Pues es 7/7 y la tradición continua. Honestamente, no pensé que podría actualizar nada este año, pero lo logree de alguna forma. Como algunos ya saben por mi Instagram, estoy trabajando en publicar novelas de mi autoría, eso consume muchísimo tiempo, sin contar el trabajo que financia todo. Me disculpo por la tardanza, pero no me es posible actualizar como me gustaría, pero con Dios y salud, seguiré actualizando como pueda. Muchas gracias por la comprensión, espero poder seguir cumpliendo más años con ustedes por aquí y que, cuando mis novelas salgan, puedan disfrutarlos tanto como los fics. Un abrazo.
Bleach y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y su diversión.
Ichigo Kurosaki (2)
Siempre ha sido una aventura conversar con Byakuya, o al menos intentar iniciar y continuar la conversación. Han pasado meses desde que hicimos lo inevitable oficial. Los divorcios en la Sociedad de Almas parecen ser mucho más rápido que el del mundo de los vivos. Hace unos pocos días, se hizo oficial la separación del matrimonio Abarai y creo que ese es el motivo de este momento de tensión. Rukia me informó que Byakuya quería hablar conmigo, más información era innecesaria, según me comentó con el mensaje. Lo último que necesito es una reprimenda o sermón. Bastante complicado es tratar de equilibrar todo lo que cambia a nuestro alrededor. Hasta el momento, solo hemos podido definir el tema de nuestras respectivas responsabilidades. Rukia seguirá como capitana de su división y yo con mi oficio de médico, pero tendremos que tener cierta involucración en el mundo del otro. La residencia principal será el mundo humano, por varios factores de comodidad y mutuo acuerdo.
En el caso de Kazui, hasta el momento, estará una semana con Orihime y una conmigo. El tema es con Ichika. Tanto Rukia como Renji estaban consciente que no le haría bien a la pequeña establecerse en un solo lugar, si quería mantener una relación estable con ambos. Además, debía seguir con sus entrenamientos de shinigami. La opción que hasta ahora parece ser la más apropiada es que la gran parte del tiempo, los días de semana, lo pase con Renji para que continúe hasta ahora y los fines de semana, con Rukia, por lo menos hasta que se vea cómo funciona la dinámica. Aun así, estuvimos de acuerdo en que debe adaptarse al mundo humano, incluyendo al nivel académico. Ese es un tema aun en discusión.
En el presente, estoy esperando a que mi cuñado diga algo más allá de solo observarme. No debo ser santo de su devoción en estos momentos. Estoy cambiando cada aspecto de la vida que ya conocía y que estaba establecida desde hace tiempo. Byakuya Kuchiki nunca lo ha admitido de manera explícita, pero todo saben que Rukia es más que importante para el capitán. Han desarrollado una relación mucho más cercana y sana con los años. No le culpo si, a pesar de que han pasado meses, un divorcio finalizado y uno cerca de estarlo, crea que aún no es real por lo complicado del panorama y lo que aún falta por oficializar.
–Me informaron que optaste por seguir como shinigami sustituto.
–Así es.
–¿Por qué? – su pregunta me toma por sorpresa.
–¿Por qué no sería así? Estaré cumpliendo funciones para la Sociedad de Almas como siempre lo he hecho y como es prerrequisito para…
–Tu nivel es superior al de un sustituto.
–Sí, pero…
–¿Crees que es apropiado que una capitana salga con un sustituto? Su exesposo es un sub-capitán. – me toma por sorpresa y de cierta manera me irrita ante la comparación, especialmente, porque he vencido a Renji varias veces en el pasado.
–No sé qué quieres que te diga…– es casi imperceptible, pero sé que mi comentario le molestó. Nunca he llevado los formalismos con él. – Me he enfrentado a individuos con niveles superiores a los de capitanes.
–Estoy al tanto. Por eso…–extiende un papel frente a mí. – necesito que firmes esto.
–Y… ¿esto es?
– Tu aplicación para tercer oficial. Se tiene vacante en la duodécima y decimotercera división. Por obvias razones, te recomendé para la división de Rukia. Tendrás que pasar por la academia como prerrequisito.
–Así como…
–Fírmalo. – no me gusta seguir órdenes y mucho menos de él, pero es obvio que es lo más coherente dada la situación y lo que se necesita aspirar. Obedecí de mala gana, extendiéndole el papel una vez hecho.
–Listo; un por favor habría ayudado.
–No presiones, Kurosaki. – es su monótona respuesta. Decido retirarme, sin esperar su permiso. El próximo tema que podría sacarme es lo del matrimonio y no considero que sea pertinente hablar de ese tema, si aún hay un divorcio por finalizar. Muchas cosas se han complicado y que Byakuya lo complique aún más, no está dentro de mis planes.
Los formalismos nunca fueron de mi agrado. Existen cosas que, para mí, son oficiales y claras, sin necesidad de tener que plasmarse con tinta en un papel, lo que ya se está viviendo. Finalmente, hemos completado el proceso de divorcio y estamos observando como llenan los papeles firmados con un montón de sellos. Observo a mi acompañante por unos momentos. En los meses que siguieron a la separación, mi relación con Orihime se ha mantenido cordial, enfocada en Kazui y todo lo relacionada a la separación. Por supuesto que no objeté cuando pidió nuestro hogar matrimonial, es lo mínimo que puedo hacer. Como era de esperarse, también había aceptado la situación. Lo he ido notando con el pasar de los meses donde sus acciones y palabras más un tono reconciliador que de reproche. No sé si esté ayudando el hecho de que visita de manera recurrente la Sociedad de Almas. Nunca ha dicho el motivo de su visita, pero creo que es su forma de alejarse del mundo real y meditar. Sea lo que haga allá, le ha ayudado a sobrellevarlo mejor.
Por Rukia, he escuchado que Renji también ha lidiado con la nueva realidad. Se ha enfocado en el trabajo y en preparar el terreno para todo lo concerniente a Ichika y la dinámica. También me ha comentado que ha re-hecho su cercanía con Momo, lo cual no me sorprende del todo. Sabiendo la historia de ambos, es más que obvio que encontrarían consuelo en medio de la traición de personas que eran importantes para ellos. Por supuesto que el caso de Renji no es ni por asomo tan extremo, pero sí reconoce el sentimiento de no vivir la realidad que creías que tu significante otro compartía contigo. Aun así, nos tranquiliza que el ambiente comenzó siendo una pesadilla, se ha transformado, siendo impulsado por el bienestar de los niños. Vuelvo al presente en cuanto el juez anunció la finalización del proceso. Nos entrega una copia del papeleo a cada uno y nos desea suerte, quien sabe con qué propósito. Si tan solo supiera que necesitamos más que aquello…
–Entonces, ¿lo paso a recoger el domingo en la noche? – pregunta Orihime mientras nos dirigimos a la sala de espera donde nos espera Kazui.
–Si prefieres, puedo dejarlo directamente. El camino de retorno queda cerca. – hoy es viernes y tenemos una especie de fin de semana familiar en un complejo a las afueras de la ciudad. Se supone que es un tema de los Kurosaki, pero el viejo insistió en que invitara a Rukia e Ichika. Papá adora tanto a Orihime como a Rukia, por lo que, no estoy seguro si su insistencia se deba a una intervención camuflada de intenciones más problemáticas para mí.
–En ese caso, llámame cuando estén por regresar. Así puedo asegurarte que estoy en casa. – asiento, no queriendo profundizar más de lo necesario. Llegamos hasta Kazui quien se despide de su madre, prometiendo que la verá pronto. Cuando Orihime se ha marchado, gira su atención hacia mí, tomando mi mano en automático.
Aun no comprendo cómo ha tomado la situación tan bien. Sacando la confusión y la tristeza inicial de no tener a sus padres bajo un mismo techo, Kazui me ha impresionado con su manejo de la situación. Basado en su personalidad, esperé un exabrupto mucho peor, una batalla contra lo que se venía, que me odiara y rechazara a Rukia, pero él no lo hizo. La cautela fue su accionar y no duró tanto, todo lo contrario a Ichika. La pequeña, a pesar de todos los esfuerzos aun no confía del todo. En honor a la verdad, han existido pasos significativos, pero es obvio que aún no soy ente de entera confianza. Tal vez, es parte de lo que mi padre quiere lograr en este fin de semana.
–Papá, ¿compartiremos habitación? – pregunta mientras se coloca el cinturón de seguridad, una vez en el auto. Le observo por el retrovisor.
–Tu abuelo me pidió compartirla contigo. – veo como su mirada se ilumina de inmediato. En su mundo, eso significa noches llenas de caricaturas y videojuegos; esos dos se llevan demasiado bien para mi gusto. – ¿Te parece?
–¡Si! – como era de esperar. – ¿E Ichika?
–Se quedará con las tías Yuzu y Karin. Dijeron que querían tener una noche de chicas.
La idea parece agradarle, aún tengo mis reservas al respecto. Sé que es necesario que vaya adentrándose en la familia y parte de aquello, es que conviva con ellas. Ya las conoce, ha hablado e interactuado con todos, especialmente con Karin; son bastante parecidas. Pero no sé si está lista para ese tipo de interacción. Aun así, cuando se le ofreció la idea, para mi sorpresa, Ichika aceptó a la primera, lo cual es una buena señal. Kazui parece conforme con su respuesta. Pasamos por la tienda de Urahara para recoger a nuestros acompañantes. Rukia, incluso antes de saludarme a mí, se dirige al asiento trasero, donde saluda con efusividad a Kazui; por supuesto, que le responde de la misma manera. Ichika se inclina por la ventanilla y me saluda con una seña, sonriendo levemente. En lo que los chicos se acomodan en el asiento trasero, nosotros nos dirigimos al baúl. Es donde aprovechamos para saludarnos como corresponde.
–Llegaron más temprano de lo esperado.
–Sí, el lugar está bastante lejos. Lo mejor es llegar lo antes posible para disfrutar el mayor tiempo. – cerramos el compartimiento, Rukia observa a los niños que nos dan la espalda mientras hablan de quien sabe dónde. – Entonces…ya eres un hombre divorciado…– no es una pregunta, es una afirmación.
–Sí, ambos lo somos. – asiente con cierto tinte de nostalgia.
–Así es. – me observa por unos momentos, antes de comenzar su trayecto hacia el asiento del copiloto. Es un hito agridulce en nuestra relación.
Los niños están por todas partes, en este lugar que para ellos es un paraíso. Apenas llegamos, Ichika y Kazui desaparecieron ni bien se reencontraron en el lobby con mi familia. Nosotros nos encontramos en nuestra habitación del tercer piso, haciendo nada realmente, Rukia está sentada en el balcón que da a la piscina del lugar. Puedo escuchar el ruido exterior entrar a la habitación, pero a ella no parece importarle, está tranquila, viendo hacia el lugar como si no hubiese algo más interesante. Son las 4 de la tarde, y gracias al cielo, vinimos en temporada baja, previa a las ofertas. Es un lujo que estemos aquí, pero por la insistencia del viejo, el sacrificio debió ser tomado. Me dirijo hacia ella, observando el panorama que la cautiva.
–Debo decir que estoy más que aliviada de verlos así. – mi vista se dirige hacia el área común de la piscina. Ubico a nuestros acompañantes de inmediato. Karin está en una de las sillas viendo algo en su teléfono. Los niños, papá y Yuzu están disfrutando del agua, sin ningún tipo de restricción. – Al principio, no pensé que la vería tan despreocupada con la nueva parte de su familia.
–Todo está tomando su rumbo.
–No se veía tan claro al principio.
–Pero ya lo está. – se levanta del asiento y se une a mí, apoyada del barandal. – Sé que faltan cosas por resolver; otras por evolucionar, pero…hemos llegado más lejos de lo que podríamos imaginar al principio. – mis palabras me remontan a los tiempos de antaño donde nos conocimos.
No identifiqué en su momento el impacto que esa extraña chica tendría en mi vida. Recordar nuestras vidas entrelazadas, envía una especie de ímpetu por mi sistema. La observo detenidamente, haciendo que me devuelva la mirada. Solo quiero besarla y me permito ese lujo. Todo lo acontecido, nuestros divorcios, esta nueva vida, empujándome hacia lo que hemos negado en los últimos meses, por años y que siento ya es tiempo de remediar. Incluso dentro de nuestras escapadas, nunca quisimos llegar tan lejos. Era suficientemente malo lo que estábamos haciendo a sus espaldas, pero ahora que ambos estamos oficialmente divorciados, separados hace mucho más tiempo de lo que dicen esos papeles, necesitamos que esto se concrete. Kami sabe lo difícil que llegó a ser en un punto cuando compartíamos habitación en mi adolescencia, no dejas salir los sentimientos y sucumbir ante los deseos; en estos momentos, ya no existen trabas.
Sé que ella piensa lo mismo cuando vuelvo al presente y nos encontramos dentro de la habitación, acto seguido sobre la cama, yo sobre ella. Rukia no parece estar sorprendida ante lo que ocurre, mucho menos a nuestro alrededor. La situación no es para nada romántica. Nuestras maletas a medio abrir están a un lado, opciones de prenda de ropa yacen a su lado, la puerta a la terraza sigue abierta, solo cubierta por la enorme cortina que se mece presa de la brisa, aun así, no tengo intención de remediar nada de aquello. Han sido años de espera y no pienso romper el momento con estupideces cuando es claro que no lo necesitamos. Ella es la que termina con la inacción. Me atrae hacia sus labios, sin esperar que diga algo más. No sé por qué siento cierto nivel de nervios. Tal vez sea por la anticipación, tal vez sea porque por fin, se está por concretar un acto que lleva décadas de retraso. No tiene pinta de que esto será delicado, lo presiento por la urgencia en que ambos nos deshacemos de las prendas del otro.
Aun así, trato de que los detalles se me graben con el tacto. Desde el momento en que nos reencontramos noté que su silueta había cambiado, seguro como producto de su maternidad. Notarlo con la mirada es muy diferente a percibirlo con mis manos como muchas veces desee. Imaginar cómo sería ser uno con ella, es muy diferente a serlo. En el momento en que sin miramientos se completó lo que llevaba pendiente, no puedo describir el sentimiento de plenitud que me invade. Nunca pensé necesitar este momento como lo hago ahora. Registrar las sensaciones, sus caricias, su voz, son mis prioridades en el momento, especialmente, cuando los recuerdos de nuestra separación años atrás vuelven con fuerza, pensando en todo lo que quise decir en aquel entonces y que no me atreví a pronunciar. Estaba diciéndolo a través de mis acciones; las palabras no eran suficientes. Nuestras manos se encuentran sobre su cabeza y observo con gozo como ella es la primera en alcanzar la cúspide lo que llevaba años en la lista de pendientes. La imagen se graba en mi mente con fuego, ordenándole a mi cuerpo que sucumbiera y así lo hizo.
La descarga fue explosiva. Luego de mucho tiempo sin este tipo de actividad y años esperando sin saber, porque fuera con ella. Escondo mi rostro en su cuello, tratando de recordar cómo respirar de manera apropiada. Siento su mano acariciar mi pelo, la otra se sigue aferrado a mi espalda lastimada por sus propias uñas. Necesitamos estos sucesos en silencio para interiorizar este hito. Cuando me siento en suficiente control, comienzo a confiar nuevamente en las palabras.
–El dique se ha roto. – la escucho reír suavemente. – La próxima vez, me tomaré mi tiempo.
–¿Ah sí?
–Sí…– confirmo, saliendo del refugio que supone su cuello. Observo su rostro sonriente, sus ojos aun cerrados. Me acerco a sus labios y los beso con calma, preso del sentimiento que aún me invade. Nosotros no somos los más expresivos ni dulces, por lo que, es una grata sorpresa que tomemos este momento para caricias y mimos, extinguiendo lo que queda de la vorágine que desatamos. Sabemos que debemos unirnos a los demás pronto, luego de este episodio para nada planeado, pero por ahora, no tengo prisas, ella tampoco y me encanta que así sea.
–¿Creen que mañana podamos ir a la playa? – el entusiasmo con el que Ichika hace la pregunta me hace sonreír. Está cómoda, suelta y haciendo de todo con los involucrados, esperando cada aventura.
–Claro, mañana luego del desayuno. – confirma Yuzu. – Por ahora, come tu cena. Gastamos muchas energías en el agua. – asiente, al igual que Kazui. Estamos en una mesa de las grandes del buffet, degustando la cena como si no hubiese mañana.
–¡Sí, preciosa Ichika! ¡Para que crezcas grande, bella y fuerte!
–Lo hará, independientemente de esta cena, viejo – es la intervención de Karin lo que me hace sonreír. Rukia ha estado observando la escena en silencio, igual de aliviada de como las cosas se han desenvuelto. Espero que esté tan en las nubes como yo, aunque lo disimulo, luego de nuestro encuentro. No tiene idea de lo que ha provocado y desatado en mí. La cena transcurre entre risas, conversaciones y anécdotas del día. Como es temprano y los niños tienen más energía de lo necesaria, decidimos ir al espectáculo de luces que ofrecen. Las chicas y los niños van unos pasos adelantados. Ichika y Kazui van tomados de la mano de Rukia, uno a cada lado, hablando animadamente; ella les devuelve la misma ilusión. Tal vez estén hablando de Chappy.
–¿Te preguntas si lo estás haciendo bien? – la voz de mi padre hace que le observe. Tiene esa sonrisa afable que utiliza en sus momentos de madurez. – Sigo creyendo que hicieron lo correcto, no te culpes.
–No lo hacía en este momento, pero gracias. – deja salir una carcajada.
–Pues, te sirve de todas formas. ¿Ya encontraste un lugar más grande?
–Aun no, sigo en búsqueda.
–¿Sabes? Hay una vivienda de dos niveles a unas cuadras de la casa. Si quieres, puedo averiguar al respecto.
–Te agradecería, pero puede que esté fuera del presupuesto. Estaré considerándolo de cualquier manera. – se mantiene en silencio. El tema de la mudanza es un estrés financiero bastante importante. Por eso pensé tanto el tema de este viaje porque, aunque es necesario disfrutar la vida y forjar el lazo, necesitamos la estabilidad para poder seguir con los planes.
–Concerniente a ese tema, conversé con las chicas.
–¿Qué tendrían que ver Yuzu y Karin en esta conversación?
–Bueno, aunque ambas son independientes y ya no viven conmigo, tengo que consultarles mis intenciones de cederte la casa, ¿no crees?
–¿Qué? – me toma totalmente por sorpresa.
–Perdón, "venderte la casa", conociendo al señor orgulloso. Obvio que sería un precio simbólico y a plazos de pago que te convengan.
–Viejo, ¿estás hablando en serio?
–¿Por qué bromearía con algo así? – me observa frunciendo el ceño. – Como están las cosas, la necesitas mucho más que yo. No necesito una casa enorme para una sola persona. En cambio, ustedes lo necesitarán para los cuatro y los que se unan.
–Pero… ¿y la clínica?
–Seguirás con ella, yo vendré a trabajar en el día; estoy viejo para las emergencias de noche.
–¿Y tú? ¿Dónde vivirás?
–Donde estás viviendo. No necesito mucho. – estoy anonadado y no creyendo del todo lo que escucho. Él se ríe ante mi expresión.
–Es que…no lo entiendo.
–¿No entiendes que un padre quiera que su hijo sea feliz? Es lo que mi Masaki habría querido.
–Es que…
–Ichigo, – su voz vuelve a la seriedad mientras detenemos el paso. – supe todos estos años que algo te faltaba y ahora que lo tienes, quiero hacerte las cosas más fáciles posible. Ya la vida te ha dado demasiadas pruebas, es tiempo de que disfrutes. – observo hacia el resto de nuestros acompañantes observando el espectáculo a unos metros. – Solo preocúpate por aquello que tanto te costó construir. – me da unas palmaditas en el hombro antes de reanudar el paso. En cuestión de un minuto, llega hasta ellos. Intercambia una serie de palabras con Rukia y ambos sonríen. Toma a Kazui y lo coloca sobre sus hombros para que vea el espectáculo. Ichika gira hacia mí; ante la acción, decido unirme a ellos, a pesar de que mi mente aun divaga en la conversación.
–¿Necesitas un poco de altura? – ella asiente con una sonrisa. Sin dudarlo, imito a mi padre y la coloco sobre mis hombros para que tenga mejor acceso al espectáculo. Le señaló las diferentes figuras y contesto todas las preguntas que le surgen ante la interacción y su descubrimiento de las costumbres humanas. Giro a mi derecha, encontrándome a Rukia, observándonos con una sonrisa.
Me preocupaba este viaje en cuanto a la dinámica y lo económico. Hasta el momento, ha supuesto pasos agigantados en disminuir mis preocupaciones. Quiero que esto funcione, ha pasado demasiado como para que no sea así. Las cosas se están alineando para que Rukia y mis hijos, porque sí, considero a Ichika como mi hija, podamos coexistir dentro de esta estrambótica dinámica. Ambos hemos terminado de manera oficial nuestras relaciones, estamos construyendo un futuro, reafirmado con el paso fugaz que tuvimos hace unas horas en nuestra habitación.
–¡Es un conejito! ¡Mira! – solo puedo ver el reflejo de su brazo señalando al frente, pero le respondo de manera afirmativa para que sepa que la escucho. Ha tomado meses, pero realmente, las cosas están avanzando; la mano de Rukia encontrando la mía en medio de la oscuridad, es solo otra prueba de aquello.
Gracias a Guest, Mikanji y Obito Uchiha 2017. No me ha dado tiempo a responderlos de manera personal, pero créanme que los leí y les agradezco su ayuda a mi crecimiento con sus comentarios. Trato de entregar lo mejor en cuanto puedo, especialemente ahora que pretendo publicar escritos con mis propios personajes. Espero que este capítulo también les guste; solo pude revisarlo una vez, pero creo que está genial.
Un abrazo y feliz 7/7,
Bye!
