Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?
¡Holi~! ¿Qué tal les ha ido?
Bueno, como siempre aquí les traigo otro capitulo de este fic. Tuve un problema con la separación de los capitulos, así que no estoy segura donde lo corte debió ser, por eso perdón si quedo un poco...raro. Ojala igual les guste y lo disfruten.
¡Agradecimientos a quienes han comentado! -Miyoko Nott - Furanshisuka-san (no te pude responder antes, creo que el botón esta desactivado. Sip, Maka quiere tener pulmonía, estamos mal. Maka conoce a esos dos -los apunta- por ser compañeros de clase (:. ¡Muchas gracias por comentar, linda! )- akari Hiroyuki - NeePulgaah-Chan - Bell Star -iizzy - ¡Gracias por comentar! -se les lanza encima-
¡Muchas gracias a quienes entraron a leer también!
¡Disfruten el capitulo y esop~! Ahora, me voy -arranca a lo Batman-
¡NANANANANANA BATMAN NANANANA! -salta por la ventana-
"Condenados"
Capitulo tres.
"De peores confesiones y sentimientos."
Are we human or are we (dancers or denser)?
My sign is vital, my hands are cold
The Killers. Human.
—Tendremos que esperar por la cena—susurro Spirit. Se tiro sobre el sofá de manera pesada y apoyó su cabeza en la palma de su mano.
Me crucé de piernas, y observé la profunda mirada que me daba Hero. Se encontraba sentado a mi lado pero aunque la televisión estuviera encendida, nadie la observaba. Una simple forma de "relajar" el ambiente. Voltee mi mirada a la televisión y vi una película antigua, de vaqueros.
No era de lo más interesante y eso me daba una razón por la que nadie la estaba viendo.
Comencé a mover mi pie de manera nerviosa. En algún momento estaba segura de que llegarían todas las preguntas sobre mí. No quería mentirle a mi familia pero si les decía que dos vampiros casi me asesinan, terminaría sin poder salir sola durante largo tiempo. De todas formas sería de la misma manera si les decía quienes fueron mis salvadores.
Estaba entre la espada y la pared, lo viera por donde lo viera.
—Ayudaré con la cena—susurre modulando bien cada palabra. Me levanté, escapando de cualquier pregunta que podrían hacerme. O por lo menos esa era mi intención.
Antes de salir de la sala (casi un escape perfecto), me encontré con Stein en el pasillo. Me observó un momento y yo simplemente sonreí, intentando no dar sospechas. Nunca había sido buena mentirosa.
Me observó durante un momento, un momento para mí eterno. Me dio una tétrica sonrisa y se dirigió a la sala con Spirit.
—Maka, ayudaré también—escuché de Hero. Caminó hasta mi lado de manera calmada y con una pequeña sonrisa en el rostro, pero estaba segura que simplemente fingía esa sonrisa.
Mentir para él era mas natural que para mí. Mucho mas natural.
En mi mente, maldije varias veces.
—De acuerdo, Hero—acepté, sin ninguna otra opción, no podía decir nada ¿cierto? Tendría que esperar que él terminara por sacar el tema. No me atraía mucho eso. De hecho en nada.
Seguí caminando con un paso calmado hasta la cocina y abrí la puerta. Kami y Marie, cocinaban e iban de un lado para otro llevando cosas sin cesar. Entré, un tanto agobiada por pensar que sobraba en ese momento, tal vez no sería muy necesario el ayudar en la cocina.
Di una leve risa, al pensar en la patética excusa fallida que había intentando dar para escapar de Hero y su horda de preguntas. No había resultado para nada.
—¡Maka!—llamó Kami una vez se dio cuenta de mi presencia en la cocina. Me encogí en mi lugar ante el chillido que había pegado. Kami, desvió su mirada a un lado mió y vio a Hero.—¡Hero! ¿Qué están haciendo ahí parados?...la cena estaré lista en un tiempo más…
—Queríamos ayudar—habló Hero por los dos. Dio una sonrisa y se apoyó en la puerta cerrada de la cocina.
Marie se dio la vuelta y desvió su atención del sartén con la salsa que estaba preparando. Dio una sonrisa. Con la cuchara (ensuciada en salsa) nos apuntó la puerta que daba al comedor. Con voz suave, dijo:
—Ayuden con la mesa. Es lo único que nos falta.—Kami sonrió y asintió, para luego volver su atención a lo que estaba picando en una tabla de madera sobre la mesa de la cocina. Asentí y caminé para buscar todo lo que debía poner.
Hero me siguió, al igual que yo buscando las cosas. Tomé los servicios y él los vasos.
Salimos de la cocina y comenzamos a ordenar las cosas. Durante un largo tiempo, nos mantuvimos en silencio. Hero no decía nada, y no era como si tuviera algo que decir. Lo único que podía escuchar era la televisión en la sala. Ya no me extrañaba que pudiera escucharla desde el comedor, seguramente era porque el volumen estaba muy alto.
Spirit siempre veía la televisión con demasiado volumen para mi gusto. Varias veces, he tenido que pedirle que bajara el volumen cuando estudio. Normalmente, me da una mirada confundida y luego intentan convencerme de que no esta alto o cosas por el estilo.
Simples excusas para mí.
—…Maka—llamó Hero. Levanté la mirada y deje el último cuchillo que tenía en su lugar ordenándolo de manera un tanto perfeccionista. Me observaba con un rostro serio. Bajé la mirada, sintiéndome un tanto intimidada. Escuché como suspiraba.—Me tenías preocupado.
Hero caminó hacía mi y puso una mano sobre mi cabeza. Me sentía nuevamente como una niña. Una niña pequeña que dependía siempre de su hermano mayor, que sentía que no lograba hacer nada por si niña que cuando caía, llorando abrazaba a su hermano y entre sollozos le explicaba lo que sucedía, quien en las noches entraba a hurtadillas en la habitación continua a la suya y se acurrucaba a su lado para luego sentirse segura del supuesto "monstruo bajo la cama", porque con él cerca sentía que nada podía hacerme daño, como si fuera el escudo que me protegía de todo. Pero, ya no era una niña.
…Ya no lo era más.
—Lo lamento, Hero.—respondí, apenada. Su mirada de preocupación me alteraba demasiado, me hacía sentir más culpable de lo que me sentía.—No quería preocuparte…pero, ¡No es nada malo!, no alcanzó a pasar nada.
—¡Maka!—me riño, mientras se llevaba las manos a su rostro en un momento de desesperación. Fruncí el ceño y me crucé de brazos, ahora su actitud me molestaba ¿seguía pensando que era una niña?, su forma de actuar me daba un claro si.—Pudo haber sido peor, si te hubieran mordido o te hubieran asesinado.
—¡Puedo defenderme, Hero!—me defendí mintiendo de cierto modo, aunque hasta un punto pude defenderme, no era mi problema si Soul y Tsubaki habían aparecido de la nada mismo para salvarme. Seguramente, si no lo hubieran hecho ahora no estaría aquí. Quien sabe, tal vez estaría tirada a un lado de la calle; de todas formas no era necesario que él se enterara. —¿Me ves?, no tengo nada.
Dio un paso atrás, farfullando maldiciones que alcancé a oír perfectamente. Mientras yo alzaba los brazos mostrando mi cuerpo intacto.
—…ese no es el punto.
—Entonces, ¿Cuál?—pregunté, irónicamente. Me apoyé en una de las sillas, todavía de brazos cruzados y con el ceño fruncido.
Estaba molesta, y podía sentirlo en mi cuerpo. Tiritaba y sentía el rostro enrojecido por la ira, aunque de manera paralela sentía que quería llorar.
Odiaba cuando me pasaba eso.
—Si te hubiera ocurrido algo, Maka. Comprende, por favor—pidió, ahora un poco más calmado.
Pero, yo no estaba calmada, para nada.
—Tú eres el que dice que no podría protegerme, ¿Por qué soy yo quien debe comprender?—pregunté, mientras daba una risa fingida.
—Soy tu hermano, me preocupo por ti.
—Te preocupas excesivamente por mí. —corregí.
—Mientras pueda mantener a salvo...
—Puedo. Cuidarme. Sola —articulé, cada palabra para que comprendiera.
Hero, negó con la cabeza y paso caminando por mi lado. No dejé mi postura pero miré sobre mi hombro como se iba a su habitación, cabizbajo. Una punzada se sintió en mi pecho. Antes de irse, susurro despacio pero, como siempre pude oír:
—Tienes razón, no te podría haber pasado nada. Seguramente, estoy exagerando—tras decir eso, salió del comedor.
Me di vuelta, viendo fijamente por donde había salido hacia el pasillo. Escuché sus pasos, débiles y despacio por el pasillo hasta que entro a su habitación y cerré la puerta. Lo último que escuché, fue el pestillo de la puerta cuando lo ponía, y como algo de su habitación caía al suelo en un sonido grave.
¿Se habría quebrado algo o se habría lastimado? La preocupación se acomodo en un rincón de mi cerebro y me encargue, como pude, de alejarla o arrinconarla mas todavía (si es que me era posible). No necesitaba esos sentimientos en momentos como estos.
Me quedé de pie, en silencio; pensativa. Estaba en tan calma, hasta que las estrepitosas risas de Spirit se escucharon por el lugar, todo por aquel aburrido programa de comedia. Debía de estar muy aburrido como para reírse con comedias como esas, seguramente esperar la cena le estaba causando algo grave.
Aunque, por un segundo creí escuchar un murmullo, diciendo mí nombre. Miré hacia la ventana, la oscuridad total de la noche y como el viento golpeaba con fiereza las ventanas a tal punto que retumbaban en el lugar.
—…Maka…—volví a escuchar. Me acerqué al ventanal, sintiendo el frio colarse por el. Debía de cerrar las cortinas.
Antes de hacerlo, observé por el lugar hacia donde creía había escuchado a alguien decir mi nombre. Solo estaba el árbol de una de las calles de abajo; más allá de nuestro patio trasero. Miré el árbol, sin poder observar más que las sombrías sombras de las ramas de los arboles y sus hojas moviéndose con el viento.
Un minuto más me quedé allí, viendo fijamente el árbol y pensando si podía escuchar mi nombre.
Cuando me di cuenta que todo debió ser mi imaginación. Cerré las cortinas y me dirigí a la sala, a esperar la cena.
Mejor vería esa película de vaqueros o la tonta comedía de Spirit...
Una corriente fría fue lo último que sentí. Me llevé las manos a la boca y di vaho en ellas, intentando inútilmente calentarlas de alguna manera. Maldije entre dientes al sentir que se me enfriaban mas de lo que estaban, claro, si eso era posible.
"—Mierda. Que idiota"
No se me calentarían más. No. Simplemente, se me enfriarían más. No era como si lo sintiera por completo pero, era bastante molesta esa sensación de que doliera un poco mover los dedos de las manos. Tenía las articulaciones entumecidas.
Suspiré, resignado a que era mejor volver a casa. Debía de estar haciéndose tarde, y los demás se preocuparían. O bueno, la mayoría de los demás.
Observé por última vez la ventana del comedor y vi la figura de Maka observando justamente hacía donde yo me encontraba en ese momento. No me moví, me mantuve inmóvil como una estatua para que no pudiera darse cuenta de mi presencia. No sería muy divertido que creyera que la acosaba o algo por el estilo.
Aunque seguramente eso era justamente lo que hacía ahora, ¿no?...acosarla o en palabras más bonitas, admirarla. No importaba, mientras pudiera verla me daba igual si la acosaba o admiraba.
Miraba hacía acá, con curiosidad y sospecho. Luego de unos segundos más, negó con la cabeza y cerró las cortinas con pesadez.
El viento volvió a azotar con descaro y las ramas mas delgadas del árbol se doblegaron mientras varias hojas terminaban siendo arrancadas y volaban obligadas por el viento.
Me senté en la rama del árbol y esta se meció un poco bajo mi peso. Observé el suelo, calculando la distancia que tendría que saltar y la mejor forma de hacerlo.
—Bueno, ya qué mas da — Pensé en voz alta con una sonrisa burlona en mi rostro. De una sola vez, salté desde la rama hasta el suelo. Prácticamente, no sentí gran parte de la caída, solo cuando toque el suelo.
Estaba húmedo por la lluvia y sentía que mis zapatos se hundían bajo una capa de lodo, haciendo un chillón ruido. Era molesto.
—Mierda, se me hace tarde…—susurré, fastidiado.
Levanté mi pie con fuerza mientras sentía como mi zapato era succionado por el lodo con fuerza pero al final pude comenzar a caminar. Sintiendo por completo mis zapatos húmedos y sucios.
Seguramente Wes ya se habría ido; ya habría terminado de cazar y Tsubaki…yo mismo le había obligado a irse de allí. No quería estar preocupado, menos pensar que podía pasarle algo a esas horas.
Aunque, en caso de emergencia podía defenderse.
De un segundo a otro, comencé a correr por las calles, pasando a gran velocidad por esos lugares y desapareciendo a la vista de cualquier humano. Intentaba ser lo más sigiloso que pudiera, para no alertar a cualquier lunático paranoico que estuviera fuera a esas horas pensando en hacerse el héroe e intentar clavarle una estaca a algún vampiro suelto. En este caso, yo.
Seguramente el que ahora estuvieran mas de moda los libros de vampiros era un grave problema para nosotros. No que también había un ridículo programa en la televisión que hablaba de "¿Qué hacer en caso de que un vampiro intente atacarle?"
No fue hace mucho que leí el libro de Bram Stoker y me di cuenta que en realidad ponía como matar a un vampiro. Pero de verdad, no como la basura de la tele.
Ya no era por nada del mundo un secreto que guardábamos como olla de oro.
Como siempre repetía el serio de mi padre: Esta es la década de los vampiros, no lo olviden. Siempre que decía eso, yo sonreía burlón y pensaba que es pero en poco tiempo sería un habrá sido.
No tardé en llegar. Mi casa más alejada que las del centro de la ciudad, casi a las afueras de esta. Ahí, en gran parte vivían los vampiros. Era menos presión que integrados por completo en la ciudad, fingiendo creer que los humanos nos tenían por completo integrados, haciendo la vista gorda ante las miradas de asco y repulsión que nos tenían. Como si fuéramos simples plagas. Plagas que debían de ser exterminadas antes de que se expandieran al grado de no poder con ella.
A los alrededores, lo más cercanos eran casas.
La casa en donde vivíamos era de segundo piso, color blanco hueso y sin nada que llamara la atención, nada ostentoso. Era justamente para no llamar más la atención.
Desde donde estaba (la entrada delantera), podía ver la luz de la planta baja encendida. Seguramente todos seguían despiertos, no me sorprendía en nada.
Abrí la puerta principal, (la que si quiera tenía llave). La entrada estaba vacía, caminé por el pasillo para llegar al salón principal sin preocuparme de ensuciar el lugar de paso, donde varios sillones estaban acomodados entorno a una mesa centro y daban vista a una gran televisión de pared. También observar el ventanal que había.
—Ya llegué—saludé, con las manos en los bolsillos de mi chaqueta. Me quedé de pie en la entrada del salón viendo a Wes, sentado en uno de los sofás viendo la televisión y a Tsubaki recostada apoyando su cabeza en su hombro con pereza. Sentí una pisca de celos, normalmente Tsubaki se apoyaba en mí.
Ambos levantaron la cabeza al escuchar mi saludo, claro, solo por reflejo de costumbre. Estaba seguro que me habían escuchado a una manzana de distancia de aquí.
Costumbres humanas a las que tuvimos que acostumbrarnos.
—Soul, tardaste mucho—riño Wes, volvió la vista a la televisión. Parecía no importarle demasiado el hecho de que halla tardado.—Tuve que irme sin ti.
Bufé molesto.
"—Cínico"
Caminé hacia ellos y me senté en uno de los sofás a su lado, quedando frente a ambos. Recargue todo mi peso en el respaldo de manera perezosa.
Di una sonrisa sarcástica.
—No me digas, Wes—me mofé. Él simplemente frunció el ceño y volvió la vista a la televisión.
Di una risa, intentando fastidiarlo un poco más. Era divertido.
—Me preocupaste, Soul. Creí que te había pasado algo—susurro Tsubaki, todavía recargando su cabeza en el hombro de Wes. Obligatoriamente ablande la mirada al verla para responderle.
—…lo lamento—me disculpé. Di una sonrisa torcida—¿Y los demás?
—De caza, seguramente volverán pronto—respondió. Me dio una sonrisa y volvió la vista a la televisión, parecía demasiada atenta a lo que pasaba en esa película que estaba seguro ya había visto anteriormente.
Siempre repetía películas que le gustaban.
—Y…se puede saber ¿Donde estuviste toda la noche?—cuestiono Wes, con ese complejo de hermano mayor que siempre me sacaba de mis casillas. Cuando quería molestarme me preguntaba cosas de ese estilo porque apostaba mi guitarra que le importaba un bledo donde estaba...si no sospechara ya.
Me mordí la lengua para no contradecirle que no fue toda la noche.
Cruce los brazos y di una sonrisa. Le di una mirada cómplice a Tsubaki que me devolvió sin muchas ganas.
—…Por ahí—di una carcajada, divertido ante la mirada de malas pulgas que había puesto mi hermano.—Ya sabéis, de caza y solucionando nuestro problema de plagas.
—Tú no cazas, Soul—contradijo, Wes a mi excusa más mal humorado que antes.—Eres muy quisquilloso para conseguir sangre de cualquier lado, en especial de ratas.
"—Touché, Wes."
Fruncí el ceño y bufé.
—No soy quisquilloso pero tampoco da agua a la boca comer ratas, hermano.—me quejé, con acidez en las palabras que decía y apretando con fuerza los dientes, en especial mis colmillos. Al pensar en sangre un terrible ardor casi imposible de soportar se apoderó de mi garganta. Como reflejo tragué saliva, intentando apaciguarlo. El solo hacer eso también me molestaba.—Si tú quieres buscar en los basureros, no es mi problema.
Aunque había dicho eso, sabía con seguridad que esa noche había matado dos ratas que encontré por allí, mas una ardilla.
—No peleen, por favor—pidió Tsubaki, con voz suave.
Molesto y cansado de ese día, me levanté de un salto y salí de allí.
Con paso pesado y sin preocuparme de decir nada más me fui a mi habitación. Subí a zancadas las escaleras y apreté los puños, intentando no golpear nada de camino. Fui a la última habitación, y al entrar cerré de un portazo mientras le ponía llave a la puerta.
Me sentí un tanto estúpido al hacerlo, si alguien quisiera entrar simplemente echaría abajo la puerta de una patada. Cosa que cualquiera en esta casa podría hacer. Eso a ratos creaba un problema de privacidad para nosotros.
Me apoyé en la puerta respirando una y otra vez e intentando contar hasta diez en mi mente, para poder calmarme de alguna forma. Fallé en redondada. De un rápido movimiento me acerqué a mi mesa y boté todo lo que había en ella.
Hice mi mano un puño y golpee con fuerza la pared, haciendo que un pequeño agujero se creerá en ella y polvo saliera al aire. Involuntariamente comencé a toser.
Un gruñido molesto escapó de mi garganta mientras sentía que el ardor se hacía más insoportable. El aroma de Maka estaba grabado en mi mente desde el momento en que supe que estuvo en peligro. No había podido quitármelo en ningún momento y mi garganta se quemaba cada vez más. Sentía que me habían colocado un fierro hirviendo en ella y al mismo tiempo una picazón se alojara.
El aroma de ella…hacía que quisiera morderla y beber su sangre, beberla hasta zacearme por completo y decir de una buena vez "basta". Poder terminar con su vida para no tener que volver a verla; sus ojos de un hermoso brillo, su piel que parecía ser suave, su sedoso cabello, no tener que volver a sentir la sangre ni su pulso que me volvían loco más cada día.
Pero no lo hacía. Había tenido más de una oportunidad. Yo era un vampiro, un cazador, un monstruo y ella una simple humana con una vida limitada. Una pequeña forma de vida que podía quebrar simplemente dándole un pequeño golpe. Podía acabar con ella y tenerla para mí, como deseaba y quería. No lo hacía, ¿Por qué?, porque me había enamorado locamente de ella y esa también era mi condena y maldición.
Porque desde que la había conocida a la inocente edad de seis años me había quedado sin habla y sentía algo parecido a amar.
Porque nunca podría estar con ella como quería, no sin hacer que su vida peligrara. Porque nunca podría ser abierto con Maka, jamás podría salir con ella además de que ambos moriríamos.
Rendido me tiré a mi cama boca abajo mientras me hundía un poco más en la miseria en que yo mismo me había metido. Voltee mi rostro con pereza y fastidio. Una vez más observe las cuatro reglas de la ciudad pegadas en mi pared, fijándome especialmente en la última.
Recordándome todos los días el monstruo que era y la limitación de mi vida.
—…Carajo—farfullé ante el ardor de mi garganta.
No tenía más opción.
Alargué el brazo y abrí el cajón del velador al lado de mi cama. Escondí la cabeza en la almohada mientras buscaba y revolvía las cosas buscando aquella dichosa jeringa que tenía en caso de emergencia.
Como ahora.
—Bingo—susurré, al encontrarla.
Con cuidado, saqué la caja y me senté en la cama. Abría la alargada y delgada caja blanquecina de cartón para sacar de ella una jeringa transparente, un líquido rosa claro era lo que tenía. La tomé en mi mano derecha mientras me recogía la manga de la izquierda, viendo mas marcas en el.
Apretando los labios me la clave cerca de las venas de la muñeca, oprimiendo la jeringa haciendo que el liquido entrara en mi sangre.
Aguante un gemido de dolor y molestia. Cuando terminé me la saque lo más rápido que pude para terminar de una buena vez con eso. Tiré la jeringa vacía a cualquier lado de mi habitación, eso ya no me importaba. Escuché que caían unos metros a mi izquierda.
Nuevamente me tiré boca abajo en la cama y me apoyé en la almohada. Segundos después sentía como el líquido había hecho su efecto y el ardor de mi garganta se apaciguaba.
Más calmada y un poco relajado, sintiéndome un momento mejor, cerré los ojos intentando descansar un poco de ese agotador día.
…Realmente quería estar un buen tiempo sin despertar.
Una semana, había pasado una semana desde el incidente en que casi fui asesinada brutalmente por dos vampiros y salvada por otros dos. Que para mi mala suerte eran mis compañeros de clase. La distancia que había entre nuestros puestos no era suficiente para que no me volviera loca en cualquiera de estos momentos.
Lo malo de eso es que toda la semana; desde que había sido eso hasta hoy e intentado evitarlos lo más que pueda. Hasta ahora me estaba dando resultado, con un buen efecto porque me sentía más calmada pero cada vez que los veía me sentía nerviosa y me desviaba de donde iba o hacia donde miraba (en especial con Soul)
Como esta misma mañana, iba caminando con BS a comprar algo en el receso cuando vi como Soul se acercaba por donde nosotros íbamos. Nerviosa lo único que pude hacer fue desviarme e ir en dirección contraria. Para luego recibir una molesta queja de Black Star.
—¡Maka!—voltee la mirada cuando sentí como BS me gritaba molesto.
Aturdida alcé una ceja en señal de duda.
—¿…Qué?—pregunté, mientras miraba disimuladamente alrededor. Estábamos en el salón pero no podría decir si en clases o no. No estaba el profesor, pero estaban todos mis compañeros.—¿Paso algo?
Chrona se encogió de hombros y tomó sus manos sobre la mesa. Me miró un momento para luego desviar la mirada a BS, quien ahora fruncía la boca.
—No reaccionabas.
—¿Ah si?
—Si, Maka—repuso BS. Suspiró y me dio una sonrisa.—Tengo una buena hipótesis del por qué.
Abrí los ojos y le observé atentamente esperando lo que me iba a decir. Era imposible que su "hipótesis" fuera correcta, era cierto que les había contado mi incidente con los vampiros pero nada más. Aunque, no era necesario; los dos ya lo sabían todo.
—¿Cuál es tú hipótesis?—me crucé de brazos mientras me tiraba hacía atrás en mi silla.
BS dio una sonrisa de superioridad mientras me miraba. Me parecía raro que BS usará la palabra "hipótesis", antes que algo más sencillo. Ha de haberse golpeado en la cabeza, o algo por el estilo.
—Es obvio…—miró a ambos lados de una manera sospechosa, típica de una película de espías. Luego se acerco más a nosotras y por reflejo nos acercamos más a él.—Te le confesaste, ¿no? Pero te rechazo. Pobrecilla, Maka. Pero no te preocupes, tú buen amigo esta aquí para consolarte.
Mi corazón dio un vuelco mientras abría la boca para contradecir de inmediato. De un rápido movimiento me alejé pero antes de decir palabra a las estupideces de BS, Chrona hablo:
—¿E-es cierto, Maka?—preguntó, mientras me miraba nerviosa.—L-Lo lamento, no lo sabía. No se lidiar con esto pero, te ayudaré de todas formas.
Miré a Chrona, con una clara expresión de que todo era errado. Dio un pequeño brinco en su asiento, más nerviosa que antes y luego miré a BS, quien me miraba con pena.
Tomé aire antes de hablar e intenté quitar las opciones de como matarlo que estaba imaginando.
—Black, Chrona…—llamé, un poco calmada pero con un tono tenso. Ambos me miraron—Yo no…yo no me confesé—le di una mirada fulminante a BS y el simplemente sonrió haciéndose el inocente—A Soul, es más no se me había ocurrido jamás hacerlo.
—Maka…—me intentó llamar BS.
—Porque es imposible que cualquier cosa de corresponder suceda entre ambos, ¿no crees?, aunque le dijera ¿Qué me diría él? ¿Qué pasa con la ley?—comencé, ya perdiendo los humos que había intentando recuperar.—¿No habías pensado en eso, Black Star?
—Maka…
—Ambos terminaríamos en la cárcel y muertos antes de lo que crees. No tengo ganas de que nada de eso pase.
—…Maka…
—¡¿Qué?!—grité, ya totalmente fuera de mí y viendo con una mirada más fulminante a mi amigo.
—Te digo: es un vampiro, puede oírte y esta en nuestra misma sala. Solo eso—dijo mientras ponía los brazos tras su cabeza, con completa relajación mientras yo hervía por los nervios mientras procesaba lo dicho.—Uy, creo que ahora mismo te esta mirando.
No necesité más palabras que esa para sentir como mi corazón se aceleraba de los nervios y el miedo, como mi rostro se ponía rojo de vergüenza que sentí en ese mismo instante y mi cabeza comenzaba a dar vueltas sabiendo que lo había echado todo a perder.
Porque al final si me había confesado de una forma, y una forma estúpida, ¡Le había declarado mis sentimientos a un vampiro!
Mi rostro debió de haber pasado del rojo vivo a pálido fantasma porque Chrona y BS me miraron al mismo tiempo con gran preocupación.
—Maka…—me llamó BS, con preocupación mientras me miraba con una mueca.
No me moleste en responder, de un momento a otro me sentía mareada y el salón entero daba vueltas en mi cabeza.
Hasta ganas de vomitar sentía.
—¿Estas bien?—preguntó, Chrona. Me tomó el hombro y la sentí fría al contacto.—N-No te preocupes, no es demasiado, tal vez no escucho.
—Si, Maka.
—No es cierto—miré hacía atrás sobre mí hombro y observé como Soul y Tsubaki me miraban. Soul con los ojos abiertos y una mueca en el rostro. Oh no, si había escuchado, lo que significaba que estaría muerta.—Lo he jodido.
—¿…eh?, no, no, no—negó BS. Chrona tenía sujeta mi mano mientras yo hiperventilaba más nerviosa que nunca en la vida.—Claro que no, Maka. Que sea un vampiro no quiere decir que…
—Olvídalo—dije tajante.—.De verdad lo he jodido, todo.
BS quedó en silencio mientras me miraba con los labios apretados conteniendo un grito. Chrona me apretó la mano mientras yo me hundía un poco en mi asiento y pensaba en todas las cosas que Soul podía estar pensando de mí en ese momento.
Todo lo que yo pensaba nunca diría ahora estaba dicho.
El sentimiento que yo pensé que mantendría oculto a aquel albino vampiro ahora no era nada un secreto.
Por no pensar las cosas ahora el sabía que le quería, todo estaba perdido para mí.
—Maka, no te echaras a morir por esto—susurro, BS.
Antes de poder responderle el profesor entro al salón pidiendo orden de inmediato. Eso hizo que BS tuviera que ir a sentarse y yo me quedará con Chrona, sintiendo la mirada de alguien en mi (no tenía que ser adivina para saberlo). Era mas incomodo de lo que había pensado.
—Buenos días, alumnos—saludó Azusa, con su acento que pedía orden y silencio, lo único que había en su clase. Sonrió satisfecha al ver que su clase como siempre era la mas ordenada.—Esta clase será diferente.
Un murmullo en general se creo, mientras todos se preguntaban a que se refería con eso. Me mantuve quieta en mi lugar, encogiéndome más en mi asiento al sentir la mirada fija de Soul en mí.
Seguramente, ahora me estaba volviendo completamente paranoica.
—Silencio.—pidió. Nuevamente el silencio.—Al final de la clase les daré un trabajo de investigación…—al momento, quejas se escucharon mientras Azusa fruncía el ceño para poder continuar.—Lo harán en parejas.
Ahora todos parecían mas calmados mientras en ese momento ya pensaban con quien serían. Una adelantada reacción para mi gusto porque Azusa sonrió con suficiencia mientras nos veía a todos con una pizca de maldad en la mirada.
—…Yo elegiré las parejas. No hay objeción. Ahora comencemos la clase…—cerré los ojos mientras escuchaba como abría su bolso y sacaba las cosas necesarias para la clase. Al mismo tiempo que escuchaba como todos sacaban sus libros y cuadernos, y alguien al final del salón tecleaba rápidamente por su celular.
Pensaba la mínima suerte que todavía tenía, podía usarla para que no te me tocara con Soul o Tsubaki, cualquiera de los dos, prefería a cualquiera de la clase menos a ellos dos.
¿Tendría todavía esa suerte?, esperaba, o más bien deseaba que fuera de esa forma. Pero, en esta última semana la suerte no había estado nunca de mi lado. No costaba nada soñar, ¿cierto?
Con resignación saqué mi cuaderno y comencé a escribir todas las cosas importantes que Azusa decía. Aunque escuchaba la materia, mi mente estaba en otra parte.
Me preocupaban otras cosas en ese momento.
Cada cinco minutos no podía dejar de mirar el reloj de pared que teníamos, deseando que la clase se acabara de una buena vez y poder salir corriendo. Y también poniéndome cada vez más nerviosa al darme cuenta que me quedaba menos tiempo para saber con quien iba a ser. El tic-tac del reloj estaba torturando de manera lenta, lo sentía a cada segundo que transcurría y mi corazón palpitaba con fuerza en mi pecho.
Sentía unas molestas arcadas.
Antes de que yo lo hubiera querido Azusa cerró el libro con el que daba la clase. Observó el reloj al mismo tiempo que yo y dio una sonrisa. Nos recorrió a todos en el salón, para comenzar de una vez a hablar.
—…Bien, como les dije al comienzo de clase: harán un trabajo en parejas. Yo haré las parejas y no quiero objeción alguna, ¿Claro?
—…si—una respuesta desganada en general. Nadie tenía las ganas de hacer el famoso trabajo, pero todos sabían que no se podía liar con Azusa.
—Por orden de lista, primero seria…—¿Por qué tenía que tener un apellido con "A"?—Albarn, con Evans.
Mierda…, ahora sí estaba perdida.
—¿Con cual de los dos?—preguntó Soul, impaciente mientras todo el salón sucumbía ante el silencio de la tensión—.Aquí hay dos Evans.
Azusa se arregló los anteojos mientras miraba levemente con el ceño fruncido a Soul.
—Evans Tsubaki.—contesto, molesta ante la interrupción de Soul—Ahora…
¿Con Tsubaki?, tenía de compañera de trabajo a Tsubaki.
Miré a Chrona, con una pequeña sonrisa en los labios. Bueno, por lo menos no había sido con Soul y prefería a Tsubaki como compañera que al albino. Pareciera que la suerte estaba un poco de mi lado, aunque solo fuera un poco. Con eso me era suficiente porque me había salvado de lo peor.
Me sentí más calmada y ya no tenía todo el salón dando vueltas a mí alrededor. Al parecer a Black Star le tocó con Soul y a Chrona con Oz. Ninguno dio objeción ante la decisión de Azusa.
—Por lo menos, es con alguien que trabaja.—susurro Chrona con optimismo. Cerró su cuaderno y guardo sus lápices, mientras yo todavía no asimilaba todo lo ocurrido.
Me tiré hacia atrás en la silla y empecé a balancear los pies cual niña pequeña.
—Me he salvado—suspiré feliz.
Chrona me regalo una sonrisa tímida que era una gran forma de dar su apoyó.
Voltee a ver a mi compañera, se levantaba de su asiento para comenzar a caminar hacia donde estaba y a Soul sentado tranquilamente con los pies sobre la mesa y los brazos tras su cabeza. Esperándola con paciencia.
Me giré mientras esperaba que ella llegara. No tuve que esperar mucho, llegó frente a mi mesa con una sonrisa amable en el rostro, se veía más pálida de lo que era el día de hoy al estar nublado.
Me dio una mirada tímida antes de hablar:
—Para el trabajo…—dijo, con voz suave.—Podríamos juntarnos.
Asentí, mientras sonreía lo mas natural posible que pude. Si nos juntábamos en una casa o era en la mía, o en la mía porque no creía que sugiriera la suya por su familia…
—De acuerdo, por mi esta bien—respondí, con una sonrisa.
—¿Dónde crees que podría ser?—me mordí el labio, fingiendo pensármelo por un momento. Sabía que saldría con esa pregunta así que de antemano ya tenía la respuesta.
—En mi casa, podría ser…si puedes.
—¡Claro!— respondió, animada. Sonreí al contagiarme de su energía. Tenía razón: ser con Tsubaki no era tan malo.
—¿Cuándo puedes?, por mi cualquier día pero…no se si tú…
—¿Se podría hoy? —Pregunto, con una sonrisa inocente en el rostro.—Quisiera terminar rápido este trabajo—dio una pequeña risa.
Parpadee confusa pero rápidamente me aclaré la cabeza para hablar.
—Seguro, por mi no hay problema —acepté.
—Solo tengo que decirle a Soul que me fuera a buscar…—dijo, más para ella como para mí, parecía estar pensándolo en voz alta. Tragué duro, nerviosa ante esa idea.
—¿Q-Qué?—pregunté, tartamudeando para mi mala suerte.
—Bueno, es muy sobreprotector, ira lo quiera o no así que es mejor que le diga ahora. —Sonrió.
Bajo la mesa hice mi mano un puño, cerrándolo fuertemente hasta el punto en que me dolía el hacerlo.
—…De acuerdo—respondí, fingiendo lo mejor que pude una sonrisa.
Tsubaki, me miró un momento pensativo y luego asintió, para luego irse donde estaba Soul, seguramente a hacer lo que dijo.
—¡Es oficial! —Llegó BS, con los ojos entrecerrados y los brazos tras su cabeza.—La clase de Azusa es la mas aburrida de todas.
—¿No has prestado atención? —Pregunto Chrona, en un susurro tímido.
—Chrona, ¿No me oyes? ¡Es aburrida!
—…Deberías prestar un poco de atención.
…Ya no podía escuchar nada más.
Un escalofrió me recorrió la espalda mientras algo en mi cabeza me decía que todo, de aquí en adelante me iba a salir mal.
Cerré los ojos, sintiendo un gran dolor en mi cabeza, como un pesar enorme que molestaba completamente, mientras al mismo tiempo pensaba en como podía arreglar todo el embrollo en que me había metido en tan poco tiempo.
Porque si, aunque Soul vagamente hizo el intento de hablar lo mas bajo que pudo, yo si le alcancé a oír. Aun sabiendo que él estaba en el fondo del salón, hablando casi sin despegar los labios, a mis oídos llegó claramente las siguientes palabras que hicieron que el vértigo y las mariposas volvieran a tomar control de mi cuerpo:
—Así que…le gusto a Maka.—lo decía asombrado, casi sin poder creérselo.
Ahora si lo había hecho, siendo una débil humana sabía perfectamente lo que pasaba ahora que el vampiro sabía que le amaba.
¿Algo más podía suceder, acaso?
Pasé la hoja con ansiedad, fingiendo leer lo que decía pero realmente viendo de reojo a mi compañera de trabajo, con cierto temor.
Tsubaki levantó la mirada y me observo con curiosidad. Rápidamente baje mis ojos, escondiéndome de su mirada. Veía las ilustraciones de una de las guerras entre vampiros y caza vampiros.
Di una sonrisa incomoda, mientras pensaba en el silencio que nos sucumbía.
"—Piensa en otra cosa, Maka. —Intenté, auto convencerme."
—He encontrado otra cosa, Maka. Nos podría servir para el informe —informo Tsubaki con una sonrisa amable en sus labios.
Levanté la mirada para observar que me señalaba una amarillenta página de un viejo libro de historia que tuvimos que pedir a la biblioteca. Me sentí en una ironía al darme cuenta que observaba una imagen muy parecida a la que yo había intentado no observar. Debía tratar también sobre una de las guerras antiguas.
…De hecho, no parecía molestarle en lo absoluto, o lo disimulaba muy bien.
—Es buena idea, Tsubaki —sonreí lo mas amable posible, y ella me correspondió la sonrisa —.Con suerte, podremos terminar pronto.
Ella asintió y siguió leyendo el libro con tranquilidad.
Volví a mi intento de lectura, -más bien fingir mi lectura-.
No podía tragarme todavía que me había tocado con Tsubaki en el trabajo. Pocas veces hablaba con ella, pero eso no quería decir que la odiara. Desde pequeña me había acostumbrado a mantener distancia con vampiros, por seguridad.
Si tenía que pensar bien, con Tsubaki era muy fácil hablar; no parecía ser de esas personas que se tragaban por completo el cuento de que los vampiros no podían estar con humanos y además era muy amable.
Ahora que lo pensaba, agradecía demasiado que Azusa me hubiera puesto con ella en vez de…
…Así que…le gusto a Maka.
Me tensé en mi lugar al recordar eso. Desde que salí de la escuela y llegué a mi casa, en todo el día no he podido dejar de recordar esas palabras y de paso mi estúpido error, uno de los mayores que pude haber cometido en mi existencia.
—Maka. —La voz de Tsubaki llamándome hizo que despertara de mi ensoñación y trance interior. —¿Estas bien?, te ves…mal.
¿Mal? ¿Mas de lo normal?...no sabía que eso era posible. Se ha ganado el millón, seguro.
Asentí con la cabeza mientras daba una sonrisa.
—Me encuentro bien, Tsubaki. Estoy un poco distraída, lo siento.
Tsubaki, me quedo observando un momento. Poniéndome mas nerviosa de lo que podría estar. Al final, suspiro.
—Sera mejor que me vaya pronto. Te debo estar sobre explotando —abrí los ojos como platos cunado dijo eso.
Rápidamente negó con la cabeza y las manos.
—No, no, no, no, no Tsubaki. No es por ti, es que he estado…distraída…eso es todo.
…Le gusto a Maka.
Esto no podía estar pasándome a mí, de todas las cosas en el mundo que me podían pasar, tenía que ser justamente esa.
Tsubaki dio una sonrisa divertida, seguramente al ver mi expresión. Apoyó sus codos en la mesa del comedor de mi casa y sostuvo su cabeza entre sus manos con delicadeza. Cerró los ojos, parecía cansada, de hecho, muy cansada. Hasta ese momento me di cuenta de las ojeras que tenía bajo los ojos y me pregunte cómo no las había visto antes, con lo pálida que era.
Con curiosidad, seguí observándola. ¿Los vampiros dormían?
Pensé en preguntar, pero me detuve al pensar que podía ofenderla con ello y no quería llevarme mal con Tsubaki.
"—…Podría ser grosero de mi parte, mejor no digo nada."
—¿Seguro estas bien?, si te pasa algo, puedes decírmelo —me dijo, con los ojos todavía cerrados y con voz relajante. —.No se lo diré a nadie, si quiera a mi hermano.
Me quedé un momento quieta, estática, pensativa, meditando lo dicho por ella. Un calor en mi pecho acompañado de una sensación de ternura me llegó.
Di una sonrisa grata, completamente agradecida.
—Gracias, pero realmente no es nada. —Negué, con voz suave.
—Si tú lo dices, pero esa propuesta estará siempre a flote, ¿va? —Sonrió, divertida mientras abrió solo su ojo izquierdo para mirarme.
Asentí, con energía sintiéndome una niña pequeña.
—De acuerdo.
Nos reímos juntas por unos minutos. Era divertido estar con Tsubaki y me comencé a preguntar por qué no me había dado cuenta de eso antes. Bueno, sabía que no me había acercado a ella porque siempre estaba con su hermano, con Soul. Él ya era un problema para mí.
Me levanté de la silla y miré a Tsubaki con una sonrisa. Ella me observaba curiosa.
—¿Quieres algo? —Pregunté, un poco tímida mientras señalaba la cocina. Tsubaki, observó hacía donde yo apuntaba y se quedo un momento plasmada observando con la boca abierta. Una alarma dentro de mí me hizo sentir culpable pro algo. —¡…Eh! Pero no te estoy obligando, no se muy bien que comen y…
Me corté a mitad de lo que iba a decir. Tsubaki, comenzó a reírse con ganas mientras yo estaba tartamudeando para poder compensar mi error.
El solo decir "comen" me hacía sentir que discriminaba a Tsubaki y su familia, o todos los vampiros que hubiera en la ciudad. No era de lo más cómodo cuando estaba con uno en frente.
—Maka…—dijo Tsubaki entre risas. —Que sea un vampiro no quiere decir…que solo me alimente de sangre… —risas de nuevo.
Relajé los hombros y susurre un oh entre cortado.
—¿No? —Pregunté, titubeante a cometer otro error y esta vez si grave. —…pensé que…
—¿Qué solo mordíamos personas inocentes para beber su sangre como en los libros y películas? —Has dado en el clavo. —También podemos comer comida humana como ustedes o bueno…Soul y yo…
Abrí los ojos, más intrigada que antes hacía ese hecho. Me mordí la lengua, queriendo evitar preguntar, pero al final no pude evitar que la pregunta saliera de mis labios.
—¿Soul y tú, no son…vampiros? —Pregunté, con nerviosismo poco disimulado.
Tsubaki, se llevo un dedo a su boca, pensativa mientras miraba el techo con sumo interés. Al final de un tiempo, -que para mi fue eterno- me respondió con una sonrisa.
—Si, pero no completos. —Sonrió y yo asentí como una tonta, como si realmente entendiera lo que me estuviera diciendo. —Los vampiros completos son los que ya no pueden alimentarse de comida humana…
Parpadee confusa, ante aquella declaración tan…importante para mí.
—Y… ¿Cómo se convierten en vampiros completos? —Pregunte, con duda.
Tsubaki, se inclino en la mesa para acercarse a mí y yo hice lo mismo para acercarme a ella. Me dio una sonrisa y me vi reflejada en sus ojos azul profundo.
—No debería decirte esto…pero eres de confianza… —se mordió el labio, pensativa. Luego asintió como si hubiera dado algo por hecho. —Soul lo piensa así...
Hice una mueca. ¿Qué? ¿Soul pensaba qué de mí?
—Mira, hay dos clases de vampiros o formas para convertirse en uno —me acerqué más a Tsubaki, queriendo escuchar todo su relato sin problema. Aunque seguramente aunque estaba hablando tan bajo, de todas formas podría escucharla desde la cocina. —Se puede ser vampiro de nacimiento, o cuando un vampiro muerde a un humano, en eso hay dos opciones…
Cuando dos vampiros pura sangre se casan y deciden concebir un hijo, se puede hacer. De ahí que se nace siendo vampiro. Por ejemplo: Soul, Wes y yo.
También, el caso más común que un vampiro muerda a un humano y este se convierta luego en un vampiro. Aunque, normalmente los convierten en vampiros solo para alimentarse de ellos o para que sea su compañero o compañera.
El problema, es que no se nace siendo un vampiro completo, si no, no se podría crecer. Luego, uno puede elegir ser un vampiro o no. Cuando lo eres, ya no puedes comer comida humana, te alejas del sol y tienes problemas con otras cosas…
Tsubaki, se alejó con una mirada seria mientras yo meditaba todo lo dicho.
—¿Tú eres…una pura sangre? —Pregunté, entre tartamudeos y me sorprendí a mi misma al fijarme en el odio que podía detonar mi voz.
Tsubaki, me miro con los ojos abiertos como si se hubiera dado cuenta de lo mismo que yo, al momento me arrepentí e intente remediarlo:
—¿Naciste siendo vampira? —Sonreí con dulzura.
El rostro de Tsubaki se relajo un poco. Correspondió mi sonrisa, con esfuerzo.
—Si —asintió—Nací siendo vampira y…s-soy una pura sangre. —Nuevamente, esa sensación de repulsión en mi mente.
Asentí, con más seriedad de lo que tenía previsto.
—Ya veo… —quería preguntar mas cosas, pero no quería sonar grosera y ya bastaba con lo que me había dicho. Tendría que conformarme solo con eso.
Me voltee para ir a la cocina, nuevamente con la idea de buscar algo de comer.
—M-maka —me llamó, Tsubaki pero su voz sonaba asustada, como si temblara al llamarme. Me detuve en el umbral de la puerta a la cocina. No me voltee. —…no le digas a nadie lo que te acabo de confesar, eso…eso podría poner a mi familia en riesgo —susurro, con temor.
Miré sobre mi hombro y la vi con la cabeza gacha, observando la mesa y ligeramente temblando.
—No se lo diré a nadie, confía en mí —aseguré y pude sentir como se calmaba.
—Gracias, eres buena amiga —sonrió.
Asentí dando una risa divertida.
—Entonces… ¿Qué quieres comer? —Pregunté, con gracia en la voz, intentando vagamente relajar un poco el ambiente. Para mi suerte, Tsubaki si se relajo y conseguí mi propósito.
Caminé a la cocina, seguida por Tsubaki relatándome como se metió en problemas por culpa de una de las travesuras de Soul cuando eran niños. Fingí lo mejor que pude que escuchaba.
Vampiros pura sangre, ellos…la peor amenaza de los caza vampiros. Los que creían que se habían esfumado. Es mas, si todavía se enteraban de que estaban vivos o por lo menos quienes eran, no dudarían en buscarlos y acabar con ellos.
Tragué saliva, nerviosa y reí cuando Tsubaki lo hizo.
Ahora si, ¿Qué haría?
¿Les ha gustado? ¿Cómo creen que quedo? Seguramente si no...me esconda bajo la cama un tiempo. Pero no sigan mi ejemplo...no es que lo haga muy seguido o sea una experta...escondiendome debajo de la cama...
Bueno luego actualizaré, supongo yo. Recuerden un review hace bien para la salud y la felicidad del...escritor y la suya misma. Se agradecen los reviews -sonrisa infantil-
Rawr~! -gruñido y salta-
Nitta se despide.
