- Chicos, llegó el momento. – Dijo el Sr. Schue entusiasmadísimo, teniendo a todos sus alumnos de Glee vestidos para la ocasión frente a él, en el auditorio, a la espera de conocer quién actuaría primero. – Bien, al igual que con el resto de esta tarea… ¡os dejaré elegir el orden de actuación que queráis! – Rachel y Kurt se observaron y suspiraron ante eso de que "habían podido elegir todo" en la tarea y los demás muchachos se preocuparon por el jaleo que se montaría con las "preferencias". - ¡Vamos, chicos! ¿Qué os pasa?
- Mr. Schue… somos muchos, nos vamos a matar vivos para ver el orden de actuación. – Comentó Artie mirando a sus compañeros, que ya se acribillaban unos a otros con miradas asesinas a la espera de abalanzarse sobre aquel que decidiese dar el paso de exigir el primer turno.
- Pero si os encanta dirigir las actuaciones del Glee Club y que yo no intervenga en dichas direcciones. – Se defendió Will y todos entendieron lo que ocurría. Desde que Holly Holliday les había mostrado que debían tener voz y voto en lo referente a Glee, los alumnos se habían anarquizado y tenían continuos enfrentamientos con el profesor de español por imponer sus ideas sobre las del resto. El Sr. Schue estaba harto de la situación, así que pensó que si querían dirigir, dirigirían, pero con todas las consecuencias.
- Está bien Mr. Schue, lo pillamos, nosotros somos los alumnos y usted el profesor, quien debe poner orden y concierto en el Club… ahora, por favor, diga quien actúa primero. – Inquirió Kurt, acompañado de las afirmaciones de sus compañeros.
- No, Kurt, esta vez no. Os quejabais de que no teníais ninguna oportunidad de hacer lo que os apetecía en Glee, bien, pues yo os permito hacer ahora lo que os plazca. He dejado que elijáis vuestros temas, vuestros compañeros de presentación… - En ese momento Rachel y Kurt fueron a interrumpirlo pero Will los detuvo alzando una mano. – con algunas excepciones… y ahora dejo que os pongáis de acuerdo en un orden de actuación… hasta el momento no lo habéis hecho tan mal, si conseguís organizaros querrá decir que estáis más capacitados de lo que pensaba.
Compartieron miradas, no sabían que el Sr. Schue se había tomado tan en serio lo sucedido semanas anteriores, ellos ya lo habían olvidado, por eso en un principio les pareció inquietante tanta libertad de decisión… y tenían razón, era una pequeña venganza de Schuester para hacerles ver que necesitaban un guía, aun eran unos críos.
- ¡Eh! Dejad de preocuparos, la estrella actuará primero. – Dijo una voz detrás de las cortinas del escenario.
- ¿Mer… Mercedes? – Preguntó dubitativo Kurt, era la voz de su amiga la que aparecía de la nada, y ahora que se fijaba, Mercedes no estaba entre ellos.
- Por supuesto, he dicho LA ESTRELLA, ¿quién si no iba a ser? – Respondió la muchacha invisible haciendo que todos rieran. – Queridos compañeros, tomad asiento y disfrutad de MI espectáculo.
Todos la obedecieron, incluido Will, que se sentó en su habitual mesa, con una libreta y un bolígrafo junto a él, para tomar anotaciones de todas y cada una de las presentaciones, a ver que eran capaces de hacer sus chicos sin pautas ni reglas.
Las luces se apagaron y la pesada cortina desapareció, dejando el escenario al descubierto. Un haz de luz comenzó a iluminar el centro del lugar y una silueta fue apareciendo poco a poco. Los violines empezaron a emitir una suave melodía y Mercedes se hizo visible. Llevaba el pelo suelto y alborotado, con un volumen inusual. Su cara estaba completamente maquillada… de blanco, a excepción de los ojos, la nariz y la boca. Sobre sus mejillas aparecían rayas negras horizontales y algo arqueadas, tres a cada lado. Iba vestida con un ajado abrigo marrón y sus manos aparecían caracterizadas como… garras. Para finalizar su atuendo dos orejas coronaban su cabeza. Mientras sus compañeros adaptaban la vista a la mágica iluminación que bañaba el escenario, la gran diva comenzó a interpretar "Memory", del musical "Cats". Su voz se alzaba y jugaba con los sentidos de los presentes, introduciendo bajo la piel la letra de aquella prodigiosa canción, con una delicadeza que desconocían que la chica tuviese en su potente talento. Pero no solo era la voz de Mercedes lo que hacía impresionante el momento, la interpretación, los gestos, la emoción… ella, hablando de recuerdos, del pasado, conquistando el instante y volviéndolo imperecedero…
La última nota flotó en el aire y todo quedó en silencio y a oscuras durante unos segundos... Cuando las luces volvieron a prenderse, Mercedes hizo una pequeña reverencia y esperó el veredicto de su actuación con algo de temor, nunca se había atrevido a hacer una canción donde tuviese que expresar tanto… una cosa era "sentir la música", eso sabía hacerlo a la perfección, pero… ¿interpretar la música? Eso ya era distinto.
Compungidos, sus compañeros la observaban al borde del llanto (o con las mejillas humedecidas, como Kurt, Rachel y… Brittany). Fue la rubia, adicta al baile, la que rompió el hielo.
- ¡Bravo! – Exclamó Brittany aplaudiendo y siendo seguida por todos los presentes. – Por las noches solo puedo dormir si Lord Tubbington me canta esa canción después de haberme leído "El gato con botas", ¡lo has hecho casi tan bien como él! ¡Bravo! ¡BRAVO! – La voz de la chica se quebró y recuperó su asiento dejándose consolar por Santana, quien miraba a Quinn con pavor, cada día Brittany estaba peor de la cabeza.
- Mercedes… ha sido… ha sido ¡impresionante! – Exclamó Mr. Schue, ganándose una sonrisa por parte de la muchacha que aún estaba en el escenario. – Sueles llegar al público con tus actuaciones pero esto… esto está muy por encima de todo lo que has hecho antes. Has tenido momentos de tonos altos y momentos de mucha intensidad en la voz pero… a mí me has enamorado nada más que con el inicio, así que ¡Felicidades! Grandiosa actuación.
Aun siendo ovacionada por sus compañeros, Mercedes abandonó el escenario y se sentó junto a Tina, quien la felicitó con un abrazo, había estado espectacular.
- Bien, ¿quién sigue? – Preguntó Will anotando los puntos más destacables de la actuación de Mercedes, apenas había nada de lo que quejarse.
- Ha estado bien… muy sentimental para mi gusto, pero bien. Ahora yo voy a reventar el escenario. – Rugió Lauren, atravesando las cortinas.
Las luces desaparecieron, un alarido atravesó todo el auditorio y el escenario volvió a ser visible. Lauren comenzó a marcar el ritmo de la icónica canción de Queen, "We will rock you", plato fuerte del musical que había arrasado en Broadway como homenaje al grupo de rock. Sus compañeros continuaron con el ritmo y la gran chica empezó a rockanrolear a capella la letra de la canción. Los miraba de uno en uno, dedicándoles cada verso, imponiendo su presencia ineludible. Ellos le respondían con eso de: "we will, we will rock you", alucinados con la elección de la chica. Una guitarra eléctrica color negro estaba en sus manos y en el momento adecuado comenzó un gran solo que se inició junto a una explosión de fuegos artificiales desde la parte trasera del escenario. Tocaba entregada y extasiada, con pasión y furia, solo como ella sería capaz de interpretar ese tema. La batería intervino en las últimas notas de la pieza y otra ráfaga de fuegos artificiales puso fin a la actuación de una impresionante Lauren, que trataba de recuperar el aliento mientras sus compañeros la aplaudían a más no poder.
- ¡Dios mío, Lauren! – Exclamó Will, con las manos en la cabeza. - ¡Eso es Rock and Roll! Sí, señor, ¡genial! En serio, GENIAL.
- Patético. – Dijo Quinn, sobre el estrépito de sus compañeros, que recibían a una Lauren contenta y feliz. – Solo han sido un par de alaridos y dos acordes de guitarra.
- Mira canija, puedo arrancarte esa cabecita rubia que tanto te gusta peinar de un mordisco así que no me tientes. – La retó Lauren.
- Ahora verás lo que es una actuación de verdad. – Sentenció la rubia, recorriendo el pasillo que llevaba al escenario, seguida por Brittany y Santana.
Las tres ex-animadoras se colocaron de espaldas al público, en mitad del escenario, cubiertas por túnicas, encapuchadas y, cuando las luces del salón se apagaron, una luz blanca, algo tenue, las iluminó, mientras un mar de humo aparecía a sus pies. La música empezó con suavidad y conforme la luz que caía sobre ellas se intensificaba, se deshicieron de las túnicas, mostrando unos trajes plateados y brillantes. El tempo de la melodía se aceleró y la canción tomó forma, revelándose como "One night only", uno de los temas más sonados del musical "Dreamgirls". Quinn en el centro, haciendo la voz principal, y Santana y Brittany a sus costados, relegadas a sus habituales coros, realizaron una actuación cargada de baile y seducción que hizo que Finn desorbitase los ojos y el resto del Club solo fuese capaz de verlas exhibirse. Cuando la música cesó, finalizaron en una de sus poses de animadoras y esperaron, altivas, el resultado de la valoración del Sr. Schue, quien había observado la actuación con el ceño fruncido.
- Bien, chicas, ha sido una actuación… correcta. – Comentó, apuntando algo en su libreta.
- ¿Qué? ¿Cómo que correcta? Hemos estado geniales. – Se quejó Quinn.
- Quinn, habéis interpretado un gran tema pero… apenas había nada de actuación y habéis hecho el mismo baile que en vuestra audición para entrar a Glee… la tarea de esta semana era, además de familiarizaros con los musicales, sorprenderme y… francamente, esto ya lo había visto antes. – Explicó Will, viendo cómo se indignaban con cada palabra.
- Un momento, ¿Lauren berrea como una salvaje en mitad del escenario y le dice que es "alucinante" y nosotras hacemos la actuación de nuestras vidas y nos dice que no le hemos sorprendido? – Exclamó Santana.
- ¿BERREAR? Tú, fideo requemado, te voy a enseñar yo lo que es berrear. – Gritó Lauren dispuesta a embestirla.
Se sobrevino un momento caótico entre los gritos de Santana y los chicos, tratando de retener a Lauren, que puso a Will de los nervios.
- ¡Quietos! Por favor, respetaos unos a otros, ¿entendido? Yo soy quien valora y debéis aceptar mis valoraciones, ¡soy el profesor! Yo digo que está bien y que está mal y, si no os gusta, ¡os aguantáis! ¿Queda claro? – Dijo Schuester, y el trío se sentó en primera fila, lejos del resto de sus compañeros, que aun trataban de apaciguar a Lauren. - ¿Quién sigue?
- Nosotros. – Dijo Tina, cogiendo a Mike de la mano y encaminándose hacia el escenario.
Tras las cortinas se escuchó el movimiento del atrezo, lo que parecían muebles se trasladaban de arriba abajo y jurarían haber escuchado algo de vajilla tintinear. Cuando el escenario se descubrió y las luces del salón hubieron sido apagadas, Tina, con un vestido negro antiguo, un delantal y una roída chaqueta, estaba sentada sobre una mesa junto a Mike, que llevaba camisa blanca y pantalones de traje, los dos con los pelos enloquecidos.
Antes de que el show comenzara, Kurt y Rachel, que se habían sentado juntos, entrelazaron sus manos y se miraron con los ojos brillantes, pues habían reconocido los trajes y el atrezo de uno de sus musicales favoritos. Una nota alta resonó y empezó la actuación de los dos asiáticos, que habían escogido, nada más y nada menos, que uno de los temas de "Sweeney Todd", no de los de la película protagonizada por Johnny Deep, si no del musical original de Broadway, capitaneado por Patti Lupone y Michael Cerveris. "A little priest", se titulaba aquella canción, en la cual, la cocinera de las peores empanadas de Londres, le explicaba al Sr. Todd como daría un giro a su negocio, incluyendo cierto "ingrediente especial" en su horrenda receta. Actuaron, cantaron y bailaron como nunca. La voz de Tina, siempre adecuada para ese tipo de canciones y las tonalidades nunca antes descubiertas de Mike, dejaron a sus compañeros con la boca abierta. Hacían de perversos maníacos que pretendían canibalizar Londres y, cuando la actuación finalizó, con sus risas macabras como broche final, todos se alzaron y aplaudieron efusivamente. Si Lauren los había dejado con la boca abierta, Tina y Mike se habían encargado de quitarles las mandíbulas.
- Chicos… estoy… sin palabras. – Dijo Will a duras penas, extasiado por la emoción de tener a semejantes intérpretes en su Club. – Esto… ¡esto es Broadway! Posiblemente ninguno de los que estáis aquí habrá visto una obra en Broadway y la gran mayoría ni siquiera apreciáis los musicales por ser demasiado "clásicos". Pero… esto que acabamos de ver es una verdadera actuación digna de los más destacables escenarios de Broadway. Sois impresionantes… de verdad, no… no tengo nada más que decir salvo: ¡Felicidades! Y Mike, - Lo detuvo, cuando este estaba a punto de sentarse, entre una gran ovación incansable. – no entiendo por qué no habías cantado antes, ¡ha sido magnífico!
- Eso es porque Tina me ha enseñado a cantar… antes solo sabía desafinar y convocar tormentas, ahora, gracias a ella… - La observó con dedicación y un brazo sobre sus hombros, estrechándola contra su cuerpo con cariño. – sé que puedo ser mucho más de lo que imaginé.
- Entonces, gracias Tina. – Se corrigió Will, y la chica se sonrojó mientras sus amigos la vitoreaban.
- Sr. Schue, me gustaría ser el siguiente. – Dijo Sam, vestido muy normal, con una guitarra acústica en sus manos.
- Por supuesto. – Le respondió Schuester, ansiando continuar con la exhibición, realmente sus chicos habían avanzado, ¿por qué se preocuparía por las Regionales? Estaban preparados para comerse el escenario de cualquier competición.
Sam se colocó en el centro del escenario, sentado en una silla, con una botella de alcohol y un pequeño bote de pastillas en una mesa junto a él. Solo quedó él iluminado en el salón, con luces de neón gastadas sobre su cabeza. Punteó un par de pequeños arpegios al azar y murmuró algo, entonces se escucharon las notas de otras guitarras, notas picoteadas y él, solo y perdido en mitad del escenario. El rubio había decidido interpretar "One song, glory", del revolucionario musical, "Rent". Su canción hablaba de dolor, del tiempo que huye, de la muerte… Actuó como un hombre devastado, exhibiendo su alma rota ante sus compañeros y… ante Quinn. La chica tragó saliva cuando la presentación alcanzó su parte más intensa y Sam se paseó por el escenario, mostrando sus heridas en aquellas letras, mirando a la mujer que le había arrancado el corazón de cuajo. Quinn llegó a sentirse culpable y, con toda su mezquindad palpitando en sus venas, tuvo que pedirle a su corazón que se calmase y a sus ojos que retuviesen un poco más las lágrimas que luchaban por salir al exterior y rodar por sus mejillas. Le había hecho daño a aquel chico, exactamente, ¿por qué? Sam había sido un novio perfecto, ¿por qué lo había engañado y echado de su lado? ¿POR QUÉ? El muchacho terminó de rodillas en el suelo, entonando el último verso, ese que contaba que, irremediablemente, el tiempo siempre muere.
Las luces volvieron a iluminar el salón y Sam se levantó, con la mandíbula apretada con fuerza y el cuerpo tenso, le dolía todo, no había dormido ni un segundo en toda la noche, pensando en lo que había perdido, en quien había perdido y sin saber que había hecho mal, aparte de enamorarse de esa bruja despiadada.
Los chicos de Glee estaban compungidos y Will había quedado impresionado por el sentimiento que el rubio había puesto en el tema.
- Una actuación… inmejorable, Sam. Gracias. – Le dijo con la mano en el corazón, él también había perdido mucho en los últimos tiempos… la vida se complicaba para todos. - ¿Quién sigue?
- ¿Yo? – Cuestionó Artie, chocando la mano con su rubio amigo, mientras este tomaba asiento y miraba con reproche a Quinn, quien había vuelto la mirada hacia Sam durante unos segundos.
- Adelante. – Accedió Schue.
El muchacho subió al escenario por una rampa y dio la señal para que las luces desapareciesen y pudiese comenzar su presentación. Iba vestido tan normal como Sam, solo que cuando su actuación empezó no lo hizo con tranquilidad, si no con el estrépito de guitarras eléctricas y una batería de fondo. Los primeros compases de "Holiday" fueron reconocidos por sus compañeros, que se prepararon para escuchar al chico representar uno de los temas del musical que había homenajeado a Green Day en Broadway, "American idiot". Defendió su actuación a la perfección, utilizando su silla de ruedas para moverse con estilo por el escenario, como él sabía hacer, demostrando que, a pesar de su impedimento, era un gran artista. El final apoteósico de la canción fue seguido por los aplausos y vítores de sus compañeros.
- Muy bien, Artie. – Le felicitó Will. – Me hubiese gustado ver un poco más de actuación pero… ¡me he sentido como en mi primer concierto de Rock! – Los chicos felicitaron a Artie y se quedaron un poco parados. - ¿Quién queda?
- Rachel y Puck y Finn y yo, Sr. Schue. Me gustaría, con vuestro permiso, - Comenzó Kurt, mirando a Rachel y Puck. – que mi hermano y yo actuásemos primero.
- Claro. – Contestó Rachel, tras haber recibido un asentimiento por parte de Puckerman.
- Lo que vais a ver ahora es… algo bastante distinto a lo habitual, muchos no lo entenderéis, para otros será muy raro pero… esto es el arte de la interpretación, espero que lo disfrutéis. – Dijo Kurt, una vez que Finn (temblando de pies a cabeza) y él, estuvieron en el escenario, que fue iluminado en tonos azulados. – Relájate Finn, lo haremos exactamente como ayer, van a alucinar. – Le susurró Kurt a su hermano, entusiasmado.
- Sí… seguro que flipan. – Afirmó Finn, preparándose mentalmente para lo que tenía que hacer.
Sentados en el suelo, con una nueva luz blanca iluminándolos, Kurt comenzó con la actuación, siendo seguido por Finn. El diálogo era un tanto "extraño" e incongruente, situado en mitad de la obra que habían decidido escenificar. Una melodía sonó y Finn fue el primero en cantar. Nada más que con la primera palabra que Kurt había pronunciado, Rachel ya supo de qué obra se trataba y se tensó en su asiento al reconocer la canción a interpretar. Los dos hermanos (bueno, Kurt), habían elegido representar "The Word of your body", del musical "Spring awakening", un tema cantado por los dos chicos homosexuales de la historia, que sin tapujos, se acababan por confesar su amor. Cuando Finn terminó la primera estrofa, se acercó dubitativo y con temor a Kurt, sudaba a mares y estaba nerviosísimo, ¿cómo había accedido a hacer aquello? Sabiendo que ya no había marcha atrás decidió terminar con la distancia que separaba su boca de la de su hermano y lo besó. En el ambiente del salón se notó como todos contenían la respiración y observaban, conmocionados, aquella escena. No se trataba solo de que Finn (Finn Hudson, el Quarterback, el amante de Quinn Fabrey, el macho más macho del planeta Tierra) hubiese besado a Kurt, que ya de por sí era muy, muy, MUY, raro e inquietante, si no que, el hecho de que los dos fuesen hermanos, le daba un toque incestuoso a la situación que consiguió incomodar hasta al Sr. Schue. La actuación avanzó y tuvo lugar otro beso más intenso que terminó por petrificar a todos los presentes. Las últimas notas resonaron hasta diluirse en el aire, las luces se prendieron y los chicos se levantaron del suelo, observando la estupefacción de sus compañeros.
El sentimiento general era de impresión, luego había expresiones faciales más extremas, como la de Quinn, quien estaba verde, y la de Puck, que estaba completamente atónito, blanco. Will se aclaró la garganta sonoramente y sus alumnos se observaron entre sí, dándoles el aplauso de rigor a sus compañeros.
- Ha… ha sido… bueno… "diferente". – Comentó Will. – Siendo objetivo, una gran presentación, sin duda… uf… wow… estoy un poco…
- ¿Impresionado? – Trató de ayudarle Kurt, quien empezaba a cuestionarse si había ido demasiado lejos.
- Sí… no voy a negar que ha sido chocante… no me esperaba que Finn… bueno… - Volvió a aclararse la garganta, "vamos Will, han sido muy valientes haciendo esta escena y realmente ha sido una buena actuación, cálmate y díselo, si no Kurt se te va a desmayar…", se apremió a sí mismo. – Enhorabuena, sin duda, la actuación más sorprendente de todas… felicidades.
Kurt respiró hondo y volvió feliz a su asiento mientras Finn, con la cabeza gacha por la mirada que había visto en los ojos de Quinn, se sentaba lo más lejos posible de su hermano.
- Bueno, solo queda una actuación, ¿no? – Preguntó Will y Rachel hizo que un Puck muy estático se levantase y la acompañase hasta el escenario.
- Noah, céntrate, tenemos que hacerlo a la perfección, se han preparado mejor de lo que esperaba. – Comentó Rachel mientras, entre los dos, colocaban el atrezo, intentando simular un tejado, con el Moulin Rouge pintado en el fondo del escenario y una farola en mitad de este, que le daría un toque bohemio a la escena.
- Ese beso… - Comenzó Puck. – no lo vamos a poder superar, ni aunque lo hagamos como ayer. – Terminó, con el ceño fruncido y la expresión contrariada.
- No te preocupes. – Le respondió Rachel, tratando de no sonreír demasiado, menudas preocupaciones tenía Puck. – Saldrá bien… ¿estás listo?
- Sí.
- Pues empecemos…
N/A: capítulo largo a más no poder... siento haberme extendido tanto (tengo cierta tendencia a describirlo todo de forma MUY exhaustiva u.u) y haber cortado justo en el momento Puckleberry pero el capítulo era demasiado inmenso. El siguiente tendra "acción", por decirlo de alguna manera xD.
