N/A: Hola lectores! Estoy de pasada y solo tengo unos minutos en el compu asi que no diré mucho.
Muchas gracias por sus comentarios en verdad agradezco su apoyo, hasta el más pequeño me hace feliz jeje
Ojala les guste este capitulo!
Capítulo 11: "Parálisis, todo de acuerdo al plan"
Agotadora era la palabra para describir la semana, tanto que no se levantó de la cama el día Sábado. Pero hoy, Domingo, era un nuevo día y Sakuno estaba lista para salir, había holgazaneado todo el día de ayer y ahora tenía que hacer algo.
Además había un buen día en general, unas pocas nubes trataban de cubrir el cielo, pero no eran suficientes para opacar los rayos de sol que brillaba con intensidad.
—¡Nos vamos de paseo! —Hiro apareció por la puerta del baño.
—¿Qué? —masculló Sakuno mientras se cepillaba los dientes.
—Vamos a dar un paseo —dijo sonriente—. ¡En bicicleta! —alzando los brazos completamente emocionado.
La castaña terminó de cepillarse, se enjuagó la boca y se dirigió a Hiro con una mirada confusa.
—Ni siquiera tengo bicicleta —dijo mientras salía del baño.
Bajó las escaleras con el ángel pisándole los talones, ella tenía otros planes para ese día. También iba a salir, pero era a su amiga Tomoka a quien tenía en mente y no planeaba andar en bici, sino que pensaba ir de compras.
Sería un día solo para chicas.
Al salir de su casa vio dos relucientes bicicletas apoyadas en uno de los árboles de su jardín.
—Pues, ahora tienes una. —le animó Hiro mientras corría hacia las bicis y se montaba en una de ellas, era de color azul marino.
Había tanta emoción en su mirada que Sakuno no tuvo valor para decirle que no.
—¿Y a donde vamos? —preguntó mientras se montaba en la otra que era de un color rojo chillón.
—Aún no estoy seguro.
Salieron a la calle y comenzaron a pedalear. Hiro iba primero para mostrar el camino del lugar que ni siquiera él conocía, al menos eso creía Sakuno. De hecho, empezó a pensar hacia donde la llevaría. De pronto cayó en la cuenta de que quizás era otro de sus planes y que seguramente ahora le estaba llevando directo a algún lugar en donde Ryoma estaba o iba a llegar ahí pronto.
Si quería que su plan de alejar al tenista momentáneamente diera frutos, tendría que evitar ese encuentro casual a toda costa. Ya llevaban una hora pedaleando y le empezaban a doler las piernas. ¿Cuánto más iba a durar esto? Ya no sabía en qué lugar estaba, nada le parecía familiar. Habían llegado a un pequeño pueblo del cual no sabía su existencia. ¿Dónde diablos estaban?
Seguramente aquí era donde se encontraría con Ryoma, aunque no se podía imaginar por qué rayos él estaría aquí.
Entonces vio una calle de tierra que se extendía hacia el oeste. Alejándose del pueblo. Se veía muy solitario hacia ese lugar y la carretera seguía hasta perderse en el horizonte. No se veía ningún árbol cerca, por lo que no había sombras para ocultarse del sol. Pero estaba segura de que si lo seguían estaría a salvo de los traviesos planes de su amigo.
Aceleró un poco para poder alcanzarlo.
—¿Y si vamos por este camino? —le señaló el rocoso sendero de tierra—. Es más tranquilo y no hay autos ni hay que esquivar personas para no atropellarlas.
Miró fijamente a su amigo para ver aunque fuera un ápice de contradicción en su rostro, pero no. Es más, no opuso resistencia.
—De acuerdo —encogiéndose de hombros—, pero será más difícil andar por allí.
—No importa.
Estaba más que extrañada por la reacción del joven. Esperaba algo más de disputa.
Quizás ni siquiera había un plan y ella se lo estaba imaginando todo. Ahora tendría que andar por ese horrible sendero y expuesta completamente al sol abrasador, y pues claro, su elección no fue una buena idea. ¡El camino nunca terminaba!
Llevaban dos horas entre el polvo y las piedras. Había que hacer el doble de esfuerzo con las piernas para avanzar a una velocidad prudente. Y Sakuno simplemente no podía más.
—Espera… Hiro… espera —trató de decir entre jadeos mientras detenía la bicicleta.
—¿Qué pasa? —también deteniéndose.
Hiro estaba de lo mas bien, ninguna gota de sudor se veía por su blanquecino rostro y su respiración no se escuchaba ni acelerada ni entrecortada.
—No puedo —volvió a jadear Sakuno—… no puedo más.
Quiso ponerse de pie, levantó la pierna izquierda y la pasó por arriba de la bicicleta llevándola al otro lado, junto a la derecha.
Pero al levantarse, apenas apoyó sus pies sobre la tierra arenosa, se le doblaron las rodillas y cayó con bicicleta y todo.
—¡Ay!
—¡Saku! —Hiro hizo lo mismo, solo que sin caerse, y corrió para sacarle la bici de encima— ¿Estás bien?
—Sí, solo me tropecé —no pudiendo creer lo torpe que era, se incorporó.
Pero apenas se puso en cuclillas y trató de estirar las rodillas, estas le temblaron y no pudiendo soportar su peso le fallaron de nuevo. Haciendo que cayera de espaldas.
—¡¿Pero qué pasa?! —se quejó mientras se apoyaba en sus codos, envuelta en polvo.
Hiro la tomó de una mano y con un leve tirón logró levantarla, pero a la chica le temblaron las piernas otra vez. Las sentía adormecidas y las rodillas se le doblaban incapaces de soportar el peso de su propio cuerpo.
—Está bien —dijo Sakuno cuando se dio cuenta de que no había caso, sus piernas no se la podían—, supongo que no estoy acostumbrada a andar en bicicleta tres horas seguidas.
Caminó tambaleándose hacia la orilla del camino, claro que su amigo tuvo que ayudarla y llevar la mayor parte de su peso. Con una mano sobre sus costillas la llevó a la orilla y la ayudó a sentarse.
—Solo tengo que descansar un poco.
—¿Quieres agua? —le ofreció una botella que se veía increíblemente refrescante y tentadora. Tomó la botella y comenzó a beber a grandes tragos, mientras Hiro se reía para sus adentros.
Una vez más su plan estaba saliendo a la perfección. Otra risita se escapó de sus labios al pensar en lo genial, elaborado pero a la vez sencillo de su plan.
—¿Qué es tan gracioso? —le miró con sospecha.
—Nada —pronunció con rapidez mientras la miraba con falsa sorpresa.
Sakuno entrecerró los ojos y le miró desconfiada, pero los amarillos ojos del ángel mostraban pura inocencia. Recelosa, volvió a tomar agua de la botella.
Había perdido la movilidad de las piernas y seguramente sería peor y le dolería el día de mañana, pero al menos había eludido los planes de su amigo. Bueno, si es que tenía uno. Ya no estaba tan segura.
Pero de hecho, estaba en lo correcto. Hiro se estaba trayendo algo entre manos y ella no había logrado esquivarlo como pensaba. Todo seguía según lo planeado.
Todo de acuerdo al plan.
El lunes había llegado y Sakuno no podía estar más molesta, ese tonto y bruto de Hiro le había dejado horrible. Admitía que en parte era culpa suya por haber elegido ese rocoso e interminable camino. Pero, ¿de quién había sido la idea de ir a pasear en bicicleta?
Empuñó sus manos que descansaban sobre sus rodillas, no le molestaba el hecho de que había tenido que sentarse en la banca en Gimnasia, puesto que después de diez minutos simplemente no podía seguir caminando. No, no le molestaba poder saltarse esa molesta y agotadora clase, lo que le fastidiaba era que parecía discapacitada y todo por eludir un estúpido plan.
Y es que era tan desesperante poder caminar apenas, que no sabía si valía la pena soportar cosas así por el simple hecho de no encontrarse con Ryoma.
Sonó el timbre que anunciaba el término de ese bloque. Sakuno observó como todos iban a cambiarse y, para no quedar sola en el gimnasio, decidió que debía intentarlo. Se levantó con las piernas temblorosas y casi se cae, pero alcanzó a separar un tanto los pies para hacer mayor equilibrio. Tomoka habría sido de gran ayuda en un momento así pero, para su mala suerte, su amiga no había asistido a clases ese día.
—Tengo que ir a Enfermería.
Salió del gimnasio como pudo y tomó rumbo por afuera de las edificaciones de la academia, se dio cuenta de que si se apoyaba en la pared le era más fácil avanzar. ¿Pero por qué diablos se demoraba tanto? Todavía le faltaba mucho para llegar a la Enfermería y sus piernas ya le estaban pidiendo a gritos un descanso. Con sus últimas fuerzas —y apoyándose en las paredes— logró llegar a la entrada del edificio principal. Entonces no pudo más, apoyó su espalada en la muralla de cemento y las rodillas se le doblaron hasta que cayó al suelo.
Se quedó allí sentada, tomándose su tiempo para recobrar el aliento. ¿Cuánto le faltaba? Observó a su alrededor y no le pareció estar cerca de su objetivo, ni siquiera estaba segura de ir por el camino correcto. Suspiró con pesadez, apoyando su cabeza sobre la pared. Cerró los ojos y se quedo así.
—¿Estás bien? —esa característica voz la sacó por completo de su sueño.
Abrió los ojos sorprendida y se encontró con Ryoma. Este estaba de pie frente a ella, escondía las manos en los bolsillos de su pantalón y sus ámbares ojos la miraban con curiosidad.
Se veía tan perfecto y hermoso desde ese ángulo que Sakuno tuvo que desviar la mirada para responderle.
—S-si, estoy bien. —pronunció mirando sus pies.
—¿En serio? —se notaba el sarcasmo en su voz.
—Sí.
No quería verlo, le molestaba que él pudiera mantenerse en pie y sin tambalearse, se podría decir que le tenía envidia en ese momento por eso.
—¿Por qué estas allí sentada? —él no quería irse y sentía una extraña sensación de querer saber qué es lo que le sucedía a la castaña.
—Voy en camino a la Enfermería —apenas terminó de articular la última palabra, se dio cuenta de lo estúpida que era su respuesta.
Claro, estaba en camino, pero yacía allí sentada allí, sin hacer nada.
Ryoma frunció el ceño extrañado, estaba a punto de hacerle otra pregunta hasta que la vio ponerse de pie. La pobre Sakuno hizo todo lo que pudo para levantarse sin tambalearse demasiado. No quería verse ridícula frente a un ser tan perfecto como lo era él, por lo menos en lo físico, porque en lo psicológico había que arreglar algunos problemas de arrogancia.
El tenista se percató de que algo iba mal con la chica, caminaba extraño y apoyaba su mano derecha en la pared para apoyarse, como si estuviera mareada, pero no era eso. Sakuno solo quería permanecer en pie.
—¿Te pasa algo?
—No —estaba más concentrada en mantener sus rodillas derechas, puesto que estas insistían en doblarse.
—¿Qué tienen tus piernas?
Diablos. ¿En verdad estaba caminando tan chueco como para que él se diera cuenta de su problema al apenas haber dado solo tres pasos?
—M-me duelen… eso es todo —y siguió tratando de poner un pie delante del otro.
—¿A dónde vas? —comenzaba a impacientarse por la extraña frialdad que le mostraba Sakuno.
—Ya te lo dije: Enfermería.
—Pues —se acercó a ella y la tomó de los hombros para girarla—, es para el otro lado.
No pudo evitar sonrojarse ante ese acto.
—Claro.
Suspiró y siguió caminado como si nada, solo quería llegar a su objetivo y que alguno de sus papás la retirara. Solo quería llegar a casa, nada más.
¡Uf! Ya era hora de que comenzara a avanzar de verdad. Mmm, que raro, ya no era tan difícil caminar, y se sentía extrañamente liviana. ¿Desde cuándo era tan fácil? Quiso mirar sus pies al sentirlos apenas rozar el suelo y vio algo que la desconcertó. Una mano, pero no era cualquier mano, era una masculina y ahora que se daba cuenta, era un brazo completo, que le rodeaba la espalda y apoyaba firmemente la mano en su cintura.
Miró a su izquierda al sentir que algo presionaba ese lado de su cuerpo. No pudo creer que lo que veía era el perfil de Ryoma Echizen. Era su brazo el que le rodeaba la cintura y la atraía hacia él.
Abrió los ojos de la impresión.
—¿Q-qué haces? —casi horrorizada por la sorpresa.
—¿Qué crees que hago? —sin despejar su mirada del frente—. No sé por qué, pero apenas puedes sostenerte. Te llevo a Enfermería.
—¡Pero si yo ya iba para allá!
—Entonces —y la miró con una sonrisa arrogante—... te ayudo.
La castaña no pudo resistirse a esa sonrisa que iba tan bien con su rostro, dejó de quejarse y disfrutó de su cercanía con Ryoma. Él la aferraba fuertemente contra su cuerpo, lo que hacía inevitable para Sakuno no sonrojarse y sentir como los latidos de su corazón aumentaban considerablemente. Tenía tan poca fuerza de voluntad que su plan se enterró en lo más profundo de su cerebro y lo olvidó por completo, o por lo menos mientras esta situación durara.
Ahora solo quería aprovechar ese increíble momento. Caminaban lentamente, al paso de ella, cada uno pendiente de los movimientos del otro, consientes de la cercanía.
N/A: Les gustó? Si quieren saber que va a pasar dejen sus comentarios! Solo asi me animarán a continuar :)
Adios y cuidense! Gracias por leer :')
