Surpriseeee!
Estoy aquí con un nuevo capitulo ;D y esto es porque me siento culpable por la tardanza del anterior U.U
y es que no tengo perdón por atrasarlo tanto y menos por mi tonta justificación (la fiesta)
Aquí esta el nuevo capitulo, que lo disfruten ;D
Corazones de Hielo
Parte 3: Voces (Voices)
Por Krista Perry
RRR
El Dr. Tofu tocó suavemente a la puerta delantera de la residencia Tendo, entonces dio un paso atrás y dejó escapar el aliento. Ni siquiera se había dado cuenta de que lo había estado conteniendo. Kasumi había sido muy breve al teléfono, y lo suficientemente preocupada para que el tono de su voz hubiese conseguido penetrar el estado de infatuación que le embargaba cada vez que la veía o la escuchaba. Tofu tragó saliva y realizó unos cuantas técnicas de respiración, esperando que pudiese ejercitar su autocontrol lo suficiente para evitar errar su diagnostico durante esta emergencia.
La puerta se abrió. Kasumi estaba allí, hermosa a pesar de la palidez de su rostro y su expresión tensa. El corazón de Tofu latió fuertemente, pero la niebla se mantuvo baja. -Kasumi me necesita,- pensó. -No puedo decepcionarla perdiendo el control.-
-Oh, Doctor Tofu, me alegro tanto de que pudiera venir.- La sonrisa de Kasumi mientras le invitaba a pasar fue tensa, pero sincera. -Ranma no ha recuperado el conocimiento y Padre y Nabiki parecen estar sufriendo un shock. Genma parece estar soportándolo mejor; me ayudó administrando los primeros auxilios... Supongo que él y Ranma han pasado por tanto, que esto...-
Tofu asintió, con una ligera sonrisa asomándose a la comisura de sus labios. Si convertirse en panda y ver a su hijo convertido en chica no le había provocado un shock, 'nada' podría hacerlo.
Los dos entraron en el comedor. Había un gran agujero en el techo, perfectamente circular. Tofu parpadeó sorprendido pero entonces se dio cuenta de que el resto parecía ignorarlo o que simplemente no se habían dado cuenta todavía. Después de todo, los agujeros en el techo eran algo corriente en esta casa.
Kasumi había apartado la mesa y Ranma, Nabiki y Soun estaban acostados en futones, cubiertos con sabanas. Genma se arrodilló al lado de su hijo inconsciente con síntomas de preocupación surcando su rostro. Tofu le echó un vistazo a Ranma observando su palidez mortal, su respiración poco profunda y el débil parpadeo de su Ki peligrosamente drenado, y supo que el joven estaba grave, pero estable. Aseguraría que podría haber sido mucho peor. Él miró a Kasumi. -Has manejado esta situación admirablemente,- dijo, con respeto evidente en su voz. -Tu rápida reacción ha prevenido que la situación empeorase.-
Los cansados ojos de Kasumi se encendieron brevemente ante el cumplido y sonrió, aunque el corazón le dolía de una forma extraña. Era agradable ver a Tofu tan tranquilo y seguro, aunque el precio para tenerle así era muy alto. -Algún día…- pensó tristemente, incapaz de terminar la frase.
Tofu sintió que la niebla comenzaba a levantarse ante la visión de la sonrisa de Kasumi, así que se giró hacia sus pacientes y se esforzó en concentrarse en la tarea que tenía entre manos. Nabiki y Soun tenían ambos los ojos abiertos, pero los de Soun estaban nublados y perdidos, derramando lágrimas sin parpadear. No era buena señal. Tofu supo inmediatamente que Soun iba a estar fuera de sí durante un rato.
Nabiki le lanzó una ligera sonrisa a Tofu desde su posición. -Hola, Doctor. Me alegra que pudiese unirse a la fiesta. ¿Podría decirle a mi hermana que estoy bien para que me deje levantarme? Estoy pasando calor con esta manta.-
Tofu sonrió dulcemente mientras se inclinaba a su lado. -Solo un momento, Nabiki, y entonces decidiré si estás lista para levantarte o no.- Él la examinó. Físicamente parecía estar recuperándose bien, gracias a los cuidados de Kasumi. Su Ki parecía estar en balance. Ranma, por otra parte... Ahora que lo miraba más detenidamente, podía ver algo definitivamente extraño, a parte de que estuviera casi drenado por completo. -Oh cielos,- murmuró.
-¿Qué?- preguntó Nabiki. -¿Qué ocurre? ¡Yo me encuentro mejor, de veras!-
Tofu sacudió la cabeza. -Tu no, Nabiki. Te pondrás bien. Puedes levantarte si lo deseas. Estoy más preocupado por Ranma y tu padre.-
Nabiki se arrastró agradecida fuera de las sabanas se puso en pie, tambaleándose un poco. Observó a su padre con una extraña expresión de tristeza en su rostro, normalmente tranquilo y sereno. -Oh papá,- dijo suavemente. Kasumi llegó hasta ella y le puso una mano sobre el hombro. La última vez que le habían visto así fue cuando murió Madre. Akane…
Nabiki tragó saliva. Akane no estaba muerta. Tan solo se había... ido. Podrían encontrarla. Ranma la encontraría. Eso era algo bueno de él. Podría ser un incordio y un ocupa que hacía dispararse sus gastos cada vez que hacía un nuevo agujero en la casa; pero cuando surgía algo, siempre protegía a su hermana. Si alguien podía descubrir a donde se la habían llevado, ese era él. Eso sí, cuando recuperase el conocimiento.
Ella observó como el Dr. Tofu se inclinaba sobre Ranma, pulsando puntos de presión por todo su cuerpo con determinación. Lentamente, la piel de Ranma fue perdiendo su tono gris, y su respiración se profundizó hasta la del sueño natural. Tras unos minutos concentrado en su trabajo, Tofu se sentó sobre sus tobillos, con las manos sobre las rodillas y suspiró.
-Eso es todo lo que puedo hacer por ahora,- dijo agotado. -he restaurado la mayor parte del flujo de Ki de Ranma. Debería despertarse pronto, pero necesitará descansar. Ahora, ¿Podría alguien explicarme qué ocurrió exactamente? Me gustaría saber exactamente como desapareció Akane, y por qué el Ki de Ranma estaba casi agotado, así como alterado.-
Genma miró fijamente al Dr. Tofu. -¡¿A qué se refiere con 'alterado'? ¡¿Qué le está pasando a mi hijo?-
-Podré explicárselo mejor si alguien me informa de la situación total.-
-De acuerdo, trato hecho,- dijo Nabiki, de vuelta con su usual comportamiento de ejecutiva. -Ese remolino de energía roja atravesó el cielo para entrar por nuestro techo y atacar a Ranma y a Akane. Ranma trató de pararlo con un par de bolas de energía realmente poderosas, y la última casi funcionó, porque se rompió en pedazos; pero volvió a unirse y siguió hacia aquí. En cuanto llegó, envolvió a Akane y Ranma, haciendo que Akane desapareciera y llenando a Ranma con algo del extraño brillo rojo. Entonces desapareció y Ranma se desmayó.-
Tofu frunció el ceño, desconcertado. Para que un fenómeno como ese tuviese unos efectos tan drásticos y diferentes en dos personas... tenía el aspecto de tener magia antinatural detrás de él… magia muy poderosa y cuidadosamente preparada. Y el brillo rojo... eso podría explicar el extraño tinte en el Ki de Ranma. Tofu suprimió un estremecimiento ante las implicaciones de su diagnostico.
-Bien, esas descargas de Ki deben haber sido causa en parte del estado de Ranma,- dijo, mirando a Nabiki. -Nunca había visto a nadie con un nivel de energía tan bajo. Pero cuéntame más acerca del 'extraño brillo rojo'. ¿Dijiste que le llenó? ¿Qué quieres decir?-
-Quiero decir que esa cosa se metió en su piel, por todo su cuerpo.- Nabiki hizo una pausa, haciendo una mueca. -Parecía... realmente doloroso. Después de que todo pasase, estaba segura que iba a levantarse poseído o algo parecido.-
-Mmm... Yo también temo eso.- Dr. Tofu se levantó y se retiró de Ranma. -No podría describir totalmente lo que ha ocurrido. Parece que el brillo rojo que haz descrito a alterado de alguna manera el Ki de Ranma. No estoy seguro de cuales serán sus efectos sobre él y no lo sabremos hasta que recobre el conocimiento. Deberíamos estar preparados, por si acaso.-
-¿Por si acaso qué?- preguntó Kasumi.
-En caso de que se volviera violento,- La voz de Genma estaba cargada de resignación. -necesitaremos ser capaces de contenerle hasta que encontremos una cura, ¿no es así, Doctor?-
Tofu asintió hoscamente. -Espero que haya una cura. Nunca había visto nada parecido hasta ahora.-
Nabiki y Kasumi abrieron los ojos de par en par. -¿Contener a Ranma?- dijo Nabiki, entrecortada. -Pero él es tan... tan fuerte. ¿Seremos capaces de luchar contra él si realmente está...?-
-Yo los ayudaré,- dijo una voz decidida. Todos se dieron la vuelta para ver a un Ryouga ligeramente mojado en la puerta del patio. La expresión de determinación se derrumbó en una de vergüenza bajo tantas miradas. -Yo.. Eh, siento entrometerme; pero estaba, Hem… paseando por aquí… y vi la luz roja estrellarse en su casa... y vine a ver que ocurría, y yo, er, en cierto modo lo escuché. Me... me gustaría ayudar.-
-Por favor créanlo, por favor créanlo,- pensó Ryouga, observando ansiosamente cada rostro por turnos, temiendo que alguien se diese cuenta de que estaba mojado y del poco peso de su historia, le apuntase con un dedo y dijese "¡Aja! ¡Tú eres P-Chan! ¡No hay otra explicación para que estuvieses aquí!"
Pero nadie lo hizo, para gran alivio suyo, aunque Nabiki arqueó una ceja. Él tragó saliva nerviosamente y apartó la vista. Entonces Kasumi sonrió y le dijo, -Adelante Ryouga. Eres siempre bienvenido, y apreciamos tu oferta; pero no creo que sea necesario pelear con Ranma. Si le contenemos ahora, entonces seremos capaces de determinar que le ha ocurrido cuando recobre el conocimiento sin el riesgo de que nos ataque.-
-Buena idea, Kasumi,- dijo Nabiki. -Aunque seguro que al final no va a ser necesario.- -Porque si lo son, y Ranma está realmente bajo la influencia de alguna magia maligna, ¿Quién encontrará a Akane? Ciertamente no lo hará el Chico Perdido aquí presente. No podría encontrar la salida de una bolsa de papel.-
Genma se levantó. -Kasumi,- dijo solemnemente, -necesitamos la cadena más fuerte que puedas encontrar.-
-OH cielos.- Kasumi miró a Ranma. -¿De veras piensas que será... suficiente?- Una vez había visto a Ranma escaparse después de que Happosai le hubiera encadenado, cubierto de cemento y enterrado en el jardín.
Genma suspiró y sacudió la cabeza, con una extraña mezcla de orgullo y aprehensión mientras miraba a su hijo. -Probablemente no,- admitió. -Así que deberíamos rezar por que esté bien.-
RRR
Shampoo parecía haber recuperado la mayor parte de sus energías perdidas, ya que danzaba y giraba en extasiada mientras empaquetaba sus pocas pertenencias, preparando el viaje de vuelta a Japón. -¡OH! ¡Shampoo no puede esperar para ver Ranma de nuevo!- Ella se detuvo su baile para mirar a su bisabuela. -¿De veras piensas que hechizo de sangre funciona?-
Cologne refunfuño impacientemente. -¿Aún sigues cuestionándolo después de lo que has visto? ¿Del poder que has sentido? Hemos usado sangre de dragón del mismísimo Anciano. Créeme, el hechizo ha hecho su parte. Akane ha sido apartada de tu camino, y Ranma ha sido incapacitado para seguirla. Ahora tenemos que hacer nuestra parte. ¿No te olvidaste de enviar la postal a Mousse, verdad?-
Shampoo frunció el ceño. -Por supuesto que no, bisabuela. Nosotras necesitamos buena coartada. Envíe tarjeta postal en cuanto llegamos a China. Estúpido Mousse debe tenerla ya.-
-Excelente. Debemos regresar cuanto antes, para que puedas brindarle a Ranma tu ayuda en sus esfuerzos por encontrar a Akane, y consolarle cuando por fin llegue a la conclusión de que su búsqueda no tiene sentido.-
Las palabras de Cologne trajeron uno de los miedos de Shampoo a la superficie. Todo podría echarse a perder si Ranma sospechaba…
-¿Cómo asegurarnos que Ranma no descubre quien lanzó el hechizo?-
Cologne sonrió. Era una horrible sonrisa, fría y determinada. La sonrisa reforzó el hecho de que, ahora que el hechizo había sido lanzado, verdaderamente no había marcha atrás. Ello provocó que un escalofrío bajase por la espina dorsal de Shampoo.
-No te preocupes por eso, biznieta,- dijo Cologne, con los ojos relucientes. -El tiempo de jugar limpio con el futuro yerno ha pasado. Ahora se requiere un toque... más sutil. Para cuando acabe con él, estará comiendo de tu mano.- Ella rió, pero el sonido fue carente de humor y lleno de amargura.
Shampoo quería reír con ella, pero la repentina sensación de malestar en su estomago se lo impidió y todo lo que pudo conseguir fue una débil sonrisa. -Ya no hay vuelta atrás,- se recordó. -No hay vuelta atrás. Te has comprometido a seguir un curso. Es el momento de mantenerse fría. -
Shampoo nunca había rechazado hacer trampas, pero siempre había sido un tipo de trampas abiertas, donde sus intenciones habían estado siempre claras. Una 'furtividad honesta', como cuando usó el hongo hipnótico con Ranma. Tras convencerle para que se lo comiese había dejado sus intenciones perfectamente claras. O cuando su bisabuela usó con Ranma la -Lengua de Gato- para que no pudiera transformarse en chico. La píldora Fénix que le curaría siempre estuvo a la vista y Ranma supo en todo momento qué tenía que hacer para conseguirla. No importa que hiciese, ni lo retorcida que fuese en apariencia; siempre se aseguró de que la verdad estuviese a la luz cuando sus planes entraban en acción.
Pero ahora, la verdad iba a estar profundamente enterrada y tendría que vivir una mentira el resto de su vida. Pero si significaba tener a Ranma a su lado…
La débil sonrisa de Shampoo ganó fuerza. -¿Comer de las manos?- dijo, desvaneciendo sus dudas. -Shampoo puede vivir con eso.-
RRR
Despertarse fue como nadar hacia la superficie de un lago de alquitrán. Ranma se sentía débil e incomodo, como si el alquitrán le tapase los ojos y los oídos, retrasando su vuelta a la conciencia. Podía oír voces amortiguadas justo encima de la superficie, hablando en tonos ansiosos y urgentes. Algo malo estaba ocurriendo, algo malo que no podía recordar, algo que existía solo al otro lado de la cálida y espesa oscuridad que llenaba su cuerpo y su mente. Si se quedaba donde estaba, no tendría que enfrentarse a ello.
Ranma le dio vueltas a ese pensamiento de su mente. La idea era tentadora. Quedarse, quizás hundirse de nuevo en las profundidades de donde había venido. Normalmente no habría dudado en lanzarse y abrirse camino hacia la superficie; pero sabía, por una extraña sensación que susurraba dentro de él, que esta vez ninguna acción que emprendiese sería capaz de reparar lo que estaba mal al otro lado de la oscuridad.
Aún así, las ahogadas y distorsionadas voces le parecían familiares... y preocupadas. Tal vez no sería capaz de reparar lo que estaba mal, pero quizás podría ayudar a la gente al otro lado de la oscuridad de alguna forma. Esto le dio a Ranma un débil objetivo y tomando esa decisión, comenzó a elevarse a través del vacío.
La oscuridad fue desapareciendo gradualmente y con la luz volvieron tanto los sentidos como la memoria, ambos afilados y dolorosos. Ranma afloró a la conciencia con un grito entrecortado. -¡Akane...!-
-Está despierto,- dijo una voz familiar. Ranma parpadeó y abrió los ojos mareado, y se encontró mirando al rostro preocupado, y aún así cauteloso del Dr. Tofu.
-¿Cómo te sientes, Ranma?-
Ranma cerró los ojos de nuevo. -Urrgh, como si alguien me hubiera hecho pasar por un rallador de queso.- Él volvió a abrir los ojos y se sorprendió al ver una aliviada sonrisa en el rostro del doctor. -Oye, eso no es algo agradable ¿Sabes?- dijo refunfuñando.
Entonces oyó suspiros de alivio por toda la habitación y Nabiki se rió débilmente. -Sip, yo diría que es el mismo Ranma de siempre,- dijo.
Eso llamó su atención. -¿De qué estás hablando?- preguntó, tratando de incorporarse. -Por supuesto que soy el mis...- En ese instante, se dio cuenta de que sus manos estaban atadas firmemente detrás de su espalda y sus brazos rodeados por metros de cadenas. -¿Pero qué...- Sus piernas estaban también amarradas desde los tobillos a los muslos. -¡¿Qué demonios está ocurriendo aquí? ¿Por qué estoy encadenado?-
Tofu le puso una mano sobre el hombro para tranquilizarle, aliviado por el comportamiento normal de Ranma. -Tranquilo, Ranma. Te quitaremos las cadenas en un momento. Pero primero, ¿Puedes decirme qué recuerdas?-
-¿Qué rec...?- Imágenes y sensaciones de sus últimos momentos de conciencia aparecieron en la mente de Ranma y él tragó saliva cuando sintió que se empezaban a formar lágrimas detrás de sus ojos. -¡No! Los chicos no lloran,- se dijo a sí mismo ferozmente y parpadeó para contenerlas. Pero Akane estaba tan… tan asustada. La imagen de su rostro le partió el corazón. Nunca la había visto tan asustada como cuando se desvaneció, apartándose de su abrazo, gritando en silencio su nombre. Y él no había sido capaz de ayudarla...
-No pudiste ayudarla,- dijo una extraña voz desde su interior; una voz tan espesa y oscura como el alquitrán que le hizo temblar convulsivamente. -No podrás ayudarla.-
-Yo...- Le falló la voz, y aclaró su garganta. -Yo recuerdo el hechizo...- Él se detuvo, sorprendido de saber lo que era esa cosa… pero por supuesto que era magia. Es lo único que tenía sentido. Tofu asintió confirmándolo y le indicó que continuara.
-Dolió... mucho,- admitió de mala gana. -Estoy seguro de que me hizo… algo, porque tengo dos sensaciones... extrañas...- Ranma se detuvo, como si no estuviera seguro de que estuviera usando la palabra correcta para describir lo que le había ocurrido. -Hay dos voces en mi interior que no ciento que sean... parte de mí. Tengo la sensación de que han sido puestas allí por alguien.- Él suspiró y miró al suelo, con los brazos sin fuerza bajo sus cadenas. -Lo sé, no tiene ningún sentido.-
-Está bien, Ranma.- Tofu esperó que la preocupación que sentía no aflorase a su cara. -¿Puedes describirme qué son esas 'sensaciones'?-
Ranma alzó la cabeza para mirar al doctor a los ojos.
-Akane está viva,- dijo en voz baja. -No sé por qué, pero esta cosa… esta nueva voz dentro de mí… quiere que lo sepa.-
Hubo un suspiro colectivo por toda la habitación cuando la esperanza brilló en los corazones de todos. Todos, excepto Ranma. Incluso Soun parpadeó. Nabiki y Ryouga se acercaron a Ranma. -¿Estás seguro?- preguntó Nabiki con excitación malamente contenida. -¿Sabes donde está?- -Bien, el rescate está en camino,- pensó alegremente; pero entonces vio la expresión de Ranma y sus esperanzas se derrumbaron.
Ranma sintió resquebrajarse ante la pregunta de Nabiki, y las lágrimas volvieron a amenazar con salir. -No,- se dijo, tratando de luchar contra la desesperación que le embargaba. -De todas formas, ¿Por qué debería importarme lo que le ocurra a esa marimacho,- pensó, pero no había un sentimiento real tras esa frase automática.
-Pero te importa,- le respondió su propia voz. -Siempre te ha importado. Siempre has tratado de protegerla... y lo habías conseguido, hasta ahora.-
Ranma sintió un nudo en la garganta. -Ese... ese es el otro sentimiento,- susurró roncamente. -Hay otra extraña voz en mi interior que me repite que nunca… n-nunca la encontraré...- -Maldición- pensó, cuando sintió las lágrimas bajar por sus mejillas. Quería apartarlas enojadamente, pero sus manos aún estaban atadas a su espalda, así que en vez de eso, miró hacía el suelo. Las lágrimas resbalaron por su nariz y su barbilla y Ranma cerró los ojos. Tras unos segundos, resolló. -Podría alguien quitarme estas estúpidas cadenas,- dijo con un gruñido cuando recuperó el control de su voz.
Tofu miró tristemente al aturdido joven. -Bien, el hechizo ha hecho algo con Ranma, pero creo que está bastante claro que él no va a atacarnos,- dijo suavemente. Genma se agachó tras su hijo y comenzó a quitarle las cadenas. Cuando hubo acabado, Ranma se arrodilló y se secó la humedad de su rostro con las manos sin levantar la vista.
Nadie sabía qué decir. Un sentimiento de total incapacidad llenó la habitación.
Ryouga observaba a Ranma desconcertado. -Él la quiere,- llegó a la conclusión y sintió oprimírsele el corazón ante la desesperación. Por su cercanía a Akane como P-Chan, Ryouga sabía más de los sentimientos de ella que nadie más, incluso que la misma Akane. A veces ella pensaba en voz alta, sin darse cuenta de lo que estaba diciendo y sin saber que sus revelaciones inconscientes rompían el frágil corazón de Ryouga una y otra vez. Akane siempre estaba preocupada por Ranma, o enfadada con Ranma, o excitada al preparar una nueva receta para él; y entonces enfadada con Ranma de nuevo cuando se negaba a probarla. A veces, y esto era lo peor, hablaba en sueños, y siempre era el nombre de Ranma el que llegaba inconscientemente a sus labios.
-¡Pero Ranma 'no' puede quererla!- Las implicaciones de que Ranma y Akane fueran pareja dejaban a Ryouga abatido. -¡Él siempre está insultándola y atormentándola, haciendo su vida miserable con su machista forma de ser!- Ryouga se había aferrado a que los sentimientos de Akane no eran correspondidos, y esperaba en secreto que un día Akane se diese cuenta de que Ranma nunca la amaría... al menos no como 'él' la amaba... Él estaba seguro de que la constante rudeza de Ranma la apartaría eventualmente hacia el verdadero amor que 'él' tenía para ofrecerle, y que podrían vivir felices desde ese momento.
No, Ranma era incapaz de querer de verdad a Akane. Era demasiado egocéntrico y avaricioso. Después de todo, ¿No trataba siempre de frustrar sus intentos por acercarse a Akane, tan solo para que pudiera mantener su monopolio sobre las mujeres? ¿No hacía él sino burlarse, añadiendo una perversa injuria más a la lista de toda una vida de ofensas que Ranma había cometido contra él? ¿Ranma no lo hacía porque en realidad estaba… celoso...? ¿Él lo estaba?
¿Podía ser que Ranma amase realmente a Akane, a pesar de todas sus protestas asegurando lo contrario? Pero entonces, si te pones a pensar, Akane protestaba igual, y por mucho que le doliera, él sabía lo que sentía ella por Ranma...
¿Importaba realmente algo, ahora que ella había desaparecido y Ranma era el único eslabón para descubrir como traerla de regreso?
Ryouga sintió reafirmarse su resolución. Traer a Akane de vuelta era lo único que importaba ahora. Él podía apartar a un lado sus alborotados sentimientos por un tiempo y ordenar las cosas más tarde. Mirando a Ranma, Ryouga no podía recordar haberle visto jamás tan desvalido; ni siquiera cuando Happosai usó esa extraña técnica Shiatshu para robarle la fuerza, dejándole tan débil como a un bebé; o aquella vez cuando pudo haber quedado convertido en chica para toda la vida después de que Herb le mojase con el agua del Chiisuiton. Ryouga suspiró, sabiendo lo que tenía que hacer.
-Así que esas tenemos,- dijo. Todos excepto Ranma se sorprendieron ante el afilado tono de su voz. -¿Tan solo vas a rendirte, Ranma? ¿Sólo por que escuchas voces que dicen que no vas a poder encontrarla? ¡Eres una patética excusa de hombre!- refunfuñó Ryouga. -¡Tal vez has pasado demasiado tiempo siendo una chica! ¡Encógete y llora en una esquina, Ranma! ¡No eres digno de ser el prometido de Akane!-
Ranma no levantó la cabeza, así que Ryouga no pudo ver su expresión; pero vio como Ranma apretaba los puños. Una leve sonrisa apareció en el rostro de Ryouga.
-¿Dices que un hechizo se llevó a Akane? Bien, ¡los hechizos pueden romperse! Yo no pienso rendirme hasta que descubra cómo traerla de vuelta. Por mí puedes sentarte ahí y quedarte escuchando tus 'voces' el resto de tu vida. Nunca has sido suficientemente bueno para ella, Saotome, especialmente por la forma en que la tratas todo el tiempo!-
Todos observaban a Ryouga, sorprendidos. Ranma reaccionó como si hubiera recibido un golpe, pero siguió sin levantar la vista.
Nabiki frunció el ceño. -Oye, Hibiky, ¿No crees que estás siendo un poco duro? Quiero decir, normalmente yo estaría de acuerdo contigo, pero no creo que sea el momento...-
-El cuchillo está dentro,- pensó Ryouga, ignorando a Nabiki y mirando la tensa figura de Ranma. -Es hora de retorcerlo.- Y él sabía perfectamente qué decir. Ryouga bajó el tono de su voz a un acusador susurro. -No pudiste siquiera salvarla, Ranma. Tan solo te quedaste allí y dejaste que se la llevaran. ¿Qué clase de patético artista marcial eres tú, que no puedes hacer una cosa tan simple como proteger a tu prometida?-
Eso lo consiguió. La cabeza de Ranma se alzó, y había fuego en sus ojos. Antes de que Ryouga pudiera parpadear, Ranma le había cogido del cuello de la camisa y le había empujado contra la pared, resquebrajando la pintura y el yeso. -Retira eso, Ryouga, o te aplastaré,- rugió Ranma. -¡Yo te enseñaré! ¡Voy a encontrar a Akane sin importar donde esté, sin importar lo que me cueste! ¡Aunque tenga que remover el planeta entero para ello!-
Ryouga jadeó mientras trataba de volver a llenar de aire sus pulmones y sonrió. Ranma parpadeó, sorprendido. -¡¿De qué te estás riendo?- le gritó.
-Me alegra ver que te encuentras mejor, Ranma,- le dijo,
respirando con dificultad y librándose de la presa de Ranma. Ahora puedes ser de utilidad.- Ryouga se sacudió los trozos de pintura de los hombros.
-¡¿Qué?- Ranma preparó el puño para mandar a Ryouga a través del techo, pero se detuvo cuando su cerebro, por una vez, pensó más rápido que sus reflejos. Sus ojos se abrieron antes el asombro. -Ryouga hizo esto intencionadamente para sacarme de mi estupor,- llegó a la conclusión, mientras Ryouga seguía sonriendo. Ranma refunfuñó. -Aún tengo ganas de mandarle a través del techo. Tengo la impresión de que no estaba fingiendo del todo. Pero si hago eso, no será capaz de encontrar el camino de vuelta, y necesitaré toda la ayuda que pueda encontrar para buscar a Akane...-
-No puedes encontrarla, no puedes...- susurró la voz del hechizo en su interior.
-Oh, cállate,- pensó enojado. -Nadie te ha preguntado.-
Ranma bajó el puño y miró enojado a Ryouga. -La próxima vez que digas algo parecido, te mandaré directo a tu funeral,
Ryouga. Así que será mejor que mantengas la boca cerrada hasta 'después' de que encontremos a Akane, ¿Entiendes? Y borra esa sonrisa de tu cara antes de que cambie de idea.-
Ryouga se rió. -Seguro, Ranma.-
Ranma gruñó.
-Bien,- dijo el Dr. Tofu tras un momento, siendo el primero en recuperarse, -Supongo que lo primero es descubrir qué tipo de magia es para que podamos saber como contrarrestarla. Y creo saber quien podría ayudarnos. Uno de mis antiguos senseis era muy diestro leyendo auras mágicas. Él podría ser capaz de decirnos qué ha perturbado tu Ki, Ranma.-
Ranma se giró hacia Tofu, con una expresión de determinación escrita en su rostro y sus ojos brillando con un fuego interno que, por el momento, apartaba la envolvente desesperación que creaban las voces del hechizo. -¿Qué estamos esperando entonces? Vámonos.-
RRR
-¡Hiiyyyiaa!- Akane atravesó con el puño tres bloques de hielo sólido, cubriéndose con pequeños fragmentos de escarcha que se fundieron al contacto de su piel. Sentaba bien dejar escapar algo de presión... literalmente. Saber que iba a estar atrapada en el reino Kami durante al menos siete años la estaba consumiendo. Pero destrozar cosas con las manos desnudas siempre la había hecho sentirse mejor. Normalmente.
No esta vez.
Yuki-onna, que estaba de pie a un par de pasos, aplaudió. -¡Bien hecho, Akane! ¡Eres verdaderamente una mujer con gran fortaleza!-
Akane estaba colorada, en parte por el esfuerzo y en parte por el orgullo ante la inesperada alabanza. Hacía mucho tiempo que nadie se había dado cuenta de que poseía algo de talento en artes marciales, a menos que se contase al penoso poeta de Kuno, lo cual ella no hacía. Ella siempre parecía estar a la sombra de Ranma, o incluso peor, la sombra de Shampoo y Ukyo, en lo que a habilidad de combate se refería.
-Bueno, llevo entrenando mucho tiempo,- dijo sonriendo mientras se apartaba el pelo de los ojos.
-Excelente.- La mujer de la nieve le devolvió la sonrisa de una manera que hizo que Akane se volviera a preguntar como se podían contar historias tan horribles acerca de ella… historias de como disfrutaba con la muerte lenta y helada que infringía en muchos pobres mortales. -Estoy segura de que tú duro trabajo te será de ayuda con el entrenamiento que recibirás aquí.-
El ego de Akane se desinfló. -¿Más entrenamiento?- -Perfecto, incluso Yuki-onna no cree que tenga habilidad suficiente como para ganar una pelea.-
-Bueno, Akane.- La voz de Ranma apareció repentinamente en su cabeza. -Puedes ser fuerte y violenta como un gorila, pero eres una completa patosa.-
Akane parpadeó, sorprendida por el camino que había tomado su mente, entonces frunció el ceño. -Esto es 'genial',- pensó disgustada. -Ahora que Ranma no está aquí para insultarme, mi propio cerebro lo hace por él.-
Yuki-onna sonrió, divertida con la expresión de Akane. -Por favor, no te enfades. Como he dicho, estoy impresionada con tus habilidades. Aún así, deberás desarrollar lo que conoces para poder derrotar a quienes invaden mi hogar.-
Akane tragó saliva. Habían tantas cosas que necesitaba aprender aún sobre este lugar y su inusual anfitriona. -Uh, ahora que lo dices, quería preguntarte... ¿Con quién voy a tener que pelear exactamente, y por qué? Y si vas a entrenarme, ¿Por qué necesitas un guardaespaldas para pelear por ti?-
La mujer de la nieve se rió, con un sonido como viento a través de cristales de hielo. -¿Qué en Kami te hace pensar que voy a ser yo quien te entrene? Querida, tengo algunos conocimientos de autodefensa, pero la mayor parte de mis... talentos... residen en otra parte. Y acerca contra quienes y por qué pelearás, digamos que algunos de los habitantes de este plano son bastante... mortales en sus apetitos.-
Akane miró a la mujer de hielo y no pudo evitar sentir una punzada de celos al comprender a lo que se refería. La belleza de otro mundo de Yuki-onna, su increíble cabellera de pelo blanco y reluciente que caía hasta sus tobillos, y su delgada, y aún así esbelta figura era suficiente para dejar a Happosai babeando, en medio de un coma de lujuria, de haber estado allí.
Akane suspiró. -Así que eso significa que los hombres son todos iguales, sin importar el plano de existencia en que estés.-
Yuki-onna se rió. -Ah, veo que lo entiendes.-
Akane asintió sombríamente, recordando mañana tras mañana peleando para abrirse camino a través de un muro de hombres a la entrada de la escuela Furinkan, todos deseando derrotarla por el privilegio de salir con ella, ninguno de ellos teniendo en cuenta sus sentimientos.
Por supuesto, Ranma había puesto fin a eso… no es que ella se lo hubiese pedido. No era que ella no pudiese manejar a esos estúpidos por sí misma. Ranma siempre parecía interferir en sus peleas, metiéndose donde no le llamaban. Bueno, ahora no había posibilidad de que lo hiciera...
Ninguna...
Una oleada de tristeza ahogó de repente a Akane. -Siete años. No hay ninguna posibilidad de que Ranma me espere tanto tiempo hasta que vuelva...-
Akane cerró los ojos contra el extraño dolor que llenaba su pecho, y sacudió la cabeza fuertemente. -¿Por qué? ¿Por qué sigo pensando en Ranma?- pensó débilmente.
De repente, esa pequeña y susurrante voz que tanto había tratado de ignorar, afloró a la superficie como vengándose. -¿A qué te refieres con que 'sigues' pensando en él, estúpida testaruda? Tú siempre piensas en él. Tan solo estás dándote cuenta ahora porque no vas a poder verlo durante siete años, y le echas de menos.-
-Lo echas de menos.- Akane sintió que le empezaban a temblar los labios, y su visión se nubló con lágrimas contenidas.
-¿Akane?- Akane dio un respingo cuando sintió una fría y delicada mano sobre su hombro. -¿Te encuentras bien?-
Al levantar la vista se encontró con el preocupado rostro de la mujer de hielo. -Yo... estoy bien,- tartamudeó, parpadeando con sus ojos húmedos y tragando el nudo que oprimía su garganta. -Solo estaba pensando... en mi casa.-
Yuki-onna frunció el ceño, sintiendo algo más detrás de esas palabras. -Estabas pensando en tu prometido.-
Akane miró a sus pies, con los ojos ardiendo mientras las lágrimas amenazaban con salir, y no vio la dura mirada en el rostro de la mujer de nieve. -No... No sé por qué. No es que yo quiera a ese est...-
-Mentirosa.-
Akane se quedó muda por la intromisión de su propia mente.
-Mientes. Tú lo quieres.- Akane apretó las mandíbulas, tragó saliva y parpadeó, derramando lágrimas sobre sus mejillas.
-Tu lo quieres- -No. Nada de 'tú'- pensó Akane para sí, con una extraña calma apoderándose de ella. -No más auto-engaños. 'Yo' lo quiero.-
Tan pronto como lo pensó, supo que era cierto, como un rayo de luz perforando una densa niebla. Akane sonrió trémulamente, a pesar de las lágrimas, al sentir desvanecerse una oscura y pesada carga de su corazón y sentir que era rellenado con otra emoción, más brillante, hasta que pensó que iba a explotar. Ella experimentó un momento de puro júbilo, más allá de cuanto había sentido, cuando se dio cuenta de como se sentía al amar de veras a alguien, libremente y sin temores.
-Yo. Quiero. A Ranma.-
Entonces el momento pasó. La alegría fue expulsada de ella cuando una nueva carga se estableció en su corazón. Su sonrisa tembló y entonces se quebró mientras se caía de rodillas, llorando en silencio. Con los brazos cruzados sobre su pecho en un fútil intento de contener el dolor mientras finalmente aceptaba la voz susurrante como la suya propia. -Yo lo quiero. Yo lo quiero y nunca se lo he contado, y ahora nunca tendré la oportunidad, y posiblemente no lo veré más, y probablemente me odie, he sido tan desagradable con él...-
-¿Por qué ahora? ¡¿Por qué ha hecho falta 'esto' para darme cuenta de que lo he sabido todo el tiempo?-
Yuki-onna observó fríamente como Akane lloraba a sus pies. Debería haberlo sabido, pero la chica le había parecido tan fuerte... Un verdadero espíritu bondadoso, como la mayoría de los temblorosos mortales que habían tropezado con su reino todos estos siglos. Estúpidos sentimentales, todos ellos. Debería haberse dado cuenta antes y haber dejado que la chica se perdiera en el vacío entre planos en vez de usar su preciada magia y energía para rescatarla.
**No seas tan dura con la chica, Yuki-Chan. Ella es joven y no tiene la eternidad de experiencia que tú posees.**
Yuki-onna inclinó la cabeza y gruñó ante la intrusión telepática en sus pensamientos. **Masakazu-san, ¿Cuantas veces te he dicho que te mantengas fuera de mi cabeza?**
**Demasiadas, querida, demasiadas. Pero como siempre, deberías escuchar. Necesitas a esta chica. Es muy fuerte, a pesar de la escena que está montando por el momento. Te olvidas que incluso los más fuertes entre los mortales son frágiles cuando se encuentran aquí, transportados por primera vez por magia, cataclismos o parecidos. Yo mismo estoy sorprendido de que no se haya desmoronado antes.**
**Ella piensa que está enamorada.** El desdén recubrió la respuesta de la mujer de la nieve.
Yuki-onna sonrió ferozmente. Él no se atrevería a responder a eso.
**No seas tan dura, Yuki-Chan. Tú estuviste enamorada una vez, no importa cuanto intentes negarlo.**
¡De todas las impertinencias..! **Eso fue un error,** escupió la mujer de nieve. **Debería haberle congelado como al otro y dejar que murieran juntos. Debería haberle matado poco a poco, dejándole sentir como el hielo llegaba a su corazón, debería...**
**Ya, ya, cálmate, no me has entendido en absoluto.** La voz de Masakazu era firme, y la silenció efectivamente. **Equivocada o no, 'tú' te enamoraste, y tú eres Yuki-onna. La niña delante de ti no. Ella es humana. Ella es mortal y los mortales se enamoran. Debes aceptar eso y permitirle su tristeza a la chica.**
La mujer de nieve guardó silencio un momento mientras miraba a Akane estremecerse en sus sollozos. **Ella no puede defender mis dominios en tal estado,** replicó, casi petulantemente.
Masakazu suspiró mentalmente. **Se recuperará. No subestimes la fuerza que has sentido tan solo porque la chica muestre una emoción que no puedes tolerar en ti misma.**
La suave y blanca frente de Yuki-onna se arrugó en su enojo y ella preparó una respuesta; pero se detuvo. Masakazu era incluso más anciano que ella, y su sabiduría la había ayudado a menudo en el pasado. Lo suficientemente a menudo para que supiese que debía dejar a un lado su enfado y seguir su consejo. **Muy bien.** Ella suspiró. **¿Qué debería hacer?**
**Bueno, en primer lugar, yo le diría algo a la chica. Está empezando a recuperar el control y a preguntarse si estás enfadada con ella. Lo cual es verdad, pero no se lo demuestres. Necesitas un fuerte aliado, no un sirviente temeroso. Además, no ibas muy desencaminada con tu primera impresión sobre de ella. Ella 'es' un espíritu bondadoso. Dale una oportunidad.**
Yuki-onna frunció el ceño, pero entonces su expresión se suavizó mientras contemplaba la temblorosa figura de Akane y recordaba la sensación del espíritu de la chica. Ella 'era' fuerte. Dubitativamente, estiró una mano y la puso sobre su hombro. Akane se puso rígida, pero entonces miró hacia arriba, con su rostro húmedo y sus ojos hinchados y enrojecidos.
-Nunca se lo d-dije,- dijo, sollozando. -Lo quiero, y él n-nunca lo sabrá...-
Yuki-onna suspiró interiormente. Quizás con el tiempo pudiera enseñar a la chica que había búsquedas más... substanciales que un inconstante romance. -Lo siento, Akane. Quiero que sepas que haré lo mejor que pueda para romper el hechizo tan pronto como sea posible. Mientras tanto, espero que puedas ser feliz aquí.-
Akane asintió. -L-lo intentaré.-
**Buena chica, Yuki-Chan. Aún puede haber esperanza para ti.**
La mujer de nieve gruñó mentalmente, cuidando de no dejar que la expresión llegase a su rostro. **Por última vez, Masakazu-san,
sal de mi cabeza y trae tu cola emplumada aquí. Akane
necesita ser entrenada tan pronto como sea posible.**
**Tus deseos son ordenes, Yuki-Chan.** La estridente risa de Masakazu resonó como el eco en su mente mientras desaparecía.
RRR
Yuki-onna estaba en pie en su dormitorio ante un espejo de cuerpo entero. Ella se admiró un instante, con sus blancos y delgados dedos, un mechón de su sedoso pelo blanco que relucía con todos los colores del espectro, mientras debatía la sabiduría de lo que estaba considerando.
Ella nunca lo admitiría delante de Masakazu y una vez más, él probablemente ya lo sabría, para desazón suya pero la tristeza de Akane la había conmovido. ¿Había sido ella alguna vez tan apasionada con un hombre?
Las comisuras de sus labios se torcieron ligeramente en una mueca, y sabía que su curiosidad debía ser satisfecha. Tomando un profundo aliento, se inclinó hacia delante y sopló suavemente sobre el cristal. Empezó a formarse una imagen sobre el hielo. Ella volvió a soplar. El hielo se limpió de escarcha y la imagen se aclaró.
-Dos veces,- murmuró. -Me estoy oxidando.- Pero había pasado mucho tiempo desde que no usaba el espejo. Ella miró intensamente a la imagen.
La imagen se centró en un joven hombre con su pelo azabache atado en una trenza, vistiendo una camisa roja y pantalones negros, corriendo sobre los tejados de un suburbio de Tokio. Era seguido por otros tres hombres, quienes trataban en vano que redujera la marcha. El que más lo intentaba era un joven con gafas y un gi azul oscuro. -¡Ranma, espera!- La voz del hombre sonaba pequeña y distante a través del hielo. -¡Teníamos que haber girado a la izquierda hace dos calles!-
-Y yo que pensaba que era malo con las direcciones,- dijo otro joven con una cinta amarilla y negra alrededor de su pelo.
Ranma se detuvo y sin perder un instante, se dio la vuelta y se lanzó a correr en dirección opuesta, pasando de largo a sus tres frustrados compañeros en el proceso. -¿Por qué no lo dijiste antes?- exclamó enojado mientras saltaba hacia otro tejado.
-Lo intentamos,- gritó el hombre de mayor edad, que tenía un pañuelo sobre su cabeza. -pero estabas tan adelante que no nos podías oír.-
-¡Entonces mantengan el paso!- dijo Ranma sin girarse. -¡No podemos perder más tiempo!- Sus tres compañeros suspiraron y comenzaron a seguirle lo mejor que podían.
Yuki-onna arqueó una ceja, intrigada. -Más cerca,- susurró. La imagen en el hielo se enturbió momentáneamente y se aclaró mostrando el rostro de Ranma. Su expresión era de determinación y ansiedad, con sus ojos azules entrecerrados en concentración.
-Bueno. Es atractivo, no le negaré eso. Así que este es quien ocupa el corazón de Akane.- Entonces sonrió fríamente. -Veamos cuanto dura eso.-
RRR
Bueno, que tal estuvo?
Les gusto?
Espero que si =)
La verdad para mí es muy difícil escribir la traducción y eso es porque no entiendo mucho los signos y acentos que aquí se utilizan, se hablar el español porque tengo un año viviendo en México, pero mi lectura en español no pasa de reportes y documentos de trabajo :$.
Crean que cuando traduzco tengo a la mano un libro de español y el traductor al máximo U.U, por eso si hay alguna queja o sugerencia (como las que me hicieron en el primer capitulo) no duden en hacerla llegar porque eso me ayuda a mejorar ;D
Ahora, con los reviews, los contesto según llegan pero, por ejemplo:
Thelmin, no se que pasa pero creo que tu suspendiste los mensajes privados por eso no te pude contestar pero ahí va: que bueno que ya terminaste de leerla, como veras esta buenísima y si, yo se en el lío que me he metido pero… "PARA EL GRAN DRAKKAR NO HAY RETO CON EL QUE NO PUEDA" jajaja no, en serio are lo que pueda con este reto y espero contar con tu apoyo para los siguientes capítulos (que son muuuuuchos) muchas gracias.
Belli: bueno, la historia cuenta con muchos altibajos y sobre el final well… ya lo veras, ya lo veras ;D que bueno que te guste.
see you at the next reading...
su amigo Drakkar ;D
