Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

¡Hola mis pequeños pandas! ¿Cómo están? ¿Como fue esta semana? Yo haré un pequeño resumen: basura. La próxima semana tengo prueba de biología, control de matemáticas, tarea y laboratorio de química, ademas de que empiezo mi nuevo curso de ingles. Así que les subo este capítulo, no lo se, para que les suba el animo como a mi al escribirlo. Lo haré rápido porque es tarde y me están sacando de acá u-u.

Antes que nada, quiero agradecer sus hermosos reviews (salto y doy volteretas al verlos. Muchas emoción) y también a quienes leen pero lo hacen desde las sombras (¡Vamos! Anímense a comentar, yo no muerdo u-u) Gracias a lirilara1993, Julliard Evan´s Everdeen, Jaxsy-chan, Bell Star, .9, maka death, Lisue-chan, tsuki 14.16, Love Anna, ailudelastiernas, Viollet-3 (Bienvenida al mundo de Condenados, Viollet, gracias por animarte a comentar). Esta vez no respondí reviews (por vaga, lo siento), pero ahora si lo haré.

Disfruten el capítulo. Es largo, creo, así que prepárense.

Leed cuanto queráis ~


"Condenados"

Capitulo diez.

"La Orden.

Primera parte"


Cuando te sientes mi calor

Mírame a los ojos

Es el lugar donde esconder mis demonios

Demons. Imagine Dragons.

Camine sin rumbo alguno durante un largo transcurso. Realmente, no sabía cómo llegué donde estaba.

De pronto desperté de mis pensamientos y me di cuenta que me dirigía al centro de la ciudad; un lugar lleno de tiendas, escaparates, olor a comida basura y gente, mucha gente. Ahora que estaba a mitad de camino no iba a devolverme…y no podía ir a clases, ni a mi casa.

Seguí caminando en silencio, mirando un punto muerto a la distancia. Estaba demasiado preocupada de mis propias cosas para preocuparme de lo que había delante de mí, si quiera sabía como no me había tropezado a esas alturas.

¿Qué haría con Chrona?

Había una gran cantidad de problemas en todo esto; mentí a mi mejor amiga, mentí a mi novio, mentí a mi familia, a mis amigos, no sé que hacer para protegerlos, tenia un serio problema con las brujas que planeaban algo. Y yo… ¿Qué podía hacer? Aun siendo lo que soy no podía simplemente ir y terminar con todo, tampoco podía ayudar a Chrona sin un buen plan porque Medusa estaría ahí.

Lo que si sabía es que no me quedaría de brazos cruzados y sentada mientras todo esto pasaba.

¿Qué hago con Soul?, pensé afligida mientras seguía mi camino, ¿Cómo decirle lo que realmente soy…? No puedo ocultárselo, dijimos que nada más de secretos, pero tampoco puedo traicionar a mi familia, no puedo poner en riesgo a Hero, Kami y Marie…

—¿… Qué hago? —murmure entre dientes, para mi misma.

Ya estaba llegando al centro, tenía que cruzar unas cuantas calles más y doblar en la central. Ahí podría pensar, o al menos distraerme un poco de todo esto.

Algunas personas pasaban caminando a mi lado; unas me miraban con el ceño fruncido al ver mi mochila al hombro y adivinar que me había saltado las clases, otras simplemente me ignoraban y seguían en sus asuntos. Sentí una pisca de envidia por varias de esas personas, ellas caminaban simplemente por la calle, teniendo una vida casi normal –en lo que puede ser llamado normal en esta sociedad-, y sin preocupaciones mayores.

Aunque cada persona lleva consigo una historia diferente.

Eso lo tengo más que claro.

¿Podré decirle a Soul? Tengo que confiar en él como supongo que confía él en mí, pero esto es demasiado, ¿Qué dirá? ¿Qué ocurrirá? Aun si me decido en contarle la verdad no puedo llegar simplemente y decir "Soul, adivina, tienes razón y no soy humana; soy un demonio con la herencia de la sangre de Lucifer".

Gruñí, molesta.

Agarré con más fuerza la correa de mi mochila y tira de ella hacia adelante. El peso de los libros dentro de ella, chocando contra mi espalda hizo que me tambaleara y un dolor quedara en ella. Di un pequeño chillido y para mi mala suerte me mordí la lengua.

Me llego el sabor metálico de la sangre y el ardor por la mordedura.

¿Cuántas cosas malas podían seguir pasando en este día?

Sentía unas ganas tremendas de golpear a alguien y patear todo lo que cruzara por mi camino, pero estaba en vía pública y aunque golpeara o pateara el poste de luz más cercano o el buzón del correo seguramente vendrían a gritarme o en caso peor –dependiendo del humor de los policías-, arrestarme. A Black le paso una vez, y no fue nada fácil sacarlo.

Black Star.

Mi corazón se retorció con dolor en mi pecho, como si me hubieran enterrado algo en el. Black Star, ¿Dónde estaba él? ¿Por qué no me había hablado o no lo había visto? Temía por él, es cierto, me preocupaba porque lo conocía lo suficiente para saber que podía estar en problemas, ¿Y si eran graves?

Por qué de la nada mis amigos se comienzan a alejar, más secretos comienzan a arruinarme la vida ¿Por qué? ¿No podía tener una vida normal; viendo películas en la noche comiendo palomitas, hablando con amigas de cosas sin sentido, hacer la tarea, escaparme de noche, dormir hasta tarde?, me sentía enfurecida conmigo misma y con alguien más, quería y deseaba con toda mi alma culpar a alguien más de todo esto, ¿Dónde estas Black?

—Mira, ahí esta.

Mi pie titubeo al escuchar eso. Volví a la realidad y miré a mí alrededor; no tenía idea donde estaba, al parecer había seguido caminando y había llegado a un callejón entre dos edificios. Agudicé el oído, al mismo tiempo que intentaba calmar mi respiración.

El callejón era ancho, pero oscuro, tenía muchas vueltas y salidas. Supuse que podría devolverme simplemente y llegar a la calle principal por donde había venido.

Era un buen plan.

Estaba a punto de darme vuelta cuando sonidos de pisadas hicieron que me detuviera. Seguí caminando derecho, pero más lento. Despacio mire sobre mi hombro y en un rápido vistazo pude ver a dos hombres; altos, de tez blanca y cabello oscuro, parecían divertidos con algo.

Intenté tranquilizarme…tal vez…

Olvídalo, si te estas siguiendo.

Nuevamente mi consciencia hace acto de presencia.

Apreté el paso y comencé a caminar más rápido, intentaba dar mis mejores pisadas para no doblarme un tobillo o chocar con una de las cajas vacías que había. El callejón hizo que doblara a la izquierda y yo lo hice, intentan apurar más el paso –de ser posible-, no correría, no, no lo haría. No les daría la satisfacción de saber que me ponían nerviosa. De ser necesario, les daría una buena patada y los mandaría a volar.

Escuche risas detrás de mí y al mirar nuevamente sobre mi hombro, los vi, casi igual de cerca que antes. ¿Cómo lo hacían? No parecían cansados por el esfuerzo, parecían simplemente como si caminaran así todo el tiempo. Volví la vista al frente y nuevamente di unos cuantos giros, quería salir de ahí ahora. Odiaba estar encerrada, necesitaba salir, al menos me sentiría levemente más segura.

—Huele bien…

Abrí los ojos, sorprendida.

Era obvio, ¿Cómo no me di cuenta antes? Tez pálida, esa sonrisa, ese brillo en los ojos; divertido, coqueto y al mismo tiempo salvaje, no se cansaban al seguirme.

Miré al frente, intenta calmar el martilleo que era mi corazón. No ayudaba en nada que estuviera así. Podía ver la salida a otra calle, seguramente la paralela a la central por donde yo había entrado, de todas formas no importaba, solo quería salir a algún lugar con más testigos cerca.

—Escucho su corazón.

—Me da hambre.

Eran vampiros.

Claro, esto siempre me pasa a mí. Atraía a una cantidad de vampiros increíble, sin siquiera intentarlo. ¿Sería algo de mi sangre? ¿Tendríamos algo…especial por lo que somos? Luego lo averiguaría.

Por fin. Salí del callejón y la brillante luz de la tarde me cegó unos segundos. Seguí caminando al frente, sin detenerme, podía sentir los pasos de los vampiros tras de mí y no me pararía a hacer otra cosa.

— ¡Eh, tú! —grito uno —. La chica.

Sentía el corazón en la garganta y unas ganas enormes de vomitar –sin razón aparente-.

— ¡Ven a jugar un momento! —se mofó otro.

No tengo ganas de "jugar" contigo.

—No seas tímida.

Quería gritarles que se alejaran, pero sentía que sería perdida de tiempo tratas así con ellos. A los vampiros, normalmente, solo podías hacerlos entrar en razón con una buena paliza. Cuando tienen hambre, claro.

Me encontraba en una calle, si. Pero en una calle vacía, las vitrinas de las tiendas estaban cerradas y realmente no había nadie en la calle, si quiera paseando. ¿Dónde estaban todos?

Mi corazón dio un vuelco y sentí el palpite en mi sien. Estaba sola, con aquellos dos vampiros. Tenía que analizar cuidadosamente la situación; podía correr, pero nuevamente dudaba que mi velocidad fuera mayor a la suya, no tenía armas, estaba sola, no podía gritar porque sentía la garganta seca y aun así no se veía nadie en toda la cuadra.

Sera mejor que siga caminando, no te detengas, Maka, no te detengas.

— ¡Eh! ¡Un momento!

Iba a seguir caminando, cuando cuatro vampiros más aparecieron delante de mí –prácticamente materializándose de la nada-. Me bloqueaban el paso y a poco se acercaban a mí.

Me plantee en el suelo, alerta y mirando a todos lados. Oh no, me estaban encerrando en un círculo. Cada vez se acercaban más y cerraban el círculo, quedando yo en medio. Todos tenían una sonrisa divertida en el rostro y debía admitir, a regañadientes, que todos eran guapos.

Demasiado quizá.

— ¿A dónde vas? Recién empezaremos a jugar —dijo uno de los vampiros enfrente de mi, tenía el cabello oscuro, contrastaba con su pálida piel.

—Sera divertido —ronroneo uno tras de mi, a quien no vi.

Tragué saliva.

— ¿Por qué no hablas? —pregunto el que estaba al lado del vampiro de cabello oscuro, a mi derecha.

—El gato le comió la lengua.

Se rieron, como si fuera un gran chiste, aunque realmente fuera lo más cliché que podía decirse.

Había algo extrañamente familiar en todo esto. Sentía algo extraño…

— ¿No nos recuerdas? —pregunto uno, estaba a mi lado derecho.

—Ah…—gire a verlo, con curiosidad.

Parpadee mientras enfocaba la mirada; esa mirada, esa sonrisa, y entonces vi a su compañero, quien se encontraba a su lado, tenía una marca, de quemadura…

—Son ustedes —sisee. Claro, eran aquellos vampiros que me atacaron esa noche en que fui a comprar para la cena de Hero, la misma noche en que fui salvada por Soul y Tsubaki.

Ahí estaban esos dos, que al final habían escapado. Pero estaba vez no estaban solos.

Uno de los vampiros –él que no tenía la marca-, silbo.

— ¿Solos nos recuerdas por eso? ¿No por nuestro atractivo? —sonrió con sorna mientras se cruzaba de brazos.

En el día era más fácil verlos, aun estando nublado, prefiero estar así que en plena noche pero aun estaba sola y no tenía ningún arma. ¿Cuál era la otra lección que me habían enseñado? "Cualquier cosa puede ser usada como arma; desde las manos desnudas, hasta un zapato".

— ¿Qué atractivo?

—Ya deja de jugar —gruño un vampiro del grupo, desconocido para mí —. No tengo todo el día.

—Su sangre, huele diferente —ronroneo uno detrás de mí, seguramente uno de los que me seguían por el callejón —. Que ganas de…

— ¡Ya! —le corto otro.

Tomé aire mientras analizaba mejor la situación, ahora no tenía ninguna posibilidad de que me rescataran, y tampoco esperaba que lo hicieran. Yo saldría sola de esa situación porque yo podía, simplemente.

Cuando quería, era buena cazadora.

¿Cazadora? Ni si quiera aceptaste ser parte de la orden, durante diecisiete años.

Oh no, esa voz de nuevo no.

La empuje a la parte más alejada de mi cerebro y la encerré ahí, llenándola con cadenas, poniéndole un calcetín en la boca y cerrando la puerta con llaves y mil candados. No quería que molestara, al menos por los próximos cinco minutos o más de ser posible.

—Terminaremos lo que comenzamos el otro día —gruño el vampiro al que había quemado con el agua, me miraba con odio y mostrándome los colmillos. No me moví, si quiera temblé, me mantuve firme en mi lugar simplemente alerta —. Maldita…

— ¿Te duele? —sonreí burlona con más agallas de las que sentía —. Pienso que es mejor que un tatuaje…ya sabes, las chicas pensaras que eres ardiente.

—Pequeña zorra.

— ¿No buscan eso los vampiros? Ser atractivos.

— ¡Hija de…!

Se abalanzo contra mí, con furia. Había logrado mi cometido que era provocarlo para que hiciera justamente eso; lanzarse contra mí. Ahora tenía vía libre para salir porque había dejado una parte descubierta del círculo en que me encerraban –el cual era imposible saltar-. Tenía que actuar rápido.

El vampiro se tiro en mi dirección con ferocidad y sacando colmillos y garras al mismo tiempo. La visión hizo que me estremeciera pero no había tiempo. Todos mis sentidos se agudizaron de una manera increíble. Me moví hacía el lado, esquivando el golpe; el vampiro paso rozando mi costado pero antes de que volteara le lancé una patada justo en el estomago con toda la fuerza que pude reunir en ese leve segundo. Se removió gruñendo y dio un paso atrás, tambaleándose y chocando con otro de sus compañeros.

Un vampiro me grito algo, un insulto probablemente.

Alguien intento agarrarme, tomo la manga de mi chaqueta pero antes de que se aferrara mejor le lancé un codazo a la nariz, sentí el crujir de algo rompiéndose y supuse que le había roto la nariz –no importaba, en el peor de los casos, se tardaría veinte minutos en mejorarse-. Me soltó y yo vi el espacio libre en medio del caos de colmillos y gruñidos en que estaba metida.

Solo segundos.

Tres vampiros intentaron atraparme, saltando como panteras y moviéndose con velocidad. Di un salto para darme impulso y corrí al espacio libre que daba a la calle y a mi libertad; de ahí seguiría corriendo aunque mi vida dependiera de ello y lo hacía, de hecho.

Tuve que agacharme y lanzar unos cuantos golpes, además de saltar a uno –creo que fue un salto, mi pie golpeo su cabeza-.

— ¡No dejen que se escape! —gruño el vampiro al que le había roto la nariz, lo supe por la forma de hablar, como si se ahogara.

— ¡Ven aquí, escoria!

Estaba apunto de salir cuando me tomaron la muñeca con ferocidad, enterrándome los dedos y las uñas. Chille del dolor y me sacudí pero simplemente hizo que me arañara todavía más. Miré al vampiro, tenía ojos grises y llenos de odio hacia mí.

Si no hacía algo rápido…

Algo hizo click en mi cabeza y solté un gruñido. El vampiro pareció perplejo unos segundos y a través del reflejo de sus vacíos ojos pude ver la confusión, me veía con ¿Miedo? No, más bien con extrañeza.

Con mi otra mano tome el cuello del vampiro y lo estruje entre mis dedos, se sentía blando, como si fuera una esponja en vez del duro mármol que solía ser al tacto. Apreté el agarré, esperando que me soltara. No era mi idea quitarle el aire, sabía bien que los vampiros no necesitaban respirar pero simplemente esperaba que me soltara.

—Suelt…

Se removió y al fin soltó mi muñeca, justo para cuando mi sorpresa, lo estaba levantando un poco del suelo. Tomo mi brazo con ambas manos. Al sentirme libre, sonreí y simplemente lo lancé contra sus compañeros, que ya cargaban contra mi.

Todos parecían perplejos por mi acción.

— ¿Qué fue eso? —gruño uno, mirándome espantado.

—No puede ser una simple humana, ninguno podría levantar así a uno de los nuestros…

— ¿Qué mierda eres?

No me quede a responder sus preguntas.

Antes de poder analizar lo que hice y sentirme un tanto fascinada por la acción, eche a correr calle arriba. Suponiendo que era donde llegaría a la calle principal. Aun sintiendo las piernas entumecidas y un cansancio enorme, no me detuve, no planeaba hacerlo.

Ya iba a mitad de camino y todavía no aparecía nadie por ahí. ¿Qué ocurría? ¿Por qué todas las tiendas también estaban cerradas?

— ¡Ven aquí, pequeña zorra!

—Te atraparemos.

—Todavía quiero beber tu sangre, fenómeno.

Corrí y corrí, acelerando el paso y dando largas zancadas.

Se estaban acercando, lo sentía.

Mi corazón latía deprisa y el oxígeno entraba a bocanadas haciendo que me sintiera agobiada y una sensación de ahogo se me aflojara en el pecho. Movía mis brazos de atrás hacia adelante, planeando darme alguna clase de impulso.

Ya estaba llegando a la calle principal.

Doble la calle hacía la calle principal, dando un salto hacia la avenida. Al momento de salir escuche el ruido de los automóviles y el murmullo mezclado de todas las conversaciones de la gente. Choque con tres personas –al mismo tiempo- y las tres me maldijeron de manera muy grosera, pero era lo mínimo cuando una loca te cae mientras tú caminas tranquilamente por el centro.

Miré hacia atrás y vi la calle vacía por donde había venido, ¿Por qué nadie entraba? A la mitad podía ver a los vampiros, que parecían que seguirían corriendo tras de mí o tal vez no lo harían. No me quedaría a averiguarlo.

Seguí corriendo, sin saber realmente a donde iba pero alejándome de ahí e intentar que me perdieran de vista. Cruce unas dos calles –casi en rojo-, empuje a varias personas sin poder evitarlo, choque con un carrito de dulces y esquive a unas cuantas otras. Todavía tenía todos mis sentidos alerta.

Doble en la siguiente calle y mientras lo hacía choque con alguien, de frente.

— ¡Ay!

— ¡Ou!

Me queje, mientras caía de trasero al duro suelo. Fue un golpe fuerte y sentí como un calambre me subía por la columna.

— ¡Hey! ¿Qué te pasa? —me queje, mirando el suelo cuando realmente la culpa era solo mía. Solo quería culpar a alguien más.

— ¿Qué pasa conti…? —Se corto a la mitad; esa voz, la reconocería donde fuera –para mi mala o buena suerte-. — ¿Maka?

Levante la mirada y entonces vi a Soul, de pie en frente de mi, impecable como si no hubiera chocado conmigo.

Su mirada sorprendida se convirtió en una sonrisa divertida al verme tirada en el suelo.

—Si eres tú —sonrió —, solo tú correrías de esa forma por la ciudad y chocarías así con la gente.

—Ja Ja —gruñí, intentando levantarme pero realmente me dolían todos los músculos —. No es divertido, Soul.

Me tendió la mano y sin esperar que la aceptara, tomo la mía y me levanto de un tirón; no muy delicado, de hecho.

—Ya sabes, lo de siempre, paseando por el centro haciendo unos tramites como todo los días —dio una sonrisa torcida.

Yo le lance una mirada de "la verdad, idiota".

—Vine a buscarte —se encogió de hombros —, no llegaste a la escuela y me preocupe, tú no eres de las que faltan.

—Solo porque saque buenas calificaciones…

—Maka, en todos los años que hemos ido al instituto juntos, y eso es desde el pre-escolar nunca has faltado a clases.

Suspire mientras intentaba mantener la calma.

—Tuve…percances.

—Ya lo veo —enarco las cejas mientras me observaba minuciosamente —. ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué estas…sangrando?

Lo último lo dijo entrecortadamente, y dio un paso atrás. Susurre un "ah", miré mi muñeca; estaba sangrando y era en donde el vampiro me había enterrado las garras, volví la vista a Soul quien estaba pálido.

Me cubrí la muñeca con el chaleco, omitiendo el hecho de que la estaba ensuciando con sangre.

—Percances —murmure avergonzada —, ya te dije.

— ¿Qué clases de percances significan que ti corten la muñeca?

—Solo los míos —suspire —, créeme.

Intento tomar mi brazo, pero antes de poder se alejó de nuevo, con una mueca.

—Tienes que curarte.

— ¿Con qué? Parara solo.

Soul frunció el ceño y me fulmino con la mirada.

— ¿Sabes que es muy difícil acercarme a ti ahora mismo? —Hizo una mueca —El olor de la sangre…

—Lo siento —murmure, me di la vuelta y subí la manga de mi chaleco —. Ahora mismo veré que hago.

—De acuerdo.

En ese momento caí en la cuenta que todavía llevaba la mochila; la había llevado puesta todo la carrera y mi pelea con los vampiros, eso explicaba el dolor muscular que sentía ahora entre mis omoplatos.

Me la saqué de la espalda y la apoyé en el suelo, mientras yo me arrodillaba. Por suerte, esta calle tampoco estaba tan llena pero aun así había gente pero nadie se paraba a mirarnos. Abrí el cierre con fiereza, haciendo crujir algunas cosas en mi mochila. Busque entre ellas y encontré unos pañuelos desechables.

Peor es nada y eso era mucho mejor de lo que tenía previsto.

Saqué el paquete y de tirón tome dos pañuelos y limpie mis heridas. Un ardor me golpeo al primer contacto, pero luego se paso, un poco. Al limpiar parte de la sangre pude darme cuenta que eran cortes un poco profundos pero no tan graves como temía.

Use otros dos pañuelos para limpiar y los que ya estaban ensangrentados los tiré al fondo de mi mochila, esperaba que el aroma del carbón de mis lápices y el de los libros viejos apaciguara el de la sangre casi fresca.

—Soul —le llamé mientras ordenaba las cosas.

—Hmp…

— ¿Estas respirando?

Escuche una risa de su parte.

— ¿A que viene eso? —dijo burlón.

Me encogí de hombro al mismo tiempo que cerraba mi mochila. Me levante y me la puse nuevamente en la espalda. Me sentía sudada, y odiaba, realmente odiaba esa sensación de estar pegajosa.

—No lo sé, era por la sangre…

— ¿Para que no la oliera? —completo. Asentí —. No, no estaba respirando, pero eso es otra cosa, cualquier humano puede no respirar en el tiempo en que tardaste hacer todo eso.

—Es bueno saberlo —respondí sarcástica.

— ¿Vamos? —inquirió.

Yo le miré con curiosidad.

— ¿A dónde?

—No lo sé, pero no podemos volver al instituto a excepción que quieras un castigo y no creo que quieras ir a tu casa…

Me estremecí al pensar entrar a mi casa antes de la supuesta hora en que salgo del instituto. Kami me mataría.

—Mejor caminemos.

—Claro —sonrió.

Seguimos por la calle, a cierta distancia como si solo fuéramos simples amigos. La gente miraba a Soul un momento y luego a mí, pero seguían sus caminos.

—Y… ¿Quién te hizo eso? —pregunto.

— ¿Qué cosa? —me hice la tonta.

—No seas tonta, Maka —me riño — el corte en la muñeca y estas desordenada, no me vengas a decir que ahora te estas liando con otro vampiro…

Le di un golpe en el hombro. Él simplemente se río.

—Un grupo de vampiros —respondí finalmente —, estaban los compadres del otro día, esos de la tienda…pero ahora venían acompañados.

Por alguna razón cuando lo dije sonó más calmado que cuando ocurrió, como decir "Si, como todos los días me atacaron unos vampiros pero nada del otro mundo y nuevamente desayune cereales".

Soul se tenso a mi lado.

— ¿Los vampiros del otro día? —gruño.

—Si.

—Malditos.

—Soul, para.

—Creí que les había dejado las cosas claras.

—Si los dices por el trabajo de guardaespaldas que hiciste el otro día —rodé los ojos —, no puedes estar evitando que me maten en cualquier momento.

—La diferencia es que eso si podía evitarlo —remarco.

—Ya que importa, ya no están —intente razonar.

Soul resoplo.

En ese momento cruzamos la calle y pasamos frente a una cafetería, el aroma a café de vainilla mezclado con el chocolate de algunos pasteles hizo que sintiera hambre y al pasar frente a la puerta sentí la calidez que emanaba desde adentro.

—Por ahora… ¿Y tú que hiciste?

— ¿Qué crees?

—Correr en círculos —se encogió de hombros —, es una gran opción.

Le llego otro golpe, esta vez más fuerte pero estoy segura que tampoco lo sintió.

—Golpee algunos y aplasté a otros —respondí de manera cortante y con cierto orgullo.

Soul enarco una ceja.

— ¿Aplastaste?

—Uno estaba agachado y tuve que saltarle, creo que le pise la cabeza o algo así, no estoy segura —hice un ademán con la mano, restándole importancia.

Soul estalló en carcajadas.

— ¡Oh! Eso debió ser tan divertido —dijo entre risas.

Tercer golpe.

Iba a replicar pero algo atrajo mi atención, algo que hizo que fijara la mirada en el otro lado de la avenida. Entre el gentío pude localizar cabello azul, y solo conocía a una persona con el cabello así.

Black Star.

Rápidamente cambie mi dirección y me preparé para cruzar la calle, estaba a punto de hacerlo pero Soul me tomó por el brazo. Me di vuelta para protestar, mientras me agitaba para que me soltara y dejará ir a buscarlo.

Iba a perderlo de vista.

— ¡Suelta, Soul! —grite mientras me agitaba.

—Maka, esta en rojo —resoplo, sin soltar su agarre sobre mi pero con una mueca de enfado — te atropellaran.

— ¡No lo harán! —Grite — ¡Tengo que ir a buscarlo!

—Espera que se ponga en verde.

— ¡Se irá! —mi desesperación crecía sin poder detenerla. Soul no entendía, no entendía que tenía que ir a hablar con Black, tenia que hacerlo — ¡Black! ¡Black! ¡Black Star!

Comencé a gritar, intentando captar su atención pero entre la mezcla de voces de la gente y el ruido de los autos no me escucho, seguía su camino por la calle sin reparar en nada más que donde fuera que sea su destino. Además de que Black sea las personas que escuchan la música a todo el volumen y le había dejado ya casi una sordera, no ayudaba mucho.

Me removí nuevamente, pero con más fuerza.

— ¡Black Star! —seguí gritando, desgarrándome la garganta.

Varias personas a mi alrededor voltearon a mirarme, como si estuviera loca.

—Maka, espera —Soul estaba tenso, perdiendo la poca y nada paciencia que le quedaba.

Se estaba alejando, lo estaba perdiendo de vista al final de la avenida entre todo ese mar de gente.

—…tengo que ir con él.

—Espera.

— ¡No puedo! —intenté tironear a Soul junto a mi para cruzar la calle, si no podía soltarme, él iría conmigo. Era muy difícil porque se había plantado al suelo como una roca —. ¡Vamos, Soul!

Pensé en patearle y correr.

— ¡Tranquilízate, mujer!

Cuando iba a protestar el semáforo cambió a verde. No me importo que no estuviera en la esquina para poder cruzar "adecuadamente", simplemente tironee más fuerte, obligando a Soul a soltarme y corrí para cruzar la calle.

Seguí el camino de Black por la avenida, esquivando a la gente e intentando mirar sobre sus cabezas localizando a mi amigo.

Sentía a Soul cerca de mí.

— ¡Maka! —me llamo, pero no voltee a verle.

— ¿…Dónde? —dije más para mi.

Seguí caminando, entre la gente muy perdida en sus propios problemas.

Nuevamente localicé su cabello azul, ahora agradecía que lo tuviera así, era más fácil encontrarlo. Doblo en un callejón, de manera automática como si supiera el camino de memoria.

Aceleré el paso e hice lo mismo que él, sentía como Soul me pisaba los talones pero ahora no hacía preguntas, aunque sentía que no estaba muy de acuerdo en todo esto que estaba haciendo. El callejón era largo y angosto, con contenedores de basura que apestaban y las paredes de los edificios con las escaleras de incendios.

Black iba al final del callejón y empezaba a perderse nuevamente.

Troté hacia él, con el mayor silencio que se podía hacer en mis condiciones.

Salimos a otra calle, pero menos congestionada aunque con personas vagando por ahí. Había un restaurant de comida china y otra tienda de bromas. Mire hacia ambos lados, buscándolo y lo encontré dirigiéndose a un edificio. Le seguí pero ya no tan de cerca, para que no me viera.

Había escalones que llevaban a una especie de sótano escondido en aquel edificio, con una puerta de metal.

Intente caminar despacio, para que no me viera.

Black tocó la puerta, distraídamente y creo que dijo algo, no estoy segura pero segundos después la puerta se abrió y entro, desapareciendo tras la gruesa puerta de metal.

Cuando se cerró y me quede sola con Sou, él hablo:

— ¿Ahora qué?

—Tengo que hablar con él —murmure.

— ¿Vas a entrar ahí? —pregunto casi alarmado, paso un brazo por mis hombros acercándome a él, ahora no me molestaba porque no había mucha gente y nadie parecía figare en nosotros — Si quiera sabes qué es.

—Si se —remarque.

Soul gruño.

—No estoy seguro de que debas entrar sola.

—Soul, créeme, tengo que entrar sola —murmure pensativa.

Sabía qué era ese lugar; era La Orden, cuartel de los pocos cazadores de vampiros que seguían en vigencia aun sabiendo que no los necesitaban porque existía el tratado. Prácticamente, estaba contra la ley y por eso lo mantenían así de oculto. En los años de la colonia estaban llenos de estos y además los caza vampiros caminaban por la calle con normalidad, ahora no era así. Simplemente no podían hacerlo. Sabía que este lugar era La Orden porque hace muchos años Spirit me enseño donde quedaba, solo vine una vez con él y no volví nunca más.

Hasta ahora.

—No puedes acompañarme.

Imposible que un vampiro entre a un cuartel de caza vampiros.

—Pero…

—Soul, estaré bien —sonreí volteando a mirarlo —. Tienes que confiar en mi, al menos alguna vez en tu vida.

—Confío en ti —respondió pero con los labios apretados —, solo que no confío en tus acciones impulsivas.

—Hablo el señor razón —rodé los ojos.

—Maka…

—Estaré bien, tengo que ir —volví a decir, preparándome para irme.

Soul me atrajo hacia él y rápidamente me dio un beso en los labios –tal vez fue un rocé-, pero de todas formas sentí como todos mis sentidos desaparecían y me concentraba solo en él. Me acaricio levemente el cabello y beso mi nariz.

—Esta bien —acepto al final —, te iré a ver luego.

—Cuento con ello —murmure, sonrojada.

—Cuídate, Maka —pidió.

Le di un beso en la mejilla de despedida, pero nerviosa, temía que nos vieran aun estando ahí donde pasaba poca gente.

—Y tú, Soul —rogué.

Me di vuelta y camine hasta el lugar despacio, con cautela. Estaba atenta a escuchar algún movimiento de Soul. Ya estaba frente al primer escalón cuando voltee a ver, primero sobre mi hombro de forma disimulada; Soul ya no estaba, había desaparecido.

Sentí tranquilidad, ahora podía pensar que Soul estaba más seguro.

Baje las escaleras, de a poco y en silencio. Sentía el nerviosismo y la adrenalina correr por mis venas, es cierto que sabía donde estaba pero nunca había entrado a La Orden. Estaba nerviosa por lo que iba a encontrar, pero tenía que hablar con Black.

Llegué frente a la puerta de metal, no tenía manilla.

Era obvio, sabía como se abría esa puerta. No tenía manilla para que nadie que no fuera caza vampiros –o tuviera el entrenamiento-, pudiera entrar. Pase mi mano por el metal, tanteándolo. Lo sentía liso, pero más a la derecha de la puerta había un leve relieve que pasa desapercibido a la vista. Con la yema de mis dedos recorrí el relieve, formando el dibujo. Era un símbolo, el símbolo de los caza vampiros.

Apoye mi mano en ella y me concentre en recordar al pie de la letra lo que tenía que recitar. Si me equivocaba…

Escarbe en mi mente, haciéndome puré el cerebro.

Al final la encontré. Tragué saliva.

Inmundis sanguine ad nunquam sit nobiscum* —recite el lema de los caza vampiros.

Hubo un segundo en que no escuche nada y temí haberlo dicho mal, pero luego un rechinido y la puerta se abrió. Aliviada, la empuje un poco, adentro estaba muy oscuro. Nuevamente ese miedo de no saber que encontrar, pero ya estaba ahí, no podía retirarme.

Entre antes de que me arrepintiera. Al momento de entrar por completo, la puerta se cerro tras de mi, dejándome a oscuras.

Di un jadeo y me pegué a la pared, tanteando en busca de la puerta y una forma de salir pero la pared se sentía completamente lisa.

Respiré agitadamente, temerosa por no saber a donde ir.

Entonces en mi ataque de pánico vi como de a poco se encendía unas luces en las paredes, iluminándome el camino.

Parpadee, acostumbrándome a la luz.

Estaba en un salón, donde yo me encontraba no había nadie, solo había unos sillones –bastante gastados- y al final un umbral sin puerta que daba a un pasillo largo. Ahí hacía frio, las paredes eran de piedra y la humedad se acumulaba.

Me estremecí y comencé a caminar hacia el pasillo, al frente de mí.

Mis pasos retumbaban en el suelo de piedra, aunque estaba siendo cautelosa, se escuchaba como si en vez de usar converse estuviera usando tacones aguja. Llegué al pasillo y comencé a adentrarme en el; tenían pinturas colgadas en las paredes, de época de la colonia, desde la primera generación de caza vampiros hasta la que estaba actualmente. En una de las fotos pude reconocer a Spirit de joven junto con Stein –quien no parecía haber cambiado mucho-.

Seguí caminando, pensando que luego podría dar un paseo turístico por el lugar.

Cuando ya me preguntaba cuan largo sería el pasillo, escuche voces y podía ver como se acababa el pasillo y daba entrada a un gran salón.

Me apresuré y observe el lugar; de ahí venían los murmullos, había mucha gente, o al menos mucha gente para una causa como esta, todos inmersos en algo. El salón era grande y espacioso, tenía también varios sillones y mesas, además de muestras de armas y algunos planos de la ciudad colgados en la pared, al fondo había otros corredores que seguramente daban a otros lugares. No importaba, yo solo estaba ahí para hablar con Black.

Pero sentía que había entrado a la boca del lobo.

Di un paso, adentrándome al lugar. Ya estaba preparada mentalmente para enfrentarme a alguien…

— ¡Maka!

Ese grito me saco de mis pensamientos e hizo que me sobresaltara en mi lugar.

Al momento, la figura de Hero se posiciono enfrente de mí.

— ¿Qué haces aquí? —Gruño con los brazos cruzados y el ceño fruncido, tenía una mirada severa, extraña en él que siempre sonreía y se comportaba como un crío — ¿Qué haces aquí, Maka?

—Eh…yo —no podía decir algo inteligente, estaba demasiado anonada para pensar. Hero se veía muy cambiado ahora; llevaba una camisa blanca, unos pantalones morados y encima una gran capa oscura con capucha, además de que a la cintura llevaba a Excalibur —. Vine a hablar…

— ¿No podías esperar? —siseo, hablaba en voz baja pero en sus ojos veía que quería gritarme hasta dejarme sorda — Rayos, Maka, no puedes estar aquí.

Ahora fue mi turno de fruncir el ceño.

— ¿Por qué no? Yo pertenezco aquí tanto como tú o…

— ¡No! Tú no perteneces aquí —dijo exaltado, haciendo una mala imitación de mi voz —. No desde que tú siempre te niegas a ser parte de esto.

—Vengo de una familia de caza vampiros, se como entrar eso ya debe ser suficiente...

— ¡Maka! Incluso para alguien que venga de una familia de caza vampiros es peligroso mientras no seas miembro – parecía desesperado, me recordó aquella vez cuando era pequeña y me intentaba explicar una y otra vez que no existía el monstruo de debajo de la cama —. Nadie que no sea miembro puede entrar aquí.

—Spirit me enseño, cúlpalo a él.

—Porque creía que te unirías algún día, igual que yo.

—No lo encuentro necesario.

—Maka…

Levante las manos, con impaciencia.

—Mira, Hero —comencé — lo único que vine a hacer aquí es hablar con alguien, vi a Black Star entrar aquí…tengo, tengo que hablar con él.

Hero apretó los labios, formándose una línea. Se veía severo pero yo me mantuve seria, luchando por lo que quería. No me sacarían de aquí hasta que consiguiera lo que quería.

—No me demoraré mucho.

— ¿No te iras aunque te lo diga o te saque? —pregunto, mientras se pasaba una mano por el cabello.

Negué con la cabeza.

Al final resoplo y se dio la vuelta, todavía molesto. Dio unos pasos y yo me quede donde estaba, sin saber que hacer.

—Vamos.

— ¿Me llevaras? —pregunte asombrada.

Hero me miro sobre su hombro.

—No puedes estar sola aquí, Maka —rodó los ojos —, ya te dije que es peligro.

—De acuerdo… —di unos pasos hasta alcanzarlo y comenzó a caminar.

Nos adentramos en aquella fría sala, había muchas personas viendo planos de la ciudad, otras que conversaban, algunas que simplemente estaban sentadas pensando en sus cosas y otras –más intimidantes- que afilaban o limpiaban sus armas; cuchillos, dagas, espadas, hachas, pistolas…

Me estremecí sin poder evitarlo y pensar que yo estaba aquí simplemente con una mochila y nada más me hacía sentir desnuda frente a todos.

Más de una persona se me quedo mirando perpleja, para luego murmurar algo. Hero no parecía percatar en ello, o tal vez no le importaba realmente. Parecía irme señalando cosas sin muchas ganas, más bien por ser cortes.

—Este es el salón principal —dijo —, aquí es donde llegamos pero no hacemos mucho, realmente, es más bien de convivencia.

— ¿Convivencia?

—Hasta los cazadores tenemos que tener compañía —dio una sonrisa.

Nos paramos frente a la pared, había varios corredores oscuros que llevaban a otros lugares, a mi todos me parecían iguales y no sabía que había detrás de cada uno. Hero parecía estar pensando en algo.

—Black Star…—murmuro, viendo cada corredor —seguramente estará en la sala de armas.

Comenzó a caminar por el corredor de la izquierda, en el cual al momento de poner un pie se comenzó a alumbrar con una tenue luz.

— ¿Cómo sabes que esta en la sala de armas? —pregunte mientras le seguía, detrás de él.

—La mayor parte del tiempo esta ahí.

Si Black esta aquí… es un cazador de vampiros pero ¿Cómo? ¿Por qué no me dijo antes? Creí que éramos amigos, pero tal vez, hay otra explicación para esto, estaba tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta que Hero se había detenido y choque contra su espalda.

Me queje por el golpe, pero Hero siguió caminando y se adentro a la sala.

Rápidamente le seguí, sin darme tiempo de imaginar cómo sería la sala de armas. Era grande y con un techo alto, pero no tan grande como el salón; tenía varios espejos, en las paredes había espadas de distintos tamaños, dagas, cuchillos enormes, pistolas, balas, látigos, ballestas, arcos. Además de haber también sacos para golpear, muñecos a los que tenías que dispararles, colchonetas y más cosas que no conocía muy bien.

— ¡Black Star! —grito Hero.

Automáticamente levante la mirada, recorriendo la habitación con ella, no encontraba a mi amigo. Intente ver el mismo lugar que Hero, pero antes de eso me di cuenta como alguien caía –si, caía del techo- al centro de la habitación.

Di un brinco al ver eso.

—Hero —dijo la persona de manera perezosa — ¿Qué haces aquí? Estoy entrenando.

—Alguien viene a verte.

— ¡Claro que lo hace! —Comenzó a reírse — ¡Soy el mejor que puede existir, todos quieren verme!

Black Star, solo podía ser él.

Salí de detrás de Hero, quien me tapaba y vi de frente a Black; vestía unos pantalones que le llegaban hasta las rodillas, una playera sin mangas dejando ver su tatuaje de estrella y unas zapatillas. En la mano, llevaba una espada en la mano que se le calló cuando me vio.

Parecía demasiado sorprendido.

— ¿…Maka? —articulo lentamente, como si realmente no estuviera ahí.

Me acerque unos cuantos pasos.

—Hola Black —salude pero sin mucho sentimiento.

— ¿Qué haces aquí? —pregunto, volviendo a su calma y recogiendo la espada del suelo.

Me encogí de hombros.

—Ya sabes, pasear por ahí, venir aquí como siempre hago…—ironice —Vine a buscarte.

— ¿Por qué? —pregunto mientras ajustaba su espada al cinto de su pantalón.

—Tenía que hablar contigo —respondí —, no has ido en estos días al instituto, no te he visto para nada y cuando te encuentro estas en La Orden, ¿Qué se supone que haga con eso? ¡Eh!

Black frunció el ceño mientras se cruzaba de brazos.

—Reglas son reglas, no puedo decir que pertenezco aquí aunque seas mi mejor amiga —gruño mientras caminaba unos pasos hacía mi.

Mi enojo comenzó a acumularse haciendo que me imaginara un montón de palabras para decirle; cosas inteligentes para la ocasión pero al final simplemente solté:

— ¡Yo también pertenezco a una familia de caza vampiros!

— ¡Y tampoco me lo dijiste! —me recordó.

Apreté los dientes, sintiendo que quería golpear a todos y tirar cada cosa que había en la habitación.

—Pero… ¡Aun así! ¡Pudiste haberme dicho! —Grite mientras movía los brazos y pateaba el suelo — ¡Yo no se lo habría dicho a nadie!

—Maka —intento escucharse calmado pero yo sabía bien que la calma no era la mejor cualidad de él —aun viniendo de una familia de caza vampiros, tú no eres parte de esto y no me digas que no es cierto. Nunca aceptaste entrar aquí.

—Es cierto —escuche a Hero detrás de mí.

— ¡Cállate Hero! —escupí.

Volví mi vista a Black, quien me sonreía.

—No podía decirte pero ahora que lo sabes no hay razón para ocultarlo —se mofó —, solo puedo decirte que soy un caza vampiros. ¡Sorpresa!

—No es divertido.

—Ves —me apunto de manera acusadora — Otra razón para no decirte, no lo habrían entendido.

—No, no lo hago —me crucé de brazos.

—Porque no eres una caza vampiros.

—Pero podrías serlo —suspiro Hero detrás de mí.

Me voltee y lo fulmine con la mirada.

— ¡¿Sigues aquí?!

Hero se río pero no se movía para irse.

—Seguimos siendo amigos, Maka —me dijo Black —que no se te olvide.

—No se me olvida —farfulle —por eso vine aquí a buscarte, imbécil.

Black iba a decir algo, pero en ese momento un estruendo lo interrumpió. Sentí como se movía el suelo y yo me tambalee hasta casi caer, tuve que afirmarme de un pilar que había. Fue todo rápido, se escucharon gritos y chillidos, al mismo tiempo que una extraña presión nos alcanzaba. Olía a humo, a basura y sangre.

Voltee a ver a Hero pero él ya había desvainado su espada y corría por el pasillo para volver al salón.

Black paso por mi lado, también con su espada y yo sin nada, simplemente les seguí.

Llegamos rápidamente al salón, estaba prácticamente el caos; todas las personas ahora estaban moviéndose con sus armas en mano, se escuchaban brutales chillidos y gruñidos, había sangre desparramada en el suelo, y el olor a basura era más fuerte. Sentí arcadas pero me controle.

Hero había desaparecido y estaba con Black.

— ¿Qué mierda…?

Antes de poder terminar algo se cernió sobre Black.

— ¡Black! —chillé escandalizada.

Él lanzo un golpe con su espada, haciendo que esa cosa retrocediera. Ambos pudimos verla mejor, era una extraña criatura que parecía chorrear sangre, toda su piel estaba cubierta de ella, no tenía pelo, tenía una boca que era la mitad de su cara en donde mostraba una cantidad enorme de afilados dientes, tenía una lengua demasiado larga –azul además -, de la cual caía su asquerosa baba, tenía dos cuencas donde deberían estar los ojos, cuencas oscuras.

La criatura estaba en cuatro patas y movía una larga cola que terminaba en una afilada cuchilla. Se paro en sus cuartos traseros y dio un chillido, escupiendo mas sangre azul en nuestra dirección.

— ¡Cuidado! —Black me lanzo hacia un lado, lejos del alcance de la baba y haciendo que cayera al suelo.

Él se mantuvo de pie y sin esperar más se lanzo contra la criatura. Dio un salto e intento darle un golpe en la cabeza. Le alcanzo a cortar parte del lado, así que la criatura chillo y gruño. Nuevamente se puso en cuatro patas y con la cola comenzó a lanzarle cortes a Black, al mismo tiempo que intentaba morderlo.

Black esquivaba como podía, lanzando cortes a sus patas y haciendo que se tambaleara.

El olor a basura parecía haber aumentado, y era horrible. Nuevamente esas ganas de vomitar pero estaba demasiado preocupada por Black, no podía quitarle la vista de encima. Sabía que tenía que hacer algo, pero no tenía con que pelear y no podía ir sin arma contra esto.

Al final, la criatura dio un salto en mi dirección. Retrocedí, arrastrándome por el suelo asustada.

—Ni se te ocurra… —gruño Black, aprovecho el momento para saltar sobre el lomo de la criatura y enterrarle la espada en la nuca.

Volvió a chillar pero con más fuerza. Black saco la espada y se la clavo esta vez en la parte de atrás del cuello –donde debería estar la columna-. Se retorció, intentando tirar a Black pero estaba bien aferrado.

Repitió el proceso varias veces, en partes cruciales, hasta que la criatura cayó muerta, retorciéndose por última vez. Mire el extraño bicho con asco, todavía chorreaba sangre y ahora era peor.

Black se bajo su espalda, con sus pantalones, piernas y playera ensangrentados.

Camino hacia mi, preocupado.

—Maka, ¿Estabas bien? —Pregunto, mientras me tomaba del brazo y me levantaba — Vamos, levántate.

— ¿...Qué era…eso? —dije en estado de shock observando.

Negó con la cabeza.

—No lo se, pero vamos —me empujo, todavía agarrándome con fuerza del brazo al centro de la habitación.

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Minutos, segundos? No estaba segura, pero en ese tiempo todo parecía haber terminado. Los cazadores estaban hablando, histéricamente entre ellos mientras otros revisaban a las criaturas muertas y desparramadas por el suelo.

Mire nerviosa a todas partes, buscando a mi hermano.

— ¡¿Qué es esto?! —chillo un cazador.

— ¿Cómo pudieron entrar?

—Alguien debió darles nuestra ubicación.

— ¡Traidor!

Esos y más chillidos se mezclaban en el lugar, haciendo que mis oídos dolieran. El aroma era fuerte, lo metálico de la sangre me estaba mareando.

Nos acercamos con Black al círculo.

— ¡Silencio! —sentenció uno, al momento todos se quedaron callados. Observe a esa persona, era baja y anciana, no me parecía conocida — Tenemos que mantener la calma.

—Pero…—gruño uno — ¿Cómo ocurrió esto?

—Estas criaturas no son…

El anciano asintió, pensativo.

—Son inanimalia* —voltee a ver y Hero se encontraba ahí, con el ceño fruncido y todavía su espada en mano, tenía manchas de sangre en su cabello y rostro, además de su ropa —, criaturas de brujas, solo pueden ser invocadas por ellas…

El anciano asintió.

—No se han visto en años, desde que dijeron que las brujas se habían ocultado…lo que significa que han vuelto.

—Y planean atacarnos —asintió mi hermano.

Mire a Black, quien parecía concentrado en esto con una mirada pensativa –demasiado para ser él-.

— ¿Inanimalia? —pregunte en un susurro.

—Sin alma en latín —respondió de manera ida —, antes en los años de la oscuridad estaban, eran ciervos de las brujas, hacían todo lo que ellas pedían. Al no tener alma no tienen vida propia, ni sueños propios, todo lo que hacen es por orden de su amo, quien lo invoca.

— ¿Y solo las brujas lo hacen? —quería que fuera una afirmación, pero más bien fue una pregunta.

—Solo ellas tienen el poder de hacerlo.

—Pero Mosquito —grito una cazadora —, ¡No podemos quedarnos a esperar otro ataque de su parte!

Varios gritaron en apoyo.

Mosquito pidió silencio con la mirada, de nuevo.

—No sabemos donde están, se esconden…

—Yo se donde podrían estar —las palabras salieron de mi boca antes de que callarlas, ahora todas las miradas se encontraban sobre mi y sentí como me sonrojaba por la atención —, se donde podrían…ocultarse.

Un momento, no lo hagas, si lo dices podrían herir a Chrona ¿No te importa? ¿No era tu amiga? ¿No le habías dicho que saldrían de esto juntas? ¡Maka eres una mentirosa!

— ¿Tú quien eres…? —pregunto un cazador.

—Silencio, déjenla hablar —dijo Mosquito con una sonrisa en mi dirección, ¿Sabía quien era? —eres la hija menor de los Albarn.

Otro murmullo de sorpresa.

— ¿Es la hija de Spirit?

—Es la hermana de Hero…

— ¿Por qué es la primera vez que la vemos aquí?

Ignore todos esos comentarios y volví mi vista a Mosquito, quien esperaba que le respondiera.

Tomé aire y me preparé para contarles mi descubrimiento en la casa detrás de la mía –omitiendo los detalles con Soul, claro-. Mientras narraba, todos me observaban, había captado la atención de todos y parecían molestos. Al terminar, todos estaban en silencio.

Segundos después, el caos volvió y todos comenzaron a gritar.

— ¡Atacameslas antes de que lo hagan con nosotros!

— ¡No sabemos si es seguro!

— ¡Podría estar mintiendo!

A la persona que dijo que yo mentía, Hero le lanzo un golpe con la espada, que simplemente lo empujo pero lo calló al momento.

—Es mi hermana y ella no miente —siseo.

Mosquito volvió a dejar el lugar en silencio.

—No podemos atacar a las brujas todavía —iban a volver a hablar, pero él se adelanto —, sabemos donde se esconden y ellas también saben nuestro escondite, la diferencia es que ellas están preparadas y nosotros no. Tenemos muy pocos cazadores, piensen un momento ¿Qué ocurrirá si vamos y las atacamos? Perderemos, necesitamos a más gente…

—Tenemos que juntar a más cazadores —apoyó Hero —, los hijos menores de las familias, necesitamos todo el apoyo que podamos.

—Es cierto.

Hero volvió su mirada en mi dirección.

—Maka, eso te incluye a ti, tienes que unirte a La Orden —no apartaba la mirada de mi y yo sentía el nerviosismo de siempre, ahora no estaba molesta, porque ahora sabía lo que podía llegar a pasar —. Necesitamos a mas cazadores, y tu estas preparada para unirte.

—Maka…—susurro Black a mi lado.

Miré a todos lados, nerviosa.

—Yo…no lo se…

—Tienes que hacerlo —insistió Hero.

Tragué saliva, y me moví nerviosa.

—No lo sé…tengo que pensarlo.

Volvieron a una conversación sobre el tema, excluyéndome totalmente, yo pensaba qué haría. Tenía que unirme, ahora si era verdad, no tenía opción… ¿Cierto?

—Vuelve a casa, Maka —Hero se había parado enfrente de mi y me empujaba a la salida —, prefiero que estés segura allá… y piénsalo.

—Yo…

—Piénsalo —volvió a insistir.

—Black, tengo que hablar contigo —solté, acordándome porque había venido.

Él asintió, pero no se movió de su lugar.

—Luego iré a visitarte —sonrió.

Estaba ya cerca de la salida del salón, alejándome del murmullo y el nauseabundo olor que habían traído consigo las criaturas.

—Esta bien.

Me aleje por el pasillo, en silencio, totalmente metida en mis pensamientos.

Ahora tenía que unirme a La Orden, si no lo hacía muchos morirían y necesitaban gente. Pero eso iría contra todo lo que he debatido en estos años, además si me uniera ¿Qué pasaría con Soul? No puedo dejarlo, me negaba a eso y ¿Qué ocurriría con Chrona? Había soltado como una traidora donde se escondían, pero…ella no quería ser parte de eso, tal vez, si convencía a los demás podía salvarla.

No podía dejar que lastimaran a nadie.

¿Qué ocurriría ahora si me uniera como una cazadora de vampiros?


Glosario unicorniano.

*Inmundis sanguine ad nunquam sit nobiscum: "Impura sangré nunca estará con nosotros", en latín. Lema de los caza vampiros (inventado por mi) que se refiere a los vampiros como "impuros".

*Inanimalia: "Sin alma" también en latín (creo, mi conocimiento de latín sigue en proceso); son criaturas que acabo de inventar, o si salían en alguna otra parte, mi cerebro las relaciono de alguna manera.

¿Les gusto?

Esta vez lo hice más largo...mucho más largo, pero es que realmente he estado haciendo los resúmenes de los capítulos, así que solo llego a escribirlos (soy tan lista -sarcasmo-), ahora saben más de La Orden y lo que ha pasado con las brujas ¡Además de que aparecieron, por fin, Soul y Black Star! por fin se digna a aparecer. Jo Jo ¿Se esperaban que fuera un caza vampiros? (respuestas en review). Bueno, recuerden dejarme reviews porque...me alegra mucho y así me dan más ganas de seguir u-u no muerdo.

¡Muchas gracias a las hermosas personas que envían reviews! Y también, a quienes leen desde las sombras.

Recuerden votar -guiño, guiño-.

Nos vemos en la próxima.

Nitta se despide.