Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

¡Hala! He vuelto -luego de mucho tiempo, creo-, pero bueno me falta tiempo y estaba en la playa, no estoy muerta. Además me he dado cuenta que en una horrible semana vuelvo a clases porque mis vagaciones de verano acabaron y entro a segundo medio ¡Horror! Pero bueno, esperaba poder actualizar pronto para no quedar con el remordimiento.

Muchas personas me preguntaron ¿Que es Maka? ¡La pregunta mas votada! -guiño, guiño-. Así que hoy en este capítulo tienen la respuesta.

Muchas gracias a su paciencia de esperar este fic...que comenten, que lean, eso me hace muy happy -lloro de felicidad-, hay gente maravillosa aquí que me apoya mucho y es muy asjdjkasjkdjkas así que muchas gracias a todos. Agradecimientos a Bell Star, JossySanxhez, Akari Hiroyuki, , maka death, Julliard Evan´s Everdeen, .Evans, Tsuki.1416 ¡Muchas gracias por comentar! golosinas para todos.

Y muchas gracias a quienes leen pero desde las sombras, si entraste a este fic por casualidad ¡Bienvenido!

¡Aviso! El título esta en latín, por si se preguntaban...

Ahora si, leed cuanto queráis.


"Condenados"

Capitulo ocho.

"Et angeli Et daemones"


There are creatures in the night to haunt you

(Hay criaturas en la noche para espantarte)

Their arms are reaching out to hold you tight

(Sus brazos se extienden para apretarte)

Your demons come alive to chase you.

(Tus demonios cobran vida para perseguirte...)

Dead Walker Texas Ranger, Sleeping With Sirens.

Por fin el timbre había sonado, y yo ya estaba prácticamente en la puerta del instituto. Necesitaba llegar a casa ahora, era demasiada la urgencia.

Apreté más la correa de mi mochila en mi mano y di grandes zancadas hacia la puerta, el frío de hoy era horrible y mas que nunca sentía que no podría con el pero no tenía opción ademas esperaba solo fuera un momento, para haber vivido desde siempre aquí el frío siempre me sorprendía. Estaba ya casi en la puerta, empujando a la mayoría de la gente que me obstaculizaba –odiaba que se quedaran en grupo conversando y no dejaran pasar-.

Empuje la puerta de vidrio y salí, al momento el cambio de temperatura se me calo hasta los huesos. Intenté arreglar más mi cazadora, al respirar veía como el vaho escapaba de mis labios y como me ardía la garganta. Tragué saliva, pensando en calmar un poco el ardor. Recién estábamos entrando a invierno y ya parecía que iba a nevar –cosa bastante común en esta ciudad-. Extrañaba el verano, aunque no era muy diferente del invierno, solo un poco de sol al día y unos grados de diferencia, que yo agradecía mucho.

Intenté cruzar el estacionamiento para poder salir a la calle sin que me atropellaran, no tenía el dinero suficiente para conseguir un carro propio y tampoco licencia, así que estaba condenada a ser peatona durante unos años más...

— ¡Maka!

Voltee la mirada, teniendo que volver mis pies a la acera para evitar un accidente.

—Ah… —fue mi mejor reacción.

Genia.

Miré como Soul y Tsubaki se acercaban a mí, a paso tranquilo pero mirando a todos lados –extrañamente evitando las miradas de todos-, era como si miraran algo y nada al mismo tiempo. Seguramente era la reacción normal, los tres juntos es extraño.

Demasiado extraño.

—Maka —volvió a llamar Tsubaki, ya en frente de mí. Como siempre tenía su sonrisa inocente en el rostro.

—Tsubaki, Soul —dije a lo bajo, mirándolo. Me dio una de sus sonrisas torcidas, haciendo que flipara por un momento —. ¿Qué ocurre?

— ¿A dónde vas…con tanta prisa? —pregunto Tsubaki.

—A mi casa —dije señalando la dirección en que tenía que ir. Ahora el estacionamiento también se llenaba y varios alumnos sacaban sus autos, o se quedaban a conversar —. Creo que es obvio, ¿No? ¿Qué ocurre?

— ¿Por qué tan pronto? —pregunto Soul rápidamente.

—Porque tengo que hablar con Hero.

Soul iba a fruncir el ceño, pero se contuvo.

— ¿No va a la universidad? —metió las manos en los bolsillos de su pantalón —. Porque debería estar allá.

Me quede de piedra, observándolos a ambos pero espero con un rostro inexpresivo, si no sería muy bochornoso. Se me había olvidado por completo eso, pero aun así podía ir a casa…a esperarlo hasta tal vez las siete de la tarde, sin nada que hacer, en la soledad de mi habitación y con mis pensamientos torturándome una y otra vez.

—Ya lo sabía —respondí a la defensiva, cruzándome de brazos.

—Se nota —se mofó Soul.

—Bueno…chicos —intento calmar Tsubaki. Volteo a ver a Soul, frunció el ceño y le dio un leve empujón —. Soul, tú tenías algo que hacer.

Soul rodó los ojos y se removió incomodo.

—Si…

— ¿Entonces?

—Ya voy —refunfuño.

Yo los miraba a ambos extrañada, parecían comunicarse con la mirada y odiaba estar fuera de una conversación justo frente a mis narices. Era simplemente irritante, como cuando sabes que están hablando de ti, y no les importa para nada que tu estés a unos centímetros.

Al final Soul volteó a verme fijamente y nuevamente su mirada hacía que perdiera la noción de las cosas.

—Maka, tenemos que hablar —comenzó y yo seguía procesando —. ¿Podemos?

Yo estaba aturdida, di una respuesta inteligente de esas "¿Ah?". Hasta que al final desperté y me mordí el labio, pensándomelo.

—No lo sé…realmente quisiera ir a casa —murmuré sería. Ahora cuando recordaba lo de anoche me sentía molesta, y mucho, ¿Quién se creía Soul para tacharme de mentirosa y no dejarme al menos hablar? —. Además no tenemos nada de que hablar.

—Si tenemos —respondió firme —. Te lo estoy pidiendo.

— ¿Lo haces, Soul? —gruñí —. Anoche ni si quiera querías escucharme y me tachaste de mentirosa.

—Tampoco es fácil para mí — contraataco.

"Si las miradas matasen…" Oh no, esa voz de nuevo no.

—Por favor, ambos cálmense —tranquilizo de nuevo la situación Tsubaki —. Soul…Maka, por favor…

Resoplé molesta y hastiada. Que ganas tenía de correr lejos del estacionamiento, tal vez pudiera llegar, soy rápida después de todo o al menos me lamentaba tanto haber salido de manera tan lenta del instituto y haberlos tenido que encontrar aquí, más bien dicho, dejar que me alcanzaran aquí. No era por Tsubaki -ella no, era agradable-, era más bien por Soul.

Pero todavía tenía ese sentimiento por Soul y hablar con él de nuevo era demasiada tentación.

—Vale —acepté al final, hablando bajo.

Escuché como Soul suspiraba.

— ¿Vamos entonces? —pregunto suave. Se dio la vuelta, dándole una última mirada a Tsubaki quien sonrió y se quedo ahí, sin hacer nada. Seguí a Soul, sin saber cómo actuar realmente.

Caminé a un lado de él, saliendo del estacionamiento pero yendo por el lado contrario hacía donde estaba mi casa, tenía que ir casi trotando para igual sus zancadas. Miraba las manos de Soul, ahora a cada costado de su cuerpo. Quería tomarlo de la mano, como anoche, pero estábamos en un lugar público y no podía, no sin luego ser arrestada y luego ejecutada. Ademas seguíamos "peleados".

Seguía el silencio, yo no sabía que decir y tampoco iba a hacerlo.

Me sentía incomoda.

Soul caminaba con tranquilidad por las calles, que ahora estaban llenas de gente –madres que recogían a sus hijos, estudiantes, adultos-. Teníamos que evadir a la mayoría y las muchas miradas que nos mandaban –mas a Soul que a mí-.

Cruzamos la calle y llegamos a la siguiente manzana, en ese momento paso un grupo de policías por nuestro lado y yo me sentí rígida al momento, apreté los puños y seguí caminando intentando no mirarlos. Aunque por el rabillo del ojo vi como examinaron a Soul con cautela y luego a mí como si estuviera confundido y sospechara un momento de vernos juntos. Para mi alivio siguieron adelante y no se detuvieron a hacernos preguntas.

Otra manzana más.

—Soul ¿A dónde vamos? —terminé por preguntar.

Soul se encogió de hombros mientras caminábamos, cruzando y cruzando calles, yendo en zig-zag de aquí para allá y yo no tenía idea si seguía un camino planeado o iba a la vida nada más.

—Lejos —sonrió.

— ¿Por qué?

—Porque lejos es el único lugar en que podemos ser otras personas ¿No? —me miro y dio una sonrisa arrogante.

Miré el suelo, mis pies y luego volví la vista a la calle.

—Si…

No volví a preguntar el resto del camino, simplemente le seguí e intente olvidarme de todo lo demás. Quería saber que se sentía desaparecer, al menos unos minutos.

Unos segundos, unos minutos, una horas...


Estornude por quinta vez en esos cinco minutos, al momento, Soul volteó a verme y se río en mi cara –casi literalmente, la sutileza no era lo suyo-.

Fruncí el ceño y le saqué la lengua.

—Es la alergia —me excuse.

—Ya, la alergia —siguió riendo —. ¿Sera por Jacob o algo por el estilo?

Estúpido, ¿Quién se cree este tipo?...si tuviera mi enciclopedia se las vería conmigo.

—No creo que pudieras golpearme, Maka —Soul sonrió torcidamente, mostrando sus colmillos, metió las manos en los bolsillos de su pantalón sin apartar su mirada de mí.

Parpadee confusa y balbucee incoherencias durante unos segundos, procesando lo ocurrido ¿Cómo lo supo? A menos que…

— ¿Acaso lees mentes? Tsubaki me dijo lo suyo… ¿Acaso tu eres una especie de Edward Cullen o qué? —murmuré con sorna mientras pateaba una piedra.

Soul gruño.

— ¡¿Es en serio?! —pregunto de manera histérica, levante la mirada y vi como pasaba desesperadamente las manos por su cabello y farfullaba —. ¿Me comparas con él? Sois raros…todos por leer esas cursilerías de vampiros falsos, ni si quiera brillamos ¿Qué es eso acaso? ¿Somos esferas disco o qué? Si yo soy Edward, Tsubaki es Alice…

A mitad de su monologo de irritación y maldiciones hacía los autores actuales de libros de vampiros –soy fan de algunos, lo admito, como Lazos de Sangre-, comencé a reír de manera histérica, haciendo eco entre los arboles que nos rodeaban. Tuve que afirmarme el estomago y contener algunas lágrimas.

—¡En serio! —exclamo Soul como si no se lo creyera.

Entre mis risas escuché como resoplaba.

—Realmente sois raros…

Intenté calmarme, pero era bastante difícil, fue muy divertido escuchar a Soul quejarse de que lo compara con los personajes ficticios de Crepúsculo, pero el comenzó con lo de Jacob.

—Ya —me calme, incorporándome. Intenté recuperar el aire mientras me calmaba, debía estar roja —. Es que fue muy gracioso, tú no te escuchaste a ti mismo…

—Ajá, ya.

—Es que Tsubaki me contó de…sus visiones —anuncie mientras me cruzaba de brazos —. ¿Acaso no eres un lector de mentes o algo así?

Me miró de manera inexpresiva un momento, ninguno de los dos se movió.

—Maka… ¿En serio crees en esas cosas? —pregunto con aire burlón.

Como no respondí, comenzó a reír de manera tan histérica o mas que yo.

— ¡Ya va! —grite.

En un momento de esfuerzo se detuvo, y nuevamente nos quedamos en silencio, sin saber que hacer, ni que decir. Miré el suelo, analizando y pateando más piedras que se interponían en mi camino. Había una fila de hormigas…

Al final de tanto caminar, llegamos casi a la zona este de la ciudad, donde se encontraba el bosque de la ciudad. Como nuestra ciudad tenía el clima tan particular de que pocas veces salía el sol, de alguna manera los arboles ahí se las arreglaban para de todas formas tener hojas en esta época del año. Eran arboles antiguos, con troncos muy gruesos y muy juntos entre si. El musgo crecía en sus troncos tiñéndolos de un verde espeluznante, te cansabas de tanto verde en este bosque y el aire de aquí era húmedo y pesado. Como los arboles estaban tan juntos las hojas de las copas de esto se juntaban con los de al lado, creando una capa natural que hacía que la poca luz que había en el día se colara con dificultad, entrando unos pequeños rayitos y esos rayitos parecían tener la misma coloración verde.

A estas horas, había un poco de luz, muy poco.

El suelo también tenía muchas plantes, la tierra estaba húmeda creando una especie de lodo con –para variar- mas musgo verde asqueroso.

Con Soul estábamos a mitad del bosque, donde había un gran árbol, el que parecía estar unido de alguna manera a los demás arboles. Era el más grande. Este era el corazón del bosque.

Entre nosotros había un grueso tronco caído, que nos separaba. Agotada mi sensación de asco no era nada, me acerqué al tronco y me senté, en la parte que tenía menos musgo y parecía estar menos húmeda. De todas formas al sentarme sentí la sensación resbalosa y fría en el trasero.

Intenté apoyar mis manos en el tronco con cuidado, porque realmente el musgo me asqueaba, era como moco.

—Entonces…—comencé.

A lo lejos se escucho como un pájaro cantaba.

—Entonces —me imitó Soul.

—Tú me trajiste aquí porque "teníamos una conversación pendiente", tú deberías saber qué ocurre.

—Lo sé —suspiro.

— ¿Te estas preparando?

— ¿Eso importa?

Pase mi mano por el tronco. Me encogí de hombros antes de dar mi respuesta.

—No, creo que realmente no, da igual —suspire.

Más silencio.

No podía creer que había venido hasta la otra punta de la ciudad para que Soul se quedara callado, sabía que tenía que ir a mi casa, tenía que hablar con Hero y ver que ocurrió con Chrona…además de Black porque ninguno de los dos se presento. Chrona me preocupaba, demasiado, no podía todavía procesar que ella fuera…

Una bruja, el solo pensarlo me aterraba.

—Maka, ayer cuando me fui…—comenzó Soul.

—Gracias por dejar que casi me atraparan, Soul —dije de manera cortante —. Fue muy considerado de tu parte.

Escuché como se acercaba, piso una rama y esta crujió bajo sus pies. Se quedo a unos centímetros tras de mi, podía sentirlo.

— ¿Me dejaras terminar? Tienes un serio problema con escuchar a las personas —se quejo.

— ¡Ja! —Exclamé con ironía — Yo no fui quien ayer no dejaba de gritar que era una mentirosa sin escucharme o al menos dejar de interrumpirme cinco segundos.

—Estaba molesto —se defendió, pero con la voz tensa.

—Yo también —levante la mirada y casi lo fulmine.

Si las miradas matasen, nuevamente ese estúpido pensamiento en mi mente.

Soul negó con la cabeza y suspiro.

—Maka, en serio ahora no quiero pelear —me miro desesperado —. ¿Podrías dejarme hablar? ¿Sin interrumpirme? Te lo estoy pidiendo y yo no hago esas cosas.

—Eso ya lo sé —reí un poco.

— ¿Me dejaras? —volvió a preguntar.

Respiré y miré arriba, el cielo o al menos lo que podía ver de él. Casi lo único que podía ver era el movimiento de las hojas por el viento y todo el matiz de verdes mezclados. Estúpidas clases de arte.

—Vale —dije al final sin dejar de mirar el cielo —. Dejaré que hables, pero que sea rápido, tengo cosas que hacer.

— ¿Tareas, empollona? —se burlo Soul.

Nuevamente le mire con odio.

—Ahora te quedan menos de cuatro minutos, vago.

—Vale, mira…ayer luego de lo que ocurrió y cuando me fui…llegué a mi casa y estaba Tsubaki, ella lo sabía todo y hablo conmigo —comenzó a narrar de manera airada —. Me dijo que tenía que calmarme, yo le había respondido que no podía porque me habías mentido…porque me sentías más que engañado.

¿Por qué cuando Soul decía eso sentía como si mi corazón se estrujara de una manera demasiado dolorosa?

—Luego de discutir un buen tiempo, ella me dijo que no estaba molesto contigo, si no que conmigo por no haberme dado cuenta antes…de que bueno, tú no eres…humana —respiré profundo, intentando calmarme —. Al final me encerré en mi habitación, y luego de pensarlo…

Aquí viene, estoy más que jodida.

—Tenía cierta razón —suspiro. Estupefacta volví a mirarlo, por un momento me sentí cegada por el contraste de luz —. Digamos que fue también estúpido de mi parte no haberme dado cuenta de eso, ahora que lo sé, es más que obvio.

— ¿Más que obvio?

—Ayer lo confirme por tu aroma.

Me sonroje al recordar eso, pero intente no desviarme del tema. Pensar que había estado tan cerca de Soul, en mi habitación, los dos solos...

—Luego de analizarlo en la noche —trato de no sorprenderme mucho por todo el aspecto serio que tenía Soul, siempre lo había visto como un vago –aunque me gustara-. —Me di cuenta que si, sobresales entre ellos.

— ¿Ellos?

—Los humanos.

— ¿Cómo?

Pregunte aun sabiendo de cierta forma la respuesta.

—De pequeño te he visto —lo soltó tan normal que me sorprendió, de todas formas mi corazón se aceleró y sentí el calor familiar de cuando te sonrojas —. Siempre lo hacía, ahora que lo pensé, tú eras más rápida que los demás, tenías mas fuerza y siempre parecías…diferente.

—Sé que lo soy —murmure —. Pero nunca entendí de qué manera.

—Es la atmosfera que te rodea, eso es —suspiro.

Parpadee confusa.

— ¿Mi atmosfera?

—Es algo raro, difícil de explicar —suspiro —. Bueno, no he terminado…

Asentí.

—Me di cuenta que te juzgue mal, no tenía por qué gritarte, pero me altere —nuevamente removió su cabello y dio unos pasos atrás, haciendo crujir una gran cantidad de hojas y ramas —. Lo lamento, ¿Vale? Tengo que decirlo, aunque no me guste, nunca me he disculpo con las personas pero quiero que sepas que tú eres…simplemente eres diferente para mí, por eso lo digo, lamento haberte gritado.

—...Sabías que mi familia era caza vampiros, creí...pude haber creído que lo decías por eso —murmuré.

—Eso lo supe desde siempre, aunque intentaste ocultármelo.

—¿Cómo? —pregunte alterada, ¿Así que eso nunca fue un secreto para él?

Sobre mi hombro vi como Soul se encogía de hombros.

—Maka, estamos hablando de los Albarn, caza vampiros desde la época de la colonia y mi familia...digamos que es bastante famosa entre los vampiros, era obvio que sabía quienes eran.

—Vaya, he debido parecer una tonta todos estos años —gruñí.

—Lo siento...

Me di vuelta en el tronco, para estar sentada de frente a Soul –todo este tiempo le he estado dando la espalda, terminaré con un dolor en el cuello horrible -. Él se acercó a mi, con cautela tomó mis manos, las sentí tibias porque las mías estaban igual de heladas que las suyas. Les dio un apretón.

Vi su sonrisa pero esta vez no reparé en sus colmillos, si no más bien en ese brillo que se creaba en sus ojos cada vez que sonreía, de manera sincera.

—Te quiero, Maka —llevo mi mano derecha a sus labios y la beso con delicadeza.

Me sonroje, asombrada, nunca me esperé eso de Soul. Siempre me había parecido el tipo que caminaba por ahí sin que le importara el mundo…

—Te quiero demasiado para no demostrártelo al menos una vez al día —murmuro —. Lo que te dije ayer sigue en pie…eso de que…

—No te molestaría lo que fuera —susurre con la vista perdida y una sonrisa vacía —, pero al menos que te dijera la verdad.

Soul bajo la mirada y asintió. Había completado lo que quería decir.

—Es verdad, porque te quiero, de hecho te amo —dijo más fuerte — ¡Te amo, carajo! ¿Por qué tengo que esconderlo? ¡Te amo! ¡Demasiado! Es molesto todos los días tener que guardar distancia de ti…

Solté una mano y le acaricie el rostro, apoyé mi mano en su mejilla.

—Es…lo que tenemos que hacer —dije triste.

—Lo odio —dijo entre dientes.

—Yo también, Soul.

—No sabes cuanto odio ver todos los días parejas de la mano, abrazos y que nadie les diga nada —me miro a los ojos —. ¿Y yo? Yo no puedo hacer eso contigo, Maka. Lo odio, y mucho.

Suspire, eso era verdad, a mi también me pasaba, también lo odiaba.

—Lo sé —susurre, acariciando su mejilla con las yemas de mis dedos.

—Siento que nací en el lugar equivocado, en el tiempo equivocado…

Tomé el rostro de Soul con las dos manos y lo baje hasta que quedara en frente de mí. En sus ojos rojos vi mi propio reflejo, con una mirada determinada como si realmente estuviera dispuesta a acabar con todo por estar al lado de quien quería.

Esa realmente era yo.

—Un día de estos, eso cambiara, podremos estar juntos —junté mi frente con la suya, de manera cariñosa —. Lo prometo, Soul.

—No se si aferrarme a esa promesa o no —sonrió pícaro.

—Hazlo.

—Si tú lo dices.

Soul se separó de mí, me levanto con cuidado y al momento en que estuve de pie me agarro de la cintura, acercándome a él. Yo de manera instintiva pase mis brazos por su cuello, para no perder el equilibrio. Lo tenía peligrosamente cerca, pero no me molestaba, de hecho me agradaba…y mucho.

— ¿No te asusta si nos ven? —ronroneo Soul, con sus labios cerca de los míos.

—Que se jodan —sonreí.

—Muy ruda, tabla de planchar —se mofó pero sin apartarme de él.

Con una sonrisa negué con la cabeza.

—Puedes irte al…

Antes de terminar Soul me beso, junto sus labios con los míos de manera ruda y juguetona al mismo tiempo. ¿Cómo se puede describir la sensación de besar a un vampiro? No es mucha diferencia a un humano, lo único que hay que tener precaución es con los colmillos. Pero besar a Soul para mí era lo mejor del mundo.

Sentí las mariposas en el estomago y mi corazón acelerado.

Soul cortó el beso, pero me miro fijamente.

—Mejor te callas —otra vez con su sonrisa torcida.

— ¿Y si no quiero? —hice un puchero.

Me volvió a besar, con fiereza y dulzura a la vez. Firmemente me agarro de la cintura, yo comencé a jugar con su cabello, pasándolo por mis dedos y acariciando parte de su cuello y espalda. Él se encargo de profundizar el beso.

Nuevamente escuché como unos pájaros cantaban, y me pareció la melodía más linda del mundo.

Soul se volvió a separar de mí, aunque esta vez no me molesto porque necesitaba respirar.

— ¿Más? —pregunto jugueton.

—Más —asentí.

Esa melodía que ahora, siempre a su lado, me parecería la más hermosa del mundo.


Soul al fin se detuvo frente a la antigua y oxidada reja con la pintura salteada de mi casa. Rápidamente me baje de su espalda y me acuclille en el suelo, apoyé mis manos en mis rodillas.

Di una gran bocanada de aire mientras sentía como se me revolvían las tripas y la cabeza me palpitaba con fuerza. De alguna manera se me movía el suelo.

— ¿No te dije que cerraras la boca cuando subiste? —pregunto Soul de pie al lado mió.

Sentí cierta burla en su pregunta.

—No, para nada —gruñí, todavía recuperando el aire e intentando calmarme.

—Bueno, para la próxima cierra la boca.

—Que consideración de tu parte decirme.

—Lo sé, así soy yo —río.

— ¡Puaj! Creo que hasta me tragué un insecto.

—Muy saludable —escuché de nuevo su risa pero esta vez más fuerte —. He escuchado que tienen muchas proteínas.

Me levante, un poco más calmada. Dio un resoplido mientras me dirigía a la reja para poder entrar de una vez.

Eran ya las ocho –más o menos-, estaba oscuro pero seguía nublado así que no se podía ver ninguna estrella en el cielo. Había un silencio extraño, rompido solo por alguno que otro gato maullando por el barrio.

Soul me había traído desde el bosque del este, corriendo –o para mí volando-, fue lo más horrible que he hecho, muchos dirían que sería la cosa más emocionante subirse en la espalda de un vampiro y que te lleve, pero no, no lo es. El golpe del viento contra el rostro duele un montón, casi me quedo sin cabello y me escocían los ojos –que no cerré-, además de que casi muero ahogada por exceso de aire pero al menos llegué en menos de diez minutos a mi casa.

— ¿A dónde te crees que vas? —Soul me detuvo, tomándome por el brazo con fuerza.

Lo voltee a ver por encima del hombro, a pocos metros de la reja.

—A mi casa, es obvio.

— ¿No te despides?

—Adiós Soul —di una sonrisa de superioridad.

—Despídete bien —me jalo del brazo, acercándome a su rostro. Al momento nuestros labios chocaron, de una manera corta porque yo lo separé de un golpe. Soul enarco una ceja.

—Tonto, que no ves que…estamos en público —murmure entre dientes, nerviosa, mirando a todos lados.

Estaba vació y no escuchaba nada. Eso crees, no puedes confiarte.

— ¿Ves? Vamos con lo mismo de esta tarde —suspiro Soul.

—Lo siento.

—Ya vale, entonces nos vemos en clase —me guiño un ojo.

Asentí más animada.

—Buenas noches —me despedí mientras me daba vuelta y abría la reja, la cual rugió por el sonido del metal pesado.

—Para ti —sonrió, voltee a verlo, en un parpadeo había desaparecido pero escuche como se alejaba en un zumbido. Ya debía estar a calles de distancia.

Suspire y cerré la reja, con el mismo sonido metálico.

Me dirigí a la puerta de la casa, las luces se encontraban encendidas pero no escuchaba a nadie, lo cual era bastante extraño…

Todavía tenía que hablar con Hero, porque aunque estar con Soul me distrajo un momento mis pensamientos no habían salido por completo de mi mente, lo cual era bastante molesto, estaba nerviosa y furiosa a la vez, un extraño sentimiento. Solo esperaba que se dignara a hablarme con la verdad, porque yo tenía planeado ser bastante directa.

Abrí la puerta, entre al pasillo largo. Di un vistazo al salón y no vi a nadie, aunque la luz estaba encendida, la tele estaba apagada y los sillones solitarios. No se oía a nadie y eso que ya era de noche, normalmente a esta hora todos se encontraban en la casa. A excepción que Stein y Spirit estuvieran viendo "asuntos confidenciales" y Marie junto con Kami hubieran ido de compras, o a chismear con las vecinas.

Quien sabe.

—Mierda… —siseo alguien.

Mis pies me guiaron por el pasillo, a la mitad de este se abría otro corredor con más puertas –nuestra casa era todo un laberinto extraño-. Me pare de frente a la tercera puerta, la habitación de Hero…él se encontraba aquí porque se había quejado.

Respire una última vez, preparando todo mi dialogo para saber la verdad.

Toqué la puerta, espere y esperé, volví a tocar pero estaba vez con más insistencia y fuerza. La paciencia no era mi mejor virtud.

—Esta abierto —escuché a Hero desde adentro.

Abrí y entre con rapidez. Cerré la puerta y vi a Hero, se encontraba en el suelo, entre libros, cuadernos, hojas y guías. Miraba la mayoría con el ceño fruncido y hacía muecas, luego rebuscaba entre otros cuantos papeles que había por ahí.

Levanto la mirada y al verme dio una sonrisa amable.

—Maka —ensancho la sonrisa —. Llegaste, que bien, ya me ibas a tener preocupado ¿No te he dicho que es peligroso…?

—Salir tarde —suspire y me adentre más a su habitación, me senté a la orilla de su cama. A unos metros de donde se encontraba sentado —. Lo sé.

— ¿Entonces?

Recorrí la habitación.

La suya era levemente más grande que la mía, creo, o por lo menos mil veces más desordenada que la mía. Tenía un escritorio donde había un computador, una pila de papeles y envoltorios de porquerías. Un basurero que estaba repleto y se desbordaba –Hero nunca sacaba su propia basura-. Su ventana daba a nuestro patio trasero, lo cual lo hacía bastante tenebroso si recordaba lo de ayer. Las paredes se encontraban decoradas con discos de The Beatles, The Who, Queen, Ramones y así.

Tenía un estéreo que casi siempre sonaba pero ahora estaba en silencio, además de que su cama estaba desecha en su totalidad, ni los Sims podrían con ella.

Y lo que le daba el toque final era que por casi todos los rincones había ropa tirada.

Kami nunca entraba a la habitación de Hero porque le daba un ataque de histeria y había dejado de insistirle que ordenara su habitación a los diez años porque él siempre se defendía en que "no estaba desordenada, estaba organizada estratégicamente".

—Estaba por ahí —respondí.

Miré a Hero, quien me miraba con una ceja enarcada.

— ¿No me digas que fuiste a Inferno? —negó con la cabeza —. Y día de semana…

—No —le corté e hice un puchero —. Ya sabes que no he ido desde…los quince.

—Dieciséis.

—Da igual.

Inferno era la disco más famosa de la ciudad, tenía de todo. Aunque se suponía que tenía regla de cero alcohol -porque dejaban entrar a menores-, siempre había uno que otro que llegaba a colar algo por ahí y tabaco, mucho tabaco, adentro normalmente siempre había un grupo que fumaba demasiado y creaba un humo que mareaba, además que más que una vez había visto como una pareja se liaba en uno de los rincones oscuros del lugar pero eso era otra historia. Luego aceptaron que también entraran vampiros –el año en que cumplí los dieciséis -, razón por la que me prohibieron seguir yendo.

—Hero —le llame porque se había envuelto de nuevo en sus papeles. No me escucho — ¡Hero!

Levanto la cabeza alarmado pero sin soltar la guía.

— ¡Ay! Lo lamento, Maka, pero ahora mismo tengo un problema con esto —gimió —.Matemática 5 es mucho para mí…

—Hero, ¿Qué somos? —Ay va, directo al hueso.

De repente el ambiente cambio, sentía el viento golpear la ventana de Hero de manera tenebrosa, como si gritara. Hero me miraba con seriedad, soltó la guía que hizo un zig-zag hasta quedar por completo en el suelo, entre sus muchos más papeles.

Dio una sonrisa forzada.

— ¿De que hablas, Maka?

—No te hagas —gruñí —. Te pregunte qué somos, ¿O estas sordo?

Hero negó con la cabeza y dio una risa.

—Ya hemos dicho Maka, los Albarn desde la primera generación son caza vampiros, nos lo explicaron cuando éramos niños ¿No recuerdas?

—No me refiero a eso.

Hero volvió a su seriedad.

— ¿Entonces qué? ¿Qué más podemos ser?

—Tú lo sabes —adivine.

— ¿Saber qué? —inquirió, pero sentí cierto sarcasmo en su voz.

— ¿Qué somos? Porque humanos no somos.

Ya no había vuelta atrás.

Otro silencio incomodo, Hero me quedo mirando un momento. Yo me mantenía lo más serena que pudiera, no me había movido de mi lugar –sentada en la cama- en todo este tiempo. Entonces Hero se levanto, pisando todos sus papeles y haciendo un ruido molesto, que quebró la tranquilidad de la habitación.

Quedo de pie, en frente de mí, mientras cruzaba los brazos sobre el pecho de manera defensiva. Había una seriedad en su rostro que pocas veces veía, pero yo tampoco iba a flaquear.

—Vale, ¿Quién te lo dijo? —pregunto serio pero atisbe cierto nerviosismo en su voz.

Miro la puerta y luego la ventana, como si buscara algo. Bajó la voz para lo siguiente:

—Maka, no sabes lo serio que es esto —murmuro —. Sería mejor que no te metieras…

—También soy yo, Hero —argumente —. No puedes ocultármelo, de hecho nadie puede.

—Lo hacemos por tu bien, a mi me tomó tiempo llevarlo, Maka —gruño —. No lo entenderías.

—Explícamelo entonces.

—No tengo por qué —puso una mano en sus rubios cabellos, y dio otra risa nerviosa —, no debo decírtelo…

— ¡¿Por qué?! —me levante de golpe, enfurecida, con los ojos ardiendo en ira — ¡¿Por qué no decirme la verdad?! ¡¿No han sido ya muchas mentiras?!

— ¡Es por tu bien!

— ¡No estaré bien si no me lo dicen! —grite, pateando el suelo y de paso un montón de hojas.

Hero relajo el rostro, que se había vuelto una mueca enfurecida, me miro con serenidad, de hecho dulzura, esa dulzura que estaba acostumbrada a ver desde que era un bebé en mi hermano mayor.

—Es por protegerte, protegernos, a todos…—admitió —La verdad a veces puede ser difícil, a veces…es mejor vivir una mentira, Maka.

—Hero —llame, también un poco más calmada —. Esta sociedad ya esta hecha mierda, ya no puede ser peor…

Dio una risa fúnebre y nuevamente escuché el viento chocar con la ventana, siseando con fuerza y como algunas hojas de arboles chocaban entre si.

Necesitaba saber la verdad, ¿Por qué nadie lo entendía? De todas formas en algún momento tendría que saberlo, alguien tendría que decirmelo, pero lo que me preguntaba por qué si estaba a poco de cumplir la mayoría de edad nadie se había molestado en hablarme de ello. Haberlo descubierto -o por lo menos comenzar a pensarlo con profundidad-, por un accidente de anoche, que tenía que ver con mi mejor amiga, bruja y mi novio, vampiro, no era demasiado relajante. Era molesto, muy molesto. Se sentía como cuando uno es pequeña y no te hablan de cierto tema porque es "cosa de adultos y no lo entenderías", así mismo sentía los tratos de Hero, en este momento.

—No soy yo quien tiene que decirte.

— ¿Quién lo hará entonces? ¿Spirit? ¿Stein?—reí divertida ante la idea.

Hero negó con la cabeza, de manera triste.

—Él tampoco sabe, Maka, ¿No lo sabes? Esto es mas allá de nuestra familia completa, es solo por parte de…—se atraganto un momento, volvió a mirar la puerta con advertencia —de Kami.

Abrí los ojos, sorprendida.

— ¿Kami? ¿De la parte materna? —pregunte, para aclarar más las cosas.

Hero asintió, de manera sombría.

—Maka, lo que tengo que decirte…no puedes decírselo a nadie —dijo, de manera brusca. Se acercó a mí —. ¡A nadie! Promételo, tienes que prometerlo, ¡Ni si quiera debería decírtelo! Mierda... pero ya no hay opción, porque ya ha salido el tema...de todos modos sabía que estaba mal que te lo ocultaran tanto tiempo, yo...yo no quería.

Hero parecía estar hablando solo, como si pensara en voz alta y peleara consigo mismo. Estaba alterado, muy alterado y tiraba las palabras atropelladamente entre ellas, comenzó a farfullar más cosas en voz baja.

—L-Lo prometo —asentí, asustada por el repentino cambio de Hero, realmente se veía muy nervioso —. Lo prometo, no le diré a nadie.

Hero suspiro, piso unas cuantas hojas más. ¿Cómo estudiaría luego para matemática 5?

—Mira, tu vienes aquí y preguntas qué somos como si nada —río y se rasco la mejilla —. Deberías saber que hay que ser más sutil con las cosas…

—Hero, al tema ya —gruñí.

Hero me indico que me sentara, así lo hice, a mi pesar. Debía pensar que me desmayaría o algo así mientras me hablaba, como si realmente fuera tan malo. Él se sentó a un lado mió, lo miré esperando que hablara el primero, parecía estar preparándose o algo así.

—Mira, tengo que decirte esto despacio…porque es un tema complicado…

—Espera, tú ¿Cómo sabes esto? —pregunte confundida, todo el día había pensado que tenía que hablar con Hero pero nunca me paré a pensar por qué él tenía que saber sobre esto. Supongo que en mi subconsciente creí porque era el mayor.

Hero farfullo desesperado.

—Kami me lo dijo cuando cumplí los trece ¿Ya? ¿Contenta? —suspiro.

Asentí.

—Continua.

— ¿Recuerdas la historia del tratado de paz y todo eso? —volví a asentir, con cautela —. Bueno, se suponía que era entre vampiros y humanos, para que no siguiera la masacre, faltando…

—Las brujas —completé y sentí como una sensación de escalofrió me recorría la columna al recordar lo de ayer.

Hero asintió.

Ellas no tuvieron más que huir —murmuro entre dientes —, se suponía que el tratado era para que los cazadores, nosotros, no siguiéramos cayendo al igual que los…los vampiros —siseo.

—Se eso, Hero, no necesito una clase de historia más —me queje, mientras me cruzaba de brazos y fruncía el ceño.

—Déjame terminar —repuso.

Cerré la boca, eso era lo mismo que me había dicho Soul aquella tarde.

—Mira…no solo habían vampiros y brujas... —murmuro con delicadeza — había algo más, algo más…peligroso, más salvaje, más repudiado entre todos ellos, en la época de la colonia...de hecho desde los inicios, desde los años de la oscuridad. Sabes bien que la relación entre vampiros y brujas no es exactamente la de mejores amigos, bueno con ellos tampoco era lo mejor.

— ¿Ellos? —Pregunte confundida — ¿A quien te refieres? ¿Había algo más?

—Si…

— ¿Cómo Hombres Lobo o Duendes?

Hero se encogió de hombros.

—No se si siguen existiendo hombres lobo, los libros de La Orden dicen que desaparecieron hace años —susurro pensativo, aunque más parecía para sí mismo —. ¿Pero duendes? Por favor, Maka, no seas ridícula.

Hice un puchero, mientras sentía que me sonrojaba.

—Ya vale, yo no paso tanto estudiando en La Orden para que sepas.

—Podrías…

—Continua, Hero —le corté.

—Vale, si había algo más y lo sigue habiendo, Maka. Ese es el problema —me miro, directamente —. Sigue habiendo eso de antes, las brujas tuvieron que ocultarse, ellos también, todos menos los vampiros que fueron los únicos que firmaron el pacto al ser los…mas "civilizados".

Hizo las comillas con las manos.

—Hero, me estas impacientando ¿Quiénes son?

—Quienes somos, querrás decir —me corrigió.

Sentí como mi corazón palpitaba, pero no con nerviosismo, si no con emoción y sentía como la sangre que me circulaba por las venas estaba ardiendo, como si quemara pero a mi me daba igual. En cierto punto hasta la garganta me quemaba…

— ¿Quiénes…?

—Los Nephilim —soltó al final, con una seriedad y una mirada fúnebre que hizo que me estremeciera de pies a cabeza. Una sensación helada me recorrió el cuerpo —. Demonios, Maka…

— ¿…Qué? —fue lo único que alcancé a formular.

Sentía la lengua atracada, mil palabras que querían salir de mi garganta se encontraban atoradas. Las palmas de mis manos estaban sudorosas y pegajosas. Todavía sentía esa sensación de calidez dentro de mi cuerpo, pero por fuera sentía el miedo.

Una extraña mezcla.

—Eso también había, además de las brujas y los vampiros, quienes también tuvieron que esconderse y siguen aquí. Los hijos de Lucifer —siguió relatando Hero, sentía miedo y como mi corazón se aceleraba. La habitación se me volvió pequeña y helada —, quienes lo acompañaron de su caída en el cielo, tuvieron que ocultarse luego del pacto.

—Un momento…—le corté. Recordaba una vez haber investigado de eso, por un libro — creí que los Nephilim eran los hijos de los ángeles caídos con humanos…

—Por eso te lo digo, Maka, Lucifer fue uno —Hero miro la ventana, la noche se veía mas escalofriante que antes —, aunque hubieron más, claro, que tuvieron hijos con los mortales, de ahí nacieron ellos, los demonios.

— ¿Quieres decir que somos…?

Hero asintió, leyendo mis pensamientos, que yo todavía no quería creer.

Nephilims. Hijos de los ángeles expulsados del cielo…

— ¿Quieres que me crea eso, Hero? —Reí nerviosa —.No me jodas.

Él negó con la cabeza.

—Sabía que no lo creerías, pero es la verdad. ¿Por qué crees que somos más rápidos, más fuertes, con mejor visión y oído? No somos humanos, ni vampiros, menos del clan de las brujas, somos demonios.

Me removí en mi lugar, con la garganta seca. Miré mis palmas.

— ¿Cómo es eso posible? —inquirí nerviosa y con ganas de llorar, de frustración.

—Kami y Marie son hijas de… —se cortó a la mitad, y miro el suelo de manera pensativa. Frunció el ceño —de hecho no se quien es nuestro abuelo, pero si nuestra abuela era mortal, al final ellas nacieron como Nephilims. Kami no me explico mucho de eso, pero al parecer de sangre pura, poderosos…he intentado investigar un poco en La Orden pero no tienen mucho sobre eso y es difícil entrar a la biblioteca sin ser controlado.

— ¿Poderosos? ¿Estas de broma?

—Ojala —tomó aire, igual de nervioso que yo, parecía tener un mal recuerdo sobre esta conversación —. Digamos que no es el mejor premio de consolación…

Reí un poco, nerviosa más bien de manera forzada para calmar un poco el ambiente. Era mucha información –que todavía no asimilaba- para unos cuantos minutos, no podía creerlo, parte de mi cerebro –la parte más racional- no quería creerlo, pero una parte me gritaba que era verdad, que todo era cierto, yo lo sabía, mi cuerpo lo sabía, de alguna manera siempre lo he sabido.

Esa misma parte era la que hacía que me mantuviera tan serena ante esto.

—Entonces… ¿Nos escondemos? —pregunte al final.

Hero asintió.

—Si, no sabemos donde hay más Nephilims bueno, excepto algunos, pero todos llevaban vidas normales, pasándose por mortales.

— ¿Cómo? —pregunte, pensando cuando Soul me dijo que de cerca no tenía olor a humana ¿Cómo no darse cuenta de eso en todos estos años? — ¿Cómo ocultar el aroma? Un vampiro se daría cuenta…

—Tenemos habilidades que son bastante útiles —me guiño el ojo.

— ¿Tu las usas? —Pregunte estupefacta —Ósea, ¿Las conoces?

Se encogió de hombros, como si le quitara importancia.

—Algunas, no es gran cosa, encender fuego y cosas así —dijo con naturalidad.

—A ya, si, yo también todas las mañanas lo primero que hago es prender fuego —rodee los ojos.

—Luego podrías…aprender.

—Podría —murmure.

Otro silencio más, yo pensaba todo y trataba de unir los cabos sueltos.

—Hero —le llamé.

— ¿Ah?

— ¿Spirit y Stein lo saben? —pregunte, mientras tragaba saliva y apretaba las sabanas —. Digo, ellos vienen de una familia de caza vampiros, tu mismo eres parte de ellos…

Hero me miro y dio un jadeo.

—No, Maka —respondió tajante —. No lo sabe, y no tienen que saberlo, ninguna de las dos les ha dicho ¿Ya? Si soy parte de ellos es para acabar con los vampiros…

Nuevamente una oleada de ira se apodero de mi.

— ¡¿Por qué?! Si simos casi iguales.

— ¡Nosotros no hacemos lo que ellos!

— ¡¿Salir expulsados del cielo es poco para ti?! —gruñí, apretando los dientes con fuerza.

Hero suspiro y miro el techo para calmarse, siempre hacía eso cuando se enfadaba.

—Mira —se removió el cabello —. Es difícil de entender, pero es necesario, tú no entiendes todavía y es muy pronto para que lo sepas todo. Solo quédate con esto ¿Ya? Luego…cuando estés lista te explicaré más, lo importante es que ahora nadie se entere…si no, simplemente nos mandarían a matar.

Asentí, dándole la razón en eso…solo eso.

Me levante y rápidamente me dirigí a la puerta, sentía las piernas como gelatina pero hice un esfuerzo por caminar con normalidad a la puerta de la habitación. Tomo el frío pomo y un escalofrió me recorrió la espalda, me sentí asustada nuevamente, lo cual era bastante extraño.

—Maka, ¿No tienes…nada que decirme? —pregunto Hero.

— ¿Cómo que?

No me di vuelta.

—No lo sé, cualquier cosa.

Atrás de la casa hay un clan de brujas planeando yo que se, pensé.

Me quede un momento en silencio, mirando la puerta de madera. El silencio era rompido por el siseo del viento que parecía no querer detenerse por nada.

—No…nada —respondí.

Abrí la puerta y salí, alejándome con rapidez de ahí y corriendo a encerrarme a mi habitación. Todo esto, quería…quería simplemente pensar que yo no era eso. Que no era un ángel caído, que no tenía nada que ver con Lucifer o lo que fuera, que era una humana común y corriente que le gustaba leer y ver películas cursis acurrucada en el sillón.

Cerré la puerta de mi habitación y respire de manera agitada, mientras la cabeza me daba mil vueltas y un billón de imágenes me pasaba a una velocidad increíble por ella; ángeles cayendo del cielo, las guerras en los años de la colonia, desde los años de la oscuridad, Soul riendo, Tsubaki siendo amable conmigo, los vampiros escondiéndose, cuando jugaba con Chrona y Black, la sonrisa de Kami cuando era niña y me decía que me protegería de los vampiros . Me estaba dando una jaqueca terrible.

Me tomé la cabeza con las manos, gimiendo de dolor. Me deslice por la puerta y caí al suelo, golpeándome con fuerza el trasero y parte de la espalda baja.

¿Cómo podíamos ser eso?

¿Ser expulsados del cielo?

¿Entonces existían los ángeles? ¿Los buenos? ¿Los que vigilaban?

—No, no, no, no —musite en la soledad de mi habitación, mientras las palabras de Hero se repetían una y otra vez en mi mente.

¿Realmente éramos demonios, aquellos que todos temían? ¿Éramos los malos del cuento? ¿Los verdaderos malos?

—No puede ser cierto, Hero debió haberme mentido, no fue verdad.

Sabes que es verdad, Maka, siempre lo has sabido. No eres normal, tú eres una Nephilim, una hija de Lucifer. Siéntete halagada, nuevamente esa voz en mi cabeza, que no hacía nada más que mofarse de mí, sentía cierto orgullo en esa voz, lo cual me asustaba.

¡Una hija de la oscuridad!

Levante la cabeza y miré la oscuridad de mi habitación, por un momento creí ver una sombra sentada en mi cama, sonriéndome con diversión. Cuando me aclaré la vista no había nada, solo entraba una tenue luz por la ventana.

Porque en el fondo sabía que era verdad todo…


El suave golpeteo de la ventana hizo que levantara la mirada, estiré un poco el cuello para ver por ella, me parecía muy extraño que se escuchara aquello. A excepción que una rama hubiera golpeado la ventana.

Enfoqué la mirada y vi a Soul del otro lado, con su sonrisa. En la oscuridad de la noche se veía como una simple silueta –que yo reconocía muy bien-.

Puse el marca páginas en el libro y deje mi ejemplar de Cazadores de sombras en la cama. Ya lo había leído, pero luego de escuchar todo eso de lo que…éramos, me dieron ganas de volver a leerlo y nuevamente suspiraba por Jace como cuando tenía quince años.

Gatee hasta la ventana y abrí, divertida.

— ¿Qué haces? —le pregunte a Soul.

Se encaramo en la ventana de un salto para poder entrar.

—Vengo a ver a mi novia —se encogió de hombros. Obligada me hice a un lado para que entrara, cayo a un lado en mi cama, haciéndome saltar un poco — ¿Algún problema?

—Si —sonreí —, que no puedes estar aquí a esta hora.

—Son las once, qué mas da —se encogió de hombros.

—Mañana hay clases y no pueden verte aquí —hice un puchero.

—No me verán aquí.

—Spirit le dará un infarto si te descubre, si es que no te corta la cabeza o algo así —farfulle.

Soul me miro con ojos de suplica, dio una de sus sonrisas y yo me quede de piedra, nuevamente mi corazón se aceleraba y sentía las mariposas en mi estomago. ¿Soul también las sentiría? ¿En algún momento?

— ¿Puedo quedarme? Solo un poco, te prometo que no dejaré que nos descubran, si escucho a alguien me iré.

—Pero…

—No dormiré, Maka, me quedaré despierto —sonrió —. Yo no tengo problema con eso.

Suspire, sería imposible decirle que no.

—Vale, pero si alguien viene te vas —dije severa.

Soul asintió.

Me volví a acomodar en mi cama, deje Cazadores de Sombras en mi mesilla de noche y apague la lámpara que había. Me acurruqué en las sabanas, en unos minutos sentí como alguien se acomodaba a mi lado. Soul me abrazaba por la cintura y apoyaba su cabeza en mi cabello, podía sentir su respiración.

Y escuchaba los leves latidos de su corazón todavía mitad humano.

…quizás hasta cuando.

Tenerlo así de cerca me hacía sentir más culpable, por no decirle la verdad sobre mi, la verdad que recién hoy llegué a conocer, luego de años y años. No era humana, eso era verdad, tampoco vampira, ni bruja –lo cual era un alivio para mí-.

Pero era algo peor…mucho peor.

Las reglas de la ciudad volvieron a mi mente, acabando con cualquier pensamiento feliz que pudiera salir. Creándome un horrible sentimiento, uno realmente horrible.

La cuarta regla, la más importante volvió a mi mente.

"Vampiros y humanos no pueden relacionarse entre sí de manera amorosa, si se llega a saber de eso a ambos se les condena a muerte."

¿Rompería la ley?

Quizás.

¿Lo haría por Soul?

Lo he hecho.

¿Pero que puede hacer esa ley entre la relación de un vampiro y un demonio?

Todavía no lo sabía…


¿Les gusto?

Ojala les haya gustado, no olvidéis de comentar y ahora ¡Matadme con sus reviews porque apuesto que no se esperaban eso de parte de Maka! ¡Eh! ¡Eh! ¡Yo lo sé! ¡No estoy loca! Todo estaba super planeado. ¿Se sintieron sorprendidos? -pone ojos de cachorro-, díganme que sí, por favor. Por favor déjenme reviews, que no se les olvide que ese es el alimento de los autores (va sonar muy pesado de mi parte) ¡Pero ahora esta muy fácil dejar review! Es abajito no más u-u yo los esperaré.

Bueno, otro agradecimiento mas es que ¡Estamos a unos 40 reviews de llegar a los 100! y para mí eso es muy emocionante, porque pocas de mis historias pasan ese número, así que muchas gracias a todos quienes comentan.

Gracias por leer y nos vemos pronto.

Nitta se despide.