N/A: Holaaaaa al fin termine este capitulo, gracias al fin de semana largo pude avanzar y pasarlo al computador :D gracias por sus comentarios y por su apoyo mas abajo les responderé.

Ojala les guste el capitulo a leer!

Capitulo 16: Punto sin retorno

Hiro estaba sentado en una silla con la cabeza gacha y sin decir ni una palabra, la verdad es que ninguno de los ángeles presentes en la habitación sabía que decir en ese momento, solo se escuchaban suspiros y los pasos de Taiyo que caminaba alrededor de la habitación, pensativo.

Taiyo era uno de los ángeles de más alto rango, su cabello era de color castaño claro, con un toque cobrizo y poseía unos grandes ojos en donde el lila con el amarillo se entremezclaban.

Hiro lo seguía con la mirada desde su silla, inquieto por lo que este tenía que decirle.

−¿Cómo fue que sucedió? −le preguntó el castaño, deteniéndose en frente de él.

−No lo se.

−Cambiaste todo, ¡todo! Ryoma está otra chica y ni siquiera sabes explicar el por qué.

El de cabellos blancos entristeció la mirada.

−Yo… no…

−Ya estamos en Agosto, ¡se supondría que tu misión ya estaría concluida!

−Lo se, pero…

−Y ahora Ryoma está de novio con otra.

Taiyo hablaba como si el mismo no entendiera lo que estaba diciendo, como si no fuera posible que todo eso sucediera.

−¿Te das cuenta del efecto en dominó que has creado? Así como cambiaste esto, muchas otras cosas cambiarán en consecuencia −suspiró−. Lo siento Hiro, pero tendrás que irte.

−Espera…

−Otro ángel tomará tu lugar.

−¡No! −se levantó de la silla bruscamente− Yo hice esto y yo debo arreglarlo.

Miró a los demás ángeles en la habitación, quienes estaban atentos a cada uno de sus movimientos y habló dirigiéndose a todos ellos.

−Solo yo puedo hacerlo, si se lo dejan a alguien más…

−Hiro, tu ya cometiste demasiados errores −le interrumpió Taiyo−, no puedo dejarte seguir con tu misión.

−Déjenme hacerlo −habló entre dientes−… yo los conozco bien, ¡Puedo arreglarlo!

−¡No! Deberiamos reencarnarte, ya has tenido demasiadas oportunidades y siempre las desperdicias.

−Por favor, déjame terminar esta misión, si quieres luego me voy, pero necesito terminar esto.

Taiyo dudó por unos minutos, iba a responderle cuando la puerta de la habitación se abrió, dejando ver a Shuto quién entró un tanto alarmado.

−¿Qué pasa Shuto? −preguntó el castaño.

−Es Kenshi −su mirada reflejaba preocupación−, está sacando sus alas pero… creo que algo malo le está pasando.

Todos se miraron extrañados, Taiyo frunció el ceño y salió a paso apresurado de la habitación con todos los demás ángeles pisándole los talones, Hiro también los siguió.

Shuto iba más adelante y lo guió por los blancos corredores del lugar, las paredes tenían detallados diseños en dorado que formaban figuras infinitamente pequeñas. Siguieron caminando hasta que llegaron a una puerta de madera, Hiro se asustó al escuchar unos desgarradores gritos desde el otro lado de la habitación.

Taiyo abrió la puerta y pudo divisar un círculo de ángeles, hombres y mujeres, algunos con alas y otros sin ellas y parecía que rodeaban algo, los gritos provenían del centro del círculo. El castaño avanzó con determinación y los ángeles del círculo se hicieron a un lado inmediatamente, dejándole un espacio para que presenciara la terrible escena. Taiyo agrandó sus ojos de la impresión.

Un joven de cabellos blancos, al igual que Hiro, se retorcía en el suelo, era Kenshi. Hiro también se hizo un espacio entre el círculo y miró con horror como un amigo suyo gritaba de dolor, tanto que no podía levantarse.

Kenshi se retorcía, rodaba sobre su espalda, convulsionaba violentamente y gritaba a más no poder.

−¿Qué le sucede? −preguntó Hiro horrorizado.

−Está sacando sus alas −le respondió Shuto, quien se había situado a su lado−, por experiencia propia sé que es doloroso, pero jamás había visto a alguien sufrir tanto.

El torso de Kenshi estaba descubierto y de su espalda comenzaban a formarse dos pequeños bultos, Hiro torció la boca, no podía imaginarse lo doloroso que debía ser. El joven en el suelo se seguía revolcando y gritaba cada vez con más fuerza, en un momento se apoyó en sus rodillas y estiró la espalda hacia atrás bruscamente, como si hubiese tenido una especie de espasmo.

Los bultos cada vez se hacían más grandes, tanto que comenzaron a romperle la piel, Hiro hizo un gesto de dolor y apartó la mirada. Kenshi volvió a caer al suelo, no soportaba más esa tortura, se apoyó en sus manos y trató de incorporarse.

−¡Todos atrás! −advirtió Taiyo.

Entonces, los bultos llegaron a su máximo y le terminaron de romper la piel por completo, permitiendo que unas enormes alas se desplegaran bruscamente, como si no tuvieran piedad del pobre cuerpo que las poseía, el joven lanzó un último grito ronco y áspero.

Las alas eran el triple de grandes que él, daba la impresión de que lo estuvieran aplastando, impidiendo que se levantara. Ahora el joven, completamente abatido, jadeaba en suelo y apenas con fuerzas para sostenerse. Estaba afligido y adolorido.

Los ángeles a su alrededor no podían creer lo que veían, Hiro dio un paso hacia el agotado ángel un tanto confundido. ¿Estaría fallándole la vista? Hubo un silencio bastante prolongado, todos observaban totalmente extrañados a lo que tenían enfrente, Hiro nunca había visto nada igual.

−Son grises −dijo Shuto provocando que se armara un ambiente mas tenso aún.

En efecto, las alas de Kenshi no eran blancas como las de los demás, al contrario eran de un color gris oscuro y eran mucho más grandes en comparación con las de ellos. Él seguía jadeando en el suelo, no entendía que era lo que pasaba ni por qué todos lo observaban como si le tuvieran miedo.

Taiyo se le acercó lentamente, casi con precaución.

−Kenshi… ¿Qué fue lo que hiciste? −le preguntó con tono acusador.

El chico levantó la cabeza y lo miró con arrepentimiento en sus ojos, los cuales solían ser de un celeste claro, pero ahora se tornaban de un azul oscuro. Dejó caer su cabeza y las lágrimas comenzaron a brotar. Taiyo suspiró y tomó al joven, quien lloraba desconsoladamente, del brazo para que se levantara.

−Vamos −le dijo y se lo llevó de la habitación casi arrastrándolo.

Nadie entendía que era lo que pasaba, Hiro quiso seguirlos pero Shuto lo contuvo posando una mano en su hombro.

−¿Qué fue todo eso? Le preguntó al mayor.

Pero su amigo no supo responderle, nadie de los allí presentes sabían ni lograban comprender el por qué de las alas grises.

-o-

Vaya, últimamente estaba durmiendo bastante poco, ya se le comenzaban a formar unas pequeñas ojeras bajo sus ojos. Estas pocas horas de sueños se debían a que había tenido demasiadas impresiones en los últimos días, algunas buenas y otras no tanto. Ayer había recibido la más impactante hasta ahora: Ryoma estaba de novio con Eirin.

Suspiró, ¿se trataría de alguna broma?

−Aún no me puedo creer que sean novios −su amiga Tomoka la sacó de sus pensamientos.

Caminaban por la parte trasera de la Seigaku y la del lunar en la mejilla había divisado a una pareja sentada bajo un árbol a lo lejos. Solo llevaban dos días como novios y debido a que siempre estaban juntos, los rumores se esparcieron rápidamente. Sakuno también miró a la pareja en el árbol y suspiró con tristeza, en verdad no podía creer que esto estuviera pasando. Además, no había visto a Hiro desde ayer en la mañana y eso no le ayudaba a calmarse. Se secó una lágrima, algo que no pasó desapercibido para Tomoka.

−Sakuno, se que te gusta el príncipe Ryoma −tomándola por sorpresa.

−¿Qué? Claro que no −se cruzó de brazos−, es a ti a quien te gusta…

−Amiga, se te nota… y está bien, a mi no me gusta, solo es un amor platónico, es como… Brad Pitt −dijo entre risas.

Al escuchar esas palabras la de ojos carmín se sintió un poco mas relajada, y eso fue suficiente para que tomara una decisión.

−Tomoka, voy a ir a hablar con Ryoma.

−¿Ah?, pero…

−Si ves que el ambiente se pone incómodo quiero que vayas y me saques de allí.

−¿De que estas hablando, Saku? −sin entender.

−Tienes que ayudarme −juntó las manos en modo de suplica−, quizás haya un momento de silencio muy largo o quizás yo me este poniendo incómoda y no voy a saber que hacer o decir, entonces ahí es cuando tu tienes que interrumpir y decir "¡Amiga! Te estaba buscando" y me sacas de allí −Tomoka la miró como si estuviese presenciando a una criatura extraña− ¡Bueno, no se! Pero haz algo.

−¿Y como se supone que voy a saber en que momento ir?

−Como mejor amiga lo sabrás −dicho esto, partió en dirección a los novios, sin antes voltearse y decir a lo lejos −¡Se llama intuición femenina!

−Pues entonces sospecho que soy hombre.

Se encontraban sentados cómodamente bajo la sombra de un árbol, cada uno disfrutando de la compañía del otro.

−Ryoma, podríamos ir al cine mañana −sugirió Eirin apoyando su cabeza en el hombro de él.

−No lo se, desde ayer que tengo unos fuertes dolores de cabeza −respondió él, masajeándose las sienes para luego pasar su brazo izquierdo por la espalda de ella−, elige otra cosa.

Eirin se quedó pensando a donde podrían ir para su primera cita, pero algo interrumpió sus pensamientos, a lo lejos vio a Sakuno que caminaba en dirección a ellos. Se sentó derecha, alejando su cabeza del hombro de Ryoma.

−Mira quien viene allí −dijo con tono despectivo, el tenista buscó con la mirada−, es Sakuno y viene hacia nosotros −se quejó.

La castaña, que se acercaba tímidamente, se puso aún mas nerviosa al darse cuenta que los novios sentados bajo el árbol se habían percatado de su persona y ahora la miraban en silencio, esperando a que llegara donde ellos. Cuando estuvo frente a frente se entristeció al ver el brazo de Ryoma rodeando a Eirin por la cintura.

−¿Qué quieres? −le preguntó Eirin con impaciencia.

−Eh… yo −jugaba con las puntas de sus cabellos−… quisiera hablaron con Ryoma.

Los novios se miraron y luego miraron a la chica que estaba de pie frente a ellos.

−¿Qué pasa Ryuzaki? −le preguntó él.

Sakuno soltó una risita nerviosa.

−No, quiero hablar con Ryoma… a solas.

Hubo un momento de silencio un tanto incomodo, el ambarino miro a su novia y se encogió de hombros, ella hizo un gesto de desaprobación y con desgana se separó del brazo de él y se levantó. Miró a Sakuno con desconfianza y luego se dio media vuelta y se alejó, pero no demasiado, se quedó en otro árbol no muy lejos de allí a esperar.

Ryoma suspiró y apoyó su espalda más cómodamente en el tronco del árbol.

−¿Qué pasa? −habló con tono neutro como siempre, o por lo menos así era como hablaba con ella.

Sakuno sentía como le palpitaba el corazón con fuerza, los nervios siempre la consumían en momentos como este. Miró hacia atrás y vio a su amiga a lo lejos, quien le levantó el dedo pulgar en forma de apoyo. Eso la hizo sonreír, devolvió su mirada hacia el joven sentado frente a ella y se armó de valor.

−Ryoma, a mi no me engañas −su voz no sonó tan temblorosa como creyó que le saldría.

Él la miró sin entender.

La castaña había recordado todo lo que Hiro le había dicho cuando se conocieron. El tenista estaba "loco" por ella −esa era la palabra que había usado−, pero el orgullo no dejaba demostrarle ni decirle lo que sentía y era por eso que el ángel había bajado a ayudarlos. No tenía por que dudar, sabía sobre los sentimientos de Ryoma, por lo que estaba completamente segura de que esto de los novios era una farsa.

−¿De que hablas?

−Es imposible que te guste Eirin −no habló muy fuerte para que la nombrada no escuchara.

−¿Qué?

−Es imposible que ella te guste… porque la persona que amas −apoyó su mano en su pecho−… soy yo −esto último lo dijo casi susurrando.

Ryoma se le quedó mirando y no dijo nada por unos segundos, luego soltó una risa silenciosa.

−Ryusaki −dijo entre risas −¿Qué estás diciendo?

Ella se sorprendió por esa reacción, pero las risas de Ryoma se esfumaron al segundo, se levantó y ahora completamente serio la miró molesto.

−¿Por qué no puede gustarme Eirin? −ella notó indignación en su forma de hablar, Ryoma miró a su novia que lo esperaba apoyando su espalda en otro árbol no muy lejos de allí.

−Por que es imposible, Ryoma… admitelo soy yo…

−¿Por qué? −la interrumpió− ¿Acaso crees que eres mejor que ella?

Eso la tomó por sorpresa.

−N-no −susrró.

−Por que no lo eres, Ryuzaki −Dios, eso le dolió−. No eres mejor que Eirin y no entiendo que tiene de malo que sienta algo por ella.

Sakuno estaba estupefacta, no sabía que decir ni como reaccionar, estaba paralizada por las palabras del tenista. Abría su boca para responder pero nada lograba salir de sus labios.

−Estoy harto de que nos pregunten esta mierda, por que no eres la primera y no entiendo cual es el problema de que esté con ella.

En verdad estaba enojado, la castaña se mordió el labio inferior con fuerza y se aguantó unas lágrimas que amenazan con salir.

−Ninguno −dijo apenas audible.

Él suspiró y se relajó un poco, miró a Eirin y luego a Sakuno.

−Me están esperando −le dijo y se fue donde su novia.

Sakuno pudo ver cuando Ryoma llegó donde Eirin, se dieron un tierno beso, él le sonrió, se tomaron de la mano y se alejaron. Como deseaba ser ella la razón de esa sonrisa, el ambarino estaba mostrando su lado más dulce y no era con ella precisamente. Comenzó a recordar todos los momentos en los que había estado con él, en la enfermería, en su casa, cuando la ayudó a caminar después de esa ardua bicicletada y cuando la abrazó el día del supuesto incendio. Era tan extraño pero ahora todo eso se veía muy lejano, como si nunca hubiera pasado.

−¿Y? −Tomoka, que había llegado hasta donde ella, la devolvió a la realidad. −¿Cómo te fue?

Sakuno vio la sonrisa de su amiga y suspiró.

−Se supondría que interrumpirías, estuve en un momento bastante incómodo, ¿sabes? Él estaba prácticamente regañándome y yo no podía decir nada.

−Pues te digo que soy hombre, por que no tengo esa intuición femenina que me dijera mágicamente en que momento sacarte de ahí −se cruzó de brazos.

Sakuno torció la boca y no pudo evitar reír.

−Oye, acabo de decirte que es probable que sea hombre… ¿y te ríes de mi?

Eso le causó mas risa y ambas comenzaron a reír. Que bien se sentía, hace demasiado tiempo que no se reía con tantas ganas, últimamente todo era lágrimas, y esa noche no fue la excepción.

Cuando llegó a la habitación de su casa más tarde, Hiro estaba allí esperándola, había estado muy preocupada por él los últimos dos días y al verlo lo abrazo con fuerza sin pensarlo dos veces. Fue entonces cuando las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos color carmín, no podía evitarlo, solo salían desconsoladamente. Se lanzó a su cama y hundió el rostro en la almohada para seguir llorando, Hiro se sentó en el mismo catre, a los pies de ella.

−Saku… por favor ya no llores, lo voy a arreglar −le decía a la castaña mientras esta seguía sollozando−… no se como, pero lo voy a arreglar.

No soportaba ese llanto.

−Todo va a salir bien, pero por favor deja de llorar −se llevó las manos a la cabeza−. Saku… ya no llores…

Pero el llanto no cesaba, los gemidos de la castaña perforaban sus oídos. Cerró los ojos con fuerza, se aplastó las yemas de sus dedos contra la parte trasera de la cabeza y las arrastró hasta la nuca, arañándose. No quería pero los recuerdos comenzaban a aparecer.

Escuchaba ese llanto por todas partes, se mezclaba con el sonido de fondo, ¿de donde provenía? Caminó por salón principal hasta llegar a la cocina, sabía quien lloraba, ¿pero donde estaba? Miró por debajo de la mesa, pero no había nadie. Entonces, un hombre con barba entró a la cocina.

−Tu hermana está llorando −Hiro se dio vuelta y vio a su padre−. Se escondió, será mejor que la encuentres y hagas que se calle, sabes que en las mañanas despierto con jaqueca.

El castaño lo miró con odio y salio de allí sin dirigirle la palabra. Fue a la habitación de su hermana esperando encontrarla allí, pero estaba vacía, echó un vistazo por debajo de la cama… nadie. El llanto se seguía escuchando, salió de la habitación y vio el armario del estrecho corredor, se dirigió hasta allí escuchando los sollozos cada ves mas cerca. Abrió las puertas de armario de par en par y pudo ver a su pequeña hermana sentada en el suelo, llorando y con la cabeza escondida entre las rodillas.

−¡Kasumi! −llamó la grave voz de Yamato que se acercaba.

Hiro tomó a su hermana por las costillas y la levantó llevándola hasta su pecho, ella pasó sus delgados brazos alrededor de su cuello. Escuchó los pasos de su padre acercándose y caminó a paso rápido, con Kasumi en brazos, hasta la habitación de ella. Una vez allí dejó a su hermana en el suelo y cerró rápidamente la puerta con pestillo.

Suspiró más tranquilo, la pequeña aún sollozaba y se restregaba los ojos con fuerza para secarse las lágrimas. Hiro se puso en cuclillas para quedar a la altura de ella.

−¿Qué fue lo que pasó? −le preguntó tiernamente.

Pero Kasumi no le respondió, miraba cualquier cosa excepto los ojos verdes de su hermano.

−Kasumi, tienes que decirme lo que te pase −le hablaba con voz suave y dulce−… si algo malo sucede… sabes que yo siempre voy a protegerte.

La niña asintió para luego levantar la mirada y sonreírle.

−Juega conmigo −le dijo repentinamente.

−¿Qué?

La niña fue a su cama y tomó un oso de peluche de color marrón y se lo llevó a su hermano.

−Juega conmigo −insistió.

−Kasumi, ahora tengo que ir a trabajar… lo siento.

−Pero es sábado.

−Lo se, pero igual tengo trabajo.

−No me dejes sola con papi.

El castaño la miró con pena.

−Quiero que te quedes aquí y no salgas de tu habitación, solo sal para comer o para ir al baño pero luego vuelves, ¿de acuerdo? −ella asintió con la cabeza−. En el refrigerador te dejé algunos platos con comidas que te preparé anoche.

−Bueno −agachó la mirada.

−Hoy va a haber una celebración en el restaurante así que llegaré un poco más tarde, pero el papá va a ir a buscarme con el auto y no demoraré tanto en llegar −le sonrió.

−Entonces, ¿cuándo vuelvas jugarás conmigo?

−Sí.

−¿Me lo prometes? −le pellizcó la mejilla.

−Te lo prometo −dijo sonriendo.

La pequeña también sonrió y se abalanzó sobre él, abrazándolo con sus pequeños brazos, Hiro también la abrazó con fuerza.

−Te voy a estar esperando −dijo con su infantil voz y con el rostro hundido en el pecho de él −, no rompas tu promesa.

−Nunca.

A pesar de esa promesa Kasumi se seguía sintiendo triste y su hermano mayor lo notó, entonces se le ocurrió algo.

−Mira −dijo desatándose un pequeño reloj que tenía en su muñeca izquierda−… voy a darte este reloj, la abuela me lo regaló hace unos años para mi cumpleaños y solo me lo saco para bañarme −le entregó la joya en la manos de la niña−, así siempre tendrás una parte de mí mientras yo no esté en la casa.

Kasumi se quedó maravillada con el brillante accesorio, lo observaba y lo inspeccionaba entre sus pequeñas manos.

−Es tuyo ahora −le dijo él, ella sonrió y lo abrazó nuevamente.

−Hiro, ¿estás bien?

−¿Ah? −miró a su lado y vio a Sakuno sentada junto a él en la cama, al parecer había dejado de llorar.

−Si… estoy bien.

-o-

−¡Muy buen entrenamiento hoy, pueden ir a cambiarse!

Era otro día y las prácticas de tenis habían terminado, todos estaban exhaustos y es que el capitán Ryoma Echizen no les daba descanso hasta que estuvieran en el suelo rogando por algo de piedad y misericordia. Se quedó esperando a que todos salieran de las canchas, entonces para su desagradable sorpresa vio a un chico de cabellos blancos que pasaba entre los alumnos en su dirección.

Cerró los ojos y suspiró pesadamente, tratando de sacar paciencia de alguna parte, no sabía explicarlo pero simplemente lo odiaba, no lo aguantaba, no quería saber nada de él. Hiro esperó a que todos salieran de las canchas y luego se acercó al capitán del equipo, quien lo miraba con una clara expresión que le decía que no lo quería allí. Pero el ángel no se dejó intimidar, siguió caminando hasta quedar lo suficientemente cerca para que él pudiera escuchar lo que tenia que decirle.

−¿Por qué lo haces? −habló, tratando de ser neutro en su voz.

Ryoma lo miró extrañado.

−¿Hacer qué? −preguntó con poca paciencia.

−Estar con Eirin.

El tenista dio un segundo suspiro y se dio vuelta para guardar sus cosas en el bolso que se encontraba en la banquilla atrás suyo. Hiro se quedó esperando una respuesta, pero Ryoma le seguía dando la espalada, prestando toda su atención en su bolso.

−Ryoma… sé que yo no te agrado, pero te pido que lo hagas por Sakuno.

−No entiendo nada de lo que estas hablando −le respondió él, guardando su última raqueta y cerrando el bolso.

Se dio vuelta y encaró al ángel, quien notó algo distinto en su mirada, tenía un brillo especial. El tenista se quejó y se llevó una mano a la cabeza para sobarse las sienes, esos malditos dolores de cabeza lo habían estado jodiendo estos últimos tres días. Se sobó con más fuerza y una sonrisa burlona se formó en sus labios.

−¿Y que vas a hacer? −dejó caer su mano a un costado.

−¿Ah?

−¿Qué vas a hacer ahora? −volvió a preguntar alzando las cejas, el ángel frunció el ceño en señal de incomprensión− ¿Cómo vas a arreglarlo?

Ryoma caminó hacia él y lo miró con despecho. El ambiente se tensó aún más entre ellos, el ambarino lo inspeccionaba de arriba abajo, mirándolo en menos. Luego negó sutilmente con la cabeza, como si hubiera desaprobado lo que había visto en su compañero.

−No mereces ser ángel −dijo en tono despectivo y se marchó.

Hiro, sin poder creer lo que acababa de escuchar, se quedó inmóvil, estaba en shock. Se quedó allí solo, sin mover un músculo, con la boca semiabierta y apenas pestañando, tratando de asimilar como era posible que Ryoma dijera eso. No había manera de que él supiera, Sakuno nunca le diría…. ¿o si? No, imposible, pero entonces… ¿cómo?

¿En que momento fue que todo se salió de control? ¿Cómo había dejado que las cosas llegaran a este punto?

Ryoma seguía caminando a paso firme, sin mirar atrás, sin detenerse y con ese maldito dolor de cabeza persistente en sus pensamientos.

N/A: Bueno, espero que le haya gustado como quedó. Si algo no les quedo muy claro o no les cuadra no duden en preguntar ;)

Ahora a responder sus queridos reviews!

.gomez: Gracias por comentar! Tienes razón todo tiene solución menos la muerte jeje pues si Ryoma está de novio con Eirin u.u por ahora no hay nada que se le pueda hacer, espero que te haya gustado este capi, nos vemos! Ahora que estoy por aquí aprovechare de pasar por tu fic por que veo que actualizaste :D

Anikasukino 5d: gracias por tu review! Jajaj todos odian a Eirin, pero en realidad no es tan mala, todas amamos a Ryoma, pobre de el no tiene la culpa jeje que bueno que te haya gustado y ojala que este capi igual jiji nos vemos!

Gabrielle: Hola gracias por comentar! Pues la verdad no había recibido ningun review tuyo anteriormente, pues si actualizo constantemente por que hace mucho tiempo deje esta historia inconclusa (como por el capitulo 10 creo) y ahora no pienso abandonarla. Que bueno que te guste, muchas gracias!

Alice bezarius echizen: Muchas gracias por tu review! Lamento si te hice llorar u.u jajaja si pareciera que Eirin utilizo magia o.o para atrapar a Ryoma, que bueno que te guste! Y espero que este igual te haya gustado jeje, hasta la proxima!

Sora: Hola! Gracias por comentar! Que bueno que ahora pudiera por tu celu :) lamento lo que le paso a tu amigo, si estos accidentes son muy tragicos, yo por suerte no he tenido que vivir ninguna experiencia similar, pero lo de ver a alguien que amas o que quieres mucho con otra persona si es algo que también he vivido y es muy duro, asi que yo me uno también! Jajaja gracias por tu review y espero que te haya gustado este capi :D nos vemos!

Liliana: gracias por tu review! Nadie puede creerlo parece jajaja me alegro que te guste y aquí esta la conti jeje ojala te haya gustado!

Celeste Marisol: Gracias por tu comentario! En verdad me alegro que te guste, al fin puse conti ojala las hayas disfrutado n.n mas adelante se sabran mas cosas, adios cuidate!