Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?
¡Rawr~!
¿Qué tal? He vuelto subiendo el primer capitulo de esta historia. Agradecimientos, personas que entraron y dejaron comentario/alerta/favorito, ¡Gracias! ¡Chocolates para ustedes! y gracias a Miyoko por hacer de beta de la historia.
Para los que se preguntaban, cuándo aparecerá Soul, en este capitulo sale.
¡Leed, cuanto queráis ~!
Capitulo uno.
"Expediente"
"Condenados"
¿What's the worst that I could say?
Things are better if I stay
My Chemical Romance.
Cerré la puerta, y eché a andar. A esas horas (las siete de la mañana) todavía estaba un poco oscuro, y las farolas de luz iluminaban la calle de alguna manera.
Los autos pasaban uno tras otro como si estuvieran apresurados por llegar a un lugar desconocido para mí. Había varias personas a esas horas, -muchos estudiantes de diferentes escuelas-, tapados hasta las orejas con sus gorros de lana y bufanda de diversos colores, dando un divertido toque de color al lugar. Justo lo que le faltaba.
Yo, simplemente llevaba unos guantes negros en las manos y una bufanda azul con rojo en el cuello, aun dándole varías vueltas me quedaba bastante larga. El frío a esa hora sería insoportable de no llevar conmigo esas cosas.
Suspiré, y el vaho escapo de mis labios.
Crucé la calle, segura de que el semáforo señalaba el rojo para los automóviles y me era seguro el cruzar.
—Tom Gray, quedas arrestado por asesinato hacia un humano—giré el rostro y observé como esposaban a un hombre, de apariencia joven; un rostro atractivo y el cabello negro con mechones tapándole el rostro.—Serás juzgado…
En ese momento, levantó la mirada y se fijo en mi (me encontraba a unos metros de distancia). Esbozo una sonrisa atrayente y en ese momento, me di cuenta de los colmillos que tenía.
Un escalofrió bajo por mi columna, y retrocedí unos pasos. Me maldije por no haberme llevado la navaja conmigo.—Serás, Maka…podría convertirte en su alimento.
—¿Qué tal...Maka?—formó, con los labios y me dio nuevamente aquella sonrisa.
—Entra al auto—ordenó el policía y empujo al hombre,-que no hizo mucha resistencia-, dentro de la patrulla.—Que escoria…
Farfullo, cuando cerró la puerta. Ahora no podía verlo a través de las ventanas oscuras de la patrulla. El oficial se apoyó en la puerta, y su compañero comenzó a hablar por el transmisor, mientras veía fijamente la calle y a las personas que pasaban por ella.
—¡Eh!—escuché. Salí de mis pensamientos y me fijé en el oficial apoyado en la puerta de la patrulla, me miraba con reproche y tragué saliva.—No deberías estar aquí.
Bajé la mirada y vi por última vez los vidrios de la patrulla, consciente de que aquel vampiro debía de estar observándome en ese momento, analizándome con la mirada e intentando saber de mí.
—…Lo lamento—susurré. Me di la vuelta, sintiendo,-todavía-, la mirada de aquél sujeto en mí.—Ya me voy.
Caminé unos cuantos pasos, alejándome de aquella esquina donde más personas, además de mí, observaban con temor la escena. Escuché como uno de los oficiales chaqueaba la lengua, molesto.
—Estos críos…siempre yendo donde hay peligro.—Susurro, a su compañero. Seguramente, intentando que no escuchara—Además, de estas espantosas sanguijuelas.
Uno de los hombres, abrió la puerta de la patrulla.
—Aún así, después de todo el tratado no sirve de mucho—Murmuró, molesto por la mentira en que muchos habíamos creído y depositado una leve esperanza.
En ese momento, dejé de concentrarme en escuchar la conversación.
Unos quince minutos más tarde, por fin me encontraba frente a mi escuela. Varios alumnos se encontraban llegando a la entrada pero, yo intentaba entrar lo más disimulada posible (aunque tampoco llamaba mucho la atención).
Me encontraba cerca de la puerta de entrada y ya podría quedarme en el salón, ocultándome un momento de los recuerdos que me abrumaban.
—¡Layla!—se escuchó, un grito feliz.
Sentí como algo pasaba a una velocidad demasiado rápida a mi lado y me mantuve quieta en mi lugar, intentando observar de donde venía eso.
Por un segundo, mi cabello se movía por el viento que se creo pero volvió a su lugar, levemente despeinado.
—Charlie—contesto, una chica al parecer unos dos años menor que yo. Una sonrisa se dibujo en su rostro al ver a su amiga que corrió a su lado, pasando a mi lado tan rápido que casi pareció desapareció por un momento.—¿Cómo te ha ido?
La vampiro llamada Charlie, dio una sonrisa de oreja a oreja, haciendo que pudiera fijarme en sus puntiagudos colmillos pero no tan grandes como los de otros vampiros que he visto, entre ellos el de hace unos minutos atrás.
—No me quejó—sonrió, para darle luego un beso en la mejilla a modo de saludo.—Que gusto que estés bien.
Tenía un acento extranjero, deduje que debía de ser rumana pero no podía estar segura, tampoco quería darle mucha importancia.
Seguí caminando, intentando no ver más a aquella chica de piel blanquecina como la leche, y una figura casi perfecta a la mirada de muchos.
Entré a la escuela, sintiéndome un tanto más segura pero, no completamente segura como quisiera, si quiera ahí lo estaba.
Busqué mi salón entré el pasillo y una vez lo hice entré. Allí, estaba un poco más tibio y podía quedarme perfectamente sin la bufanda enrollada a mi cuello y los guantes. Me quité ambas cosas y me senté, al medio del salón.
—¡Maka!—grito, Black Star entrando por la puerta dando un portazo.
Me voltee, y dejé mi bolso en el pupitre. Di una pequeña sonrisa antes de responder.
—Hola, Black Star—saludé, sin levantar tanto la voz como él había hecho.
Caminó hacia mí y me dio una sonrisa. Intenté corresponder, con el mayor animó que pudiera pero, me era imposible igualarlo en humor. Era completamente imposible, mas a esas horas de la mañana.
BS era de esas personas que tenían casi su propio humor, no importaba como se estuviera en el día.
—No vas a creer lo que vi—dijo con una pequeña sonrisa en el rostro. Negué con la cabeza, invitándole de paso a continuar—.Ahora se que darte para tú cumpleaños.
Bufé y di una sonrisa.
—Para eso falta demasiado—le recordé, con una sonrisa. BS, resoplo—.Además, se te olvidará.
—Claro que no, lo anoté en una hoja—se sentó sobre la mesa mientras seguíamos hablando, apoyando las piernas en la silla. Lo dijo encogiéndose de hombros, como si fuera común o restandole importancia.—.Deberías sentirte honrada, me preocupo por ti.
Sonreí, una sonrisa tonta y feliz. Asentí con la cabeza mientras daba una risilla divertida, BS nunca cambiaría.
—No sabes como me siento—ambos nos echamos a reír.
La puerta se abrió, y Kim entro por ella acompañada de Chrona,-nos miró y dio una media sonrisa-. Kim, nos saludó con la mano y fue a sentarse en su banco,-casi al final del salón-. Chrona, pasó junto a nosotros y nos observó, todavía con la pequeña sonrisa en el rostro:
—…Hola—susurro, un tanto apenada para mi gusto. Sonreí, divertida.
—Hola, Chrona—saludé.
—¿Qué tal?—pregunto, BS. Apoyo su codo en su pierna y su cabeza en su mano, mientras nos observaba con una sonrisa. Chrona, se removió nerviosa,-ella era de vez en cuando muy nerviosa-.
—Has llegado temprano, Chrona—dije, al recordar que normalmente Chrona llegaba tarde al igual que Kim.
Chrona, se encogió mientras jugaba con su mano.
—…Kim, no quería llegar tarde esta vez—di una exclamación, y di una mirada de reojo a Kim, -quien se hallaba mirando de forma perdida alguna parte del salón-.
Black, dio una exclamación. Me voltee a mirarle y me di cuenta del corte que tenía en la frente, con un tono morado que había adquirido. Parecía que dolía.
Fruncí el ceño.
—BS, ¿Qué es eso?—pregunté, molesta mientras le apuntaba el golpe.
Él, me observó y se toco la frente para luego dar una mueca de dolor.
—Nada, me he peleado con un tipo ayer—respondió, mientras se encogía de hombros.—¡Eh! No me mires así, de hecho es una historia muy divertida.
—…Súper—respondí, enojada.
La puerta, volvió a abrirse esta vez entro Jacqueline junto con Ox por ella, ambos hablaban de algún tema que mantenían con interés.
Kim, dio una sonrisa al ver a su amiga entrar y le saludó. Jacqueline le correspondió el gesto mientras se encaminaba donde ella estaba. Ox, nos saludó con la mirada y fue con ellas.
—¡Kim!—escuché, de Jacqueline.
—¡Oye, Maka!—me llamó, BS. Le miré, mientras enarcaba una ceja.—.Para hoy, ¿Había algo?
—Si. La tarea de química.
—¡Mierda! Se me ha olvidado.—se quejo, mientras se daba un golpe en la frente, al instante se quejó por el dolor.—No tengo más opción, tendré que saltarme esa clase.
Bufé, y me crucé de brazos.
—Eres un problemático, Black Star. —dio una sonrisa de medio lado.
Nuevamente, la puerta se abrió pero, esta vez por ella entró Soul y Tsubaki, ambos iban a mitad de una conversación trivial. Soul, cerró la puerta mientras Tsubaki le decía algo con voz suave. Él se echo a reír.
—No es tan divertido, no sabes en el lío que terminé.—le dijo, con un puchero tierno en el rostro.
—Claro que lo es—respondió, mientas seguía riéndose. Como siempre, parecía que se llevaban de lo mejor.
Una pisca de celos llegué a sentir en mi pecho al ver como Tsubaki hablaba tan libremente con Soul. Aunque, eso era normal para ellos. Me molestaba el saber que yo no podía hacerlo, no como ella.
Apreté mi puño, debajo de mi mesa y me tensé en mi lugar.
—Oye, Kim, ¿Escuchaste lo de la chica de tercero?—escuché de Jacqueline.
—Si, al parecer hoy no vino.—respondió, Kim. Había cierto interés en su voz, como si estuviera diciendo el último de los chismes.
Aunque no quería oír, no podía no hacerlo ya que el salón estaba casi vació y las conversaciones no se llegaban a mezclar como pasaba normalmente.
—Dicen que esta en un juicio.—contó, Jacqueline.—Por salir con un vampiro, los descubrieron hace dos días.
—Pobre, terminara muerta—lamentó, Ox.
Me tensé en mi lugar, -mas de lo que había estado-, al oír aquello, e inconscientemente observé a Soul de reojo. Se reía con ganas mientras hablaba con Tsubaki, mientras ella le daba un tierno beso en la mejilla izquierda.
Pude ver sus colmillos en su boca, amenazantes e intimidadores a la mirada de todos.
—Quiero…sentarme—susurró, Chrona. BS, le miró y en ese momento se dio cuenta que estaba sobre su asiento. Dio una risa y se levantó, dándole paso a Chrona para poder sentarse tranquila.—…Gracias.
—Maka, es mejor como están las cosas, ahora—me dijo, BS antes de irse a sentar al otro lado del salón.
Le miré, mientras se sentaba, y prácticamente se quedaba dormido en su lugar.
¿Cómo están…?
Seguramente, pero ya era tarde para mí aunque, mientras siguiera siendo un secreto que solo algunas personas de confianza supieran, -entre ellas BS y Chrona-, estaría bien.
—¿Niegas algo?—preguntó, mientras se reclinaba en la silla y botaba las cenizas de su cigarro al suelo, no parecía importarle ese hecho.
El vampiro esbozo una sonrisa, divertida mientras juntaba las manos frente a su rostro. Sus ojos, se clavaron en él, como si estuviera intentando intimidarlo de alguna forma.
No funcionaria con él, seguro, estaba completamente acostumbrado a tratar con ellos, él no sería la excepción ese día.
—No—respondió, seguro y algo aburrido de todas esas preguntas. Rodo los ojos, mientras lo observaba.—Todo es cierto.
Stein, dio una sonrisa y se enderezo mientras observaba al sujeto frente a él. Era increíble, lo poco que le podía importar su vida, el simple echo de romper las reglas, el confrontar al ministerio, e importarle poco lo que pasara luego.
Pocas veces conocía criaturas como él. Lástima que no fuera por mucho tiempo, ahora sus horas de vida estaban contadas.
—¿No te importa…?
—Una pena de muerte, ¿no?—completo, casi mofándose. Stein se sintió estúpido al darle tanta importancia a algo que él, no le interesaba. El vampiro desvió la mirada hacia el doble espejo en la sala, sus ojos expresaban cierto aburrimiento.—No me interesa.
—¿No?—preguntó, alzando una ceja. Se encontraba levemente sorprendido.
—Ya he vívido mucho tiempo, supongo que todo debe de llegar a su fin en algún momento.—parecía que estuviera recordando algo, de manera melancólica y nostálgica.—Aún para un ser inmortal.
—Entonces, ¿Culpable de cargos?—preguntó, mientras anotaba en su carpeta, el expediente de Tom Gray.
Tom Gray había matado a diez personas antes de que se creara el tratado pero, no fue condenado justamente por eso; por haber sido antes. Ahora, había tenido un expediente limpio, salvo por algunas multas por exceso de velocidad o cosas triviales que no tenían demasiada importancia, después de todo eran delitos que ocurrían casi todos los días y no solo por vampiros.
No estaba casado, tampoco tenía una familia reconocida, seguramente tenía amigos y conocidos pero nada más. Nada por lo que tuviera que volver a su hogar.
—Culpable—respondió, con una media sonrisa en el rostro.
Con eso, fue suficiente. Stein, pudo casi hasta ver como unas sombras se movían tras la única puerta que había.
—Eso sería todo…—terminó por decir Stein. Su trabajo estaba hecho.—Buena suerte, Tom.
El mencionado dio una risa, que parecía haber contenido por mucho tiempo. Stein, de nuevo se reclinó en la silla y encendió otro cigarrillo, sin darle importancia a lo que hacía el asesino.
La puerta de la habitación se abrió y dos hombres, casi armados hasta los dientes, entraron imponiendo respeto solo con la mirada. Se posicionaron a cada lado de Tom,-quien todavía reía con ganas-, y lo tomaron por los hombros para levantarlo con fuerza de la silla y arrastrarlo a la salida.
Todo el tiempo, siendo arrastrado. Pero, él no hacía nada para evitarlo.
—…Suerte, ¿Eh?—Susurro, por los pasillos mientras era dirigido hacía su fin.
La larga vida de otro ser inmortal, llegaba a su fin en Death City. Otra persona que era borrada del expediente, y otra razón por la que los humanos terminaban temiendo más a estas criaturas y dándole más distancia.
Stein, cerró el expediente de Tom Gray con desinterés, se levantó para ir a guardarlo a uno de los tantos cajones polvorientos que había en esa estación. En una oficina cerrada con llave a la que nadie entraba porque simplemente no había una razón para hacerlo.
Para nunca más abrirlo y que desapareciera de la mente de todos, de una buena vez.
Llegué a mi casa, agotada como nunca; había corrido dos cuadras para llegar porque había comenzado a llover, y no tenía ganas de mojarme. Aunque, la lluvia comenzó siendo lo bastante fuerte como para terminar bien empapada,-como estaba ahora-.
Cerré la puerta, y me limpie los zapatos, empapados por el agua. Tendría que dejar que se secaran, aunque eso era un problema porque no estarían bien secos para mañana.
Un aire tibio me había llegado, haciendo que me sintiera un tanto mejor, debían de tener prendida la calefacción. Para mí, la casa estaba agradable a esa hora y podría, perfectamente, tirarme al lado de la calefacción envuelta en una manta.
—¿Maka?—escuché que me llamaban.
Levanté la mirada y vi a Marie en el pasillo con una sonrisa de bienvenida en el rostro. Caminé hacia ella para ir a saludarla.
—Marie, hola—saludé, con una sonrisa. Comencé a tiritar debido al frío, el tener la ropa empapada y la brisa hacía que tiritara. Sentía mis pies congelados, hasta el punto que me dolían levemente.
—¡Estas helada! Ve a cambiarte, te puedes enfermar—Marie, dio una mirada preocupada mientras me guiaba a mi habitación.
Ella siempre se preocupaba cuando uno se podía enfermar, desde que era niña lo hacía. Suspiré, sintiendo sus manos en mi espalda.
—Bien, bien. Marie, estoy bien—intente calmarla. Poco convencida, dejo de empujar y en ese momento decidí escabullirme de su vista.
Pasé por la sala, y sentí la televisión encendida. Al parecer, en un reporte. Pasé a la sala para saludar a Kami (que debía ser quien estuviera viendo la televisión).
La encontré, sentada en el sofá con las piernas sobre el. Llevaba un simple vestido con un chaleco, pensé que la calefacción debiera de ser suficiente para ella.
—Mamá—llamé, con una sonrisa animada en el rostro.
Kami, se volteo para mirarme y dio una sonrisa. Caminé hacia ella mientras daba una vista a lo que estaba viendo. Pude ver a Stein en la pantalla, hablando de algo de gran importancia pues mantenía el rostro serio.
—Maka, que bueno que llegas. Justo cuando ha empezado a llover—miró por la ventana, las gotas de lluvia que caían del cielo y el tono grisáceo que tenía el lugar debido a las nubes.
—Si, aunque aún así me he empapado—susurré, desganada. Ambas nos reímos.
"—El acusado es culpable, y tendrá la sentencia que merece. En una hora más se hará la ejecución de Tom Gray; asesino de una familia entera, esta mañana.—se escuchó de Stein, explico.—Él culpable no negó los cargos, tampoco se niega a su condena.—se observó el ministerio de protección pública, como el presidente decía algo."
—De nuevo otro de ellos—se quejo, Marie. Estaba de pie en el umbral de la puerta de la sala.
—Siempre haciendo de las suyas, aunque de todas formas ponen en peligro a muchos de ellos—respondió, Kami.—Debieran de tener más cuidado.
No le di la real importancia al reportaje o a lo que ambas conversaban, sino hasta mostraron al asesino. Era el mismo vampiro que había visto esa mañana.
Me quedé observando, su rostro despreocupado y una sonrisa burlona que lo acompañaba. Voltee la mirada y caminé para salir de allí; no quería verlo de nuevo.
Caminé rápido por el pasillo hacía mi habitación. Entré y cerré la puerta tras de mí, el estar con la ropa mojada comenzaba a hacer que tiritara y la ventana estaba abierta. Caminé ha cerrarla.
Me saqué la ropa mojada y la tiré a un rincón de mi habitación. Entré mi cajón, -ya desordenado-, busqué ropa seca y cómoda; unos simples pantalones negros gastados, una polera roja, y un polerón canguro.
—…Menudo día—susurré, mientras me tiraba a mi cama.
Tomé la almohada y me abracé a ella.
Recordaba la sonrisa de Soul cuando Tsubaki le besaba la mejilla, era molesto. Ahora, todo en él me molestaba, el simple hecho de que estuviera en la misma clase que yo, o que fuera un vampiro, si tan solo no lo fuera todo sería diferente. Pero, no podía hacer nada.
A simple vista, todo en él era perfecto: su forma de ser y su físico. Uno no puede dejarse engañar solo por la apariencia, se supone que así debiera de ser.
Apreté más la almohada, casi ahogándome con ella. Mi corazón latía acelerado en mi pecho y no podía calmarlo de ninguna manera.
Porque, al fin y al cabo había violado la más importante de las reglas de esta ciudad: Me había enamorado de un vampiro.
¿Os ha gustado? Ojala, haya sido así. ¿Reviews? Se agradecen, son buenos para...son buenos. Siento que este capitulo estuvo corto, pero creo que los otros son mas largos...no me acuerdo bien.
¡Bye-Bye~!
Nitta se despide.
