Hearts of Ice
Parte 7: Juego de poderes (Power play)
Por Krista Perry
RRR
Nabiki salió en silencio de su habitación y avanzó por el pasillo. La casa estaba oscura y silenciosa excepto por el familiar y reconfortante sonido de Kasumi comenzando su ritual matutino de preparar el desayuno en la cocina del piso de abajo. Nabiki sacudió la cabeza, con una media sonrisa asomándose en sus labios. El cómo podía oneechan levantarse cada mañana tan temprano y estar siempre tan condenadamente alegre era un misterio para ella.
No era una persona madrugadora. Bajo circunstancias normales, seguiría aun en la cama disfrutando cada momento extra de delicioso descanso, enrollada en su manta suave y calientita. Para ella levantarse tan temprano (al menos voluntariamente) era de hecho un caso infrecuente.
Se dirigía a las escaleras, pero se detuvo, casi involuntariamente, al llegar a la habitación de Akane. Extendió la mano y la detuvo justo encima del pomo de la puerta, con los ojos recorriendo las letras occidentales que deletreaban el nombre de Akane en el pequeño pato de madera que colgaba de la puerta.
Frunció el ceño con una pequeña expresión de tristeza, que apenas llegó a los labios. Entonces parpadeó, sacudiendo la cabeza ligeramente, y abrió la puerta.
La pálida luz del amanecer se filtraba a través de las cortinas cerradas. Las libretas de Akane seguían aun abiertas sobre el escritorio donde las había dejado para ir a cenar hacía tres días, justo antes de que el hechizo golpease.
Nabiki fue hasta el escritorio, se sentó en la silla y abrió el cajón. Bajo pilas de papeles y cartas había una caja de metal, decorada con flores pintadas a mano... ¿o eran animalitos? Nabiki sonrió. Fuera lo que fuesen, los brillantes manchurrones de color habían sido pintados con sumo cariño, si bien con poca habilidad.
Cuidadosamente abrió la tapa para revelar los tesoros más valiosos de Akane. Sacándolos y sosteniéndolos, examinó pensativamente cada objeto en la penumbra, casi con admiración.
Medallas de primer lugar en torneos de artes marciales; el libro de cocina de Madre, cuidadosamente abierto por la página de 'Como hervir agua'; viejas fotografías de familia con Madre, sosteniendo a Akane cuando era bebé descansando en su regazo, sonriendo en blanco y negro en dos dimensiones; y, en el fondo de la lata, una foto de...
Nabiki abrió más los ojos cuando miró la foto; una foto que mostraba claramente a Ranma de rodillas sobre el regazo de su hermana, con los puños cerrados como si fueran las patas de un gato y besando a una Akane muy sorprendida.
Una débil sonrisa cruzó los labios de Nabiki. -Vaya, Vaya. Después de todo escándalo que montó tras ese incidente, ¿Quién hubiera pensado que conservaría esto?- Se rió débilmente. Era una pena que Ranma solo pudiera mostrar su verdadero afecto por Akane cuando su miedo patológico a los gatos mandaba temporalmente a su mente de vacaciones.
-Hmm. Me pregunto si Ranma habrá descubierto la verdadera razón por la que Akane se enfadó tanto después de su beso de gato.-
-Probablemente no,- murmuró mientras volvía a colocar los tesoros de vuelta a la caja. Nabiki recorrió con la vista la habitación, observando desde el uniforme de la escuela de repuesto hasta las pesas en el suelo. La habitación entera contenía la esencia de Akane, incluso aunque se hubiera ido.
Nabiki suspiró profundamente. No tenía ilusiones acerca de su relación con su hermana pequeña. Nunca se habían llevado bien, y tenían muy poco en común. Pero eso no cambiaba los sentimientos y el lazo de sangre entre ellas. Dejando a parte la rivalidad entre ellas, Akane era más una hermana para ella que Kasumi. Kasumi había tomado la carga de la maternidad tras la muerte de Madre; había hecho el sacrificio y había crecido deprisa para que sus hermanas disfrutar su juventud, y la típica rivalidad entre hermanas había desaparecido en ella.
Era cierto, ella y Akane discutían frecuentemente, y muy pocas veces veían las cosas del mismo modo.
Pero eso no importaba.
Era hora de traer de vuelta a su hermana pequeña. Nabiki se levantó y dejó la habitación, cerrando suavemente la puerta tras ella. Entonces siguió por el pasillo y echó un vistazo en la habitación de los Saotome. Ranma estaba durmiendo profundamente, encogido, con una fina línea de saliva bajando desde la comisura de sus labios hasta la almohada. Las marcas de agotamiento que habían surcado su rostro la noche anterior parecían haberse suavizado ligeramente. Sonriendo con satisfacción, ella cerró la puerta con cuidado y bajó las escaleras.
Kasumi la vio cuando se dirigía a la puerta principal. -¡Vaya, Nabiki! Hoy te has levantado realmente temprano. ¿Vas a salir?-
-Volveré en unos minutos, oneechan.- Dijo Nabiki sonriendo, con un brillo perverso en los ojos. -Tengo que hacer un recado.-
RRR
Ukyo quería gritar.
Pero por supuesto no lo hizo. Las prometidas bonitas no gritaban.
En vez de eso, gruñó, llevándose las rodillas a la barbilla mientras descansaba acurrucada en su futón prestado, mirando al techo del salón de la residencia Tendo. Su largo pelo se extendía sobre la almohada bajo su cabeza como un sedoso halo castaño y su ceño se frunció en frustración sobre sus brillantes ojos verdes que parpadearon ante un conflicto de emociones.
-¿Por qué me hago esto? -pensó.
La oportunidad de su vida acababa de serle servida en bandeja, gracias al desastroso viaje de Shampoo a China. Pero no estaba contenta con la forma en que esta oportunidad se había presentado. Incluso aunque el turbulento roma... esto, relación... de Ranchan con Akane la volvía loca de frustración a veces, ella no deseaba que le ocurriese nada malo a su rival.
De hecho, se sentía mal por que Akane se hubiese ido. Por extraño que pareciera, ella y Akane eran casi... ¿amigas? Pero esa no era la única razón. Podía ver lo mal que la situación al completo estaba afectando a la familia Tendo. La alegre actitud de Kasumi estaba marcada por la pena y la preocupación. Ukyo no había visto a Tendo-san, pero sabía que Kasumi le estaba llevando la comida a su habitación, haciéndola pensar que el pobre hombre, destrozado por el dolor, se había encerrado en sí mismo. Y Nabiki...
No sabía qué pensar acerca de Nabiki. De todos los cercanos a Akane, la hermana Tendo mediana parecía la menos afectada por su desaparición, al menos emocionalmente. Nabiki era tan fría, calculadora y distante como siempre. Y aún así, la última noche en el Nekohanten...
Ukyo sacudió la cabeza. Las maquinaciones de la mente de Nabiki eran un misterio para ella. No podía entender como alguien podía chantajear, extorsionar y manipular a la gente del modo que ella hacía, y seguir viviendo consigo misma...
-Oh, ¿y quién eres tú para juzgar?- Pensó irónicamente para sí misma. -Como si nunca te hubieras beneficiado de las tretas de Nabiki.- En su memoria surgieron todas esas veces que había comprado fotos cándidas de Ranma-Kun a Nabiki, o cuando lo había alquilado por una hora para poder pasar tiempo con él.
Ukyo se encogió apenada, abrazando sus rodillas y apretándolas contra el pecho. -No... No puedo creer que esté tan desesperada por un pedazo de Ranchan como para caer en eso-.
Y aún así lo había hecho. Y si pudiera, lo volvería a hacer.
Y ahora, Akane se había ido. Desterrada por el hechizo a algún lugar desconocido, dejando a Ranma detrás, con una prometida menos. La oportunidad de su vida. Ahora que Akane estaba fuera de su camino, aunque fuera tan solo temporalmente, podría finalmente mostrarle a Ranchan lo comprensiva, reconfortadora y cariñosa que era en realidad; demostrarle de una vez por todas que ella era la que le convenía. Y sin la violenta y constante presencia de Akane para distraerle, podría finalmente darse cuenta. Y podría al fin empezar a pensar en ella como algo más que tan solo una amiga de la infancia.
Ella sabía, por supuesto, que Shampoo tenía planes similares para Ranchan. Era tan obvio, por la forma en que la zorrita de pelo púrpura había revoloteado sobre él la noche anterior.
Ukyo refunfuñó al acordarse. Aunque no tenía ninguna prueba (y odiaba admitirlo por lo que ello implicaba) tenía la fuerte impresión de que Nabiki podría estar en lo cierto sobre Shampoo. Ella no creía que Shampoo hubiera sido secuestrada en realidad por ningún dragón chino. Todo el asunto del hechizo de sangre tenía que ser tan solo una elaborada treta preparada por Shampoo para quedarse con Ranchan para ella sola. Al menos eso era más fácil de creer que esa fantasiosa historia que Shampoo y Cologne habían expuesto. Aun así, cosas más raras han pasado...
Aunque si lo que ella creía era cierto, entonces Shampoo había fallado al no tomarla en serio como rival por el amor de Ranchan. En eso, la amazona china había cometido un gran error. Shampoo no se había dado cuenta de que con Akane fuera, ella, Ukyo Kuonji, la mejor amiga y confidente de Ranchan, era la siguiente en la cola por su afecto.
-La siguiente en la cola...- Ukyo hizo una mueca. -Casi ha sonado como si estuviese esperando para montarme en una atracción de feria.-
Ella quería comentarle a Ranchan sus sospechas acerca de Shampoo. Lo haría encantada, salvo por una cosa. Él creía la historia de Shampoo. Se había puesto de su parte en contra de Nabiki cuando la astuta chica había expresado exactamente lo que había pasado por la mente Ukyo. Si ella decía algo ahora, corría el riesgo de que la repudiara justo ahora que le tenía a su alcance...
Ukyo suspiró frustrada, estirándose y recorriendo su pelo con las manos mientras se sentaba en el futón. -Oh Ranchan, ¿por qué tiene que ser todo tan complicado?-
Justo entonces, Kasumi apareció por la puerta del salón. -Buenos días, Ukyo,- dijo. -¿Te apetece desayunar?-
Ukyo observó a la mayor de las hermanas Tendo. A pesar de todo lo que había pasado, Kasumi aún encontraba tiempo para pensar en los demás. Sintiéndose extrañamente culpable, Ukyo apartó sus confusas emociones de su mente y sonrió. -Gracias, Kasumi, me encantaría. ¿Necesitas ayuda en la cocina?-
-No, gracias. Ya casi he terminado. ¿Te importaría despertar a Ranma y a Ryouga? Nabiki se ha ido, y tío Saotome ya está sentado a la mesa.-
-Claro, no hay problema,- dijo, arrodillándose para doblar el futón. -¿Nabiki se ha ido? pensó. ¿A donde habrá ido tan temprano?-
En ese instante, Nabiki entró como una exhalación por la puerta principal. Corriendo por el pasillo, pasó al lado de las dos chicas estupefactas, sosteniendo una pequeña caja contra su pecho, y subió a saltos las escaleras, tomando los escalones de dos en dos. Desapareció entonces en su habitación, cerrando la puerta tras ella.
-Oh cielos,- dijo Kasumi, mirando a las escaleras. -Jamás había visto a Nabiki con tanta prisa. Me pregunto qué estará haciendo.-
Ukyo sacudió la cabeza, confundida. -No tengo ni idea,- dijo. -Pero conociéndola, debe ser algo intrigante.-
Kasumi volvió a la cocina. Ukyo terminó de doblar el futón y las sábanas, apilándolas con cuidado en una esquina. Entonces subió por las escaleras, deteniéndose frente a la habitación de Nabiki. Intentó escuchar lo que pudiera estar haciendo la chica, pero al otro lado de la puerta estaba todo mortalmente silencioso.
Ukyo frunció el ceño confundida, entonces se encogió de hombros y fue a la puerta de Ranchan.
Tocó a la puerta. -Ranchan, levántate, es hora de desayunar.-
No hubo respuesta. Ella abrió la puerta cuidadosamente y echó un vistazo. Ranma estaba todavía dormido, tumbado de espaldas, desarropado y llevando tan solo su camilla de asillas y sus calzoncillos. Tenía los brazos levantados uno a cada lado de la cabeza y la boca ligeramente abierta. Roncaba suavemente.
Parecía tan tranquilo. En esos momentos, parecía imposible que pudiera ser el centro del entramado de caos y malentendidos que siempre parecían rodearle.
Ukyo parpadeó, y se dio cuenta de la sonrisa tonta que se le había formado en la cara mientras miraba a Ranma. ¡Estaba tan guapo cuando dormía! Akane era tan afortunada. Ella probablemente le vería así todo el tiempo...
Ukyo tragó saliva, y cortó el pensamiento cuando afloraron sus mezcladas emociones respecto a la desaparición de Akane. Volviendo a dejarlas de lado se acercó a Ranma, arrodillándose a su lado.
-Oye,- dijo, poniéndole la mano sobre el hombro para sacudirle ligeramente. "despierta. Es hora de comer. ¿No querrás perderte el desayuno, verdad?- Ella volvió a moverle.
Ranma suspiró, frotándose la frente con el brazo, murmuró algo incoherente y se dio la vuelta. Aun parecía estar dormido.
Ukyo sonrió y sintió humedecérsele los ojos. Eso era tan... tan suyo. Observarle, estar cerca de él... Se preguntaba como sería despertarse cada mañana y verle así, estando a su lado. Al pensarlo, su corazón se encendió de tal manera que parecía que iba a arder. Ukyo se llevó una mano al pecho para controlar la sensación, casi temiendo que su cuerpo físico no pudiese contener las emociones que estaba sintiendo. -Ahora sé lo que significa ese viejo dicho,- pensó, mirando a Ranma con los ojos humedecidos. -Te quiero tanto, que me duele.-
-Oye, idiota,- dijo, hablando tanto para sí como para Ranma mientras contenía las lagrimas y le sacudía de nuevo. -Despiértate ya.-
-Unghh,- gruñó Ranma, moviendo su brazo débilmente como si quisiera apartar lo que fuera que enturbiaba su descanso. Ukyo se rió.
-No lo despiertes.-
Ukyo contuvo la respiración y se dio la vuelta para ver a Nabiki detrás de ella apoyada en el marco de la puerta y mirándola con el ceño fruncido.
-¡N-Nabiki! Me has asustado. Kasumi me pidió que lo despertara para que desayune, yo... -
La expresión de Nabiki se suavizó, pero aun quedaba furia en sus ojos. Ukyo se sorprendió al darse cuenta de que su rabia no iba dirigida a ella. -¿Contra quién, entonces? Tal vez tenga que ver con la caja que tenía...-
-Déjalo dormir, Ukyo. No ha descansado desde que se levantó el viernes.-
-¡¿El viernes? ¡Pero si hoy es lunes!-
-Exacto.- La comisura de los labios de Nabiki formó una media sonrisa. -Te apuesto 2000 yenes a que si le dejas, no se levantará hasta que anochezca.-
Ukyo sabía que era mejor no apostar contra Nabiki. -Paso,- dijo, agitando una mano y poniéndose en pie. -Lo siento, no tenía ni idea de que había estado tanto sin dormir.-
-Si, bueno,- dijo Nabiki, girando y volviendo por el pasillo, -la desaparición de Akane y esas voces en su cabeza le han afectado bastante.-
-...- Ukyo siguió a Nabiki en silencio hacia las escaleras.
Ryouga estaba ya despierto y sentado a la mesa mientras Kasumi servía el desayuno. Ukyo se sentó a su lado y lanzó una mirada despectiva a Genma-panda, quien ya estaba devorando su comida a una velocidad alarmante. -Será cerdo...- murmuró, sin darse cuenta del respingo que dio Ryouga.
Ryouga miró de reojo a Ukyo, y se relajó cuando se dio cuenta de que estaba mirando a Genma. Suspirando con alivio se volvió hacia Kasumi. -Gracias, Kasumi,- dijo, mientras ella terminaba de llenar su plato. -Siento mucho si somos una molestia y todo eso...-
-Tonterías,- dijo Kasumi. Ella sonreía como de costumbre, pero Ryouga podía ver que los días pasados habían dejado su marca en ella. Su sonrisa era sincera, pero sus ojos estaban tristes y cansados. -Sé que tanto tú como Ukyo haríais cualquier cosa que pudierais para ayudar a Ranma a encontrar a Akane. Es agradable saber que tienen tan buenos amigos.-
Ukyo y Ryouga bajaron la cabeza y se miraron las manos avergonzados.
-¿Nabiki, no vas a desayunar?- dijo Kasumi girándose cuando Nabiki pasó a su lado y se fue hacia la puerta principal llevando su chaqueta de invierno, con las manos metidas en los bolsillos.
-No hay tiempo, oneechan,- dijo sin darse la vuelta. Entonces murmuró, -Todo esta silencioso ahora. Ha llegado el momento de que remueva un poco el caldero para ver qué sale a la superficie.-
Y salió por la puerta.
-¿Qué ha dicho?- preguntó Ryouga, mirando a Ukyo.
Ukyo arqueó una ceja, confundida. -Algo de un caldero silencioso, creo, pero no me preguntes lo que ha querido decir.-
-Cielos,- dijo Kasumi.
RRR
Mousse estaba agachado, barriendo los trozos de cristal de la puerta destrozada, cuando Nabiki llegó al Nekohanten. -No te molestes,- dijo sin prestarle mucha atención, entrando por la puerta y rodeando al joven chino. -entro yo sola.-
Mousse se incorporó y escudriñó a través de sus gafas. -¿Nabiki Tendo? ¿Qué estás haciendo aquí tan temprano?-
-Oh, no mucho.- Dijo ella, mostrando una reluciente sonrisa, sin saber o importarle si Mousse podía verla o no. -Solo pensé en pasar por aquí y charlar con la momia unos minutos.-
-Chica insolente.-
La sonrisa de Nabiki se tornó reptiliana de repente y se dio la vuelta para enfrentarse a Cologne. La apolillada anciana estaba haciendo equilibrio en su bastón en la puerta de la cocina. Shampoo estaba detrás de ella.
Mucho mejor.
-Bien, Nabiki Tendo ¿Qué es lo que quieres?- preguntó Cologne, despreocupadamente. -No abriremos hasta las diez, así que si quieres comer tendrás que venir más tarde.-
-Sabes que no es por eso por lo que estoy aquí,- respondió Nabiki.
La anciana Amazona y la joven adolescente se miraron la una a la otra durante unos instantes, sin parpadear ninguna de las dos, como dos serpientes de cascabel preparadas para atacar. Shampoo y Mousse contemplaron incómodos el silencioso intercambio de miradas.
Finalmente habló Cologne. -No leo las mentes, jovencita. ¿Vas a contarme lo que quieres, o me vas dejar que siga con mi trabajo? Soy una mujer ocupada, ya sabes.-
Nabiki alzó una ceja. -Oh sí, ya sé. Has tenido mucho trabajo las últimas semanas. O quizás desde antes. Dime ¿exactamente cuanto tiempo te costó inventarte ese fantasioso relato del rapto del dragón chino cuando decidiste lanzarle el hechizo de sangre a mi hermana?-
Cologne frunció el ceño. -Así que de eso se trata. Sigues pensando que esto es un complot para deshacerse de Akane y atrapar a Ranma ¿Verdad?-
-Para exponerlo con claridad… sí.-
La vieja bruja suspiró. -Siento que opines así. Puedo ver que tu mente está cerrada, así que probablemente no hay nada que pueda decir o hacer para convencerte de la verdad.-
Nabiki sonrió con indiferencia. -Tienes razón en ese punto. Sin embargo, eso no significa que yo no tenga un par de cosas que podrían convencer a Ranma de que lo que tú llamas verdad no es más que una sarta de mentiras.-
-¿Es eso cierto?- La voz de Cologne era gélida como un glaciar.
-Mm-hm.- Asintió Nabiki. -Cosas como señalar los grandes agujeros en tu historia que él estaba demasiado agotado y distraído para darse cuenta de ellos. Tales como, si ese hechizo supuestamente era para hacerle que odiase a Shampoo, y tuvo éxito en llevarse a mi hermana y en ponerle esas voces en la cabeza, ¿Por qué entonces las voces no le hicieron odiar a Shampoo? Seguramente, para un hechizo tan poderoso, eso hubiese sido lo más fácil de conseguir.-
Shampoo palideció. Nabiki le sonrió, lenta y fríamente, con los ojos relucientes.
Cologne miró a Nabiki fijamente. -No lo entiendes, chica inconsciente. Permíteme explicarte. El propósito del hechizo era apartar el corazón de Ranma de Shampoo. La mecánica del hechizo, para cumplir ese propósito, involucraba la desaparición de tu hermana y la colocación de las voces en la mente de Ranma.-
Nabiki parpadeó. Cologne sonrió y continuó, hablando con claro y frío razonamiento. -No hay nada en el hechizo actualmente que forzase a Ranma a odiar a Shampoo alterando mágicamente sus sentimientos. El dragón sabía que una vez lanzado el hechizo, Shampoo quedaría como la más probable culpable. La furia de Ranma (la cual debo añadir que existió) era completamente natural, y libre completamente de ningún control mental mágico, lo cual era justamente lo que buscaba el dragón.-
-Ahora puedes ver la malicia del plan del dragón. El dragón quería romper el espíritu de Shampoo con el conocimiento de que Ranma la odiaba por su propia voluntad, sin ninguna influencia que alterase su mente actuando sobre él. Como puedes ver, el hechizo cumplió, de hecho, su propósito. Sin embargo, afortunadamente Shampoo y yo escapamos del dragón (algo con lo que la bestia no contaba) y volvimos a Japón tan pronto como nos fue posible con la esperanza de deshacer el daño desencadenado por la maldad del dragón.-
La sonrisa de Nabiki se derrumbó en una expresión de derrota. El rostro arrugado de Cologne formó entonces una fría sonrisa.
-Como sabrás,- continuó la vieja momia, -Ranma ya no está enojado con Shampoo y conmigo. Hemos deshecho al menos la mitad del daño. Ahora trataremos de deshacer la otra mitad, descubriendo una forma de romper el hechizo de sangre y devolverte a tu hermana.-
Cologne se acercó a Nabiki, que parpadeaba sorprendida. -De veras que queremos ayudarte, pero sería agradable si dejases de levantar esas acusaciones infundadas contra nosotras. Entiendo que quieras a Akane de vuelta. Todos lo queremos. Danos una oportunidad, y haremos todo lo que esté en nuestras manos para ayudarte.-
Nabiki parpadeó y su rostro se disolvió en una fría inexpresividad. –Maldición- pensó. -Es buena.-
Su expresión se endureció. -Bien, te dejaré ganar esta,- dijo, forzando rabia en la frialdad de su voz. -Has pasado más tiempo pensando en una historia del que originalmente te acredité. Si piensas que voy a rendirme tan fácilmente, piénsatelo de nuevo. Voy a demostrarle a Ranma que vosotras estáis detrás del hechizo de sangre.-
Cologne suspiró y sacudió la cabeza como si tratara pacientemente con una niña no muy brillante. -¿Y cómo estabas planeando hacer eso? ¿Con esto?- dijo, sosteniendo una pequeña grabadora hecha a mano que hacía unos instantes, estaba en el bolsillo de la chaqueta de Nabiki. Aún seguía grabando. Nabiki palideció.
-¿Esperabas engañarnos, eh chica? ¿Recogerlo en una cinta y hacérselo escuchar a Ranma como prueba indiscutible de nuestra malicia?- Se la lanzó de vuelta a Nabiki, que la cogió torpemente. -Adelante, ve y ponle esta conversación. Seguro que la encontrará fascinante. Ahora, si no te importa, tenemos un negocio que atender, así como un hechizo que romper.-
Nabiki miró a Cologne, con la expresión indescifrable. Entonces giró sobre sus talones, pasó al lado de un Mousse embobado, y salió por la puerta.
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Shampoo estaba en el recinto de meditación de Cologne, yendo de un lado a otro nerviosamente mientras la anciana amazona ojeaba un antiguo manuscrito. Ella la miró ligeramente irritada.
-Shampoo, cálmate. Como has podido observar, nuestra coartada es sólida. Ni siquiera el escrutinio de esa entrometida de Nabiki Tendo ha sido capaz de penetrarla. En todo caso, lo único que ha hecho ha sido establecer la validez de nuestra proclama.-
Shampoo dejó de dar vueltas y miró a Cologne, con el rostro pálido, con cara de preocupación, pero de expresión firme. -Bisabuela, yo preocupada. Nabiki, la chica entrometida, ella perceptiva. Ella...- Shampoo bajó la voz, aun a sabiendas de que Mousse había ido a unos recados. -Ella sabe que nosotras lanzamos hechizo de sangre.-
-¿Cuál es el problema? No le servirá de nada. No convencerá al futuro yerno. Ya viste como intercedió por ti la pasada noche cuando ella fue a por nosotras en ese momento. Te lo digo, biznieta, ese chico es prácticamente tuyo. Cuando finalmente acepte el hecho de que nunca volverá a ver a Akane, caerá directo en tus brazos, y tú estarás allí para confortarle y para ser su esposa. Entonces tu honor será restaurado y podremos volver juntos a casa.-
Shampoo se hundió en el suelo, con los brazos alrededor de los hombros y estremeciéndose como si estuviera helada. -Espero que tu tengas razón, bisabuela.-
-Por supuesto que la tengo.-
-Bien,- dijo Shampoo. -Porque tengo una sensación horrible acerca de todo esto. Hemos hecho demasiado, hemos ido demasiado lejos...-
-¿Hay... - Shampoo se detuvo y tragó saliva. -¿Hay forma de traer Akane de vuelta?-
Cologne se volvió y fijó la vista en su biznieta, frunciendo el ceño. -¿Por qué preguntas eso?- dijo fríamente.
Shampoo se encogió bajo la mirada de Cologne, pero entonces se incorporó. Después de todo, se había enfrentado al Anciano. Había luchado contra hordas de demonios y había lanzado un hechizo de sangre pagando con su propia sangre el precio. Después de todo eso, debería ser capaz de enfrentarse a su bisabuela sin miedo. -Porque,- dijo con firmeza, -la marcha de Akane no solo afecta Ranma... o Nabiki. Su familia echa de menos. Mousse contarme que padre, destrozado por dentro. Él poder morir de tanta tristeza.-
Cologne contempló a Shampoo especulativamente, sorprendida ante la muestra del espíritu desafiante de la joven. Lo había visto a menudo, pero nunca antes dirigido hacia ella. -Eso no nos afecta. ¿Por qué te preocupas?-
Shampoo frunció el ceño mientras buscaba las palabras justas para que su bisabuela entendiera. -No... No es honorable. Tal vez... tras llevar Ranma a China... tal vez podríamos traer de vuelta Akane para que su padre no muera. Ranma no necesita saber que ella regresa.-
Cologne guardó silencio y Shampoo esperó pacientemente.
-Hay un hechizo...- dijo Cologne al fin, -pero me temo que es imposible hacerlo sin la presencia de Ranma, dejándolo fuera de la cuestión.-
El semblante de Shampoo se derrumbó.
-Lo siento Shampoo.- La voz de Cologne estaba sorprendentemente cargada de simpatía. -Tu deseo es honorable, pero fuera de alcance. Alégrate al menos de que pronto tendrás a tu marido a tu lado.-
-Sí, bisabuela.- Shampoo suspiró. -Soy feliz por eso.-
RRR
Unas horas más tarde, Nabiki entró corriendo en su habitación, cerró con fuerza la puerta tras ella, se sentó en su escritorio y conectó los auriculares en el stereo. Colocándose los auriculares sobre los oídos, cogió la caja con la que había llegado corriendo a casa y le dio la vuelta. Una cinta de casette cayó en su mano abierta.
Deslizó la cinta en el equipo stereo, pulsó el botón de play y escuchó. Tras unos momentos apretó el botón de avance rápido. -Sí, sí,- murmuró. -Empecemos con esto.- Un poco después volvió a darle al botón de play y escuchó su propia voz.
-...cuanto tiempo te costó inventarte ese fantasioso relato del rapto del dragón chino cuando decidiste lanzarle el hechizo de sangre a mi hermana?-
-Así que de eso se trata. Sigues pensando que esto es un complot para deshacerse de Akane y atrapar a Ranma ¿Verdad?-
-Para exponerlo con claridad… sí.-
Nabiki suspiró y pulsó el botón de pasada rápida. No quería volver a escuchar esa tediosa explicación de nuevo.
Play.
-...a actualmente que forzase a Ranma a...-
Adelante. Play.
-... devolverte a tu hermana...-
Adelante. Play.
-... piensas que voy a rendirme tan fácilmente...-
Casi ahí. Adelante. Play.
-...te importa, tenemos un negocio que atender, así como un hechizo que romper.-
Perfecto.
Una larga pausa. El sonido de unos pasos caminando sobre cristal roto. Otra larga pausa.
La voz de Mousse. -Guau, estaba enfadada.-
Cologne. -Mousse, termina de barrer esos cristales, y ve a pedir que nos hagan una nueva puerta. Cuando hayas terminado, vuelve y pon un panel provisional sobre la entrada.-
-Pero yo…-
¡Whap!
-¡Gah! okay, okay, ya voy. Ay...-
Sonido de cristales. Mousse murmurando algo ininteligible y con toda probabilidad profano. Pasos desvaneciéndose mientras Mousse se marcha. Pausa larga.
Una pausa aun mayor.
Nabiki golpeaba impacientemente el escritorio con los dedos.
Aun nada, tan solo silencio. -Vaya por dios, ¿es que esta gente no se habla entre sí?- Pulsó el botón de búsqueda y la cinta comenzó a avanzar a través de varios minutos de silencio. La frustración de Nabiki creció con cada vuelta de la cinta. ¡Nada! Todo ese trabajo para...
Click. Play.
-…buela, yo preocupada. Nabiki, la chica entrometida, ella perceptiva. Ella... Ella sabe que nosotras lanzamos hechizo de sangre.-
-¡SÍ! ¡BINGO!- Nabiki alzó los puños en silenciosa victoria. -¡DEJA EL CEBO, ESPERA, TOCADO Y HUNDIDO! ¡SABÍA que era buena idea llenar de micrófonos su casa antes de que llegaran de china!-
Ella escuchó, con la mente en éxtasis, y aun así de nuevo con su apariencia reservada y tranquila mientras oía a Cologne y Shampoo confesar toda la trama. -Esto es hermoso,- pensó. -Es... un trabajo de arte.- Ahí estaba. Toda la historia. Inmortalizada en una cinta. En japonés, inclusive. Ni siquiera tendría que molestarse en conseguir un traductor. Apenas podía esperar para...
-… forma de traer Akane de vuelta?-
Nabiki se quedó helada. Entonces su mano reaccionó y pulsó el botón de rebobinado.
Play.
-...supuesto que la tengo.-
-Bien.-
Larga pausa.
-¿Hay... Hay forma de traer Akane de vuelta?-
-¿Por qué preguntas eso?-
-Porque... la marcha de Akane no solo afecta Ranma... o Nabiki. Su familia echa de menos. Mousse contarme que padre, destrozado por dentro. Él poder morir de tanta tristeza.-
Nabiki apretó los puños convulsivamente y su mascara de impasividad se resquebrajó. Lágrimas... lágrimas reales, no las teatrales en las que ella era experta, se formaron en sus ojos y parpadeó temblando de rabia. ¿Cómo se atreven...?
-Eso no nos afecta. ¿Por qué te preocupas?-
-No... no es honorable. Tal vez... tras llevar Ranma a China... tal vez podríamos traer de vuelta Akane para que su padre no muera. Ranma no necesita saber que ella regresa.-
Nabiki contuvo el aliento. Escuchó, con los ojos abiertos y sin parpadear.
-Hay un hechizo... pero me temo que es imposible hacerlo sin la presencia de Ranma, dejándolo fuera de la cuestión.-
La mano de Nabiki pulsó de nuevo el rebobinar.
Play.
-... un hechizo... pero me temo que es imposible hacerlo sin la presencia de Ranma...-
Stop.
Nabiki sonrió.
RRR
El Nekohanten estaba lleno, atiborrado de clientes para la hora del almuerzo. Cologne tenía las manos llenas, habiendo mandado tanto a Mousse como a Shampoo a sus servicios de entrega a domicilio, pero no era nada que ella no pudiera manejar. Usando el truco de las castañas, tenía los pedidos calientes y listos casi en el mismo momento en que eran ordenados, para el deleite de los clientes.
Ella echó un vistazo a la puerta de la entrada cuando se abrió de nuevo. Nabiki Tendo entró y caminó directa hacia ella con una confianza que Cologne encontró extrañamente perturbadora. -Esa chica,- pensó, frunciendo el ceño. -¿Cuántas veces le llevará darse cuenta de que es 200 años demasiado joven para vencerme?- Nabiki se sentó con naturalidad delante del mostrador, directamente enfrente de Cologne. -Okay, vieja bruja,- dijo, sonriendo ligeramente, mirando a la anciana a través de sus otros entreabiertos. -Tenemos que hablar. Si fuera tú cerraría el restaurante.-
Cologne se erizó ante la audacia de la chica. -¿Qué pasa esta vez?- dijo irritadamente. -¿Otro intento de forzar una confesión mía? He notado que has vuelto a traer tu grabadora contigo. ¿Cuándo vas a darte cuenta de que…-
Nabiki sacó la grabadora, con una sonrisa malamente contenida y apretó el botón del play.
"-Ella sabe que nosotras lanzamos hechizo de sangre.-"
"-¿Cuál es el problema? No le servirá de nada. No convencerá al futuro yerno. Ya viste como intercedió por ti la pasada noche cuando ella fue a por nosotras en ese momento. Te lo digo, biznieta, ese chico es prácticamente tuyo. Cuando finalmente acepte el hecho de que nunca volverá a ver a Akane, caerá directo en tus brazos, y tú estarás allí para confortarle y para ser su esposa. Entonces tu honor será restaurado y podremos volver juntos a casa.-"
Nabiki pulsó el botón de stop. El rostro de Cologne se había vuelto del color del papel de arroz.
-¿Qué decías?- dijo Nabiki dulcemente.
Cologne tomó visiblemente control sobre sí misma. Hubo un destello repentino y Nabiki se encontró con las manos vacías. Momentos más tarde, vio los aplastados restos de su grabadora cayendo de las manos de la vieja bruja.
Nabiki puso los ojos en blanco. -Oh por favor,- dijo desdeñosamente. -¿Realmente crees que yo no haría copias de esa cinta? En estos momentos, cerca de 50 copias han sido distribuidas entre 50 de mis... asociados... por todo Tokyo y el área colindante. Tienen ordenes de llevársela directamente a Ranma y hacérsela escuchar si me ocurriera cualquier cosa.- Ella se echó hacia atrás en el taburete, con las manos detrás de la cabeza. -Se lo pondré de todas maneras. Después de todo, sería una lastima que ese 'dragón' se tomase tantas molestias en lanzar un hechizo para que Ranma odie a Shampoo... y que no funcione.-
Los ojos de Cologne estaban fruncidos con furia y su aura de combate ardía. Los clientes del Nekohanten, viendo esto, se levantaron con cuidado de sus sillas y llevaron a cabo una apresurada retirada por la puerta principal. En cuestión de segundos, el lugar estaba vacío salvo por Nabiki y Cologne.
-Hmm,- dijo Nabiki pensativamente. -Yo tendría cuidado con eso si fuera tú. Parece malo para el negocio.-
-¿Qué es lo que quieres?- siseó Cologne a través de sus dientes apretados.
Nabiki sonrió y de inclinó hacia delante, descansando los codos sobre el mostrador. -Okay, este es el trato. Quiero a mi hermana de vuelta. Tú sabes un hechizo que la hará volver. Por supuesto, lanzar ese hechizo destruiría completamente tu elaborado plan para atrapar a Ranma, pero... Bueno, eso sería demasiado malo para ti. Voy a darte una elección.-
Cologne no podía creer que hubiese sido derrotada por este impertinente despojo de chica. Tenía que haber alguna forma de recuperar la ventaja... -¿Una elección?- preguntó, tragándose visiblemente su rabia.
-Así es. La elección es esta: Haces el hechizo que trae a Akane de vuelta, y yo no le expongo tu confesión a Ranma. No haces el hechizo que trae a Akane de vuelta, y tendrás un artista marcial extremadamente furioso, preparado para partirlos a ti y a tu preciosa biznieta en pedazos.-
Cologne la miró enmudecida.
Nabiki sonrió complacidamente.
-Jaque mate, vieja bruja,- pensó.
-Te daré una hora para que te lo pienses,- dijo, deslizándose del taburete y dirigiéndose a la puerta. -Pero si fuera tú, recortaría mis perdidas mientras aún puedo.- Se volvió y miró a Cologne una última vez. -Ranma no tiene por qué enterarse de nada,- dijo llanamente. -Realmente no tengo ningún interés en ello. Él puede cuidar de sí mismo. Tan solo quiero a mi hermana de vuelta.-
Y salió por la puerta, dejando a Cologne aturdida y boquiabierta.
RRR
Fin de la séptima parte.
Hola….. mmmm porque me tarde? Pues bien verán, esta historia la tengo guardada en una usb, el miércoles que iba a publicar, la inserto en mi procesador y resulta que no tengo NADA¡, pues nada que le entro un virus y me borro todo T-T por eso ahora estoy al igual que ustedes, lo que ustedes leen es lo que yo tengo en español u.u
Y bueno hablando de otra cosa les agradezco a los que dejaron review (que fueron solo dos) por tomarse el tiempo de escribir algunas palabras ;D y a los que no también les agradezco que pasen por aquí ;D
Nos leemos en 15 días (bueno en 10 n.n) hasta pronto…
