LITHIUM
Cap.3 De cerdos, ovejas y pollitos...
Los preparativos para la fiesta estaban casi al completo, simplemente había que terminar de colgar un par de guirnaldas de oscuro colorido que se resistían a mantenerse colgadas del techo. Por lo demás, se diría que el Pumpkin era una sala de fiestas de lo más moderno, pero aún así el bar seguía sin perder su característico ambiente jovial y barriobajero. Los cambios eran notorios, había pasado de ser una pequeña estancia mugrienta y apenas iluminada a un espacioso local, la suciedad de las paredes se había disimulado con enormes posters y llamativos adornos de papel, de cada una de las esquinas, y escondidos mediante las numerosas guirnaldas había focos de luz de dos o tres cabezales, cada uno de un color distinto, que tenían también una función giratoria que entremezclaba los distintos tipos de luz. Las mesas y sillas que ocupaban casi toda la superficie de la sala ya no estaban, y en su lugar había una amplia pista de baile de suelo brillante y reluciente, que mediante el reflejo de los focos parecía ser de cristal, lo cual la hacía ser más apetitosa. Por supuesto el escenario no podía faltar, la tarima de madera se había pintado de un color negro brillante, y el espacio era bastante más grande, sobresaliendo sobre la pista de baile.
Lauren observó con gran orgullo el trabajo realizado, Roger, su jefe y dueño del bar, le había encomendado la tarea de limpiar y decorar la sala, en pocas palabras, la mayoría del trabajo, y el pobre de mala gana madrugó aquella mañana para organizarlo todo él solo. Tampoco es que le molestara mucho, ya estaba acostumbrado a hacer todo tipo de trabajos, ya que a su jefe se le podía calificar como uno de los peores dictadores de la historia, sus habilidades para explotar a sus empleados debían de ser innatas, porque sino, no se explicaba que el Pumpkin hubiera tenido 10 camareros distintos en un solo mes, antes de que él llegara.
El muchacho decidió tomarse un respiro, sentía su ropa húmeda y pegada a su cuerpo debido al sudor, la mañana había sido especialmente calurosa y el bar, evidentemente, no estaba dotado siquiera de un mísero ventilador, simplemente había dejado un diminuto ventanuco abierto, por el cual al menos entraba un poco de la brisa que corría a la sombra.
Se sirvió una cerveza fría y, sentado en uno de los taburetes que había apoyados al lado de la barra se quedó con la mirada perdida a través del cristal traslúcido...
Hacía un par de días que visitó a Mimi y Miyako, dándoles la noticia de la fiesta que se iba a celebrar, ya que había que ir disfrazado, se decidió a comentárselo para que pudieran asistir sin ser reconocidas, y así al menos, no sentirse tan solo, como le solía suceder siempre, pero la reacción de la pelirrosa había sido bien rara... en cuanto se enteró de la noticia, se llevó a rastras a Miyako, y él estaba convencido de que era para planear algo, ya que por mucho que lo quisiera ocultar, si algo se le daba mal a Mimi era fingir, la expresión de su rostro la delataba, con los ojos brillantes de la emoción y una mueca abstracta que intentaba ocultar una maquiavélica sonrisa.
Estaba preocupado.
No sabía lo que tramaban, pero estaba seguro de que no iba a ser nada bueno, le embargó un sentimiento confuso, se sentía estúpido por haberles contado lo de la fiesta y ahora no había remedio alguno, había sacado de la jaula a tres fieras enfurecidas y muertas de hambre, y pronto saldrían de cacería... sólo le quedaba una opción, esperar sentado a que el desastre se diera lugar.
Le dio un pequeño sorbo a la cerveza, la guirnalda seguía colgando y se balanceaba silenciosamente al compás del aire que se colaba por el ventanuco, el muchacho cogió un poco de pegamento y se dispuso a seguir con la tarea de intentar mantenerla pegada a la superficie del techo.
Llamaron a la puerta.
- Adelante, está abierto – contestó el joven entrecortadamente mientras apretaba con fuerza uno de los extremos del adorno.
La puerta chirrió unos instantes.
- Siento llegar tarde.
- Ah... eres tú... – dijo Lauren fijándose bien en la silueta que acababa de atravesar el marco de la puerta - ¿acaso os viene de familia eso de arriesgaros a meterse en serios problemas?.
- Ya estoy metido en serios problemas desde hace una semana, creo que no me importa ya cargar con otros pocos más.
- Vaya... y encima se las da de listo.
- Vale, está bien, lo siento, procuraré que no vuelva a pasar.
- Eso me dices todos los días, pero cada vez apareces más tarde – refunfuñó el camarero.
- No es fácil encontrar trabajo cuando tienes a la policía pisándote los talones... además, hay gente que podría reconocerme. Hoy tuve que hacer el doble del recorrido a la vuelta, no había más que patrullas policiales.
- Está bien, pero creo que no deberías de salir tanto – dijo Lauren con un suspiro pesado a la vez que le lanzaba una llave al aire – conseguí hacer una copia, así que quédatela, de todos modos el jefe nunca entra ahí, únicamente entro yo, así que no creo que tengas problemas.
- Gracias Lauren, no sé qué sería de mi sin ti.
- No me hagas tanto la pelota y vete ya, que yo tengo que terminar esto y el jefe no tardará en venir.
La otra persona asintió y se apresuró con paso silencioso a la salida, pero hizo un alto antes de salir.
- ¿Vendrá esta noche?.
Lauren sonrió.
- Sí, pero no deberías de salir del escondite.
- Lo sé, es mejor que de momento no nos encontremos, aunque cuando sepa de mí... se cabreará mucho con lo que he hecho ¿no crees?
- Con el temperamento que tiene, seguro – respondió Lauren.
Sonrió y se despidió del camarero, el susurro de su voz triste se coló por cada rincón de la estancia, abrió la puerta y desapareció.
Lauren observó por unos segundos la puerta, recuerdos cercanos se sucedieron por su mente en milésimas de segundo, la vida solía ser dura, muy dura, solamente que a algunas personas les abordaban las dificultades de tal forma que en un momento dado, necesitaban huir de todo para elaborar un estrategia y combatirlas, como era el caso de...
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"Sábado tarde, hora: 17.45, falta poco para que el plan se ponga en funcionamiento..." los pensamientos de Mimi fueron interrumpidos por la entrada de Miyako en el salón.
- No estoy dispuesta a llevar esto puesto en la fiesta – dijo tajante la joven de lentes.
- Pues no te lo pongas – contestó Mimi.
- ¿No tienes otra cosa?.
- No.
- ¿No crees que sería mejor otro tipo de disfraz?.
- No.
- Pero... y sino me pongo esto... ¿podré ir con vosotras a la fiesta?.
- No.
- ¡Mimi! ¿quieres hacer el favor de dejar de contestarme con monosílabos?.
- ¿Y tu me haces el favor de no seguir haciendo preguntas estúpidas?.
- ¡¡Pero es que ir dentro de esta bola de pelo es vergonzoso!! Además pica horrores.
Mimi observó cuidadosamente a Miyako, tenía las mejillas encendidas, probablemente del calor que daba el disfraz de cerdita que llevaba puesto. La vestimenta consistía en un peto de una sola pieza que tapaba todo el cuerpo a excepción de la cabeza, mientras que la máscara era en realidad un casco de motorista que habían forrado con una tela de pelo sintético (igual que la del peto) dándole una forma bastante abstracta de lo que es la cara de un cerdo. Sumándole que el tono del color era un rosa pálido bastante desgastado, había que reconocer que Miyako llevaba una pinta ridícula.
- Mira Miya... – intentó decir Mimi dejando escapar una pequeña risita – te lo volveré a explicar, la última vez que estuvimos en el Pumpkin estuvieron a punto de coger un cohete espacial y mandarnos al infierno de una patada en los propulsores, si volvemos allí con nuestros angelicales rostros al descubierto ¿qué crees que harán? partirnos el cuello como poco... así que si queremos que el plan tenga una ínfima posibilidad de ser ejecutado... no nos queda otra que ponernos estos disfraces... ¿lo entiendes ya? – terminó de decir dejándose caer en el sofá.
- Pero es que... lo entiendo... pero imagina que nos descubren y encima con estas pintas... tendría que mudarme al estado más lejano para no tener que escuchar sus burlas.
- No seas pájaro de mal agüero, además, si ves que tu reputación puede quedar todavía más dañada de lo que quedó aquella vez y no quieres ayudar a tu querida prima, quien si mal no recuerdo, te defendió con uñas y dientes... te quedas en casa mientras Sora y yo les vamos a dar su merecido ¿queda claro?.
- ¡Argghhh! ¡está bien! Cada vez que abres la boca haces que mi conciencia acuchille mi cerebro – admitió Miyako mientras se sentaba en el sillón reconociendo la derrota.
- Miyako, no te pongas así, sólo con ver mi aspecto deberías sentirte mejor pensando que no eres la única que va haciendo el ridículo.
Mimi llevaba el mismo disfraz que su amiga, solo que en vez de ser de pelo rosa, parecía una bolita de rizos blancos. Ver a la pelirrosa con un semblante tan serio y la máscara de oveja en su regazo medio escondida por sus ahora abultados brazos le pareció una imagen de los más cómica.
- Jejeje... tienes razón, vas tan patética como yo – Mimi frunció el ceño ofendida - ¡pero al menos tu no vas disfrazada de cerdita! ¡tendrías que ver lo incómodo que puede llegar a ser este maldito rabo! – dijo mientras señalaba la zona de su trasero de donde sobresalía un rabito rígido y en forma de muelle.
- Miyako, dejemos esta estúpida conversación.
Las palabras de Mimi fueron absorbidas por la fuerte corriente que se formó al abrir Sora la puerta.
- ¡Ya está aquí el gallo de pelea! – exclamó la pelirroja simulando los movimientos de un boxeador que se está preparando para el encuentro.
- Más bien sería el pollo de pelea – corrigió Mimi.
Sora se dio la vuelta sobre sí misma, su disfraz de pollito era increíblemente incómodo, éste era diferente del de sus dos amigas, que solo tenía dos piezas, sin embargo el suyo estaba formado por un peto abultado y de color amarillo intenso que le llegaba poco más arriba de la rodilla, del que sobresalían tres maltrechas y pomposas plumas a la altura de su trasero, unas medias por debajo de color naranja que desembocaban en un par de pezuñas, y la característica máscara, que era como la de las otras dos jóvenes, solo que de pollito. De todos modos Sora estaba bastante contenta, nunca en la vida se había disfrazado, y mucho menos para hacer lo que aquella noche habían planeado.
- ¿Acaso no estoy guapa? – dijo poniendo un tono suave y delicado a la vez que pestañeaba repetidas veces.
- Eres la más ridícula de las tres – contestaron las otras dos al unísono.
- Vaya, muchas gracias por el apoyo moral, mental, físico y psicológico que me estáis dando, al final me voy a tener que poner en mi faceta agresiva con vosotras... empiezo a sospechar que sois aliadas de Mary Kate...
- Siento decepcionarte amiga, pero creo que tenemos el mínimo de inteligencia necesario como para que nada de esa furcia se nos pegue al cuerpo, así que de momento puedes confiar en nosotras, no estamos contaminadas – alegó Mimi fingiendo un tono de voz serio.
- ¿Cómo que de momento? – Sora le dio un codazo a la pelirrosa – desde luego, con amigas como vosotras, no sé cómo puedo tener enemigos.
- Bueno chicas, temas aparte, creo que ya va siendo hora de que salgamos – interrumpió Miyako – la pandilla de las súper mega Barbies va a llegar al Pumpkin en breve, y nosotras debemos de llegar antes.
- Vale, pero antes de ir a la batalla... si nos descubren... que sepáis que el tiempo que he pasado con vosotras...
- ¡Deja de decir gilipolleces Sora! – apremió Mimi.
- Qué mal carácter tienes... y ahora sí – comentó Takenouchi olvidando lo anteriormente dicho – juntemos las manos – la pelirroja estiró la mano al frente, dejándola a la altura de la cadera, Mimi y Miyako hicieron lo mismo - ¡por la venganza! – exclamó la pelirroja - ¡por la venganza! – exclamaron las otras dos muchachas a modo de vitoreo.
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Mientras tanto, el Pumpkin ya había terminado de decorarse al completo, el resultado era más que aceptable, sin duda Roger se frotaría las manos al ver tal decoración, como el decía "un bar bien decorado hace que la gente se siente más a gusto de estar allí", aunque en realidad no aplicaba sus teorías en su comercio.
Era ya media tarde, y los Wolvering se encontraban en el bar ensayando su actuación de la noche, o por lo menos lo intentaban.
Yamato trataba de enfocar con claridad a sus dos amigos, pero sentía como si sus claros ojos fueran cubiertos con una nebulosa indisipable. Ken intentaba mantener el ritmo de la batería, o mejor dicho, intentaba acertar a darle a los platillos y bombos cuando creía que tenía que hacerlo. En cuanto a Taichi... simplemente se dedicaba a tocar ligeros acordes que se le venían a la mente, como si fuera una pauta para recordar la melodía que tenía que tocar.
El rubio se encontraba en unas condiciones similares a las de sus amigos, la resaca de aquella mañana había sido más fuerte que la de otros días, habían estado bebiendo desde el final de la tarde hasta bien entrada la noche, y desde luego, había que reconocer que el whisky mezclado con vodka no era una buena combinación para la noche antes de un concierto. Si seguían en semejante estado los tres, probablemente tuvieran que suspender la actuación.
- Vamos a descansar un poco – sugirió Ishida, y Ken y Taichi obedecieron sin rechistar, agradeciendo las palabras del rubio.
Se sentaron en la barra del bar, con la cabeza escondida entre ambos brazos, como si la postura en la que se habían colocado les aliviara la terrible jaqueca que padecían. Parecían tres supervivientes de una fraudulenta batalla. Taichi alzó el rostro.
- Eh, tu... – dijo dirigiéndose a Lauren que se encontraba secando unos vasos en ese mismo instante – tres tónicas, y rápido.
Lauren frunció el entrecejo, la forma en que le trataban esos tres muchachos era una mezcla entre desprecio e ignorancia hacia él, parecía que en vez de pedirle algo se lo estuvieran ordenando, como si fuera un simple vasallo frente a sus señores feudales. Sin embargo hizo lo que le dijeron de inmediato, porque como su jefe le decía "el cliente siempre tiene la razón" y esa era una disciplina que se llevaba a rajatabla con algunos de los clientes habituales, incluyendo a los tres chicos que tenía delante suyo.
El joven les sirvió las tres tónicas en un abrir y cerrar de ojos.
- Como sigamos así, lo único que vamos a hacer esta noche va a ser pasar esta maldita resaca en la cama – comentó Yamato.
- Joder... ¿a quién se le ocurrió lo de la maldita fiesta "pre-fiesta"? – preguntó Taichi.
- A ti – dijeron los otros dos al unísono mientras le miraban con unos ojos llenos de resentimiento y rencor.
- Está bien – dijo el moreno – no fue la mejor idea... pero al menos lo pasamos bien – murmuró para sí mismo mientras recordaba lo que había estado haciendo con su novia aquella noche – ah... necesito más sexo...
- Cierra el puto pico – dijo Yamato mientras se frotaba en la zona de la nuca con intensidad – creo que me va a estallar la cabeza en algún que otro momento.
No volvieron a decir palabra alguna, los únicos sonidos que se escuchaban en aquel momento eran del roce que hacía Lauren frotando los vasos con el trapo para secarlos y los continuos sorbos que los tres muchachos daban a sus respectivas tónicas.
En medio de la relativa tranquilidad de aquel momento, Yamato se vio con los ojos cubiertos por dos pequeñas y ásperas manos.
- Mary Kate... ¿qué haces aquí? – preguntó el joven con tono cansado.
- Oh, cariño ¿cómo sabías que era yo? – preguntó a su vez la muchacha sorprendida – será que tenemos conexión ¿no crees?.
- Sí preciosa... ¿pero qué es lo que vienes a hacer aquí ahora? ¿no quedamos en que nos veríamos después del concierto?.
Ishida se giró sobre su asiento para ver a su novia de frente, en cuanto pudo enfocarla con un mínimo de perfección el muchacho se quedó estupefacto.
Mary Kate lucía un disfraz de lo más extravagante y sexy, iba disfrazada de animadora, con dos coletas altas perfectamente equilibradas que se balanceaban con gracia y holgura demostrando lo mucho que cuidaba su rubia melena. El top que se amoldaba perfectamente a su figura no tenía mangas y le quedaba muy por encima del ombligo, y por último la minifalda plisada, la cual tapaba lo justo y necesario, hacía resaltar unas piernas largas de vertiginosas y exuberantes curvas.
Pero ahí no quedaba la cosa, la muchacha para amenizar más la visión de su novio se había maquillado de la forma que a él más le gustaba, una sombra de ojos color rojo intenso, las mejillas ampliamente destacadas mediante el colorete y los labios perfectamente delineados por un carmín magenta. Poniendo todas esas características en conjunto, la muchacha tenía el aspecto de una inocente animadora de instituto que insinuaba un atractivo erótico difícil de resistir.
- Madre mía - fueron las únicas palabras que pudieron salir de su boca.
- ¿Te gusta? - preguntó ella emocionada por el comentario mientras se daba una vuelta de 360 grados.
- Me encanta - respondió él mientras la asía cuidadosamente de las voluptuosas caderas.
- Pues tendrás que esperar a que acabe la actuación para comprobar las dotes innatas de esta inocente animadora… - susurró ella dulcemente al oído, mientras a él se le formaba una enorme y pícara sonrisa en el rostro.
- Buf… si seguís así de acaramelados por mucho tiempo creo que me tendrán que hacer un trasplante de hígado en cuestión de minutos - interrumpió Ken mientras se contraía el estómago.
- Está bien - dijo ella apartándose del rubio Ishida sin dejar que la soltara completamente - os he traído un remedio maravilloso para vuestra terrible resaca…
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Mary Kate abandonó el Pumpkin con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos galantemente abrillantados, sus dos compañeras, Claire, la novia de Taichi y Donna, la "amiga con derecho a roce" de Ken la estaban esperando apoyadas en el lateral de un vehículo, abstraídas por el aburrimiento.
-Ya has tardado, guapa, estábamos por entrar - replicó Claire con aire de desasosiego.
-No creo que haya sido para tanto - contestó la aludida con aires de grandeza.
-Veinte minutos, exactos… ¿por qué no nos has dejado entrar a nosotras? - intervino malhumorada Donna.
-Oh, chicas, ya sabíais que tenían una resaca enorme, si entrábamos las tres íbamos a hacer mucho bullicio y les hubiera sentado peor.
-Pues con lo que has tardado, seguro que les has molestado tanto como si hubiéramos entrado nosotras también… además, quería darle ánimos a Taichi con el concierto.
Mary Kate frunció el entrecejo, su expresión se torno enfadada.
-Que os quede una cosa clara, el líder del grupo es mi novio, por lo tanto, quien tiene preferencia para estar con los Wolvering soy yo, ¿entendido? - sin esperar réplica alguna se abrió paso entre sus dos amigas.
Claire se calló, intentando asimilar correctamente las palabras de la rubia, ya que no veía lógica alguna en ellas, sin embargo la única conclusión que sacó era que no le convenía llevarle la contraria a la novia del líder de los Wolvering, así que con paso sumiso siguió a Mary Kate, al igual que hizo Donna.
-Menuda conversación de besugos… - susurró Sora a oídos de Mimi y Miyako, quienes asintieron acorde con ella.
Cuando las tres arpías hubieron doblado la esquina, las tres muchachas salieron de su improvisado escondrijo detrás de unos cubos de basura. Ataviadas con los llamativos disfraces, se cercioraron de que nadie se había fijado en ellas, a aquellas horas de la tarde no se solía pasear mucha gente por la calle, pero aún así debían de ir precavidas. Tras comprobar que no había ni un alma a su alrededor, siguieron callejón abajo, avanzando donde lo habían hecho anteriormente su tres enemigas, doblaron en la misma esquina y se colaron en un pequeño pasillo, que daba a la entrada trasera del bar, según Mimi había escuchado decir a Lauren, éste debía de estar ahora mismo ultimando los detalles de la fiesta, ocasión ideal para colarse en los altos del local y preparar su tan ansiada sorpresa.
Abrieron la cerradura con sumo cuidado, sin problemas, estando Lauren trabajando solía dejar la puerta abierta para no tener que andar abriendo y cerrando cada vez que quería sacar algo afuera, entraron a un pequeño descansillo, lleno de mugre, allí mismo localizaron lo que debía de ser la entrada al sótano, una pequeña puerta metálica, oxidada y bastante desvencijada a sus ojos, se notaba que el paso del tiempo y la dejadez en el cuidado y la limpieza habían hecho estragos en aquella parte del bar. Se preguntaron si la puerta se abriría aún teniendo las llaves en su posesión debido al lamentable estado. Miyako se sacó una de sus orquillas que sujetaban su voluminosa cabellera instada a abrir aquella cerradura aunque la misma vida le fuera en ello, sin embargo antes siquiera de que sus dedos rozaran la rugosa superficie del picaporte la misma puerta se abrió sola.
Las tres muchachas tragaron saliva, la cabeza les daba vueltas debido al nerviosismo y a la subida de adrenalina, si por algún casual quien aparecía tras el umbral era el indeseable de Roger, todas sus esperanzas en desarrollar su plan se irían al traste y para colmo tendrían que buscar una excusa lo suficientemente convincente para que el hombre no se transformara en una bestia furiosa al ver a tres desconocidas en la zona donde se guardaban todas las provisiones del local. Un ligero chirrido se formuló a la vez que la portezuela giraba al completo. Sora y sus compañeras se quedaron estáticas en el sitio, sin embargo el semblante temeroso dio paso al de sorpresa al no ver ni a Roger ni a Lauren, sino a un chico joven y vigoroso, de unos 16 años, quien al verlas allí plantadas emitió un gemido enmudecido a la par que sus enormes ojos ovalados y de un color azul intenso se abrían desmesuradamente, implicando un gesto de inseguridad.
-¿Quiénes sois? - preguntó temeroso de que las allí presentes tuvieran algo que ver con el dueño del local.
-¿Quién eres tu? - cuestionó la pelirroja atónita.
Antes de que ninguno de los presentes pudiera dar explicación alguna, el eco de un sonido de pisadas se oyó a pocos metros de donde se situaban, sin pensárselo dos veces, los cuatro comediantes bajaron escaleras abajo en dirección al sótano, no sin antes cerrar la puerta.
A juzgar por el repiqueteo que se oía allá arriba, lo más probable es que fuera Roger el dueño de aquellos estridentes pasos, escucharon cómo se giraba el picaporte, afortunadamente de la puerta que daba al bar en sí, entonces ratificaron que la persona era Roger, su ronco y despectivo tono de voz se oyó perfectamente desde la oscuridad del pasaje en el que se encontraban.
-¡Lauren, ven aquí! ¡deprisa! ¿crees que tengo tiempo para tanto recadito o qué? De verdad que no sé ni cómo fui tan estúpido al contratar un camarero tan holgazán como tú…
-¿Qué quiere, señor? - preguntó el aludido haciendo oídos sordos.
-Toma, aquí tienes una cera especial para que dejes el suelo tan brillante como el sol en la más caliente de las tardes de verano, quiero que le des un buen repaso al bar…¡no, no! ¡ni se te ocurra replicarme nada! ¡esta noche tiene que ser perfecta!, ganaré más dinero en una sola noche de lo que gane en un mes… - aseguró con afán - te veré a la noche, más te vale que dejes de gandulear o te recortaré el sueldo.
Sin nada más que decir dio un pequeño portazo y se marchó del lugar, cuando el eco de los pasos dejó de ser perceptible a sus oídos, Sora se permitió hacer un comentario.
-Maldito cerdo de mala cloaca, tiene a nuestro pobre Lauren esclavizado…
El joven que las acompañaba estrechó los ojos para intentar divisar el pasillo a oscuras, localizó un interruptor, encendió la luz y se dirigió escaleras arriba. Las chicas se apresuraron a seguirle. El sótano del Pumpkin sorprendió sobremanera a la jóvenes, al contrario de lo que pensaban estaba inusitadamente limpio y ordenado, las cajas que portaban las botellas de licor y refrescos estaban apiladas en una de las paredes en perfecto orden, el suelo estaba relativamente limpio y en general se respiraba un ambiente un poco húmedo pero al fin y al cabo agradable.
Las chicas se sentaron abruptamente en el suelo y fijaron su vista en el muchacho, él sintió que estaba siendo completamente revisado de arriba abajo.
-Bueno, ahora que ya estamos más tranquilos, dinos ¿quién eres y por qué estás aquí? - insistió la pelirroja.
-Soy… amigo de Lauren, la verdad es que… es que… bueno, él no tendría por qué haberme ayudado…
-¿A qué te refieres? - preguntó Mimi.
-Hace unos 6 meses que conozco a Lauren, somos muy buenos amigos… la verdad es que estoy viviendo aquí - las muchachas mostraron una reacción de completa sorpresa - estoy huyendo de mi familia, mi madre quiere que me dedique al trabajo en la empresa de madera que hay en el pueblo, su marido es un maldito borracho que no hace otra cosa que beber y paliar sus frustraciones con nosotros… y yo… no aguanto vivir más en esa casa, así que hará cosa de una semana me marché de casa sin que se enteraran y aquí me tenéis, gracias a la ayuda de Lauren estoy a salvo y tengo un lugar donde resguardarme, por favor ¡no digáis nada a nadie! Parece ser que sois amigas de Lauren, si su jefe se entera de que estoy aquí no sé qué será de él… ni de mí.
-¿Cómo te llamas chaval? - preguntó la pelirroja.
-Takeru Ishida.
-Ishida… Ishida… - el rostro de Sora palideció - ¿¡el hermano de Yamato Ishida!? - ahora comprendía el que aquellos ojos azules y cabellera rubia le sonaran de algo.
-¿También conoces a mi hermano? - obtuvo por respuesta Takenouchi, parece que Takeru tuviera un brillo de esperanza en los ojos.
-Por desgracia… - farfulló ésta a su vez. Takeru emuló una mueca interrogante y Mimi se apresuró a intervenir.
-Tranquilo Takeru, no le diremos nada a nadie, pero a cambio tú tampoco le dirás a nadie que estuvimos aquí, ni siquiera a Lauren ¿entendido? - el joven asintió.
-¿Se puede saber por qué habéis entrado aquí? ¿y qué son esas bolsas?
Las muchachas se miraron entre sí, y se dispusieron a contarle lo sucedido con Mary Kate a Takeru, evidentemente omitieron cualquier comentario en el que estuviera involucrado su hermano mayor.
-Y bueno, estas bolsas contienen nuestros disfraces y el material que necesitaremos para nuestra venganza - terminó de decir la pelirrosa.
Mientras tanto Miyako estaba poniendo todo a punto para que cuando llegara el debido momento, se desencadenara el "gran desastre", como ya lo había calificado Mimi con una risa socarrona. Aunque a primera vista pareciera torpe, las increíbles habilidades que tenía Miyako para toda clase de manualidades y electrónica superaba en creces a la que pudiera tener el mejor electricista o artista de Aberdeen, en un abrir y ceras de ojos lo tuvo todo montado y se disponía a darles las indicaciones correspondientes a sus dos compañeras.
-¿Me dejaréis que os ayude? - preguntó el menor de los Ishida.
Las chicas le miraron perplejas.
-Takeru… - apremió Mimi - sabes que Mary Kate es la novia de tu hermano, ya me extraña que a pesar de haberte contado todo nuestro plan no hayas puesto objeciones, pero sumarte a él no me parece ético debido a la posición en la que te encuntras.
-No te preocupes, Mary Kate hace no mucho que sale con mi hermano, pero no me gusta nada de nada, creo que hasta ahora es la peor de las novias que ha tenido Matt… - dijo despreciativamente el muchacho - me gustaría desahogarme un poco con ella.
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La noche daba comienzo, el sol terminaba de acariciar el horizonte con unos tímidos rayos de color anaranjado mientras le suplía el oscuro manto de la noche. El Pumpkin rebosaba de gente desde primera hora. Lauren se encontraba absorto en su tarea de servir a la inmensa mayoría de los que allí estaban, Roger había aparecido, sin embargo, en vez de estar en la barra atendiendo al personal se dedicaba a pasearse en su vanagloriado establecimiento mientras saludaba con una sonrisa falsamente estúpida a la gente que allí se agolpaba.
El escenario estaba preparado desde hacía tiempo, la batería al fondo, con el nombre de los Wolvering que rezaba en uno de los bombos, las guitarras apoyadas cada una en su pedestal junto a los micrófonos, rápidamente Roger se hizo paso en medio de todo el gentío y consiguió asirse al borde de la tarima e impulsarse para subir al escenario. Su estruendosa voz parecía no confluir adecuadamente con la vibración del micrófono, carraspeó un par de veces.
-Ejem, ejem… quería darles las gracias a todas las personas que han decidido pasar esta noche aquí en nuestro querido bar… - su voz sonaba sibilante, como si se estuviera regocijando ante el triunfo de las ganancias que iba a obtener en una sola noche - …como todos de buena tinta sabéis, hoy también nos complace presentaros a los Wolvering, quienes han tenido la amabilidad de volver a nuestro local para…
El discurso del gordinflón se vio interrumpido por un coro de voces heterogéneas que pedían a voz en grito la aparición de los miembros del grupo, evitándose así la probable prolongación del tabernero. El hombre carraspeó de nuevo mientras la sangre se le agolpaba en las mejillas, con un ademán en la mano hizo que los cuatro muchachos pasaran hacia el escenario.
Cuando vieron aparecer a Yamato en el escenario las chicas no pudieron más que gritar eufóricas y comenzar a saltar con los brazos bien en alto. El joven lucía un disfraz de vaquero un tanto inusitado, llevaba un chaleco de cuero negro desabrochado bajo el cual se mostraban los bien marcados músculos de su varonil torso, sus vaqueros, un poco ajustados, estaban cubiertos por unas polainas de cuero negro y llevaban un cinturón de color marrón con una hebilla plateada. El rubio cogió el micrófono, seguro de sí mismo.
-Buenas noches, somos los Wolvering vamos a hacer que toquéis el cielo con nuestra música - dijo mientras guiñaba un ojo hacia la zona de sus fans más empedernidas.
Los muchachos se colocaron en sus respectivas posiciones y tras comprobar que todo estaba en orden comenzaron a tocar.
She eyes me like a pisce when I am Wewak
I´ve been locked inside your hearte-shaped box for a week
I was drawn into your magneto tar pit trap
I wish I cold eat your cancer when you turn back
Hey
Wait
I´ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice
Hate
Haight
I´ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice
Hey
Wait
I´ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice
Meat-eating orchids forgive no one just yet
Cut myself on angel´s hair and baby´s breath
Broken hymen of your highness I´m left black
Throw down your umbilical noose so I can climb right back
Hey
Wait
I´ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice
Hate
Haight
I´ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice
Hey
Wait
I´ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice
La canción acabó con un rasgueo de guitarra por parte de Yamato que inundó toda la sala, los espectadores callaron un par de segundos, dejándose envolver por el incipiente sonido salido de las cuerdas que manejaba el rubio con gran maestría y al instante se escuchó un coro de vítores y aplausos, acompañados de agudos gritos de euforia por parte de la mayoría de las chicas. Yamato se limpió el sudor de la frente y alzó la mano a modo de agradecimiento. El resto del grupo desocupó sus iniciales posiciones e hizo lo mismo, después salieron del escenario para continuar la festiva noche.
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-Bien, Sora, ya sabes lo que tienes que hacer ¿de acuerdo?.
La pelirroja asintió fervientemente y abandonó el cuartucho escaleras abajo, salió cuidadosamente de la parte trasera del bar para acercarse a la entrada principal y mezclarse con la muchedumbre. Era increíble la cantidad de gente que había ido al Pumpkin sólo para ver la actuación de los Wolvering, pese a ser un chico de mente retorcida y malévola actitud, había que reconocer que el mayor de los Ishida se había ganado con creces su buena reputación como músico, a Sora se le agolpó la sangre en las mejillas de la rabia. Si no hubiera sido por su culpa, ahora ella podría seguir practicando con sus clases de baile, esto no iba a quedar impune.
Enfundada en sus disfraz de pollito, consiguió abrirse paso hasta el escenario, un hormigueo le recorrió las sienes, sabiendo que si por cualquiera de las casualidades era descubierta todo habría terminado. Apretó fuertemente el micrófono que con anterioridad le había dado Miyako, fundamental para hacerse oír entre aquel fastuoso coro de voces. Agitó los brazos para hacerse notar entre el público y rápidamente y sin llegar a pensarlo se dirigió al gentío.
-"Señoras y señores" - comenzó, intentó agravar su timbre de voz todo lo que pudo para no ser reconocida - "tenemos el placer de comunicarles que debido a la gran aceptación de esta fiesta, decidimos organizar sin ningún tipo de información anterior un concurso de disfraces, el personal de este local hemos ido seleccionando a los mejores disfrazados a lo largo del transcurso de la noche, y tras este maravilloso concierto, nos disponemos a comunicarles el veredicto final, así que por favor, les pido que suban al escenario la señorita ¡Mary Kate Smith y su grupo de animadoras!" - Sora finalizó su discurso entre aplausos mientras que la gente hacía corrillo hacia la susodicha elegida felicitándola.
-Vaya, vaya, Lauren, esta vez sí que te has esmerado en el trabajo, no tenía ni idea de que habías preparado todo esto, pero desde luego le va a dar mucha más vida a la noche, buen trabajo muchacho, tal vez te suba el sueldo del día de hoy - felicitó Roger a su camarero.
El semblante de Lauren estaba lívido, al principio quiso dejar en claro que él no tenía que ver nada con el supuesto concurso, pero viendo que su jefe le había dirigido sus primeras palabras de felicitación por su trabajo se dejó llevar por aquel único momento, más tarde se arrepentiría de haberlo hecho.
-Gra… gracias, señor…
Mary Kate estaba que no cabía en sí de gozo, estaba completamente convencida de que había sido su querido novio quien había organizado todo esto para ella, y nada más oír su nombre en boca del estrafalario pollito se puso a dar saltitos de alegría a la vez que zarandeaba con entusiasmo a sus compañeras de disfraz. Le dio un beso a su novio antes de dirigirse con porte arrogante hacia el escenario con sus dos amigas, una vez estuvieron encima de la tarima comenzaron a saludar al público exhibiendo las sutilezas de sus ropajes, como si fueran auténticas modelos. Sora aprovechó el enorme barullo que se había formado para salir del escenario y escabullirse de nuevo a su inicial posición, arriba con sus amigas, sin embargo, decidió quedarse detrás de una de las columnas para presenciar el espectáculo del que iban a ser protagonistas las 3 brillantes féminas.
Bajo los focos de luz y las aclamaciones del público Mary Kate no reparó en el chirriante sonido que se produjo al abrirse una de las trampillas que se situaban sobre el escenario. De repente, como si todo hubiera sido un suceso fugaz y a la vez eterno, vio las facciones desencajadas de los espectadores, quienes tenían la mirada fija hacia arriba, Mary Kate dirigió su vista hacia el techo, una informe masa de un extraño líquido de color marronáceo cayó sobre el escenario, dejándola completamente empapada, ni siquiera se podía distinguir la cara de asco de la muchacha debido a que parecía una única masa de color marrón, un chillido desgarrador se sucedió después de labios de la chica, y a los dos segundos otro tanto les cayó a sus dos amigas.
Las animadoras comenzaron a llorar e intentar quitarse esa masa pringosa del cuerpo, sin embargo no tuvieron el tiempo necesario ya que comenzó a caerles encima una lluvia de huevos y papel higiénico, parecían momificadas, sus gritos se hacían cada vez más ensordecedores y el público comenzaba a murmurar atónito respecto al suceso, algunos grupos de personas reían por lo bajo y otros tantos emitían sonoras carcajadas.
Yamato no daba crédito a lo que estaba viendo, un fulgor visceral le atacó en forma de rabia, su novia estaba siendo humillada delante de todo ese grupo de personas, por lo tanto, lo estaban humillando a él también, quien se atreviera a meterse con Mary Kate era consciente de que tendría que vérselas con Yamato, por eso todo el mundo la trataba con respeto. Vio que los instrumentos de su banda estaban también completamente embadurnados de ese extraño pringue, maldijo por lo bajo, su iba se acrecentaba por segundos, Taichi y Ken, que estaban a su lado, corrieron hacia el escenario con la mayor premura posible, sus respectivas chicas ya estaban bajando del escenario, pero tenían que salvar sus instrumentos.
Yamato iba a hacer lo mismo que sus dos amigos, sin embargo se fijó cómo aquel enorme pollito se dirigía hacia la puerta trasera del bar, perdiéndose entre la gente. "Maldita sea, los autores de este desastre tienen que estar en el sótano de arriba", sin mayor dilación se dirigió en pos del pollito.
A Sora le costaba mucho moverse con facilidad entro de ese incómodo disfraz, con mucha dificultad consiguió colarse entre la gente y dar con la puerta trasera, sin querer se golpeó abruptamente con un joven, se giró y vio que el chico se había caído de morros al suelo, corrió a socorrerlo, pero en el acto se fijó en que Ishida la había localizado y se dirigía en su dirección, abandonó al muchacho y a todo correr marchó hacía las escaleras del sótano.
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Miyako y Mimi se habían estado riendo durante un buen rato, el plan había salido a la perfección, el batido de chocolate mezclado con harina había hecho su función correctamente, pero lo mejor de todo fue hacer diana con aquellas tres arpías al tirarles los huevos, Takeru había participado en el lanzamiento de huevos, tirándoselos principalmente a la pobre Mary Kate, quien no había podido siquiera levantar cabeza, cuando todas sus municiones se hubieron terminado cerraron con rapidez la trampilla mientras comentaban en medio de risas todo lo acontecido. Sólo les quedaba esperar a la pelirroja, que en cuestión de minutos tenía que aparecer, y largarse de allí.
Y la pelirroja llegó, se quitó la máscara de pollo y mostró su faz enrojecida y aterrada.
-¡Ishida se dirige hacia aquí!.
Rápidamente recogieron todos los bártulos para desaparecer de allí lo antes posible, Takeru les ayudó en todo lo que pudo a sabiendas de que cuando su hermano estaba realmente cabreado ni un tanque apuntándolo a un metro de distancia sería capaza de frenarle.
-¡Está bien, ya lo tenemos todo! - dijo Mimi entre jadeos a la vez que se levantaba.
Sin embargo, antes siquiera de que pudieran dirigirse hacia la puerta de salida, ésta se desplomó en el suelo como si de una hoja de papel se tratara, tras ella apareció el rostro ensombrecido de Yamato, hizo crujir los nudillos de su mano derecha, la cual se apretaba fuertemente, su rostro reflejaba la incontinencia de su ira, con un tono bajo y frío susurró.
-Os encontré.
CONTINUARÁ
Holas!!!
Uiss, demasiado tiempo sin actualizar, ¿verdad? Jejeje, lo siento mucho, pero la falta de inspiración me carcome y me es imposible escribir completamente a gusto, sin embargo últimamente me han venido mis dosis de ideas, sobretodo para este fic, así que me he decidido a escribir cuanto antes para poder publicarlo o
Sé que tengo que continuar con los otros dos fics, sobretodo con el de Alea jacta est, baby… no os preocupéis, estoy en ello, solo que me llevará más tiempo, ya que está más desarrollado y todavía hay cosas en la trama que creo que debo enlazar mejor…
Bueno, de momento mis agradecimientos a: Dark Agel Love, Alexeigirl, be, Michina, SkuAg, Atori-chan, Odethe, Naoko Tsukino, Priss Yoshisuky, kibun No Tenshi, Lain4, Angel Nemesis, Vero.Sasuke.Riku.Vegeta y a todos aquellos más que me hayáis leído.
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