***Roces***
"No quiero un amor a medias, rasgado, partido por la mitad. He luchado y sufrido tanto, que merezco algo entero, intenso e indestructible"
FRIDA KAHLO
LINEA DE TIEMPO: 3º temporada
La está volviendo loca.
Los continuos roces a los que ha estado sometiéndola Lord John Roxton desde que se levantó esa misma mañana la están conduciendo, literalmente, al borde de la locura.
Marguerite inclina la cabeza hacía atrás hasta golpear la pared de madera irregular del pasillo de su habitación y se muerde los labios hasta marcarlos. Cierra los ojos con fuerza y toma aire con una inhalación profunda, irritada hasta el extremo… maldita sea… ella estaba cien por cien segura de que el condenado hombre lo ha estado haciendo a propósito todo el día.
Demonios.
Aprieta los labios en una línea fina mientras recuerda como había empezado todo esa mañana cuando subió a desayunar…tarde…como todos los días de su vida...
"Dando los buenos días en medio de un ligero bostezo se dirige al fogón de la cocina para servirse una taza de café recién hecho. Roxton mucho más rápido y mucho más despierto que ella sujeta antes la cafetera y dedicándole una encantadora sonrisa hace el gesto de que querer servirla. Cuando Marguerite alza la taza para que John la llene, él de forma aparentemente inintencionada roza con los nudillos la parte delantera de su blusa de seda acariciando distraídamente su sensible pezón.
Delante de todos. (Aunque aparentemente nadie más se ha dado cuenta.)
Ella levanta los ojos muy abiertos por la sorpresa y la taza tiembla entre sus dedos derramando algo del líquido oscuro en el platillo que la sostiene
-"ehh cuidado Marguerite, esto está muy caliente"- sonríe él, inocentemente
-"te encuentras bien?...llevas unos días muy callada y te tiembla un poco la mano"-observa preocupado Challenger
Cuatro pares de ojos se clavan instantáneamente en ella.
Mirándola. Evaluándola. Estudiándola.
Marguerite tiene que cerrar la boca y morderse la mejilla interior con fuerza para evitar el brote de sarcasmo que esta a punto de brotar de sus labios. Tiene que recordarse que todos tienen buena intención y que ya no necesita sacudirlos con sus comentarios mordaces… o por lo menos no tan a menudo como lo hacía antes.
Sorbe un trago del amargo café y empuja hacía abajo el nudo de enojo esbozando una sonrisa forzada
-"estoy perfectamente, gracias por preocuparos"-contesta cortésmente con su voz educada de señorita de internado mientras piensa que no es posible que John haya hecho "eso" expresamente…
…verdad?
Probablemente solo fue un roce fortuito y ella lo esta sacando todo simplemente de contexto (de nuevo) y recuerda con vergüenza como John le dijo una vez que ella tendía a sobrerreaccionar. Ella no quiere admitirse el porque, de un tiempo a esta parte, la opinión que Roxton tenga de ella le parece tan sumamente importante y desvía la mirada incomoda
Marguerite sorbe de nuevo el amargo café y permanece en silencio de nuevo, pensando.
Ella no ve la perversa sonrisa que Roxton esconde detrás de su propia taza de té."
Marguerite golpea rítmicamente la nuca contra la pared irregular del pasillo de su habitación mientras sigue recordando cada vez mas irritada
"Ella y Verónica están reuniendo en el cesto de la colada toda la ropa sucia para ir juntas a lavarla al lago. No es que estuviera demasiado sucia pero esos últimos días han sido especialmente calurosos y todos han necesitado un cambio de vestuario más a menudo debido al sudor y a la humedad
-"y bien? adonde se dirigen estas hermosas señoritas?"-pregunta el cazador sorprendido irrumpiendo en el comedor. Baja las cejas fingiendo una mirada severa por el hecho de que (desde su punto de vista) no ha sido convenientemente alertado de la salida
Verónica no puede evitar una sonrisa cómplice al darse cuenta de inmediato de que aunque la pregunta lanzada la incluye a ella, va claramente dirigida a su compañera de limpieza. Una reacia compañera que ha encontrado de repente algo profundamente interesante en la cesta de los calcetines sucios y los marea con la mano sin levantar la vista del cesto.
La sonrisa de Verónica se hace más amplia y más burlona
-"al lago Roxton, el calor esta haciendo que la ropa sucia se multiplique…y antes de que lo digas… SÍ …Marguerite lleva su arma. SI…está cargada. SÍ …estaremos atentas y SÍ…tendremos cuidado"
Marguerite piensa que eso ha sonado exactamente como algo que ella misma diría y esboza una sonrisa satisfecha ante el sarcasmo destilado.
Ella no puede evitar pensar de todos modos que quizás Verónica ha estado pasando demasiado tiempo con ella últimamente, contagiándose de sus modales
Roxton cruza los brazos en su amplio pecho, un gruñido de sorpresa sale de él y mira a su joven anfitriona, incrédulo, alzando las cejas. Esta dividido entre el sentimiento de aprobación, porque claramente lo que Verónica ha querido decir es "SÍ…estaré atenta" y "SÍ…cuidare de Marguerite" y la sensación abrumadora de ser tan predecible como para haberse convertido en objeto de burla.
El pensamiento fugaz de que quizás Verónica esta pasando demasiado tiempo últimamente en compañía de Marguerite y sus modales se le estan contagiando también se le cruza por la cabeza.
-"bien…"-el dice incomodo- "…de todas maneras os acompañaré parte del camino mientras voy a cazar"-dice echándose el pesado rifle al hombro y accionando la palanca del ascensor para desbloquearlo
Marguerite sujeta en la cadera izquierda la cesta y camina con energía hacia la plataforma mientras el cazador sostiene abierta la puerta para ellas. Una vez dentro Verónica, Roxton cierra y el pasa por en medio de los dos voluminosos cestos de ropa colocándose al fondo, detrás de ambas mujeres. Esperando
Segundos después ambas se giran en consonancia hacia el, Verónica con curiosidad, Marguerite con molestia.
-"Roxton?"- regaña Marguerite haciendo un claro gesto con los hombros indicando al cazador que obviamente ellas no pueden poner en marcha el elevador al tener los dos brazos ocupados y le indica con cierto fastidio que debe ser el quien lo haga.
-"oh disculpadme, es evidente, no sé en que estaba pensando…"
Y entonces es cuando lo vuelve a hacer
Con la excusa del poco espacio, Marguerite nota como Roxton pasa una mano por su cintura y con un agarre poderoso se alza por encima de ella para llegar a la palanca. Marguerite siente toda la longitud del cuerpo de Roxton presionando con fuerza por toda su parte de atrás.
La respiración de Marguerite se queda atascada en su garganta y sus párpados se cierran de forma involuntaria y revolotean nerviosos
Una vez accionado el mecanismo y con el elevador en marcha y bajando, Roxton vuelve a su posición inicial no sin antes pasar su mano en retirada por el lateral de las costillas de la heredera acariciando su costado inocentemente, muy cerca del pecho.
Marguerite contiene el aliento.
Cuando llegan abajo dos segundos después, Roxton se vuelve a inclinar por encima de ella para bloquear la palanca de nuevo, abriéndose paso después entre sus cuerpos y los cestos de ropa sucia para abrir la puerta no sin antes rozar con los dedos aparentemente sin querer… su trasero.
Marguerite deja escapar el aliento
con sorpresa, mientras ella enrojece violentamente
-"perdona Marguerite, esto es un poco estrecho"- y el le da una disculpa acompañada de una sonrisa cándida y santurrona encogiéndose de hombros mientras sale del condenado ascensor sujetando de nuevo la puerta como un perfecto caballero
Caballero? Mi culo.
El maldito hombre lo ha hecho a propósito, esta vez ella esta segura.
Marguerite pasa por delante suyo sin dirigirle una sola mirada aun con el rubor subido, la cortina de pelo oscuro y rizado le cubre la cara. La indignación se hace cargo de sus pies y marcando un paso ligero y nervioso ella marcha hacia el lago. Sin mirar atrás.
Quizás si ella lo hubiera hecho habría notado la sonrisa perversa que pinta la cara de Roxton o la mirada sospechosa con la que Verónica lo observa."
Marguerite aprieta los pequeños puños con fuerza y los añade al golpeteo rítmico de su cabeza contra la pared irregular del pasillo. Una mueca de dolor desfigura su rostro y ella se lleva una de las manos a la nuca frotando con aspereza. Esto solo logra enfurecerla más y acaba dando una patada con el talón de su bota contra la pared de nuevo mientras una oscura palabrota , muy sucia, se escapa de su boca. Luego ella sigue recordando lo pasado hacía poco
"Ella no le ha vuelto a ver desde esta mañana y eso le permite tomar perspectiva suavizando su enojo.
Ella piensa que tal vez lo imaginó todo y duda de si misma mientras ella prepara la mesa para cenar. Pero sabe que Roxton no es todo lo caballero que su título nobiliario le exige ser; ella sabe que debajo del Lord hay un John un tanto sinvergüenza y descarado capaz de hacer lo que cree que ha hecho, y seamos sinceros aquí, esa posibilidad es realmente una de las cosas que ella más ama de él, (en ese momento Marguerite siente que su cerebro sufre un cortocircuito ante la mención de la palabra AMOR)…ella esta en una lucha constante entre su mente y su corazón...
su mente le grita que se proteja,
su corazón le recuerda que probablemente ya es demasiado tarde.
Ella lleva varios días así, pensativa y silenciosa, dando vueltas en torno a una decisión que ella aun no puede tomar, ella no se atreve, es del John debajo del Lord de lo que ella esta aterrada (y enamorada). Ese hombre es un diez en la escala Richter y puede sacudir sus cimientos de tal manera que la dejaría al borde de la devastación total.
Y francamente…ella ya es demasiado mayor para volver a recomponerse ante semejante posible destrucción verdad?…además… allí no hay ningún sitio al que ella pueda huir para lamerse las heridas, porque seamos realistas… donde escaparía ella?... A la aldea Zanga? Ella piensa que es absurdo entregarse completamente a él…aunque por otro lado…el maldito hombre ya es dueño de su corazón y al parecer también de su mente…que mal podría haber en entregarle además su cuerpo?...ohhh las posibilidades ahí son ciertamente interesantes
Finalmente ella logra calmar su mente y deja escapar un largo suspiro. Ella está agotada. Se da la vuelta cuando ella escucha una horda de rinocerontes salvajes subir las escaleras haciendo temblar el piso del árbol. Un diez en la escala Richter? Súbelo a un quince cuando el se junta con Malone.
Ella los ve acercarse bromeando y riendo como dos escolares haciendo pellas en un día de colegio, ella los mira fijamente sopesando…todo el asunto de las bromas y las risas hace que John luzca mucho mas joven de lo que es en realidad, y más inocente también… francamente la idea de que el hubiera estado rozándola de manera íntima a propósito se le antoja bastante ridícula ahora mismo.
Malpensar de él la hace sentir pequeña y mezquina, y esas no son emociones que a ella le guste sentir. Ella no debería juzgarlo tan duro, Lord Roxton es un buen hombre (aunque por otro lado… John no tanto)
Todo este baile de emociones la esta desquiciando de nuevo, ella odia no tener el control y la inseguridad que eso le provoca.
Y ella detesta las emociones casi tanto como ella detesta sentirse vulnerable.
Marguerite Krux es (o lo fue por lo menos) una mujer segura de si misma y fuerte, por el amor de Dios ella ha hecho rendirse ante ella a príncipes, literalmente además.
El porque un pequeño e insignificante Lord ingles biznieto de piratas la desestabiliza tanto la tiene perpleja.
John se acerca a ella aun bromeando con Malone y el alarga la mano con la intención de ayudarla a sujetar la jarra de agua pesada que ella carga, un gesto aparentemente caballeroso, cuando sus dedos rozan el interior suave de la muñeca de la mano de Marguerite, provocándole un cosquilleo en la piel que ella siente como una descarga eléctrica.
Marguerite abre los ojos desmesuradamente y lo mira fijamente. Él se niega a reconocer su mirada y sigue alegremente hablando con el periodista, como si el roce entre ellos nunca se hubiera producido. Marguerite cierra la boca y aprieta mucho los labios, sabe que se estaba alterando y eso nunca es bueno en ella.
Cuando John lo vuelve a hacer
Mientras ella acaba de colocar los vasos y los cubiertos, el alcanza la ensaladera y la intenta llevar al centro de la mesa, pero encuentra el cuerpo de Marguerite interrumpiendo su paso y la atrapa en un pasillo entre él y el pesado mueble.
Levantando la bandeja por encima de la cabeza de la mujer , sujeta su cintura con la otra mano, fingiendo un esfuerzo por pasarla sin volcar la comida. Roxton aprovecha la distracción creada para rozar sus caderas contra las de ella, cuando ha logrado pasarla y ya esta en su espalda el roce se hace algo mas intenso y ella nota un ligerísimo empuje de las caderas del hombre contra su parte de atrás.
Tan ligero que ella misma, y por un momento, duda que haya ocurrido realmente.
Ella gira su cabeza y SÍ, ella lo ve, pero tan rápido como aparece…desaparece.
Ese brillo diabólico en sus ojos, ese destello perverso que le grita que SÍ, que efectivamente todo ha pasado, que ella no se ha inventado nada, que Lord Roxton "el caballero" se ha ido de excursión por un día y su lugar ha sido ocupado por John "el rufián" que lleva jugando con ella y su cordura todo el maldito día.
Marguerite no tiene tiempo siquiera de bufar un resoplido indignado cuando el vuelve a poner su cara mas cándida y angelical para disculparse con ella, farfullando una patética e inútil excusa por haberla agarrado de ese modo para no volcar la ensaladera encima de ella.
Bastardo descarado
Los ojos de Marguerite destellan tanto fuego que el infierno parece frio al lado de ella
Y el muy canalla aun tiene el valor de mirarla a los ojos y fingir inocencia¡
Ella aun podría haberse controlado pero cuando ve el tic desesperado, que tira de una de las comisuras de los labios masculinos pidiendo formar una sonrisa, finalmente ella pierde el control.
Marguerite alarga su mano impulsivamente hacia la mesa y agarrando la jarra del agua se la vuelca por encima de la cabeza ante los gritos sorprendidos de sus compañeros de casa.
-"MARGUERITE¡"
Y ella desaparece escaleras abajo en dirección a su habitación"
-"que demonios ha poseído a Marguerite de esa manera?"-pregunta Malone-"ella llevaba unos días tan tranquila…espera Roxton te traeré una toalla para que puedas secarte…"y el desaparece en dirección al baño
El cazador se lleva las manos al pelo empapado , se lo peina ligeramente hacia atrás lanzando hilos de agua fresca por su espalda y pecho mojando aun mas su camisa de algodón azul.
Pero el sonríe
Una sonrisa satisfecha y enorme
Una sonrisa de alguien que ha completado con éxito una misión.
El alarga una mano hacia la ensaladera y el pesca con los dedos una pequeña porción de fruta llevándosela a la boca, la mastica ruidosamente y un poco del zumo azucarado se le escapa por los lados porque no el puede mantener la cara seria, y porque demonios… esta tan malditamente feliz que no el puede contenerse
Un carraspeo lo saca del trance orgásmico y el gira la cabeza para ver a Verónica con los brazos cruzados al frente y una mirada desaprobadora en sus ojos
-"vi eso Roxton"-dice ella achicando la mirada un poco más
El cazador sigue masticando alegremente y el se encoge de hombros, inocente
-"también vi lo del ascensor"-le acusa ella deshaciendo el nudo de sus brazos y los lleva en jarras a las caderas con la actitud de una maestra de primaria regañando a un alumno díscolo
John tiene la decencia de parecer, al menos, un poco avergonzado, pero el no dice una sola palabra.
El logra tragar el trozo de fruta aguantando una sonrisa traviesa que sigue empecinada en mostrarse, mientras Verónica continua esperando
-"Marguerite estaba demasiado tranquila…"-dice finalmente el cazador, como si esa simple frase pudiera explicarlo todo
Y aunque Verónica no puede llegar a captar todos los complejos matices de la escueta respuesta del cazador si que ella logra descifrar los detalles más obvios:
Con una Marguerite en modo introspectivo como ha estado la última semana la casa del árbol parecía más vacía, más triste, más silenciosa, más aburrida… menos viva.
Y una sonrisa comprensiva cruza la cara de la mujer.
-"sabes que ella querrá tener la última palabra en esto verdad?"-
-"Buen Dios…eso espero"-
Y ninguno de los dos logra mantener la cara seria…
… una sonrisa cómplice se les cuela a hurtadillas iluminando la habitación, porque realmente los dos han estado un poco (quizás incluso algo más que un poco) preocupados por el silencio de Marguerite.
y aunque cada uno a su propia manera y sin hablarlo entre ellos, han intentado sacar a su amiga de su extraña melancolía , ambos han echado de menos (y solo Dios sabe cuanto les cuesta admitir eso) el carácter impredecible y explosivo de Marguerite…simplemente ella les hace la vida mas interesante (y entretenida).
