N/A: He vuelto de mi viaje a Argetina! Gracias por esperar :) este debido al poco tiempo que he tenido este capitulo es cortito, pero espero que les guste igual jeje
Quiero agradecer a alice bezarius echizen, a .gomez y a anikasukino 5d por sus comentarios, por esta vez no podre responderles, lo siento, pero aprecio mucho su apoyo, ojala les guste el capitulo.
Basta de charla y a leer!
Capitulo 13: Conflictos entre ángel y humano
−Pero prométeme… que guardarás el secreto.
Echizen suspiró.
−No quiero nada que tenga que ver contigo, así que busca a otra persona para contarle tus secretitos −dijo en un susurro, pues la clase ya había comenzado.
−No entiendes −le respondió Hiro, también susurrando−, es algo importante y no puedo decírselo a nadie más.
−No me interesa.
El ángel frunció el ceño ante esa respuesta.
−¡Tiene que ver con Sakuno! −estaba perdiendo la paciencia, cosa rara en él.
Ryoma se enojó y cerró sus manos con fuerzas en dos puños.
−Escucha −masculló −, aléjate de ella, ¡no quiero que te le acerques más!
−¡Echizen, Kinugasa! −les llamó la atención el profesor− Si tienen algo que discutir por favor háganlo afuera.
−Pero…
−Joven Kinugasa, no me haga sancionarlo. ¡Ahora ambos salgan de la sala!
Y así lo hicieron, una vez afuera Ryoma revisó en sus bolsillos si tenía algunas monedas, aprovecharía la situación para ir por una Ponta. Con indiferencia le lanzó una mirada a Hiro y se extrañó con lo que vio, el ángel se encontraba de rodillas en el suelo, con las manos apoyadas en este y con la cabeza gacha. Parecía… ¿derrotado?
−Nunca −dijo apenas audible−… nunca me habían echado de una clase, en toda mi vida −sollozó casi indignado.
−¿Estás llorando?
−¡Claro que no! −levantó la cabeza, pero luego volvió a dejarla caer a la vez que suspiraba.
Se levantó, tratando de conservar su dignidad.
−Iré a ver a Sakuno −dijo inesperadamente, tomando rumbo.
Pero Ryoma se interpuso en su camino.
−Ni lo pienses, si das un paso más te arrepentirás.
El tenista lo fulminaba con la mirada, tanto que Hiro sintió un escalofrío recorrer su espalda. Se dio media vuelta, corrió a la puerta de su sala y comenzó a golpear histérico.
−¡Déjenme entrar! No quiero estar aquí, ¡quiero volver al área segura!
−¿Área segura?
−¡¿Qué sucede aquí?! −el profesor abrió la puerta bruscamente, Hiro apenas logró esquivarla antes de que le golpeara en toda la cara.
−Quieren matarme profesor −dijo atropellando las palabras− ¡Déjeme entrar o tendrá que ir a verme al cementerio! −apenas terminó de pronunciar esas palabras se dio cuenta de lo que había dicho, un profundo dolor le dio en el pecho− Ah… olvide eso.
−Ustedes dos ya me están cansando −el profesor se frotó las sienes con las yemas de los dedos−, los llevaré con el Director.
Hiro casi se cae de espaldas, siempre había sido un buen alumno y nunca había tenido que escuchar esas palabras.
−¿Qué está haciendo? −le pregunto el profesor a Ryoma al ver la posición de Hiro.
El ángel otra vez se encontraba de rodillas en el suelo, con las manos apoyadas sobre este y con la cabeza gacha. Susurrando cosas como "¿Por qué?" o "Soy un buen alumno" o "Siempre le agradé a los profesores"
−Creo… que está derrotado.
−Tomen asiento.
Los jóvenes le hicieron caso al Director. Estaban en su oficina, la cual era bastante amplia y tenía unos grandes ventanales que dejaban pasar la luz del sol generosamente.
−¿Hay algo que quieran decirme?
Hiro, como lo haría un niño pequeño, levantó la mano pidiendo permiso para hablar.
−Yo quisiera decir algo, señor Director −apuntó a Ryoma−: Este joven sentado a mi lado no tiene las capacidades mentales ni cognitivas para seguir asistiendo a esta academia −habló con determinación.
Ryoma lo fulminó con la mirada.
−Y tengo la leve sospecha de que no le agrado y que en cualquier momento me pegará un tiro −agregó−, no es muy bueno controlando su ira.
−Si no fueras tan raro… −respondió Ryoma recostándose en la silla cómodamente.
−Es porque estás celoso −le interrumpió el ángel−, siempre estoy con Sakuno y piensas que me gusta, ¿verdad? −miró al Director, dirigiéndose a él ahora−. Solo son celos.
El tenista bufó y desvió la mirada hacia el ventanal que se encontraba a su costado. Cerró sus ambarinos ojos tratando de mantener la calma y la paciencia, pero poco a poco su ceño se iba frunciendo, hasta que no aguantó más, abrió los ojos y se levantó de golpe.
−¡Te voy a matar, como mierda se te ocurre decir eso!
−¡Echizen, siéntese en este instante! −le replicó el Director.
Hiro se cubría la cabeza con ambos brazos, ya veía que le llegaba un puñetazo.
−S-si Echizen, será mejor que te sientes −le dijo aún protegiéndose la cabeza.
Ryoma suspiró frustrado y se sentó con pesadez.
−Por Dios, ya están en su último año, ¡maduren! Los dejaré ir por ahora por que no tengo paciencia para esto, así que vuelvan a su sala −ambos chicos se levantaron−. Y más les vale no volver aquí.
Apenas salieron de la oficina y cerraron la puerta se formó un ambiente tenso e incómodo.
−Ryoma −habló Hiro ahora completamente serio−, será mejor que no me toques… o saldrás lastimado −dicho esto tomó rumbo, dándole la espalda.
Pero al tenista nadie lo amenazaba y menos alguien tan patético como este chico, se dirigió hacia él y lo tomó por el hombro para darlo vuelta y obligarlo a que lo encarara. Pero cuando tocó el hombro del ángel sintió una fuerte corriente que le quemó la mano, provocándole un fuerte dolor. Soltó un grave gemido y retiró su mano al instante, ahora se la sujetaba con la otra, como si esta acción fuese a calmar el ardor.
−Te lo advertí −Hiro, quién se había detenido ante el toque de Ryoma, le habló aún dándole la espalada.
Dicho esto retomó su camino, sin mirar atrás en ningún momento.
El herido se miró la mano, esperaba ver una fea quemadura debido al ardor que sentía, era como si hubiera puesto su mano al fuego vivo, pero para su sorpresa no había nada. Su mano lucia perfectamente bien, ni siquiera estaba un poco colorada, era como si nada hubiese pasado. ¿Habría sido su imaginación?
Hiro caminaba tranquilamente por los corredores del edificio, pensando en lo que acababa de ocurrir.
Se había estado aguantando las ganas de hacer eso todo el día, en verdad no quería hacerlo, pero al final Ryoma lo obligó. Perfectamente pudo haberle dejado una gran y dolorosa quemadera, pero no se podía herir a los humanos, era una de las reglas. Suspiró resignado, hoy pensaba decirle que era un ángel, pensaba que si le contaba todo, el tenista entendería y dejaría de actuar en forma irracional debido a los celos. Pero ahora se daba cuenta de que no era para nada una buena idea. Siguió caminando, pero nunca llegó a su sala de clase sino que se dirigió hacia otro lugar, ese lugar al que ningún ser vivo podía llegar.
Debido a la tensión que había entre Ryoma y el ángel, este último decidió dejar las cosas como estaban por un par de semanas, dejando que todo se calmara entre ambos, al igual que entre Ryoma y Sakuno.
Ahora era Agosto y todos estaba mucho mejor en cuanto al ánimo.
Bueno, todos menos Eirin. Estaba tan destrozada por el rechazo de Hiro que su mente estaba colapsada y no pensaba con claridad. Varias ideas locas se le venían a la cabeza y no podía ordenarlas: conclusiones erróneas y suposiciones sin sentido. Y sobre todo planes, muchos planes se le venían a la cabeza. Movidas, estrategias. Muchas eran solo ideas, otras podrían ser realizables. Y al parecer no era solo Eirin quien estaba planeando, Hiro también tenía algo en mente: ¡Su nuevo plan para Ryoma y Sakuno ya estaba listo! Y mañana justo era lunes.
−¡Perfecto! El día de mañana será un poco agitado −sonrió con ánimos.
Esa noche Ryoma volvió a soñar con el gato blanco. En el sueño él se encontraba en el jardín de su casa, había mucho calor y las plantas estaban marchitándose, entonces vio al felino, sentado en el pasto seco unos metros más adelante. Se acercó a paso lento, el animal comenzó a erizarse y un gemido grave y amenazador le salio de la garganta. Pero Ryoma no se detuvo, una vez estuvo cerca del gato extendió su mano, un tanto inseguro, con intenciones de acariciarlo. El animal se erizó aún más y en un rápido movimiento le rasguñó la mano antes de que esta pudiese alcanzarlo.
Ryoma se aguantó un quejido, un terrible ardor le consumió la mano, maldiciendo vio como el gato huía del lugar. El sonido del despertador lo trajo de vuelta a la realidad. Confundido, se incorporó en la cama y al instante se fijo en la mano en la cual el gato le había herido, no tenia nada. Pero aún recordaba ese ardor, como si se hubiese quemado.
¿Por qué estaba teniendo estos sueños?
N/A: Hasta aquí se las dejo, me tengo que ir a almorzar…. Ojala les haya gustado y esperaré sus comentarios como siempre, son el alimento de esta historia, y esta un poco desnutrida jajaja no mentira, en verdad aprecio a la gente que se anima a comentar muchas gracias :)
Bueno gracias por leer se cuidan, los quiero!
PD: Quiero avisar que de ahora en adelante no pondré las contis tan seguido como lo hacia antes (una o dos por semana) ya que se me está haciendo muy difícil encontrar un tiempo libre para escribir y la inspiración también está fallando últimamente, pero tengan paciencia solamente por que no la dejare inconclusa o sin terminar ;)
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