Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

¡¿Qué tal, peaple?! (instand Spanglish)

Aquí vengo con el siguiente capitulo de este fic, este muy raro y loco fic. Primero, como siempre quiero agradecer a las personillas que han comentado, aquí vamos. Agradecimientos a: Bell Star - Cata-chan1 - Joshevishia -Chan - Furanshisuka - san - Iizzy. chan - Riuzetsu - NeePulgaah - Chan - Lore Kagamine :3 ¡Muchísimas gracias! Felicidades han hecho que un unicornio fosforescente venga al mundo (?). También, obviamente gracias a las personas que se toman la molestia de hacer el click en el link de este fic y leerlo :3 pero lo hacen desde las sombras.

Ojala este capitulo les guste (fue uno de los más difíciles que he hecho, lo digo todo el tiempo xD) uno de los más cursis y demás. Ahora, disfruten, y leed cuanto queráis


"Condenados"

Capitulo cuatro.

"Amor prohibido"


But I'm a creep, I'm a weirdo.
What the hell am I doing here?

Radiohead. Creep.

Forcé una sonrisa, disimulando lo mejor posible mi nerviosismo y las arcadas. Aún con esa sonrisa forzada, terminó siendo más bien como un tic.

Aunque la oscuridad de la noche me ayudaba bastante a ocultarlo.

Tsubaki no mentía cuando dijo que Soul le iría a buscar, por un momento me había gustado creer que era una broma de su parte. Una muy mala broma de su parte pero me había sorprendido a mi misma cuando tocaron la puerta y al abrir me encontré con la socarrona sonrisa de Soul.

Casi me voy de espaldas en el mismo umbral. Y me quedé de piedra unos cuantos segundos.

Nuevamente, intente sonreír y tomé aire.

—Debo felicitarte, Maka. Has soportado toda la tarde a mi hermana… —sonrió, mientras miraba divertido a Tsubaki.

Ella hizo un puchero molesta, mientras yo me quedaba ahí sin saber que realmente debía hacer. Este podía tacharlo como uno de los momentos más incómodos en mi vida. Y, ¡Vaya que he tenido una vida con momentos incómodos!:

—No es como si molestara, Soul —proteste, mirándolo con el ceño fruncido.

Guardo sus manos en los bolsillos de su chaqueta y se encogió de hombros. Su expresión cambió de diversión a indiferencia. Me mordí la lengua y comencé a pensar algo divertido para calmarme. Todos estos nervios estaban por matarme.

—Tú no la ves todo el día, Maka. Se de que hablo —replico. Levanto la mirada y dio un bostezo. Al hacer eso pude distinguir mucho mejor sus colmillos. Eran mas grandes… ¿Habría ido de caza?

Las imágenes de como nos había protegido de aquellos dos vampiros vinieron a mi mente y me imagine a Soul atacando a una persona, en vez de salvándola. Sin poder evitarlo, imagine si yo fuera esa persona, y yo fuera quien hubiera muerto a manos de él.

Un escalofrió me recorrió la columna y me removí en mi lugar. Cambié el peso de mi cuerpo y me abracé a mi misma.

Debía dejar esas cosas de lado.

Soul era un vampiro, después de todo, tenía que alimentarse. Si yo estuviera a su alcance para asesinarme, ¿Lo haría?...

"—¿Lo harías, Soul? "

—Bueno, es mejor irnos, Tsubaki. —Habló Soul y salí de mi burbuja de pensamientos deprimentes. Dirigió una mirada seria a su hermana y ella simplemente bajo la mirada, como si de pronto el suelo fuera la más interesante que existiera— Kid iba de visita.

—Ya lo se, no lo he olvidado.

—Entonces, vamos.

—…Vale—se dio la vuelta y me sonrió, como solo ella sabía hacerlo. En ese momento entendí por qué Black había estado tan enrollado en intentar pedirle ser su pareja del baile de primavera. Obviamente, al final no lo hizo y por supuesto, ninguno de los Evans se presento ese día —.Ha sido muy divertido, Maka. Además, ya hemos avanzado bastante con el trabajo…

Asentí, con una sonrisa.

—¡Si!, solo faltan unas cosas y estaría listo…

—¡¿Ya tienen el trabajo?! —-grito-pregunto Soul, sorprendido.

—Si…—respondí—Eso estábamos haciendo, ¿Qué creías que hacíamos?

Soul suspiró, y me miró con cansancio.

—Normalmente cuando se dice "nos juntaremos por un trabajo", se termina parloteando y no se hace nada... —dio una risa.

En mi mente, conté hasta diez para no intentar asesinar a Soul, lo haría en ese lugar si pudiera hacerlo. Tenía la navaja conmigo, después de todo. Al final, solo terminé por decir:

—Seguramente tú. Por vago —me crucé de brazos y él se hizo el ofendido.

—Jamás —sentenció.

—Siempre —corrigió casi instantáneamente Tsubaki.

—No me interesa reprobar, realmente, me da igual —se encogió de hombros y nuevamente tomo esa actitud despreocupada.

Rodé los ojos.

Era una suerte que le haya tocado con Black. Pensaban igual.

Antes de poder decir una sola cosa más, un grito nos sobresalto a todos, era una voz tan familiar que pensé que mi vida acabaría en ese mismo lugar:

—¡Maka~! ¿Qué haces afuera a esta hora?...vestida como si fuera verano—Hero venía abriendo la reja y yo pensé realmente en sacar a patadas a esos dos de ahí, pero ya era muy tarde.

Me congelé en mi lugar mientras veía todo en cámara lenta. La sensación me recordaba cuando uno estaba en la ronda cantando "Juguemos en el bosque, mientras el lobo no esta" y venía el momento tenso para saber que iba a decir. Y cuando iban a salir a devorarte.

Soul se dio vuelta y miro con rencor a mi hermano en cuanto apareció en su campo de visión, mientras Tsubaki tomaba sus manos y se quedo muda esperando el momento que estoy segura, ninguna de los dos quería vivir.

Tampoco ver.

Hero alzó la mirada y sus ojos se detuvieron en Soul de pie ahí, en el umbral de nuestra casa y con Tsubaki a un lado de él. Sus ojos destellaron de odio e hizo una mueca de molestia. Sentí como sus dientes se golpearon cuando cerró de golpe la mandíbula.

Sentía una sensación pegajosa en el cuello y como me temblaban las manos junto con las rodillas. Me mantuve serena, lo mejor que pude.

—¿Qué haces aquí, Evans? —Siseo con fuerza.

Soul dio una sonrisa burlona.

—Cosas, Albarn. No es de tu incumbencia—respondió con calma.

—Soul…—susurro Tsubaki.

Hero sonrió con suficiencia y se cruzo de brazos.

—Resulta que es mi casa, es de mi completa incumbencia. —¿Podría empeorar? —Lárgate.

—¿Y si no?

—¿Quieres hacerlo por las malas, Evans? —Preguntó, divertido.

—¿Va a venir el viejo verde de tu padre?—Soul dio una risa y en ese momento supe que si, si podía estar mucho peor—: ¿O solo el cretino de tu tío?

—Te pasas, Soul—Gruño Hero, con voz de ultratumba. Eso hizo que me adelantara un paso delante de ambos al ver sus intenciones.

—¿Y tú, Hero?

Casi al mismo tiempo dieron un paso, de manera retadora. Ambos parecían querer intimidarse de alguna manera. Soul hizo sus manos puños y Hero tenía todo el aspecto de alguien que quería empezar ya la pelea.

¡Una pelea entre ellos no debía de pasar! Menos si era algo que tenía una explicación. Pero como siempre, ambos se dejaban llevar como si nada.

Tsubaki, grito algo que no alcancé a entender porque estaba preocupada de esos dos que tenía enfrente.

Con firmeza me posicione entre los dos, deteniéndolos. Le daba la espalda a Hero pero podía sentir la mirada intensa que tenía, no tenía tiempo si quiera de poder temblar ya que esto era lo bastante serio.

Soul me miró un momento directo a los ojos y me di cuenta que eran mas profundos de lo que pensé, como si en ese momento, un milésimo segundo pudiera haber visto mas de lo que quería.

Mucho más…

—¡Alto! —Grité. Apoyé mis manos en el pecho de Soul, ahora sin temor a tocarle—Ambos…ni se les ocurra.

—…Maka, quita—susurro Hero.

No me moví de mi lugar, aunque toda la adrenalina que sentí desaparecía.

—No—negué.

—No sabes lo que haces —dictó.

—¿Tú si? —Pregunté, mientras lo observaba sobre mi hombro. —Ya debes olvidar el problema de los "Albarn y los Evans", Hero. Estos tiempos son diferentes que cuando tú eras un niño.

—¡Maka! —Grito.

—Tsubaki, vámonos —Soul caminó a la salida y Tsubaki, sorprendida y un poco lenta se dirigió a la puerta, siguiendo al albino. Él simplemente salió sin decir nada ni voltear, pero Tsubaki parecía dudar al salir, al final susurro:

—…Adiós…

Y cerró la reja, dejándonos a ambos solos y a mí con un mal sabor de boca.

Ahora, a estas alturas no esperaba el típico "tenemos que hablar" o algo por el estilo, él tampoco parecía habérsele cruzado en algún momento por la mente. Me sentía nerviosa y un escalofrió me recorrió la columna. No despegué la vista de la calle hasta que ambas figuras hubieran desaparecido por el final de esta.

Aun cuando ya no estaban, no me atreví a mirar en ese momento a Hero. En cambio, el asalto el tema con ansiada rapidez:

—¿Qué hacían aquí? —Gruño.

No respondí de inmediato y gire lo mas lento que pude mi rostro para verlo.

—Nada importante, Hero. —Dije al fin, y me respuesta no parecía haberle agradado.

Frunció el ceño, tanto que me asuste.

—Maka—llamó con seriedad—Sabes que si Spirit o Stein los hubiera visto en esta casa tendríamos más problemas.

—¿Tendríamos? —Susurre con recelo —Eso me suena a manada. Yo tendría problemas, Hero.

Se acerco a mí y puso una mano en mi hombro de manera cariñosa y fraternal, me hice a un lado intentando quitármela. Cayó a un costado suyo, al ver su mirada dolida me sentí terriblemente culpable de mi actitud.

Era un desastre andante.

Un peligro público. Eso había dicho Black una vez.

—…Sabes que ellos no son buenos, Maka. —Gesticulo, arrastrando las palabras con cuidado como si tuviera un problema y no las llegara a entender. —¿Cuándo entenderás?

Pase por su lado, con la vista fija en la calle. Abrí la reja y esta chillo ante el oxido acumulado. Parecía un aviso de "no hagas mas tonterías". Como si la tuvieran así a posta.

Yo sabía la respuesta a esa pregunta. "Nunca"

—Es inevitable, hermano —Dije por la bajo. Hero no respondió y yo cerré lo más rápido que pude para encaminarme al final de la calle, siguiendo el rastro que ellos habían dejado.

Sentí un suspiro cansado, no me detuve de mí andar. Tampoco miré hacía atrás.

—Si tú lo quieres así —escuché, antes de alejarme lo suficiente y terminar por poner mis pensamientos en otra parte.

Si quiera y sabía que estaba haciendo. Ya no sabía nada con certeza.


Camine un largo tiempo, pero por primera vez el largo camino hacía el parque que quedaba no tan cerca de mi casa se me hizo corto. Tenía tantas cosas que pensar y nada parecía estar de mi lado. Quería poder acabar con todo de una vez.

Entre al pequeño parque solitario, dando un suspiro agotado y observando a mi alrededor, no había nadie, el lugar estaba completamente vació. Era mejor, quería estar sola un momento. El único problema es la noche, en cualquier momento podría aparecer un vampiro…

Ya no importa. Aquello estaba en el último lugar de la lista de mis "preocupaciones".

Camine por el lugar, adentrándome más en su densa oscuridad. Había arboles a los alrededores, la mayoría sin hojas (por el invierno). En el centro se encontraban una gran cantidad de juegos para niños: columpios con cadenas que parecían oxidadas, sube y baja, pequeños carruseles que uno mismo había que girar, toboganes y patitos que se podían montar.

Alrededor unas bancas de madera, seguramente ahí se sentaban las madres de los niños a vigilarlos.

Recordaba haber jugado ahí en más de una ocasión cuando era una niña de siete o seis años. Corría por el lugar sin preocuparme de nada más. La sonrisa de Kami cuando se sentaba en esas mismas bancas a conversar con Marie, o la madre de Black.

También recordaba que Black se rompió un brazo por intentar saltar mientras se columpiaba y tuvimos que llevarlo al hospital. Siendo muy cabezota como era cuando se mejoro intento saltar nuevamente.

Por suerte esa vez no se quebró ni un hueso.

Caminé un tanto distraída hacía el columpio y me senté en el. La madera estaba húmeda, pero eso no me importo. Las cadenas chirriaron con el movimiento y las tomé distraídamente sintiendo el frio del metal tocar mis palmas.

Sin muchas ganas, ni real energía comencé a balancearme con mis pies. El columpio se movía despacio mientras miraba fijamente el suelo.

Mi cabeza había estado dando vuelta en la misma pregunta desde que salí de casa, pero no podía encontrar una buena respuesta, solo respuestas que me hacían sentir feliz pero seguramente no sería así.

¿Cómo sería todo si yo fuera como Soul? Seguramente todo mas fácil, al ser de la misma especie no tendríamos tantas…dificultades ¡Pero si quiera sabía su opinión acerca de mi confesión!

Tenía que despertar de una buena vez. Si no ya habría cumplido dieciocho años viviendo una fantasía.

Apreté las cadenas y sentí como mi mano se comenzaba a dormir, comenzó a ponerse blanca por la fuerza. Y yo sentía que no era mucha, hasta que se entumecieron las articulaciones de los dedos. Solté ligeramente las cadenas. Abrí la mano, intentando que la sangre volviera a circular por mis dedos.

Ahora lo peor que me podía ocurrir (excluyendo lo de Soul) no era el mero hecho que Hero haya visto a esos dos conmigo, sino que se lo dijera a Spirit. Si eso ocurría solo había una conclusión que darían: Los Albarn de nuevo tendrían problemas con los Evans. Además me volverían a pedir que fuera caza vampiros. Una caza vampiro oficial.

Ninguna de las dos opciones me parecía tentadora.

Desde que tenía once años (edad que ya pensaban madura para decidir por uno mismo) me había negado rotundamente a cazar vampiros. Ellos me lo preguntaron sabiendo totalmente que existía el tratado y ahora era ilegal.

Di un suspiro y patee una piedra, esta llego unos cuantos metros allá dando leves rebotes contra la tierra.

Levanté la mirada, agotada y observé el oscuro cielo nocturno, sin estrellas, aun siendo de noche podía notar que estaba nublado. Ni si quiera podía ver la luna en el cielo. Conté los días pensando que luna habría hoy, si había contado bien los días hoy sería luna llena. Abrí los ojos y me sentí un tanto alertada. Volví a contar los días, dos veces, pensando que había hecho algo mal, al parecer no. Entonces, en una semana sería el eclipse de sangre.

Mala señal. Entonces, volvería la conversación de todos los años:

—Maka, tienes que hacer el rito de iniciación, este año…antes de que sea mas tarde. Pronto cumplirás mayoría de edad.

—¡No lo haré! Es ilegal, entiende. No es como si volviéramos a necesitar caza vampiros vagando por la ciudad.

—Es por tu bien. Para que no hieran.

—No lo haré.

Mientras pensaba mis próximos argumentos y excusas, un pequeño golpe me alerto, parecía ser como se pateaba una piedra. Se escuchaba un tanto lejano pero aún así me sentía en posible peligro. Levanté el rostro y agudice la mirada.

De nuevo no podía pasarme esto. No podía tener tan mala suerte…

—¿Qué haces? —Escuché con voz calmada.

Enfoqué la mirada de donde suponía venía la voz. Era de la entrada del parque, al principio no reconocí bien a la persona pero cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad me di cuenta de quien era.

Abrí los ojos a más no poder y pensé seriamente en salir corriendo. Podía hacerlo.

—¿Qué haces tú aquí, Soul? —Contradije fingiendo mantener la compostura. Ahora era lo que mas me faltaba.

Dio una sonrisa burlona y torcida mientras se acercaba a mí. Pude ver el brillo en sus blanquecinos dientes.

—Es mi horario —se encogió de hombros, restándole importancia —.Yo no soy el que tiene toque de queda.

Molesta hice un mohín y crucé los brazos sobre mi pecho.

—…No tengo toque de queda —mentí, obviamente si que lo tenía pero Soul no tenía que enterarse que salí de mi casa porque si. Levanté la mirada y que todavía mantenía su sonrisa. —¿Qué haces aquí?...habías ido a tu casa.

—Somos vampiros, somos más rápidos que los humanos. —Metió las manos en los bolsillos de su sudadera y pateo una piedra.

—Oh…

—Pareces molesta. Es por lo de tu hermanito —siseo con clara molestia en la voz. Le di una mirada fulminante, pero no era como si no tuviera razón…del todo.

Bajé la mirada avergonzada. Hablar con él no era lo que quería en ese momento, solo lograba confundirme más de lo que estaba. Quería estar sola, ¿El mundo esta en mi contra hoy?

—Quiero estar sola —susurré con agotamiento.

Unos suaves pasos y luego el rechinido de una cadena. Cuando volví a levantar la vista, Soul se había sentado a mi lado, en el otro columpio.

—Mala suerte, porque no pienso irme de aquí.

No respondí. Volví mi vista al suelo, no podía mirarle a la cara sin ponerme más nerviosa.

Los dos nos quedamos en un silencio total, solo se escuchaba el viento.

Quería pensar, seguir pensando en todo lo que ocurría pero no podía con Soul a unos centímetros de mí. Lo tenía tan cerca pero al mismo tiempo lo sentía tan lejos de mí. Nunca podría pensar en Soul como mió. Simplemente nunca lo sería.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza contra mi pecho y sentía un molesto hormigueo en mi estomago. Mis manos sudaban, intente disimuladamente secarlas contra mis pantalones gastados. La cabeza me daba un montón de vueltas y ya hasta me era difícil mantener la vista clavada en el suelo, hasta que la fije en una pequeña hoja que era corrida repetidas veces por el viento, alejándola cada vez mas de mi vista.

Me sentía como una completa tonta.

Una completa tonta que había perdido todo, desde la cordura hasta la locura. Por algo platónico.

—Maka.

Miré de soslayo a quien tenía a un lado. Di un pequeño respingo y me removí nerviosa. Tomé aire y me enderecé en el columpio.

"Contrólate. Ten compostura, tienes que mantener la calma. Recuerda: mantener la calma".

—…Ah—¿Es lo único que puedes "decir" de manera inteligente?

—Tengo que hablar contigo —en ese momento me atreví a mirarlo de frente. Me lleve una gran sorpresa al darme cuenta que me miraba fijamente, serio. Casi no tenía expresión.

Una clase de pánico cruzo por mi pecho.

—¿Qué cosa? —Pregunté con indiferencia fingida. Me estaba haciendo por completo la tonta en el tema, seguro.

—…Dijiste algo esta…esta mañana, Maka – Me dio una sonrisa de lado. Mi corazón se aceleró a un más y ya estaba viéndome salir corriendo. Aunque Soul me alcanzaría en segundos. Me sudaba la nuca. Nerviosa, tragué saliva —, ¿Recuerdas?

—¿…Ah? Y-yo…—¿Me estaba ruborizando? Ahora debía verme como un tomate maduro. —Bueno…yo…

—¿Tú…? —Completo, todavía con esa sonrisa en el rostro. Ahora me parecía burlona y divertida por mi vergüenza.

¿Qué decía? ¿Qué le decía?

—Lo lamento… —acabé por susurrar. Cerré los ojos, intentando evitar cualquier mirada más.

Siempre me había considerado una persona fuerte y todos siempre me lo decían, entonces ¿Por qué cuando estaba frente a él me sentía tan débil y vulnerable? ¿Por qué mis palabras se convertían en susurros? ¿Mis pensamientos se volvían enredaderas?

…Era por mi estúpido corazón, que involuntariamente a pesar de todos mis esfuerzos porque no pasara le seguía amando. Demasiado.

No me atrevía a abrir los ojos. Tenía miedo. Debía admitirlo, estaba aterrada de todo. Lo único que quería era esconderme bajo una roca y que no me encontraran jamás.

El viento frío chocaba contra mi rostro y me congelaba la nariz. Me castañeaban los dientes, quizá por el frío, quizá por los nervios. No estaba completamente segura.

Un chirrido y unos leves pasos hicieron que mi curiosidad creciera, pero no abrí los ojos. Aun con los ojos cerrados sentía un poco más de luz, como si la sombra de Soul ya no estuviera ahí, frente a mí.

—Mírame, Maka —Soul me estaba hablando y su voz venía frente a mí. No me atreví a abrir los ojos. Escuché un bufido y un chasquido -—Abre los ojos, ¡Mírame de una vez!

Di un salto, asustada. Su tono me había asustado, no se escuchaba molesto pero tampoco era que rebosaba paciencia.

Cansada de parecer una niña asustadiza, apreté los puños y abrí losfuerza, casi me dolieron al hacerlo, o por tenerlos tanto tiempo cerrados de esa manera.

Casi me voy de espaldas y toda mi determinación se va corriendo al darme cuenta que él estaba frente a mí, como había supuesto. El problema, estaba mas cerca de lo que había previsto, mucho mas cerca. Antes de que pudiera alejarme, con calma se agacho y su rostro quedo al mismo nivel que el mió.

Con solo respirar sentía que todo mi cuerpo me fallaba. Nuestras narices casi se rozaban. Aun así el se veía tan calmado, relajado, sereno, y sus ojos no parecían nada perturbados con todo esto. En cambio, si los veía fijamente sentía que estaba divertido. Se divertía viéndome en esta situación. Sus labios estaban en una línea recta que rápidamente sin poder evitar se curvó en una de sus típicas sonrisas.

Ahora si debía de verme como un tomate.

—No muerdo —sonrió y dio una pequeña carcajada. Tragué nerviosa y di un pequeño gemido, angustiada—, mucho. No deberías de tenerme miedo, no te haré daño.

¿Y lo decía tan calmado?

Parpadee y carraspee intentando aclararme la garganta. Tenía que ser fuerte. No iba a ser la débil.

—¿Por qué? —Pregunté. Alzó una ceja, con clara señal de duda. Me apresuré a especificar mi pregunta: —¿Por qué quieres saber todo esto? O… ¿Por qué me dices esto?, es como si te importara que yo lo supiera.

Frunció el ceño y dio una mueca.

—Porque me importa —respondió, de cierta manera desesperado. —Maka, ¿No lo entiendes? ¿No lo ves? Todos estos años y aún así…que…—parecía estar hablando consigo mismo, o estar quejándose consigo mismo. Me miró directamente. Mantuve un semblante sereno. —Te lo diré de una buena vez, porque ya no aguanto, ¡No lo aguanto más! Tú si me importas.

¿…Qué? Nerviosa y desesperada vi sus ojos, buscando alguna clase de mentira en ellos o algo por el estilo. No encontré nada.

Tragué saliva y sentí la garganta seca.

—¿Qué? Pero…hoy tú no me dijiste nada y… ¡Cuando yo dije eso en el salón! —Estaba molesta, me estaba diciendo todo esto ahora pero en clases, nada. En mi casa, nada — ¡Dejaste que dijera aquello y quedara como una tonta!

—¿Cómo querías que lo hiciera? Esta prohibido. —Me miró serio y luego volvió a su sonrisa burlona —Creí que tú como buena estudiante lo sabrías, ¿no?

—Aún así —quería alejarme, pero no tenía la fuerza para hacerlo. Tenía que admitirlo, tener a Soul cerca me gustaba, y mucho. —Pudiste haber dicho algo…antes.

¿Qué me tenía que decir exactamente?

—Con todos viéndonos, claro. Luego ambos nos vamos presos.

—Soul —llamé, tenía que salir de esa duda antes de seguir haciéndome ilusiones tontas o algo por el estilo —Todo esto que me dices…en serio, ¿Qué me quieres decir?

Rodó los ojos y farfullo algo, pero no le entendí para nada. Estaba demasiado nerviosa para concentrarme bien.

—No lo he dejado claro, ¿Cierto? —Se paso la mano por el pelo y suspiro.

Miró hacia ambos lados, con nerviosismo e inquietud antes de volver a mirarme. Negué con la cabeza, lentamente.

—Maka, escúchame. —Me tomó el rostro y el contacto de sus frías manos con mi rostro hizo que temblara por un momento. Apretó el agarré, pero con delicadeza —Esto es difícil y no creo poder decírtelo de nuevo. Si quiera y se si lo aceptaras pero ¡Carajo, tenía que intentarlo! He tenido este sentimiento conmigo durante doce años y…cuando...dijiste todo aquello en la mañana me quedó claro que tenía que intentarlo…

Abrí los ojos, sorprendida. ¿Doce años? Si sacaba bien las cuentas (ojala las matemáticas no me fallen ahora) teníamos cinco años. ¡Tanto tiempo! No podía ser posible, me debía de estar tomando el pelo.

—…Tú me gustas, me gustas mucho. Podría atreverme a decir que te amo.—¿Realmente me estaba diciendo todo esto a mí? —Se que es difícil, y entendería si te alejas de mí porque entiendo lo que podría pasar si se enteraran. Pero, ¡Mierda, acabaría con todos si pudiera hacer que estuvieras siempre a mi lado! ¡Realmente ya no lo aguanto! Tengo que decírtelo…

Mi respiración estaba entre cortada y sentía un dolor en el pecho, ¿De felicidad? ¿Tristeza? ¿Miedo?

Soul, junto su frente con la mía y me sentí feliz, feliz de que me estuviera diciendo todo esto. No podía estar pasándome todo aquello a mí. Estaba asustada, también. Más asustada que antes, si alguien nos veía ahora, estábamos muertos.

—Yo, vampiro Soul…te ama, humana Maka. —Sonrió. Di una entre cortada y tonta risa —Te ama mucho. ¿Qué dices…?

Me mordí el labio, nerviosa. Le miré aterrada.

Cuando le contestara estaría firmando mi condena de muerte. Era como si yo misma cavara mi propia tumba y luego me tirara en ella. No importaba, si podía estar con Soul, aunque sea un tiempo, lo haría, lo haría sin dudarlo.

…Estaba ciega de amor por él.

—Yo, humana Maka, te ama, vampiro Soul. Te amo demasiado, tanto que me asusta de solo pensarlo. —Choqué nuestras narices y sonreí, feliz — Me asusta demasiado pensar cuanto te amo. Me aterra.

Soul me acaricio el rostro, sentía sus suaves caricias en los párpados, en mis labios, en mi frente, en las mejillas. Aunque estaba frío como un bloque de hielo su contacto con mi piel creaba un fuego abrasador en ella.

—Eso es todo —Sonrió, divertido, más que antes. —Todo ha acabado ahora…

—Lo sé, estamos condenados.

—Y mucho —corroboro.

—Si así estoy contigo, lo acepto gustosa.

—Estas acabada, lo sabes ¿No? — Lo miré y sentí sus labios más cerca de los míos. Ya veía lo que iba a pasar —Ahora que aceptaste…no se si pueda liberarte.

—No espero que lo hagas —bufé.

—Dalo por hecho.

Sin más que decir, unimos nuestros labios. Me beso por primera vez y por primera vez yo me sentí por completo dichosa. No me sentía triste, asusta, perturbada, nada. Me sentía más feliz que nunca antes.

Movió sus labios contra los míos. Parecía que el tenía mas idea que debía hacer, en cambio yo daba torpes intentos de besos. Me quedaba atrás en todo esto, solo dejaba que me guiara.

En un momento los simples roces de nuestros labios se volvieron más rudos. Había más brusquedad en los movimientos de Soul. Su cuerpo se inclino hacía el mió y el columpio se balanceo. Perdiendo la poca cordura que quedaba en mi cabeza pase mis brazos por el cuello de Soul y tomé el cabello de su nuca.

Mi boca ya estaba húmeda. Soul había introducido su lengua y sentía que el aire se me acababa. Ahora todo daba vueltas, si no estuviera sentada seguramente no podría estar en pie. En un momento mordí su labio y el dio un gruñido pero sonrió en mitad del beso.

Ruborizada di una sonrisa orgullosa.

Con mas rudeza que antes volvió a besarme. Gemí y tiré levemente de su blanquecino cabello.

Nos separamos. Jadeante intente buscar aire a grandes bocanadas, mientras él se veía completamente calmado. Seguíamos en la misma posición. Mientras yo todavía buscaba aire, Soul beso la comisura de mis labios, mi mejilla y mi oreja (cosa que me hizo cosquillas). Me acarició la mejilla.

Me sentía exhausta. Soul, acerco su boca a mi oído y muy despacio, como preocupándose que solo yo escuchara, susurro:

—Me tienes loco, de verdad.

Sonreí, divertida.

Le di un pequeño beso en los labios y luego uno en la mejilla, con la mayor dulzura que tuve.

—En serio, no se cómo lo haces —susurro, con una sonrisa.

Nos quedamos un momento más quietos. Solo sintiendo nuestras respiraciones.

Todo lo que había pasado ahora había hecho que olvidara por completo lo demás. En ese momento me cayó como balde de agua fría la realidad. Era como si yo hubiera estado en las nubes y recién bajara a la tierra.

Me separé de Soul y le solté. Me miró sin comprender, esperó para que yo le explicara.

—Tengo que volver a casa, antes de que alguien mas se preocupe y haga algo innecesario —sisee, pensando que Spirit saliera a buscarme a gritos.

Soul, dio un pequeño puchero pero luego se enderezo. Me levanté del columpio y sentí las piernas entumecidas, las moví para acabar con la sensación.

—Vale. Te llevó —sonrió. Me tendió la mano y yo sonreí.

Una corriente fría me llegó y me acorde que antes estaba tan molesta cuando salí que solo me llevé un chaleco delgado, que no me servía para quitar el frío. Me abrecé a mi misma mientras tiritaba.

En un segundo, sentí algo cálido en mis hombros y levanté la mirada, entonces comprendí que había pasado: Soul se había quitado su sudadera y me la puso encima.

—Póntela —Dijo distraído —.Podría enfermar, o algo.

Me la quité y la examiné, era unas dos tallas más grande, roja y con el signo de la marca en el centro. Pero parecía calentita. Mientras la observaba miré de reojo a Soul. Cuando vio mi mirada hizo una mueca.

—No siento frío, póntela. Solo la uso para ponerme algo encima. —Sonrió —O para ayudar a chicas que salen así con este clima.

—Tonto —sisee.

Me la coloqué. Como supuse era calentita y me quedaba dos tallas más grande. Olía como a Soul y era embriagador para mí. Me gustaba.

Cuando me la terminé de colocar y arreglar, nuevamente Soul me tendió la mano. Esta vez, sin dudar la tomé. Me dio un tierno apretón, al momento sentí una descarga eléctrica recorrer mi cuerpo, era agradable. Di una pequeña sonrisa.

Soul comenzó a caminar fuera del parque y por ende le seguí. Todavía tomados de la mano.

Todo este tiempo en el parque con Soul había sido tan perfecto, -quizás demasiado- que cuando volvimos a salir a las frías y casi desoladas calles volví a la realidad, para nada perfecta, en que vivía.

Pisamos la acera y me alteré. Todos mis sentidos se pusieron alerta, como esperando un ataque. Ahora, era mucho más peligroso. Ambos estábamos en la boca del lobo.

Mis músculos se tensaron y al parecer Soul debió notarlo porque me dio una mirada de soslayo. Con cierta indiferencia, como si no estuviera preocupado de lo mismo que yo en esos momentos o como si no estuviéramos en peligro mortal.

—Puedo llevarte más rápido a tu casa, si quieres —sugirió. Le miré, con la boca abierta sin saber que decir o como tomar la propuesta —.Pero, yo no vuelo por si querías saber…

Le corté, al momento en que dijo eso una risa que no pude evitar salió de mis labios. Seguimos caminando, mientras él esperaba expectante que me calmara para pedir una explicación.

Cruzamos la calle. Llegando al callejón León, -estaba a cuatro calles de mi casa-. Estaba solitario, oscuro, nadie pasaba por ahí. Todas las casas se veían bien cerradas, con las luces interiores apagadas y una que otra casa que tenía la idea de colgar un crucifijo en la puerta. Ni si quiera había autos. Ni un ruido, solo nuestros pasos retumbando contra el frío cemento y uno que otro grillo. Nos alumbraban las farolas puestas a la misma distancia a los lados de las veredas y los semáforos seguían cambiando de color, aunque no pasara nadie, ni nada.

Era increíble que la vida pareciera morir a esas horas, desaparecer por completo.

Cruzamos la calle, sin preocuparnos que el semáforo estuviera en rojo. A esas horas ya daba igual.

Cuando me calme lo suficiente y pude recuperar el aire, Soul no tardó en preguntar:

—¿A qué vino eso?

—¿Qué cosa?

—Tú risa —especifico.

Me mordí la lengua para no volver a reír.

—Es que con eso de volar me pareció que sería lo que esperara cualquier chica. Con todo eso de las películas cliché de ustedes.

—Odio esas películas —arrugo la nariz e hizo una mueca —.Nos hacen quedar como…

—¿Humanos? —Pregunte a secas, sin importarme si lo ofendía o no. Porqué si decía que si, a mi me ofendía.

Negó con la cabeza.

Por nuestro lado, paso un perrito callejero que parecía inofensivo, de esos que ves en la calle y te dan ganas de llevarte a casa. Hubiera sido una buena idea, si al pasar no le hubiera gruñido a Soul y cuando este dio un solo paso más para seguir caminando no hubiera salido corriendo con el rabo entre las patas.

A los lejos escuche sus gemidos de angustia y miedo.

—Como civilizados —terminó por decir. Más bien parecía que escupía con odio esas palabras.

Entrecerré los ojos y clavé mi vista al frente. Podía ver la siguiente calle que teníamos que cruzar.

—¿No lo son? —Pregunté, con cierta tristeza en mi voz —O… ¿No quieres serlo?

—¿Para qué? —Susurro —Nunca vamos a serlo. Siempre seremos simples monstruos, o aunque la mayoría de nosotros fuera "civilizado" —con la mano que tenía libre hizo unas comillas en el aire— siempre existirá ese algo que nos tache por completo de bestias. Civilizados es la última palabra que usaría para describir a uno de nosotros.

Bajé la mirada. En cierto modo tenía razón.

—Todas esas chorradas que hacen…no son más que ideologías de un mundo utópico. Un mundo que nunca existirá mientras nosotros estemos en el.

Parecía molesto porque sentía tensión en los músculos de su mano. Aunque intentaba no apretar la mano que sujetaba la mía, su otra mano –la mano libre- estaba hecha un puño.

Suspiré.

—Vale, lo pillo. Mundo utópico.

—Me alegro.

—Eres un tonto —farfullé.

—Y tú una plana —se río entre dientes.

Le di un empujón que solo lo movió un centímetro –menos que eso-. Fruncí el ceño.

—Eres un pervertido cualquiera, Soul. —Sisee.

Soul volvió a mi lado, me apretó la mano y me dio un beso en la mejilla.

Otra descarga y cuando separo sus labios de mi piel esa sensación de fuego en la zona. Mi corazón volvió a acelerarse y agradecí que las benditas farolas de la calle no fueran tan buenas, eso evitaba que fuera tan evidente mi sonrojo.

—Pero aun así —se acerco a mi oído y muy bajo, susurro: —Me quieres.

Me estremecí.

—Tonto…

Siguió caminando pero con una sonrisa en los labios. Pude ver sus colmillos y me sentí a desfallecer, de nuevo.

El resto del camino pasó con tranquilidad. Como las calles se veían tranquilas no tuvimos muchos problemas, pero yo no podía dejar de estar nerviosa y Soul se burlaba de ello en todas las oportunidades que podía.

Único momento en que fue de gran tención –para mí- cuando cruzamos la última calle para llegar a mi casa y mientras caminábamos vimos a un grupo. Su aspecto externo era como el de cualquier típico grupo de adolescentes de parranda a esas horas de la noche, pero si unos los veía se daba cuenta de inmediato que no eran de esos típicos adolescentes.

Instintivamente, aceleré el paso, llevándome a arrastras a Soul. Los seguía vigilando por el rabillo del ojo, pendiente de lo que hacían. Por lo menos quería saber si se daban cuenta de nuestra presencia, seguramente ya lo habían hecho.

Si los había contado bien, eran siete: tres chicas y cuatro chicos. Dos de las chicas tenían un aspecto inocente, agradable, como si no fueran capaces asesinar si quiera a una mosca, la tercera chica tenía todo el aspecto de un vampiro clásico o simplemente sentía mucha conformidad de vestirse con ropajes que lo parecían, a diferencia de sus compañeras que tenían colores chillones por doquier.

Los chicos, había dos peli negros que eran gemelos o mellizos, un rubio y un pelirrojo. Ninguno parecía peligroso, era obvio saber como se fundían también pareciendo adolescentes normales.

Todos –incluyendo a la vampira clásica- eran guapos.

El chico pelirrojo levantó la mirada y me observó. Sin saber que hacer solo me quedé observando, hasta que me dio una amable sonrisa. Iba a corresponderle, cuando me mostró sus colmillos.

Me voltee, asustada y escuché sus risas atrás de mí.

—Que apocada —escuché una voz femenina, entre las risas.

—Ingenua, diría yo —otra voz.

—Vale, dejadlo ya.

—Era guapa —estaba vez masculina.

La sangre me subió al rostro, no se si por la vergüenza o por el halago.

—Si que lo era.

—Pero era humana —suspiro. Era la misma voz que antes les había hecho parar —Los repetiré: Dejadlo. Ya.

—¡Eh! Pero con el que iba de la mano, era un vampiro.

—Sois unos inmaduros…—era una chica, con voz chillona.

Volví a mirar al frente y al final de la calle pude ver mi casa. Hogar, dulce hogar. O debería de sentirme así, en vez de eso sentía lo antónimo por completo.

—Bueno, será mejor que me vaya —Soul soltó mi mano y yo me sentí por un momento perdida, hasta que volví a identificar donde estaba —Supongo que no pasara nada si dejo que camines sola hasta el final de la calle.

—Se cuidarme sola —le corte. Crucé los brazos sobre mi pecho.

Asintió.

—Si, lo dejaste bien claro hace una semana. Te defendiste muy bien —sonrió con picardía —para ser una simple humana.

—…Muchas películas, son todo un rollo —me apresuré a decir.

Entrecerró los ojos, con esa señal que decía "Claro, te creo eso" debería ser mejor mintiendo. Debería haber aprendido de Hero, solo en eso.

—Entonces…—titubee y entrelace las manos tras mi espalda —¿Nos vemos mañana?

—Claro —enarcó una ceja —En la escuela —remarco lo último.

Bajé la mirada. Intentando encontrar el doble sentido a la palabra. Luego de unos segundos más lo hice y volví a mirarle.

—Lo capto. Nos vemos —levanté la mano y me despedí con una sonrisa. Me di la vuelta para caminar hasta la puerta.

Soul me detuvo antes de que diera un paso más.

—No sabes despedirte, sabias…—sonrió. Acercó su rostro al mió y yo cerré los ojos esperando un beso de despedida. No sentí nada, solo un frío tacto en mi frente.

Abrí los ojos.

Soul se reía por lo bajo mientras observaba mi rostro. Apreté los puños y ya molesta, sin poder evitarlo, le golpee repetidamente el pecho y los brazos. O por lo menos simplemente le golpee con toda mi fuerza intentando dañarlo.

—Eres un tonto —gruñí.

—Debiste haber visto tu rostro, Maka. Lo mejor —se reía, mientras simplemente ignoraba los golpes que le daba.

Me voltee, furiosa y caminé a mi casa.

—Eres un tonto —farfulle.

—Nos vemos mañana —se despidió. Sentí sus pasos alejándose, al lado contrario de donde yo me iba.

Soul era un completo idiota. Con esa sola palabra lo describía por completo.

"—Vampiro tonto, pervertido, egocéntrico…"

Caminé dando grandes y molestas zancadas. Me dolían las plantas de los pies pero intente ignorarlo, pensaba más bien que pisoteaba a Soul y su tonta sonrisa burlona que siempre llevaba consigo. Eso me molestaba lo suficiente para seguir pisoteando con fuerza.

Llegué frente a la reja de mi casa y abrí la puerta de metal. Esta chillo y pensé que era el momento justo para decirle a Spirit que había que aceitar esa cosa, terminaría cayéndose uno de estos días. Como seguía molesta cerré de un portazo y la reja se tambaleo. Luego de mi acto me di cuenta que todos debían de estar durmiendo, o eso debían de estar intentando.

Esa no era la idea de una entrada a hurtadillas luego de escaparte a x hora de la noche.

Resignada a un posible regaño, simplemente camine a la puerta de entrada e intente abrirla. Giré la perilla y para mi mayor suerte estaba cerrada con llave.

¿Nadie pensaba acaso que llegaría en algún momento de la noche? ¡Era increíble!

Patee la puerta y desee que esta cayera de sopetón.

Tenía dos opciones: esperar a ver si alguien se dignaba a abrirme o entrar por una ventana. No pensaba esperar ahí afuera sola.

Di la vuelta al patio y busqué entre la oscuridad que había la ubicación de la ventana de mi cuarto. Tuve que dar la vuelta entera. Por la oscuridad tropecé varias veces con las rocas y me doble el pie al pisar un agujero. Al final, pude encontrarla. Tuve que mentalizar un mapa del lugar y ver cual era la mía.

A regañadientes y sintiéndome por un momento de contrabando, intenté abrirla. Casi se me cae el alma a los pies al pensar que le había puesto el pestillo. Sentí un "click" luego un leve roce y la ventana se deslizo hacía arriba dejándome la vía abierta para entrar.

Sonreí orgullosa de mi hazaña.

Apoyé ambas manos en el marco de madera de la ventana. Me impulsé con fuerza, dando un gran salto y terminé por apoyarme en las manos para subir. Subí primero la pierna derecha, apoyándola en la ventana y luego busque a tientas algo a lo que agarrarme. Cuando pude subir la pierna izquierda y entrar por completo en la habitación, caí en mi cama.

Rechinó y me golpee la cabeza. Una sensación de dolor se quedo un momento, pero luego se paso.

Perezosamente me arrodille en la cama y cerré la ventana. Le puse el pestillo y cerré las cortinas. La habitación quedo en penumbra total.

Di un suspiro.

Pensaba tirarme ahora mismo para dormir pero antes de hacerlo un ruido proveniente del salón me alerto. Parecía como si alguien chocara con una mesa y se escuchaban las pisadas de alguien por el pasillo.

Reconocía esas pisadas.

Me levanté de un salto y corrí a la puerta –choque y pise varias cosas en el trayecto-. Abrí y en un segundo ya me encontraba en el pasillo, buscando con la mirada…

—Hero —llamé.

Levantó la mirada, alarmado y me dio una mirada amenazante. Al ver quien era, se calmo.

—Maka…volviste —saludo, con una sonrisa —¿No es muy tarde para que estés despierta?

—Acabo de volver —mencione, recelosa —La puerta estaba cerrada. Tuve que entrar por la ventana.

Me miró sorprendido y me guiño el ojo.

—Solía hacerlo, antes, cuando se me quedaban las llaves.

Di una sonrisa pero se borró de inmediato.

No me había fijado, ni me había preguntado de dónde venía. Reparé en su estado: tenía la ropa sucia –su camiseta tenía una parte rota dejando ver su tatuaje de "La orden", su cabello estaba despeinado, tenía marcas de golpes en la cara…y en su mano derecha tenía…

Di un gritito pero me callé. Le miré horrorizada.

—¡¿Por qué tienes a Excalibur?! —Inquirí, nerviosa. No podía dejar de mirar la espada, tan grande y amenazante, el filo desprendía por si solo la advertencia de que se alejaran. Lo peor era…estaba con sangre — ¡¿Por qué, Hero?!

Hero, caminó hacia mí pero yo me alejé.

—Prometimos…prometiste que lo dejarías. Todos lo habían hecho, ¿Por qué no cumplen? —Las palabras salían atropelladas de mi boca —¡No se dan cuenta que esta prohibido!

—Maka, cálmate. Esto es algo diferente a las otras veces —explico.

No le creía nada.

—Siempre es diferente —gruñí.

—Pero esta vez si lo es.

—¡No, no lo es! Solo se que volviste a usar eso —apunté a Excalibur con odio—para matar vampiros.

Hero se paso una mano por el cabello y se lo despeino más. Me miro entre nervioso y tenía los labios apretados. Estaba molesto.

Aún así no pensaba ceder.

—¡Es por una razón! ¡Por La orden! —Apretó el puño y me fulmino con la mirada.

—¡Que le den a La orden!

—No lo entenderías —gruño en voz baja —No lo harás porque no aceptas parte de ella.

—¡Tampoco quiero serlo! —Chillé histérica. En todo el tiempo que llevábamos discutiendo íbamos alzando mas la voz —¡Para qué, no quiero ser como ustedes y matar gente inocente a diestra y siniestra!

Una chispa de odio creció en los ojos de mi hermano y yo corroboré su mirada. No podía recordar cuando fue la última vez que lo había mirada así…

…Nunca. Esta sería la primera vez y en cierto modo, dolía.

—¿Inocente? —Pregunto de manera sarcástica —Maka, ¿Te has escuchado? ¡¿Cómo van a ser inocentes aquellos que matan a personas que si son inocentes?! ¿Eh?

—¡Eres un imbécil, de verdad!

En un segundo, las puertas de todas las dos habitaciones se abrieron, casi al mismo tiempo. Por una salió Kami con una mirada molesta y le seguía un Spirit somnoliento que caminaba casi a arrastras para venir hacia nosotros. Por la otra salía Marie con rostro preocupado y a Stein sereno, pero cierta curiosidad en su semblante.

—¿Qué pasa aquí? —Preguntó autoritariamente Kami.

Habíamos despertado a todos.

—¿Qué les pasa? —Marie se acerco por mi lado —Ustedes no pelean.

—Pregúntale a nuestro cazador — señalé —Al parecer lo sabe todo.

—Hero… —Kami miró a Hero y este le enseño a Excalibur como si fuera cualquier cosa. Ella miró al momento a Spirit, quien parecía de pronto haber despertado —¿Qué significa, Spirit?

Rápidamente se puso a un lado de su hijo. Puso una mano en su hombro. Ahora se veía serio.

—Kami, son cosas confidenciales… —nos recorrió a todas con la mirada —no puedo decírtelo.

—¿No puedes decírmelo? —Preguntó, como si no pudiera creerlo—…Spirit ya habíamos hablado que…

De pronto se quedo callada, me miró de reojo y yo me mantuve firme en mi lugar. Se dio vuelta, volviendo a su habitación.

—No importa, ya no importa —no dio si quiera un última mirada —Hagan lo que quieran…solo…acaten las consecuencias del final.

Y cerró la puerta.

Yo me quedé ahí, parada como tonta con Marie a un lado mió, mirando simplemente la escena sin decir nada. Me sonrió, como siempre lo hacía.

No pude corresponderle.

—Sera mejor que vayas a descansar, Maka. Mañana hay escuela —me guío hasta la puerta de mi habitación, mas apresurada de lo que creí —Buenas noches, cielo.

—…Buenas noches.

No terminé de decirlo y cerró la puerta.

Sin tragarme nada de esta escena caminé sigilosa a ella y me apoyé en la madera para escuchar. Habían bajado la voz. Reconocí la voz de Stein al hablar primero, serio y cauteloso:

—¿Acabaste bien?

—Si —ese era Hero —Hubo ciertos inconvenientes pero pude terminarlo.

—¿Qué clase de inconvenientes? —Spirit y estaba preocupado —¿Estas herido?

—No, no lo estoy —se escucho cierto metal tocar el suelo. Seguramente apoyo la espada —Los normales, fue difícil encontrarlos pero lo logré al final.

—Hero, ¿Cómo dejaste que tu hermana te descubriera? —Stein de nuevo, pero ahora sonaba molesto.

Escuché un bufido.

Me apegué mas a la puerta, como si eso me permitiera sabe un poco más. Era divertido saber que esa puerta me separaba de todo eso, que parecía tan alejado a mí.

—No sabía que estaba…creí que andaba fuera —intento defenderse.

"Gracias por cubrirme, hermano"

—¿Qué hacia mi Makita a estas horas sola? —Rodee los ojos.

Un momento. Hero, él no podía, por favor no podía ser cierto…no podía decirle sobre lo que paso. Si lo mencionaba todo podía acabar, empeorar.

Mi corazón se acelero y en ese momento me di cuenta que Hero si iba a decírselo, tenía que estar preparada para intentar hacer algo…luego.

—No lo se —respondió.

¿Me estaba cubriendo? O simplemente decía la verdad.

—¿Maka sola? —Stein de nuevo, pareciera como si lo estuviera meditando —Eso es raro.

—Bueno, solo se que…hoy estuvieron aquí…—Por favor Hero, no lo hagas.

…Por favor.

—¿Quiénes? —Preguntaron ambos al mismo tiempo.

—Bueno…—titubeo.

Podía escuchar los latidos de mi corazón, tan rápidos y el calor que desprendía mi cuerpo por los nervios.

Sentía nauseas.

—Los Evans.

Mi corazón se detuvo. Mi cabeza se deslizo unos centímetros por la puerta porque no podía mantenerla. No podía haber pasado.

Ese no había sido Hero. No podía creer que lo haya descubierto tan rápido.

—¡¿Qué?! —Bramo Spirit —¿Es eso cierto, Hero?

Ya no importaba que dijera la verdad. Ya estaba arruinado.

—Tal vez… —susurro.

—¿Qué hacían los Evans aquí? —Siguió gruñendo —¡En esta casa!

—Cálmate Spirit, si quiera sabes que paso en realidad.

—Stein, son los Evans —parecía escupir el nombre, como si fuera veneno -—Tú sabes la manía que nos tienen.

¿Solo ellos a nosotros? Que hipocresía.

—Luego averiguamos eso…este no es un buen lugar para hablarlo —sugirió Stein.

—Nos tendremos que encargar nuevamente de esos chupa sangre.

—Spirit, ¿No querrás ir nuevamente a guerra? —Hero. Me leyó la mente, sonaba tan asustado o alertado por la idea que yo.

—No podemos —se apresuró a contestar Stein —Pero una advertencia no le hace mal a nadie.

Me apoyé por completo en la puerta. Ahora me sentía a desfallecer, todo esto no podía ir en peor. Realmente este no era mi día, o simplemente nunca nada a estado de mi lado, jamás.

—Bien…

No tenía ganas de escuchar nada más.

Con casi nada de fuerza –la mayoría solo fuerza de voluntad- me levanté del suelo y arrastre los pies hasta la cama. No tenía si quiera las ganas para cambiarme, simplemente tire las sábanas y me metí dentro, acurrucándome y haciéndome un ovillo bajo ellas.

Quería sentirme segura aunque fuera en un lugar.

Si todo esto continuaba así, estaría obligada a escoger un bando. No me sentía preparada para ello porque estaría dividida en dos y no podía soportarlo. ¿Qué haría? ¿Qué haríamos? Tendría que hablarlo con Soul, por lo menos debía advertirle antes de que mi familia metiera las patas mas de lo que hicieron hoy y toda la vida.

Abracé la almohada, todavía hecha un ovillo mientras lloraba sin poder parar. Las lágrimas rápidamente mojaron mi rostro y sentía mis propios sollozos haciendo eco en la habitación.

…Lejos, muy lejos escuché la risa de esos jóvenes vampiros. Divirtiéndose.


¿Les gusto?

¡Mother of Batman! Este fue el capitulo más cursi que he escrito en mi corta vida pero, lo fue, así que me sorprendí a mi misma de toda la cursileria que sale de mi interior (El estomago). Ojala les haya gustado, muchas gracias por sus hermosos reviews. Con su ayuda hemos podido hacer crecer la población de unicornios fosforescentes del mundo y como recompensa algún día les daré uno (algún día...).

Ahora me voy a que me saquen sangre, no quiero, pero es lo que hay porque estoy un poco pa´la embarra (instand corazones rotos xD). Gracias por todo, por leer, por entrar, por comentar, etc (estoy tratando de chamullar. Nah, mentira).

¡Dejen reviews! Sigamos salvando unicornios fosforescentes. Os quiero (=

Nitta se despide.