Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?
¿Que tal, pequeños/as? ¿Cómo va todo?
Bueno, yo entré a clase, terrible y ya me aburrí de estar ahí. Aunque me di este tiempo para subir la historia, me demoré porque la inspiración no acudía a mi como quería (mardita inspiración). Estoy trabajando en otra historia, así que también estaré en eso y tardaré aun más en subir esta, pero no la abandonaré. Estoy emocionada por ella. Aunque es difícil porque tengo que conectar todo y trabajo, pero lo vale.
¡Veamos los agradecimientos! Gracias a .9, Bell Star, maka death, angelica, Jaxsy-chan, lirilara1993, .Evans, Love Anna, JossySanxhez, Lisue-chan, tsuki.1416, ailudelastiernas ¡Gracias por comentar! Se los agradezco un montón y también gracias a quienes entran a leer pero lo hacen desde las sombras, pero aparezcan, yo no muerdo -guiño-.
¡AVISO IMPORTANTE! De acuerdo, queridos lectores, tengo que pedirles que por favor vayan a mi perfil y voten en la encuesta/pregunta que pues. Es para saber si quieren o no segunda temporada de este fic, así que, vayan a votar. Y eso. Gracias. Recuerden, en mi perfil, en la parte de arriba.
Ahora si, les dejo leer tranquilos.
Leed cuanto queráis ~
"Condenados"
Capitulo nueve.
"La casa Gorgon"
Dear friend, what's the time?
(Querido amigo, ¿Qué hora es?)
Is this really the borderline?
(¿Es realmente este el limite?)
Does it really mean so much to you?
(¿Realmente significa tanto para ti?)
Are you afraid, or is it true?
(¿Tienes miedo o es cierto?)
Dear Friend. Paul McCartney.
— ¿Quieres café, Hero?
Hero levanto la mirada, todavía masticando parte de su tostada con mermelada de frambuesa y rodó los ojos al ver la sonrisa maliciosa de Kami.
—…que últimamente haya aumentado mi consumo de cafeína no significa que tenga que tomar mil tazas al día —respondió, con la boca casi llena y tragando con dificultad.
Fruncí la boca y arrugué la nariz, odiaba cuando Hero hablaba con la boca llena. Costumbre que tenía de pequeño y que yo siempre he odiado e intentando quitarle de alguna manera milagrosa en estos momentos, lejos de mi alcance.
Lleve una cuchara de cereal a mi boca y saboree el dulzor de la leche mezclado con el chocolate del cereal. Amaba el cereal, esperaba poder comerlo el resto de mi vida sin aburrirme o...al menos hasta que alguien (hola, Hero y compañía) se lo terminara por comer todo.
— ¿No tenías un trabajo importante hoy?
—Casi no dormiste anoche —agrego Marie que se sentó y tomo su taza de café con delicadeza. Siempre hacía todo con gran delicadeza, me parecía envidiable. Yo tomaba todo con una brutalidad estilo King Kong y ella parecía siempre una Maria Antonieta —. Buenos días.
—Buenos —respondí con una sonrisa, mientras volvía a concentrarme en mi cereal.
—Entonces, ¿No quieres café? —insistió Kami.
Hero dio una sonrisa –atractiva, debo admitir. Hero era muy famosa entre las chicas —y negó con delicadeza.
—No gracias —sonrió de lado —. Creó que hoy me mantendré despierto con naturalidad…
—Como digas —sonreí.
Me había despertado hace unos cuarenta minutos, con Soul a un lado mió, ya despierto y sonriéndome de esa manera que solo él sabía. Se tuvo que ir con rapidez porque yo tenía que prepararme para el instituto y él también, simplemente me dijo "Nos vemos en una horas" y salió por la ventana. Yo me quede como boba mirando un momento para luego darme cuenta que si tenía que ir al instituto, aunque no quisiera. Debía hacer algo así como acto de presencia.
Spirit y Stein ya se habían ido al trabajo hace ya bastante. Ambos siempre salían muy temprano, y volvían tarde, lo cual explicaba las grandes sombras oscuras al rededor de sus ojos y el humor de perros que normalmente tenían, aunque Stein era si naturalmente.
Kami, Marie, Hero y yo nos encontrábamos desayunando –cosa rara porque siempre alguien salía tarde o antes -. Con Hero disimulábamos muy bien, como si nada hubiera pasado ayer. Como si ayer no me hubiera enterado que soy un ángel caído…
Si él no decía nada, yo menos. Pero ahora me era muy difícil mirar a Kami y Marie igual, no podía verlas con normalidad. Marie que tenía un rostro tan inocente y dulce, aun así ocultaba ser un demonio, un ser de las tinieblas y aunque Kami a veces se pasaba con sus sermones nunca me la llegué a imaginar como un demonio, uno de verdad. Ni si quiera me había golpeado en mi vida. Pero no podía simplemente crear un estereotipo de un demonio, tal vez, realmente eran muy diferentes a como la gente cree que son.
—Hero, ¿Qué paso con Ángela? Hace mucho no la vemos por aquí —dijo Marie con aire inocente.
Hero estuvo a punto de atragantarse con su segunda tostada.
Mientras masticaba le miré asombrada, esa reacción en Hero era tan divertida. Pude ver como su pálida tez pasaba a un rojo.
Trago y miro a Marie.
—Debe estar ocupada…
— ¿No le has visto en la universidad? —pregunto Marie, asombrada.
Hero miro la mesa y murmuro:
—…No.
—Vaya, que extraño. —termino por comentar Marie. Miro a Kami quien tomaba tranquilamente su café — ¿No habrás hecho algo para molestarla?
Hero dio su sonrisa de autosuficiencia y yo rodé los ojos.
— ¿Yo? ¡Que va!
—La verdad, no se como Ángela te ha soportado todos estos años —murmure con una sonrisa maliciosa, me lleve una cuchara de cereal a la boca.
Ángela es la mejor amiga de Hero, prácticamente desde que son unos niños –los cinco años-, eran inseparables. Ahora asistían a la misma universidad solo que en diferentes carreras, y Ángela casi siempre se veía por aquí, porque eran compañeros de estudio y todo eso. Se conocieron de manera extraña, fue cosa de Kami y la madre de Ángela, que son amigas y un día la madre de Ángela le pidió a Kami si podía cuidarla. Hero no estaba muy contento de ello, pero al final se hicieron muy amigos.
Aunque todos sospechábamos que había algo más entre ellos, pero Hero no decía nada y sus coqueteos con sus compañeras de universidad seguían fluyendo. Compañeras sin mucho cerebro, debo añadir, así que yo estaba completamente de acuerdo que Ángela era la persona indicada para él.
—Ángela me adora —farfullo con su forma egocéntrica.
—Ángela tiene una paciencia increíble —reí.
—Tienes que invitarla. Es una niña muy dulce.
—Marie, seguramente tiene cosas que hacer —Hero volvió a comer otra tostada.
—¿No tenéis teléfonos y todo eso?
Oh, que mal, se me acabo el cereal.
—Tal vez vaya hoy, le diré que la extrañan —puso los ojos en blanco. Me miro y me dio una sonrisa, mientras me mandaba un beso silencioso. De manera infantil le saque la lengua y ambos nos echamos a reír. Era lindo volver a la normalidad, al menos por unos minutos.
—Hazlo —aceptó Kami.
Su mirada verde se poso en mí y yo di una sonrisa.
—¿Cómo van las clases? —mierda.
—¿Cómo deberían ir? —intente preguntar, pero era imposible desviar una pregunta de Kami. Al final, suspire: —, bueno, creo que Azusa me odia y hará que cuide más tiempo a su rata chillona que osa llamar perro.
Kami frunció el ceño pero Marie casi salta en su asiento, de felicidad.
—¡Que lindo! —exclamo.
Si, si he tenido que cuidar esa horrible rata y no, no es divertido. Cosas que pasan cuando eres alumna de Azusa. Kami la odiaba, realmente la odiaba en lo que se puede decir de la palabra, si por ella fuera la convertiría en caldo (pequeño accidente cuando arruino no solo una de sus pinturas) pero Marie la adoraba, decía que era la cosa mas adorable que podía existir. Era lo normal; Marie y cosas peludas y chillonas combinan bien.
—¡No dejaré que ese bicho vuelva a entrar aquí! —exclamo Kami, furiosa, debía de estar recordando lo que ocurrió con sus pinturas.
—¡Ay! ¡No seas mala! —chilló Marie.
Hero y yo volvimos a reír, divertidos por la actitud de hermanas que tenían esas dos.
La discusión que surgió luego hizo que me distrajera, de todo lo que ocurrió ayer. A veces, lo mejor era olvidar…
La calle se encontraba atestada, el ruido era ensordecedor –más para mí-. No tenía ningunas ganas de ir al instituto, pero no podía faltar; Kami no me daría el lujo de quedarme en cama, oculta tras la manta y un buen libro por leer…o algo para meditar.
Bostecé por quinta vez, sentí como se me nublaba la vista por las lágrimas.
Crucé la calle junto con un grupo de personas. Hoy no había salido tarde, de hecho tenía todo el tiempo del mundo para caminar tranquilamente hasta el instituto pero mis pies se movían lentamente y sentía un peso como de plomo en ellos.
Antes de salir de mi casa, Hero me había alcanzado en la puerta y simplemente me había dicho "Ten cuidado".
Con esas palabras me tuve que ir a mi excelente gran día.
¿Cómo estará Chrona? ¿Y Black Star?, pensé angustiada, no había sabido nada de ellos y eso era extraño, ¿Cómo le diré a Soul y Tsubaki lo que soy…?
Aminoré el paso. Era cierto ¿Cómo lo haría…?
¡No! ¡No puedes decirles! Si lo haces estarás en problemas, no solo tú, tú familia también, nuevamente esa voz en mi cabeza. Ahora más bien parecía hacer de "la voz de la razón".
Seguí caminando, pisando con fuerza el suelo y sintiendo cierto dolor en los pies. Creo que empuje a alguien en la calle, no estaba segura y tampoco me importaba mucho. Pero creo haber escuchado un "¡Eh! Ten cuidado…". Así que, si, seguramente iba para mí.
Me sentía mal, sentía preocupación por Chrona; no sabía dónde estaba, qué le había pasado o si estaba bien. La última vez que la vi fue en la casa detrás de mi patio, la mansión embrujada –y no parecía irle muy bien-. Además de que la última vez que tuve una conversación directa con ella fue en el almuerzo en que simplemente me dijo que no le diera mas vueltas al asunto.
Era obvio que ella no quería que supiera que era una bruja, como yo no quería que supiera que venía de una familia de caza vampiros y ahora que soy un…demonio. Pero eso no podía evitar que me preocupara por ella.
Podía ir a verla a su casa, sabía donde vivía pero tal vez hoy, solo tal vez, fuera al instituto.
Un bocinazo me hizo levantar la mirada de manera alerta, escuchaba una música pop mezclada con algo más que no me interesaba identificar. Pero pude ver un flamante Ferrari rojo, impecable hasta en las ruedas. Un carro que solo podía ser de una persona.
Kim.
Enfoque la mirada y me di cuenta que había solo una persona adentro. ¿Y Chrona? El auto estaba estacionado así que algo debería estar haciendo, no me importaba mucho. Sin pensarlo más corrí hacía el, empujando a más gente y casi tropezándome con mis propios pies.
Cada vez que me acercaba más podía escuchar mejor su música. Alta como siempre, pareciera que diera conciertos gratuitos. Si fueran grupos que me interesaran, no me molestaría en perseguir todo el auto para escuchar.
Escuchaba el ronroneo del auto.
— ¡Kim! —grite sin más, en cualquier momento veía que se iba y tenía que hablar con ella ahora.
Me acerqué más al auto, por suerte estaba estacionado en la acera en que yo estaba así que no tuve que cruzar. Me plante frente a la ventana del copiloto –donde se suele sentar Chrona, siempre-. Kim, me miro bajo y bajo la ventanilla del copiloto con un gesto delicado desde su lado.
Enarco una ceja al verme. Una pisca de celos me llego, yo soñaba con poder hacer eso y verme bien, sexy, como dirían muchos chicos. Pero no podía por más que intentara.
— ¿Albarn?
Me acerqué a la ventana, sin apoyarme en ella, ya veía que me daba una mirada si le hacía algo a su querido auto. No correría ese riesgo.
—Kim —dije—, tengo que preguntarte algo…
—No me digas que quieres un aventón —se llevo una mano a la frente y suspiro —, ya tengo con Jacqueline y…
—No es eso —le corte, frunciendo el ceño. No necesitaba ningún aventón, aunque a estas horas de la mañana no vendría mal y pareciera que vendría la siguiente era del hielo.
— ¿Entonces…?
— ¿Dónde esta Chrona? —pregunte de golpe, no podía seguir perdiendo el tiempo —, no esta contigo y no vino ayer…
—Maka —dijo tajante y yo levante la mirada, sorprendida, con las palabras en la boca —. Chrona esta…enferma ¿Captas? Esta en cama, no puede salir de casa durante un tiempo así que es normal que falte al instituto. Eso es lo que pasa cuando te enfermas.
Hice una mueca.
Mi instinto me decía a gritos que mentía, y yo creía que Kim debía ser una experta mentirosa pero a mi me era bastante fácil saber cuando alguien mentía. Cosas que se aprenden con el tiempo, y con las enseñanzas que te dan.
— ¿Enferma? —repetí y Kim asintió. Me aleje un poco de la ventana, preguntándome cómo hacer para delatar a Kim de que mentía — ¿De qué exactamente?
Ella se encogió de hombros y gruño.
— ¿Debería saber? Enferma, esta en cama, seguramente con un virus contagioso el cual yo no quiero tener.
— ¿No la has visto?
— ¿Qué parte de "virus contagioso" no contienes? No puedo entrar a su habitación —subió el volumen a la radio y tomo las llaves del auto para encender el motor. Esa era una clara señal de que la conversación había acabado y yo tenía que irme con el rabo entre las piernas.
—Vale —dije entre dientes.
Me dio una sonrisa, aunque no parecía muy amistosa de su parte.
—Nos vemos, Maka —parpadee al escucharla llamarme por mi nombre. Ella nunca me llamaba "Maka" simplemente era Albarn —. Chrona, volverá pronto.
Piso a fondo el acelerador. Las ruedas quemaron el asfalto haciendo un gran chillido y dejando un horrible olor a caucho quemado. Tosí, asqueada por el aroma –más bien humo contaminante mata ozono-.
El Ferrari dio vuelta a la esquina y desapareció, llevándose consigo el concierto gratuito y el rojo chillón.
Me quede de piedra, mirando la esquina con la boca abierta. Podía ver a muchas personas pasar en frente de mí, cruzando la calle y hablando de la telenovela de ayer; nada que me interesara. Además de un montón de autos que iban con el pedal a fondo para llegar a cualquier fuera su destino.
Fruncí la boca y me mordí la lengua, fuerte.
¿Chrona enferma? ¿Realmente esperaba que me creyera esa estupidez…?
No. Ella no estaba enferma de nada, lo sabía, lo sentía o simplemente era más preocupación que había florecido.
Mire el semáforo en verde para cruzar a la siguiente calle, dirección que debía tomar para llegar al instituto.
Mi consciencia de la buena alumna –ya con sus gafas enormes y su libro de bioquímica avanzado bajo el regazo-, se levanto de su siesta de más de diez horas, acurrucada a un lado y me miro con el ceño fruncido mientras negaba frenéticamente con la cabeza.
Di una pequeña sonrisa.
Me gire sobre mis talones y eché a correr calle abajo, empujando a más gente y golpeando a otros con mi mochila.
Solo podía pensar en como estaba Chrona, para mí, lo demás iba bien después. En lo final de la fila, donde no se veía.
Faltaría a clases para verla, no podía abandonarla, simplemente no podía. No importaba que fuéramos tan diferentes de sangre…pero ella me había apoyado y yo la había apoyado a ella en incontables ocasiones. Es y siempre será mi mejor amiga, a quien le secaba las lágrimas en el parque de juegos y quien me sacaba una sonrisa en mis peores momentos. Por eso mismo iría a ver como estuviera, aunque tuviera que meterme a la boca del lobo.
Tendría que ir a la casa de los Gorgon.
Toque el timbre por tercera vez. Sin respuesta, como supuse.
Me daba cierto terror tocar de nuevo, me ponía nerviosa el no saber quien abriría la puerta. Apoyé mi cabeza en la puerta de manera y me concentre bien. No escuchaba nada, ni un ruido de taconeo como el que normalmente se escucha de parte de Medusa y sus gruñidos que siempre va dando de aquí para allá.
Me aleje y bote aire, más tranquila.
…Por ahora, segura.
Toque nuevamente el timbre, con más insistencia. Perdía las esperanzas y me movía de manera nerviosa en el lugar.
La casa de Chrona era grande, una mansión de hecho. Al estilo antiguo –era de las casas más antiguas de la ciudad-. De madera pero ya arreglada varias veces, tenía un color café oscuro sucio, de noche se veía terrorífico, demasiado. Tenía una entrada con un techo y una leve escalera que daba a la puerta principal, con una gran manilla para llamar –tenía forma de león-. Pero ellos habían instalado timbre hace ya mucho.
Ahora que lo pensaba era la típica casa en la que pensarías que viviría una bruja…
—Si…ya voy —se escucho tímidamente desde adentro.
Levante la cabeza, esperando que me abriera.
Escuchaba sus pasos, más bien el roce de sus pies contra el suelo de madera. Seguramente andaba solo en calcetines. Caminaba rápido, pero intentando no resbalarse.
Chrona si estaba y, no, no estaba enferma.
— ¿Dig…? —abrió la puerta y sus palabras se cortaron al verme de pie ahí.
Di una sonrisa, feliz de verla al fin. Para mi asombro y angustia pude ver como Chrona pasaba de ya de por si su blanco natural a un pálido fantasma. Me miro nerviosa mientras apretaba la puerta entre sus manos.
— ¿M…Maka? —murmuro mirando a todas partes.
Parecía paranoica.
—Chrona —sonreí —. Tengo que hablar contigo.
Ella se oculto un poco más tras la puerta, mientras murmuraba algo que no le entendí.
—…No puedo hablar ahora, Maka —ni nunca, completé en mi mente; eso seguramente, era lo que quería decirme.
— ¿Por qué? —inquirí, aun sabiendo la respuesta. Medusa le había prohibido verme, a mí y a Black –de quien tampoco he tenido noticias-. — ¿Qué esta mal? Somos amigas, ¿no?
Había un sentimiento en mi pecho; angustia. Se me estrujaba el corazón de una forma horrible, y el latido era demasiado rápido para mi gusto. Me palpitaba en los oídos y las sienes, sentía la garganta seca y un nudo en ella.
Impotencia. Ese podría ser un gran resumen de todo eso.
Sentía impotencia al saber que yo no podía hacer nada por Chrona, o por lo menos que no me estaba dejando intentarlo.
—Lo somos, Maka…—murmuro muy bajo, tuve que acercarme para oír mejor — pero, no puedo.
Último recurso.
—Creí que eras mi mejor amiga —murmure con los dientes apretados —. ¿Las mejores amigas no se tienen confianza?
Debía funcionar. Chrona podía ser muy llorona en algunos temas.
Ella empalideció y tras un momento de vacilación –en que ambas nos quedamos como estatuas-, abrió la puerta y me señalo que entrara con un gesto de cabeza.
Asentí, sin sonreír mucho y entre, a la casa de Chrona.
Como siempre mire el lugar asombrada, en todos estos años de amistad había entrado a su casa pocas veces pero siempre que lo hacía quedaba maravillada. Por dentro la casa también era de madera, con cuadros antiguos, lámparas hermosas, candelabros, y tallados en algunas partes.
La mayoría de serpientes, se veía muy realista.
—Vamos a mi habitación.
—Vale.
Chrona comenzó a caminar por el pasillo, sin hacer ni un solo ruido. Yo en cambio iba haciendo que los tablones más bien gritaran bajo mis pies.
A lo largo del pasillo había una alfombra rojo escarlata, bastante suave.
Vi como vestía Chrona, un simple vestido negro hasta las rodillas con cortes en punta al final, con mangas largas y unos toques de blanco. Como siempre su cabello más bien parecía un desastre, y como supuse estaba usando calcetines. Sonreí al ver que eran calcetines de osito.
Se veía normal.
Se veía como mi Chrona normal.
— ¿Cómo has estado? —pregunte, intentando apaciguar el silencio de la casa. Era escalofriante —Kim me dijo que estabas enferma.
—…Bastante bien —respondió con nerviosismo. Al parecer se dio cuenta de mi énfasis a la palabra "enferma" — ¿Y tú?
—Lo usual, me quede dormida en clases ayer, me dieron riña pero esta bien —sonreí, aun sabiendo que no podía verme porque iba delante de mi —. No he visto a Black estos días…
Ella se estremeció.
—Que… extraño.
Encontramos la gran escalera que daba al segundo piso, bastante anchas lo cual dificultaba subir –al menos para mí-, sentía que me caería en cualquier momento. También se encontraba forrada con una alfombra roja y suave.
Subimos en silencio.
Al llegar arriba caminamos un corredor más, doblamos en otro y llegamos a una simple puerta. Chrona abrió y yo le seguí.
Cerro tras de si y me miro, apoyada en la puerta.
La habitación de Chrona era bastante simple, una cama, un escritorio, un closet y…nada más. Había una ventana que daba vista a su patio trasero, pero no era nada del otro mundo. A excepción que tirado en un cojin se encontraba el horrible gato negro de Chrona, Luce; el cual me odiaba. No era feo, literalmente, tenía un pelaje brilloso y estaba bien cuidado, pero simplemente me odiaba en todo lo que sea la palabra. Un incidente que cuando era un pequeño casi lo piso y cayó por las escaleras. Así que si, me odiaba y yo a el. Agradecía que estaba dormido.
Ahora que estaba aquí no sabía bien que decir. ¿A que había venido?
Ya no lo recuerdo.
—Entonces…
Levante la mirada y vi a Chrona. Camino lentamente hasta sentarse a orillas de la cama, de manera temerosa. Podía ver como temblaba ligeramente. Tenía miedo de lo que venía a decirle.
— ¿Por qué no fuiste ayer al instituto? —pregunte de golpe. Era mejor empezar con algo sencillo, no podía tirar todas mis preguntas de golpe.
Claro que puedes.
—No pude.
— ¿Por qué?
—Kim ya…te había dicho, ¿No? —murmuro con nerviosismo. Chrona era una pésima mentirosa.
—No estabas enferma —me crucé de brazos y la observé —. Te ves perfectamente.
Ella se sobresalto y fingió toser.
—Chrona…te vi el otro día, ¿sabes? —terminé por decir de golpe. Chrona se quedo mirándome, mientras intentaba desviar la mirada. Tomé aire para hablar — En la casa abandonada, tras mí casa…con Medusa y Kim.
Ella dio un gritito ahogado mientras temblaba más fuerte. Tomo su almohada y la apretó con fuerza contra su cuerpo.
Me preparé para seguir hablando.
—Estaba escondida — ¿Realmente quieres contarle todo esto? ¡Es una bruja! —. Escuche que hablaban, sé que Medusa te prohibió seguir viéndonos a mí o Black…además, sé que eres.
Chrona levanto la mirada, sin expresión alguna, parecía esperar que yo terminará la oración. Nuevamente esa sensación de un nudo en mi garganta, pero tenía que decirlo…era ahora o nunca.
Nunca, es una buena opción.
—Una bruja.
Esperaba cualquier reacción de parte de Chrona, que me gritara, que se pusiera a llorar, que temblara más fuerte, que me sacará a patadas de ahí, que simplemente se quedara en silencio. Pero no esperé lo que hizo.
De un momento a otro ella comenzó a reír, no con mucha fuerza, si no con nerviosismo ahogado.
— ¿Chrona? —le llamé, para que detuviera su risa.
Tenía las mejillas sonrojadas y apretaba con más fuerza la almohada contra su pecho.
— ¿Me has oído? —pregunte por las dudas.
Me acerqué con cuidado, hasta quedar enfrente de ella. Puse mis manos en sus hombros, seguía riendo. La sacudí para que se detuviera, me estaba poniendo nerviosa.
— ¡Chrona! —le grite.
—…lo siento —murmuro, mientras se detenía. Deje de sacudirla.
Bajo la cabeza, mirando el suelo, dejando que su flequillo le tapara los ojos.
—Lo siento —volvió a repetir, más fuerte, pero sin levantar la vista. Nuevamente estaba temblando —. No quería…no quería que te enteraras. No quería…de hecho, nadie debía enterarse. No puedo lidiar con esto…
Afloje mi agarré en sus hombros, me dolían las manos.
—No se cómo lidiar con esto… —parecía estar hablando para si misma —, ¿Qué dirá? Estoy en problemas. No quiero que lastimen a mis amigos…ni a ti, ni a Black.
—Chrona…nadie nos lastimara —susurre, no muy segura, solo quería hacerla sentir bien. De hecho me imaginaba mil formas en que Medusa podía patearnos el trasero.
—No es cierto —negó con la cabeza.
Comenzó a gimotear y supe que estaba llorando.
—No es cierto —sigo diciendo, con la voz cortada y ahogada —. Si los sigo viendo los lastimaran, mi familia es mala, Maka, realmente mala. Yo…yo no quiero hacer esto, de verdad que no lo quiero. No quiero ser como ellas.
Me mordí el labio.
Otra vez la opresión en mi pecho, pero esta vez era por…lástima. Si, podía ser egoísta un momento y sentía lástima por Chrona. Ella era demasiado…ingenua para estar en algo como esto, pero al final le había tocado vivirlo.
Rodee su delgado cuerpo con mis brazos y la acerqué a mi, acurrucándola como cuando éramos niñas. Tras un momento de vacilación Chrona me rodeo y siguió llorando, apretada contra mi cuerpo.
—Todo saldrá bien —le acaricié el cabello.
Chrona era como una hermana pequeña para mí; limpiaba sus lágrimas cuando lloraba, combatía sus miedos, agarraba su mano para guiarla y la levantaba cuando caía.
Pero ahora, no estaba segura qué hacer.
—Saldremos de esta, tranquila —le susurre.
—No lo entiendes, Maka —gimió Chrona —. No puedo verlos, no quiero que los lastimen. Medusa…ella, va a hacer algo y tengo miedo de ello. Me obliga a ser parte y no quiero. No quiero esta vida…
Se cortaba en las oraciones y seguía llorando con más fuerza.
—No te dejaré sola —prometí.
—No sé, no sé que hacer.
—Créeme, yo tampoco —suspire con tristeza.
Le di unas palmaditas en la espalda.
— ¿Pero sabes? —me miró, sus ojos estaban rojos e hinchados, su nariz roja y sus mejillas rojas igualmente. Contrastaba demasiado en su pálida piel natural.
Intente no darle muchas vueltas que ahora mi ropa estaba embarrada.
—Siempre hemos estado juntas contra muchas cosas, ¿no? —Ella asintió, cautelosa y realmente sin saber que decir —, podremos con esto, juntos.
— ¿Juntos? —inquirió.
Asentí y tragué saliva antes de decir:
—Black Star también.
Chrona se alteró al momento de nuevo, el pánico en sus ojos.
— ¡¿Qué?! ¡No podemos meter a Black también! Yo…yo no quiero que nada malo les pase —jadeo y vi como las lágrimas de nuevo se acumulaban en sus ojos azules.
Arrugue la nariz.
—Ni yo, pero tenemos que hacer esto juntos —dije de manera decidida —. Él también esta en esto…tiene que saber. Black…él podrá con ello, estoy segura.
Chrona negó con la cabeza.
—Me odiara.
—Claro que no.
—Claro que si, me odiara. Y mucho.
—Mira, puede ser un idiota egocéntrico —puse los ojos en blanco —, pero es el amigo más fiel que puedes tener. Yo, yo confió en él. Los tres nos conocemos lo suficiente para saber que nos apoyaremos en todo.
Chrona se quedo en silencio.
Eso era verdad, nos conocíamos desde hace años; Black, Chrona y yo éramos amigos desde que somos niños. Jugábamos juntos, reímos, nos apoyábamos y cuidábamos.
Debía creer que él nos ayudaría.
—No puedo decírselo… —susurro.
—No tienes que —suspire —. Yo lo haré, de todas formas, Medusa…
Chrona tomó mi mano con fuerza, haciendo que me sobresaltara.
—No.
— ¿No qué?
—No puedes decirle sola. Es mi culpa que esté en esto, no puedo dejarte sola —dijo firme pero seguía viendo inseguridad en sus ojos —. Lo haré, iré contigo a decirle.
—Pero…Medusa.
—No importa —frunció la boca —. Ustedes son mis amigos…ella…
—De acuerdo —acepté, se veía realmente nerviosa.
Ahora me sentía medio culpable; le había hecho que aceptara que es una bruja pero yo no era capaz de decirle lo que era.
Ser un demonio es peor que ser una simple bruja, por si no lo sabes.
De un golpe calle esa voz.
—Creo que tengo que irme —dije mientras miraba por la ventana. Quien sabe cuanto tiempo he estado ahí con ella, pero no quiero correr el riesgo de quedarme hasta que Medusa llegue.
Chrona asintió en silencio.
Me separé de ella y le di mi mejor sonrisa convincente. Camine hasta la puerta con cuidado. Ya tenía la manilla entre mis manos cuando Chrona volvió a hablarme:
— ¿Alguien más sabe?
Mire sobre mi hombro, preguntándome a qué se refería.
— ¿Qué? —pregunte.
—Que soy…—parecía atragantarse con la simple palabra —Que soy una bruja.
Mierda.
¿Puedo mentirle? ¿Realmente puedo mentirle de esto? Soul se veía muy alterado, pero no quería delatarlo a él, ni tampoco mentirle más a Chrona. ¿Qué le decía ahora? Pero… ¿Si le pidiera a Soul, mantendría el secreto?
Antes de que me diera cuenta, la respuesta ya salía de mis labios.
—No.
Escuche como Chrona suspiraba, aliviada.
Santa mierda, ¿Qué he hecho?
—De acuerdo —dijo, mientras volvía a apretar la almohada contra si misma —. Adiós.
—Adiós.
Antes de poder decir algo más, salí de su habitación y cerré la puerta. Casi corriendo, me escape de la horrible y aterradora casa de los Gorgon.
¿Ahora qué hago?
¿Les gusto?
No les culpo si no, creo que este capítulo estuvo un poco flojo. Daré mi esfuerzo para que el próximo este mejor, pero química y matemática -mis enemigos-, me odian y consumen mi cerebro.
¡Antes de irme! De nuevo, recuerden votar en mi perfil, ustedes son los que votan porque...ustedes leen esta historia.
¡Recuerden mandar reviews! No se tardan nada u-u y le sacan una sonrisa a la loca del otro lado escribiendo todo esto, botoncito de abajo. Si lo hace, están ayudando a que un nuevo escritor se anime a subir sus escritos. Digo yo...
Os quiero.
Nos vemos en la próxima.
Nitta se despide.
