CAPÍTULO ILV

El avión acaba de aterrizar en el aeropuerto internacional de Honolulu, por la ventanilla del avión se puede ver un Sol resplandeciente y un cielo completamente azul, sin ninguna nube. El vuelo ha sido realmente bueno, un par de horas de tranquilidad con Bella a mi lado durmiendo apoyada en mi hombro. Ahora que ya estamos de nuevo en tierra firme, que todo el mundo se está levantando, cojo con mucho cuidado con una mano mía una suya y con la otra mano le muevo suavemente el hombro.

— Bella, cariño, despierta— susurro viendo como va abriendo los ojos

— ¿Ya hemos llegado?— pregunta todavía medio adormilada

— Sí, ya estamos en Hawai

En unos segundos reacciona y se levanta, aunque lo hace demasiado deprisa y está a punto de irse al suelo. El golpe que se iba a llevar lo evita porque un chico la coge de la cintura, un joven bastante guapo que salva a mi a veces torpe novia de lastimarse la pierna que no tiene todavía curada.

— Gracias por evitar mi caída— agradece Bella con la tímida sonrisa que me vuelve loca

— Ha sido un placer evitar que un joven preciosa se lastimara— responde el chico haciendo que mi mirada se vuelva amenazante, quien se cree ése para decirle eso a mi chica y para todavía seguir tocando su cintura

— Gracias de nuevo— susurra ahora una sonrojada Bella quitándose las manos de ése de encima y volviéndose hacia mi— ¿Nos vamos, cariño?— me pregunta dando un suave beso en mis labios

Una gran sonrisa ilumina mi cara al ver como Bella siempre sabe cual es el momento justo para todo, como ella sabe que estaba a punto de pedirle de no muy buenas maneras a ése que quitara las manos de MI novia. La cara del chico al ver como Bella me besa es de completa estupefacción, aunque seguramente le habremos dado una imagen para que tenga sueños húmedos y fantasías eróticas por años.

— Como vuelvas a ponerle las manos encima a mi novia, te las corto— le advierto en un susurro gélido al pasar por su lado con nuestra maleta

Bella va unos pasos por delante con las muletas, por lo que no se entera de la pequeña advertencia que le hago a ese chico que me saca media cabeza.

Caminamos tranquilamente por el aeropuerto, yo llevando la maleta de ruedas y Bella con sus muletas. Al llegar fuera de la terminal cogemos un taxi para que nos lleve hasta el hotel. Sentadas de nuevo puedo notar como Bella tiene una gran sonrisa en los labios, se nota que está feliz por el viaje y porque solo vayamos a ser ella y yo durante tres días.

— Hemos llegado, señoritas— nos dice el taxista parando frente a un hotel que hace abrir la boca a mi novia

Las dos salimos del taxi después de pagar, caminamos hasta la entrada del hotel y allí nos dirigimos a recepción donde una mujer de unos 50 años nos atiende. En menos de dos minutos ya estamos en el ascensor con la llave de la habitación, ambas sonriendo pero sobretodo Bella muy ilusionada.

— No sabes lo feliz que estoy por estar aquí contigo, por tener mi primera vez en Hawai

Escuchar esas palabras me hacen estar todavía más contenta por que de nuevo va a ser nuestra primera vez juntas en algo. Tan en mi mundo estoy que no me doy cuenta de que ya hemos entrado en la habitación y que Bella está con la boca abierta.

— Rose, no deberías de haberte gastado tanto dinero en un hotel con una habitación como ésta— gime mi novia tirándose sobre la cama y levantándose después para mirar por el gran ventanal la imagen de la playa paradisíaca

— Te mereces todo esto y más— respondo abriendo la puerta que da al baño donde hay un jacuzzi en el que esta noche vamos a disfrutar

Salgo del enorme baño y veo como mi chica sigue todavía mirando por el ventanal, me acerco a ella y apoyo mi barbilla en su hombro. Al ver la preciosa imagen de la fina arena, las cristalinas aguas azules y los turistas disfrutando de un paraje así, entiendo el porque Bella no puede dejar de mirar esa imagen tan absorbente.

— Es precioso, mucho mejor que ver el bosque de Forks— bromea mi novia girándose y agarrando mi cintura, mientras yo sigo todavía con mi cabeza apoyada en su hombro

La tranquilidad que siento al tener los brazos de Bella en mi cintura es máxima, con ella me siento protegida a pesar de que tienes una complexión bastante delgada. Noto como sus manos se cuelan bajo mi camiseta hasta llegar a mi piel, a mi estómago que acaricia muy suavemente. Lentamente va subiendo mi camiseta, tocando cada centímetro de mi piel. Mis brazos se levantan solos, facilitando el trabajo de mi chica.

— Hay que hacerte sentir una reina, ahora que estoy segura de que vas a ser madre— susurra contra mis labios muy suavemente— Hay que consentirte

Ahí estoy yo frente a ella, dejando que haga conmigo lo que quiera hacer. Sus manos ahora van a desabrochar el botón de mis ceñidos tejanos. En pocos segundos estoy de pie frente a ella únicamente en ropa interior, aunque poco dura eso ya que mi sujetador es desabrochado y mis pezones empiezan a recibir el cariño de sus dedos. A pesar de que me gustaría que no parara lo hace, y lo hace porque me anuda la parte superior del bikini. Con la misma tranquilidad que me ha quitado el sujetador me quita el mini tanga, acariciando mi sexo por encima.

— Eres tan perfecta— dice mordiéndome el oído y colando un juguetón dedo en mi sexo

Con todo su autocontrol, y yo ya dejando salir un placentero gemido, deja de juguetear con su dedo y me pone la parte inferior del bikini.

— Estás espectacular— suspira admirando mi cuerpo escasamente cubierto a la vez que se lame el dedo juguetón

— No hace falta que bajemos ahora a la playa, podemos hacerlo después de unos cuantos orgasmos— propongo sentándome en la cama de forma sugerente

El ver como cierra los ojos Bella intentando no dejarse llevar es muy entrañable, porque sus coloradas mejillas y su agitada respiración me hacen desearla de una forma muy fuerte.

— Esta noche, ahora será mejor que aprovechemos el viaje que para hacer el amor tenemos toda la vida

Coge el mini bikini que me dio mi hermana y va a ponérselo al cuarto de baño, seguramente porque sabe que sino vamos a perder mucho tiempo en cosas únicamente placenteras. Un par de minutos más tarde aparece de nuevo con demasiado cuerpo al descubierto.

— Ya podemos bajar a disfrutar de las paradisíacas playas de Waikiki— dice con una sonrisa enorme Bella

Noto como mi chica cogea un poco al caminar, todavía le duele la pierna. Veo que se ha quitado la venda, y aunque debería de decirle que no forzara y la llevara puesta no digo nada. Las dos salimos de la habitación con unos shorts, camisetas de tirantes encima del bikini, además de una bolsa donde llevamos la protección solar, las toallas, las gafas de sol Ray Ban y Bella un libro de un aventurero apellidado Pitt.

La playa, a pesar de todavía no ser los meses de verano, está bastante llena de turistas como nosotras. Las tumbonas al lado de los chiringuitos están ocupadas, por lo que Bella decide colocar las toallas sobre la fina arena.

— ¿Me pones crema?— pregunta Bella quitándose la camiseta de tirantes y el short

— Claro, cariño— contesto cogiendo el bote y echando en mis manos la crema

Bella se tumba boca abajo en la toalla, yo recuerdo las palabras de Edward y me empiezo a poner irremediamente caliente. Después de tragar saliva empiezo a extender la crema por la espalda de mi chica, ella se desabrocha la parte de arriba del bikini y yo ruego al cielo porque no se mueva más o mi caletón por imaginarme estimulando sus pezones será incontrolable. La voz de Eddie sensual y suave, narrando lo que le haré a Bella, me está empezando a superar.

— Ya...está— digo tragando saliva

Mi novia se incorpora sin atarse el parte de arriba del bikini, y al verla de frente mi mirada se pierde entre la imagen de sus pezones al descubierto y la de su tatuaje de la rosa de su cadera con pétalos cayendo hacia las zonas prohibidas. Bella nota perfectamente el camino de mi mirada y sonríe al ver como me estoy controlando para no tumbarme encima suyo y lamerle tanto los pezones como el tatuaje, además del camino de los pétalos.

— Ahora es mi turno de ponerte crema, no quiero que te quemes— dice poniéndose detrás de mi

El calor que hace, el cuerpo caliente de Bella y sus manos expertas hacen que mi cuello de forma involuntaria deje espacio para ser atendido, además de que mi espalda se arquea. La silenciosa invitación es tomada por mi novia cuando termina de extender la crema por mi espalda y empieza a untar mi estómago desde detrás, haciendo que su pecho desnudo se frote contra mi espalda

— Bella... — suspiro al notar el contacto con sus pechos en mi espalda

— Dime— susurra contra mi oído de una forma que logra hacer que me moje— ¿Qué quieres?— pregunta mordiendo el lóbulo de mi oreja y extendiendo crema por mi terso estómago

— Esto— contesto en un medio gemido al guiar su mano por debajo de la parte inferior de mi bikini

Noto como sus labios se curban en una sonrisa contra mi cuello, a veces olvido que Bella puede llegar a ser tan sexual como yo. Con otra persona el que estuviera jugando conmigo me molestaria pero con ella no puedo, realmente no puedo molestarme porque esté disfrutando de ponerme tan caliente en un lugar público y precioso.

— Sabes que nos están mirando, que estamos empezando a dar un espectáculo— dice sugerentemente subiendo sus manos por mi estómago hasta los hombros y bajando hasta terminar cogiendo mis manos

— Y tú sabes que me...importa una mierda...¿verdad?— cuestiono intentando tener más contacto con su cuerpo

— Pensé que no te gustaba que nos vieran en lugares públicos, era una de las tres reglas— brome pasando sus brazos por mi cintura

— De eso han pasado ya muchos meses...ahora solo me importa sentirte a todas horas. Eres mi droga y quiero tomarte cada...segundo, tanto en público...como privado— respondo intentando concentrarme— Llevas el colgante Cullen en el cuello...eres mi mujer para...siempre

La reacción de mi chica no es algo que me hubiera esperado, el sentir como se levanta de la toalla y me estira del brazo con fuerza en dirección al agua. No tengo tiempo de quejarme porque antes de que me de cuenta ya estamos las dos dentro del mar.

— Dímelo otra vez, Rose— me pide Bella

— ¿El qué?— cuestiono rodeando su cintura con mis brazos sin entender a que se refiere

— El que soy para ti— susurra contra mi oído a la vez que besa mi cuello y cuela un par de dedos dentro de mi

El que me esté penetrando con sus dedos en la intimidad de un agua tan cristalina hace que me vuelva loca. Mis brazos se aprietan más entorno a su cintura evitando que deje de hacer lo que está haciendo

— Eres mi mujer...para siempre

Después de eso ya no hablamos más, ella sigue con su tarea de intentarme llegar al orgasmo y yo lo que hago es disfrutar del momento. Mis brazos dejan de rodear su cintura porque mis piernas son las que se enroscan en la fina cintura de mi chica, la situación es bastante incómoda pero nos da igual. Al llegar al clímax me aprieto más contra el cuerpo de Bella, ahora mismo estoy dando uno de esos abrazos de oso que tanto odio de mi hermano.

— Lo siento— digo separándome una vez recuperada la respiración

— No lo sientas— responde sonriéndome tiernamente y comenzando a salir del mar— Me voy a tumbar un rato, tú disfruta aquí

La veo salir, con sus pequeños pero perfectos pechos desnudos. Quizás sea que estoy completamente paranoica pero veo como algunos chicos la miran de forma lasciva, aunque es normal porque yo también me la estoy comiendo con la mirada. Muevo la cabeza de un lado para otro para evitar seguir pensando en eso, para relajarme y disfrutar de un baño en un precioso mar tras un buen orgasmo. Tan relajada estoy nadando que no me doy cuenta de que en mi dirección viene nadando otra persona. El choque hace que mire quien es el o la idiota que ha interrumpido mi momento relajante.

— Fíjate por donde vas— gruño mirando a quien tengo enfrente

— Fíjate tú— me contesta de igual forma la chica que tengo delante— que no eres la única que nada aquí

Le lanzo una mirada helada, ella me lanza otra a mi, parece que no me tiene miedo como la mayoría de gente.

— Ni tampoco lo eres tú— le digo girándome para irme de camino a la arena

Antes de poder haber nadado ni dos metros noto como alguien me agarra del brazo y me hace girar, de nuevo me encuentro con la imbécil que acabo de chocar. La mano que tiene apretando mi brazo me suelta aunque mi mirada es matadora.

— Menos humos, rubia

— Mira, déjame en paz de una vez y sigue nadando lo que te de la gana

Sin mirar atrás salgo, mejor dejar a ésa imbécil e irme a tumbar a la toalla con Bella. He venido a Honolulu con ella para disfrutar no para pelearme con la primera persona que me saque de mis casillas.

Nado hacia la orilla con calma, viendo algunos metros antes de salir a Bella tumbada en la toalla leyendo el libro que se ha traido y comiendo un poco de coco, que no se de donde lo ha sacado. La imagen de mi novia tan relajada, con tan poca tela cubriéndole y viendo como el jugo del coco se le resbala por la comisura de los labios en camino a la barbilla, es muy estimulante.

— ¿Está bueno el coco?— pregunto al llegar hasta donde está y tumbándome en mi toalla

— No está mal, por lo menos es refrescante— responde pasando una página de la novela que está leyendo— ¿Tú no quieres nada?

Niego con la cabeza aunque Bella coja un trozo de coco y me lo intente dar para que me lo coma. A pesar de que me lo da mi chica no me lo como porque no me gusta.

— No me gusta— susurro— Un trauma por culpa de mi hermano

— Me pasa a mi lo mismo con el mango pero por culpa de mi madre— bromea Bella— ¿Volvemos al hotel?

— ¿Ya te has cansado de la paradisíaca playa?— pregunto pasándole mi mano todavía mojada por su caliente, y seco, estómago

— De la playa no, de tomar el Sol sí

Si ella ya se ha cansado de estar tumbada entonces será mejor que nos vayamos, podemos utilizar el jacuzzi. Bella se levanta al terminar de comer su coco, yo hago lo mismo y me empiezo a poner la ropa encima del bikini mojado. En dos minutos ya estamos caminando las dos de camino al hotel, mi camiseta trasparentándose porque no todavía mi cuerpo sigue húmedo.

Noto como mi chica tiene una mueca de dolor, sigue molestándole la pierna. Ahora pienso que quizás lo de presionar a mi padre para que le quitara la escayola no ha sido buena idea.

— ¿Te duele mucho la pierna?— pregunto preocupada al llegar a la habitación y viendo como se tumba en la cama

— Con un baño en el jacuzzi y una buena cena estirada en la cama contigo se me pasa, señorita Swan— bromea incorporándose y llamándome por su apellido

El agua del jacuzzi empieza a salir para ir llenándolo poco a poco, mientras tanto llamamos al servicio de habitaciones para que nos traiga la cena. Como quiero que sea especial pido ostras, caviar, fresas con chocolate y champán, alimentos altamente afrodisíacos aunque a nosotras no nos hagan nada de falta.

— Esta noche podemos salir a tomar algo a algun pub cercano— me propone Bella— No vamos a estar aquí haciendo el amor todo el tiempo

— Ganas no me faltan— respondo quitándome la camiseta empapada y los shorts

Al llenarse el jacuzzi de agua las dos entramos en él con los bikinis todavía puestos, tampoco es que vayan a durarnos mucho con las ganas que tienen nuestras manos de desnudarse mutuamente y nuestros cuerpos de sentirse pegados. Como habia predicho las escasas prendas de ropa que teníamos desaparecen en pocos segundos.

— Me hace cosquillas esto de los chorros

Cuando estamos a punto de entrar en faena, por segunda vez en el día, unos golpes suenan en la puerta. El poco oportuno golpeteo hace que me ponga un albornoz blanco para ir a abrir la puerta. En el pasillo está un hombre de unos cuarenta años con un carrito que trae dos bandejas y una cubitera con el champán dentro.

— Aquí tiene su cena, señorita. Buenas noches

Entro el carrito en la habitación y llevo tanto las bandejas como la botella de champán. Bella al ver todo lo que llevo se lame los labios, parece que le se le hace la boca agua por ver todo ese manjar que me costará un dineral, pero nada de escatimar gastos en este fin de semana.

— Que camarera más eficiente— susurra mi novia mordiesqueándose un labio sugestivamente, empezando un juego interesante

— Me habían dicho que la huésped era exigente, queria causarle buena intención— contesto también de forma juguetona sentándome en el borde del jacuzzi

— Y lo ha logrado, señorita— contesta acercándose y subiendo una mano por mi pierna— Lástima que tenga novia y esté tan enamorada de ella

La mano de Bella sube por mi pierna de forma juguetona, yo dejo de estar sentada en el borde del jacuzzi con una pierna fuera y otra dentro para meter las dos dentro y seguir sentada fuera. El morbo de tener únicamente el albornoz puesto, y que caiga a los lados de mi perfecto cuerpo, es mucho.

— Tiene una lengua muy travisa, señorita... — hablo entre pequeños gemidos

— Swan, Bella Swan— responde con una gran sonrisa lamiendo la parte interna de mis muslos, primero el derecho y después el izquierdo— Báñate en champán para mi— pide justo antes de apoderarse con su lengua de mi sexo, de mi excitado clítoris

En ese momento me doy cuenta de que en el baño hay un espejo en el que se refleja la imagen de Bella desnuda dentro del jacuzzi con su cabeza entre mis piernas, lamiendo y deborando, y yó agarrándome a los bordes del jacuzzi para no caer porque estar sentada con las piernas abiertas e inclinada para atrás es complicado, una postura de lo más erótica especialmente porque el albornoz se estaba desanudando y ya dejaba a la vista un pezón.

— Tiene una lengua prodigiosa, cómamelo todo señorita Swan

Una carcajada escapa de los labios de mi chica al escuchar lo que le acabo de decir

— Es usted una empleada muy viciosilla aunque se está ganando el sueldo— responde para seguir a su tarea de degustar mi sexo

Mis piernas terminan sobre los hombros de mi novia apretando para que pase lo que pase no deje de lamer, mordisquear y succionar mi clítoris, que su lengua siga penetrándome hasta que me corra en su boca y se trague mis jugos. Parece que a Bella el sentir la presión sobre sus hombros no le molesta en lo más mínimo, si tuviera que apostar un millón de dólares diría que le encanta sentirse aprisionada por mi en un jacuzzi mientras me come el sexo y siente los chorros, y las burbujas, excitarse.

— Desabróchese el cinturón del albornoz— pide una vez ya me ha llevado hasta el orgasmo

— Hágalo usted misma, señorita Swan

Bella sube sus manos delicadamente por mis piernas, una vez la he liberado del agarre, y me acarician suavemente el vientre hasta llegar al cinturón para desanudarlo.

— El champán corriendo por sus pechos, cayendo por sus pezones— me exige soplando muy suavemente a mi zona más privada

— Solamente si usted los lame después

— Me ofende la duda

Ante el tono indignado de su respuesta me rio, quien me iba a decir que semejante escenita erótica la haría yo alguna vez. Cojo la botella abierta de champán y dejo caer un chorro por mis pechos, mi estómago, mi vientre y finalmente llegando a mi sexo hasta perderse en la lengua de Bella. Mi novia empieza a subir lamiendo con su lenguna todo, al llegar a los pechos se demora bastante aunque yo ya estoy impaciente y la hago dejar todo para atender a mi necesitada lengua. El beso es completamente húmedo, hay mucha lengua en contacto y mucha posesividad por parte de las dos. Aunque el contacto de las dos lenguas empieza con ambas fuera terminamos de nuevo dentro, estiradas en el jacuzzi y yo frotándo mi cuerpo con el de mi chica.

— Es una excepcional empleada— susurra Bella contra mis labios al separarnos para coger aire— Creo que me he enamorado irremediablemente de su olor, su sabor, su forma de besar y su increíble belleza

— Y yo creo que deberíamos cenar porque como vamos a tener una noche loca de sexo debemos coger fuerzas

Entre suaves risas y toqueteos nada inocentes comemos las ostras y el caviar, aunque mejor sería decir que lo lamemos de nuestro cuello, clavícula y mentón, hubieramos puesto otros sitios más interesantes pero hay que tener en cuenta que estamos dentro de un jacuzzi y que el agua nos cubre casi por completo.

Una vez terminamos de comer salimos de nuestro relajante baño, las burbujas y los chorros nos han dejado como nuevas, además de la intimidad que hemos tenido. Mi albornoz está completamente empapado, normal si se tiene encuenta que al entrar en el agua no me lo he quitado.

— Estaba todo buenísimo, todo— repite Bella para que entienda que el todo me engloba a mi también y no solo a la comida

— Me alegra que te haya gustado todo el menú— contesto abrazándola por detrás— Y ahora a mi me toca mi postre

Nos volvemos a dejar llevar aunque esta vez soy yo la que saborea a mi novia, la que se deshace en caricias para hacerla sentir perfecta. Cada vez la conozco más y se donde tengo que tocarla para que se vuelva, que saque la leona que lleva dentro, me encanta verla de esa forma e incluso que me clave las uñas. En nuestros momentos íntimos, como éste que le estoy dando ahora, ambas damos lo mejor que tenemos dentro tanto por nosotras como por la otra.

— Roseeeeee...Roseeeeeee— gime fuertemente Bella apretando mi rubia melena para que no deje de hacer lo que estoy haciendo

Y no dejo de hacer lo que estoy haciendo, no lo dejaría ni aunque cayera a nuestro lado estrallara una bomba. No tarda mucho Bella en llegar al clímax, su cuerpo convulsiona fuertemente y yo me río por como ha temblado por mi, me siento poderosa al causarle eso únicamente con mi lengua y mis manos, nada de un pene que es lo único que los hombres piensan que sirve para dar placer.

— Ya estamos 2 a 1— digo saliendo de entre las piernas de mi novia, limpiándome la barbilla con la mano

Durante diez minutos ninguna dice nada más, únicamente permanecemos tumbadas en la cama desnudas y abrazadas. La primera que se empieza a mover es Bella, quien se levanta para entrar en el baño y encender la ducha. Un cuarto de hora más tarde sale duchada, después de sudar teniendo un orgasmo, y con una sonrisa de oreja a oreja.

— Será mejor que salgamos a tomar algo ahora que ya estamos sexualmente satisfechas

— Sí, será lo mejor— respondo levantándome de la cama y empezando a vestirme

Con el calor que hace yo me pongo un corto vestido de color verde pálido, en el que se muestra lo justo y necesario para que la gente deje volar su imaginación y tenga sueños húmedos conmigo. Bella por su parte se pone unos shorts y una camiseta ancha de tirantes con unas Converses, su look casual pero atractivo es como un imán para mi, creo que no voy a poder tener las manos lejos de su cintura en toda la noche. Las dos ya estamos listas para salir a disfrutar de la noche hawaiana, de la fiesta de Waikiki.

Al salir del hotel caminamos por el paseo marítimo agarradas de la mano, todavía es pronto y por la calle van familia. Los niños corriendo felices, los padres tranquilos después de un largo dia de playa, me encanta ver como será mi pareja dentro de un tiempo cuando el hijo que tenga tenga cuatro o cinco años y vayamos a la playa con Bella. Dejo de soñar despierta cuando mi chica me empuja a dentro de un pub del que sale una música bastante interesante, es un local no demasiado grande y con encanto.

— Bonito lugar y buena música— digo mientras vamos a la barra para pedir unas Guinness

El camarero que nos atiende es muy educado y eficiente, nos sirve nuestras bebidas en muy pocos segundos. Al tener nuestras bebidas vamos a buscar una mesa cerca del escenario para poder disfrutar del grupo que está tocando, formado por dos chicos y una chica que tocan los tres la guitarra.

— Quiero venir a vivir aquí— susurra Bella contra mi cuello

No sería una mala idea estar todo el año yendo a la playa, viendo a mi chica en ese minúsculo bikini, disfrutando del ambiente turístico y de semejantes playas paradisíacas. Mi mente deja de pensar en semejante idea cuando unos idiotas se sientan a nuestro lado y empiezan a faltarnos al respeto.

— Dos bolleras, que desperdicio con lo buenas que están— dice uno entre risas, se nota que está medio borracho

— Vete a molestar a otra parte— respondo muy seria sin dejar de rodear con a mi novia

— Parece que te va la marcha, nena— habla ahora otro de forma agresiva y cogiéndome del codo— Se nota que eres una viciosilla que debe de ser una fiera en la cama

Al sentir el tacto de esa mano con mi cuerpo empiezo a sentir náuseas, mi máscara de mujer dura se comienza a resquebrajar. Rosalie Cullen puede llegar a ser muy fría a distancia pero cuando se entra en contacto con ella todo cambia.

— No la toques— advierte Bella muy seria, separándose de mi y quitando la mano de mi coda— No se te ocurra volver a tocarla

El par de chicos se quedan un poco descolocados al obtener semejante respuesta por parte de mi chica, de quien descubro lo amenazante que puede llegar a verse. Una vez recuperados de la sorpresa inicial se ríen, piensan que una mujer tan frágil como Bella no les puede hacer sombra. Mi novia no se inmuta hasta que ve como intentan tocarme de nuevo, entonces sin que le tiemble el pulso alza su mano y le da una fuerte bofetada primero a uno y después al otro.

— Te vas a arrepentir de esto, maldita bollera del demonio— grita escupiendo saliva el medio borracho

Nadie en el local hace nada aparte de mirar la pelea, nadie excepto los músicos que se levantan y evitan que esos dos desgraciados golpeen a mi novia. La chica del grupo se aproxima a nosotras, primero se preocupa por mi chica y después me pregunta a mi si estoy bien.

— Rose, cariño— susurra Bella cogiendo mis manos entre las suyas— ¿te encuentras bien?— se que esa pregunta me la hace porque sabe como suelo reaccionar ante el contacto humano, lo que me hace rememorar

— Estoy perfecta, Bella— le digo para tranquilizarla— Gracias por defenderme

Como respuesta me da un beso en los labios, suave y cariñoso. Al separarnos observamos que todo el local nos está mirando, la mayoría con asco pero hay algunos que con una sonrisa, entre ellos los miembros del grupo de música. Los dos chicos son altos, delgados, guapísimos, con unas sonrisas que quitan la respiración y muy simpáticos.

— Siempre hay idiotas intolerantes— escucho a uno hablar con una voz grave muy atrayente— Mi nombre es Robert, ellos son mis amigos Thomas y Nicole

— Llamarme Tom, porque Thomas solamente me lo llama este cafre cuando quiere molestarme o cuando mi madre cuando hacia travesuras de pequeño

Una camarera se acerca a nosotros cortando la conversación, le dice algo a Robert en voz baja y se vuelve a la barra.

— Hatsue dice que aun nos queda media hora de actuación, y que estáis invitadas a lo que pidáis por las molestias de esos dos imbéciles

Los tres vuelven a subir al escenario, las personas del pub aplauden y siguen disfrutando de la velada. Bella da un trago a su Guinness, noto que sigue todavía tensa por lo que ha pasado.

— Odio a la gente que nos discrimina— escucho que dice mi novia con un tono de voz afectado— No se porque la gente es tan cruel— sigue diciendo sin poder contener las lágrimas

De nuevo las lágrimas de mi chica hacen que se me rompa el alma, y que me sienta como la peor alimaña del mundo. Todo esto es por mi culpa, porque no soy capaz de defender a la persona que más quiero de malditos homófogos como ese par de borrachos. Lo único que puedo hacer es consolarla, que llore y se desahogue por el coraje que siente ante la intolerancia a nuestros gustos sexuales. Lentamente se va relajando, sus lágrimas cesan y se separa de mi.

— Siento ésto— gime avergonzada— Me dejé llevar

— Lo se, no te preocupes por nada

Seco con mis pulgares sus lágrimas, le doy un beso en la frente y la vuelvo a abrazar por los hombros. Las dos permanecemos así escuchando la música que tocan Robert, Tom y Nicole. La media hora que les quedaba de actuación se pasa realmente rápido, su música es tan envolvente que las canciones dejan en trance a todos los que estamos en el pub.

— Y aquí termina la actuación de esta noche del grupo The British, mañana de nuevo estarán acompañándonos— anuncia la camarera llamada Hatsue

Unas cuantas chicas se acercan a Robert y Tom para hacerse fotos con ellos, Nicole sin embargo viene a sentarse con nosotras sin que nadie la asalte. La chica deja la funda de su guitarra en el suelo y nos sonríe de forma cómplice mientras que toma una Guinness fría, que le trae el camarero que nos dio nuestras bebidas.

— Tanta mujer deseándolos hace que les crezca el ego, aunque sean un par de maricones— termina de puntualizar de forma cómica— Y lo peor no es eso, lo peor es que me asustan a los tíos que me gustan

— ¿Y ellas lo saben?— pregunto yo mirando como dos chicas se le cuelgan del cuello a Tom, que aguanta con una adorable sonrisa

— Si lo supieran estarían llorando por las esquinas, no agarrándolos y casi derribándoles. Cuando lleguemos a ser mundialmente famosos, porque dentro de poco llegaremos a serlo, seguro que sus fans llorarán porque se acuestan entre ellos y no con ellas

Lo que acaba de decir Nicole nos hace reir tanto a Bella como a mi, no es por lo que dice sino por como lo dice. Así de sonrientes nos encuentran los dos chicos que están sudando no por cargar con sus guitarras sino por los abrazos que han tenido que soportar.

— Vámonos ya, no soporto un segundo más aquí dentro— se queja Robert

Nicole se levanta elegantemente y Tom nos cede su mano para ayudarnos a levantarnos. Los cinco salimos del local, The British cada uno con su guitarra y nosotras caminando con ellos hacia ningún lugar en especial, aunque al final terminemos sentados sentados en la playa y escuchando como Nicole toca la guitarra.

— No hay nada más relajante que el sonido del mar, el tacto de la arena, las estrellas en el oscuro cielo y el rasgar de las cuerdas de la guitarra de Nicole. Me encanta Honolulu, es tan diferente a Londres— escucho decir a Robert

— Quien iba a decir que érais ingleses— digo con un tono de voz mordaz y sarcasmo— Llamándoos The British

— La originalidad de Tom para los nombres

La voz con que lo dice Robert y la colleja que recibe de parte de su compañero es una escena realmente graciosa, se parecen tanto a Emmett y Edward en la forma de ser. Me encanta estar tumbada en la arena con mi chica y los tres nuevos amigos que estoy segura dentro de poco tiempo se haran más famosos que The Black Eyed Peas o Lady Gaga. Pasamos mucho tiempo así de relajados hasta que a las 2 de la mañana decidimos volver a nuestro hotel. Tom y Robert insisten en acompañarnos, así que los cinco emprendemos el camino hasta el hotel.

— Gracias por una noche tan magnífica— dice Bella— y por evitar que esos idiotas hicieran daño a Rose

— Un placer ayudar a damas en apuros— contesta sonriendo Tom— Mañana si queréis venir a hacer surf con nosotros, y así disfrutaremos de un dia entre amigos

— Estaremos encantadas— asiento esta vez yo apuntándome sus números de teléfono en una hoja que me da Nicole y dándoles los nuestros

Cogidas de la mano subimos a la habitación Bella y yo. Nos desnudamos y nos tumbamos en la cama para quedarnos dormidas en pocos segundas, ha sido un día muy largo. Hemos salido casi de madrugada de Forks para llegar al aeropuerto de Seattle, después hemos pasado unas horas en la playa, hemos hecho tres veces el amor y hemos conocido a tres jóvenes muy buena gente con los que hemos pasado una noche mágica.

Los molestos rayos de Sol son los que me hacen despertarme, noto como un brazo de Bella rodea mi cintura desnuda. La respiración de mi chica es lenta y acompasada, ella todavía está dormida y realmente adorable con la boca abierta haciendo que se le caiga levemente la baba. Con cuidado me levanto, quitando la mano que me rodea, no quiero despertar a Bella porque necesita descansar. Entro en el baño y rememoro lo que sucedió en el jacuzzi hace unas pocas horas.

— Espero que no me hagas perder este cuerpo perfecto que tengo, hijo— susurro con una sonrisa acariciándome el estómago mientras me miro al espejo

Se que estoy embarazada, se que la inseminación ha sido un éxito aunque todavía no me hecho el test de embarazo. Mi instinto me lo dice, mi instinto me dice que dentro de unos meses estaré tan inchada como una peonza, tendré los tobillos inchados y la líbido por las nubes. Mi actual cuerpo es perfecto, ni un gramo de grasa donde no tiene que haberlo, mis pechos firmes y de su justa medida, mi melena rubia como el oro más puro y mis ojos penetrantes; en definitiva, estoy buenísima y no hay nadie tan bella como yo a excepción de mi y de mi chica.

— Rose, ¿estás en el baño?— escucho preguntar a la voz de Bella tras golpear en la puerta

— Puedes entrar, únicamente estoy observándome ahora y pensando como estaré cuando el embarazo se me empiece a notar

— Estarás todavía más preciosa, haras que me sienta todavía más privilegiada de ser yo quien pueda disfrutar de ti

Bella besa mis labios suavemente y después baja a besar mi estómago, mi ombligo. Es una imagen muy tierna el vernos a ambas desnudas, ella arrodillada y besándome con todo el cariño del mundo.

— Será mejor que nos vistamos y bajemos a desayunar, que sino acabaremos haciendo el amor y llegaremos tarde a nuestro día de surf con el trío The British

Mi novia sabe que tengo razón así que se separa y sale del baño, yo en cambio lo que hago es lavarme la cara y los dientes. Al salir me encuentro con Bella ya vestida con un corto vestido blanco floreado y en el que se nota que debajo lleva el pequeño bikini negro

— Me gusta el recogido que te has hecho— opino cogiendo mi bikini y después una camisa de manga corta de cuadros y un short

El cálido ambiente es realmente agobiante para una persona como yo que estoy acostumbrada al clima frío de Forks, por lo que con ropa tan escasa me llega.

— Vayámos a desayunar— dice Bella tras entrar y salir del baño, con la bolsa playera ya colgada de su brazo

El comedor del hotel es grande y moderno, todavía no hay mucha gente porque es temprano. Nos sentamos en una mesa cerca de donde está el bufete, en el que observo hay fruta, zumos, tostadas, pastas y cafés.

— Todo tiene una pinta excelente— dice Bella al ver unos croissants— Creo que voy a comer tanto que hasta la cena no voy a volver a tener hambre

Las dos nos levantamos para coger nuestro desayuno y volvemos a la mesa con zumos, cafés, fruta, tostadas y croissants.

— Parecen buena gente Tom, Nicole y Robert— digo— Tengo ganas de aprender a surfear

— Me gustará verlo desde la arena, porque con mi torpeza natural el surf no es para mi— responde Bella

Desayunamos en silencio, degustando el delicioso desayuno y escuchando el suave murmullo de los otros clientes del hotel. Termino antes que Bella, únicamente me he cogido un par de tostadas y un café, ella se está tomando un zumo de naranja con un croissant, un plátano y tres tostadas.

— Te vas a poner como una ballena— bromeo al ver todo lo que está desayunando mi novia

— Son animales entrañables las ballenas— contesta terminando de dar un último bocado a la tostada— Además tú me querrias igual

Con esa afirmación nos vamos del comedor y salimos a la calle, al paseo marítimo de Waikiki. Apoyados en la pared están ya nuestros compañeros de fin de semana, los tres preparados con sus correspondientes tablas para una mañana de surf. Robert lleva un look realmente curioso con un traje de neopreno y un gorrito de lana negro en la cabeza, Tom va con unas bermudas y sin camiseta dejando al descubierto su cuerpo bien formado, y Nicole con otro traje corto de neopreno.

— Ahora que ya nos habéis honrrado con vuestra presencia será mejor que vayamos a disfrutar de las olas— comenta Thomas cargando su tabla

Cruzamos al otro lado del paseo marítimo para poder llegar hasta la playa, al ser todavía temprano no está llena de turistas. Los británicos nos guían hasta llegar casi hasta las rocas, allí tendemos nuestras toallas en una tumbona y Bella aprovecha para quitarse el vestido, ponerse sus Ray Ban y leer la novela que tiene.

— Si quieres coger mi tabla un rato— ofrece Nicole— Todavía es demasiado temprano para mi

Acepto la oferta y escucho como me da unos cuantos consejos para mantener el equilibrio encima mientras estoy cabalgando las olas. No veo que sea algo tan complicado aunque quizás cuando esté en el mar me parezca todo lo contrario y no resista encima de la tabla ni dos segundos. Una vez ya mentalizado la teoria sigo a los dos jóvenes ingleses para provar lo que se siente surfeando en el mar y no por internet.

— Tú tranquila, primero ves nadando tumbada sobre la tabla y cuando veas una ola ponte de pie. Tom y yo estaremos cerca por si te caes y hay que salvarte y hacerte el boca a boca— bromea Robert

— Mejor que me lo hiciera Nicole, no quiero que entre vosotros hayan celos porque os enamoráis de mi y rompo vuestra pareja— respondo riendo y observando como sus caras de incredulidad lo dicen todo

— ¿Cómo lo sabes?— pregunta esta vez Tom— Nadie se ha dado cuenta

— Nos los dijo Nicole aunque me habría dado cuenta porque sois igual que mi hermano Emmett y mi cuñado Edward, y hombres como vosotros cuatro no pueden ser heteros, es ley de vida

No les doy tiempo de que sigan preguntándome porque empiezo a correr por el agua, me tumbo sobre la tabla y con mis brazos nado hasta estar a una distancia considerable de la playa. Al llegar a un punto lo bastante alejado permanezco tumbada en la tabla, mirando al fondo del océano y esperando ver alguna bonita ola para ser cabalgada.

— Ésa es buena— escucho la voz de Tom— Una relativamente grande para empezar la jornada

Y tengo que reconocer que Thomas lleva razón en lo que ha dicho, una gran ola para empezar en el deporte del surf. Al principio el mantener el equilibrio encima de la tabla fue bastante complicado, logré quedarme de pie a duras penas, y no pude disfrutar de la sensación de poderío que se siente al pasar por debajo de semejante cantidad de agua sin ser engullida por ella.

— Parece que las chicas están disfrutando en la arena

Al escuchar decir eso miro a la orilla y veo a Bella riéndose de algo que le está contando Nicole mientras la embadurna de crema protectora. En contra de lo que siempre suelo sentir cuando alguien está en contacto con Bella, no siento celos en ningún momento. Me alegra que la mujer que más quiero esté feliz, que sonría y se lo pase bien, que tenga amigas como cualquier otra chica de 18 años. Tras un último vistazo a mi chica sigo con otra ola, la que va a ser la última por el momento ya que Nicole se merece ya poder utilizar su tabla, y yo disfrutaré de un baño cerca de la orilla con Bella.

— Toma— digo al volver a la toalla dándole de vuelta la tabla a su dueña— Me ha encantado, es una sensación increíble

— Es muy liberador, en el mar te olvidas de todos los problemas que nos puedan atar aquí en tierra. A veces me encantaría comprarme un pequeño barco y navegar sin rumbo fijo, luego pienso lo caro que es y el escaso dinero que tengo— termina la frase riendo para después entrar en el gran espacio de color azul y agua salada.

Me tumbo en mi tumbona, sin molestar a Bella que sigue leyendo. Cierro los ojos y disfruto del cálido sol que choca contra mi piel secándola. El notar como algo esté acariciando mi brazo hace que abra los ojos y me encuentre con los felices de mi novia. Parece que ya se ha cansado de tener el libro entre las manos y ahora quiere tener otras cosas. Me giro y quedo de costado, ella hace lo mismo y quedamos frente a frente y no de lado, dejo espacio en mi tumbona para que mi novia se tumbe a mi lado, ella no se lo piensa y se tumba pegada a mi pasando su pierna izquierda por mi cadera y yo mi mano derecha acariciando su espalda. Nuestros labios no quieren ser menos y tambien se juntan, el beso es lento aunque se va haciendo más pasional mientras nuestros cuerpos se frotan sensualmente y mis labios dejan los de mi novia para pasar a su cuello. Tan centradas estamos en darnos un poquito de amor que no es hasta que escuchamos un fuerte carraspeo que nos separamos para encontrarnos con nuestros 3 nuevos amigos, completamente mojados y con el agua cayéndoles por todo el cuerpo.

— A ellas no les importa demostrarse lo que se quieren en público— dice Tom encarando a Robert— Quiero que salgas ya del armario por lo menos con tus padres y tu familia

— Venga, no discutáis ahora— pide Nicole dándoles a ambos un beso en la mejilla— Dejar vuestras disputas de pareja en la cama y vamos todos a disfrutar del agua nadando un poco

Los cinco vamos a darnos un baño al precioso agua, jugamos y terminamos las tres chicas colgándonos del cuello de los chicos. Un gran día de playa que vivo como si estuvieramos en familia, es como si lo estuviera pasando con mis hermanos y mis cuñados.

Jugando en el agua se nos hace la hora de comer, por lo que salimos y al llegar a la orilla los chicos van a por algo de comer al chiringuito que tenemos a pocos pasos. En lo que ellos van, Bella me pone crema y Nicole nos cuenta que llevan en Honolulu un mes, y que dentro de tres semanas tienen pensado ir a Los Ángeles para conseguir una discográfica.

— Si queréis os puedo dar el teléfono de dos amigos, casi hermanos, que tienen un local y bastantes contactos para conseguir a los mejores del momento— propone Bella hablando claramente de Laurent y de James— Seguro que ellos pueden ayudaros en algo, además mi antiguo cuñado está soltero y es tremendamente atractivo, te lo puede decir Rose

— Está buenísimo— afirmo abrazando por la cintura a Bella— Si no fuera porque me enamoré de ella, ahora mismo estaría o con él o con Laurent

— Parece que tenéis una relación bastante tolerante, no como éstos dos que se cabrean entre ellos cada vez que miran de más a otro chico. Son dos gays medio reprimidos, que únicamente lo muestran en la intimidad— explica

La conversación tiene que parar ahí porque Robert y Tom ya están de vuelta con unos cuencos de arroz, mango, coco y unos daikiris para todos. Los cinco nos sentamos en las tumbonas, las chicas dejamos a esos dos pedazos de hombres juntos. Se puede notar como Robert todavía no acepta que es homosexual, aunque esté con Tom, pero se nota que todavía está en el proceso de avergonzarse por lo que siente por un hombre y no por una mujer. El recuerdo de la etapa negación llega a mi mente, cuando pensaba en Bella y sabía que había algo más que una amistad pero que no podía ser solo eso por los celos tan enormes que tenía al verla con Victoria. A veces todavía se me hace raro el pensar que estoy enamorada de una mujer, luego recuerdo que esa mujer es Bella y ya me parece todo de lo más natural.

— Esta tarde podríamos ir a ver la ciudad, que hay algo más que playa en Honolulu— escucho la voz de Tom

— Apoyo la moción— responde contenta Bella

Terminamos de comer entre bromas, yo cambiándole el coco a mi chica por su mango. Los daikiris están buenísimos, fresquitos para paliar el enorme calor que hace en el día de hoy.

— Me gusta tu tatuaje, es muy sugerente— comenta Nicole al ver la rosa y los pétalos que tiene Bella en su cintura

— Regalo de cumpleaños— contesta con una sonrisilla pícara y tierna Bella

— Nosotros también podríamos hacernos uno con The British— sugiere ahora Robert, emocionado por su idea

La conversación del posible tatuaje del grupo de música dura hasta que empezamos a recoger las cosas de la playa. Ahora cargo yo con la bolsa de la playa, dejo que Bella vaya completamente libre. Primero pasamos por nuestro hotel, subimos los cinco a nuestra habitación, bastantes personas se quedan mirando el aspecto surfero de nuestros recientes amigos.

— Esto es una suite— dice Tom al ver nuestra preciosa habitación

Los tres hacen lo mismo que hizo Bella ayer por la tarde, quedarse embobados mirando por el precioso ventanal a la paradisiaca playa. Tanto mi chica como yo nos reímos al ver la reacción de los jóvenes ingleses que apuesto que tienen los tres entre 20 y 22 años.

— ¿Sois millonarias?— pregunta Robert

— La señorita Cullen tiene dinero, si vieras el precioso descapotable rojo que tiene— contesta Bella hablando de mi mayor capricho— A veces pienso que quiere más a su coche que a mi— termina bromeando

— Mi relación con mi capricho rojo viene de antes, pero quererlo más que a ti imposible

Ahora todos nos reímos por escuchar semejantes palabras salir de mi boca, si es que me estoy volviendo una persona realmente persona y no tanto reina de hielo. Pensando en eso no me doy cuenta en que nuestros tres invitados han abierto la puerta del baño y se quedan casi sin respiración al ver el jacuzzi.

— Estamos soñando, esto tiene que ser una cámara oculta— logra decir Nicole— Tienen un jacuzzi

— Si queréis después de venir del centro de Honolulu podemos meternos los cinco— propone Bella— O esta noche después de que actuéis para relajaros completamente— termina añadiendo

Los ojos se iluminan a nuestros tres nuevos amigos ante semejante ofrecimiento, aunque también es lo mínimo que podemos hacer por ellos ante tan buenos momentos que nos están dando en éstas menos de 24 horas que los conocemos. La sonrisa en la cara de mi chica me indica que está feliz por poder hacer felices a los demás, una vez más demostrando que tiene un gran corazón.

— Será mejor que nos cambiemos y vayamos a donde os estáis quedando vosotros para que os pongáis ropas más adecuadas para una tarde de paseo por la ciudad— propongo entrando en el baño con Bella para arreglarnos un poco

Diez minutos más tarde salimos ya preparadas, ella sigue con su vestido corto floreado y se ha puesto una ropa interior que me ha hecho tener que tragar saliva para no tirarme encima suyo. Yo también sigo con la misma ropa, los shorts y la camisa de cuadros, me pongo unas braguitas muy pequeñas y no me pongo sujetador porque me apetece ir sugerente y que Bella me desee hasta las trancas.

— Parece que alguien quiere provocar al personal— dice Nicole al vernos y ver como llevo los primeros de la camisa desabrochados, notándose como voy sin nada debajo

— A mi me provocaría hasta con una braga faja— contesta Bella haciendo que todos estallemos en carcajadas

Todos salimos de la habitación para dirigirnos al lugar donde se hospedan nuestros amigos británicos. Su hostal está a un cuarto de hora de nuestro hotel. A pesar de que no es tan lujuso es pequeño y bonito, muy familiar. La habitación que comparten los tres es casi, casi un zulo pero está ordenada y limpia.

— Bienvenidas a nuestro palacio de 15 metros cuadrados como mucho

— Sentaros por donde podáis, en un segundo estaremos listos— dice Robert quitándose su peculiar gorrito de lana y saliendo al pasillo con la ropa que se va a poner, porque no tienen lavabo propio

Tom se va detrás de él con su ropa también en la mano, Nicole por el contrario se empieza a quitar el corto traje de neopreno en la habitación, sin darle importacia a que nosotras estemos delante y a que ella tenga un cuerpo bastante provocativo y creado para el pecado de cualquier hombre y lesbiana menos nosotras dos, si estuviera aquí la pelirroja ya se la estaría tirando. El pensamiento de Victoria hace que una sonrisilla adorne mis labios aunque se borra al pensar en como le irá con Zafrina, espero que vaya bien y entre ellas esté empezando algo más allá de la amistad.

— Siempre había pensado que los ingleses y las inglesas érais serios, que os cohibiais— dice Bella colorada ante el desnudo cuerpo de Nicole

— Y lo son, pero es que yo no soy la típica inglesa y mis compañeros no son los típicos ingleses. Somos un grupo de jóvenes músicos que queremos triunfar, llevamos casi un año fuera de casa y quieras que no vivir en zulos como estos y tener que compartir todo te hace ser más abiertos

Parece que estos tres realmente quieren llegar a algo importante, que no les importa pasar relativas penurias para lograr su sueño de ser un referente en la música mundial.

— Ya está, ¿qué os parece?— nos pregunta Nicole con una camiseta de tirantes de los Beatles muy alternativa y unos pantalones hasta la rodilla

— Estás muy bien, me encanta ésa camiseta de los cuatro de Liverpool— dice Robert entrando sonriente con Tom

— Parece que los niños ya se han toqueteado un poco mientras se vestían— responde mordaz Nicole

— Vámonos a disfrutar de la ciudad— pide mi chica levantándose de la cama y cogiendo mi mano

Los cinco salimos y caminamos por las calles, de vez en cuando paramos para que Bella pueda sacar fotos de lugares o edificios que le parecen bonitos o interesantes. El centro de la ciudad es bonito y con bastante ambiente, no tanto como en Waikiki pero más de lo que cabía esperar. En un momento determinado de la tarde pedimos a un hombre de un puesto de hotdogs que nos haga una foto a los cinco fotos, el resultado es que Tom sale despeinando a Tom, Nicole bajándole el gorro a Tom y Bella metiendo su mano por bajo de mi camisa para hacer que tiemble de placer. Tras agradecerle al señor y comprarle unos deliciosos hotdogs, el mio y el de mi chica de tofu, los de los amigos ingleses de frankfurt y con cebolla.

— Vayámos a hacernos el tatuaje— pide Tom al pasar por delante de un local de tatuajes y piercings

No deja tiempo a que nadie se niegue porque él ya ha entrado y nosotras le estamos siguiendo. El hacerme un tatuaje con un cisne al lado de mi ombligo y el nombre de Bella en mi muñeca en japonés aparece en mi mente, quiero demostrarle a ella que soy suya y que me lo quiero grabar en piel.

— Queremos las palabras The British con una leve bandera del Reino Unido— pide entusiasmado Thomas— Yo lo quiero en el pectoral izquierdo, que se note que este grupo y mi país es mi vida

El patriotismo y el vínculo de amistad de Tom se demuestra con semejante petición. Robert acepta y pide el mismo lugar que su chico, por su contra Nicole decide hacerselo en su zona baja de la espalda.

— Si estáis seguros y sois mayores de edad entonces pasar a las salas, nuestros profesionales os atenderán enseguida

Los tres entran decididos, sin que se les note el miedo si es que lo tienen. Me giro para ver a Bella y para decirle que yo también me quiero hace unos tatuajes, que voy a entrar. La cara de mi novia se queda perpleja al escuchar como yo me voy a hacer también un dibujo en la piel para siempre.

— Enseguida salgo— susurro mientras entro a una de las salas vacías

Si alguien me llega a decir cuando estaba con mis ex que por alguien voy a tatuarme un cisne, como su apellido swan, y el nombre en japonés lo habría tomado por loco. Ahora que estoy ya sentada en cómodo sillón, viendo como un hombre enorme se pone unos guantes y saca una aguja esterilizada, estoy completamente convencida de lo que voy a hacer y por quien lo voy a hacer.

— ¿Qué va a ser?— me pregunta con una voz de hombre bonachón, contraria totalmente al aspecto que tiene

— Quiero un pequeño cisne en la cadera y en el interior de mi muñeca izquierda en letras japonesas el nombre de Isabella

— Dolerá un poco pero no llevará demasiado tiempo algo de dimensiones tan pequeñas— explica el hombre sentándose en un taburete a mi lado— Primero empezaré con el cisne y después en un segundo te pondré el nombre en japonés

El dolor que siento es muy tenue, es más una especie de pequeños pellizcos. Cierro los ojos y dejo que el hombre trabaje, que haga el dibujo de un bello cisne que se roce con la preciosa rosa que tiene tatuada mi chica. Nuestros tatuajes se rozarán cuando estemos haciendo el amor, ella podrá lamer lo que en mi cuerpo está presente de ella y yo la rosa.

— Esto ya está— dice el hombre terminando el cisne y las letras japonesas— Ahora tienes que desinfectartelo durante dos semanas cada día

Al salir de la sala, con las zonas tatuadas todavía rojas, veo a Bella sentada mientras espera a que salgamos los cuatro. Me siento en su lado tras pagar lo que ha costado tener gravado en mi piel un recordatorio de por vida de la mujer que me ha hecho perder la cabeza.

— No sabía que te querías hacer un tatuaje— escucho la voz de mi novia contra mi cuello

— Solo quería tenerte en mi cuerpo

Su cara se convierte en una completa incomprensión hasta que levanto un poco mi camisa y ve el cisne que me he tatuado, entonces entiende todo y sonríe. Le muestro también mi muñeca y le digo que las letras que están escritas significan su nombre en japonés. Seguimos hablando hasta que diez minutos más tarde salen Robert, Nicole y Tom con sonrisas de oreja a oreja por llevar ya en su piel dibujado, con orgullo, el nombre del grupo de música que forman y la pequeña bandera de su país. Después de pagar salimos los 5 y nos dirigimos de nuevo hacia el hostal de los ingleses, se tienen que cambiar para actuar en unas pocas horas.

La hora de la cena la pasamos sentados en la playa, escuchando como ya tocan y preparan las canciones de esta noche The British. Su música es realmente buena, cada vez que la escucho me gusta más y pienso que la voz de los tres encaja perfectamente con los sonidos que crean con sus guitarras. Me acurruco contra Bella y comemos tranquilamente unas pizzas que hemos comprado.

— Ya es hora de ir, tenemos que preparar todo y hacer valorar si el ambiente de esta noche es favorable o no

Al llegar al mismo local que ayer, donde nos conocimos y empezamos una amistad, la chica que parece la jefa aunque sea camarera viene. Nos sonríe de forma sincera, parece que le gusta volver a vernos a nosotras también. Para los cinco sirve una copa de la casa, sabe dulzona pero quita la sed.

La noche en el pub es realmente buena: la música es increíble y el sitio privilegiado que nos han dado para estar tranquilas es muy confortable. Tras dos horas de actuación el concierto de The British termina, los tres están bastante sudados porque lo han dado todo y han bailado más que ayer. Igual que la noche anterior Nicole viene hasta nosotras dejando a Robert y Tom siendo acosado por sus las chicas que están escuchándolos en el pub. Llegan hasta nosotras con las camisetas medio abiertas y sus gorritos de lana negros descolocados. El aspecto de pobres desamparadados es adorable, dan ganas de adoptarlos aunque parezca raro pensar eso de unos hombres tan hombres.

— Vayámonos— pide suplicante Tom— Es agobiante que casi todas las mujeres quieran que me las tire

— Me cambiaría por ti— responde Bella bromeando al salir del local— Pero estoy comprometida

— ¿Os váis a casar?— pregunta con los ojos abiertos como platos Robert

— No nos hace falta casarnos para estar comprometidas y vivir como si ya lo estuvieramos— respondo entrando en el hall del hotel

Subimos los cinco en el ascensor, en un silencio muy cómodo. Al entrar en la habitación todos nos vamos a meter al jacuzzi, en el que nuestros cinco cuerpos desnudos se tocan pero no sufren vergüenza. Mientras estamos en esa bañera de chorros y burbujas, las chicas vemos como Robert y Tom se dan un beso. Parece que ahora que están más relajados después de actuar se sueltan más, se dan ese beso que ambos necesitaban. Nicole sonríe de lado al ver como sus compañeros de viaje se dejan llevar y olvidan todo por un instante.

Pasamos una hora metidos en el jacuzzi, Bella y yo decidimos salir porque ya estamos suficientemente relajadas. Dejamos a esos tres británicos dentros de nuestro jacuzzi, a la parejita ahora dándose el lote abiertamente y a Nicole pasando de la escena y disfrutando de los relajantes chorros y las burbujas.

— Necesito sentirte— susurra Rose la salir del baño— Necesito sentirte ahora mismo— vuelve a repetir haciendo que sus piernas se enrollen en mi cintura y yo deba de apoyarme en la pared

Mi piel está realmente ardiendo, sentir esas piernas rodeando en mis caderas y esos pechos apretándose contra los míos, me vuelve completamente loca. Giro sobre mi misma y ahora a la que dejo apoyada contra la pared es a Bella. Mi novia muerde mi hombro para evitar gemir y que los de dentro de nuestro baño se den cuenta que está pasando, aunque nosotras si escuchemos sus gemidos. Parece que los tres dentro también están disfrutando, ahora en medio de mi delirio de pasión me doy cuenta que seguramente Nicole se está tirando a sus dos amigos, quienes son gays pero disfrutan con su compañera de grupo.

— Son unos viciosos— susurro contra el oído de Bella— Unos músicos viciosos— vuelvo a susurrar mientras mis dedos empiezan a jugar con el sexo de mi chica

El cuerpo de Bella sube y baja rápidamente, enrollada a mi cuerpo como una cobra y haciendo fricción con la pared.

— Te quiero— gime contra mi hombro Bella al llegar al orgasmo, consiguiendo que mi mirada cambie de lujuria y pasión a amor

Tras unos segundos, mi chica se baja de mi cuerpo. Desenrosca sus piernas de mi cintura y sus brazos de mi cuellos. Al estar sudada, y como creo que no se ha enterado de nada más que de la sesión de sexo que acabamos de tener, entra en el baño se encuentra con el trío de The British. Yo al ir agarrando la cintura de mi chica también veo lo que están haciendo. Mi mirada se centra de forma involuntaria en los atributos de los dos hombres, aunque cuando me doy cuenta aparto la mirada y saco a Bella de allí para darles a los tres intimidad.

— Parece que comparten algo más que grupo— comenta de forma distendida mi chica— Parece que tenemos un imán para atraer a todos los pervertidos del planeta— bromea situándose encima de mi para empezar a restregarse de forma muy provocativa

Sobre lo que queda de noche únicamente puedo decir que el placer me nubla la razón como para decir algo coherente, y que en algún momento de la noche esos tres pervertidos aparecen en la habitación y se tumban con nosotras. La mañana nos encuentra a los cinco desnudos, durmiendo exhaustos de cualquier cualquier manera. Cualquiera que nos viera pensaría que hemos tenido una noche de sexo desenfrenado y sin ningún tipo de sentimiento, toda esa gente se equivocaría en redondo.

La claridad que entran por las ventanas y unos sonidos en la puerta hacen que abra los ojos. Al encontrarme con Bella abrazada y ver a Tom abrazar a Robert sonrío ampliamente. Con mucho cuidado de no despertar a ninguno me levanto, me visto con un albornoz y voz a ver quien está golpeando a la puerta.

— Señorita— saluda una mujer de mediana edad— El hotel desea saber si necesita algo

— Está todo perfecto, gracias— respondo educadamente— Aunque si me pudiera subir la comida a la habitación

— En un rato tendrá aquí su comida— me asegura— ¿Qué desea?

— Traiga una fuente grande de macarrones a la carbonara y un par de botellas del mejor vino que tengan

Al volver a entrar observo detenidamente la imagen de las cuatro personas dormidas encima de la gran cama de matrimonio de la habitación. Es tan adorable que antes de despertarlos decido hacerles una foto de recuerdo. Al final no solamente saco una foto, termino sacando 3. Antes de despertar a ninguno miro todos los cuerpos con detenimiento. Mi chica está preciosa, su pelo enrredado y sus pechos pidiendo que los atienda. Nicole está casi cayéndose de la cama, tiene un brazo y una pierna fuera, es una imagen muy cómica. Robert está casi tapado por el cuerpo de su chico pero se ve perfectamente su cuerpo de adonis y su despeinado pelo que haría desmayar a cualquiera. Tom deja a la vista su cuerpo delgado pero fibrado pero sobretodo deja a la vista su perfecto culo. Dentro de mi nacen unas increíbles ganas de tocar ese perfecto trasero aunque mi parte racional me hace controlarme y no hacerlo.

— Hora de levantarse— digo mientras saco mi ipod de la maleta y pongo al máximo de volumen la canción de Single Ladies

Al escuchar el sonido de la canción de Beyoncé todos se despiertan sobresaltados. El ver como los cuatro intentan taparse con cualquier cosa es sumamente divertido, ahora están avergonzados cuando han dormido así tranquilamente. Si no fuera porque lo he vivido pensaría que lo de anoche fue un sueño, algo que realmente no ha pasado.

— Buen culo, Tom— digo riendo a carcajadas para intentar romper el ámbiente de timidez

— Gracias, la verdad que el tuyo tampoco está nada mal— me contesta ya sin la vergüenza de unos segundos atrás

— Formáis un bonito trío— habla ahora Bella levantándose de la cama para ponerse su correspondiente albornoz— Fue una imagen que no olvidaré

— No somos un trío, pero de vez en cuando yo necesito sexo y como ellos me espantan a todos los novios pues les obligo a que me tengan contenta— comenta como quien no quiere la cosa Nicole

La gran declaración viene seguida de un cómodo silencio. Bella y yo pensamos que es una buena técnica y que la chica maneja como quiere a los dos chicos con los que forma la banda. Los jóvenes británicos recogen de sus ropas del suelo y se visten.

— He pedido que nos traigan macarrones a la carbonara y dos botellas del mejor vino— anuncio

— Esta tarde no tenemos actuación, podemos cenar y disfrutar de la playa por la noche— propone Robert

La idea nos parece perfecta a todos, así que cuando llega la comida la disfrutamos relajados y viendo la televisión que tenemos en la habitación. Tras muchos cambios de canal nos quedamos en la ABC donde está por empezar uno de los últimos capítulos de Lost, del que Bella es muy fan y parece que The British también.

— Esto está buenísimo— dice Nicole al terminar su plato de macarrones y sus dos copas de vino

— Hacía tiempo que no comíamos una pasta tan exquisita— vuelve a afirmar Tom

Bella pide silencio para poder escuchar que está diciendo Desmond a Sayid. Los cuatro nos callamos y seguimos prestando atención al capítulo hasta que termina y entonces nos ponemos a jugar a cartas hasta que es casi de noche y partimos para pasar nuestra última noche en las playas de Waikiki.

Nicole intenta enseñar a mi novia a tocar la guitarra tras cenar en la arena tumbados en las toallas, Tom intenta enseñarme pero se da cuenta que no necesito su ayuda porque tanto el piano como la guitarra son instrumentos que me son familiares. Casi media hora después de intentar aprender a tocar algunos acordes, Bella se rinde y deja por imposible lo suyo con las cuerdas de la guitarra. Sin embargo yo acaricio las cuerdas como si fueran mi novia y necesitara mis más gentiles cuidados. Cierro los ojos y toco por instinto como me pasa con el piano, al pensar en tocar el piano recuerdo a mi cuñado Edward y sonrío por rememorar la imagen del futuro padre de mi hijo.

— A este paso podemos comprarnos una furgoneta, montarnos una comuna hippie y ganarnos la vida tocando por los pueblos mientras Bella hace de nuestra manager— comenta riendo Robert

— No suena mal la cosa— apoya la moción mi chica— Todo muy vive el momento hasta que puedas, aplicando el Carpe Diem que hizo famosa el poeta Horacio

— Has parecido una enciclopedia andante— grita entrando al agua Tom con la ropa puesta— Venir que está a una temperatura perfecta

No hace falta que nos lo vuelva a repetir, los cuatro nos vamos al agua con él para aprovechar las últimas horas que estaremos juntos hasta una fecha indefinida, quizás pasen años hasta que podamos volver a vernos. Bella se sube a caballito de mi en el mar y moja a Tom que está intentando hundir a Nicole.

— No está permitido ayudar— se queja girándose a donde estamos nosotras

Nicole aprovecha esa queja para darle un empujón e irse a incordiar a Robert, que estaba muy tranquilo nadando y observando la escena de sus dos compañeros de grupo pelearse completamente mojados y con las ropas empapadas. Todos nos hemos metido en el mar vestidos, una locura más del mejor fin de semana de mi vida, en el que he disfrutado de Bella y en el que puedo decir tranquilamente que hemos hecho unos amigos para siempre aunque solo nos conozcamos desde hace 48 horas.

Pasadas las dos de la madrugada salimos del agua, la temperatura es realmente muy agradable. Los cinco nos tumbamos en la arena y disfrutamos de la cálida brisa nocturna que choca contra nuestro cuerpo. No me doy cuenta de lo cansada que estoy hasta que mis músculos se relajan tumbados sobre la caliente arena, hasta que mis ojos miran las estrellas y la luna llena del oscuro cielo nocturno de un lugar completamente opuesto a lo que es Forks.

— Demos un aullido— escucho que dice de repente la voz de Nicole

— ¿Cómo has dicho?— pregunto yo pensando que el cansancio que he sentido me ha hecho escuchar mal

— Un aullido, como acuerdo para no olvidar estos días y esta amistad

Esto de dar un aullido para certificar una promesa es algo que nunca había hecho, que no se me había ocurrido. La idea es tan surrealista, tan infantil, tan contraria a mi que decido que es perfecta para cerrar un viaje tan mágico. Agarro la mano de Bella para que juntas aullemos al mundo que en nuestro primer viaje juntas a Honolulu hemos hecho amistad con unas futuras estrellas mundiales de la música, The British.

— Y ahora a descansar unas horas

Esas son la últimas palabras que se escuchan antes de que nos quedemos todos dormidos con el sonido del romper de las olas del mar a pocos metros, con el sonido acompasado de las hojas de las palmeras por el leve viento, y por la imagen de los tres músicos durmiendo agarrados a sus guitarras como si fueran parte de sus cuerpos.

Pensando en que dentro de unas horas estaré de nuevo en un avión de camino a Forks me quedo dormida, los brazos de Morfeo me mecen suavemente y me arrebatan del mundo real, aunque no del todo porque mi mano permanece agarrada y apretando a la de mi chica, de Isabella Swan.

TBC...

Capítulo 45, espero que os haya gustado el viaje a Honolulu y que el capítulo no os haya cansado por la extensión que tiene, casi 12 mil palabras. Tres días que han dado para mucho a nuestras chicas, lo esencial para afianzar más que nunca su relación y para poder olvidarse por unos días de todo lo que tienen en Forks. Otro tema es el de la aparición de Tom, Robert y Nicole, el grupo musical británico, ése que volverá a aparecer en la historia más adelante y que ha servido para defender a nuestras chicas en un momento en que dos idiotas intolerantes las iban a dañar. Una amistad tan de repente no es muy normal pero puede pasar y más cuando se tiene tanto en común como estos 5. Sobre los lemmon que he puesto no se que os habrán parecido, espero que os hayan gustado y también espero que os haya gustado lo de los tatuajes de Rose. Se que el final con lo del aullido se me ha ido mucho la pinza pero es que ha sido algo que no me he podido contener de poner xD.

Ahora voy a contestar a las personas que me dejásteis comentarios de forma no logueada. Como siempre digo, me encanta leer vuestras grandes palabras e interactuar con quienes hacéis que Carpe Diem exista.

Alex: HOLA! Pues si todos los capítulos han sido únicos y sorprendentes éste de Honolulu es el que más me lo parece xD. Vosotros le tomáis cada vez más cariño a los personajes y yo te puedo asegurar que también. Victoria es un cielo de chica, la amiga que cualquiera querría y la novia también xD. Me gusta como ha empezado tu historia, se lo veo complicado a Bella con la pelirroja como competencia para conseguir a Rose xD. Gracias por el comentario y un saludo

PaoCullen: hola! Me alegra que te parezca lindo el capítulo. Los acontecimientos del embarazo de Rose empezarán a llegar poco a poco. La sorpresita a Hawai es gracias a Siob, que chica más atenta la nueva compañera de Rosalie. Edward es un cachondo mental y está claro que el poner caliente a Rosalie es algo que le gusta, le entretiene. La escena de Rose y Carlisle la puse porque en la vida no siempre se está con tu pareja, también tienes momentos familiares. La pareja de Jacob/Leah también es la que yo esperaba ver en Amanecer pero nada, a Stephanie no le dio la gana ponerla. El tema de Zafrina y Victoria va poquito a poco, lo que pasó o no pasó entre ellas en ese paseo con Nessie por el momento no se sabrá. Se que cambiaron a Rachelle por Bryce Dallas Howard, a mi tampoco me convence como Victoria pero es lo que hay. Gracias por el comentario y un saludo

ester cullen swan: Ya se tu comentario como siempre =), efectivamente xD. Gracias por el comentario y un saludo

Próxima actualización no se cuando será porque tengo que escribir el capítulo, ya ha unos cuantos que se me terminaron las reservas y ahora voy sobre la marcha. Por cierto, quiero pedir perdón por adelantado por si hay alguna falta de ortografía o de gramática, no he tenido tiempo a volvérmelo a leer y repasármelo.

Un saludo y gracias por leer y seguir esta historia loca que sin vosotrs nada seria lo mismo, sin vosotros esta gran y bonita familia no existiría.