N/A: Hola lectores! Espero que se encuentren excelentemente bien jiji le he traido un nuevo capi, quiero agradecer desde el fonfo de mi corazon a los lectores que se animan a comentar y a dar su opinión, en verdad gracias! Me siento apoyada :)
Para alice bezarius echizen: Hola, respecto a que Hiro reencarnaría como el hijo entre él y Eirin no se si fue una idea que tuviste o te dio esa impresión pero quiero decirte que eso no pasará u.u jajajajaja es una muy buena idea! De hecho me gustó, pero no pasará jejej en fin gracias por tu comentario lo aprecio mucho y solo quería decirte eso jeje :) espero te guste este capi
Graciasa todos por leer!
Capítulo 8: A solas
Era lunes y Sakuno tenía que levantarse temprano nuevamente. Pero al menos despertó contenta, ya que al abrir sus ojos carmín vio claramente a su amigo sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared del otro lado de la habitación.
A pesar de que estaba feliz de verlo le comenzó a regañar enseguida. Histérica, le reprochaba que como se le ocurría dejarla sola por dos días y sin ni siquiera avisarle, pero lo único que le ángel se limitó a decir fue "Hablaremos de eso después"
Ahora estaba en el baño armándose sus trenzas, pero Hiro la detuvo sosteniendo una de sus manos.
—Hoy me sentaré con Ryoma —Sakuno le miró sorprendida. ¿Le habían lavado el cerebro en el cielo?
—¿Estás seguro?
—No, pero no me queda otra —suspirando.
—No tienes que hacerlo si no quieres, nadie te está obligando.
—¡Ya lo decidí! Nos hagas que me arrepienta, ahora vamos —Sakuno se desarmó las trenzas y se dirigieron a Seigaku.
Cuando Hiro se sentó al lado de Ryoma este le miró con el ceño fruncido y con los ojos llenos de rabia, enojo y repulsión. El ángel se puso tieso de los nervios, tragó saliva y dirigió su mirada al pizarrón mientras esperaba al profesor. Por suerte ese día no tocaba Biología.
En otro salón, Sakuno estaba más que nerviosa. Y la extraña actitud de Ryoma no le ayudaba para nada. ¿Hiro sabría de esto? Él no le quiso decir donde había estado el fin de semana, y a ella no se le había ocurrido preguntar si por lo menos la había estado vigilando, porque ese era su deber ¿no?, no podía abandonarla ni a ella ni a Ryoma.
Estaba tan hundida en sus pensamientos que llegó a saltar del susto cuando la campana del primer receso sonó, su corazón comenzó a alterarse. ¿Cómo se juntaría con Ryoma? No habían hablado de eso.
—¡Sakuno! ¡No te lo vas a creer! —Tomoka se acercó corriendo dejando sordo a cualquiera que hubiese estado cerca.
—¿Qué pasa?
—El príncipe Ryoma está afuera de la sala ¡Y quiere hablar contigo!
—¡¿Qué?! —parándose de golpe. Había venido a buscarla. ¿Tanto le importaba esa conversación?
Se dirigió a la puerta con paso lento. Antes no le importaba si Ryoma se enojaba con ella o si le exigía que le dijera la verdad, solo pensaba en ellos dos solos. Pero ahora le daba terror.
—Ho-hola Ryoma. —dijo una vez que llegó a la puerta del salón.
Él se sorprendió al verla sin sus trenzas, ¿por qué cada vez que Hiro se sentaba con él, ella aparecía con el cabello suelto? Se había quedado embobado mirándola hasta que reaccionó.
—Vamos a la azotea —le dijo cortante.
Sakuno no tuvo tiempo de responder puesto que el chico comenzó a caminar apenas había terminado de hablar.
El lugar que antes a ella le parecía perfecto para el encuentro ahora lo encontraba demasiado apartado. Nadie nunca iba allí, siempre estaba desolado. Y esa no fue la excepción.
Ryoma entró primero, con Sakuno pisándole los talones.
—¿De qué tanto querías hablarme? —le preguntó cerrando la puerta detrás suyo.
Ryoma se dio vuelta para mirarla, su expresión le llamó la atención. Se veía… asustada.
—¿Por qué esa cara? —acercándose lentamente.
—¿Que… que cara? —retrocedió un poco pero se topó con la puerta.
—¿Estas nerviosa? —mirándola curioso.
Esa pregunta la despertó.
—¿Que si estoy nerviosa? ¡Claro que estoy nerviosa! —posó sus dos manos en el pecho de Ryoma para alejarlo un poco, se estaba acercando demasiado —Tu te has comportado muy extraño últimamente y eres más frío de lo normal, nunca has demostrado la mas mínima muestra de amabilidad ¡Y siempre estas enojado! Ahora estoy aquí sola contigo y tu estas con tu actitud de ogro ¡Cualquiera se pondría nervioso! —estiró con todas sus fuerzas sus brazos empujando levemente al tenista.
Éste estaba impactado ¿En verdad él era así? Quizás ella tenía razón, quizás él estaba siendo demasiado duro.
—Mmm… de acuerdo, puede que sea verdad, intentaré dejar de ser así con una condición —Sakuno le miró con desconfianza—, que me digas…. —se quedó callado, esto le estaba costando demasiado. Suspiró y volvió a hablar— ¿Qué es Hiro para ti?
La castaña se extrañó, ¿acaso estaba celoso? En todo caso era mejor así, pensaba que iba a llenarla de preguntas por lo ocurrido ese día lluvioso en su casa. ¿Qué ya no le importaba la mentira del gato? ¿No iba a tener que inventar algo otra vez o mentir?
—Ryoma, Hiro es casi mi mejor amigo, lo que tenemos es solo amistad —le dijo con una inmensa tranquilidad, tanto que él no se lo podía creer.
—Ah… ¿En serio?
—Sí, ¿por qué lo preguntas?
Notó como él se ponía nervioso.
−No −se pasó una mano por sus cabellos −… por nada.
Se veía inseguro, se dio media vuelta y dio unos cuantos pasos alejándose de Sakuno. Ella, un poco desconcertada, vio como el tenista se sentaba en el suelo, lo escuchó suspirar.
Se acercó a él a paso lento y se acomodó a su lado con timidez.
−¿E-Estas bien?
−Sí −contestó casi en un susurro y sin despegar su mirada del suelo.
Estuvieron en silencio unos segundos hasta que él levantó la vista y la dirigió hacia ella.
Sakuno notó que algo quería decirle con esa mirada, pero no supo que era.
En otro lugar de Seigaku, Eirin no paraba de hablarle a Hiro. Después del beso que él le dio se sintió con más confianza, y algo le decía que podría conquistar al chico que la cautivó desde el día que se sentó a su lado.
Y Hiro no tenía otra que escucharla, aunque sabía que ahora debería estar en las nubes vigilando de que Ryoma no dejara llorando a Sakuno en la azotea, no podía dejar sola a Eirin. No quería dejarla hablando sola y no sabía cómo decirle que tenía que irse.
De pronto sintió una fuerte sensación. Algo en su cabeza se prendió repentinamente, sonrió. Conocía ese sentimiento y sabía a quien le pertenecía, sin pensarlo le dijo a Eirin que tenia que irse, de pronto ya no le importaba que pudiera pensar ella, ahora tenía algo más importante que hacer.
Sonó la campana de vuelta a clases y en la azotea dos alumnos levantaban del suelo para encaminarse a sus salas. Antes de bajar por las escaleras, Ryoma se le quedó mirando una vez más, pero esta vez pudo decir algo.
—Me gusta… como te ves… así —Guau, en verdad era difícil ser amable.
Mas tendría que hacerlo, le había dicho a la castaña que seria más amable si ella le respondía su pregunta, pero vaya que era difícil.
—Gracias —no pudo evitar sonreír.
Hiro la estaba esperando al lado de las escaleras, sus amarillos ojos mostraban que se encontraba hundido en su propio mundo. Escuchó como dos pares de pies bajaban los escalones acercándose, era su pareja.
Ambos caminaban sin dedicarse ni una palabra el uno al otro, cada uno se encontraba en sus pensamientos, sobre todo Ryoma. Simplemente no lograba comprender que era lo que le pasaba con Sakuno, ¿por qué le había preguntado que era Hiro para ella? Ni que fueran novios.
Además, últimamente se estaba poniendo más nervioso de lo normal cuando ella se acercaba. Es decir, siempre había tenido esos sentimiento −insignificantes según él−, pero los había mantenido bien ocultos en lo mas profundo de su ser. Sin embargo, últimamente no podía controlarlos, salían a flote y le hacían decir y hacer cosas que nunca se hubiera imaginado. Como decir cumplidos o amenazar a alguien con un bisturí para que se alejara de su chica.
Llegaron al pasillo y Sakuno estaba tan despistada, volando en su mente, que no se percató en qué momento fue que Hiro la agarró del brazo y la arrastró hacia donde él estaba.
Ryoma siguió su camino, no se había dado cuenta de que la castaña ya no se encontraba a su lado.
—Hola —le dijo Sakuno al ángel al darse cuenta de que ahora estaba con él.
—¿Por qué no me dijiste que él quería hablar contigo? Pude haberte aconsejado un poco.
—Creí que lo sabías —se sorprendió—. Además, si quisiera consejos se los pediría a Tomoka.
—Pues no lo sabia, ese día estaba… ocupado, me enteré cuando ustedes ya estaba hablando −ella lo miró interrogante−. Y conozco a Ryoma más que tú amiga. Es más, sé más de ustedes dos que sus propias familias.
Sakuno hizo caso omiso a lo último y lo miró más seriamente.
−¿Hiro, por que anduviste desaparecido esos dos días?
Pero el ángel no respondió.
Ryoma, quien seguía caminando, miró a su derecha y se dio cuenta de que faltaba alguien, Sakuno ya no caminaba a su lado. Comenzó a buscarla con la mirada, le costó encontrarla entre tanta gente y cuando lo hizo, frunció el ceño. Estaba con Hiro otra vez.
Trató de convencerse de que ella solo lo veía como un buen amigo, pero… ¿Y él? Quizás era él quien estaba tras ella, y por eso siempre estaban juntos.
Todos los sentimientos buenos que había estado formando se esfumaron, ese chico seguía siendo una amenaza. Se dio media vuelta y siguió su camino, pero ahora estaba furioso y su cerebro no paraba de procesar ideas para de alguna forma eliminar al chico de cabellos blancos de su vida, y principalmente de la vida de Sakuno.
−¿Y… que tal estuvo ese momento a solas?
Sakuno no puedo evitar sonrojarse frente a ese comentario.
−Extraño.
—Ahora tengo más esperanzas, en verdad pensé que esta misión sería un fracaso. Pero al parecer podré completarla, tú y Ryoma serán novios y yo me iré para cumplir el destino de otras personas.
—Si —Sakuno sonrió para si misma al imaginarse novia del inalcanzable Ryoma, pero algo la desconcertó —, espera… ¿Qué? —las últimas palabras del ángel la tomaron por sorpresa—. ¿Cómo… que te irás?
—¿Pensaste que me quedaría contigo para siempre?
—Yo —no podía creérselo —… pero, podremos seguir viéndonos, ¿verdad?
—No lo creo, Dios me perdonó el pecado de relacionarme contigo por la única razón de que eras mi misión. Pero cuando ya no lo seas ya no habrá excusa para estar ni contigo, ni con Ryoma y menos con la gente que los rodea.
La mente de Sakuno empezó a colapsar. ¿Cómo podría seguir sin la ayuda de Hiro? No se sentía con confianza si él no estaba allí para apoyarla. Además se había vuelto muy cercana al de cabellos blancos y no quería que se fuera.
—Sakuno, ¿estás bien? —se veía triste y sus ojos demostraban que una terrible inseguridad la invadía.
—S… sí, estoy… bien. Quiero… ir con Tomoka —suspiró jadeante y se alejó con paso lento, dejando a Hiro un tanto confundido.
Ryoma acababa de llegar a su salón, vio a una chica sentada en la mesa de su puesto que lo miraba fijamente. Perfecto, ahora si que no tenía paciencia para soportar a esas niñas locas que lo ahogaban con preguntas y que intentaban llamar su atención.
—¿Qué quieres? —le preguntó cortante.
—¿A ti te gusta Ryuzaki, verdad? —eso lo tomó por sorpresa.
—Eh… —se quedo sin palabras— ¿Qué pretendes, Eirin?
—Bueno, debo admitir que estoy muy interesada en Hiro.
—Y eso que tiene que ver conmigo— mostrándose impaciente.
—Pues, a mi me molesta que siempre este con Sakuno, y debo suponer que a ti también te molesta que ella esté pegada a él. Por tu expresión debo suponer que si. Pues… ¿Qué te parece si nos unimos? Ya sabes, para separarlos, así cada uno queda con la persona que quiere y ambos ganamos.
Ryoma la miró inseguro pero interesado a la vez, no entendía muy bien a que se refería la chica pero fuera lo que fuera podría funcionar.
—Como quieras —trató de parecer desinteresado.
Eirin sonrió satisfecha.
N/A: Que les pareció? Espero que les haya gustado :D y si es así háganmelo saber! Con gusto leeré sus comentarios y si alguien tiene alguna duda con gusto le responderé jiji
Hasta la próxima!
