Hearts of Ice
Parte 6: Mentiras y sueños (Lies and Dreams)
Por Krista Perry
RRR
Cologne rara vez dormía. A lo largo de una vida que se extendía a lo largo de tres siglos, había entrenado su cuerpo para recuperarse en una cantidad increíblemente corta de tiempo. Sabía como conservar y usar su energía sabia y económicamente. Su poderoso Ki se recargaba automáticamente, sustentando tanto su anciano cuerpo como sus habilidades como maestra de las artes marciales. Se mantenía viva y en forma tan solo debido a su férrea voluntad, desafiando las leyes de la naturaleza que insistían en que su cuerpo debería haberse reducido a polvo hace tiempo.
Lo cual era la razón por la que, tras haber realizado lo que debería haber sido un viaje agotador desde China hasta Japón, permanecía despierta y alerta, escuchando cuidadosamente y extendiendo sus sentidos por toda la casa. Shampoo y Mousse estaban finalmente en sus habitaciones respectivas, durmiendo profundamente tras haber estado hablando hasta altas horas de la madrugada. Había espiado con interés como Mousse le había relatado a Shampoo los eventos de los dos últimos días desde que el hechizo había sido lanzado.
Así que el futuro yerno se lo había figurado. Eso era sorprendente, considerando lo despistado que era el joven respecto a las maquinaciones de naturaleza humana, pero no era un giro de los acontecimientos totalmente inesperado. Si lo manejaba bien, podría incluso jugar a su favor. El truco sería calmar a Ranma lo suficiente para que entrase en razón...
Como si lo hubiera estado prediciendo, su meditación fue interrumpida por el sonido del cristal de la puerta del Nekohanten estallando bajo el impacto de un poderoso puñetazo. -¡OYE, VIEJA BRUJA!- gritó Ranma con la voz cargada de furia desde el comedor de la planta baja. -¡BAJA Y ENFRÉNTATE A MÍ!-
Cologne abrió los ojos de par en par un instante y entonces frunció el ceño. -Vaya, vaya,- murmuró pasa sí. -Debería haber adivinado que el futuro yerno no esperaría hasta una hora decente para esta confrontación.- Cologne alcanzó su bastón y se colocó sobre él como de costumbre, haciendo equilibrio sobre su punta. Entonces cerró los ojos y se preparó durante unos instantes, concentrándose para la batalla inminente. Si el combate iba a ser físico o de cualquier otra manera, aún debería determinarse; pero no importaba. Sería truculento de cualquier modo.
Cuando emergió de su habitación un momento después se encontró a Shampoo y a Mousse en el pasillo, mirando aprehensivamente hacia la escalera, desde donde podía verse el amenazador resplandor del aura de combate de Ranma en el restaurante de la planta baja.
-Bisabuela,- susurró Shampoo, con los ojos cargados de preocupación, -¿Cómo sabe Ranma que ya estamos en casa? Se suponía que nosotras llegar mañana.-
-No te preocupes, Shampoo,- dijo Mousse firmemente. -No permitiré que ese villano de Saotome te haga daño.-
Shampoo le miró enojadamente. -Shampoo no necesita ayuda de ti, Mousse. De todas formas, marido no daña Shampoo.- Dijo, dándose entonces la vuelta para que no pudiera ver la duda y el miedo en sus ojos. Ranma parecía tan 'furioso'...
-¿ME ESTÁS ESCUCHANDO, VIEJA MOMIA? ¡BAJA Y LUCHA CONMIGO, O IRÉ YO A BUSCARTE!-
Cologne suspiró. -Está bien, hubiera preferido darle la noticia al futuro yerno bajo mejores circunstancias; pero supongo que no tenemos elección. Ven, Shampoo. Ya sabes lo que debemos hacer.-
Shampoo asintió, con el corazón latiendo con fuerza, y siguió a Cologne por las escaleras.
Mousse las siguió silenciosamente, todavía dolido por la reprimenda de Shampoo, y deseando estar vestido con su túnica de mangas con su completo arsenal en vez de tan solo su pantalón negro de pijama. Se subió las gafas hasta el puente de la nariz con el dedo índice y observó nerviosamente como Cologne abría la puerta hacia el comedor del Nekohanten. -Si le haces tan solo un rasguño a Shampoo, Saotome,- pensó solemnemente, -Juro que no descansaré hasta que hayas sido castigado-.
Cologne entró en el comedor y se encaró hacia Ranma tranquilamente. Shampoo y Mousse la siguieron de cerca.
Shampoo echó un vistazo a Ranma y sintió como todas sus esperanzas de acercarle a su lado como un amante marido lentamente se desintegraban. Sus ojos azules entrecerrados, tan atractivos incluso cargados con tanta rabia, se encontraron con los suyos brevemente cuando ella entró en la habitación y la expresión de traición de su rostro le partió el corazón. En el breve instante en que le miró a los ojos, parecían estar diciendo ` ¿Cómo has podido hacerme esto, Shampoo? Pensé que éramos amigos`. Shampoo se llevó las manos a la boca para contener un sollozo. -¡Ayia! El plan no va a funcionar. Me odia-. Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
Pero Ranma no vio sus lágrimas. Su atención estaba ya enfocada en Cologne, con su aura de combate ardiendo furiosamente, proyectando sombras parpadeantes a través de las mesas y sillas apiladas en el oscuro comedor. Él se colocó en postura de combate, con los puños preparados. Shampoo se encogió cuando vio un pequeño reguero de sangre goteando de sus nudillos donde el cristal fracturado de la puerta le había cortado profundamente.
-Está bien, momia- dijo Ranma, en voz baja y amenazadora. -Voy a darte una oportunidad para que deshagas lo que le hiciste a Akane y a mí. Será mejor que rompas este hechizo de sangre si sabes lo que te conviene.-
Cologne le miró fijamente sin parpadear. -Me temo que no puedo hacerlo,- respondió.
Ranma rugió de frustración y apretó los puños. -OH, bruja, sabía que ibas a decir eso,- dijo. -Tú lo has querido. Te desafío, vieja bruja. Si yo gano, traerás a Akane de vuelta de donde quiera que la hayas enviado. Y sacarás estas voces de mi cabeza,- añadió mientras las voces del hechizo crecían en su cabeza, insistiendo en que nunca volvería a ver a Akane de nuevo. Miró enojadamente a Cologne y esperó a su eterna respuesta de 'Si yo gano, te casarás con Shampoo'.
-Así que,- pensó Cologne. -Aunque hemos roto su vida en pedazos, el chico aún conserva honor suficiente para lanzar un desafío formal en vez de atacar ciegamente.- La anciana se rió para sus adentros, manteniendo su expresión neutral. Si entablaban un combate físico, sabía que Ranma la podía poner en un aprieto, y estaría corriendo el riesgo que perder todo por cuanto ella y Shampoo habían trabajado tan duro. Había comprobado más de una vez que era imprudente desestimar los progresos físicos de Ranma y su testarudo rechazo a perder. Pero ahora... -Esto va a ser más fácil de lo que yo pensé.-
Ella miró a Ranma fijamente, con su arrugado rostro ocultando cualquier expresión. -Rechazo el desafío,- le dijo.
-Bien, adelante entonces,- dijo Ranma, cayendo en una postura de ataque. -De ninguna manera voy a dejar que...- De repente, la respuesta de Cologne penetró en su cerebro y parpadeó, confundido. -¿Qué es lo que has dicho?-
-He dicho que rechazo el desafío. No lucharé contigo.-
-Pero tú... Yo...- tartamudeó Ranma, con su aura apagándose y sumiendo el restaurante en la oscuridad mientras su rabia vacilaba hacia una completa confusión. Ella no podía rechazar su desafío, ¿O sí? Rechazar un combate... ¡No era algo que se hacía y ya está! 'Tenía' que pelear contra Cologne. De otra forma, ¿Cómo iba a obligarla a que trajera a Akane de vuelta?
-Ranma, creo que deberíamos sentarnos y hablar un rato. Shampoo y yo tenemos algo que contarte.-
Ranma parpadeó de nuevo. ¿Hablar? ¿Querían hablar? Esta no era la forma en que se suponía que debería ser. Se había estado mentalizando para un combate mortal los últimos dos días, ¿Y ellas querían 'hablar'? Algo no marchaba bien aquí.
-No hay nada de que hablar,- soltó, tratando de recuperar su ritmo de pensamiento. -Sé que lanzaron un hechizo de sangre sobre mí y sobre Akane, y no voy a descansar hasta que lo rompan."
-Estás equivocado, Ranma. Nosotras no invocamos el hechizo de sangre.-
Ranma se rió, corta y bruscamente. -Sí, claro. ¿Esperas que me crea eso?-
-En realidad... no,- dijo Cologne débilmente. Ella habló lentamente, escogiendo cada palabra cuidadosamente. -No esperamos que nos creas. Porque el propósito del hechizo es que odies a Shampoo. Y si el hechizo está funcionando como me imagino, probablemente creas que Shampoo y yo lanzamos el hechizo para deshacernos de Akane. ¿No es así?-
Ranma contempló a Cologne, apenas capaz de distinguir su diminuta figura en la pálida luz del exterior que pasaba a través de las ventanas. -Bueno... si,- consiguió decir finalmente. -Quiero decir, ¿qué otra razón...?- Entonces se detuvo, inseguro. ¿Estaba diciendo que el hechizo estaba preparado para hacerle odiar a Shampoo? Si ese era el caso, de seguro que estaba funcionando. ¿Pero por qué demonios lanzarían ellas un hechizo así? A menos... a menos que la vieja bruja estuviera diciendo la verdad y ellas 'no' hubieran lanzado el hechizo. Pero entonces, quien habría...
Cologne sonrió interiormente, sintiendo, más que viendo, la confusión en el rostro de Ranma a través de la oscuridad. -Hora de recurrir al considerable ego del futuro yerno.- -Eres fuerte, Ranma,- dijo gravemente. -Tienes el poder suficiente como para luchar contra los efectos de la rabia y el odio que el hechizo ha depositado en ti, y escuchar con calma nuestra explicación.-
Ranma guardó silencio. Shampoo estaba paralizada en las sombras y observaba su tensa silueta, enmarcada por la puerta destrozada e iluminada desde atrás por las farolas del exterior. Sus lágrimas silenciosas habían cesado, en mayor parte por el asombro al contemplar lo fácilmente que su bisabuela manejaba a Ranma.
-De acuerdo,- dijo finalmente Ranma de mala gana. -Estoy escuchando.-
-Ya sabrás que llevé a Shampoo a China para una sesión de entrenamiento,- dijo Cologne. -Fuimos a una región secreta en las montañas que las amazonas usamos por sus abruptos terrenos y los peligrosos animales que la habitan para mejorar nuestras habilidades de supervivencia. Sólo los guerreros mejor preparados pueden entrenar en esas montañas. Sabía que sería arriesgado, pero tenía plena confianza de que Shampoo estaría a la altura del desafío. Lo que no sabía, y me arrepentí de descubrir demasiado tarde, fue que esas montañas estaban ahora habitadas por un dragón realmente poderoso y malvado.-
-¿Un... dragón?- La voz de Ranma perdió algo de su tono enojado. Ranma se había encontrado con un par de ellos durante su entrenamiento, y había tenido mucha suerte de escapar de los encuentros con vida. -¿se enfrentaron a un dragón?-
-En realidad, Shampoo se enfrentó a un dragón.-
Ranma miró hacia donde estaba Shampoo, de pie en medio de la oscuridad, con la débil luz de las farolas del exterior contorneando su figura. -¿Luchaste sola contra un dragón, Shampoo?-
Shampoo parpadeó y se estremeció mentalmente. Era la hora, y Cologne estaba esperando que ella contase su propia historia. Su propia mentira.
-Shampoo no tuvo elección,- dijo, con la voz temblando. -Dragón me raptó mientras dormir. Dragón quería hacer Shampoo su esposa. Pero yo dije a dragón que preferir morir antes que casarme con él. Le conté que ya tener buen marido...-
Shampoo vio a Ranma reaccionar a esto, pero continuó, aunque no le era posible controlar el temblor de su voz. -Dragón usó su magia para saber de ti. Él dijo que te iba a hacer odiarme para que yo no tener marido. Él dijo que iba a hacerte peor cosa posible y hacer que... hacer que pareciese culpa mía...- Sus lágrimas estabas brotando de nuevo incontrolablemente; su rostro era una pálida mascara de angustia.
Ranma estaba perplejo, tratando de absorber su historia. Así que la vieja bruja no lanzó el hechizo. Y Shampoo era una víctima inocente, al igual que él. Mirándola, podía ver los relucientes surcos de lágrimas bajar por sus mejillas en la oscuridad, y sintió algo inidentificable temblar en su pecho. Tenía una amplia experiencia en ser culpado por algo sobre lo que él no tenía control alguno. Su ceño se suavizó en simpatía e inconscientemente extendió la mano. -Shampoo...-
-Él usó su propia sangre para lanzar hechizo,- continuó Shampoo. -Yo... Yo tratar de detenerle pero...- Entonces perdió la voz y tragó con fuerza intentando contener las lágrimas y la hiel que subía a su garganta con la mentira. -P-por favor, Ranma. No o-odies Shampoo. Yo ayudaré. Ayudaré a encontrar Akane. Ayudaré a encontrar forma de romper hechizo.-
Ranma no soportaba ver a Shampoo o a ninguna otra chica llorar. Le hacía sentir en su interior completamente aterrorizado e indefenso. -Está bien, Shampoo. No llores, por favor. Yo... no te odio.-
Por si fuera poco, eso tan solo hizo que Shampoo llorara más fuerte. Ranma agitó los brazos desesperadamente. -¡Aaarg! ¿Pero qué es lo que he dicho? ¡Lo siento, no llores!-
-¡OH Ranma!- Shampoo se lanzó hacia Ranma, rodeándole el torso con los brazos y sollozando sobre su pecho. -¡Shampoo tan contenta de que no la odies!-
-Uhhh.- Ranma tragó saliva y miró alrededor rápidamente, esperando a medias que Akane apareciese y le aplastase con un mazo contra el suelo. Entonces recordó y una oleada de tristeza le sobrecogió. Cuidadosamente se liberó del abrazo de Shampoo y le miró a la cara. -¿Estás segura, Shampoo? ¿Me ayudarás a traer a Akane de vuelta?-
Shampoo asintió, secándose las lágrimas de los ojos.
-¿Ranma?- dijo Cologne acercándose a él. En ese momento, se dio cuenta de que la vieja bruja le había llamado por su propio nombre; era a primera vez que lo hacía desde que había venido por primera vez. Nada del enojoso 'futuro yerno' o un condescendiente 'jovencito'. Tan solo Ranma. Era extraño. Ella sabía lo mucho que odiaba que le tratase con esos otros 'títulos'. ¿Por qué lo había dejado? ¿No estaría en serio abandonando su intención de reclamarle... o sí? ¿Realmente la vieja momia se sentía mal por lo que había sucedido?
-También yo haré cualquier cosa que pueda para ayudarte a romper el hechizo de sangre,- le dijo. -Deberías saber, Ranma, que cuando llegué a la guarida del dragón para rescatar a Shampoo, conseguí alterar el hechizo de sangre mientras Shampoo distraía a la bestia. Creo que el hechizo originalmente tenía como propósito matar a Akane. Sin embargo, fui capaz de prevenir eso gracias a mi intervención. Tan solo desearía haber tenido tiempo para hacer más, pero me fue imposible bajo las circunstancias. Al dragón no le agradó mi intromisión. Tuvimos suerte de escapar con vida.-
Ranma abrió los ojos de par en par mientras miraba a Cologne en la oscuridad. ¿El hechizo iba a matar a Akane? No quería ni pensar lo que podría haber hecho si hubiese tenido éxito. Probablemente cumplir las expectativas del dragón, sin duda. Pero Cologne... Cologne en realidad había 'salvado' a Akane. Y estaba ofreciéndole ayuda para ayudarle a encontrar un modo de romper el hechizo y traerla de vuelta.
-Yo...- Ranma no sabía qué decir. Había venido buscando pelea y en vez de eso había encontrado un ofrecimiento de ayuda. Así que Cologne todavía no sabía como romper el hechizo. Si alguien podía descubrirlo, era ella. Ranma se inclinó. -Arigato,- dijo, incapaz de pensar en otra cosa más que decir. Entonces, mirando al suelo, se dio cuenta de que estaba sobre un montón de trozos de cristal. -Em... Siento lo de la puerta,- dijo avergonzadamente.
Cologne se rió. -No hay problema. Este sitio ha estado en peores condiciones.-
Sin previo aviso, se encendieron las luces, y todos se cubrieron los ojos de la repentina claridad. Entonces se dieron la vuelta, sorprendidos, para ver a Mousse al lado del interruptor. Todos se habían olvidado de que estaba allí.
Mousse apretó fuertemente los dientes, luchando por contener la desesperación que estaba anidando en su corazón. Aunque inicialmente tenía reservas, en secreto había esperado que Ranma atacase, para que él pudiera defender y proteger a Shampoo, mostrándola de una vez por todas que él era mejor hombre. En vez de eso, contempló con las esperanzas hundidas como Ranma volvía a estrechar sus lazos de pérfido mujeriego alrededor del corazón de Shampoo. Y ahora, ni siquiera Akane estaba cerca para moderar el dominio de Saotome sobre su amada.
Sólo se podía hacer una cosa. -Ranma, yo también haré lo que pueda para ayudarte a encontrar a Akane,- dijo, mirando intensamente a través de sus gafas a su rival.
Ranma sonrió. -Gracias, Mousse,- dijo sinceramente. –En verdad lo aprecio.-
-¡OH Ranma!- Shampoo le cogió la mano herida y la examinó. -Tú sangras. Voy por vendas.-
Ranma miró el corte que había obtenido cuando destrozó la puerta, dándose cuenta de él por primera vez. -OH, vaya, ¿Cómo me hice esto?-
Shampoo volvió y empezó a limpiar el corte. Ranma se sentó y la dejó mimarle, tratando de no quejarse mientras aplicaba algunas hierbas curativas sobre la herida.
Cologne observó y sonrió.
Todo estaba saliendo de acuerdo con el plan.
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Ukyo corría, desplazándose con gracia atlética de tejado en tejado, con su largo pelo castaño, atado con un lazo blanco, fluyendo tras ella. A un observador casual le podría haber parecido un espíritu del viento o alguna otra criatura etérea. Una segunda observación hubiera roto la ilusión. La mayoría de las criaturas etéreas no llevan una espátula gigante colgada de la espalda.
Ella frunció el ceño, arrugando su rostro enfadada y preocupada. -Ranchan, serás idiota,- murmuró. -¿Por qué no has podido esperar, en vez de salir corriendo a ciegas para enfrentarte a Shampoo y Cologne? Si han llegado tan lejos como para lanzarte un maleficio, ¿Quién sabe qué otros trucos se traerán entre manos?-
Pensar en ello le hizo correr más rápido. Tenía que llegar allí, antes que esa muñequita China y la momia le hicieran algo a Ranchan. Su mente estaba tan concentrada en sus pensamientos que no se percató de una figura en su visión periférica, saltando sobre los tejados y aproximándose a ella con una increíble velocidad...
...hasta que chocaron con fuerza en medio del aire.
-¡Aaaahhh!- Ukyo cayó al suelo, girando justo a tiempo para aterrizar tambaleante en pie, pero perdió el equilibrio y cayó de culo sobre la acera. -¡Ay!- Ukyo se frotó la mejilla, sintiendo una pequeña contusión donde algo duro había impactado. -¿¡Qué...?-
-Ungghh...-
Ukyo miró alrededor para ver una figura encorvada sobre el césped. Ella se puso en pie y se acercó cautelosamente, sacando varias mini espátulas de su bandolera. -¿Quién...?-
La figura levantó la vista, tapándose con una mano su nariz sangrante. -¡¿U... Ukyo?-
Ukyo jadeó. -¡¿Ryouga? ¿Qué estás haciendo aquí?-
-¡Voy hafia el Dekohaden para pelear con Colofne!- soltó él, apretándose la nariz para detener la hemorragia. -¡Al medos lo hafía hafta que te me echafte enfima!-
-¡Serás idiota!- respondió Ukyo, guardando sus espátulas y tirando del brazo de Ryouga para ponerle de pie. -¡El que se me echó encima fuiste tú! Y de todas maneras, si te dirigías al Nekohanten, ¡estabas yendo en dirección contraria! El Nekohanten,- le dijo, señalando, -está por 'ahí'. ¡Vámonos ya! Ranchan probablemente está allí desde hace varios minutos.- Dijo, saltando de nuevo al tejado.
Ryouga gruñó, soltándose la nariz despacio para asegurarse de que había dejado de sangrar y la siguió entonces en su carrera desafiante de la gravedad. -¡Ese estúpido de Ranma!- refunfuñó. -¿Cómo se atreve a ir a pelear contra Cologne sin mí?-
-Menos hablar y más correr,- fue el responso de Ukyo. Tan solo un poco más...
Ukyo saltó desde el tejado al suelo, aterrizando enfrente del Nekohanten. Ryouga aterrizó a su lado momentos después. Juntos, contemplaron la fachada del restaurante.
La puerta estaba destrozada y las luces encendidas. Los dos escucharon detenidamente. Los sonidos de una desesperada lucha a muerte no llegaron a sus oídos. Todo estaba sospechosamente tranquilo. Ukyo y Ryouga se miraron el uno al otro completamente confundidos.
-Uhh, ¿Crees que hemos llegado tarde?- preguntó Ryouga dubitativo.
La expresión de Ukyo se endureció. Si esas dos le habían hecho algo a Ranchan... -Sólo hay una forma de averiguarlo,- dijo, y pasó a través de la puerta rota.
Ranma estaba sentado a la mesa, mirando a Shampoo con asombro mientras ella vendaba su mano derecha con una venda blanca. -¿No estás de broma? ¿El dragón envió 'doce' demonios guardianes detrás de ti? ¿Cómo pudiste evitarlos?-
-Fue bisabuela, ella sabe varios hechizos de protección que mantenerlos lejos.- Esto no era del todo mentira. Pero por aquel entonces ella estaba intentando llegar al dragón, no tratando de escapar de él.
Ranma frunció el ceño. -¿No estás preocupada de que el dragón venga en tu búsqueda? Quiero decir, que ya que parecía tan empeñado en casarse contigo y todo eso...-
Shampoo se rió nerviosamente. -OH, no preocuparte por eso. Dragón no me siguió todo el camino de China a Japón.-
-Hmm.- Ranma torció la boca con escepticismo mientras pensaba acerca de todas las cosas (y la gente) que le habían seguido a 'él' desde China.
-Ejem.-
Ranma levantó la vista al escuchar a Ryouga aclararse la garganta para ver al Eterno Perdido frunciéndole el ceño y a Ukyo contemplándole con la boca abierta. -¡Ucchan! ¡Ryouga!- exclamó, con el rostro iluminándose con una expresión alegre, pero confundida. -¿Qué están haciendo ustedes aquí?-
Ukyo le miraba, anonadada. -Ranchan... Yo... nosotros... vinimos para ayudar, pero...-
-¿Qué demonios está pasando aquí?- exigió saber Ryouga, mirando enojadamente a Ranma. Confiar en él para echar a perder el rescate de Akane. -¿Qué ha pasado con la gran batalla que tenía que librarse?-
Justo entonces, Cologne entró en el comedor equilibrándose en su bastón y trayendo dos tazones de ramen. Ryouga se giró furioso hacia ella. -¡Tú! ¿Has accedido a traer a Akane de vuelta?-
Cologne le ignoró y les sirvió los tazones a Ranma y Shampoo. Ranma miró sospechosamente a su tazón un momento, pero entonces se dio cuenta de que Shampoo le estaba mirando con una extraña expresión de tristeza en el rostro, y se sintió culpable. Seguramente no intentarían nada parecido después de lo que había pasado, especialmente tras haberse ofrecido a ayudarle. Además, no es que ella fuera Kodachi o nada parecido. Él le sonrió un poco a Shampoo y comenzó a devorar el ramen.
El mal humor de Ryouga llegó a su punto de ebullición y estaba a punto de gritar algo parecido a '¿cómo te atreves a ignorarme?' cuando Cologne se dio la vuelta y le golpeó en la cabeza con el bastón. -En primer lugar, 'Yo' no envié a Akane a ninguna parte,- dijo mientras Ryouga se llevaba las manos a la cabeza, dolorido. -Pero respondiendo a tu pregunta, chico impertinente, sí. Me he ofrecido para ayudar a Ranma a encontrar una forma de deshacer el hechizo.-
Ryouga parpadeó cuando el dolor de cabeza cedió y miró de un lado a otro entre Ranma y Cologne. -¿Tú no...? ¿Quieres decir...?-
Ranma sorbió la última gota de su ramen se limpió la boca con la manga. -Quiere decir que ellas no lo hicieron, Ryouga,- le dijo. -Fue algún dragón en china que quería casarse con Shampoo. Ella no se casó con él por...- Ranma tragó saliva, aún incomodo con los hechos, -...por mí. Así que él lanzó el hechizo para que yo la odiara. Pero no te preocupes,- dijo sonriendo. -Si alguien puede levantar este hechizo, es Cologne.-
-OH cielos,- dijo una nueva voz. -¿No es enternecedor? Y yo que vine esperando ver todo en pedazos.-
Todos se dieron la vuelta para ver a Nabiki apoyada en el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho y mirando a todos con una expresión fría. Ella dejó caer los brazos a los costados y entró con cuidado entre los cristales rotos. -Bueno, parece que me he perdido la fiesta. ¿Ranma? ¿Te importaría explicarme qué está pasando? A menos que estés demasiado influenciado por cualquier dudosa poción que esas dos brujas hayan conseguido meterte por la garganta.-
Shampoo se erizó de rabia y se puso en pie encarando a Nabiki. -¡Nosotras no usar nada así, chica entrometida! ¡Nosotras querer ayudar Ranma!-
Nabiki arqueó una ceja. -Si tú lo dices...-
Ranma se levantó, flexionando la mano vendada, y colocándose entre las dos chicas. -Oye, Nabiki, ya está bien. Me lo han explicado todo. Ellas no fueron las que lanzaron el hechizo, pero van a ayudarme a romperlo.-
-Hmm.- Nabiki se acercó a Ranma y le miró clínicamente a los ojos, buscando alguno de los signos que normalmente acompañaban a los intentos de algunas de sus prometidas de inducir químicamente su cooperación. A parte del enrojecimiento que delataba su falta de sueño los últimos días, sus ojos estaban remarcablemente limpios.
Nabiki suspiró y sacudió la cabeza. Podía sentir la mirada penetrante de Cologne sobre ella; pero ignoró a la vieja momia y enfocó su atención en Ranma. Si la anciana intentaba hacer algo contra ella, eso bastaría para hacer dudar a Ranma de la veracidad de la historia que le habían contado; así que sonrió ligeramente, sabiendo que Cologne no podía hacerle nada.
-OH sí, es verdad,- dijo, entornando los ojos en desagrado. -Escuché lo de ese dragón Chino quien 'supuestamente' lanzó el hechizo cuando entré.- Ella fijó una mirada sobre Ranma que hubiera hecho a Einstein sentirse inseguro. -¿Tú no vas a creerte eso, verdad? ¿De veras piensas que a un dragón perdido en China se le ocurriría de repente lanzar un hechizo que eliminase completamente la competencia de Shampoo en el apartado de prometidas?-
-¡Oye!- dijo Ukyo enfadada. -¿Y qué soy yo, una tabla de cortar?-
-No es así en absoluto.- Dijo Ranma mirando enojadamente a Nabiki. -No sabes por lo que ha tenido que pasar Shampoo, Nabiki. ¡Mírala! Mira las cicatrices que tiene. ¿Quién crees que se las ha hecho? Mírale el brazo. El dragón se lo atravesó con una garra cuando intentaba escapar. ¡Yo no creo que se lo haya hecho ella misma!-
Nabiki observó a Shampoo. Tenía que admitirlo, la chica Amazona parecía haberse envuelto recientemente en un desagradable combate. Su cuerpo estaba cubierto con feos cortes y moratones.
Aún así, Ranma podría ser capaz de creérselo, pero la historia entera era demasiado conveniente para su gusto. Ella tenía un sexto sentido para estas cosas, para descubrir las intenciones de la gente y saber lo que las motivaba. Y por encima de todo, para sentir cuando alguien estaba tratando de sacar ganancias rápidas. Era un talento muy... beneficioso.
Dejando eso a parte, sobre todo no le gustaba la bien camuflada expresión depredadora que Cologne le estaba lanzando a Ranma. Un observador sin entrenamiento no habría distinguido en absoluto la sutil expresión del rostro de la vieja decrépita. Pero Nabiki había llevado esa expresión demasiadas veces como para dejarse engañar.
-Así que 'este' es tu juego,- pensó, manteniendo su propia expresión neutral. -La manipulación, el chantaje y los trucos de falsas curas no han funcionado, así que te libras de mi hermana pequeña y entonces te reconcilias con Ranma con el pretexto de ayudarle voluntariamente a traerla de vuelta. Muy inteligente, pero me temo que no puedo dejar que te salgas con la tuya.-
Entonces volvió a mirar a Ranma, quién aún estaba repleto de indignación, aunque justo debajo de la superficie de su ira, podía ver signos de agotamiento y desesperación. Por un instante, sintió un poco de lástima por él. Era obvio que estaba pasándolo mal; que la desaparición de Akane le estaba devorando por dentro. Pero casi se lo tenía merecido. Siempre se había sentido ligeramente molesta por que ese idiota nunca admitiese que quería a su hermana menor. Aún así...
Nabiki suspiró. Bueno. Él podía ser demasiado débil de corazón y duro de mollera para reconocer la trampa en la que estaba en estos momentos; pero ella encontraría pronto la forma de destapar este complot.
-Lo siento, Ranma,- dijo suavemente. -Quizás he saltado a conclusiones.-
-Yo diría,- soltó Ukyo, todavía enfadada con Nabiki. -que si Shampoo hubiese querido librarse de las prometidas, se habría librado de mí también.-
Nabiki le dio a la cocinera de okonomiyaki una débil sonrisa. -OK, ya me he disculpado,- dijo. Mientras de daba la vuelta hacia Ranma, notó que Cologne la observaba intensamente. Ella fingió no darse cuenta.
Ranma se acomodó en su asiento, alegrándose de que todo se hubiera solucionado, más o menos. La adrenalina y la rabia que le habían mantenido en pie los últimos días habían desaparecido y le estaba costando bastante mantener los ojos abiertos.
Nabiki le tiró de la manga. -Venga, Ranma. Será mejor que te llevemos a casa para que puedas dormir en condiciones.-
Cologne sorprendió a Nabiki afirmándolo. -Muy cierto,- dijo. -Tengo la sensación de que necesitarás todas tus fuerzas en lo que tendremos que hacer para romper el hechizo.-
Ranma protestó, pero sólo a medias. El único descanso que había tenido fue su corta siesta en el tejado, y ese descanso había estado plagado de extrañas pesadillas acerca de Akane que le había hecho sentirse más agotado que descansado cuando se había despertado.
-Oye,- dijo Ukyo mientras Nabiki conducía a Ranma y a un confundido Ryouga hacia la puerta. -Esperen, voy con ustedes.- Cuando Nabiki le lanzó una mirada de reproche, ella sonrió avergonzadamente. -Yo... quiero decir, si te parece bien, Nabiki, ya que es tu casa,- le dijo. -Es que no quiero perderme la acción otra vez, y si me quedo con ustedes, podría ser de ayuda.-
La expresión de Nabiki se suavizó. Ukyo podía ser molesta con sus constantes declaraciones de que ella era la prometida de Ranma; pero era buena persona. Y no se acercaba ni por asomo al nivel de Shampoo de molestia y posesividad. -Está bien. Puedes quedarte con nosotros.- Nabiki no se perdió la mirada triunfal que Ukyo le lanzó a Shampoo. Shampoo le sacó la lengua, haciéndole una mueca, pero entonces su expresión se disolvió en tristeza mientras les veía marcharse.
Nabiki de repente se alegró mucho de haber dejado quedarse a Ukyo.
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Ranma soñó.
Esta vez no fue acerca de Akanes mortalmente pálidas drenándole la vida, para alivio suyo. En vez de eso, se encontraba en medio de una inmensa pradera cubierta de nieve, que se extendía infinitamente en todas las direcciones. El cielo nocturno estaba despejado e iluminado por billones de estrellas centelleantes.
Frío. Hacía un frío cortante. Ranma pronto se encontró temblando y cruzó los brazos para mantener el calor.
Entonces se puso tenso, con los ojos abiertos de miedo. Dos voces familiares, cada una espesa y oscura como el alquitrán, se oían a través de la pradera, suavemente al principio, pero aumentando en intensidad mientras se acercaban.
-No,- articuló en silencio. -No, ¿Por qué no me dejas en paz?- Ranma dio un par de vueltas en circulo, buscando una vía de escape; pero no había ningún lugar hacia donde correr, ni ningún sitio donde esconderse en el extenso decorado nevado. Entonces, las voces llegaron hasta él, comenzando a girar a su alrededor, arañando y lacerando su piel como el viento helado. Él se llevó las manos a los oídos y gimió. -¡No!- gritó, mientras las voces seguían creciendo. -¡Márchense, déjenme solo! ¡No voy a dejar que me detengan, la encontraré!"
Pero las voces eran despiadadas. Ellas aumentaron en volumen y velocidad hasta que su mente se saturó con un enloquecedor y chirriante balbuceo. Él clavó las rodillas en la nieve, aferrándose la cabeza, con los ojos fuertemente cerrados y conteniendo lágrimas de angustia. -¡Paren!- gritó, para hacerse oír por encima de las voces rugiendo en su cabeza. -¡Paren! ¡No voy a rendirme! ¡Así que déjenme solo! ¡No me importa cuanto griten, no voy a escucharlos! ¡No voy a escucharlos!- Ranma siguió repitiendo eso una y otra vez...
...y entonces las voces cesaron repentinamente, como si un cable de sonido hubiera sido desenchufado, dejando a Ranma en medio del silencio, con sus oídos y su cabeza aún retumbando con el eco.
Ranma permaneció arrodillado unos minutos con los ojos firmemente cerrados y tomando grandes bocanadas de aire. Entonces, cuando estuvo seguro de que las voces habían desaparecido de verdad, lentamente, abrió los ojos. Se sorprendió al comprobar que el frío cortante había desaparecido también. Seguía haciendo frío, pero no era tan desagradable como antes. Se puso en pie con dificultad y se dio la vuelta.
Sus ojos se abrieron de par en par cuando se encontró mirando a la cara de... de...
-Me estaba preguntando cuanto tiempo te ibas a quedar ahí agachado.- Dijo la extraña criatura roja con forma de... gorrión mutante superdesarrollado.
-¡Gahh!- Ranma retrocedió un paso, asustado. No esperaba que pudieran salir palabras de un... er, pico.
-Uhh... Q-Quién... ¿Qué eres tú?- preguntó al final, mientras la extraña criatura le observaba con sus ojos traviesos y centelleantes.
-Curioso,- dijo Masakazu, -tu prometida dijo casi exactamente lo mismo cuando me vio por primera vez.-
Ranma parpadeó. -¿Prometida? ¡¿Qui... Quieres decir que has visto a Akane?-
El tengu asintió. Ranma le agarró por los hombros. -¿Donde? ¿Dónde está? ¿Está bien? ¡Tienes que llevarme hasta ella!-
Masakazu apartó con cuidado las manos de Ranma. -Akane está bien, por el momento,- le dijo. -Es una chica fuerte. Es fácil ver por qué la quieres.-
Ranma abrió la boca de par en par.
¿Cómo lo sabía...? El nunca dijo...
¿O sí lo había hecho?
Entonces recordó su otro sueño. Él había dicho esas tres pequeñas palabras que le habían aterrado durante tanto tiempo. Pero... había sido tan solo un sueño, ¿verdad? ¿Y como lo sabía esta cosa?
-Ah,- pensó. -Esto también es un sueño. No es de extrañar que algo con lo que estás soñando lo sepa.-
-Creo que te equivocas, Ranma. Sí, estás soñando, pero también estás aquí.-
-¿Huh?-
-Estamos en las afueras de los dominios de Yuki-onna. Akane está aquí, viviendo con ella. Akane está segura, pero no puede marcharse y no puedes verla. Por ahora.-
Los ojos de Ranma se encendieron de excitación pasando por alto todo lo que el tengu había dicho después de 'Akane está aquí'.
-¡¿Ella está aquí?- preguntó ansiosamente. -¿Donde? ¿Puedes llevarme con ella?-
El tengu miró a Ranma seriamente. -Escucha, chico,- dijo afiladamente, captando la atención de Ranma. -No nos queda mucho tiempo de estar aquí. Normalmente, no me está permitido interferir en la vida de un mortal de este modo, pero ya que la Mujer de la Nieve trató de quitarte la vida injustamente, he... decidido aprovechar este breve momento para hablar contigo.-
Ranma parpadeó, sin entender ni media palabra de lo que la extraña criatura estaba hablando, pero asintió enmudecido, dándose cuenta de la seriedad de la situación.
-No puedes ver a Akane ahora porque tan solo eres una mera presencia que he invocado, y tan solo yo puedo interactuar en el plano Kami, en donde Akane es una presencia física y real. No serías capaz de verla, ni ella podría verte a ti, aunque estuvieran uno enfrente del otro.-
-OH,- dijo Ranma. Una oleada de amarga decepción le embargó. ¡Tan cerca y tan lejos...!
-Déjalo ya,- soltó el tengu, con sus ojos negros centelleando ferozmente. -¿Qué tratas de hacer, desatar a las voces de nuevo? Las he apartado de tu mente temporalmente, pero incluso mientras estamos hablando, el hechizo de sangre está devorando mi barrera, y cuando se abra camino, deberás ser suficientemente fuerte, y 'positivo' para soportar sus engaños. De otro modo, cuando Akane vuelva finalmente a casa, ni siquiera estarás lo suficientemente cuerdo como para darte cuenta. ¿Me entiendes?"
Ranma tragó saliva y asintió.
-Ahora escucha cuidadosamente. Ustedes dos están conectados. Ambos se aman el uno al otro, a pesar de su mutua ineptitud para expresar sus verdaderos sentimientos. Eso, combinado con las descargas de energía que lanzaste sobre el hechizo, lo cual lo debilitó antes de que los alcanzara, ha creado algunos efectos secundarios que en un principio no se pretendían, uno de los cuales es un enlace transdimensional en el hechizo entre tú y Akane. Esto es bueno porque, si no fuera por ese enlace, los recuerdos de Akane sobre el mundo mortal se desvanecerían gradualmente, al igual que tus recuerdos sobre ella. Es la naturaleza del plano lo que afecta a las mentes mortales de tal manera.-
-Incluso así existe peligro. El enlace es débil. Ni siquiera tendría por qué existir. Si por algún motivo fallase, 'no debes olvidar a Akane'. Si lo haces, ella seguramente olvidará su hogar y permanecerá para siempre en el plano Kami. ¿Lo entiendes? Lo mejor que puedes hacer por ella en estos momentos es recordarla.-
Ranma miró al tengu, confundido. -No hay forma de que olvide a Akane,- le dijo. -¿cómo podría olvidar todas las veces que esa marimacho me ha aplastado contra el pavimento o enviado a través del techo?- -O todas esas veces cuando sonreía y se veía tan linda, o esas veces cuando hacía algo realmente agradable por mí, o cuando me daba sustos de muerte cuando algo le ocurría, y yo tenía miedo de no ser capaz a salvarla a tiempo...-
-...a tiempo...-
El tengu observó a Ranma en silencio, con sus ojos negros tranquilos y sin parpadear.
Ranma salió lentamente de su meditación, apretando los puños a los lados. Él miró al tengu a la cara. -No olvidaré a Akane,- dijo con firmeza.
-Muy bien, porque no vas a recordar este sueño.-
-¡¿Qué?- Ranma miró alrededor al paisaje nevado y se dio cuenta de que se estaba desvaneciendo, al igual que la extraña criatura frente de él. -Espera,- dijo frustrado. -¡Necesito recordar! ¡¿Por qué te has tomado la molestia de contarme esto sólo para hacérmelo olvidar?-
-Te será permitido retener esta conversación subconscientemente,- dijo el tengu semi transparente, -pero permitirte tener acceso consciente a esta memoria podría romper nuestras reglas, ya de por sí seriamente forzadas.-
-Pero... pero yo...- El paisaje casi se había fundido por completo.
-No te preocupes, Ranma.- El tengu había desaparecido, dejando tan solo su voz detrás. -Puedes hacerlo. No habría hecho el esfuerzo de contactar contigo si no creyese que puedas lograrlo.-
-¡Espera, por favor!- suplicó Ranma. Podía sentir como volvía a la consciencia, despertándose. Apretando los dientes, luchó por permanecer donde estaba, rogándole a la criatura que regresase. -¡Tengo tantas preguntas!-
-Adiós Ranma.- La voz disminuyó a un ligeramente indignado y aún así divertido murmullo... -Gorrión mutante... ¿será posible...?- ...y se marchó.
Ranma despertó de repente, sentándose sobre su futón. Su padre en forma de panda roncaba ruidosamente y se dio la vuelta.
-Uff,- murmuró, secándose el sudor frío de la frente. -Vaya sueño más raro.- Pensó acerca de él y frunció el ceño. ¿De se trataba? ¿Algo acerca de nieve y... plumas rojas?
Se encogió de hombros y suspiró. El cuerpo le dolía de puro cansancio. Sin más preámbulos, cayó de nuevo sobre su almohada y en pocos segundos estaba roncando más alto que el panda.
Esta vez, no soñó.
RRR
Fin de la sexta parte
¿Y bien? ¿Que les ha parecido?
Si no conocieran la historia…. ¿ustedes le creerían a Cologne?
Ya se acerca la nueva heroína a la historia y ella ara muchos cambios a la trama ¿Quién creen que será? No se vale contestar a los que ya leyeron hearts of ice en su idioma original ¿heee?
Gracias a todos por sus comentarios en verdad creía que ya me habían abandonado n.n y es que en capitulo 4 casi no recibí reviews es por eso que pensé que lo estaba haciendo mal y que se había perdido el interés por esta traducción.
De nuevo gracias a todos y nos vemos dentro de 15 días (actualizo los miércoles porque es mi día de descanso OK?)
Hasta luego ;D
