N/A: HELLO HE VUELTO! Antes que nada lo siento mucho por mi extrema y larga desaparición, en verdad lo siento pero esta dando mis examenes finales y pensaba "en la vacaciones tendré tiempo para escribir" pero viajé mucho a distintas partes, hasta se me olvido por unas semanas que tenia esta historia. Lose soy un monstruo, pero lo importante es que volví y no volveré a ausentarme tanto jeje.
Despues de muchos meses aquí les dejo el siguiente capitulo, que lo disfruten!
Capitulo 17: Por venganza
Estaban en un local de comida rápida, comiéndose tranquilamente las diez hamburguesas que habían ordenado. Cinco para cada uno parecía ser una cantidad normal para ellos, ya iban en la tercera.
−Así que estás de novio con Eirin, ¿eh? −habló Momoshiro− Es extraño, pero por alguna razón siempre te imaginé con la nieta de la anciana Ryuzaki −le dio un mordisco a su hamburguesa, pero eso no impidió que siguiera hablando−. Siempre imaginé que terminarían juntos.
Ryoma lo miró molesto, otro más que sacaba a Sakuno en su tema de noviazgo.
−Pero me equivoqué −continuó Momo con la boca llena de comida, escupiendo con cada palabra−, ahora estás con Eirin.
−No es que me vaya a casar con ella, Momo.
Su amigo soltó una carcajada.
−¿Tú… casarte? −rió aun más fuerte− Yo nunca dije nada de casarse, Ryoma tu no sirves.
−¿Qué se supone que significa eso?
−Tú no eres material para casarse −dijo su amigo dándole otro gran mordisco a su hamburguesa−, tendrás novias o amantes, tenlo por seguro… pero nunca nada serio.
Ryoma dejó de masticar el pedazo de pan que estaba saboreando y lo miró sin entender, el mayor al ver que no le estaba siguiendo tragó para explicarle.
−Tú me dijiste que cuando salgas de la Seigaku te irás a USA para volverte el mejor jugador de tenis del mundo, ¡y estoy seguro que lo lograrás! −le abrazó el hombro y extendió su otro brazo mostrando algo invisible− Te harás muy famoso, saldrás en la televisión y en las portadas de las revistas deportivas. Te convertirás en un soltero muy codiciado −los dos amigos miraban el punto fijo a donde apuntaba la mano de Momoshiro, viajando en el tiempo e imaginándose todo lo él que decía−, saldrás con modelos tan famosas como tú, toda una vida de lujos y comodidades haciendo lo que más te gusta: jugar tenis. Es así como todo va a ser cuando te vayas, y eso por eso que ni loco te imagino casado o… tendiendo una familia en los suburbios −le dio un escalofrío−, mucho menos siendo papá.
Ryoma trato de imaginarse siendo padre y también le dieron escalofríos. No, definitivamente su vida sería como Momo la había descrito.
−En cambio yo, estoy a un paso de conseguir una cita con Ann Tachibana −suspiró enamorado−, ella es definitivamente la chica con la que quiero pasar el resto de mi vida.
Ryoma lo miró confuso.
−Espera un momento, ¿yo no puedo casarme, pero tú sí?
−¡Por supuesto! Yo sí quiero formar una familia, ¿no sería hermoso?
−No− respondió el menor con asco.
Ya iban en su última hamburguesa, pero el estómago de Momo aun gruñía de hambre.
−¿Pedimos más? −le ofreció al ambarino.
−Yo estoy bien, además tengo que juntarme con Eirin en media hora.
−Ah, el amor joven− dijo Takeshi suspirando.
Ryoma rodó los ojos, terminó de comerse su quinta hamburguesa y se levantó.
−Ya me voy, adios.
Su amigo lo miró con los cachetes redondos de comida.
−Adiós −viendo a su amigo alejarse−… ¡Oye!
El ambarino se dio vuelta y alzó las cejas.
−¿Qué?
−Cuando seas famoso, ¿puedo ser tu representante?
Ryoma entrecerró los ojos y lo observó seriamente, se quedó así casi un minuto, como si estuviese analizando los pros y los contras de que Momoshiro Takeshi lo representara cuando él estuviera en la cima del mundo.
−NO.
−¿Cómo es posible que cada vez que sé de tí, es porque algo malo ha pasado? −se quejó Taiyo− ¿Cuándo vas a darme buenas noticias, Hiro?
El nombrado suspiró y se pasó una mano por sus blancos cabellos.
−No tengo idea de cómo se enteró de que soy un ángel, es imposible que Sakuno se lo dijera.
Taiyo se exaltó.
− ¡¿Qué?! ¡¿Aún no le has preguntado si fue ella?!
−¡No puedo decírselo!, no quiero preocuparla aún más, además… confío en ella.
Taiyo bufó.
−Típico de tí −suspiró−. No tengo tiempo para esto, ahora estoy demasiado estresado para pensar en estas cosas.
Hiro lo miró extrañado.
−¿Por qué, qué sucede?
Taiyo lo miró de vuelta y se le tensó la mandíbula.
−Es Kenshi, ha empeorado desde ayer.
−¿Qué tiene? −preocupado− ¿Dónde está?
−En la habitación de al lado.
Hiro se dio vuelta y caminó a paso rápido hacia la puerta. Kenshi era un amigo suyo, tenían casi la misma edad como ángel y eran muy parecidos físicamente, a veces lo veía como si fuera su hermano.
−Hiro− lo detuvo Taiyo−, no vayas, no es el mismo que conocemos. Ha cambiado −el de cabellos cobrizos suspiró−… ya no es un ángel.
Al menor le dio pequeño sobresalto.
−¿De que hablas?
Taiyo lo miró con seriedad.
−Kenshi se ha transformado en un demonio.
Hiro se quedó inmóvil por unos instantes debido a la impresión, pero reaccionó y abandonó la habitación casi trotando para dirigirse a la puerta continua. Una vez estuvo frente a esta comenzó a ponerse nervioso, la abrió lentamente y se asustó un poco con lo que vio.
Kenshi estaba de rodillas en el suelo y con la cabeza gacha, escondiendo el rostro con sus flequillos. Notó que estaba amarrado, una fuertes y firmes cadenas que le rodeaban el torso, sus brazos y sus enromes alas también estaban acorralados por las mismas cadenas, dejándolo completamente inmovilizado. Sus alas se habían oscurecido aun más, faltaba poco para que fueran totalmente negras. Lucía agarrotado, sus cabellos despeinados, originalmente blancos, habían tomado un gris opaco.
Tan solo estar en ese cuarto a Hiro se le impregnaba una depresión extrema, el aire era denso, de repente se sintió muy incómodo estando allí.
Se acercó lentamente hasta llegar donde él, entonces se acuclilló para quedar a su altura.
−Kenshi −dijo en voz baja− ¿Estás bien?
El nombrado levantó la cabeza y al darse cuenta de quien estaba al frente suyo abrió inmensamente los ojos por la sorpresa.
−¿Qué haces aquí? −preguntó horrorizado.
−Vine a verte.
−No… ¿Qué haces AQUÍ? −masculló molesto.
Hiro lo miró sin entender.
−¿Por qué… sigues… aquí? −hablaba con rabia en su voz, la cual sonaba ronca y seca.
−¿No te entiendo, Kenshi?
−Deberían haberte reencarnado −su respiración comenzó a agitarse −¿Por qué?...¡¿Por qué sigues aquí?!
El ángel no podía estar más extrañando con las palabras del ahora supuestamente demonio. ¿El sabía que lo querían reencarnar?
Y ahí fue cuando todo le dio sentido, empezó a relacionar todo lo que había pasado estos últimos días. No podía creerlo.
−Fuiste tú −Kenshi lo miró sin expresión alguna, y él se enfureció− ¡Fuiste tú! ¡Tú los juntaste! ¡¿Por qué?!
El chico que se encontraba amarrado lo miró con odio.
−¿Por qué? Tú caminas en la Tierra como si estuvieras vivo, interactúas con ellos, haces todo lo que se te da la gana y nunca te castigan, si yo cometiera la mitad de faltas que cometes tú… −suspiró y lo miró con desprecio− No mereces ser ángel, Hiro −él reconoció esas palabras−. Y lo que más me de rabia es que, aún cuando hablas con los humanos y vives con ellos, tienes el descaro de ni siquiera visitar a tus familiares.
−Están muertos −le interrumpió él.
−Pero tu hermana no lo está, sigue viva y siempre te va a dejar flores a tu tumba. Puedes hablar con vivos que apenas conoces, ¿pero no puedes hacerlo con tu hermana?
−No es necesario hacer eso −le volvió a interrumpir con tono firme y serio.
Pero Kenshi seguía hablando sin escuchar.
−Podrías decirle que estás bien y que no tiene que estar triste…
−Ella sabe que estoy bien y que soy feliz ¡Lo tiene más que claro! No hables de cosas que ignoras idiota.
−¡¿Sabes lo que yo daría por volver a ver a mi familia?!
−¿Y por eso hiciste esto? −cada vez se enojaba más− ¿Eres estúpido? Mira en lo que te has trasformado.
−Se suponía que te reencarnarían, después de todo tu pareja es tu responsabilidad.
Hiro gruñó.
−¿Te das cuenta de lo que has provocado?... ¡Arréglalo!
El demonio soltó una risa burlona.
−¡Arreglalo, ahora! −pero no obtenía respuesta− Kenshi, esto es grave, si Sakuno y Ryoma no son novios para fin de año, él se ira a USA y nunca más volverá a Japón, si no arreglas esto va a haber gente que más adelante no va a existir.
El de las alas bufó, sin darle importancia.
−Estoy hablando de una niña… una hermosa niña y dos niños… que por tu culpa, ¡no van a nacer! ¡Date cuenta! −Kenshi se quedó en silencio, lo que desesperaba aún más a Hiro− Arréglalo −le ordenó por última vez, pero el chico solo le mostró una sonrisa que le decía claramente "Buena suerte".
Entonces Hiro se levantó de golpe y se fue a paso rápido de la habitación, azotando la puerta.
−Ryoma −le susurró− Hey, pendejo −pero el joven seguía profundamente dormido.
Nanjiro torció el labio, salió de la habitación de su hijo para pocos minutos después volver con un balde lleno de agua fría.
−Ryoma −volvió a llamarlo, dándole una última oportunidad, pero al no haber respuesta agarró el balde entre su dos manos y lo vertió sobre el desafortunado durmiente.
−¡AH! −el grito se escuchó por toda la casa− ¡Viejo estúpido, por que diablos hiciste eso! −tanto fue el sobresalto que casi se cae de la cama− Maldición, ¡está helada!
−Estoy harto de que llegues tarde a clases −replicó Nanjiro.
El empapado lo miro furioso.
−¡Es Domingo! −le gritó, se destapó de las sábanas que estilaban y se las lanzó a su padre− Idiota −salió de su cuarto directo al baño a cambiarse.
−Oye, por lo menos ya no tienes que ducharte −se escuchó el agua de la tina caer desde el baño−. Bah, no sabe apreciar un balde agua fría a las siete de la mañana.
Ryoma suspiró una vez estuvo dentro de la ducha, y ahora quien le secaría sus sabanas y el catre. Que rabia despertar a estar horas de la mañana un día Domingo, y ahora ni siquiera podía volver a recostarse y seguir durmiendo. Una vez vestido bajó las escaleras con desgana, encontrándose con Nanjiro en el comedor. Gruñó por lo bajo al verlo.
−Como mínimo deberías hacerme el desayuno −le ordenó a su padre.
El monje lanzó un bufido, ignorando sus palabras.
−Bien −continuó Ryoma sirviéndose un vaso de leche− en ese caso, quemaré todas tus revistas sucias.
−¡Nunca! −y salió corriendo del comedor, seguramente a esconder sus preciadas revistas.
El ambarino suspiró, en realidad no estaba tan molesto porque el viejo lo despertara, es más, estaba un poco agradecido. Claramente no se lo iba a decir, pero gracias a Nanjiro pudo terminar con ese terrible sueño que estaba ocurriendo en su cabeza mientras dormía. La imagen del rostro ensangrentado de ese chico se le vino a la mente, maldición ahora no podía pensar en otra cosa. Un sentimiento de terrible culpa se apoderó de él, todo había pasado por su imprudencia. Sabía que tan solo era un sueño, pero parecía tan real.
Nanjiro había vuelto al comedor y al ver a su hijo sumergido en otro mundo, llenó un vaso con agua.
−Hey, reacciona − y se la tiró directo a la cara.
−¡Agh! −y en efecto, reaccionó−… ¡¿Qué demonios pasa contigo?! −exasperado se secaba el rostro con las manos.
−No seas tan escandaloso y juguemos un partido.
Lo estaba sacando de sus casillas, pero frente a esa proposición no pudo negarse.
−Como quieras −fingiendo desinterés, pero en realidad le había parecido buena idea. Quizás así dejaría de pensar en ese horrible sueño.
N/A: Bueno hasta aquí se las dejo, si me quedó un poco corto lo siento. Espero que les haya gustado y siempre se agradecen sus reviews y opiniones.
Nos vemos y esta vez no me ausentare por tanto jeje.
