Hearts of Ice

Parte 9: Recuerdo y mutilación (Memory and Mayhem)

Por Krista Perry

RRR

Akane estaba en el plano Kami. Ahora Ranma lo sabía y una pequeña chispa de esperanza asomó a través de la desesperación que le había embargado al sentirse dolorosamente atrapado y retorcido por los hechizos en conflicto, uno llevándole al lado de Akane, el otro obligándoles a estar separados.

En un principio pensó que tal vez el hechizo de Cologne podría ganar. Podía ver a Akane, escucharla. Ella le había hablado y le había dicho algo que pensó que nunca escucharía. Palabras que le llenaron de una inesperada alegría que sobrepasó al dolor físico de estar atrapado entre dos dimensiones.

Pero de repente, cambiaron las tornas y el hechizo de sangre comenzó a ganar terreno. El hermoso rostro de Akane, aun marcado por las lágrimas, estaba desapareciendo de su vista. -¡No!- pensó ferozmente, luchando por permanecer allí. Pero no sirvió de nada. Akane fue hacia él, con el rostro pálido y lleno de angustia. Su expresión de desesperación atravesó el corazón de Ranma.

-T…Te encontraré.- exclamó Ranma, sollozando la promesa con todas sus fuerzas a través del dolor cegador que le engulló. El hechizo de sangre le estaba trayendo de vuelta, la estaba perdiendo otra vez. ¡No podía volverla a perder! ¡No cuando la había encontrado! Él extendió la mano desesperadamente. -Akane...-

Y entonces, tan rápido como había llegado, el tormento desgarrador le abandonó. Ranma jadeó y se desplomó hacia delante sobre el suelo del Nekohanten.

Permaneció tumbado un rato, llenando de aire con dificultad sus pulmones, ahora sólidos. Entonces, lenta y temblorosamente, como si temiera que los terribles dolores pudieran regresar, se incorporó quedando apoyado sobre sus brazos y sus rodillas. Dejó colgar sin fuerzas la cabeza sobre su pecho y las lágrimas corrieron libremente por su rostro para caer y derramarse por el suelo.

-Akane...-

Cologne, Tofu y los demás le observaron en conmocionado silencio. Habían traído de vuelta a Ranma al anular los efectos del hechizo del Amor Verdadero, permitiendo que el hechizo de sangre le hiciese regresar a través de la barrera dimensional.

Ahora, viendo a Ranma, Tofu se preguntó si habían hecho lo correcto. El hechizo del Amor Verdadero había funcionado, aunque a la inversa. En vez de invocar a Akane, Ranma había sido llevado hasta ella. Todos habían contemplado enmudecidos como un Ranma transparente hablaba con una Akane invisible e inaudible. Contemplar su sufrimiento (tanto físicamente, cuando las fuerzas interdimensionales amenazaban con partirle en dos, como emocionalmente al perder a Akane de nuevo) les dejó un sentimiento de vacío a cada uno de un modo diferente. Algunos con simpatía. Algunos con auto-compasión.

Ukyo no sabía que sentir. Varias lágrimas cayeron por sus mejillas mientras se acercó dubitativamente hacia el tembloroso Ranma. -¿R...Ranchan? ¿Te... te encuentras bien?-

-La he visto, Ucchan,- susurró, con los ojos cerrados. -Ella estaba 'justo ahí', enfrente de mí, y no pude hacer nada.-

Un pequeño, casi silencioso sollozo escapó de la garganta de Ukyo. No podía asegurar si era porque no soportaba ver a Ranchan sufrir, o porque, una vez más, le había visto demostrar un amor inconfesado... por Akane.

Shampoo permaneció entumecida mientras miraba a Ranma. Mousse estaba detrás suyo. Podía sentir su miope mirada sobre ella, podía sentir su casi tangible deseo de confortarla; pero él no hizo nada. Shampoo no sabía si sentirse aliviada o... triste. Sus ojos aun le ardían de haber contemplado la escena que se había desarrollado momentos antes; el contemplar como sus sueños de conseguir a un Ranma fuerte, apuesto y amante esposo se convertían en polvo. Le temblaban las manos y el corazón se le había detenido en su pecho.

Ryouga tragó saliva audiblemente y se arrodilló al lado de Ukyo. -Entonces... ¿has hablado con... Akane?- le preguntó a Ranma, no dispuesto a pensar acerca en... nada más aparte de eso. -¿Está bien? ¿Qué te dijo?-

Ranma se echó atrás y se sentó sobre sus talones, secándose los ojos con el dorso de la mano, sin dirigirle la mirada a nadie. -Ella...-

-Ella me dijo que me... quería-

-Akane me quiere-

Ese pensamiento envió tal mezcla de felicidad y pena a través de él que sintió que se le encogía el pecho y que las lágrimas amenazaban con reaparecer. Tragó saliva con dificultad y se volvió para mirar a los demás.

-Ella me dijo donde estaba.-

-¡¿Qué?- Ryouga se abalanzó y cogió a Ranma por la solapa, con los ojos abiertos de par en par y ansioso. -¡¿Dónde? ¡¿Dónde está?-

Ranma apenas reaccionó al zarandeo de Ryouga. -Está en el Plano Kami,- dijo en voz baja.

La habitación se llenó de un estupefacto silencio. Cologne abrió los ojos de par en par.

-¿E...El plano Kami?- susurró Ryouga, soltando la camisa de Ranma.

Ranma asintió, pero sus ojos estaban desenfocados mientras miraba sobre el hombro de Ryouga hacia el vacío. -Tengo que encontrar el modo de llegar hasta allí...-

Sin que nadie se diera cuenta, la expresión de asombro de Cologne se disolvió en una lenta y retorcida sonrisa. -El plano Kami,- pensó, con una carcajada mental. -Bien. Quién hubiera pensado que el hechizo de sangre la enviaría 'allí'. Puede que no esté todo perdido.- Le lanzó una mirada subversiva a Nabiki, la cual contemplaba a Ranma en descrédito, y sus ojos se encendieron triunfalmente. -Akane está bien y verdaderamente fuera de su alcance si realmente está en el plano Kami. Y pronto...-

-Ranma, creo que puedo ayudarte,- dijo ella. Todos se volvieron hacia Cologne con esperanza en sus rostros, excepto Nabiki. Ella contempló a la anciana con una abierta hostilidad brillando en sus ojos.

-No has cumplido con tu parte del trato, vieja bruja,- pensó Nabiki, mirando furiosamente directo a los ojos de Cologne. -No solo eso, sino que ahora sé que enviaste a Akane al plano Kami. Será mejor que esto sea bueno, o ya sabes cuales serán las consecuencias.-

Cologne simplemente asintió ligeramente, como si comprendiera la muda, y aun así cristalina amenaza sin preocuparse en absoluto.

Ranma miró seriamente a Cologne. -¿Puedes tratar de lanzar el hechizo de nuevo? Casi funcionó.-

-¡¿Estás loco, Ranchan?- gritó Ukyo. -¡Esa cosa casi te mata!-

Ranma la miró y sonrió ligeramente. -Oh, vamos, Ucchan. Tú sabes que soy más fuerte que eso.-

-Me temo que ella tiene razón,- dijo Cologne. -El hechizo de sangre reaccionó mucho más violentamente contra mi magia de lo que pensé en un principio. Fue una suerte que el hechizo tratase de enviarte a ti en vez de convocar a Akane. Ella no tiene tu constitución y podría no haberlo resistido, aunque hubiésemos parado el hechizo a tiempo.-

-Me pregunto ¿por qué hizo eso?- dijo Tofu, bajando la vista para observar los calcinados restos del incienso del hechizo. -Enviar a Ranma en vez de traer a Akane.-

-No estoy completamente segura,- respondió Cologne, -pero sospecho que hubo alguna interferencia desde el plano Kami.-

Ranma sacudió la cabeza. -¿Interferencia?- preguntó. -¿A qué te refieres?-

Cologne frunció el ceño. -Quiero decir que si Akane está realmente en el plano Kami, algún tipo de espíritu o demonio puede haber alterado el hechizo.-

-¡¿Qué?- exclamó Ranma. Se puso en pie de un salto y miró hacia abajo a la vieja Amazona. -¡¿Qué quieres decir con demonio?- El miedo atenazó su corazón ante la idea de que Akane estuviera en manos de alguna malvada entidad sobrenatural. ¡De ninguna manera podría esa patosa enfrentarse a algo parecido!

Entonces parpadeó sorprendido y el miedo en su corazón se extendió por todo su cuerpo. Sus ojos se abrieron de par en par cuando el recuerdo le golpeó. -La Mujer de la Nieve,- susurró Ranma, recordando las últimas palabras que Akane le dijo.

-¿Qué dices?- preguntó Cologne.

Ranma no la escuchaba. Una imagen vino a su mente, la imagen de su sueño la noche anterior, el sueño de una pálida Akane fantasmal congelándole hasta la muerte, emanando frío desde sus blancos dedos hacia su pecho. El sueño donde, cuando había conseguido extraer las palabras "Te quiero" de sus congelados pulmones, ella había cambiado. Cambiado a una extraña mujer de piel blanca con una larga cabellera y unos helados ojos azules...

Él había visto a esa misma mujer en pie detrás de Akane.

-Oh no...-

Ryouga vio la expresión en el rostro de Ranma, y sintió una pesada carga de temor establecerse en su estómago. -¿Qué? ¿Qué ocurre, Ranma? ¡¿Tú sabes algo, no es cierto?-

-Akane,- dijo Ranma, girando para mirar a su rival con pánico aflorando en su voz. -Ella está con una extraña mujer del plano Kami llamada la Mujer de Nieve. Yo... yo creo que es un espíritu o un demonio de esos.-

-¡¿Qué?- Un débil parpadeo de energía verde azulada comenzó a brillar alrededor de Ryouga. Ukyo, Mousse, Shampoo y los demás comenzaron a apartarse alarmados. -¡Ranma! ¡¿Cómo puedes haber dejado a Akane en manos de un demonio?-

Los ojos de Ranma ardieron con furia y su propio ki comenzó a brillar en respuesta. -¡Oye, cerdito! ¡No tuve elección! ¿Fueron ustedes los que estropearon el hechizo, recuerdas?- Él señaló al suelo chamuscado. -¡Yo no quería dejarla!- gritó, formándosele un nudo en la garganta. Ranma comenzó a temblar y sus ojos se humedecieron cuando el dolor de la pena se unió a su rabia. Sus manos se cerraron en puños y su ki ardió más azul que el de Ryouga.

-¡Yo NO quería dejarla!-

La intensidad de la reacción de Ranma hizo a Ryouga parpadear sorprendido, y se dio cuenta de que se había excedido. Dio un paso atrás aturdido al percibir una desesperación igual, si no mayor, que la suya propia en el rostro de su rival. -O-oye, Ranma, yo... yo no quería decir...-

Afortunadamente, Tofu intervino antes de que Ranma pudiera incinerarlos a todos con un Shishi Houkodan. -¡Esperen, ya está bien!- dijo con firmeza adelantándose, aunque no justo en medio de los dos combatientes. -Ranma, Ryouga, tranquilícense. Sé que ambos están muy preocupados. Todos lo estamos, pero este no es el tiempo ni el lugar para una pelea.- Permaneció allí, imponiendo paz y mirando a Ranma a los ojos, prácticamente obligando al joven a calmarse.

Ranma le devolvió la mirada, temblando con rabia, con su ceño fruncido sobre unos ojos brillantes mientras intentaba contener las lágrimas. Pero Tofu era como Kasumi en el aspecto de que era difícil negarles nada a ninguno de los dos. Finalmente, Ranma se relajó ligeramente y parpadeó, desvaneciéndose el brillo de su aura.

Tofu dejó escapar un suspiro de alivio que hizo eco con los del resto de personas de la habitación, especialmente Ryouga. -Así está mejor,- dijo Tofu. -¿Ahora, qué es lo que dijiste hace un momento? ¿Dijiste que Akane estaba con la mujer de Nieve?- Tofu arqueó las cejas con curiosidad. -¿La Mujer de las Nieves del viejo cuento de hadas?-

Ranma le miró con la mente en blanco. Su padre no le había contado muchos cuentos durante su viaje de entrenamiento. Soltó un tembloroso suspiro y trató de concentrarse mientras luchaba por controlar sus emociones. -No lo sé,- respondió al fin, -pero creo que la vi. Tenía la piel realmente pálida y el pelo largo y blanco. Estaba de pie detrás de Akane.-

-Y... creo que intentó matarme la última noche,- añadió en silencio, no deseando exponer ese temor en particular. Después de todo, fue solo un sueño ¿Verdad? Si hubiera estado a punto de morir congelado durante la noche lo habría notado. Se volvió hacia Cologne. -Tú dijiste que podías ayudarme. Si no podemos volver a usar ese hechizo, ¿hay alguna otra cosa que puedas hacer? ¿Sabes como puedo llegar al plano Kami?-

Cologne miró a Nabiki por el rabillo del ojo. La joven Tendo estaba de brazos cruzados y su expresión relataba la amenaza silenciosa que tenía firme intención de cumplir si Cologne no hacía todo lo posible para salvar a su hermana. Cologne cerró los ojos por un momento.

Esto tenía que ser bueno.

Entonces alzó la cabeza y miró a Ranma. -Hay un gran tesoro que entre mi gente es conocido como el Ojo del Espíritu u Ojo de Kami. Es una gema de gran poder que ha pasado de generación en generación en mi tribu desde los tiempos de la primera Amazona. Su poder es tal que podría superar al hechizo de sangre y enviarte al plano Kami para recuperar a Akane intacta.-

Ranma parpadeó, al igual que Shampoo. Ella nunca había oído de ningún 'Ojo de Kami'... ¿Qué estaba tramando su bisabuela?

-¿Por qué no lo dijiste antes?- dijo Ranma ansiosamente. -¡Vamos por él!-

-Desafortunadamente, está en China.- Cologne observó la fruncida expresión de Nabiki. -Y debo recuperarlo yo sola,- dijo antes de que Ranma tuviera la oportunidad de comenzar una expedición. Tanto Ranma como Ryouga sintieron desinflarse ante sus palabras.

-Las otras ancianas de la tribu no se alegrarán de dejar tal sagrado tesoro a mi cuidado para ayudar a unos extranjeros; pero creo que puedo persuadirlas. Dadme cinco días. Cinco días y regresaré con la gema. Entonces podremos traer a Akane de vuelta.-

-¡¿Cinco días?- gruñó Ranma. ¿Quién sabía qué horribles cosas podría hacerle la mujer de las nieves a Akane en cinco días?

-Lo siento, Ranma.- Cologne volvió a mirar a Nabiki, quién se mostraba 'ligeramente' apaciguada, aunque aun enojada. -Si puedo volver más pronto, lo haré. Mientras tanto, debes ser paciente.-

Ranma apretó los dientes. La paciencia nunca había sido su fuerte.

RRR

-Cinco días,- dijo Nabiki. Estaba frente a la entrada del Nekohanten en medio del frío atardecer de primavera y observaba a la vieja momia con una rabia a duras penas contenida. Los demás se habían marchado hacía pocos minutos, ya que parecía que no se podía hacer otra cosa. Mousse y Shampoo estaban dentro limpiando los restos del hechizo del suelo. -Nada más… Si no has vuelto en cinco días, Ranma escuchará la cinta. Y si ese 'Ojo de Kami' no funciona, Ranma escuchará la cinta. Esta es tu última oportunidad.-

Los labios de Cologne se torcieron en una ligera media sonrisa. -¿Y si, por alguna casualidad, fallase? Le pondrías la cinta a Ranma, y la pobre Akane seguiría atrapada en el plano Kami sin ninguna manera de rescatarla.-

Nabiki sonrió sarcásticamente. -Creo que ha quedado bastante claro, después de lo que hemos visto esta noche, que Ranma no se rendirá hasta que encuentre una forma de traer a Akane de vuelta. Si tú no puedes hacerlo, nosotros encontraremos a alguien que pueda. Como he dicho antes, no me importa si Ranma escucha o no la cinta. No me interesa si Ranma odia a Shampoo o no. Él ya es mayorcito, puede cuidar de sí mismo.-

Cologne parpadeó.

Nabiki se inclinó hacia delante y miró desde arriba a la marchita Amazona. -Cinco días. Esta es tu última oportunidad de permanecer en el bando 'bueno' de Ranma. Después de eso, si Akane no está de vuelta, tendrás que despedirte de... bueno, de la existencia mortal, probablemente. Tras la demostración de esta noche, apostaría cincuenta a uno que Ranma podría lanzar un ataque de depresión que haría que cualquiera de los de Ryouga pareciesen fuegos artificiales.-

Cologne asintió, para la sorpresa de Nabiki. -Tienes bastante razón,- replicó. -Por lo cual deberías creerme cuando digo que volveré dentro de cinco días, serás mucho más feliz. Espero que entonces cumplas con el fin de nuestro pequeño trato, y tomes las precauciones necesarias para asegurarte de que Ranma nunca descubra que Shampoo y yo fuimos las responsables del hechizo de sangre.- Entonces sonrió. -No tengo intención de renunciar al futuro yerno todavía.-

Nabiki entrecerró os ojos. -Bien,- dijo, aunque el nudo en su garganta le decía que algo iba mal, que estaba ignorando algo. ¿Pero qué? Ella había examinado concienzudamente todas las aberturas... -Tan solo no intentes nada extraño. Cualquier signo de algo fuera de lo común y...-

-Sí, sí, y Ranma escuchará la cinta.- Cologne suspiró. -No temas, Nabiki Tendo. Serás complacida cuando regrese de China.-

-Eso espero. Por tu propio bien.- Nabiki se despidió de Cologne con una última mirada encendida antes de darse la vuelta y regresar a casa.

Cologne la vio marcharse.

Un minuto después, una taciturna y confundida Shampoo salió y se reunió con ella enfrente del restaurante. Cologne le hizo un gesto con su bastón, y en un instante estaban saltando por los tejados, dejando el distrito de Nerima detrás.

Diez minutos más tarde habían regresado. Cologne le dio a la chica algunas breves instrucciones de cómo manejar el negocio mientras estaba fuera. Entonces, sin más preámbulos, partió hacia China.

Shampoo volvió al restaurante, sonriendo de oreja a oreja.

RRR

Imperdonable. La muerte era demasiado buena para él.

Yuki-onna estaba frente a su helado espejo contemplando el objeto de su odio mientras entraba en el Dojo y comenzaba a realizar difíciles katas con intensa ferocidad. Sus fríos ojos azules se entrecerraron.

Sí, él estaba frustrado. Había estado tan cerca...

-Demasiado cerca...-

Los sentimientos del joven palidecían en comparación a los que 'ella' sentía. Había llegado tan lejos con Akane. A Akane le gustaba estar allí, le gustaba estar con ella. Cierto, aun tenía que olvidar... a ese chico... pero había llegado a ser casi feliz...

Y ahora él lo había arruinado todo. Akane nunca sería feliz quedándose sabiendo que él la estaba buscando. Al menos no mientras esa condenada hebra de sangre de dragón les conectase.

Ella estaba a punto de quitarla. Tras casi dos años de trabajo diario, finalmente había sentido un debilitamiento en el hechizo de sangre. No tardaría mucho...

Pero podría no ser suficientemente pronto. Especialmente si el chico intentaba avivar su promesa de encontrarla.

Yuki-onna frunció el ceño. Había que hacer algo al respecto. Debía acabar con él, eliminarlo de escena... de algún modo. Y era necesario castigarle por causar dolor a Akane. Pero no podía matarle. Si lo hiciese, Masakazu lo sabría, y entonces...

Pero... había destinos peores que la muerte.

Todo lo que tenía que hacer era encontrar uno que fuera... apropiado.

Yuki-onna extendió las manos y las puso cada una a un lado de la imagen en su espejo. Esto era el presente, el 'ahora' del plano mortal.

-Atrás...- susurró, y su helado aliento fluyó sobre la superficie reflectante.

La imagen de Ranma se detuvo. Entonces, lentamente, la escarcha giró mágicamente, la imagen comenzó a moverse de nuevo; pero esta vez a la inversa. Lenta y espectralmente, Ranma realizó sus fluidas katas hacia atrás, dando unos saltos y volteretas tan suaves y perfectas que era casi imposible asegurar que esta vez se movía en dirección opuesta.

-Rápido,- exhaló ella. -Muéstrame el pasado. Muéstrame en 'su' pasado lo que pueda hallar como castigo conveniente por sus crímenes contra mi pequeña Akane-chan.-

La imagen se nubló y aceleró, moviéndose cada vez más rápido. Yuki-onna colocó sus blancas manos sobre el cristal helado y cerró los ojos, viendo en su mente las imágenes con una claridad cien veces mayor que con los ojos.

Ranma, intentando alcanzar a Akane mientras el hechizo de sangre les apartaba...

Ranma, brillando con un aura roja entre los restos de la puerta del Nekohanten mientras gritaba el nombre de Cologne con furia...

-Más atrás,- susurró. -Antes del hechizo de sangre.-

Ranma, corriendo sobre una valla mientras Akane lo hacía a su lado por la calle. Él le dijo una crueldad y ella le envió volando hacia el canal de drenaje para emerger momentos más tarde en forma de mujer pelirroja...

Yuki-onna sonrió. Akane le había contado acerca de su maldición de Jusenkyo, por supuesto. Como mínimo, tenía que admitir que era algo asombroso. Quizás podría usarlo a su favor como parte del castigo. -Más atrás,- susurró.

Imágenes de la vida de Ranma aparecieron ante ella. Ranma durmiendo, comiendo, luchando. El fiasco de las prometidas al completo. Su furia creció mientras veía como ese joven no solo hacía sufrir a Akane, sino a otras mujeres también. La chica solitaria, Ukyo. La desesperada Shampoo, e incluso a la enloquecida Kodachi.

Incluso a su propia madre. Lágrimas de hielo se deslizaron por el rostro de Yuki-onna cuando contempló cuan desesperadamente deseaba verle la madre de Ranma, abrazarle. Y aunque él vislumbraba ese amor, lo burlaba escondiéndose bajo su apariencia femenina justo enfrente de ella; disfrutando del placer de su compañía, pero negándole la alegría y el confort que le ofrecería con la revelación de que él era su hijo. Las lágrimas que la madre de Ranma derramaba por su hijo perdido, sin saber que estaba burlándose de su dolor justo delante de ella, atravesaron el corazón de Yuki-onna.

-¿Cómo se atreve...-

-Atrás...- dijo ella, con un terrible nudo en la garganta.

El tiempo rebobinó en su espejo.

Contempló el encuentro de Ranma con Herb. Sí, estar atrapado en su cuerpo de mujer ciertamente parecía causarle al joven suficiente angustia. Eso era definitivamente una posibilidad, aunque no le parecía suficiente justicia para su gusto.

Yuki-onna recogió en su mente la vida de Ranma, envolviéndola con tentáculos de magia, amplificando las imágenes para incluir emociones, tratando de sentir sus mayores momentos de angustia, dolor o... miedo...?

Entonces se detuvo. –Ahí- había algo interesante. Tan solo había sentido uno o dos parpadeos de verdadero terror en el rápido retroceso de la vida de Ranma, pero 'aquí' en su más temprana juventud, se hallaba concentrado un núcleo de terror insano. Sus labios esbozaron una sonrisa. -Muéstramelo,- susurró. -Desde el principio.-

Escena del espejo…

Un joven Ranma, de no más de diez años, se hallaba sentado de rodillas frente a su padre en un Dojo.

-Ranma, hoy te entrenaré en el secreto arte del invencible puño del gato. El Nekoken.-

El pequeño Ranma alzó la vista, con sus ojos azules confundidos. ¿Gatos? ¿Qué tienen de especial los gatos? Oh bueno. Papá siempre estaba enseñándole extrañas nuevas técnicas.

-Levántate, Ranma. Extiende tus brazos. Bien.-

-¿Qué estás haciendo, Papá?- Ranma encogió la nariz cuando su padre sacó una larga ristra de salchichas de pescado de un paquete que había comprado recientemente.

-Tan solo estate quieto mientras te ato esto alrededor, hijo.-

Ranma miró a su padre, disgustado. -¿Qué se supone que va a hacer esto?- preguntó.

-Confía en mi, hijo. Esto va a ayudarte a aprender una de las más poderosas técnicas entre las artes marciales.-

Ranma abrió los ojos de par en par. -¿De veras? ¡wow! ¿Cómo funciona?-

Genma fue detrás de Ranma y le cogió por el cuello de su gi. Fue entonces cuando Ranma descubrió la trampilla abierta en el suelo. -¿Qué? ¡Papá, aaAAAHH!- gritó Ranma cuando su padre le arrojó por el oscuro agujero.

Ranma aterrizó sobre algo blando. Entonces ello dejó escapar un bufido inhumano que atravesó sus tímpanos. Asustado, saltó hacia arriba, pero no antes de sentir el dolor que le produjeron unas garras arañando la piel de su pierna, dejando lacerantes heridas sangrantes a su paso. Aturdido, aterrizó de pie, solo para repetir la experiencia. Volvió saltar aterrado, aterrizando sobre más gatos, quienes le mordían y arañaban en defensa.

-¡Ay! ¡Aughh!- Ranma vio a su padre observándole desde el recuadro de luz de la trampilla sobre él. -¡P-papá, sácame de aquí! ¡Los gatos me están... AY... mordiendo!-

Genma le miró durante un instante. Entonces cerró la trampilla, dejando a Ranma en una retorcida oscuridad llena de gatos.

Ranma miró al techo sin creérselo. -¿Papá?- Él no iba a dejarle en serio ahí debajo, ¿Verdad? Ranma permaneció rígido, abriendo los ojos en la absoluta oscuridad, temeroso de moverse por miedo a tropezar y caer sobre un gato de nuevo. -¿Papi?-

Pero pronto su miedo a no moverse fue reemplazado. Los gatos, captando el aroma de las salchichas, empezaron a reunirse en torno a él.

Él no podía verles; pero podía oírles maullar mientras se frotaban contra sus piernas. Los gatos se peleaban, bufaban y se subían unos encima de otros, clavando sus zarpas en los pies desnudos de Ranma mientras comenzaban a devorar las salchichas alrededor de sus piernas. Ellos alzaron sus afiladas zarpas para aferrarse mejor en un intento de alcanzar la primera comida que se les ofrecía desde hacía días.

Los ciegos ojos de Ranma se abrieron aun más por el miedo. -¡Ay!- Garras y dientes se hincaron profundamente en su piel y él se tambaleó ante el agudo dolor, cayendo de espaldas. Los gatos se arremolinaron sobre él, saltando sobre su pecho, arañando y mordiendo indiscriminadamente tanto a las salchichas como al que las portaba, con el ansia de la desnutrición alimentando la furia de su hambre.

-¡P-paapi!- gritó. Él sabía que no era de hombres estar asustado, pero allí había tantos de esos gatos, y estaba tan oscuro... Podía sentirlos y sus inhumanos maullidos le rodearon y saturaron sus oídos mientras mordisqueaban su carne y arañaban sus brazos y su cara ¿Por qué le había tirado su padre aquí para ser devorado? ¿Es que ya no le quería? ¿Era una deshonra como estudiante? ¿Por qué no respondía y no abría la puerta para sacarle de allí...?

-¡Papi, p-por favor!- el pequeño llamó desesperadamente mientras era lentamente enterrado bajo una montaña viviente de bufidos, maullidos y arañazos. Su voz se alzó en desesperado pánico. -¡Por favor! ¡D-déjame salir!-

Pero su padre no respondió y las salchichas de pescado se acabaron pronto; pero los gatos estaban aun hambrientos, y como el olor del pescado le impregnaba, los gatos le arañaron y mordieron en frustración...

Ranma permaneció tumbado temblando, con los brazos protegiendo sus ojos y sangrando de cientos de arañazos y mordiscos por todo su cuerpo. No supo cuanto tiempo estuvo allí tirado, llorando en silencio, hasta que su padre finalmente abrió la trampilla y le sacó fuera.

-Bien.- Su padre le puso frente a él, limpiando sus heridas con irritantes antisépticos. -¿Has aprendido algo?- Miró fijamente los enrojecidos y llorosos ojos de Ranma y su expresión decaída. -¿Qué pasa contigo, chico? ¡Se supone que estabas aprendiendo el puño de gato allí abajo! ¡¿No me digas que tan solo te encogiste en una esquina y lloraste?-

-No podía ver,- respondió Ranma en voz baja. -Y habían... tantos...-

-¡Bah! ¡Eso no es excusa! Me avergüenzo de ti. ¿Cómo puedes ser el heredero de la escuela Saotome de Artes Marciales libres si...-

Justo entonces, un gato, que de algún modo había conseguido escapar del foso, se paseó por el Dojo.

Ranma jadeó y se apartó, encogiéndose, con el fuego de sus heridas ardiendo en su cuerpo y en su mente.

Genma frunció el ceño mientras miraba de un lado a otro entre el gato y su hijo. -¿Así que esas tenemos, eh? Bien ¡Ningún hijo mío va a estar asustado de una cosa tan estúpida como un gato!-

Ranma miró al suelo, sonrojándose por la humillación.

Por eso no protestó cuando su padre le ató sardinas al día siguiente.

Los gatos convergieron hacia él unos minutos después de que aterrizara en el suelo, con sus ojos brillando como lámparas demoníacas a la luz que entraba por la trampilla justo hasta que se cerró de un portazo, sumiéndole en la oscuridad. Entonces los maullidos, los bufidos y las afiladas garras apagaron su chispa de determinación de no asustarse. Ranma gritó de miedo y dolor.

Al día siguiente, Ranma se detuvo frente a su padre, tratando de ocultar sus temblores. -Por favor, papi, no me tires allí otra vez. Lo... lo prometo, no tendré miedo de los gatos nunca más.-

-Bien. Entonces no te importará intentarlo de nuevo. Llegarás a dominar el puño del Gato, chico.-

Al día siguiente, Ranma no podía esconder sus temblores. Caían lágrimas de sus ojos incontrolablemente, y trató de apartarlas con el dorso de sus manos, avergonzado de su debilidad. Su padre estaba frente a él, creciendo en desaprobación. -P-por favor, papi,- lloró él. -No quiero ir al foso otra vez. Los gatos, e-ellos...-

-¡Mírate a ti mismo, chico! ¡Yo no te he criado para que seas un cobarde llorón! ¡Ahora mismo vas a bajar allí, y no vas a salir hasta que no aprendas a controlar tu miedo! O el puño de gato, lo que venga primero. ¡Ahora ve!- Y con un empujón, Genma metió de nuevo a su hijo en el foso.

Esta vez, los gatos sabían que llegaba la comida. Ranma fue cubierto de felinos arañadores y mordedores incluso antes de que llegase a tocar el suelo. La puerta se cerró sobre él, dejándole en medio de la oscuridad con el terror y el dolor y sin ninguna esperanza salir pronto de allí. Esos gatos eran demonios que querían sacarle los ojos, que querían comerse su carne hasta dejar los huesos. Le devorarían antes de que pudiera aprender el puño de gato...

Su padre nunca le dejaría salir. Estaba atrapado allí para siempre. No había salida...

No hay salida...

**¿Asustado, chico?** Esas palabras fueron un ronco gruñido dentro de su mente. Ranma estaba demasiado aterrorizado como para abrir los ojos. Pero descubrió que no necesitaba abrir sus ojos para ver al Gato de las Sombras que acababa de aparecer en la habitación. El animal sobrenatural brillaba con un aura negra y se acercó en silencio a través del muro de gatos maulladores y bufadores que trataban de hacerle jirones.

Si los gatos eran demonios, entonces este era su maestro.

**¿Te atreves a tratar de aprender el Puño del Gato, eh? Para eso hay un precio. Tú 'casi' lo has pagado. Tu delicioso miedo me ha traído hasta aquí para recoger el resto. Tan solo un poco más...**

El Gato de las Sombras alzó una pata y extendió sus garras afiladas como agujas. Ranma las vio acercarse a su rostro, incluso con sus ojos totalmente cerrados, incluso con sus brazos cruzados sobre su rostro. Un aterrado gemido escapó de su garganta.

**Bien. Solo un poco más...**

-¡P-papi! ¡Ayudam-me!-

No hubo respuesta.

Las garras del Gato de las Sombras se lanzaron hacia su rostro.

Ranma gritó. Y permaneció gritando.

**Siiii.** El Gato de las Sombras rugió de gozo. **Ese es el sonido que me gusta oír. Ahora una cosa más.** El Gato de las Sombras se acercó y tocó con su frente la de Ranma.

Cuando la frente del Gato tocó la suya, algo en la joven mente de Ranma chasqueó. Sus ojos se abrieron y miraron al vacío, y su grito se transformó en un maullido.

El Gato de las Sombras se rió, emitiendo un extraño ronroneo. **Ya está todo hecho. Disfruta de mi... regalo.** Las palabras entraron en la mente incomprensiva de Ranma mientras el Gato de las Sombras se desvanecía, retornando al inframundo.

Genma estaba sentado en posición del loto justo al lado de la trampilla, ardiendo con pesar mientras escuchaba a su hijo sollozando debajo. Tenía que pasar esto, después de toda su dedicación y el trabajo duro entrenado al chico. Escuchaba las súplicas de su hijo, pero las ignoraba. Era por su propio bien.

Entonces Ranma comenzó a gritar. Los ojos de Genma se abrieron y fue hacia la trampilla. Pero no... Él dudó. Si sacaba a su hijo ahora, ¿cómo iba a aprender a superar sus temores? No podía permitir que Ranma creyera que su padre iba a estar allí para salvarle cada vez que algo le daba miedo...

Genma se quedó helado cuando escuchó como la voz de Ranma cambiaba de un grito de terror a un inhumano maullido, como un animal herido.

-¡Ranma!- Sin pensarlo más, abrió de golpe la puerta.

Ranma surgió de la abertura de un solo salto, aun maullando, y aterrizó a cuatro patas. El niño se volvió bufando hacia Genma, quien cayó de rodillas a dos metros de él.

Genma palideció. El pelo de Ranma estaba de punta y había una ferocidad salvaje brillando en sus ojos como una fiebre. Un gruñido surgió de su garganta. Levantó una mano, cerrada como si fuera una zarpa, y lanzó un tajo en dirección a su padre a través de la habitación.

Genma jadeó de dolor cuando sintió desgarrarse la ropa y la piel con la fuerza de un casual movimiento de la mano de Ranma. Cayó hacia atrás, perdiendo el aliento. -¡El Puño del Gato¡ ¡Lo ha conseguido! Pero... ¡¿Qué le ha ocurrido? ¡Hijo mío...!- Se incorporó sobre un hombro para ver saltar a Ranma a cuatro patas por una ventana con una velocidad asombrosa. -¡Ranma! ¡Espera!-

Pero su hijo se había ido.

Gruñendo mientras se incorporaba dolorido, descubrió que estaba sangrando a través de los cortes en sus brazos y su torso. -Tengo que encontrar a Ranma...-

A varias calles de distancia, Ranma se acurrucó sobre la rama de un árbol. Estaba temblando y su corazón latía rápidamente en su pecho. Su mente parecía incapaz de formar palabras, pero las sensaciones y los instintos le inundaban y sabía que tenía que escapar... escapar de la fuente de su miedo y sufrimiento.

Sufrimiento. Le dolía. Estaba cubierto de arañazos y mordiscos. Él observó, escuchó y olfateó. El gran cruel no estaba por los alrededores. Estaba a salvo. Sintiéndose un poco más seguro, comenzó a limpiar cuidadosa y metódicamente las heridas de sus patas con la lengua.

-Oye, chico, ¿Qué estás haciendo subido en mi árbol?- Akemi Fujisami apartó un mechón de pelo gris de sus ojos con una arrugada mano mientras observaba desde el portón las ramas de su enorme árbol. -Baja aquí ahora mismo.-

El niño, que no parecía tener más de diez años, llevaba puesto un gi blanco desgarrado y manchado de sangre. Él la observó desde su extraña posición y ella pudo ver que su cara y brazos estaban llenos de ensangrentados arañazos.

A Akemi se le cortó el aliento. El negro de sus pupilas y el color azul de su iris parecían pequeños y perdidos en medio de la salvaje blancura que llenaba sus ojos. Él parpadeó y volvió a lamerse tranquilamente sus dedos encogidos.

-Oh cielos,- dijo ella. La anciana le observó con los ojos abiertos. Su marido había sido un gran artista marcial antes de fallecer. Gracias a él, había visto y oído numerosos hechos durante su vida... -¿Podría ser..? No, es tan solo una leyenda. ¿Y quien le haría semejante cosa a un niño?-

Ella le miró fijamente y frunció el ceño. -Aun así...-

Fue hacia el interior de la casa y surgió momentos después con un tazón de leche. Lo dejó en el porche y volvió la vista hacia el joven de pelo moreno. Aclarando la garganta un poco avergonzada, extendió una mano. -Aquí gatito, gatito,- llamó suavemente. -Ven conmigo. Tengo un poco de leche para ti. Aquí gatito, gatito.-

Ranma se detuvo, parpadeó y continuó su tarea.

Akemi se dio cuenta de que no bajaría hasta que hubiera terminado y con toda probabilidad, esperaría a que ella se marchara. Suspirando, entró en la casa y deslizó la puerta hasta cerrarla. Entonces se sentó al otro lado de la puerta y esperó pacientemente.

Ranma observó cautelosamente como la extraña grande se metía en la casa. Tras unos minutos, saltó al césped y se acercó con cuidado al portón, olfateando el tazón. El líquido blanco olía bien, y su estómago le dolía de hambre, así que empezó a lamerlo.

La puerta se deslizó y Ranma se detuvo tensándose. Era la extraña grande. Ella extendió lentamente una mano. -Tranquilo,- dijo arrullándole. -Buen gatito. No voy a hacerte daño.- Su voz era suave, relajante y su lenguaje corporal cuidadosamente no amenazante mientras se arrodillaba junto a él. Ranma se calmó y continuó lamiendo la leche.

Ni siquiera dio un respingo cuando ella acarició cautelosamente su cabeza. Era agradable. Él se frotó contra la mano y comenzó a ronronear.

Akemi suprimió un jadeo. Las cuerdas vocales de los humanos no estaban diseñadas para emitir ese sonido y aun así él lo hacía. Esto definitivamente no era natural... Ella apartó la mano alarmada.

El niño la miró, con leche goteando de su barbilla y maulló. Sonaba casi como una interrogación, como si le preguntase por qué había parado.

Ella sonrió. A pesar de sus dudas, volvió a estirar la mano para acariciarle la cabeza y él arqueó la espalda complacido, frotándose contra su costado. Akemi se rió suavemente. -Hmm. Me parece que alguien está falto de afecto.-

Ella se asustó un poco cuando repentinamente se subió en su regazo y se acurrucó. Escondiendo sus brazos y sus piernas bajo él, sacó una mano cerrada como una pata y comenzó a limpiarse los restos de leche de la cara.

Ella sonrió, acentuando las arrugas de la risa en su rostro. Era un chico muy guapo. Estaba segura que cuando creciese sería un verdadero rompecorazones.

Si alguna vez recuperaba el sentido, claro está.

Su sonrisa se tornó triste. -¿Cómo voy a sacarte de este estado, jovencito?- susurró. -No puedes quedarte así para siempre.- Se sentó despacio, acariciándole el pelo mientras él ronroneaba en su regazo, con los ojos cerrados. Ella empezó a arrullarle ausentemente y al cabo de un tiempo sintió que la respiración del niño se profundizaba al entrar en el sueño.

Sus piernas empezaron a dormirse por estar tanto tiempo con el peso del joven sobre su regazo. Ella suspiró y cambió de posición, tratando de ponerse cómoda. Sus movimientos despertaron a su joven visitante.

Ranma parpadeó adormilado. -Qué extraño,- pensó. -No recuerdo haberme quedado dormido.- Bostezó enormemente y entonces escuchó una risa. Fue entonces, al mirar a su alrededor, cuando se dio cuenta de que no tenía ni idea de donde estaba. O de por qué estaba de rodillas sobre el regazo de una señora mayor.

-¡Gahh!- exclamó, cayendo del regazo de la mujer y aterrizando de espaldas en el jardín.

Akemi sonrió con alivio cuando vio los ojos del niño, grandes y azules, con la ferocidad reemplazada por confusión. Sus dedos estaban extendidos sobre el césped en vez de encogidos como zarpas.

-Bienvenido de vuelta a la humanidad,- dijo burlonamente.

-¿Huh?- Ranma parpadeó. -¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú?- Él examinó los desconocidos alrededores y frunció el ceño. -¿Cómo he llegado aquí?- preguntó.

-¿No recuerdas nada?- preguntó Akemi.

Ranma sacudió la cabeza mientras la miraba, entrecerrando los ojos con suspicacia. Entonces se detuvo. -Yo recuerdo...- Una sombra pasó sobre su rostro y se estremeció. -...gatos,- finalizó.

Akemi asintió. -Es lo que pensaba.- Ella se levantó y se inclinó profundamente. -Soy Fujisami Akemi. Eres bienvenido como huésped en mi hogar.-

Ranma parpadeó de nuevo aturdido mientras intentaba comprender lo que ocurría. Además, nunca nadie se había inclinado así hacia él antes. Se puso en pie y le devolvió el saludo. -Soy Saotome

Ranma,- dijo.

Akemi sonrió. Que chico tan encantador. -Encantada de conocerte. Parece que has estado estudiando el NekoKen.-

-¿Cómo lo sabes?- le preguntó Ranma con los ojos abiertos.

-Por tus cicatrices de guerra, en primer lugar,- respondió, -y en segundo por...-

-¡Rannmaaaa!- La llamada se oía débil, como si estuviera a una manzana de distancia.

Ranma dio un brinco, como si le hubieran sorprendido haciendo algo que no debía. -Es mi papá,- dijo, mirando arrepentidamente a Akemi. -Lo siento, yo... tengo que irme.- Y con una agilidad que la sorprendió, saltó a la rama más baja del árbol, a unos buenos tres metros del suelo, y se descolgó sobre el muro que rodeaba la casa.

-Ranma, espera,- dijo Akemi.

Él se detuvo, volviéndose hacia ella.

-Quédate conmigo,- deseaba decir. -Yo cuidaré de ti mejor de lo que él puede.- En vez de eso, respiró profundamente y sonrió. -Acuérdate de donde vivo,- le dijo. -Háblale a tu padre de mí, y hazle saber que si alguna vez tiene problemas con... con el Nekoken, que yo puedo ayudarle. ¿Me prometes que se lo dirás de mi parte?-

Ranma no entendió la extraña petición; pero sonrió a la anciana. "Esta bien," dijo. -Lo prometo. ¡Domo arigato, Fujisami-san!- Y con esto, desapareció tras el muro.

Fin de escena.

La mujer de las Nieves separó las manos del espejo y las dejó caer a sus costados, con las imágenes y sentimientos de Ranma desvaneciéndose de su mente.

Eso... Eso fue 'interesante'. Un conocimiento definitivamente incalculable.

Enlace o no enlace... Quizás hubiera una forma de hacer que Ranma olvidara a Akane después de todo...

RRR

-¡Oye, Ryouga! ¡Levántate!-

Ryouga apretó los ojos y gruñó. -Lárgate, Ranma. Es demasiado temprano. Ni siquiera ha salido el sol.-

Ranma refunfuñó y bajó la cremallera de la tienda de campaña para meter la cabeza dentro. -¿Desde cuando te ha dado por ser la bella durmiente, señor puedo-recorrer-el-continente-entero-sin-darme-cuenta-porque-no-me-canso? Como si nunca me hubieras levantado tú en mitad de la noche para pelear.-

Ryouga suspiró pesadamente y se sentó. -De acuerdo, Ranma. Entrenaré contigo. Y esta noche le pediré prestado algo de poción para dormir a Kodachi y te lo echaré en la comida para que duermas toda la noche. ¿De acuerdo?-

Ranma hizo una mueca. -No tiene gracia, Ryouga.-

-¿Quién trata de hacerse el gracioso? Vamos. Tal vez si te dejo inconsciente pueda dormir decentemente.-

Ranma se rió. -Lo dudo.-

Entonces frunció el ceño. Se sentía ligeramente culpable por despertar a Ryouga en medio de la noche. Ciertamente no era culpa de Ryouga que no pudiera dormir bien. Era solo que cada vez que se dormía tenía... pesadillas tan horribles...

Algunas eran sobre Akane. Podía ver como la expresión en su rostro cuando fue apartado de ella, oírla gritar su nombre en desesperación, podía ver el frío y reluciente brillo en sus lágrimas mientras corría hacia él...

Siempre se despertaba de esas pesadillas encontrándose enredado en sus sábanas, con los ojos húmedos y enrojecidos, y su almohada mojada.

Aunque no todos eran sueños acerca de Akane. A veces soñaba con el rostro frío y sin emociones de la Mujer de la Nieve mientras permanecía detrás de Akane, mirándole con un inconmensurable odio oculto tras sus ojos...

Ranma se estremeció ligeramente.

Pero lo que le había despertado esta noche no fue un sueño acerca de Akane o de la extraña mujer de nieve. Esta noche había soñado con... gatos. Dos enormes gatos con un pelaje del color de la sangre fresca, ambos con ojos rojizos y enormes bocas repletas de colmillos, ambos maullando sedientos de sangre hasta que saltaron hacia él...

Ranma se quedó paralizado de miedo, incapaz de moverse excepto para cubrirse el rostro con los brazos y esperar a la sensación de sus garras y dientes hundiéndose en su piel...

Pero no ocurrió nada. Y cuando encontró el coraje para mirar, vio a los gatos, arañando y clavando las garras sin lograr nada en una barrera invisible a un metro de distancia de él.

Al pie de la barrera descansaba una pluma, del color del ámbar.

Aliviado, pero aun nervioso ante la visión de los gatos, Ranma cuidadosamente se acercó para recoger la pluma y examinarla. Había algo... familiar en ella...

Entonces se le heló la sangre, y la pluma cayó de sus entumecidos dedos mientras abría los ojos aterrorizado. Uno de los gatos había dejado de arañar la barrera invisible. Este presionaba la cabeza contra el muro invisible y comenzó a... apretar. Lentamente, como si se moviera a través de plastelina, comenzó a introducirse en ella. Tras unos instantes, el otro gato imitó a su compañero, presionando con la cabeza y cruzando a través de la única cosa que les separaba de su presa.

Aterrado más allá de las palabras, Ranma buscó un lugar a donde huir; pero descubrió que no podía moverse. Solo pudo ver indefenso como los gatos lentamente pasaban a través de la barrera...

-¿Bueno, Ranma? ¿Te vas a quedar ahí o vamos a pelear?-

Ranma parpadeó y se dio cuenta de que había llegado al Dojo sin darse cuenta. Ryouga estaba frente a él, preparado para el combate.

-Bah, Ranma, estás realmente retrasado. Voy a barrer el suelo contigo.-

-ja. Qué más quisieras.- Ranma sacudió la cabeza, expulsando los sueños de su mente, y se colocó en postura de ataque. Para esto había despertado a Ryouga. Para pelear... y olvidar...

Tras alguna señal de comienzo invisible, los jóvenes se atacaron simultáneamente. Hubo una ráfaga de patadas y puñetazos en medio del aire y Ryouga fue enviado contra el muro del Dojo.

Ranma sonrió mientras aterrizaba suavemente. -Vamos, Ryouga. Eso fue patético. Sé que puedes hacerlo mejor.-

Ryouga se incorporó tambaleándose, limpiándose un poco de sangre del labio. -Cállate, Ranma. Aún sigo medio dormido. No entiendo como puedes tomarla conmigo solo porque no puedes esperar otros dos días a que Cologne vuelva de China.-

Ranma miró enojado a su amigo/rival. Estaba actuando demasiado despreocupadamente acerca de la situación al completo... -Bueno ¡Yo no veo como puedes dormir tú, "P-Chan" especialmente sabiendo que Akane está en peligro y no hay nada que podamos hacer al respecto!-

Ryouga se erizó ante el mote de 'P-Chan' y estuvo a punto de responder, cuando de pronto se detuvo y parpadeó.

-¿Quién?-

Ranma se quedó de piedra y miró a Ryouga sin dar crédito a sus oídos.

-¿Qué es lo que has dicho?-

Ryouga lanzó a Ranma una mirada confusa y se rascó la cabeza. -Bueno, tú estabas diciendo algo de... ¿"Quién" dices que está en peligro?-

-¡¿Quién crees, idiota? ¡"Akane" está en peligro! ¡Hubiera pensado que tú antes que nadie estarías preocupado por ella!-

El entendimiento iluminó de pronto los ojos de Ryouga. -Oh,- dijo. -"Esa" Akane. La chica que las voces del hechizo pusieron en tu cabeza, ¿verdad?- Ryouga lanzó una mirada de simpatía a Ranma. -Mira, Ranma, sé que es duro de creer, pero Akane 'no' existe. Ese es tan solo el hechizo hablando. Tienes que concentrarte, lo recordarás.-

Los ojos azules de Ranma se encendieron. Una sensación desagradable se estaba formando en su estómago. -Eso no tiene gracia, Ryouga,- dijo roncamente.

Ryouga levantó las manos. -¡Oye, no estoy tratando de hacerme el gracioso, Ranma! ¿Qué pasa contigo esta noche?- Repentinamente frunció el ceño preocupado. -Las voces del hechizo... ¿Han vuelto? ¿Por eso estás tan alterado?-

-No,- replicó Ranma enojadamente, -no es eso, yo...- -Espera...- Ranma se detuvo cuando la imagen de dos gatos, rojos como la sangre, pasando a través de un muro invisible vino a su mente. -Las voces del hechizo...-

De repente, un agudo y penetrante dolor atravesó la cabeza de Ranma. -Ungggh...- Ranma se sostuvo las sienes y cayó de rodillas.

-¡Ranma! ¿Estás bien? ¿Qué te ocurre?-

-R... Ryouga...- jadeó. Volvió a gritar cuando otro dolor, peor que el primero, amenazó con partirle la cabeza en dos. Y entonces...

Mente de Ranma

Y entonces se encontró frente a la barrera. Los gatos la habían atravesado casi por completo, maullando y chirriando de placer.

Él sostuvo sus temblorosas manos hacia delante. -N-no,- tartamudeo asustado. -¡V…váyanse, no los quiero dentro de mi cabeza otra vez!-

Los gatos siguieron acercándose.

Fuera de la mente de Ranma

Ryouga contempló aturdido como Ranma se desplomaba, sosteniéndose la cabeza en agonía.

-¡Ranma!- Ryouga le miró desconcertado, sin saber qué hacer para aliviar el dolor de su amigo. Las voces del hechizo habían vuelto. 'Tenía' que ser eso. Ranma había estado actuando de un modo muy extraño el último par de días, así que sospechó que las voces estaban haciendo el camino de vuelta de donde quiera que hubieran estado escondidas. Desde que Cologne había salido hacia China para conseguir esa piedra para deshacer el hechizo de sangre, el comportamiento de Ranma se había hecho cada vez más errático...

-N…no,- Ranma gimió desde el suelo, retorciéndose de dolor. –V…váyanse, no los quiero dentro de mi cabeza otra vez..."

Eso fue definitivo. Ryouga salió corriendo hacia la casa. -¡Kasumi-san! ¡Nabiki-san!-

Llegó al salón justo cuando las chicas salían adormiladas de sus habitaciones. Nabiki miró a Ryouga desde las escaleras. -¿Qué pasa, Ryouga-kun? Será mejor que sea importante. No son siquiera las tres de la madrugada.-

-Es Ranma. Él y yo estábamos entrenando en el Dojo y él se derrumbó. Creo... creo que las voces han vuelto.-

-¡¿Qué?- exclamó Nabiki, bajando rápidamente las escaleras. -¿Y tú vienes y lo dejas solo?-

-¿Qué se supone que tenía que hacer?- replicó Ryouga. -¿Quedarme quieto y no hacer nada?-

Kasumi se llevó una mano al cachete. -¡Oh cielos! Llamaré al Doctor Tofu.-

Genma-panda asomó la cabeza por la puerta de su dormitorio y levantó un cartel. [¿Qué ocurre?] Pero no había nadie allí para responderle.

Mente de Ranma

Con unos chirridos gemelos de gozo, los gatos del hechizo de sangre se liberaron de la barrera que los había contenido tanto tiempo. Sin pensarlo dos veces, saltaron directos hacia el rostro de Ranma.

Ranma gritó cuando, en una explosión de dolor, los gatos penetraron fantasmalmente en su cabeza.

Y el murmullo comenzó de nuevo, aumentando en intensidad...

**Akane está viva Akane está viva ...**

**Nunca la volverás a ver, estás condenado a fracasar, ya lo has hecho, deberías renunciar a verla nunca más nunca la volverás a ver estás condenado a fracasar ya lo has hechodeberíasrenunciar ...**

-¡NO!-

RRR

Ranma se incorporó de un salto, aferrándose la cabeza mientras las oscuras y espesas voces llenaban su cabeza una vez más.

-¡Ranma!- Nabiki estaba allí, sosteniéndole por los hombros para tranquilizarle

Ryouga estaba arrodillado al otro lado. -Aguanta, Ranma. El Doctor Tofu está en camino.-

Ranma apretó los dientes, con los ojos cerrados mientras luchaba por concentrarse. Las voces habían vuelto, pero él las había controlado antes de forma que no eran tan insoportables. Podía hacerlo de nuevo, tan solo si...

Ahí. Él encontró su centro. Se obligó a relajarse y cuando lo hizo, se concentró en apartar las voces al fondo de su mente, donde las había retenido hasta que desaparecieron misteriosamente hacía un par de días.

Las voces se retiraron de mala gana. Si Ranma caía inconsciente o se dormía, serían capaces encontrar una menor resistencia. Pero con él despierto y usando toda su fuerza de voluntad, fueron reducidas hasta que fueron un bajo, pero constante susurró.

Ranma abrió los ojos lentamente. Estaba cubierto de sudor. Nabiki y Ryouga le observaban preocupados.

-Oye,- dijo Ryouga. -¿Estás bien?-

Ranma asintió temblorosamente y tragó saliva. -Supongo que tenías razón, Ryouga. Las voces han vuelto. Pero creo que las tengo bajo control otra vez.-

Nabiki se sentó y suspiró. -Qué alivio. Nos asustaste por un momento, Ranma.- Ella arqueó una ceja. -Hazme un favor y no vuelvas a hacerlo, ¿de acuerdo?-

Ranma se puso en pie. -Sí, claro.- Suspiró profundamente. -Desearía que Cologne llegase pronto con ese Ojo de Kami para poder traer a Akane de vuelta. Entonces tal vez estas estúpidas voces no serán tan condenadamente insoportables.-

Ryouga y Nabiki se lanzaron miradas nerviosas el uno al otro.

-¿Akane?- preguntó Nabiki.

Ryouga se encogió de hombros. -No me mires a mí, Nabiki-san. Yo supuse que es la chica que el hechizo de sangre ha puesto en su cabeza. Ya sabes, la que se suponía que debía hacer que odiase a Shampoo.-

-Ah.- Asintió Nabiki comprendiendo. -Así que su nombre es Akane, ¿no es así? Eso es nuevo.-

Ranma se quedó helado, mirando de un lado a otro entre los dos. Entonces sus ojos se entrecerraron hasta convertirse en dos rendijas de fuego azul. -Será mejor que esto no sea su idea de una broma pesada, chicos,- dijo en un tono bajo de voz.

Nabiki le miró asustada. Entonces su expresión se convirtió en una sonrisa. -Hmm,- dijo, mirando a Ranma a los ojos. -Parece que las voces han vuelto para vengarse de veras. Será mejor que te esfuerces más en controlarlas, Saotome. Eso si no quieres que todos piensen que estás para encerrarte en un manicomio antes de que Cologne pueda curarte.-

Ranma parpadeó, cogido por sorpresa ante el tono de Nabiki. -¿Q-qué? ¿Curarme? ¿Ustedes... ustedes están hablando en serio?-

Ryouga y Nabiki tan solo le miraron en simpatía.

Ranma pensaba que después de por todo lo que había pasado, no podía ocurrirle nada peor. Estaba equivocado. Sintió que las fuerzas abandonaban sus piernas y cayó al suelo. -Pero... ¿Qué pasa con Akane?-

-Mira, Ranma,- dijo Nabiki, -esa persona llamada Akane con la que estás tan obsesionado, es tan solo un fragmento del hechizo de sangre que se ha quedado incrustado en tu cerebro.-

-Fragmento...- Ranma sintió que el mundo se derrumbaba a su alrededor.

-Vamos, no te preocupes por eso, Ranma,- dijo Ryouga, yendo a su lado y dándole una palmada en el hombro para consolarlo. -Aguanta un poco. Cologne volverá pronto con la piedra 'como se llame' y esas voces se habrán ido para siempre. Todo volverá a ser como antes.-

-De algún modo,- susurró Ranma profundamente, -Lo dudo.-

Las voces en su mente hicieron eco del sentimiento felizmente.

RRR

Fin de la novena parte

Bueno, y que les parece?

En estos momentos estoy creando un club llamado "quien golpea mas a Genma" todos los interesados podrán: golpear, torturar, masacrar, descuartizar y todas esas cositas sádicas que se le ocurran a tu cerebro con el fin de hacer sufrir al hombre panda :D ¿Quién se apunta?

Regresando al fic, como verán hasta el momento lady Krista a hecho un excelente trabajo, según sus reviews ha despertado: odio, lastima, rencor, admiración y demás sentimientos atreves de sus palabras, Hearts of ice tardo ¡8 AÑOS¡ para llegar a su fin con 279 reviews ¿creen que podamos superarlos? (los reviews claro esta, porque lo del tiempo de mi cuenta corre que no pase tanto tiempo ;D) en sus manos esta queridos lectores ^;^

Agradezco a:

rusa-ranmayakane: (no he leído nada de avatar, solo he visto la película :D muy buena por cierto, pero buena suerte con tu traducción si necesitas ayuda solo pídelo gracias por leer)

pacita: (¡gracias a ti señorita¡ por leer esta pobre traducción)

Diana- Tendo: (sip tienes razón el capitulo anterior tubo mas de 12000 palabras, normalmente tienen 6000 o sea lo doble ;D y no te preocupes que no lo voy a abandonar aunque si prefieres leerlo en ingles no hay problema porque seria remplazado por lady krista y ya es mucho decir)

Shani: (que honor pues, y con la historia pues…. Ya lo veras ;D)

Karla eves: (¡gracias a ti¡ y me honra saber que puedo ayudar un poquito trayendo esta historia al habla hispana "aunque mi español sea pésimo" y es en serio quizás escribiendo se entienda pero hablando… mmm u.u)

Arashi Ayukawa: (que bueno que te guste como va esta historia y a mi también me gusta la mitología japonesa, esta llena de…. Magia :D gracias por leer)

Flor440: (dame toda la "lata" que quiera por mi encantado, a mi también me encanta la faceta de Nabiki, normalmente la ponen fría y sin escrúpulos, en parte lo es pero hay capítulos del anime en donde uno se da cuenta que no con todos es así, especialmente su familia, y te aviso que los próximos capítulos van a estar cargados de muchísimos sentimientos, no te los pierdas ;D

Bueno hasta aquí los dejo gracias a los que leen pero no dejan review se les agradece de todas formas.

P. d. ¿creen que Ranma olvide a Akane?... hasta dentro de 15 días ;D