CAPITULO III

Me encuentro tras el mostrador de la tienda de deportes de los padres de Mike Newton, es martes y mi primer día de trabajo. Han pasado dos días desde que fui con Alice y Rose a Port Angeles; ayer hablé con mi Diosa por teléfono y hoy he quedado para comer con ella en su casa porque no le gusta ir a ningún bar, o restaurante, y tener que soportar a todos los viejos del pueblo mirándola sin pestañear.

— Isabella

— Bella, por favor— contesto ante el llamado del señor Newton

— Bella— dice ahora— ves a colocar estos chalecos reflectantes y estos balones— me ordena amablemente

— Ahora mismo voy, señor Newton

Media hora más tarde estoy de nuevo tras el mostrador, realmente aburrida. Ahora estoy pensando que este año que me queda por delante va a ser demasiado largo, los días de trabajo se me van a hacer verdaderamente eternos ya que casi no entra gente en la tienda. Después de lo que a mi me han parecido años, pero que han sido solo 2 horas y media, la señora Newton me deja irme.

— Bella— me saluda mi padre al entrar en casa

— Charlie ¿no tendrías que estar en la comisaría?— pregunto extrañada de ver a mi padre allí

— He venido a buscar unas cosas para Billy, después del trabajo me pasaré por La Push para ver el partido con él. Si quieres venir por allí a ver a Jacob ya sabes

— No te preocupes, ya sabes que no me gusta el deporte y solamente os molestaría. Ahora si me permites, voy a cambiarme y a comer a casa de los Cullen— le informo subiendo las escaleras camino a mi habitación

— ¿Qué tal tu primer día de trabajo?— me pregunta mi padre gritando desde la primera planta

— No ha ido mal del todo pero es un trabajo aburrido— contesto para segundos después escuchar como se cierra la puerta de entrada, lo que me indica que mi padre se ha marchado

Diez minutos más tarde estoy ya preparada y subiendo en mi camioneta, inspirando profundamente. Emprendo el camino que me indicó ayer Rose por teléfono, salgo de Forks y entro por un camino a mano izquierda. Tras unos trescientos metros, más o menos, aparece ante mi una casa moderna que parece sacada de una revista de gente famosa. Frente a la entrada se encuentra ella, y la que supongo que será su madre, Esme Cullen. Las dos están riendo de algo, no se que será pero me da igual con tal de verla así de feliz.

— Bella— me saluda una vez he aparcado y bajado de mi Chevrolet— esta es mi madre, Esme

— Encantada señora— saludo un poco avergonzada— una casa preciosa— comento mirando de nuevo esa maravilla

— Nada de señora, llámame Esme cariño— dice mientras me abraza como si fuera su hija— me alegro que hayas aceptado venir, mis pequeñas y sobretodo mi grandote me han hablado muy bien de ti en estos últimos días— me susurra contenta haciéndome entrar en casa.

— ¡Mamá!— se queja mi Diosa al ser llamada pequeña por su madre

— Siempre serás mi pequeña aunque no te guste que te lo diga— dice Esme haciéndome reír por lo que me gano una mirada asesina de Rose— Y no mires así a Bella— la regaña Esme aunque yo le haga un movimiento con la cabeza dándole a entender que da igual.

Si por fuera la casa es impresionante y espectacular, por dentro no hay calificativos para considerarla. Es una mezcla perfecta entre lo moderno y lo antiguo, lo sofisticado y lo en cierto punto salvaje, no se quien lo ha diseñado pero realmente es un genio. Por ejemplo, la cocina es enorme con nada fuera del lugar que le corresponde; o el salón con una gran televisión de plasma, un sofá que encaja a la perfección con los colores de los muebles y las paredes, o la mesa que derrocha majestuosidad.

— Impresionante

— Tampoco es nada del otro mundo— dice con humildad Esme

— Es preciosa, todo conjunta a la perfección. El decorador de las estancias tiene que ser un auténtico prodigio— comento aun impresionada por aquella maravillosa casa, que comparada con la que tiene mi madre en Arizona o la que tiene Charlie aquí en Forks es otro mundo.

— Rose, subir a vuestra habitación mientras termino de preparar la comida y llegan tu padre y tus hermanos— ordena la que me gustaría que fuera mi suegra— después de comer te bajaremos a nuestro lugar de entretenimiento

Subimos las escaleras en silencio, ella relajada y yo completamente de los nervios. En el segundo piso veo diversas puertas, cuatro a un lado y cuatro al otro. Las puertas son de color blanco y bastante sencillas.

— La primera puerta de la derecha es la habitación de Edward, después la de Emmett, el despacho de mi padre Carlisle y la del fondo la de mis padres. La primera puerta de la izquierda es la de Jasper, la siguiente la de Alice, la habitación de invitados y la del fondo es la mía

— No sabía que vivían aquí Edward y Jasper— digo sorprendida de que los hermanos Hale vivan con los Cullen

— Hace tres años se mudaron a vivir con nosotros, mis padres eran los mejores amigos de sus padres, además de ser sus padrinos, y cuando ellos murieron vinieron aquí con nosotros. En estos tres años Alice ha descubierto al hombre de su vida y tanto Emmett como Edward han caído en las redes del amor, aunque al principio no querían aceptarlo porque antes de estar juntos a los dos siempre les habían interesado las mujeres, recuerdo haberle conocido dos pequeñas relaciones a mi hermano— me explica Rose entrando a su habitación

Es un lugar amplio, con una cama que tiene aspecto de ser muy cómoda, una pequeña televisión, un gran armario y unas cuantas cosas más. Las paredes son color salmón suave, resulta muy relajante.

— Muy bonita— opino sentándome sobre la cama

— Mi madre que es una gran decoradora, antes le has subido su ego al decirle lo de que quien hubiera decorado todo era alguien realmente excepcional— comenta haciendo que eso me suba los colores de la vergüenza

Antes de que pueda decir nada escucho la voz cantarina de Alice en el piso de abajo saludando a su madre, tras eso escucho la potente risa de Emmett.

— Se acabó la calma— anuncia Rose soltando un suspiro

Efectivamente medio minuto más tarde la puerta de la habitación se abre y por ella entra una hiperactiva Alice que primero abraza contenta a su hermana y luego a mi.

— Me alegro que estés aquí Bella, no sabes lo aburrido que ha estado hoy el instituto. Ahora ya nos podemos relajar el resto de la tarde, después podemos jugar al billar o usar la piscina

— ¿Billar, piscina?— pregunto completamente despistada

— ¿Rose y mamá no te han enseñado nuestra sala de entretenimiento?— me mira con una mueca de incomprensión en su carita de niña que tiene a pesar de tener 17 años

— Después de comer, Alice. Mamá ha dicho que una vez hayamos terminado la verá— informa la mayor de las hermanas

— Ni hablar, la verá ahora— contesta mi duende particular cogiéndome del brazo y sacándome de allí a toda pastilla; por el camino nos encontramos con Emmett, Edward y Jasper a los que saludo con un hola

Definitivamente esta casa es una mezcla entre DisneyWorld y la casa de las estrellas de Hollywood. Al fondo una piscina cubierta preciosa con unas tumbonas, a pocos metros una especie de sauna y frente a nosotras, nada más entrar en el lugar una mesa de billar con un par de bicis estáticas y unas pocas pesas. Alice se ríe al ver mi rostro estupefacto y yo empiezo a creer que los Cullen tienen negocios oscuros, no es normal que un médico de un pueblo como Forks y una decoradora de interiores tengan una casa tan espectacular además de mantener a 5 jóvenes.

— ¿Estás pensando que somos narcos?— escucho la voz de Jasper detrás— ¿o quizás que Carlisle y Esme son miembros de la mafia?

— La primera opción

— Luego lo apuntaré en la lista que tenemos, y le pediré mis veinte pavos a Emmett y Edward que opinaban que pensarías que éramos capos de la mafia— bromea Jasper abrazando a su novia

En ese momento aparecen la pareja de los dos chicos más hermosos que nunca he visto, Emmett y Edward que bromean mientras andan molestando a Rosalie que viene tras ellos.

— Me debéis 20 pavos

— ¿No cree que podamos ser mafiosos?— pregunta Emmett enfadándose como un niño pequeño, lo cual es verdaderamente gracioso— Eso es porque no me ha visto con mi gabardina puesta y con mi voz grave— termina diciendo el chico

— La comida está lista, subamos que acaba de llegar Carlisle— anuncia Rose logrando que Alice se separe de su novio y suba corriendo las escaleras.

Subo las escaleras hablando con Jasper sobre que chica está mejor o peor proporcionada, mi respuesta a eso es mi Diosa pero no puedo decírselo a él. Una vez en el comedor los chicos se van a sentar a la mesa y Rose me indica que la siga. En la cocina encontramos a Esme y a Carlisle, un hombre apuesto y perfecto, besándose tiernamente y a mi, de nuevo, me parece que aquello es algo que solamente en las mejores películas parece tan perfecto. La magia se rompe cuando Rose carraspea para hacerle notar a sus padres que no están solos

— Papá, ella es Bella la hija del jefe Swan

— Encantada de conocerlo, señor Cullen— le saludo educadamente— tienen una casa increíble y muy bien decorada por su mujer

— Puedes llamarme Carlisle, señor me hace sentirme demasiado mayor— me comenta con una sonrisa en la cara mientras me da la mano— Alice y Rose me han explicado que este año estás aquí en Forks para trabajar y conseguir dinero para ir el año que viene a estudiar economía en Seattle

— Así es, hoy he empezado a trabajar en la tienda de los Newton aunque el sueldo no es demasiado alto pero para mi primer año de universidad me llegará, después me pondré a trabajar media jornada mientras estudio— explico a Carlisle que me escucha con atención.

— Lo tienes todo calculado

— La verdad que sí, me gusta tener planificadas las cosas importantes— contesto— Esme voy llevando esto a la mesa— le indico cogiendo una bandeja de ensalada y un plato con carne

— No hace falta, Bella. Hoy eres nuestra invitada

A pesar de que ella me diga que no yo ya he cogido las cosas y las estoy llevando, en casa con Charlie y en Arizona con Reneé estoy acostumbrada a hacer la comida y organizar todas las cosas de casa.

La comida ha sido realmente entretenida, Emmett gastando bromas y contando chistes, Esme y Carlisle negando con la cabeza al ver a su hijo hacer el payaso, Edward dándole algunos golpes en el brazo a su chico para intentar callarlo, Alice comentando las últimas tendencias en ropa, Jasper poniendo los ojos en blanco de vez en cuando y Rose pues hablando conmigo diciendo que su familia estaba completamente loca, sobretodo su hermano.

— ¿Cómo se tomó tu novio que te vinieras a Forks?— me pregunta Esme

— No tengo pareja actualmente

— ¿Qué chico no querría estar con una chica tan trabajadora, estudiosa y guapa como tú?— vuelve a cuestionar la señora Cullen logrando que me ponga roja por sus palabras, tan favorables, que hacen que tenga que bajar la cabeza para fijar mi mirada en el postre

— Chica, mamá— salta Alice en ese momento haciendo que quiera yo quiera que me trague la tierra, cosa que nota mi Diosa

— Enana, mamá— advierte— ¿podéis dejar una de hacer preguntas inapropiadas y la otra de avergonzar a todo el mundo?

— Lo siento Bella, Rose tiene razón

— No se preocupe señora... quiero decir Esme— me corrijo— no es nada de lo que tenga que avergonzarme o esconderme

— Claro que no— salta Emmett levantándose de su mesa y estrujándome en un abrazo de oso— Eddie y yo no nos avergonzamos de lo nuestro y tú tampoco te tienes que avergonzar

— Suéltala— escucho decir cuando ya me estoy quedando sin respiración por el abrazo en el que estoy aprisionada

— Tienes envidia de que a ti no te abrazo así hermanita

— La estás asfixiando pedazo de idiota— contesta la misma voz que logro descubrir que es de Rose

Emmett se da cuenta que lo que dice su hermana es verdad, y avergonzado me suelta. Me da pena verlo con los ojos tristes, es como un niño grande y realmente se hace querer.

— No ha sido nada, tranquilo grandullón— digo una vez recuperada, apretando tenuemente su brazo para trasmitirle que no se sienta culpable

— ¿Te puedo cambiar por Rose?

— Más quisieras tú librarte de mi— le contesta su hermana sonriendo y haciendo que la escandalosa risa de Emmett vuelva a llenar la habitación donde estamos

— Ahora que ya está claro que te has ganado a mi novio, ¿podemos ir abajo?— pregunta Edward

— Sí, sí, vamos a darnos un chapuzón y a jugar al billar— canta Alice entusiasta levantando ya a Jasper y llevándolo al piso de arriba para cambiarse

Esme y Carlisle empiezan a recoger la mesa, mi intención es la de ayudar pero Rose me coge del brazo y me guía a la planta inferior. Por el momento solamente estamos nosotras dos, minutos más tarde aparecen las dos parejas con sus respectivos bañadores.

— ¿No venís a disfrutar de la piscina?

— Ahora vamos a jugar al billar— contesta Rose a su hermana, a la que estoy mirando lo bien que está con ese bikini que lleva

— Esa mesa de billar, que recuerdos— susurra Edward sonriéndole de medio lado a su chico, mejor no me imagino la situación de ellos dos y la mesa

Las dos parejas se van al agua y tres partidas más tarde, Alice está enrollándose con Jasper en una tumbona y Emmett está haciendo lo mismo con Edward dentro del agua. Mi adrenalina va en aumento, como me gustaría estar haciendo lo mismo que esos cuatro con mi Diosa pero eso por el momento es imposible.

— Vivo rodeada de hormonas con patas— me dice Rose detrás de mí mientras señala con la cabeza a esos cuatro, y también hacia arriba dándome a entender que Esme y Carlisle estarían haciendo lo mismo en su habitación— está bien tener a alguien con quien pasar el rato y que me entretenga para no tener que ver esto y tener pesadillas por las noches

— Salgamos fuera, creo que sino voy a terminar por unirme a Alice y Jasper, o te voy a tumbar sobre la mesa de billar para seguir el ejemplo de tus hermanos— le digo bromeando aunque yo sepa que nada me gustaría más que hacer eso.

— Para tumbarme en la mesa de billar primero te tendría que llevar— siguió con la broma saliendo del lugar

— Encontraría la forma de convencerte— digo sugestivamente lo que hace que ella me mire y ambas empecemos a reír sin control.

Seguimos hablando y riendo hasta que se me hace la hora de volver a casa. Una vez me despido de Rose, pidiéndole que me despida de los demás y agradeciéndole la hospitalidad que me han proporcionado, enciendo mi camioneta para dirigirme a mi casa que estará vacía porque Charlie estará en La Push con Billy y Jacob.

Una vez duchada, me preparo un sándwich y subo a comérmelo a mi habitación. Ceno tranquilamente sentada en la cama mientras saco mi diario, hasta el momento vacío pero que a partir de ahora ya no lo estará, en él voy a escribir sobre mi Diosa y espero que en la última página pueda escribir que soy una Cullen además de una Swan, a ver si como en los cuentos Disney todos terminamos felices en paz y armonía.

TBC...

Hasta aquí el tercer capítulo de esta historia que es un poco loca pero bueno me está gustando escribirla.

Agradecer a Annie, a Caaaaaaaaaaaaaami y a Alice Cullen -Luisa- por dejar sus comentarios, y decir que se que es complicado ver a Emmett y Edward gays pero siguen siendo los mismos, no los voy a poner como unos mariposones (con todos mis respetos) que lloren y griten por todo.

Un saludo y nos vemos en el próximo.