad, me voy a la cocina y todo está servido, listo para cenar. Nos sentamos los tres en la mesa.

Papá: ¿Rachel no quería quedarse a cenar? – rompió el hielo.

S: No, es tarde y tenía que irse ya.

Mamá: Otro día la invitas a dormir.

S: Claro… esto… tengo que deciros algo… importante.

Mamá: Oh, ¿qué es San?

S: Es difícil de explicar… no sé como hacerlo…

Papá: ¿No estarás embarazada?

S: ¡No! Claro que no… no es eso…

Mamá: ¿No te drogarás? – me dice asustada

S: Agg… no digáis esas cosas, no es eso… tiene que ver con Rachel.

Papá: ¿Os enfadasteis y no sabes por qué?

S: No, papá, no es eso. No nos enfadamos.

Mamá: ¿Te quitó el novio?

S: Definitivamente eso no.

Papá: No caigo, dilo, ya no se me ocurre nada más.

Mamá: A mi tampoco.

S: Esta bien…. Mamá, papá… la quiero.

Mamá: ¿Eres…? – solo puedo asentir, la cara de mi padre me deprime, siento que le he decepcionado, no me mira, mantiene la cabeza en el plato, no dice nada. Nadie habla. Y yo me voy. No puedo soportar eso.

En mi habitación lo único que puedo hacer es llorar, no tengo fuerzas para nada, solo para llorar. Me siento mal, débil y destrozada. Estoy 10 minutos por lo menos llorando sin poder hacer nada más. Y entonces entra mi padre a la habitación.

Papá: San, ¿podemos hablar? – me seco las lágrimas.

S: Pasa. – se acerca a mi y se sienta a mi lado en la cama.

Papá: No quería que te pusieras así. No quiero que llores.

S: Cuando te he visto ahí, sin mirarme, he sentido que te he decepcionado. – no puedo evitar volver a llorar.

Papá: No, San de eso nada. – me mira y me seca las lágrimas. – siempre voy a estar muy orgullosa de ti, pase lo que pase siempre lo estaré. Mientras seas feliz yo lo seré. Y si ella te quiere, adelante, solo quiero verte bien.

S: Lo soy papá, con ella me siento genial, es como… no encuentro las palabras, pero siento que he encontrado a la persona indicada.

Papá: Eso me alegra mucho San. Ella me gusta, y sé que no te hará daño.

S: Ella es genial.

Papá: Y tu también lo eres.

Después sale de la habitación y entra mi madre, me dice lo mismo, que me apoyará pase lo que pase, y eso me alegra mucho. Por fin soy feliz. Solo falta que les diga que me voy a New York, pero eso lo haré mañana. No quiero más momentos incómodos.

Llamo a Rachel para contarle como ha salido todo y se alegra de mi respuesta, tenía razón. Ella también se lo ha dicho a sus padres, pero eso fue algo más normal, ellos se alegraron. Están más mentalizados.

Después de todo ha salido bien, y ahora toca mi siguiente paso y viviremos juntas en New York.