Este capítulo es especial, este capítulo es sorpresivo, así que por eso me gustaría pedir a todos los que lo leáis un comentario para saber que os han parecido las sorpresas que se van enlazando a lo largo de este capítulo 48.
Y ya me callo para dejaros con el capi.
CAPITULO XLVIII
No he podido pegar ojo en toda la noche, después de escuchar la declaración de Victoria me ha sido imposible. Le he dado vueltas al tema miles de veces y he llegado a la conclusión de que odio a la pelirroja por no poder odiarla, porque me es imposible hacerlo cuando la veo cuidar de mi chica o tratar con tanta gentileza a Leah. Antes del amanecer, cuando todavía está oscuro, decido que hoy necesito alejarme con Bella de todos y de todo, pasar el día solamente con ella. En silencio me levanto, voy a mi habitación y miro de nuevo la imagen de las tres en la cama. Durante la noche Leah se ha girado y está alejada de mi novia y de su ex. Bella ahora está completamente pegada a Victoria, la pelirroja la abraza y mi chica duerme con una cálida sonrisa. Mis ánimos al verlas decrece, mi miedo a perderla crece de una forma realmente enorme, porque yo soy Rosalie Cullen y contrariamente a lo que todo el mundo piensa el rechazo de las personas que me importan es lo que más me puede llegar a doler.
— Bella— susurro con la cabeza agachada y acariciándome la barriga donde dentro de unos meses empezará a notarse que voy a ser madre
Lentamente, sin intentar hacer ruido, abro el armario para coger una pequeña manta para el coche. Salgo de la habitación y voy a la cocina para preparar unos sandwiches. En pocos minutos ya tengo algo de abrigo y algo para comer, salgo de casa sin hacer ruido porque se que cualquier persona de todas las que está durmiendo en mi casa se puede despertar. Salgo fuera y dejo todo en el coche, vuelvo a entrar y me dirijo a la habitación casi de puntillas. Me arrodillo al lado de la cama donde está mi novia, con la máxima precaución posible intento quitar la mano de Victoria que rodea su cintura. A pesar de que lo hago de una forma casi imperceptible, la pelirroja se da cuenta y abre los ojos. No dice una palabra, solamente me mira a los ojos y se da cuenta de que lo se, sabe que la vi ayer por la noche declarándole a Bella lo que siente por ella.
— No voy a luchar por ella— susurra casi sin voz, únicamente vocalizando— Isabella Swan siempre ha sido tuya
Intentando calmar mis sentimientos, intentando calmar mi odio, deseando gritarle que la reto a que pelee por ella porque yo no quiero inspirar lástima, me levanto con Bella en brazos. Antes de salir de la habitación vuelvo a mirar a como Victoria se levanta de la cama, abre el armario y coge un par de prendas de ropa para cada una. No dice ni una palabra, se mueve como una autómata, como si fuera un robot al que le han dado la orden y la obedece sin preguntarse el porque lo está haciendo.
— Pronto va a despertarse alguien— me advierte al tener ya la las prendas de ropa metidas en una mochila de mi chica
Le hago caso, salgo de la habitación y salgo de mi casa con mi Bella en brazos y la pelirroja detrás cargando la mochila. Con mucha delicadeza dejo el cuerpo de mi novia en la parte trasera de mi coche, la tapo con la manta y después me giro para encontrarme con Victoria tendiéndome la mochila. Intento evitar mirarla a los ojos, lo intento evitar por todos los medios pero me es imposible porque una vez he cogido la mochila, que me tiende, noto mi rostro apresado entre sus manos. Un firme agarre, con gentileza pero duro, para pedirme algo que me hace empezar a pensar que es una jodida vidente.
— Se que me estás deseando pegar— dice— Pégame, dame fuerte y no tengas remordimientos por lo que estás haciendo
— ¿Perdona?— cuestiono sin saber que más decir, sus palabras me han dejado anonadada
— Pégame, Rosalie Cullen— vuelve a repetir, casi a implorar— Se que quieres hacerlo, lo veo en tus ojos, además que me lo merezco. Si alguien estuviera siempre detrás de mi novia, si alguien le dijera que está enamorada de ella yo desearía golpearla y reclamarla como mía. Se como te sientes Rose, se que me odias por estar cerca de Bella siempre, se que estás insegura y tienes miedo a mi posible competencia pero no tienes porque. Isabella Swan te ama a ti como no amará a nadie en su vida, para ella solamente soy una amiga y yo lo he asumido
— ¿Cómo puedes...?— intento preguntar sin llegar a terminar la frase
— Ella está contigo y es feliz, esa es mi respuesta a como soporto a su lado sabiendo que por las noches es a ti a quien besa, a quien lame, a quien hace gemir. Amo a Bella y lo que me importa es que ella sea feliz, que tú la hagas lo feliz que yo no fui capaz en su día
— Yo no podría— digo seria, sin dejar de mirar a los ojos que me penetran y casi me dejan sin respiración de la seguridad que los gobierna
— Tú también lo harías, harías cualquier cosa por ver feliz a Bella— sentencia— Se que aunque ahora pienses que no, lo harías. No soy una persona especial, no soy alguien admirable como tú o todos pensáis. Soy egoísta, la más egoísta porque se que os estoy haciendo daño a ti y a Bella con mi presencia pero no puedo alejarme de su lado— sigue diciendo— Por eso te pido que me pegues, porque tanto tú como yo es lo que necesitamos en este momento
Al terminar de hablar me suelta, su mirada me indica claramente que es lo que quiere, que es lo que tengo que hacer. Mi cabeza me dicta que no lo haga, mi corazón me lo pide a gritos. Decido dejarme guiar por mi corazón, por mis sentimientos, porque desde que estoy con Bella creo que he perdido el norte.
— ¿Estás segura?— pregunto realmente insegura, mirando al coche para controlar que mi novia no se haya despertado
— Rose, no te estoy tendiendo una trampa— dice al ver como observo el coche para mirar si Bella sigue dormida— Tranquila y dame fuerte— comenta sonriendo
Suspiro intentando asimilar lo que estoy apunto de hacer. Intento relajarme, intento controlar los latidos de mi corazón, que me golpea muy fuerte en el pecho. Dejo la mochila en el suelo y vuelvo a mirar a la pelirroja sonriendo de medio lado. Alzo mi mano, la cierro y dirijo mi puño hasta la cara de Victoria. La golpeo en el pómulo con toda la fuerza que soy capaz de reunir, con toda la rabia contenida que tengo hacía ella por hacerme sentir insegura respecto a mi relación con Bella. Noto como su labio empieza a sangrar, como le he dado más fuerte de lo que pensaba.
— Estoy bien, no te preocupes— susurra intentando tranquilizarme— Ahora vete ya, que está a punto de amanecer y todas empezarán a despertarse
— Sabes que te odio— advierto seria
— Lo se— responde limpiándose la sangre del labio— Y tú sabes que yo te agradezco el puñetazo, ¿verdad?
No le contesto nada, cojo la mochila del suelo y me giro en dirección al coche. Antes de que pueda entrar, cuando ya tengo la puerta abierta, vuelvo a escuchar la voz de la pelirroja.
— Nunca haría un trío contigo y con Bella— dice para tranquilizarme— Tengo un límite, se que si volviera a sentir íntimamente a Bella entraría en una lucha que no lograría ganar y en la que saldría demasiado herida. Puedes estar tranquila, puedes decirle a Sammer que le diga a Laurent de mi parte que se vaya a la mierda
Sin esperar mi respuesta, sin esperar ni un segundo más, entra en mi casa con su firme figura erguida. Me quedo unos segundos realmente asombrada, unos segundos en los que mi mente no logra procesar lo que acaba de escuchar. Todavía medio atontada entro en el coche, todavía sin poder asumir todo lo que me ha dicho Victoria, en especial la última parte. Arranco el coche y pongo rumbo al lugar que hasta el momento solamente había sido mío y de Edward pero que ahora necesito compartir con Bella. Durante el trayecto a las cataratas de Sol Duc pongo música para intentar relajarme, para intentar no pensar en que Victoria sabía todo desde que Sammer habló conmigo en el baño. La pelirroja me estuvo provocando, primero compartiendo confidencias con Bella y después confesando lo que sentía por ella sabiendo que yo lo estaba viendo todo. Victoria lo sabía todo el tiempo, ella sabía lo que iba a sentir y como iba a reaccionar, ella está intentando que la separe de Bella. La ex de mi novia quiere que la aleje de mi chica, que rompa el vínculo de ellas para que pueda liberarse y ser feliz. Intento pensar como sería separar a mi chica del lado de la pelirroja, intento imaginarme la reacción de Bella y me doy cuenta que no puedo hacerlo. No quiero romper a mi novia, no puedo hacerle el favor que Victoria está deseando que haga, por mucho que desee verla alejada de mi Bella, no puedo hacerlo.
— ¿Rose?— escucho interrogantemente una voz, medio dormida, desde el asiento trasero
— Sí, Bella tranquila— contesto apretando el volante y cogiendo una salida de la carretera por la que hasta entonces estábamos
— ¿Dónde vamos?
— Te voy a mostrar mi lugar secreto, un sitio que descubrí cuando pasó lo de Royce y al que acudo cuando quiero estar a solas. Quiero compartir mi lugar contigo, cariño— termino de decir tranquila, sin dejar notar en mis palabras la turbación que en estos momentos gobierna en mi interior
Bella no dice nada más, se mantiene en silencio pero por el espejo retrovisor puedo notar como se ha sentado y como una cálida sonrisa se ha dibujado en su rostro imperfecto pero para mi perfecto completamente. Observar su mirada entusiasmada, su sonrisa feliz y su expresión soñadora, logra que yo sienta un sentimiento de calidez tan grande como no pensé posible antes de conocerla.
— Te quiero Rose— susurra Bella— Gracias por ir a compartir conmigo algo tan importante para ti como este sitio. Me siento muy honrada de ser la primera persona a la que se lo muestras, gracias por tu confianza
— Es mi sitio y el de Edward— confieso insegura de decírselo a mi novia, no demasiado segura de que esté haciendo lo correcto
Al contrario de lo que podría pensar, lo único que hace Bella es llevar su mano hasta mi cuello y acariciarlo. Con sus gestos, sus caricias, me está demostrando que ella sigue estando agradecida porque me haya decidido a mostrarle el lugar.
— Es un honor que me muestres tu lugar— vuelve a repetir más firmemente, dejando más claro que sigue estando agradecida por mi gesto
Pocos minutos después llegamos al lugar, llegamos a las cataratas de Sol Duc. El paisaje tan conocido a mis ojos vuelve a deslumbrarme, vuelvo a sonreír al sentir que estoy más que nunca en casa. Las cataratas siguen pareciéndome espectaculares, tanto como la primera vez que las vi.
— Es precioso
La suave voz de mi chica me saca de mi ensimismamiento, de mis recuerdos en el lugar. Bella acaricia mi cuello, baja sus manos y las cuela por entre mi camisa. Sonrío porque mi chica me está turbando, porque está arrodillada en el asiento mientras se inclina para besarme el cuello y poder tocar más.
— Tú eres preciosa— me susurra con un mordisco en el lóbulo— Preciosa, gentil, espectacular, espléndida y sobretodo mía, eres mía
Con cada adjetivo, con cada palabra salida de su boca hago un movimiento. Cinco movimientos, eso es lo que he necesitado para pasar de estar frente al volante a estar encima de Bella. Nuestras miradas están hambrientas, nuestras sonrisas también, ambas sabemos lo que queremos hacer y lo que vamos a hacer.
— ¿Estás bien?— pregunta dudosa, acariciándome la parte baja de la espalda— ¿Te encuentras bien?
Mi respuesta es morderle juguetonamente un pezón que su camisa medio abierta ha dejado al descubierto. Bella entiende el mensaje de que estoy perfectamente, de que puedo hacer el amor sin ningún tipo de problemas. Mientras muerdo y lamo el pezón con mi boca, dientes y lengua; con mis manos desabrocho lo que queda de camisa, dejando bajo mi cuerpo el de mi chica solo con una pequeña prenda de lencería cubriendo su zona más erótica y mojada.
— Fóllame, rápido y duro— me pide sorpresivamente mi chica, la que no me ha pedido nunca algo así
La miro asombrada, dejando por unos instantes de darle atención a los sensibles pezones. Bella aprovecha para desabrocharme también mi camisa, besar con pasión mis labios y frotar su cuerpo contra el mío. El desborde de pasión que tenemos, después de una semana sin poder hacer nada, va a más cuando coloco una pierna de mi novia entre las mías. El roce, el rápido roce de nuestros cuerpos, nos arranca gemidos enterrados en la boca opuesta. Mis manos acariciando el culo de Bella, mi boca devorando la suya y mi cuerpo sintiendo los primeros espasmos preorgásmicos. Bella tiene sus manos en mi espalda, sus uñas me arañan y eso solamente logra excitarme y mojarme más. No duro mucho, no muchos minutos más consigo seguir frotándome contra mi novia. Con un seco gemido, recogido dentro del beso húmedo que comparto con Bella, llego al orgasmo y me corro en la pierna de mi máximo placer. Tardo unos segundos en poder pensar, en darme cuenta que ella aun no ha terminado, que todavía no la he hecho llegar al orgasmo y que antes de relajarme tengo que lograrlo.
— Rose, ¿que...?
Al verme descender por su cuerpo, alejarme un poco, Bella ha intentado preguntarme que me pasaba pero al notar lo que hago solamente guarda silencio. Una lamida por aquí, un mordisco en el sensible, y excitado, clítoris por allá y en menos de lo que se tarda en decir PER-FEC-TA ya ha llegado al orgasmo. Sus flujos por mi barbilla, su cuerpo con leves espasmos placenteros, sus mejillas enrojecidas y su toque de inocencia casi virginal, son los que consiguen que mi boca hable sola y que pronuncie las palabras que cambiarán nuestra vida.
— Vamos a casarnos a Las Vegas, tú y yo solas
Bella me mira como si hubiera recibido un calambrazo por todo el cuerpo, como si pensara que su mente ha sido la que ha dicho las palabras y no yo. Noto como en sus ojos hay mucha sorpresa pero también felicidad.
— ¿Lo estás diciendo enserio?
— Nunca he hablado más enserio en mi vida— respondo apoyando mi barbilla en su pubis— ¿Quieres casarte conmigo en Las Vegas esta noche, Isabella Swan Dwyer?
— Llámame Bella Cullen Swan
Sonrío ampliamente con sus palabras, unas palabras que consiguen que mi corazón se altere y lata más rápido que con cualquier orgasmo posible. Casada con Bella y con un hijo o una hija, parece que la locura en que se ha convertido mi vida desde que conozco a mi chica me dará la vida que siempre he deseado. Voy a tener mi propia familia con ella a pesar de las reservas que pueda tener mi padre o de la cercanía que siempre tenga Victoria.
— Ahora conduzco yo— escucho que me dice Bella— Tú necesitas dormir y descansar. Necesitas relajarte y que el bebé que estás gestando también lo haga
No me deja replicar, me da un beso de "No digas nada, cariño", se abrocha la camisa y se pasa al asiento del conductor. Antes de que arranque logro recordar que tenemos ropa, que Victoria puso ropa en una mochila de Bella.
— Será mejor que te pongas algo más de ropa, no quiero tener que matar a nadie porque te mire con deseo— bromeo con un tono de voz que deja claro que sería capaz de hacerlo
Bella asiente y coge unos pantalones tejanos de la mochila, parece que seguirá dejándose puesta la camisa del pecado y las braguitas completamente húmedas. Yo la imito, cojo el otro par de pantalones que hay en la mochila y también me dejo puesta la camisa, aunque abrochada. Cuando nota que ya estoy "arreglada", Bella arranca y yo levanto la cabeza para decirle hasta la vista a mi lugar. Las cataratas de Sol Duc añaden otro momento mágico a mi lista, el de petición de matrimonio a Bella.
— ¿Para ir a la Interestatal?
— Recto hasta que veas el desvío y entonces a la derecha— indico— Después de eso ya te indica Portland
Una vez le he prestado mi ayuda, indicándole como se coge la carretera para salir del estado de Washington dirección al estado de Oregón y al de Nevada, me tumbo tranquila con la manta tapándome y la mochila haciendo las funciones de almohada. Toda la tensión de la noche sin dormir por lo de Victoria, que ahora parece tan lejano, y después la conversación de esta mañana más el momento con Bella, consiguen que termine quedándome dormida con una sonrisa.
Unas voces lejanas, un par de voces consiguen que abra los ojos con lentitud y sin ganas. Las voces son de fuera del coche, Bella está hablando con un hombre mientras pone gasolina y en sus manos lleva un par de bolsas con bebidas y algo para comer. Me doy cuenta que el Sol está bajo, que ya es más de media tarde y que yo he dormido demasiadas horas.
— ¿Donde estamos?— pregunto cuando mi chica entra al coche otra vez y deja las bolsas en el asiento del copiloto
— Sigue durmiendo, necesitas descansar— contesta tranquila y casi tarareando la canción Hey, soul sister de Train— Cuando lleguemos a Las Vegas te aviso
— Bella no voy a dormir mientras tú conduces durante más de 12 horas seguidas
— Si no vas a dormir entonces come alguno de los sandwiches que he visto has preparado. Necesitas alimentarte por ti y por el bebé, porque si os morís de hambre demostraré que no se cuidar de vosotros y que no merezco ser tu mujer y su madre
Sonrío al escuchar como se preocupa por mi, como quiere estar a la altura de poder ser la madre de mi pequeño y mi futura mujer. Bella sigue creyendo que no me merece, que soy demasiado buena para ella y no entiendo como no ve que es al revés, que yo siempre tan orgullosa y caprichosa soy la que no se merece estar con alguien que siempre está pendiente de ayudar a los demás.
— Está bien, general
Abro un Nestea, cojo un sandwich y también me apropio de un Toblerone que ha comprado Bella en la gasolinera. Miro por la ventanilla mientras veo como pasa rápidamente el terreno desértico de seguramente el estado de Nevada. Dejo mi mente en blanco, mis retinas ven pasar el paisaje como si fueran motas de polvo a las que no darles importancia.
— No creo que a Carlisle le haga feliz enterarse de que te has casado conmigo— escucho decir a Bella— Tu padre todavía no ha aceptado que te gusten las mujeres y que estés conmigo
— Me da igual lo que piense mi padre— miento para tranquilizar su mente, para que no se sienta culpable si Carlisle al enterarse discute conmigo— Si de verdad le importa mi felicidad aceptará mi decisión y mis sentimientos, lo hará como lo hace mi madre o Charlie
— A Reneé puede que le de un infarto al enterarse de la noticia, casi le pasó cuando le conté lo de tu embarazo. Mi madre querrá matarme por no habérselo dicho para estar presente, siempre ha deseado verme en el altar a pesar de saber que me gustaban las chicas y que no nos dejan casarnos
El que mejor se va a tomar la noticia será Charlie, mi suegro no dirá nada y seguramente solo se encogerá un poco de hombros como si el tema no fuera con él. Esme se alegrará por nosotras aunque interiormente piense que estamos locas, que yo he perdido el norte al dar un paso así de importante sin meditarlo lo suficiente. Lo que ninguno entenderá es que si lo he pensado, que de verdad si que es lo que deseo y que es lo que me va a hacer feliz, y a Bella también.
— Hemos tenido la luna de miel antes de la boda— argumenta Bella refiriéndose a nuestro viaje del fin de semana pasado a Honolulu, Hawai— Hasta para eso vamos al revés del mundo
Me encanta ir al revés del mundo con Bella, con ella iría hasta el fin del mundo sin dudarlo ni un segundo. Se que me he convertido en una persona dependiente, se que no es bueno pero con ella me siento querida y protegida, todo lo que deseo para el resto de mi vida. Comparo lo que siento ahora con lo que sentí con Marco, con él aunque no lo aceptara, interiormente sabía que él acabaría cediendo a la primera pelandrusca que lo buscara y no tuviera miedo de recibir la ira de Rosalie Cullen.
— Podríamos llamarla Abigail, ¿qué te parece?
Al principio no entiendo de lo que Bella me está hablando, no se a quien podemos llamar Abigail, aunque segundos después me doy cuenta que habla de mi futuro bebé.
— Me gusta el nombre de Abigail si es niña, Abigail Cullen Swan
— Abigail Cullen Hale— corrige Bella dejando claro que la pequeña deberá llevar el apellido de Edward y no el suyo
— Si es niño me gustaría llamarle Calum
— Es un nombre raro Calum, la primera vez que lo escucho, pero me gusta— acepta mi chica tomando un desvío por donde pone Las Vegas a poco más de 100 kilómetros
— Abigail y Calum— susurro con una sonrisa al pensar en formar una familia con dos personitas preciosas
Mi mente imagina a una pequeña niña, rubia con el pelo largo y un par de trenzas que me encargo de hacerle cada mañana. Su pelo rubio como el mío, los ojos verdes como los de Edward y espero que una sonrisa tímida e insegura como la de mi chica. A mi pequeño me lo imagino con el pelo despeinado de Eddie, mis ojos azules y espero que el aura de serenidad que destilará el tío Jasper.
— ¿De que quieres ir vestida para casarte conmigo?
— De Marilyn Monroe— respondo— ¿y tú?
— Caperucita roja— dice riendo— Solo una capa y un vestido blanco, con mi cestita— bromea sin parar de reír
Durante lo que nos queda de trayecto hablamos de como será nuestro inminente enlace. Las dos sabemos que casarse en Las Vegas a efectos legales no tiene demasiada validez, no la misma que tiene casarse por la iglesia, pero a las dos nos da lo mismo porque es lo que deseamos. En la conversación que mantenemos noto como Bella tiene signos de cansancio, como está reventada de conducir tantas horas y tantos kilómetros seguidos. Lleva más de 14 horas al volante, sin descansar y sin dejarme relevarla porque está empeñada que con mi embarazo necesito estar relajada y conducir no me hará bien.
Al ver al fondo las luces de la ciudad de Las Vegas mi corazón late más rápido, ya estoy casi rozando con la mano el momento de mi boda. A mi mente llega la imagen de un anillo, pienso que antes de casarnos tengo que comprarle uno a mi novia, uno que esté a su altura a pesar de que eso sea complicado.
— Nos faltan los anillos— comento
— No me importa un anillo en mi dedo, Rose— responde— Con la argolla de la lata de Nestea que te has bebido me sirve
Bella siempre tan fácil de contentar, siempre dándole tan poca importancia a las cosas materiales. Mi mente vuela hasta la imagen de su camioneta, el Chevrolet que le regaló su padre y que a ella le encanta conducir a pesar de que parezca que se vaya a caer a pedazos en cualquier momento.
— Tú te mereces un anillo de brillantes porque vas a ser mi mujer
— Eres desesperante con los lujos— contesta dejándome por imposible
— Y tú con pasar de ellos— digo riendo— Siempre queriendo pasar desapercibida, sin sacarte ni el 10% del partido que podrías sacarte para demostrarle a los demás que yo tengo mucha suerte
— No soy ningún trofeo, Rose— advierte con el ceño levemente fruncido— Soy como soy, una torpe muchacha con una madre infantil y un padre peculiar. Me gusta conducir mi camioneta vieja y vestir mi ropa que no es de marca
— Lo se, Bella— respondo seria, parece que se ha tomado mal mis palabras como si la estuviera ofendiendo de verdad— Se que prefieres tu camioneta a mi capricho rojo, que prefieres una camiseta sencilla con unos tejanos desgastados y unas converses a un vestido y unos zapatos de tacón. Eres lo opuesto a mi, eres sencillez y realidad, eres la chica que logra contrarrestar mi ego y mi prepotencia.
Mi respuesta parece que la relaja, parece que se da cuenta de que no había dicho las cosas para hacerla parecer un trofeo. Quizás en mi época anterior, antes de conocerla, si que había querido inconscientemente a mis parejas como trofeos, quizás mi mente sin proponérselo podía llegar a pensar que al estar con los chicos más guapos y más populares, como yo, estaría protegida para que no me volviera a suceder lo de Royce. Con Bella me he dado cuenta que estaba equivocada, que quizás Marco o los otros chicos con los que he estado me aportaban protección masculina llena de vanidad, una protección que no es la real. Bella me protege con pequeñas cosas pero sobretodo mostrándome que puedo sentir y hacer sentir, que no solamente soy una cara bonita y una niña mimada.
— Bienvenida a la ciudad de los casinos y del juego
— Y de las bodas temáticas express— añado alucinando con la cantidad de casinos que hay, porque saberlo es una cosa pero verlo es otra
— Vayamos a buscar algún lugar para casarnos— dice Bella— Un lugar con un Elvis que nos case, que nos de su bendición para poder volver a casa unidas en lésbico matrimonio— bromea, llevándose un leve golpecito en el brazo de mi parte
Algunas de las personas que caminan por la calle, pasadas las 11 de la noche del sábado, se quedan alucinadas al vernos pasar en mi precioso capricho rojo. Estaremos en Las Vegas, ciudad donde la gente tiene dinero y viene a gastárselo, pero seguramente nadie ha visto nunca una preciosidad equiparable a mi coche. El observar como lo miran, como desean ser ellos los dueños de semejante joya me hace estar orgullosa de mis caros gustos, de que mi pasión por los coches de calidad deje huella en los demás. Mientras yo estoy casi babeando, Bella está mirando en donde hay algún pequeño lugar en el que oficialicen bodas 24 horas.
— Parece que estos sitios están bien escondidos— se queja, frotándose levemente un ojo e intentando controlar un bostezo
— Eso o que tú no sabes mirar, cariño— digo para molestarla un poco y consiguiendo que me saque la lengua
— Yo pensé que eligiéndote a ti había quedado más que demostrado que mi visión y mi gusto son exquisitos— rebate girando por una calle en la que tras un enorme casino hay una pequeña edificación con la frase "Bodas temáticas 24/7"
Bella aparca en el pequeño aparcamiento que hay delante al lugar que nos unirá en matrimonio. Al bajar del coche me doy cuenta de que estoy cansada, de que han sido demasiadas horas viajando.
— ¿Estás segura de que quieres casarte conmigo?— pregunto otra vez, dejándole claro que si no lo está no pasa nada, nos vamos a jugar a un casino sin ningún problema
— ¿Te estás echando atrás?— me contrapregunta ella, demostrando que ella sí lo está y que quizás soy yo la que no lo estoy
— Nunca he estado más segura de algo en mi vida— digo firme, rodeando su cintura con un brazo y besando sus labios con hambre, demostrándole que la devoraría si me dejara
— Entonces será mejor que entremos— susurra contra mis labios, rompiendo el beso que deja claro todo lo que sentimos
De la mano, y con mi VISA guardada en mis tejanos, entramos al lugar. Es una sala bastante variopinta, con unos bancos para los pocos invitados que quieran presenciar los enlaces y un altar pequeño. Al entrar se nos acerca un hombre, su edad deben de ser unos 40 años, su pelo es entrecano y lleva barba de pocos días que le hace ver atractivo.
— Buenas noches, mi nombre es Greg— saluda tendiéndonos una mano que acepta primero Bella y después yo— Bienvenidas a Las Vegas, forasteras
— Queremos casarnos— digo mirando todo otra vez— Mi chica de Caperucita Roja, yo de Marylin y tú oficializando todo como Elvis
— Habéis venido al sitio adecuado
Una vez pronuncia las palabras nos hace un gesto para que le sigamos a una de las dos puertas que hay en la sala, la otra puerta es la de entrada. En la nueva sala que nos muestra están todos los disfraces, todas las prendas que puede la gente que se casa utilizar.
— Cambiaros y después me vestiré yo
— Perfecto— contesta Bella
Al dejarnos solas en la habitación yo voy a coger el vestido blanco de Marylin Monroe. Decido centrarme solamente en mi, si miro a Bella cambiarse la iré a besar y perderíamos mucho tiempo. Sin ningún pudor me desabrocho mi camisa, me la quito, hago lo mismo con los tejanos pero no con el culote. El vestido blanco me queda levemente apretado, marca en exceso todas y cada una de mis curvas.
— Te queda perfecto— escucho la voz de mi chica contra mi oreja— Rose Monroe
— Te comería entera, Caperucita— contesto girándome para verla vestida con una capa roja sobre sus hombros y un vestido blanco vaporoso debajo
— Será mejor que salgamos
Le hago caso, dejo que me ella coja mi mano y me guíe fuera de la sala en la que estamos para aparecer en la sala de nuestro enlace. Sentado en un banco está esperando el hombre que nos casará, el que pasa por nuestro lado para ir a enfundarse su traje blanco de Elvis. Mientras esperamos a que salga con su performance realizada nos sentamos en los dos asientos que hay en el altar.
— ¿Tenéis anillos?— pregunta el casamentero Greg al salir, con su traje blanco y la peluca del tupé de Elvis
— No, no tenemos— respondo
— Como regalo de boda— dice— Tomad
Nos da un par de anillos sencillos de madera, de los que suelen venderse en las ferias y que no cuestan más que un par de dólares. La idea de poner ese anillo, de tan poco nivel, en el dedo de Bella no me gusta pero parece que ella está encantada de la sencillez que destilan y de que los aprecia más que cualquier anillo de oro, o plata, con brillantes.
— Gracias por tan bonito regalo— agradece Bella con una sonrisa
— Y ahora vamos a empezar con el enlace
Greg, el bueno de Greg, habla un par de minutos sobre lo complicado que es el matrimonio y las cosas que implica. Tras la breve advertencia, en la que nos pregunta si estamos seguras de la locura que estamos a punto de cometer, llega la parte típica de todas las bodas, la que nos pregunta a nosotras.
— Rosalie Cullen ¿quieres a Isabella Swan como esposa en la salud y la enfermedad, en la riqueza o en la pobreza que pueden ocasionar los casinos de esta ciudad, hasta que la muerte os separe?
— Sí, quiero— respondo segura de mi respuesta mientras le coloco el anillo a Bella en el dedo anular de la mano derecha
— Isabella Swan ¿aceptas unir tu vida en matrimonio a Rosalie Cullen tanto en los momentos de salud y abundancia como en los de enfermedad y escasez, hasta el final de vuestros días?
— Sí, acepto unir mi vida y mi destino a mi Diosa— contesta colocándome el anillo en el dedo anular de mi mano izquierda
Al notar como mi Bella contesta y como me coloca el anillo siento humedecerse mis ojos, siento que voy a llorar de emoción y felicidad. Es sorprendente el notar como mis sentimientos están a flor de piel, como la mayor locura que he cometido en mi vida es la que me hace sentir más humana.
— Por el poder que me ha otorgado la escuela de casadores oficiales de la ciudad de Las Vegas, yo os autorizo como matrimonio legal— anuncia Greg con una sonrisa— Podéis besaros tranquilamente, chicas
No esperamos ni un segundo más para unir nuestros labios, para besarnos por primera vez como santo matrimonio de Las Vegas, como el matrimonio de Marilyn y Caperucita Roja de Forks. Bella parece que, a pesar del cansancio, está ansiosa de besarme y yo no me niego en absoluto.
— Aquí al lado hay un hotelito pequeño y resguardado para quienes estrenan matrimonio— nos informa Greg cuando aun nos estamos besando
— Tenemos que volver, emprender de nuevo el camino a casa
— Ha sido un placer joven Marylin y joven Caperucita
TBC...
Capítulo 48, el de las sorpresas y giros inesperados xD. Primero con la conversación de Victoria y Rose, en la que hay un puñetazo de por medio pero en la que lo importante son las palabras. Victoria por fin demuestra que si sufre y que es egoísta al anteponer su cariño por Bella a la felicidad que en determinados momentos por su culpa no ha conseguido la joven Swan. Después de eso ha llegado el momento de la noticia bomba, la que no creo que nadie que siguiera Carpe Diem se esperara, la de la boda en Las Vegas. Bella de Caperucita, cuidando de su mujer y su futura criatura, y Rose de Marylin. Tampoco me quiero olvidar de otro punto importante, el de los nombres, de Abigail o Calum depende de lo que sea lo que vaya a tener Rose.
Y nada, me callo ya y procedo a contestar a los comentarios que me dejasteis en el capítulo 47 con tanto cariño.
— Fran Ktrin Black: Seguiré actualizando a pesar del tiempo, porque Carpe me encanta. Rose es sexual, muy sexual, pero no puede evitar querer a sus hermanos aunque le impidan tener sus momentos sexuales con Bella. El trío de Bella, Rose y Victoria con lo de la boda queda invalidado completamente, bueno con lo de la boda y la conversación de la pelirroja y la rubia. La relación de amistad pura entre Leah, Bella y Victoria es muy bonita. Un saludo y gracias por el comentario.
— Guacha: A mi también me alegra mucho seguir viéndote, saber que todavía sigues mi historia. Siempre salgo adelante, antes o después pero salgo y esta vez no es la excepción. No te preocupes por la complicada situación que ahora con lo de la boda ya se ha solventado todo, además de con la charla de Victoria y Rose. La pelirroja es egoísta, de otra forma diferente a la de Rosalie pero también lo es porque no quiere alejarse de Bella a pesar de que sabe el daño que le causa el que tenga que elegir a veces entre estar con ella o con Rose. Como bien dices Rose es demasiado frágil y no soportaría el trío que al casarse con Bella ya es una utopía. Un saludo y gracias por el comentario.
— naomily4ever: Gracias por felicitarme por lo de la carrera, la verdad que me he quitado un gran peso de encima xD. Rosalie que va más quemada que una estufa y que no puede desfogarse con Bella por culpa de sus hermanos, lo que tiene que soportar la pobre xD. Las palabras de Sammer son las que piensa Laurent no los pensamientos de Victoria, que son dos cosas diferentes. Nos gusta el drama pero yo he pasado de drama para meterle aquí un cambio estratégico y pasarlo de nuevo a un romance perfecto y envidiable xD. Siempre es un placer escribir Carpe, una historia que os tiene enganchadas y que a mi también me tiene igual xD. Un saludo y gracias por el comentario.
— siscullengranger: Alice es una hermana demasiado sobreprotectora que se preocupa en exceso de su hermana mayor y su futuro sobrino/sobrina. Victoria sigue enamorada de Bella hasta las trancas pero su confesión no obedece tanto a eso como a la intención de que Rose se entere e intente hacer algo para separar a Bella de su lado. Rose odia a la pelirroja porque no puede odiarla, porque a pesar de todo la aprecia por la forma en que cuida siempre de Bella. Mis problemas poco a poco se van solucionando, no hay que ir con prisas. Un saludo y gracias por el comentario.
— shaakeeit: Pobre Victoria con lo buena gente que es a pesar de que en el fondo sea egoísta porque necesita a Bella a su lado, causándole de vez en cuando problemas con Rosalie. Sobre lo del trío, con lo de la boda de Bella y Rose en Las Vegas queda descartado, el enlace ha fortificado la relación y sobretodo le ha dado una seguridad a Rose que hasta el momento no tenía por miedo a perder a Bella. Espero que hayas disfrutado con el capítulo en el que nuestra parejita tiene muchas escenitas para ellas 2 solas. Gracias por lo de la felicitación de mi diplomatura. Un saludo y gracias por el comentario.
— Nora masen pattinson lutz: Me alegra que te pareciera que el capítulo estuvo lindo. Un saludo y gracias por el comentario.
— Hatsuan: Eiiiiiiiiii Hat, compañera del catalonian team xD. ¿Solo un poco pastelillo? Un mucho diría yo pero eso es lo que tiene juntarse con Lara xD. Tú leyendo algo de Crepúsculo porque es mío y es un total UA, no le busques más explicaciones al tema xD. Me alegra saber que te gusta aunque lo alargue más que un chicle Boomer. Apuntado en mi agenda imaginaria tu deseo de reunirnos y hacer la noche de chicas jajaja. Un saludo y gracias por el comentario.
— MaxiPau: La relación de Rose y Victoria de ahora en adelante será más real, un poco más tensa al principio y más profunda porque la pelirroja ya se ha abierto a la Diosa rubia de Bella. Un saludo y gracias por el comentario.
— miros-ale: Siempre me gusta saber que los que seguís la historia la amáis, me hace sacar una sonrisa. La relación de Bella, Rose y Victoria va a seguir siendo similar aunque ahora entre la rubia y la pelirroja ya se haya hablado claro de una vez por todas, además que lo de la boda también influirá levemente a que no sea igual. Rose no odia a Victoria, lo que dice que la odia por no poder hacerlo porque ve como ella cuida de Bella y eso se lo agradece. Un saludo y gracias por el comentario.
— keiren: La relación de las chicas se mantendrá en el número 2, en el número que han sido casadas en Las Vegas xD. Llevas razón que lo que hay entre Rose y Bella es demasiado fuerte, pero también te diré que si no ha sucedido con Victoria es porque la pelirroja no ha querido intentarlo porque no quiere sufrir más de lo que ya lo hace. Alice solo se preocupa por cuidar de su hermana pero no entiende que Rose necesita sexo con Bella xD. Mi imagiescrituración yo creo que ha llegado a su límite con lo de la boda en Las Vegas, creo que después de eso no os podré sorprender nunca más xD. Aquí llego con nuevas señales de vida. Un saludo y gracias por el comentario.
Agradecer a las personas que leísteis el capítulo anterior y a las que dejasteis comentario. Vuelvo a pedir que a ver si en este capítulo me podéis dejar un comentario con vuestra opinión respecto a lo de Victoria, los nombres de Abigail y Calum, y por supuesto lo de la boda en Las Vegas. Espero que me deis vuestro parecer, deseo que os hayan gustado las sorpresas en la trama porque se que quizás me he arriesgado demasiado con lo de la boda tan sorpresiva y puede ser que no os convenza pero a mi me ha parecido que era necesario hacerlo.
Un saludo y gracias por leer y seguir esta historia loca que sin vosotrs nada seria lo mismo, sin vosotros esta gran y bonita familia no existiría.
