Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

¿Qué tal, ladies? ¿Cómo les ha ido? Pues a mi muy bien, ni tanto, pero bueno. Salí de vagaciones ¡Si! así que espero tener más tiempo para actualizar, perdón la demora pero tenía mis exámenes finales y no quería desconcentrarme, realmente este último tiempo ha sido difícil, ademas de que Doña inspiración no quiera estar cerca de mi ni por si acaso. Doña inspiración de la csm :c

Pero buano. Pasemos a la parte importante, ¡Agradecimientos!: An14, Miyoko Nott, Guest, Akari Hiroyuki, Bell Star, y NeePulgaa-chan. Muchas gracias por sus bellos y hermosos rws (= y gracias a las personas que leen esta historia pero desde las sombras, igual se aprecia mucho.

Ojala este capitulo les guste, hice un gran esfuerzo por hacerlo porque perdí el hilo, ups. Ojala les guste y eso.

Leed cuanto queráis.


"Condenados"

Capitulo cinco.

"De pentagramas y brujas"


Tenía frío y estaba oscuro. No encontraba mis pies, tampoco mis manos y mis ojos no podían ver, o al menos no podían ver nada a través de la oscuridad en la que me encontraba. ¿Dónde estaba? Había mucho silencio y una extraña sensación se removió en mi pecho, tenía un mal presentimiento. Respiré, intentando tranquilizarme pero un jadeo escapo de mi boca y se escucho como un eco en el lugar.

Asustada y tiritando por el frío, me levante. Con ambas manos apoyadas en lo que yo creía –y esperaba- fuera el suelo, me levanté con mucho cuidado, pensando que en algún momento podría caerme. Me sentía débil, cansada y mareada. Sentía que en cualquier segundo terminaría cayendo al suelo.

Tragué saliva y sentí la garganta seca.

Me encontraba de pie, pero seguía perdida. Di un paso, me sentía completamente desequilibrada. Alargue ambos brazos, buscando de donde agarrarme, una pared o algo.

El latido de mi corazón era muy acelerado y sentía la sensación viscosa del sudor en mi rostro y cuello, como se pegaba mi ropa a mi cuerpo.

Al fin pude sentir al tacto el duro cemento. Por fin una pared, pensé mas calmada.

Apoye todo mi peso en el lugar que yo consideraba seguro y seguí caminando, guiándome por aquella pared que durante lo que yo considere varios metros –seguramente no fue nada mas que unos centímetros, no estaba segura-, siguió siendo recta, luego de un tiempo de cortos y desconfiados pasos pude sentir como la pared se cortaba a la derecha. Con cuidado, todavía sin poder ver nada, doble.

Seguía caminando, sin poder oír nada más que mi corazón y mis propios pasos resonando en el lugar.

¿Cuánto tiempo iba a seguir caminando?

Unos pasos más, seguía deslizando mi mano por la pared cuando esta choco con algo. Parpadee, confundida. Como mi visión en ese momento era inútil, con ambos manos comencé a tantear lo que había golpeado. Otra pared…

Era un callejón sin salida.

Entonces un sonido, como un suave silbido se escucho y antes de que pudiera hacer algo, sentía como mi cuerpo caía y el viento golpeaba mi cuerpo. Mi corazón se aceleró más. No podía respirar, el aire en exceso que golpeaba mi rostro me lo impedía. Quería gritar, pero mi voz no salía por alguna razón.

Sentía que el suelo estaba cerca, lo presentía. Cerré los ojos, esperando el golpe que acabaría con mi vida…

Pero este nunca llegó.

— ¿Qué haces? —se escucho una risa, más bien una fuerte carcajada que me asusto.

Se me puso la piel de gallina.

— ¡Venga! ¡Levántate de ese suelo sucio! — ¿Me hablaba a mí? — Hoy, en ese lugar murieron dos perros atropellados.

Abrí los ojos y me encontré una habitación, con solo un foco en el techo –un penoso foco que se parecía querer apagarse pronto-, una silla y una gotera. Me hubiera parecido una habitación normal de no ser por el mero hecho de que no tenía ni ventanas, ni puertas. Miré el techo, y asombrada vi que no había nada, si quiera una grieta. Eso no podía ser posible, ¿Por dónde había caído yo?

Porque estaba segura de que me caí por algún lugar.

— ¡Pero que divertido! —otra vez esa risa.

Voltee mientras daba un salto para levantarme. Me encontré con un tipo sentado y mirándome con una gran sonrisa. No podía verle bien, por alguna extraña razón y la luz no era el problema, había algo en él que evitaba que pudiera verlo.

—Has vuelto —sonrió, una gran y escalofriante sonrisa.

¿De que hablaba este tipo?

Esta chalado, ese pensamiento cruzo mi mente. Me quede de pie, sin saber que hacer con mis propias manos y simplemente observándolo.

—…Maka — ¿Cómo sabia mi nombre? —, estas mas grande. ¿Cuánto ha pasado? —seguía haciendo preguntas, mientras movía sus pies de una lado para otro, riéndose solo.

Ahora si estaba más que asustada.

Tranquila, Maka. Compostura solo es un loco más…solo uno más.

—Pero mírate, que decepción, creí que cuando te volviera a ver estarías completa pero no…parece que Kami no te ha dado la noticia. Que tristeza, que tristeza…pero después de todo pronto se sabrá, si muy pronto…

¿Kami…?

Abrí la boca, para hablar y gritarle pero las palabras no salían, de hecho, no podía hacer un solo sonido. Me lleve ambas manos al rostro, tanteando mis labios, asustada, si los movía pero aun así no podía hablar.

Un pánico se apodero de mí pero me obligue a mantener la compostura.

Este lugar me parecía familiar, muy familiar. Luego de pensármelo unos segundos me di cuenta…estaba soñando. Esto no era real.

Enfoque la mirada en la persona al final de la habitación y lo único que pude ver, además de su escalofriante sonrisa fueron sus ojos rojos.

Al parecer se dio cuenta, porque ensancho la sonrisa y se relamió los labios.

—Rojo, rojo sangre —canturreo — ¡Como tú sangre! Que pronto podría ser derramada.

Y volvió a explotar en risa.

— ¡Rojo, rojo sangre, sangre que pronto será derramada! —Basta… — ¡Sangre por doquier!

Me comencé a marear más al sentir el olor metálico de la sangre. Mire mis manos y me di cuenta que sangraban, asustada di un salto y busque de donde estaba sangrando. Miré mis piernas y me di cuenta que estaban rojas, manchadas. Vi el suelo, estaba sobre un charco rojo.

Quería gritar y llorar.

Al subir la mirada me di cuenta que del techo caía la sangre, sin parar, como si lloviera.

— ¡Sangre derramada~!

¡Basta con todo!


— ¡Maka!

…Sueño, cuanto sueño tengo.

— ¡Arriba! ¡No seas vaga y levanta ya!

Cinco o diez minutos más no matan a nadie. Creo que tengo el cuello doblado.

— ¡Llegaras tarde a la escuela!

Me vale, ni que me gustara ir. Aunque en el futuro seguramente seré una vagabunda tirada a mitad de la acera. Comida para llevar, eso pensara los vampiros de mí.

¿…Vampiros?

— ¡Son las 7:45, niña! — escuché un portazo e instantáneamente me hice un ovillo debajo de todas las mantas que tenía puesta encima por el frío de la noche.

Un momento…detened todo… ¿Las qué horas?

— ¡Llegaré tarde! —de un salto salí de la cama, tirando todas las cosas que tenía encima de paso. Corrí al baño, empujando a Kami que estaba parada en la puerta de mi habitación con los brazos en jarra y mirándome con el ceño fruncido. Farfullo y caminó por el pasillo.

Entré al baño y lo único que hice fue tirarme el agua congelada a la cara. A penas y me la seca con la toalla que había colgada en la pared. Volví a salir del baño, esta vez casi atropellando a Spirit –que iba haciendo el tonto como todo el tiempo-. Volví a mi habitación y abrí de una patada la puerta corrediza del closet. Saqué lo primero que vi, unos jeans desgastados oscuros, una playera de dinosaurio.

Me quité de a tirones mi pijama de piolín y me puse la ropa encima. De una u otra manera me las pude ingeniar para ponerme los zapatos al mismo tiempo que buscaba las cosas y las tiraba de manera desordenada a mi mochila. No importaba, lo que más me importaba es que iba tarde a clase y ahora tenía con la estricta de Azusa. No tenía intención de tener que quedarme afuera, congelándome, las primeras dos horas de ese infierno.

Me eché la mochila al hombro, casi iba saliendo de mi habitación cuando me di cuenta que afuera seguramente hacía un frío de esos que matan y yo no llevaba nada encima –además de esa ridícula playera de dinosaurios fosforescentes, ¿O eran unicornios?-. Di una vuelta en "u" y busqué con la mirada que ponerme.

Sobre mi cama –desastre- estaba el poleron que ayer no le había de vuelto a Soul.

—…Soul —mi pensamiento me llevó a los recuerdos de la noche anterior. Una magnifica noche anterior.

¡No había tiempo! ¡Azusa!

Me lo puse y volví a sorprenderme de lo grande que me quedaba. Parecía una cantante de Rap o Hip-Hop. Por lo menos me mantendría abrigada. Olía como a Soul y eso me gustaba, mucho, demasiado.

Volví a echarme la mochila al hombro y esta vez si salir de mi habitación. Corrí por el pasillo, hacía la puerta de entrada. ¿Cuál sería la cara que pondría Azusa al verme llegar tarde por la puerta del salón?

—Buenos días, bruja Azusa, ¿Qué tal lleva su mierda-clase?

—Buenas noches, Albarn. Salga del salón o le doy por el culo para que vuelva por donde vino

"—Encantadora mujer"

No espere palabras de despedida por parte de mi familia, simplemente quería llegar de una buena vez a la escuela.

Cerré la puerta de un portazo y agradecí a quien había dejado la reja abierta –eso me ahorraba mucho tiempo-. Salí de un salto a la calle y comencé a correr. Hoy nuevamente hacía frío, mucho frío pero creo que era menos que el de los últimos días.

Las calles estaban atestadas. Mierda, no voy a llegar

Mientras maldecía otro suceso ocurrió que hizo que quisiera simplemente devolverme a mi casa, tirarme en mi cama y volver a dormir. El semáforo cambio a rojo en el momento en que quise cruzar. Al momento todos los autos me bloquearon el paso y levantaron gran cantidad de agua por los charcos acumulados en las orillas de la acera.

No llegaré, Azusa me asesinara, me sacara las tripas y se las dará de comer a la horrible rata chillona que llama perro. Un bocinazo me saco de mis pensamientos. Levanté la mirada.

— ¡Maka!

El Ferrari rojo de Kim Diehl se había parado frente a mí. Por la ventanilla bajada del copiloto, Chrona me llamaba:

— ¿…Necesitas un aventón? —Chrona dio una tímida sonrisilla.

Sin pensarlo abrí la puerta del copiloto. De alguna manera Chrona se hizo a un lado para que me sentara junto a ella. Luego cerré la puerta.

Al instante Kim echo a andar el auto. La fuerza nos tiro hacia atrás en el asiento y las ruedas chirriaron contra el cemento.

Seguramente si un policía nos viera ahora nos daría una multa, o bueno a Kim por ser la dueña del coche. Me asombraba que Chrona la hubiera convencido de detenerse. Aunque no fuéramos las mejores amigas y nuestra relación simplemente era de "compañeras de clase" era la mejor amiga de su prima y habíamos convivido demasiado para ignorarnos.

Aun así ambas somos muy diferentes.

—Buenos, Kim —salude con una sonrisa —.Gracias por pararte.

Ella sin despegar la mirada del camino correspondió mi sonrisa.

—De nada, Albarn.

Puso el reproductor y le subió el volumen, sin dejar esa perfecta sonrisa que poseía en su perfecto rostro.

—…Es lo mínimo, no podía dejar que te diera una hipotermia.

En la radio comenzó a sonar aquella canción de esa banda que estaba tan de moda, What makes you beautiful, One direction. Kim comenzó a cantar y tararearla feliz.

Desvié la mirada hacia el frente, íbamos demasiado rápido, lo notaba porque todo pasaba a una velocidad increíble. Me sorprendía que Kim pudiera mantener el control del auto como si nada, debe de estar acostumbrada, seguramente.

Chrona se removió a mi lado y apoyo su cabeza en mi hombro.

—…Chrona…—Kim dio una pausa mientras Chrona la miraba con curiosidad —Medusa hoy nos espera temprano.

Chrona se enderezo en el lugar y asintió, temerosa. Al momento me pico la curiosidad pero no podía preguntarles de que hablaban. Lo único que sabía era que Medusa es la madre de Chrona. La había visto en pocas ocasiones.

—…Entiendo.

—Si digo temprano, es temprano. No le agradará si llegamos tarde —Kim dio vuelta en una curva, como una piloto Nascar — ¿Vale?

—…Vale.

El ambiente se puso tenso, nadie dijo palabra y tampoco parecían tener la intención de decir algo más. Me distraje observando las cosas pasar. Quería bajarme de este auto, ahora. Había algo que comenzaba a molestarme, una sensación de mal estar se apodero de mi pecho, hasta me sentía asustada.

Voltee la mirada y vi el brazo de Kim, entrecerré los ojos, intentando enfocar la mirada e intentar descifrar ese extraño signo que tenía, casi oculto bajo una venda que le envolvía el bícep. Lo conocía.

Me di cuenta de lo que era. Sofoque un jadeo que luchaba por salir de mis labios. Era un pentagrama.

¿Cómo es que Kim tenía eso tatuado en el brazo? ¿Cómo podía ser posible? A de ser una broma, debe ser un simple tatuaje, eso es todo.

La frenada que dio Kim hizo que tanto Chrona como yo nos fuéramos hacia adelante. Tuve que afirmare de la puerta para no golpearme la frente. Habíamos llegado a la escuela y Kim había estacionado el auto.

Kim apagó el motor y saco la llave del auto. Abrí la puerta tan rápido como pude para poder salir corriendo como quería.

—…De verdad, gracias por traerme Kim —agradecí de nuevo. Sin esperar respuesta –ni esperar a Chrona- salí del auto.

— ¡Maka! —Chrona me estaba llamando pero yo ya había comenzado a correr hacia la entrada de la escuela.

Corrí por el estacionamiento, evitando como podía a los autos aunque de todas formas era bastante difícil. Todo lo que pasaba era extraño. No podía estar pasando, esa era la conclusión, debió haber sido un error, algo vi mal, eso debía de ser.

Kim realmente no podía tener eso…

Cerré los ojos mientras corría hacia la entrada, tenía que tranquilizarme ahora, había visto mal. Maka lo que viste no fue real, solo una ilusión. Respiré hondo y expire con fuerza el congelante aire de mis pulmones, me comenzaba a doler el pecho.

Volví a abrir los ojos y agradecí por primera vez a mis torpes pies que esta vez me hayan beneficiado, no había chocado con nadie o nada. Localice la puerta de vidrio del edificio central donde estaba mi salón. Varios alumnos ya habían llegado, no me extrañaba, yo había sido quien se había quedado dormida.

Desacelere mi paso y comencé a caminar a la puerta. Mi corazón palpitaba con fuerza y me ardía la garganta.

Alargué la mano para poder abrir la puerta. Cuando la había abierto escuche:

— ¿Escuchaste de esa chica?

— ¿La de superiores? Si…

—Dicen que la asesinaron ayer, por salir con aquel vampiro —la persona, que reconocí como chica dio un suspiro. A través del reflejo de la puerta pude ver que era menor que yo —Esa ha de ser otra lección más…

—Aun así me entristece un poco…

¿La habían asesinado…? Realmente lo habían hecho.

Baje la mirada, apenada y asustada. Me comenzó a palpitar con más fuerza el corazón, las manos me sudaban y sentía que me faltaba aire. Si a ella la habían asesinado, si nos descubrían a Soul y a mí estaríamos más que muertos.

Stein realmente había asesinado a esa chica inocente.

—Eh…permiso —parpadee confusa y sin decir nada entre al edificio, antes de que otras personas desesperadas por entrar comenzaran a patearme.

Sin detenerme comencé a caminar por el largo pasillo hasta mi salón –que no se encontraba tan cerca como quisiera-. Por suerte, al parecer las clases no habían comenzado, eso quería decir que podría mantener una mañana tranquila, o al menos esa era la idea. Nunca tenía una mañana tranquila, así que esta vez la conseguía era por una gran fuerza de voluntad que ahora pensaba tener.

Sin darme cuenta comencé a acelerar el paso y antes de que me pudiera dar cuenta me encontraba frente a mi salón, la puerta se encontraba abierta y se escuchaba el ruido de las conversaciones dentro. Sin mas entre y sin ver quien se encontraba allí, me senté en mi lugar, al momento apoyé los brazos en la mesa y me desplome sobre ella, usándolos como almohada. Cerré los ojos e intente calmarme, trabajo difícil por culpa del griterio que había. Si seguía así llegaría el inspector a darnos el sermón de siempre, o peor Azusa con su horrible mirada de reproche. Lo que era peor, de alguna manera me encontraría culpable de algo y me sacaría de ahí.

Esa profesora me tenía manía, desde que tengo memoria.

Suspiré y cerré con más fuerza los párpados, hasta que comenzaron a dolerme y relajé un poco.

…No sentía que era un buen día para venir.


—Maka, ¿Te encuentras bien?

Levanté la mirada de mi almuerzo –un guisado- y miré expectante a Black. Deje el tenedor sobre la mesa y junte ambas manos.

— ¿Por qué preguntas, Black?

—Te ves distraída, bueno, más de lo normal —arrugo la nariz.

Por el rabillo del ojo, miré a Chrona. Se mantenía callada, viendo su almuerzo y comiendo pobres bocados, más para disimilar que por hambre, a un lado mió.

Cuando vi que iba a levantar la mirada me volví a concentrar en Black.

—Estoy bien—fingí una sonrisa —.De verdad —la verdad, no estaba bien.

—…Claro —rodó los ojos —, te creo.

Se llevo su hamburguesa de queso a la boca y dio una gran mordida. Se me revolvió el estomago y sentí nauseas. Tomé el tenedor y comencé a mover mi comida, pero sin llevarme nada a la boca. No tenía hambre.

Las clases de la mañana al fin habían terminado y había llegado la hora de almuerzo. Lo bueno es que Azusa no me había asesinado, es más, ella había llegado retrasada ese día pero no dio una mísera explicación. Tuve la gran tentación de levantarme y decirle: Su pase cuando entro por la puerta, pero me detuve.

Por lastima no había podido de darle vueltas al asunto de Kim y Chrona, aquel signo de brujería que tenía en el brazo, ¿Por qué ella lo tenía? No podía ser real, las brujas ya no existían, desde hace siglos no existían, se suponía que mi bisabuelo había ayudado a terminar con ellas. Y eso nos seguían diciendo en las clases de historia.

Chrona no me había dicho nada y no habíamos hablado mucho luego de eso.

—Adivinen, mortales —ambas levantamos la mirada para ver una de las egocéntricas sonrisas de Black —.Su Dios consiguió entradas a una fiesta, una de las mejores del año, por lo que me habían dicho.

Abrí la boca, dispuesta a negar aquella invitación pero Chrona se me adelanto.

—Paso, Black —se quedo un momento callada para luego agregar: —S-sabes que no se me dan las fiestas…

—Estoy de acuerdo con Chrona —agregué —.Yo tampoco tengo ganas de ir…

— ¡Pero será divertido! —Black nos miró desesperado.

—No.

—No saben lo que tuve que hacer para conseguirlas.

—Pero sabes que a ninguna de las dos se nos dan las fiestas —me cruce de brazos.

— ¿Por qué no quieren ir? —pregunto.

—…Me da vergüenza —murmuró Chrona con nerviosismo —Es mucha gente y no se lidiar con eso.

—Pero no estarás sola —sonrió — ¡Maka estará contigo!

Arrugue el ceño y di un gruñido.

— ¿Cuándo dije que iría?

—Por favor, Maka, te lo ruego —junto ambas manos en plan de poder "rogar", era extraño ver a Black hacer eso porque casi nunca lo hacía, debía de estar muy desesperado —.Luego…haré lo que quieras.

— ¿Lo que quiera? —pregunté a manera de juego.

Lo vi dudar unos segundos pero luego –todavía no muy convencido- asintió: —Si, lo que quieras.

Me quedé un minuto para pensarlo y dar un poco más de suspenso al asunto. Realmente, no se me dan las fiestas, nunca pero Black parece muy desesperado, lo que significa que debe ser algo muy importante para él.

Suspiré cansada. Seguramente luego me arrepentiría de esto.

—…De acuerdo —afirmé —Iré contigo.

— ¡Bien! —sonrió Black, miro a Chrona, todavía sonriente. Ella se sobresalto en su lugar — ¿Chrona entonces iras?

—…Si —susurró, mientras comía un poco.

Comencé a reír, me parecía muy divertido el compartimiento infantil de Black, pero al mismo tiempo sospechoso.

— ¿Por qué tan desesperado por ir? —pregunté y me quedo mirando fijo.

—…Luego te digo —respondió nervioso.

Me encogí de hombros y volví a concentrarme en mi delicioso guisado que ya estaba frio.

Miré a una de las mesas que se encontraban al final del casino, detrás de Black, la que estaba en la esquina se encontraba sentado Soul junto con Tsubaki y otros chicos de otros cursos que no conocía, pero pude notar que todos eran vampiros. En ese momento se reían con ganas de algún chiste, que un chico de cabello rubio y había que admitir, bastante guapo, estaba contando.

Miré un momento a Soul, pensando todo lo que había pasado ayer y no podía creer que en ese momento yo era su novia.

Sintiendo mis mejillas sonrojadas aparte la mirada y la baje, intentando esconderme.

Realmente no podía creer que era novia de un vampiro. Debía haber perdido la cordura hace mucho.

—Chrona —la voz de Kim me saco de mis pensamientos. Al ver, me encontré con Kim a un lado de Chrona, quien parecía asustada —Recuerda hoy no llegar tarde.

—Ya lo se, Kim.

—Espero que lo cumplas —suspiro. Desvié mi mirada hacia su brazo y me di cuenta que no tenía aquel signo, pero una venda cubría el lugar —Eh, hola Maka.

Avergonzada corría la mirada.

—…Hola Kim —salude nerviosa, pensando que había visto que no dejaba de mirarle el brazo. ¿Sospecharía algo?

Sin más que decir se fue, saliendo del casino con sus amigas, siempre manteniendo ese aire de grandeza que tenía. Simplemente era el aura a su alrededor que debía de hacerla atractiva ante la mayoría de los chicos del instituto.

—Bueno, chicas, yo me voy —Black se levanto, y comenzó a caminar a la salida —Tengo algunos asuntillos pendientes.

Me voltee, viendo como iba a mitad de camino.

— ¿Qué "asuntillos"? —pregunté, haciendo las comillas con las manos.

Se volteo y me dio una sonrisa socarrona.

—Simplemente unos asuntillos.

Y sin más que decir salió, con el frío que hacia y vi que comenzaba a dirigirse a lo que sospeche era el aparcamiento. ¿Qué haría Black? No podía estar haciendo novillos de nuevo, porque si era así le daría un golpe el doble de fuerte que la última vez, además que el inspector terminaría expulsándolo muy pronto.

No le di mas vueltas y me voltee. Vi a Chrona, más nerviosa que antes porque parecía temblar en su lugar.

Miré a ambos lados y me di cuenta que éramos casi las únicas, además de unos chicos al otro lado del lugar y los de la mesa de Soul. Suspiré y pensé que no tendría otra oportunidad para saber, así que simplemente pregunte, lo más relajada que pude:

— ¿Kim tiene un pentagrama en el brazo? —directa y al grano como siempre. Chrona se sobresalto a un mas y dio un jadeo. La miré, seria — ¿Si o no?

—…No se de que hablas, Maka —susurro, casi sin despegar los labios.

Apoyé ambos brazos en la mesa.

—Lo vi esta mañana, Chrona —Dije, ahora nerviosa y sin dejar de mirar a ambos lados, sabía por seguro que si nos escuchaban hablando de esto estaríamos en problemas. Al final, susurre: — ¿Si o no?

—Calla, Maka —respondió, mirándome fijamente de una manera perdida que hizo que me asustara —Es mejor que no lo sepas.

—Chrona, ya lo vi, no puedes pedirme que me quede callada —intente chantajearla, era mi amiga y de alguna manera me hizo sentir mal que no me dijera algo así. Yo le conté que mi familia venia de caza vampiros —Puedes decirme lo que sea, no importa si tu familia es aficionada a hacer recuerdos de brujas o algo así…

Chrona se levanto tan rápido que el movimiento de la mesa hizo que temblara.

—No lo digas, Maka, déjalo así ¿De acuerdo? —susurro, con seriedad, pocas veces la veía seria, de hecho nunca, siempre tenía el aspecto de alguien que no dañaría a nadie pero en ese momento me…asuste, me sentía atemorizada de mi mejor amiga —Pero no lo digas, no le digas a nadie.

Sin más que decir, salió del lugar con paso apresurado. Sin mirar a ninguna parte y una vez fuera del lugar salió todavía más rápido.

Me quedé sentada en mi lugar, sin saber que hacer. Lo mejor y único que podía hacer ahora era levantarme, pero las piernas no me respondían, estaba temblando.

Algo me hizo nuevamente levantar la mirada hacia la puerta de salida y me encontré con la rojiza mirada de Soul, me dio una cariñosa sonrisa que solo yo pude ver y me guiño el ojo. Luego de eso, salió tras su grupo de amigos-vampiros y no me dedico una sola mirada más.

Me quede sola, sentada y pensando. Sentía los parpados pesares y el corazón se me aceleraba.

El único ruido era el de la mesa de atrás, que no paraba de reír y gritar. Estuve sentada en aquella mesa de la cafetería hasta que escuche la campana para entrar a clase, y todavía así me quede un tiempo para pensar. Cuando ya habían pasado diez minutos comencé a caminar a mi clase, sin preocuparme que el próximo profesor me pidiera un pase para entrar a clase o simplemente no me dejara entrar.

Ahora tenía otras preocupaciones.


Cuando llegué al salón me encontré sola, ni Chrona, ni Black volvieron a clases y sus cosas tampoco se encontraron ahí. El profesor no me pidió nada, según él porque se encontraba de "buenas".

Saque mi cuaderno para escribir lo que estuvieran haciendo, y pude ver un pedazo de papel, arrancado de una hoja de cuaderno, pero con algo escrito.

"Maka, quiero verte. ¿Quieres salir en la noche? –S"

Inconscientemente, sonreí y miré sobre mi hombro hacía atrás. Como Soul se encontraba recargado en la silla de manera vaga. Me miró, y disimuladamente di una media sonrisa mientras asentía.

Él sonrió mientras negaba con la cabeza de forma divertida.

Realmente, podía alegrar mis días con solo una sonrisa pero un mal presentimiento se alojó en mi pecho, un muy mal presentimiento. Intenté ignorarlo el resto de la clase, pero me era imposible.


¿Les gusto?

Ojala si, lamento que sea corto y no lo sé...tal vez ¿Aburrido? El próximo me esforzaré más, espero poder actualizar todos los viernes o algo así, lo intentaré. ¿Reviews?

Os quiero (=

Nitta se despide.