N/A: He vueltooooooo! Gracias por la espera, espero que no haya sido mucha la agonía jajajajja en realidad estoy super complicada para tomar un tiempo para escribir, pero con paciencia y dedicación todo se logra :D Muchas gracias por sus comentarios, mas abajo se los responderé ;)
Espero les guste este capitulo, que lo disfruten!
Capitulo 14: Algo inesperado
Ya era agosto y las cosas se habían calmado un poco. Ahora Sakuno se preparaba para ir a clases, hace un par de semanas que se dejaba el cabello suelto, pero Hiro ya no se sentaba con Ryoma. Habían desecho el trato por razones de seguridad para ambos chicos.
Y el ángel agradecía enormemente que Eirin ya no se sentara en el mismo lugar de siempre, se había cambiado y eso le dejaba el paso libre para que él pudiese sentarse en su antiguo puesto.
−Toma −le dijo a Sakuno, entregándole un bolso−, hay ropa allí adentro, déjalo en los vestidores de las canchas cuando lleguemos, lo necesitarás.
−¿Ah? −tomó el bolso− No entiendo.
−Después me lo agradecerás −le sonrió.
Se encaminaron a la Seigaku y tal como le ordenó su amigo, Sakuno dejó el bolso con ropa en el vestidor de damas cerca de las canchas.
−Espero que te guste la ropa que escogí −le dijo Hiro antes de separarse e ir cada uno a su respectiva sala de clase.
Se estaba quedando dormido otra vez, las clases de inglés eran en verdad una tortura, Ryoma apoyó su cabeza entre sus manos y cerró los ojos, durmiéndose poco a poco. De pronto una campana sonó, deteniendo la clase, todos incluyendo al profesor se quedaron en silencio unos segundo tratando de descifrar que era lo que sonaba.
−¡Es la alarma de incendio! −gritó Horio, levantándose de su puesto.
−¿Qué? No puede ser.
−¡Hay un incendio!
El pánico comenzó a apoderarse de los alumnos, algunos se levantaron de sus asientos histéricos y comenzaron a correr por la sala. El escándalo despertó a Ryoma, quien se estiró con pereza y miró a su alrededor confundido.
−¿Dónde estoy? −se pregunto restregándose un ojo.
−¡La Seigaku se está quemando! −gritó una compañera que se levantaba de su asiento.
A verdad, estaba en la Seigaku. Espera… ¿qué?
El sueño abandonó su cuerpo inmediatamente, miró a sus compañeros que gritaban y corrían completamente alterados y consumidos por el pánico. Una fuerte campana resonaba de fondo, ¿era la alarma de incendios?
−Muy bien, mantengan la calma −habló el profesor−. Formen una fila y saldremos en orden y tranquilamente, no se desesperen.
Todos hicieron caso y en fila fueron saliendo al corredor, los otros cursos hacían lo mismo. Ryoma trataba de buscar entre la multitud a Sakuno, pero no la veía por ningún lado, solo esperaba que estuviera bien, con la suerte que tenia esa chica no le sorprendería encontrarla cerca de las llamas.
Ahora que se daba cuenta no había humo.
−No puedo creerlo, ¿dónde estará el fuego? ¡Tengo miedo!
−Tranquila Tomoka, algo me dice que no hay ningún incendio.
Sakuno tenía la leve sospecha de que su amigo ángel era el responsable de todo este alboroto. ¿Pero que estaba planeando hacer?
−¿De qué estás ablando? Por supuesto que hay un incendio, ¡está sonando la alarma! −gritó su amiga completamente histérica.
−Pordría ser una broma de alguien −se encogió de hombros.
En eso, los antiguos censores de humo ubicados en el techo se activaron y dejaron caer agua, en tan solo un instante estaba lloviendo dentro del edificio.
−¡No puede ser, mi cabello! −gritó Eirin tratando de cubrirse con los brazos.
−Agh −se quejó Sakuno−… lo voy a matar.
Todos estaban afuera de la edificación, impacientes por que esto acabara. Habían llegado los bomberos, los cuales estuvieron buscando las llamas o el inicio del incendio, pero no encontraron nada. Fue declarado falsa alarma. Algunos profesores y alumnos suspiraron con alivio, pero no podían volver a clases por ahora, todo estaba empapado, incluyendo sus cosas que se había quedado en las salas y también ellos.
Una vez todo se tranquilizó se dejó a los alumnos ir a recoger sus cosas; las mochilas, los cuadernos, todo estaba estilando.
Ahora Sakuno se encontraba en el vestidor de damas junto con Hiro.
−¿Era necesario lo del agua? −se estrujó su largo cabellera castaña, formando un pequeño charco debajo de ella.
−Lo hizo mas divertido, ¿no crees? Pero se me olvidó traer mi paraguas, al final yo igual me mojé −se miró la ropa empapada y luego miró a Sakuno, sonrió al verla con la ropa que él le había traído−. Fue muy útil el bolso con ropa seca.
−Si, pero aún no entiendo de que sirvió todo este plan del incendio.
Hiro iba a responderle cuando una chica entró al vestidor.
−¡AH!
−¡¿Qué pasa?! −gritó el ángel asustado.
−¡Eres un chico, no puedes estar aquí!
−Ah −tranquilizándose− tienes razón, después nos veremos Saku −se despidió dirigiéndose a la puerta, pero luego se detuvo−… ah, una cosa mas…
−¡Largo! −la chica impaciente lo lanzó fuera de los vestidores, casi atropellándolo contra la puerta.
−¡Ay! −fue lo último que escuchó Sakuno antes de la muchacha cerrara la puerta, dejando a Hiro afuera.
Ella miró a la castaña con curiosidad.
−¿Qué estaban haciendo? −posicionando sus manos en las caderas.
−Nada −respondió sin titubear y terminó de cambiarse.
Al salir del vestidor no vio a Hiro cerca, pero si a… ¿Ryoma? Se encontraba apoyando en las rejas de las canchas justo al frente de ella. ¿La había estado esperando? Rezó por que no hubiera visto a su amigo salir por esa misma puerta minutos antes. ¿Pero por qué estaba pensando en eso ahora?
Él está ahí, esperándome.
Bueno, al menos eso era lo que ella pensaba, ¿pero por que más estaría allí? Dio unos pasos lentos y nerviosos hacia él, insegura.
−Ho-hola −apenas le salió la voz.
¿Por qué tenia que ponerse tan nerviosa? Ni si quiera sabía si en verdad estaba allí por ella.
−Te estaba esperando.
Eso confirmó sus dudas, aumentando sus nervios y sintiendo su corazón latiendo a mil.
−¿En… en serio? ¿P-pero como sabias que estaba aquí?
−No lo sé −dijo confundido−, solo lo sabía −ni él entendía, pero algo le había dicho que tenía que ir a ese lugar.
Sakuno relacionó esa extraña explicación con Hiro, siempre que ocurría algo sin sentido él terminaba siendo el responsable, Ryoma observó a la chica más detenidamente y se percató de algo.
−¿Por qué andas con otra ropa?
Ella se sobresaltó para sus adentros, ahora que se fijaba bien la ropa de él se encontraba un tanto mojada, en cambio ella…
−Eh… Yo… solo andaba con un cambio de ropa.
Ryoma la miró con sospecha.
−Dicen que lo del incendio pudo ser una broma de algún alumno −Sakuno se tensó− ¿No habrás sido tu o si?
Tuvo que contenerse una carcajada.
−¿Yo? Claro que no, soy demasiado torpe para andar haciendo bromas.
Él no pudo evitar sonreír ante ese comentario, pero no le duró mucho.
−Estaba preocupado por ti −dijo en tono serio−, cuando sonó alarma…
Sakuno no podía creer lo que escuchaba, sentía que se iba a desmayar por esas simples palabras, desvió su mirada al suelo, le daba vergüenza mirar al tenista en ese momento y no sabía que decirle. De pronto sintió unos brazos rodearle la espalda, abrió los ojos de par en par, Ryoma la estaba abrazando y sin ninguna razón aparente, se quedó perpleja.
Lentamente levantó sus brazos y le correspondió el abrazo un tanto insegura, es que en verdad no sabía que hacer en ese momento, Ryoma escondía su rostro en el cuello de ella y no decía ni una palabra. A Sakuno casi se le sale el corazón del pecho al sentir el aroma del tenista, se sentía tan bien tenerlo cerca. Sintió como la ropa mojada de Ryoma humedecía la suya.
Se quedaron así por unos segundos, los cuales para Sakuno parecieron horas. Tantas emociones pasaban por su cabeza ahora, y muchas dudas también. ¿Desde cuando Ryoma era así? Bah, que importaba eso ahora, estaba sumamente feliz por que el tenista aparentemente se estaba dejando llevar por sus emociones, cosa que jamás pensó que sucedería.
Pasaron los segundos hasta que él se separó, la castaña lamentó por no quedarse así por más tiempo. Ryoma la miró con sus ojos ambarinos, le dedicó una media sonrisa y se fue, dejando a Sakuno desconcertada. ¿Qué había sido eso? Todo fue tan inesperado y cuando se dio cuenta ya se encontraba sola. Su mente iba y venia, reviviendo todo lo que acababa de ocurrir una y otra vez, poco a poco salió de su trance y apenas pudiendo caminar tomó rumbo a su casa. Eso si, con una gran sonrisa posada en sus labios.
−¿Por qué tienes la ropa mojada? La idea era que estuvieras seca luego de cambiarte −fue lo primero que dijo Hiro cuando Sakuno entró a su habitación− Ah… ya se me había olvidado.
Le dedicó una sonrisa pícara por la cual la castaña comenzó a ponerse nerviosa.
−¿Cómo estuvo ese abrazo?
Ella desvió la mirada y se dirigió a su cama para luego sentarse en ella, Hiro sonrió alegre.
−Soy el mejor, debes admitir que lo del incendio fue una buena idea.
−¿De qué estás hablando? −extrañada− Todavía no entiendo el fin de tu broma de mal gusto de la falsa alarma, no tiene nada que ver con que Ryoma me abrazara.
El ángel pestañó sorprendido y un tanto ofendido, no había gastado tanto tiempo en idear ese plan para que luego ella no lo apreciara.
−Sakuno… fue gracias a mi plan que tuviste ese encuentro con Ryoma, ¡todo está relacionado!
−¿En serio?
Hiro suspiró
−Lo que importa ahora es mañana hablarás con él, el ambiente está perfecto −se dirigió hacia la ventana y observó el paisaje−. Mañana darán el siguiente paso… ya falta poco −le dedicó una dulce sonrisa.
Sakuno al escuchar esas palabras se estremeció, recostándose en su cama pensativa. ¿Qué quería decir con el siguiente paso? Si en verdad faltaba poco para que ella y el tenista estuvieran juntos, eso quería decir que también quedaba poco para que su amigo se fuera. Nunca más volvería a verlo, era un alto precio que tendría que pagar por ser la novia de Echizen.
Y nuevamente esa lucha interior dio comienzo, suspiró con tristeza, dirigió su mirada a la ventana, en donde Hiro se encontraba, pero ya no había nadie allí. Extrañada se incorporó de un golpe, sentándose en el colchón. Miró a su alrededor, estaba sola.
A veces pienso… que todo lo que está sucediendo, es solo mi imaginación.
Era un nuevo día y Sakuno estaba en el baño, cepillándose su larga cabellera. Aún le parecía extraño verse en el espejo con uniforme y con cabello suelto, sentía como si esas dos cosas no combinaran, no iban bien juntas. Pero ya no podía volver a su antiguo peinado, en verdad era muy infantil.
Además, Hiro le había dicho que hoy sería un día especial, por lo que tenía que verse bien. Se miró al espejo y le gustó lo que vio, por lo que se dirigió a la puerta del baño, de la cual Hiro apareció de la nada.
−¡Hoy es el día! −gritó con entusiasmo, alzando los brazos.
−¡Ah! −del susto, Sakuno dio un paso en falso y fatalmente el suelo estaba mojado debido a la ducha que se había tomado. Resbaló y casi se cae de bruces, por surte sus reflejos le permitieron poner las manos antes de que su rostro se estrellara contra las baldosas.
−Dios mió, ¿estás bien? −dijo entre risas y la ayudó a levantarse.
−Hiro, deja de aparecer y desaparecer de la nada... por favor.
−Lo siento, es que estoy muy emocionado, ¿tú no lo estás?
Para ser sincera no tengo idea de qué hay que emocionarse hoy.
Se dirigieron a la Seigaku y Sakuno no podía dejar de preguntarse que ocurriría este día, cuando el ángel le preguntó si estaba emocionada no supo responderle. Es decir, claro que lo estaba, al igual que nerviosa, ansiosa, agitada, un tanto impaciente y muy inquieta; y lo peor de todo es que no tenía idea de que era lo que iba a pasar.
Antes de separarse e ir cada uno a su respectiva sala, su amigo le dijo que en el primer receso la iría a buscar y la llevaría donde Ryoma, la pobre no sabía que esperar de todo esto y cuando llegó la hora estaba que se comía las uñas de los nervios. Tal y como le había dicho, Hiro la fue a buscar a su sala y se la llevó a los corredores.
−Muy bien − le dijo mientras caminaban, dirigiéndose al lugar del encuentro −,cuando estés frente a él quiero que le digas esto… −se detuvo.
Sakuno lo miró insistente, esperando lo que continuara, pero él no la miraba a ella.
−Ya me había olvidado de ella.
−¿Qué? −alzó una ceja −¿Por qué le diría eso?
−No, no… creo que tendremos que esperar unos minutos.
Siguió la mirada del ángel y vio a Ryoma conversando con una chica, sabía quien era, ya la había visto con él antes, era Eirin. Se encontraban en el otro extremo del corredor, en una esquina, ella apoyaba la espalda en la pared y él simplemente guardaba sus manos en sus bolsillos con desinterés, se notaba relajado.
Esto alarmó a Sakuno, él siempre se mostraba irritado y molesto cuando hablaba con una chica, pero con Eirin ya lo había visto hablando cómodamente y con confianza.
−Tranquila Saku, solo están hablando, esperemos a que terminen y luego te acercarás.
−¿Puedes saber de qué están hablando?
−Claro que puedo, pero no se si sea correcto −se rascó la cabeza.
−Hiro −lo miró suplicante−, quiero saber… necesito saber.
El ángel no pudo decir que no ante la mirada carmín de ella, se enfocó en los jóvenes que se encontraban hablando y cerró los ojos. Se quedó así y en silencio por unos segundos interminables para Sakuno, notó que su amigo fruncía el ceño cada vez más.
−¿Qué dicen? −pero no obtuvo respuesta.
De pronto él abrió los ojos y Sakuno notó el horror en sus amarillos ojos, desvió la mirada hacia la pareja y pudo ver justo el momento en el que Eirin le daba un inesperado beso a Ryoma. Sintió que el mundo se le venía abajo, un fuerte dolo le atravesó el pecho y sentía que en cualquier momento se caería de espaldas, no puedo seguir presenciando esa escena y se alejó corriendo.
Hiro estaba inmóvil, aún observando. ¿Cómo pudo haber cambiado todo en un abrir y cerrar de ojos? Había olvidado que existía esa chica y jamás la consideró un impedimento para su misión. Pero lo que había escuchado mientras ellos hablaban le indicaba lo contrario, tendría que actuar rápido.
Salió apresuradamente en busca de Sakuno, tenía que hablar con ella antes de que algo cambiase en sus sentimientos y la hiciera tomar decisiones apresuradas.
Maldición.
Sabía que es lo que iba a tener que hacer, había esperado nunca tener que hacerlo, pero sabía los problemas que traería esto. No lo había hecho en cincuenta años y esperaba no hacerlo jamás, pero no tendría otra opción, no era el beso el problema, sino los daños colaterales que podría traer.
Saku, no te rindas.
No muy lejos de allí, Ryoma apartaba a Eirin luego de que esta lo besara sorpresivamente.
−¿Qué diablos estás haciendo? −preguntó molesto, le irritaba las situaciones como esta.
−Ya te dije Ryoma, me gustas −ella lo miró con ternura en sus orbes.
Entonces la expresión del joven cambió, relajando las facciones de su ceño fruncido. Sintió un dolor punzante en la frente y en las sienes, miró a la chica en frente suyo y la sensación mas maravillosa del mundo lo invadió, el enojo ya no poblaba su mirada, sino algo más fuerte.
N/A: Les gustó? Ojala que si, ahora me voy pero no sin antes responder sus reviews.
Anikasukino 5d: Gracias por tu review! He notado que siempre encuentras muy sexy a Ryoma cuando esta celoso jajajajjaj espero que te haya gustado este capitulo, gracias por leer y comentar como siempre!
.gomez: Muchas gracias pot ru review! Jajaja es verdad si Ryoma no fuera tan celoso y testarudo todo seria mas fácil, pero asi es la vida u.u que bueno que te guste y claro que me tomare el tiempo necesario para escribir, gracias por entender y ojala te haya gustado este capi (luego me paso por tu fic por que acabo de ver que actualizaste :))
Alice bezarius echizen: Muchas gracias por tu review! Me alegro que te guste y que lo encuentres entretenido e interesante, en verdad me animas mucho :D Ojala te haya gustado este capitulo ;) muchas gracias por leer y por tu apoyo!
Koka74: Gracias por tu review! Jajajajaj que bueno que te diera risa, no hay nada mejor que hacer felices a mis lectores :') gracias por pasarte por aquí nos vemos!
Hasta la próxima y tengan paciencia!
