¡Atención!

Este one-shot contiene lemon.


Hokkaido, Japón.

Hotel Lakehouse At Tokayo.

Aquel bello hotel, a las orillas del lago Toya, era perfecto para un viaje realizado por un par de enamorados que estaban a punto de iniciar una linda relación. Eso mismo era lo que Hikaru pensaba mientras que esperaba a que Machiko acabara con su ducha, luego de pasar un día divertido explorando y disfrutando del lugar.

En ningún momento el futbolista intentó siquiera pensar en Yoshiko y en todo aquello que no había llegado a ser. Tampoco pensó en todo el dolor que aquello le había provocado. Más bien enfocó sus pensamientos en la persona que lo había ayudado a salir de ese lugar oscuro en el que se había dejado meter...

Machiko Machida. Siempre que la veía, ahora que la veía con otros ojos, no podía entender cómo nunca había notado cuan bella era. Se había dado cuenta al apenas conocerla de cuan valiosa era, pues había sido más que fiel con él y con Yoshiko, pero jamás se había percatado de cuan atractiva era esa chica de lentes, tan frecuente en su vida. Tan distraído que siempre había estado, tan pendiente de alguien más, que se sintió tonto por no haberle prestado más atención al ser un par de adolescentes.

-"¿Desde cuándo será que Machiko se ha sentido así? ¿Habrá sido al mismo tiempo que yo?"- Pensaba Hikaru, recostado, observando el techo. Un ligero sentimiento amargo se apoderó de él, lo que causó que suspirase, preocupado. -"¿Y si ese sentimiento inició viéndome tan vulnerable? ¿Y si... solo quizás... como Yoshiko..."

En ese momento, la puerta del baño se abrió y Machiko apareció, mostrándole una sonrisita tímida y luciendo solo la camiseta del Consadole Sapporo de Matsuyama, además de su ropa interior. Al Hikaru verla, pudo notar que bajo esa camiseta no había nada más, pues sus grandes curvas, así como las pequeñas montañitas de éstas, estaban perfectamente marcadas por la tela.

-Ma... Machiko...- Murmuró, sorprendido y sonrojado. Lo que menos hubiese esperado era que ella se apareciera así, insinuando algo sexual. No es que no le apeteciera, si no que no habían llegado ni siquiera al punto de confirmar su noviazgo. El chico se enderezó.

-Hikaru...- Le dijo ella, acercándose a él, en un tono bajo y suave que al chico le causó escalofríos. Matsuyama se obligó a mantenerle la mirada a sus ojos. Se le veía nervioso. -Puedes mirar...

-Pues...- Lo hizo, aunque brevemente. Aún se sentía muy avergonzado. Sonrió nervioso, rascando su nuca. -Te queda mejor a ti que a mi.

Machiko soltó una risita, recostándose en la cama.

Hikaru soltó un suspiro tenso. Sabía que ella estaba allí, esperando por él, y aquello lo aterraba. Había sido tan sorpresivo que ni siquiera sabía cómo reaccionar ni que movimiento dar primero. Aunque había decidido no hacerlo, inmediatamente recordó cuando había venido con sus amigos y con Yoshiko. Cuando creyó que, al fin, tendrían su primera vez juntos. Aquella vez no salió como hubiese querido, pero no pudo evitar compararse en aquel momento y ahora. Él estaba decidido a pasar una linda noche con la que había sido su novia de secundaria y, aunque se había sentido nervioso, supo manejarlo con naturalidad para hacerla sentir cómoda. Sin embargo, ahora, con Machiko, se sentía como un ternerito esperando ser degollado en el matadero.

-Pues... eso es un poco exagerado...- Murmuró, un tanto divertido. -Y cruel.

-¿Hikaru?

Él volteó y se sonrojó de nuevo al verla.

-Oh... nada.- Se recostó junto a ella, observándola fijo. -Eh... Machi...

-¿Qué ocurre?

-¿Esperas algo sexual de mi?- Hikaru fué directo al punto.

-En realidad siempre duermo así. En ropa interior y una remera cómoda. Supuse que alguna remera tuya sería perfecta, por la soltura.- Le explicó la chica, con inocencia.

Matsuyama no pudo evitar una sonrisa de lado al oírla, la cual intentaba evitar una risita. Aunque sabía que la chica mentía, le divirtió tal excusa. Machiko, luego de un momento, rió.

-Es cierto. No me molestaría hacer algo sexual, pero si no te sientes listo aún, bien podemos solo dormir.- Le dijo ella, con una sonrisa piadosa.

-En verdad... me encantaría hacer algo contigo, justo esta noche.- La mirada de Hikaru bajó a sus senos mientras hablaba. Regresó de inmediato. -Es solo que... grata sorpresa. No me lo esperaba.- Sonrió.

Machiko se recostó boca arriba, mientras que él se ponía de costado, apoyándose en su codo. La chica lo observó, coqueta, y aquel simple movimiento alborotó la bragueta del mediocampista defensivo.

Matsuyama hizo fuerzas sobrehumanas para mantener su mano quieta. Desde el momento en que había comenzado a ver a Machiko como la mujer que es, no solo había notado lo bonita que era, también se había percatado de lo grandes que eran sus senos. Más grandes de lo normal. Naturales, lo sabía, y aquello lo volvía loco. Pensamientos perversos comenzaron a rondar su cabeza, pero... ¿Machiko se prestaría a esas locas fantasías que él se imaginaba?

-Hikaru...- Musitó la chica, al tiempo en que, lentamente, se levantaba la camiseta, dejándole ver parte de sus senos.

La atención del futbolista se desvió totalmente. Tragó saliva.

-Machi...- Susurró él, mirándola con deseo.

La joven de lentes tomó la mano de Hikaru y la posó sobre su vientre. Dejó que él continuara a su gusto. Lo invitó a hacerlo.

-Hikaru... ya no somos un par de niños. Si es lo que deseas, hazlo. Yo deseo que hagas lo que quieras conmigo.- Le dijo, con una sonrisita dulce, mientras terminaba de develar sus grandes senos al chico.

-Machiko... ¿segura?- Quiso asegurarse. Machiko sonrió con gusto al verlo observar su buen busto, casi babeando.

Ella asintió.

Matsuyama, al recibir una nueva confirmación, se puso de pie justo al lado de la cama. Se deshizo de su short y de su camiseta. Machiko pudo notar cuán torneado, cargado y duro estaba. Lo observó tal cual lo había hecho él al ella mostrarle sus senos. Sonriendo, él se acercó a ella, colocándose encima. La chica, al notar el cambio de semblante del Águila de Hokkaido, sonrió, un poquito nerviosa y muy ansiosa.

-No he alcanzado a traer nada de protección. ¿Tú?- Susurró al oído de la chica. Ella se tensó y negó. Hikaru la miró, con ligero reproche. -Pero ¿planeaste esto y olvidaste el detalle más importante?

-Pues... resulta que el preservativo va en el pene. ¿Yo tengo pene?- Retrucó ella.

Él sonrió, con vergüenza.

-Resulta que no sabía que pasaría esto, justo hoy.- Le dijo, al oído, frotándole la dureza en la pierna. -Entonces... ¿lo dejamos para otro día?

-¿Y dejarlo así? ¿De verdad?- Rió Machiko, tomándolo y frotándolo suave. Él, inconscientemente, soltó un jadeo en su cuello, lo que hizo que ella se estremeciera. -Solo asegúrate de eyacular fuera, por favor.

-Me aseguraré, Machi.- Respondió, besándole el hombro.

Hikaru se recostó sobre ella. Su erección quedó justo en la pelvis de Machiko, cosa que a la chica gustó. Él comenzó con un beso suave, que se fué intensificando y humedeciendo a medida que los segundos pasaban. Las manos de la chica comenzaron a palpar y acariciar la fuerte espalda de Matsuyama mientras que el se removía sobre ella, haciéndole sentir toda su dureza.

Al poco tiempo, él comenzó a besarle el cuello. Jadeó de nuevo al ella meterle la mano bajo el boxer. La miró. Al Machiko sentir la punta mojada, comenzó de inmediato a saborearse los dedos. Aquello enloqueció a Matsuyama, que comprendió de inmediato la diferencia de experiencias entre ambos.

-Machi...- Jadeó, bajando un poco más y comenzando a chuparle los pezones, al tiempo en que masajeaba sus senos. Sabía que no debía tener pena o contenerse con ella, pues si ella no lo hacía, él mucho menos lo haría. Estaba dispuesto a hacerle todo lo que siempre, o desde que se había enamorado de ella, había querido hacerle. Machiko comenzó a gemir. -Machi...- Gruñó, mordisqueando un poco su pezón. Enloqueció al verla gozar por ello. Comenzó a chupar con más fuerza cada rincón del busto de la chica.

Los senos de Machiko eran lo suficientemente grandes como para que Hikaru pudiese juntarlos y chupar ambos a la vez. Una loca idea pasó por su mente, lo que hizo que se detuviera y la mirara, casi como si estuviese esperando que ella le leyera la mente y le permitiera hacerlo. Para suerte de Hikaru, la chica captó el mensaje.

Machiko lo apartó de ella y lo recostó a su lado. Luego de unos rápidos besos en cuello y hombros, marcó un camino de ellos desde sus pectorales hasta sus abdominales. Allí, ella lo tomó entre sus manos y masturbándolo suavemente, bajó. Hikaru jadeó.

-Ma... Machi...- Él soltó un gemido ronco, pues ella, dejándose ir, comenzó a lamerle el mojado glande, trazando círculos con la punta de su lengua, saboreando cada mililitro de los fluídos del futbolista. De nuevo, él jadeó.

-¡Hikaru... es... delicioso!- Decía ella, mientras que disfrutaba del sexo oral que le estaba dando. -Eres... tan... delicioso...

Matsuyama la observó, completamente excitado. La ola de sensaciones que Machiko estaba causándole con su boca se le hacía casi intolerable y los gemidos estaban haciéndosele imposibles de acallar. Ella notaba esto y se esforzaba más por oírlo. Comenzó a introducirlo casi por completo, unas cuántas veces, hasta que tuvo una mejor idea.

-¿Machi...?- La miró. Aquella mirada curiosa derritió a Machiko, que colocó el miembro del futbolista entre sus tetas. Hikaru sonrió al ver lo que se avecinaba. Ella comenzó a masturbarlo así. -Ohh. Machi...

-Te gusta esto, ¿huh?- Sonrió, gustosa. Con la punta de su lengua, masajeó la punta. Hikaru gimió fuerte, presionando las sábanas bajo él.

Solo unos pocos minutos él tolero así, pues de inmediato Machiko comenzó a sentir cómo su pene comenzó a palpitar. Hikaru la apartó.

-No quiero acabar aún.- Le dijo, seguido de una sonrisita. Ella rió por lo bajo. -Ahora sí, ven.- Se sentó y la trajo sobre él.

Ella se posicionó sobre el pene erecto de Matsuyama, se abrazó a él y comenzó a devorarlo con su vagina. Hikaru gimió sonoro al sentir la unión carnal, aferrándose a ella, hundiendo su cara en sus pechos, para luego comenzar a chuparlos con sumo desespero. Machiko lo apartó un poco y comenzó a cabalgarlo con intensidad.

La vista desde su ángulo era exquisita. La linda cara de Machiko estaba muy sonrojada, ella estaba jadeante, su boca ligeramente abierta buscando aire, sus tetas rebotando frente a sus ojos, su cadera moviéndose firmemente sobre él, cabalgándolo, haciéndole el amor. Matsuyama sintió cómo un cosquilleo comenzaba a hacerse sentir en su vientre bajo y su cara lo delató.

-¿Estás por eyacular... Hikaru?- Quiso saber ella, en un tonito dulce, encantador y cachondo. Él asintió, frunciendo el ceño, intentando aguantar. -Entonces... te ayudaré.- Dijo, violentando las embestidas.

-AHH, MACHI...- Gimió fuerte, sintiendo a su semen abriéndose paso para salir. La apartó de golpe. Un fuerte chorro saltó a los senos de la chica y los otros, más débiles, saltaron a su vientre y pelvis. Definitivamente una imagen agradable para él.

Soltó un suspiro hondo al descargarse, aunque este también fué de alivio al haber logrado separarse a tiempo. Machiko se rió por lo bajo al verse.

-Vaya que tenías mucho para soltar.

-¿Qué esperabas? Era mi primera vez.

-Oh, claro.- Sonrió apenada. -Lo siento. Debí haber sido más gentil contigo.

-No te lo hubiese perdonado.- Rió Hikaru, recostándose. -Increíble.- Suspiró, para luego voltear a ella. -Y tú tampoco estuviste mal.

-Tonto.- Le aventó una almohada, mientras que se limpiaba.

-Aunque... qué suerte que sea verano. De ser invierno, no podríamos estar así, como ahora.- Le sonrió Matsuyama, acariciándole el vientre.

-Es cierto. La noche está perfecta.- Concordó Machiko, sonriéndole con cariño.

-Y más que eso.- Hikaru le devolvió el gesto. -"Vaya que he tenido suerte contigo, Machi."

La chica besó su mejilla y se acurrucó a él, lista para dormir. Matsuyama la cubrió con las sábanas, arropándola.

-Machi...

-¿Hm?

-Quizás no es el momento oportuno, pero...

-Quiero ser tu novia, Hikaru.- Respondió, sin abrir sus ojos.

Él la miró, sorprendido.

-¿Cómo...

-Te conozco lo suficiente.- Sonrió.

Él igual.

-Te quiero.

-Y yo a ti.- Machiko se acurrucó aún más.

Hikaru suspiró, feliz. Haberse dejado en manos de Machiko había sido, quizás, la mejor desición de su vida.

-"Mi Machiko..."