CAPITULO L
Dos semanas sin sentir el cuerpo de Bella a mi lado en la cama, dos semanas en las que extraño su calor y su suave aroma. Desde que Charlie sufrió el infarto mi mujer se ha instalado en casa de su padre para cuidarlo, a pesar de que para eso ya esté Sue, quien también se ha volcado con el que va a ser su futuro marido.
— Rose
La voz susurrada de Edward contra mi oído consigue que deje de pensar en mi mujer, que deje que extrañar su cercanía para darme cuenta que tengo la cercanía de Eddie. Mi cuñado se ha quedado conmigo esta noche, ayer lo hizo Jasper con Alice y antes de ayer Emmett. En mi familia se han turnado para que cada noche alguien esté conmigo por si durante la noche tengo algún tipo de dolor o de malestar debido al embarazo.
— ¿Qué pasa?— pregunto sin alzar la voz, ni sacar mi rostro del hueco entre su hombro y su cuello
— Eres tan diferente a Emmett pero a la vez tan parecida— contesta con suavidad, acariciándome con su voz igual que con sus manos acaricia mi desnudo cuerpo— Tan Cullen como supongo que será nuestro bebé, el que está creciendo en tu interior
Al escuchar con el cariño que habla del hijo que crece en mi interior levanto mi rostro de su cuello y lo miro a la cara. El novio de mi hermano, mi cuñado, tiene la mirada fija en mi y en sus ojos verdes puedo ver como está contento y feliz con lo de ser padre. Cariñosamente, mostrándole que lo quiero como si fuera mi hermano, le acaricio el pálido pecho desnudo. Mis dedos recorren los pectorales tranquilamente, sin avergonzarse porque esté teniendo tal escena con mi cuñado, porque ambos estemos desnudos en la cama que comparto con Bella.
— ¿Porqué no funcionó lo nuestro?— pregunto de forma inconsciente, sin darme cuenta de las palabras que han salido de mi boca porque estoy demasiado centrada en la mirada verde de Edward
— Emmett y Bella eran nuestros destinos, por eso no existió nada entre nosotros— contesta con una sonrisa en sus labios y abrazándome más contra su masculino cuerpo desnudo— Por eso ahora estamos desnudos en tu cama manteniendo esta conversación, por eso ahora nos queremos como hermanos y no nos hemos dejado de hablar como ex amantes— bromea consiguiendo por mi parte un suave golpe de indignación en el hombro
— Si es niño quiero que se llame Calum y si es niña Abigail— digo temblando levemente al sentir como Eddie acaricia con la yema de sus dedos mi, todavía plano, vientre— A Bella le gusta como queda Abigail Hale Cullen o Abigail Cullen Hale
En silencio, saboreando el nombre de nuestro futuro bebé, si es que resulta ser una niña, pasamos mucho rato. Edward acariciándome suavemente la espalda con una mano y el vientre con la otra, mandando descargas eléctricas a todo mi cuerpo. El bienestar se magnifica cuando besa mi frente, cuando continua posando sus labios sobre mis párpados, mi nariz, mis labios y finalmente mi vientre. Se que estos momentos tan personales entre Edward y yo quedan entre nosotros, en nuestra intimidad y que ni él ni yo se lo contaremos a nadie. Pienso en como Jasper me acunó ayer y como Emmett hizo lo mismo anteayer, los tres hombres de mi vida actualmente junto con mi padre.
— Bella está enamorada de Victoria
— ¿Acaso te extraña que Bella siga enamorada de Victoria?— pregunta Edward sentándose en la cama— Yo lo veo algo normal Rose, completamente normal
— ¿Normal?— cuestiono sin entender las palabras de mi cuñado, el porque él lo ve normal
— Completamente, piénsalo— comenta reflexivo Eddie— Victoria es una chica preciosa con su rizada melena pelirroja, su cálida mirada y su sonrisa juguetona. Bella debería estar ciega para no seguir enamorada de ella, con ese físico pero sobretodo con su buen corazón. Victoria la cuida, la escucha y la quiere, para las mujeres es muy importante el sentirse querida y protegida. Los hombres somos más de acción y vosotras más de comprensión, por eso tú te has enamorado perdidamente de Bella y por eso ella sigue amando a su ex, de un modo distinto al tuyo pero amándola al fin y al cabo
Puede ser que Edward tenga razón, que su punto de vista sea el válido pero yo no encuentro normal el amar a dos personas a la vez.
— Ella está sufriendo mucho— susurro— Victoria está realmente sufriendo mucho y yo no puedo decir que me de pena. La pelirroja me cae bien pero si no estuviera siempre en medio sería feliz, si mañana mismo desapareciera de nuestras vidas se lo agradecería aunque se que es demasiado cobarde para hacerlo
El ceño de mi cuñado se frunce, los ojos verdes se oscurecen y la expresión se vuelve completamente helada. El cambio que mis palabras han ejercido en Edward es notable, parece que se ha enfadado con lo que he dicho.
— La pregunta aquí no es el como puede estar enamorada de Victoria sino de ti Rose— sentencia duramente mi cuñado— Parece mentira que te alegres de que alguien que protege tanto a Bella se sienta como una mierda, que esté mal. Si ella no se va es porque no tiene a donde ir Rose, sus padres están muertos y su hermano aquí, ¿dónde coño quieres que se vaya para que tú puedas monopolizar la atención de tu mujer?— pregunta subiendo el tono— No sabes lo que es no poder contar con tus padres, no poder ir a pedirle consejo a tu madre o a buscar la aceptación en tu padre. Aunque no te lo creas eres muy afortunada, vas a tener un hijo, tienes a dos hermanos extremadamente protectores, una mujer que te ama profundamente y una persona que protege a tu mujer de una forma tan incondicional que daría su vida por ella— explica levantándose de la cama y caminando de un lado a otro de la habitación— La única que me da pena en vuestra ecuación es Victoria, la que sobrevive con la migajas que tú dejas y encima lo hace con una sonrisa y apoyando en todo a Bella, sin quejarse de nada.
— ¿Si eres tan amiguito de ella porque estás entonces aquí conmigo?— pregunto enfadada, despreciando la estima y comprensión que tiene todo el mundo con la buena de Victoria
Edward me ignora, sale muy enfadado de la habitación y entra dando un portazo en el baño. Sin entender el porque de un momento a otro hemos pasado de estar plácidamente desnudos tumbados en mi cama, hablando de nuestro hijo o hija, a discutir por mi poca humanidad para Victoria. Sentir el vacío en la cama, que no esté ni Bella ni Edward me hace levantarme, ir hasta el baño para ir a pedir perdón a mi cuñado aunque no esté arrepentida de mis palabras.
— Eddie
No me contesta nada, simplemente sigue escuchándose el sonido del agua de la ducha caer sin pausa. No me resigno a ser ignorada, a que él esté enfadado conmigo. Entro en la ducha con sigilo, encontrándome a Edward enjabonándose el pecho con la mirada fija en el suelo.
— Eddie— vuelvo a repetir alzando con mi mano su barbilla para contemplar su mirada verde— Sabes que no me alegro de que la gente sufra, sabes como soy y lo que siento
— Los extraño tanto Rose— susurra cerrando los ojos y haciéndose el fuerte, evitando llorar por el recuerdo de sus padres— Tanto, a pesar de los años que hace que se fueron
Le acaricio la mejilla con mi mano libre, la mejilla por la que además de resbalar gotas de agua también empiezan a resbalar traicioneras lágrimas. Me duele ver a Edward así, saber que he sido yo la que ha provocado que él ahora esté así de sensible.
— A ellos no les gustaría verte llorar, Eddie— susurro contra su oído, abrazándolo y dejando que bajo la ducha llore sin vergüenza
Lentamente se serena y se separa de mi, del abrazo que nos estamos dando. Noto como sus ojos verdes están enrojecidos, como su pelo mojado está totalmente despeinado y como se avergüenza de que lo haya visto llorar, a pesar de que no es la primera vez. No dice nada, simplemente sigue enjabonándose como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera tenido que consolarlo. Se que él no quiere hablar del tema, que solamente quiere enterrar otra vez el recuerdo de sus padres en su interior, el recuerdo que yo he hecho que saliera a flote con mis duras palabras sobre lo que me inspira Victoria.
— No se lo cuentes a Emmett— me pide a pesar de que sabe que no le diré nada a mi hermano porque no quiero preocuparlo
— Mis labios están sellados— respondo con una sonrisa de medio lado y besando castamente sus labios— Completamente sellados, Edward Hale
Más tranquilo sale de la ducha, se seca todo el cuerpo con una toalla y con otra el pelo. Al salir de la ducha y notar el cambio de temperatura siento un mareo, me agarro a la mampara y Edward me rodea entre sus fuertes brazos rápidamente. Una toalla me rodea el cuerpo antes de ser sentada sobre la tapa del inodoro.
— ¿Te encuentras bien?— cuestiona el futuro padre de mi bebé— ¿Tienes ganas de vomitar?
— Estoy bien— respondo con los ojos cerrados y controlando mi respiración— Solamente ha sido un leve mareo, nada de lo que preocuparse
Edward me carga en brazos fuera del baño, me lleva de nuevo a la cama. Tras dejarme tumbada, saca del armario una camisa y me la pone una vez me retira la toalla. Admiro en silencio como Eddie se ocupa de todo, como me cuida y como será un padrazo con nuestro bebé.
— Voy a prepararte el desayuno, no te levantes de la cama
Le veo salir de la habitación únicamente con la toalla anudada en la cintura, con su pelo mojado todo despeinado. Una vez me quedo sola en mi cama cojo el iphone de mi mesilla y llamo a Bella a pesar de que acaba de amanecer. Espero un par de tonos hasta que escucho su voz dormida contestar al otro lado.
— ¿Rose?
— Buenos días, cariño— saludo en un susurro— ¿Has soñado conmigo?
— He soñado con tus juguetones labios— responde— Primero me besabas el cuello, después me mordías la oreja y me hacías gemir como ahora— dice dejando escapar un gemido que me indica se está tocando pensando en mi— Me besabas los labios, jugueteabas con mi lengua mientras tus traviesas manos empezaban a tocarme
— ¿Dónde te tocaba?— pregunto cerrando los ojos y dejándome llevar
— Subías una mano por mi costado, tu pulgar acariciaba mi pezón y yo empezaba a notar la humedad entre mis piernas— explica con la respiración acelerada, gimiendo entrecortadamente— Tu otra mano primero me acariciaba el trasero y después pasaba a acariciarme el interior de los muslos para finalmente colar un par de dedos en mi
Ahora no solo es Bella quien tiene la respiración acelerada y gime entrecortadamente, ahora yo también estoy en las mismas que ella. Es la primera vez que tengo sexo telefónico, que me excito escuchando como alguien me explica como ha soñado con que yo me la follaba. La sensación es terriblemente excitante, terriblemente erótica a pesar de que pueda parecer lo contrario. Pero como siempre tiene que haber interrupciones en mi vida al abrir los ojos me encuentro con un muy sonriente Edward con la bandeja del desayuno en sus manos.
— Buenos días, Bella— saluda mi cuñado en tono alto de voz al acercarse a la cama— Rose va a desayunar y después te la llevaré sana y salva
Corto la llamada y empiezo a desayunar junto con Eddie, quien sigue con la sonrisilla en los labios. Un vaso de zumo de naranja, una taza de leche, tostadas con mantequilla y mermelada, un plátano y unas tortitas con chocolate y sirope de fresa, todo eso es lo que hay en la bandeja para que desayunemos los dos en la cama.
— Se nota que sabes comer plátanos muy bien— digo socarronamente al ver como se mete gran parte del plátano en su boca
— Mucha práctica con tu hermano— contesta con una gran sonrisa— La misma practica que debes de tener tú al masturbarte para Bella, para poneros calientes por teléfono
— Mi mujer me pone caliente con su voz y con su cuerpo— respondo sin avergonzarme de decirle eso a Edward
Seguimos desayunando sin hablar, sonriendo por nuestro intercambio de frases. Lo que nos hemos dicho ha sido porque el otro era quien era, porque ni Edward ni yo diríamos lo que hemos dicho frente a otra persona. Eddie y yo tenemos una confianza realmente profunda, lo considero mi mejor amigo y el que ha aparecido siempre en el momento precioso.
— Vístete que vamos a ver a Bella
No hace falta que me lo repita dos veces, no tardo nada en empezar a levantarme de la cama y dirigirme al armario. Primero saco un conjunto de ropa interior negra, después una sencilla camiseta negra de manga corta de Bella, unos tejanos rotos y las converses negras de topos blancos de mi mujer.
— ¿Tú vas a salir así a la calle?— pregunta Edward con un tono divertido— ¿Quién eres y qué has hecho con la Rose Cullen que yo conozco?
— Me ponga lo que me ponga siempre estoy perfecta, no me hace falta cada día ponerme cortos vestidos y zapatos de tacón
— Bella te está haciendo tener otras prioridades, ¡increíble!— exclama con un tono de falso asombro— Casada y sin pasarte tres horas para decidir que trapito te hará ver más atractiva, que zapatos realzan más tus tonificadas piernas. Lo que ha logrado Bella contigo es realmente asombroso, bueno ella o su lengua— termina añadiendo con un tono demasiado Emmett
Pongo los ojos en blanco y levanto los brazos en señal de "Oh Dios que he hecho yo para merecerme esto". Edward se carcajea de mi reacción a sus palabras mientras termina de abrocharse la camisa y de coger las llaves de su Volvo. Una vez los dos preparados, cómodos pero perfectos, salimos de mi casa para subir al coche de mi cuñado. Eddie enciende la radio para que en el trayecto hasta casa de mi suegro escuchemos los magistrales acordes del grupo británico The Who.
— No sabía que Bella y tú teníais el mismo número de calzado
La observación de mi cuñado me sorprende, no pensé que diría algo así porque tampoco me había planteado el tema. Ahora que lo pienso es cierto, mi mujer y yo también coincidimos hasta en el número del calzado que utilizamos. Disfruto pensando que tenemos tantas cosas en común, que hasta una tontería como el calzado es igual.
— Estamos predestinadas a estar juntas
— Como la Cenicienta y el príncipe del cuento, de nuevo un zapato ha unido el destino de dos personas— bromea Edward aparcando frente a la casa de Charlie
La camioneta de Bella, el coche patrulla de mi suegro y la moto de Jacob están aparcados frente a la casa en que mi mujer pasa las noches de las últimas dos semanas. Antes de bajar del Volvo de Eddie le doy un beso en la mejilla y él me responde con un suave apretón en mi mano. Salgo del coche y mi cuñado se marcha sin esperar a verme entrar, apostaría mi capricho rojo a que no tardará nada al llegar a casa en hacerle el amor a mi hermano. Intentando no pensar en eso, no recordar la vez que Bella y yo vimos a Emmett clavarlo contra la encimera.
— La Cullen bollera viene a ver a su "amorcito"
Se de quien es la voz antes de girarme y ver al imbécil de Mike Newton medio borracho. El gilipollas que se atrevió a intentar propasarse con mi mujer, y al que tengo demasiadas ganas de romperle la cara, viene ahora de fiesta intentando parecer sobrio pero fallando estrepitosamente. Decido ignorar al perdedor de Newton y caminar hasta la puerta, malgastar mi tiempo con los idiotas como él no es una de mis prioridades.
— Buenos días, señora Clearwater— saludo al ver como me abre la puerta la madre de Leah— ¿Cómo está Charlie hoy?
— Ha pasado buena noche, no se ha despertado con dolores o cansancio— responde dejándome entrar y cerrando la puerta
Me alegra que mi suegro mejore, esencialmente porque eso significa que mi mujer pronto volverá a casa conmigo. Extraño tener a Bella por las noches, poder ver la televisión con ella tranquilamente sentada en el sofá, hablar un poco en la cama antes de dormir o hacer el amor en la ducha por la mañana antes de ir a trabajar. Sabiendo que esas pequeñas cosas podré volverlas a tener en pocos días entro a la habitación de Bella, donde me encuentro con Leah y Jacob. Los futuros padres adolescentes están sentados en la cama de mi mujer, ligeros de ropa y compartiendo un beso.
— La Diosa de Bella— bromea Leah al romper el beso con su novio y levantándose a saludarme
— ¿Cómo estás hoy?— le pregunto mientras acaricio la bastante notable barriga— ¿Ha dado mucha guerra el futuro Wyatt?
— El pequeño Wyatt se comporta muy bien a pesar de las patadas que da cuando nota como su padre lo acaricia o como lo hace su tía Rose— señala Leah, haciéndome sentar en la cama— ¿Y el pequeño Calum o la pequeña Abigail?
— Tranquilidad absoluta, parece que el tener cerca a su padre le da tranquilidad al bebé— contesto dejando que Jacob me acaricie la, todavía, inexistente barriga— ¿Y Bella?
— Duchándose, picarona— dice en tono jocoso Leah, un tono demasiado parecido al de Victoria— Seguramente te estará esperando mojada bajo la ducha para que le frotes la espalda y lo que no es la espalda
Todos bromean con lo mismo, todos se divierten a costa mía y de mi mujer. Edward, Emmett, Leah, Victoria y en general el resto del mundo, debería de importarme pero sinceramente paso completamente de sus mofas al respecto de mis ansias de estar con Bella.
— ¿Te tengo que recordar que esta noche te he dejado mi cama para follar con Jacob?— pregunta Bella a Leah al entrar en la habitación— Así que mejor no bromees tanto o otro día te quedas sin picadero
— ¿Dejarás sin sexo a una pobre adolescente embarazada con antojo de él?— cuestiona con tono de cordero degollado la chica Clearwater— Eres cruel Isabella Cullen
Mi mujer pone los ojos en blanco y yo me levanto para saludarla. Beso sus labios suavemente mientras rodeo su cuerpo, tapado con una escasa toalla, con uno de mis brazos. La sonrisa de Bella me hace ser feliz, me hace sentirme en casa a pesar de que estemos delante de gente.
— Dejaré a un pobre adolescente sin sexo, solo me da pena Jacob en todo esto
— Gracias Bells— responde agradecido el chico Black— Sabía yo que entre consortes de embarazadas con antojos nos entenderíamos
— Por supuesto Jake— contesta mi mujer separándose y yendo a sentarse en las piernas de su amigo de infancia— Hay que apoyarse entre los consortes o sino estamos perdidos
Bella despeina a Jacob, él sonríe contento y le da un beso en la mejilla. Leah se acerca a mi y también me da un beso en la mejilla, parece que ha decidido que si su chico hace equipo con mi mujer pues ella hará equipo conmigo. Paso el brazo por los hombros de Leah, sin perder un solo movimiento de los que hace mi Bella. Su risa, sus pequeñas manos comparadas con las de Jacob, su tierna mirada feliz ante algo que le está siendo susurrado en la oreja.
— Te la estás comiendo con la mirada ¿eh?— susurra burlonamente Leah en mi oído al ver como miro a Bella— Y pensar que te llamaba reina de hielo antes de que Bella se instalara en Forks, que sorprendente eres Rose
— Sorpresas que da la vida— respondo yendo a por mi mujer para perdernos un poco por la casa y terminar lo que hemos empezado hace un rato por teléfono
Al salir de la habitación, dirección al baño, noto como tanto Jacob como Leah nos miran con picardía al saber que no vamos a jugar al parchís precisamente. Esos dos adolescentes calentorros seguramente tampoco se pongan a jugar al ajedrez teniendo para ellos solos una cama tan cómoda como la de mi chica. Al ir a entrar al baño escuchamos como dentro alguien está duchándose así que tenemos que cambiar el destino y nos dirigimos a la cocina, besándonos mientras miramos de no matarnos al bajar las escaleras.
— Como baje ahora Charlie...
Se que mi mujer tiene miedo a que su padre nos encuentre así, con ella sentada en la encimera rodeándome con sus piernas y yo devorándole el cuello mientras le desanudo la toalla. Bella desde que Charlie ha sufrido el infarto es mucho más mirada a la hora de las muestras de cariño conmigo, si hay posibilidad de que su padre aparezca se contiene bastante porque sigue culpándose de su infarto.
— No pasará nada— digo besándole los labios y acariciándole la mejilla— No pasaremos a mayores en casa de tu padre
Me agradece con la mirada que sea tan considerada, que comprenda su preocupación al respecto. Mi mente evoca la conversación que he tenido con Edward está madrugada, evoca sus palabras de que nosotras queremos comprensión y sentirnos queridas. Mi cuñado ha dado en el clavo, él lleva razón en eso y con Bella el mostrarle que comprendo su situación, que la respeto, me vale recibir un beso en los labios.
— Te amo— susurra contra mis labios mi mujer, al romper el beso
— Y yo también, Bella
Sabiendo que tenemos algo pendiente, que más tarde cuando ella venga a casa terminaremos lo que hemos empezado en casa de mi suegro, Bella se baja de la encimera y me coge de la mano. Las dos caminamos hasta el salón donde nos sentamos, donde yo la abrazo para que no pase frío. Encendemos la televisión para ver que dan, en la mayoría de canales no dan nada destacable, al final nos quedamos viendo la repetición de los mejores momentos de la semana del programa de Ellen.
— Podríamos ir algún día de público a su programa cuando tengamos vacaciones— propone mi mujer al ver como aparece en la pantalla el teléfono para asistir como público
— Mi hermana se moriría si algún día llega a conocer a Ellen— le cuento a Bella acariciando con la yema de mis dedos su brazo desnudo— Alice está obsesionada con el merchandaising de ella, le encantaría tener una taza de las que saca en el programa
Nos mantenemos en silencio, disfrutando de las caricias y los inocentes besos que yo le doy a mi mujer. El silencio es roto por el sonido de unos pasos descendiendo por las escaleras, unos pasos toscos que solamente pueden ser de mi suegro. Efectivamente Charlie aparece segundos más tarde por las escaleras, todavía levemente demacrado y con un color de piel que indica que aun no está recuperado del todo. Me levanto para saludarlo, para mostrar mis exquisitos modales con el padre de la mujer que amo y al que no quiero decepcionar porque confía en que protejo a su mayor tesoro.
— Buenos días Charlie, ¿cómo te encuentras hoy?
— Bien— responde— Ya estoy bien aunque Bella y Sue no me hagan caso— se queja mi suegro de tantas atenciones que recibe por parte de su hija y de su futura mujer
Le sonrío levemente como muestra de que se lo que es eso de que te cuiden más de lo que piensas necesario, pienso en que Emmett y Alice se comportan conmigo como Bella y Sue lo están haciendo con Charlie. Parece que tengo algo más en común con mi suegro, el que se preocupen por nosotros cuando lo creemos innecesario.
— Todavía no estás recuperado, papá— se queja Bella situándose a mi lado, dándome la mano mientras mira seriamente a Charlie
Mi suegro no dice nada, no responde, únicamente se gira y se dirige a la cocina dejando molesta a mi mujer. Para intentar que se le quite el mal humor, que vuelva a sonreír y a no tener su ceño fruncido, coloco mis manos sobre sus hombros y se los masajeo. Al sentir mis manos en su cuerpo se relaja, se deja hacer y se deja manejar como si fuera un muñeco a mi antojo y placer.
— No me gusta que duermas en el sofá por dejarle la cama a Leah y Jacob para que echen un polvo— susurro contra la oreja de Bella— Prométeme que mi mujer no volverá a dormir en un sofá, incómoda, porque una adolescente embarazada quiera mantener relaciones sexuales
— No soy una muñeca de porcelana Rose— responde— No me pasa nada por dormir una noche en el sofá, he dormido varias veces en uno tanto sola como acompañada
Cuando mi mujer se pone así, tan sumamente comprensiva y buena persona, me enerva. Bella debería de ser más egoísta, mirar antes por su bienestar y su comodidad que por la de los demás, por la felicidad de los demás como en este caso resulta la de su "hermana". Sabiendo que si le respondo lo que siento recibiré otra frase made in Bella decido guardar silencio, acariciando y masajeando los hombros desnudos.
— Ya podéis subir, ya hemos terminado
La voz contenta de Leah nos hace reaccionar y salir del estupor en que habíamos entrado al guardar silencio. Al cruzarnos en el inicio de las escaleras con los futuros padres adolescentes noto sus amplias sonrisas, sus expresiones de felicidad post-orgasmo.
— Parece que vais bien servidos
— Definitivamente lo vamos— responde Jacob dirigiéndose a la cocina para desayunar, para engullir media nevera
Al entrar en la habitación me apoyo en el escritorio de Bella, evito sentarme en la cama porque las sábanas están tiradas por el suelo y hay claras evidencias de la sesión sexual reciente. Bella se quita la toalla, la deja sobre la cama y camina desnuda por el lugar primero buscando la ropa interior que quiere ponerse, de la que aun tiene en casa de su padre, y después el resto de la cómoda indumentaria que utilizará para vestir el domingo.
— Ayer hablé con Reneé— dice Bella mientras se está abrochando los tejanos— Quiere que vayamos a Jacksonville porque creo nos tiene un regalo preparado por lo de la boda y tu embarazo— me informa mi mujer terminándose de colocar una sudadera granate encima de su camiseta de manga corta— La intenté convencer de que no podíamos con lo de Charlie y la inminente boda que tiene con Sue, pero Reneé ha hecho oídos sordos de mis excusas y me ha enviado los resguardos de los billetes de avión por mail
Cruzarme todo el país de norte a sur y de oeste a este es lo que menos me apetece en estos momentos pero si mi suegra ya ha pagado los billetes de avión para que nosotras vayamos pues habrá que hacer el esfuerzo. Por lo tanto, resignada a hacer ese viaje, me aproximo a mi mujer y le demuestro con un beso que estaré encantada de cruzarme el país para recibir los abrazos de mi afectiva suegra.
— Si tu madre nos quiere allí, entonces allí estaremos para pasar unos días con ella
— Gracias por ser tan comprensiva con las locuras de Reneé, y más en tu estado— me agradece acariciando el lugar donde está creciendo mi bebé
— No tienes que agradecerme nada— respondo restándole importancia— Eres mi mujer y nos casamos en Las Vegas para afrontar las cosas juntas, ya sea una visita a tu madre o la situación de tu padre. Siempre estaré a tu lado Bella, porque eres mi mujer y porque te quiero
Mentalmente agradezco que no haya nadie más aparte de Bella, que ninguna otra persona pueda comprobar en lo cursi que me ha convertido, yo la gélida Rosalie Cullen. Nos mantenemos de pie, abrazadas, hasta que mi iphone empieza a sonar. Antes de cogerlo pienso que serán Alice o Emmett pero al ver el número que es se que no son ellos porque no me suena. Intrigada por saber quien me está llamando inicio la comunicación, todavía manteniendo el abrazo con mi mujer.
— ¿Rosalie?
— Sí, soy yo— respondo a la voz femenina que me está hablando— ¿quién eres?
— Nicole de los The British— contesta con un tono de voz alegre— Los locos que se montan tríos y que conocisteis en Honolulu— añade por si no me había quedado suficientemente claro quien es
Se me hace extraño estar recibiendo una llamada de los tres ingleses pero a la vez me alegra volver a saber de ellos. Ahora que pienso ya han pasado 3 semanas desde que estuvimos en Hawaii, el tiempo que ellos dijeron que estarían allí antes de viajar a California.
— ¿Seguís en Honolulu?
— Ayer llegamos a Los Ángeles— responde— Estamos instalados en un hostal de mala muerte buscando pubs en los que actuar mientras una discográfica se fija en nosotros y nos hacemos mundialmente famosos— bromea la chica consiguiendo que Bella sonría al escuchar sus palabras
— Que tiemblen Lady Gaga y Justin Bieber entonces— añado riendo y escuchando como al otro lado del teléfono Robert y Tom también están carcajeándose
Seguimos hablando unos minutos, en los que pongo el manos libres de mi iphone para que Bella también escuche todo y hable cuando quiera. Los tres, turnándose el teléfono, nos cuentan que por Honolulu todo ha seguido igual en las tres semanas que no hemos mantenido contacto. Han seguido tocando en pubs de la zona turística, Robert y Tom han seguido siendo asaltados por chicas jóvenes, han seguido haciendo surf, y sobretodo han mantenido sus grandes ganas de triunfar.
— Cuando queráis venir a Forks a hacernos una visita os tendremos preparado un lugar en el que tocar— afirma mi chica haciéndome gestos que significan ir a hablar con James y Laurent
— Siempre está bien saber que tenemos un lugar donde acudir a tocar antes de caer muertos bajo algún puente— dice Tom con un tono de voz profundo pero alegre
La conversación finaliza cuando Leah y Jacob aparecen de nuevo en la habitación, es entonces cuando nos despedimos del trío The British que promete mantenerse en contacto con nosotras. Al centrar nuestra atención en los futuros padres adolescentes notamos como tienen cara extrañada, por lo que Bella procede a explicarles quienes son las personas con las que estábamos hablando. Conforme mi mujer va contando quienes son los The British, Leah no puede aguantarse la risa y Jacob la emoción de saber que conocemos a futuras estrellas musicales.
— Vayamos a hablar ya con James y Laurent, tienen que traerlos ya para Amanecer— dice entusiasmado el chico Black cogiendo con una mano la muñeca de su novia y con la otra la muñeca de mi mujer
Antes de salir, Bella avisa a Charlie que vamos a ir a casa de Victoria, Laurent y James, que seguramente nos quedaremos allí a comer. Mi suegro simplemente asiente con la cabeza, mi chica sabe que eso es un "puedes irte, no te preocupes". Los cuatro salimos y empezamos a caminar dirección a casa del trío calavera. Parece que por fin ha llegado el buen tiempo a Forks, que el Sol calienta como hace en el resto del mundo cuando es inicio de verano.
— Bells— llama Jacob a mi novia, que me está rodeando la cintura con su brazo— ¿Te has dado cuenta de lo que has conseguido?
Mi mujer no entiende la pregunta de su amigo de infancia, no sabe a que se está refiriendo y sinceramente yo tampoco. No se que habrá conseguido mi Bella pero tengo ganas de saber por donde va a salir el chico quileute.
— ¿Qué he conseguido de qué?
— Rosalie Cullen vistiendo una simple camiseta negra de manga corta, unos tejanos rotos y unas Converses. Bella, tú eres la mujer que ha conseguido que la rubia más elitista del estado se vista sin preocuparse de arreglarse
Otro como Edward, otro tío diciendo lo mismo que me ha dicho mi cuñado. Parece que el vestirme sin parecer una abogada pretenciosa con falda y tacones, o una femme fatale, todos lo encuentran un acontecimiento. Ante las palabras de Jacob resoplo, eso consigue que Leah ría y que Bella me bese el cuello mientras presiona más su brazo en mi cintura.
— No te metas con ella, Jake— responde mi mujer— Rose está completamente preciosa de todas formas y me alegra que empiece a darse cuenta de ello
Las palabras de Bella son música para mis oídos, sus halagos y su tono lleno de amor. Marco nunca me "defendió" con el tono de entrega y de amor incondicional que lo hace mi mujer, porque él era un hombre de acción y Bella una mujer que me da comprensión y me hace sentirme la más especial.
— Déjalo cariño, es un envidioso de no poder lograr que todo lo que se ponga le quede bien como a mi— respondo con superioridad— Tendrá muchos músculos pero no tiene el cuerpo perfecto que tengo yo
— Y habló miss humildad— apostilla con una gran sonrisa Leah
El resto del paseo, del trayecto entre casa de Charlie y del trío calavera, es en silencio. Disfrutando del templado clima que empieza a hacer en Forks, de la compañía y obviando los cuchicheos de las personas del pueblo al verme con Bella demostrando nuestro afecto. Al pasar por al lado de la iglesia dos señoras mayores, arregladas porque es domingo, escucho como nos llaman pecadoras y como claman al cielo porque somos la reencarnación del demonio en la tierra.
— Ellas serán la reencarnación del demonio pero por lo menos follan y son felices, no como vosotras, viejas amargadas— contesta la hermana de mi mujer defendiendo nuestro amor profundo y verdadero, el que no demasiadas personas llegan a comprender
Tras ese leve incidente volvemos a establecer la situación de silencio plácido que teníamos anteriormente. Cinco minutos más tarde estamos esperando frente a la casa de la ex de mi mujer, que es quien nos abre la puerta y nos deja pasar. Victoria está vestida únicamente con una fina camiseta de tirantes y un culotte, su despeinado cabello pelirrojo y sus bostezos indican que se acaba de despertar después de trabajar toda la noche en Amanecer.
— ¿A que debemos el honor de esta visita?— pregunta sorprendida y caminando descalza por el salón hacia el sofá para sentarse
— ¿Acaso no te alegras de vernos?— pregunta Leah con una sonrisa sentada sobre las piernas de su novio, encantada de que la pelirroja le esté acariciando la notable barriga mientras Jacob le masajea la parte baja de la espalda
— Siempre me alegro de poder mimar a una embarazada tan apetecible como tú— coquetea con una sonrisa Victoria haciendo reír a los futuros padres
Bella mira la escena con una mueca de felicidad, disfrutando de ver feliz a su ex la que lleva unos días más apagada de lo normal en ella. Mi mujer está preocupada por su ex, porque según me ha ido contando está desanimada. Desde que la vi en el hospital con lo de Charlie no había vuelto a ver a Victoria, dos semanas he pasando intentando evitar el encuentro.
— ¿No están James y Laurent?— cuestiona Bella con la cabeza apoyada en mi hombro y una sonrisa en sus labios
La pelirroja se levanta del sofá y se aproxima a nosotras, sus pasos son lentos y calculados como si fuera el gato que quiere cazar al ratón. Al llegar frente a nosotras nos mira de una forma que me pone realmente nerviosa porque no evidencia nada en su expresión. Mantengo mi cabeza alta, noto como mi mujer me abraza un poco más y como una leve sonrisa aparece en los labios de Victoria.
— Mi hermano está durmiendo en su habitación y Laurent haciendo lo mismo en la suya con Sammer, ¿acaso no te sirvo yo Bella?— cuestiona acercándose unos centímetros más a mi novia
Desde mi posición, ahora que se ha acercado un poco más y se ha inclinado levemente hacia delante, puedo observar sus bien formados pechos. La maldita pelirroja tiene un cuerpo demasiado apetecible, demasiado provocativo para que mi mujer alguna vez no desee volver a sentirlo. Si Victoria no fuera una mujer tan atractiva y tan atrayente a nivel intelectual yo no tendría el miedo permanente a que Bella tenga un desliz. Se que mis palabras son vergonzosas pero a mi nivel de superioridad le molesta que haya alguien que le llegue a hacer sombra.
— En este caso no me sirves, Vic— responde con un tono de voz alegre Bella, inclinándose adelante y besando la mejilla de su ex— Hoy vengo por "negocios" no por placer
La risa de Leah y Jacob llega a mis oídos segundos después que la frase de mi mujer, una frase con un doble sentido claro si se quiere malpensar. Victoria sonríe levemente, le da un beso en la punta de la nariz a mi mujer y se gira en dirección a la habitación de James. Golpea un par de veces en la puerta hasta que escucha la voz de su hermano, después procede a hacer lo mismo en la puerta de Laurent.
— Los hombres de negocios enseguida saldrán— dice volviéndose a sentar en el sofá y acariciando de nuevo la barriga de Leah
Esperamos en silencio, Bella afloja el abrazo que me está dando hasta que termina por romperlo. Camina en dirección al sofá donde se sienta sobre las rodillas de Victoria y le susurra algo al oído. La pelirroja rodea como acto relejo con un brazo su cintura en señal de protección, en señal de cariño.
— Me voy a meter a monja a este paso, Bella— contesta con un tono de cansancio que me hace fijarme en su expresión, que ha dado un cambio de 180 grados tras lo que le ha susurrado mi mujer— Tú ya estás casada con esa Diosa de ahí— dice señalándome con la cabeza—, la prima de tu mujer me deja por otra, Zafrina ya he hablado con ella para que no siga jugando conmigo, esto ya no es normal. ¿Porqué ninguna mujer se enamora de mi?¿qué hago mal, Bella?
Las dos preguntas están dichas en un tono tan amargo que nos sorprende a todos, a todos menos a Bella que la abraza contra su pecho. Mi mujer cierra los ojos intentando no derramar una lágrima por la desdicha de su mejor amiga, la que al aparecer su hermano intenta recomponerse. Leah y Jacob se miran con preocupación y Bella me mira con un dolor demasiado claro en sus cálidos ojos.
— No haces nada mal, Vic, nada— susurra Bella— Tú eres perfecta cariño y estoy segura que pronto conocerás a la mujer que te hará feliz, a tu propia Diosa que te tratará como la reina que eres— termina de susurrar besando su cabeza con infinito cariño y amor
TBC...
Capítulo 50, ya medio centenar de capítulos tiene Carpe Diem. El capi de hoy ha empezado con momentos privados entre Edward y Rosalie, los cuales comparten conversación y sentimientos. Edward intenta hacer ver a Rose que tiene suerte, que tiene una mujer que la quiere y unos padres que la apoyan, algo con lo que no cuenta Victoria. Momento sexo telefónico post-ducha y pre-desayuno entre Bella y Rose. Después ha llegado el cambio de escenario, la casa de Charlie donde Leah y Jacob están como animales en celo. Tras terminar la sesión de sexo de los futuros padres adolescentes, de un niño llamado Wyatt, llega la noticia por parte de Bella de que Reneé las espera en Jacksonville y de la llamada de los The British. El grupo británico aparecerá próximamente para dar un poco de juego a nuestros queridos personajes. Tras la llamada llega el paseo hasta casa del trío calavera con la respuesta de Leah a las viejas cerradas de mente. En casa del trío calavera llega el momento en que Victoria se medio derrumba, pobre mujer que ya se merece algo bueno y lo va a tener (no puedo dejarla amargada, le he cogido demasiado cariño).
Ahora toca contestar a los magníficos comentarios que siempre me dejáis y que me encantan leer para saber que os despierta la historia.
— Fran Ktrin Black: Me alegra que te gustara aunque el punto del infarto de Charlie no, obviamente. La culpabilidad de Bella es comprensible pero no ha sido culpa suya, como tampoco lo es lo que dices de tu abuelo. Aquí lo sigo, aquí está la rápida actualización. Los amigos de Hawaii volverán a aparecer, ya han dado señales de vida en este capítulo. Un saludo y gracias por el comentario.
— siscullengranger: HOOOOOOOOOOOLA! Bueno intento no decepcionaros, intento escribir cosas que os puedan gustar y me alegra ver que lo logro. Pobre Charlie, le hago tener un infarto que mala gente soy xD. Así que le quitaste un novio a una compañera y ella te pegó, pues vaya escena tuvo que ser. Un saludo y gracias por el comentario.
— naomily4ever: La reacción de Alice es cómica, el futuro de Victoria será feliz. Un saludo y gracias por el comentario.
— MaxiPau: Victoria no se merece sufrir tanto pero al final cuando te llega la felicidad si te ha costado conseguirla la disfrutas más. Victoria como tú dices no puede irse, no porque no quiera sino porque no tiene donde ir sin familia, amigos y dinero. Un saludo y gracias por el comentario.
— Guacha: Yo también prefiero Calum y Abigail, pero todos pueden dar su nombre predilecto y eso es lo que han hecho tanto Emmett como Alice. La felicidad como muy bien dices no es algo que se pueda tener durante demasiado tiempo pero la vida es eso, momentos felices alternados con momentos tristes, hay que saber encontrar el punto preciso de unos y otros para vivir una buena vida con la gente que apreciamos. Bella ama a Victoria, la ama incondicionalmente aunque esté enamorada hasta las trancas de Rosalie. Estar enamorada de dos personas a la vez yo sinceramente no se si es posible pero si que creo que la gente puede amar a dos personas de modos diferentes, en el plano romántico no lo se pero en el plano sentimental sí. Victoria es la que verdaderamente está sufriendo pero ella no se puede ir, no solo porque sea egoísta y no se quiera ir del lado de Bella, sino porque no tiene a donde ir y tampoco tiene dinero. A mi también me pasa lo mismo que a ti, creo a Victoria es al personaje que más cariño le tengo junto con Rose. Yo tampoco me canso de leer tus magníficos comentarios, todos me hacen disfrutar por tus interesantes puntos de vista. Un saludo y gracias por el comentario.
— miros-ale: holaaa. Las reacciones intenté que fueran un poco diversas y alguna relativamente sorpresiva como la de Alice. Bella la pobre chica se culpa de lo de Charlie, se culpa pero ella no tiene la culpa de nada. Victoria encontrará a alguien que la trate como se merece, como una reina. Un saludo y gracias por el comentario.
— EmiiiB: Hola. Carlisle solamente se preocupa por Rose, quizás en exceso pero es su padre y después de lo que ha pasado nuestra rubia también encuentro normal ese grado de sobreprotección. Victoria la pobre chica tiene una situación bastante complicada pero al final acabará teniendo suerte y siendo feliz. A Charlie el infarto no le dio por lo de Bella, le dio porque le tenía que dar, aunque ahora Bella se siente culpable. Un saludo y gracias por el comentario.
— stef-cullen: Pues la verdad que estoy bien, sigo sin trabajo pero estoy bien xD ¿y tú cómo vas? A mi también me alegra que hayas vuelto, es un placer tenerte de vuelta. El infarto de Charlie no ha sido por culpa de la noticia que ha recibido, ha sido porque tenía que pasarle y nada más. Para Bella el tener a Victoria a su lado es importantísimo, la necesita a su lado para ser feliz indiferentemente de tener a Rose. Las cosas seguirán como hasta ahora entre nuestras 3 chicas, aunque Victoria terminará siendo feliz porque se lo merece. ¿Te esperabas todas las reacciones de los Cullen? Soy demasiado previsible entonces. Rose siempre ha sido egoísta, siempre ha sido posesiva, y con Bella que es lo que más quiere en el mundo pues mucho más. Si quieres mi mail envíame un mp y te lo daré encantada para poder charlar. Un saludo y gracias por el comentario.
— ka: Yo tampoco quiero que Victoria sufra porque junto con Rose es mi personaje preferido, tranquila que acabará siendo feliz con una mujer que la quiera. Rose no comparte y yo no creo en la poligamia así que Victoria y Bella lo llevan mal xD. Un saludo y gracias por el comentario.
— Hatsuan: Eiii! Al final has sido el comentario 599, te quedaste a las puertas del 600. El infarto a Charlie no ha sido por la noticia, el infarto ha sido porque yo lo he querido poner así y porque tenía que ser, nada más. Te han gustado solo las reacciones de Carlisle y de Edward, solo 2 de 6 que bajo porcentaje xD. Scottie es la opción de Emmett, no será porque será Calum que es mi opción xD. ¿Raro pero bonito? No sabía que eso era posible. Un saludo y gracias por el comentario.
— zzzzzzzzzz: Me alegra que Carpe te parezca lo máximo. Un saludo y gracias por el comentario.
— Shiio95: Un placer que te guste el fic entero hasta el momento, un placer que Carpe te haya enganchado de tal manera que te lo has leído en 2 días. Un saludo y gracias por el comentario.
— shaakeeit: ¿Odias a Victoria profundamente alguna vez? Yo no puedo odiarla, me parece tan buena chica, tan buena sufridora en silencio que no puedo hacer más que querer a su personaje. Ser fiel a Rose/Bella no creo en absoluto que sea opuesto a querer al personaje de Victoria, por lo menos ese es mi punto de vista. La suerte que tienen nuestras chicas que como regalo de bodas tienen el infarto de Charlie, esa suerte yo no la quiero sinceramente. El porque Bella está enamorada de Victoria lo explica (creo que bastante bien) Edward en este capítulo 50, la ama porque la protege, la cuida y la entiende. A mi también me da pena que Carpe se vaya dirigiendo a su fin, no quiero terminarlo pero todo en esta vida tiene un principio y un final. Un saludo y gracias por el comentario.
— anairo: Gracias por lo de que soy increíble pero no creo que sea para tanto, para que vuestras palabras capítulo a capítulo sean tan favorables. Las reacciones intenté que cada cual fuera única, que se adaptaran al carácter de todos los personajes. Alice en su línea de querer organizar todo, de querer siempre ser la organizadora reacciona mal pero luego se disculpa porque sabe que ha reaccionado de un modo infantil. Charlie aun tiene que casarse, no puede morir de un infarto el hombre y menos en un momento así que a Bella la hundiría. Un saludo y gracias por el comentario.
Otro capítulo más a vuestro lado, otro capítulo más con vuestras cálidas palabras. Más de 600 comentarios recibidos ya, una cifra increíble y que no deja de crecer gracias a vosotros y a que os gustan las locuras tanto como a mi cuando se me ocurren y las escribo.
Un saludo y gracias por leer y seguir esta historia loca que sin vosotrs nada seria lo mismo, sin vosotros esta gran y bonita familia no existiría.
