Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?
¡Hola! Por fin aparezco, después de...no se cuanto tiempo. ¡JAJAJAJAJAJAJA! Subiré capítulo a principio de semana, cuando seguramente muchos deben tener tarea. ¡Así que! Quemen eso que llaman cuaderno y prepárense para leer (no me hago responsable de cualquier resultado que esto signifique). De acuerdo, es que realmente he tenido problemas para escribir porque...tengo mucha, mucha tarea y estudio, ademas sinceramente me cuesta encontrar motivación para seguir escribiendo en Fanfiction.
No quería nombrar esto, pero me estoy empezando a dar cuenta, -aunque me duela-, que mi tiempo en Fanfiction se esta acabando...pero claro, primero terminare mis historias y tengo otros planes, pero yo digo. Hay que ir preparándose con tiempo para estas decisiones.
Agradezcamos los bellos reviews que me han enviado. Ains, que lloro. Gracias a: Damila-MoonNight - Bell Star - Love Anna - LiriLara1993 - Maka Death - Viollet-3 - Tsuki.1416 - Lisue-chan - ailudelastiernas - Kod97. ¡Gracias por pararse a dejar un review! No saben lo feliz que me hacen y obvio, gracias a quienes entran a leer, pero desde las sombras -guiño, guiño-. No se asusten para dejar reviews, yo no muerdo.
Dejaré de molestas y bueno, lean. Ñaca, ñaca.
Leed, cuanto queráis ~
"Condenados"
Capitulo once.
"La Orden.
Segunda Parte"
"No tener elección no parece justo. Pero tener todas las opciones no es realmente más fácil."
Anna Vestida de Sangre
Entre con sigilo, cerrando la puerta tras de mi de manera ausente. Eran pasadas las cuatro de la tarde, pero afuera seguía haciendo frío y pareciera que iba ser una mala noche.
— ¿Hola? —murmure mientras daba pasos por el pasillo vació y agarraba mi mochila.
Silencio.
— ¿Alguien? —intente de nuevo.
Nada.
Suspire mientras atravesaba el pasillo y me dirigía a mi habitación. Al parecer estaba sola, y no me sorprendía para nada, seguramente todos hacían otras cosas más importantes. Bueno, al menos sabía donde estaba Hero, él no volvería en un buen rato.
Mi habitación estaba como siempre, igual que cuando me fui esta mañana. En un rincón de mí desordenada cama se encontraba el poleron de Soul –el cual todavía no devolvía-. Tal vez algún día lo hiciera, pero ahora no.
Tiré mi mochila a un rincón y acto seguido me tiré yo a mi cama. Abracé la almohada y enterré mi cara en ella.
El silencio que había en mi casa era un tanto aterrador y desconcertante, dado que normalmente siempre hay alguien aquí así que nunca estamos en completo silencio. Como ahora. Esperaba encontrar a Marie, al menos. Ella siempre esta aquí, siempre… ¿Por qué ahora no?
Me di la vuelta, quedando acostada de espalda mirando el techo blanco con manchas de humedad de mi habitación.
Estaban las mismas figuras que siempre había imaginado, cuando era pequeña y me aburría, miraba el techo e intentaba buscar figuras en las manchas. Con el paso del tiempo me acostumbre a ver las mismas, así que ahora las veo sin poder evitarlo.
—Águila…—murmure, la mancha más grande parecía un águila a pleno vuelo.
Suspire.
Mi estomago rugió, tenía hambre. Entonces recordé que no había comido nada en todo el día, pero tampoco quiero comer…no ciento fuerzas para ello, estoy muy frustrada por todo.
Siento miedo.
Estoy aterrada por lo que podría llegar a pasar, lo que sé que pasara.
Las brujas han vuelto, quieren destruir a los cazadores. Tendremos nuevamente guerra. Quedaran dos bandos y yo tengo que elegir.
No puedo hacer eso.
Todavía no puedo, o estoy del lado de los cazadores o de los vampiros (también de las brujas). No puedo estar del lado de La Orden sin dejar en peligro a Chrona o a Soul, y tampoco puedo estar de su lado sin traicionar a Hero, Spirit y ahora agreguemos a Black.
Evidentemente no puedo protegerlos a todos, no puedo proteger a Chrona sin dejar que salga lastimado Hero y él es mi hermano.
Realmente estoy entre la espada y la pared.
Fruncí el ceño y me senté en mi cama. De un salto salí de ella y camine a la puerta de mi habitación, salí al pasillo y seguí caminando, hacia la habitación de Hero.
Lugar inexplorado, casi.
Algo era seguro: no podía quedarme de brazos cruzados mientras todo esto ocurre, al menos, puedo investigar. Todavía tengo que decidir si entrar o no a La Orden, necesitan ayuda y yo podría dársela.
Abrí la puerta de Hero, como siempre, su habitación es un desastre. Ahora hay más ropa tirada por el suelo y una acumulación en su cama, ¿Cómo puede dormir?
—Que cerdo.
Tenía platos con comida…o algo parecido a eso.
Me arrodille junto a su cama, -tirando su ropa lejos de mí-, y estiré la mano. Luego de tantear un momento sentí el tacto de algo suave y liso. Lo agarre y lo saque; el libro de los cazadores. Estaba con polvo en la tapa, y gastado por el uso y tiempo que tenía.
Limpie la cubierta, mostrando la imagen del símbolo de los cazadores; un crucifijo con dos espada entrecruzadas por detrás.
Lo abrí y comencé a ver las páginas, eran amarillas y olían a viejo. Recuerdo que cuando era pequeña Spirit me hizo leer y Hero también lo hizo, gracias a este libro aprendí muchas cosas de vampiros, tenía puntos débiles, formas rápidas de matarlos, como defenderse, como crear armas y la historia de los caza vampiros.
Era un libro bastante grueso.
Me dio un escalofrió al pasar por el capítulo de "Formas de asesinato de un vampiro". Habían imagines muy…aterradoras. No podía dejar de pensar en Soul o la amable Tsubaki.
Por fin llegué al capítulo de La Orden. Comencé a leer, era obvio, según esto si me unía a ellos no podría salir, a menos que me mataran.
Conocía el ritual de iniciación, también me lo habían enseñado.
Me mordí el labio inferior pensando las posibilidades que tenía, no eran muchas, solo dos y muy difíciles. ¿Qué podía hacer? No puedo quedarme sin elegir bando y ser nada, no puedo simplemente ir sola y salvarlos como pueda. Tengo que elegir.
Una elección es vida y la otra muerte.
¿Cuál es la correcta? Ese era mi problema.
Di un salto al sentir el timbre de la casa, el libro se escapo de mis manos, cayendo en el suelo con las páginas dobladas. Levante la mirada, nerviosa y con el corazón acelerado por la sorpresa.
— ¿Quién…?
El timbre volvió a sonar con insistencia, se detuvo un momento pero luego de unos segundos se escucho ahora la puerta de la casa, golpes, uno tras otro, con mucha fuerza. Cielos, parecía que tiraría abajo la puerta.
Solo se me ocurre una persona que haría eso.
Fruncí el ceño y suspire, mataría a ese idiota. De nuevo había saltado la reja de mi casa y amenazaba con tirar mi puerta, lo cual era malo, si alguien llegaba y veía que de pronto no teníamos puerta todo caería sobre mi.
No gracias, no quiero que eso pase.
Más golpes, ahora gritos.
— ¡Joder, Maka! ¡Abre la puerta!
Tomé el libro y volví a dejarlo bajo la cama de Hero, con rapidez. Tenía que ir antes de que entrara por una de las ventas. Santa mierda, creo que no las cerré todas.
— ¡Tu Dios se congela, joder! ¡Que esta que comienza a nevar! —El idiota de Black Star ya estaba comportándose como siempre — ¡…Además tengo hambre!
Me levante de un salto y corrí hacia la puerta de entrada, al parecer luego tendría que ir a cerrar la puerta de la habitación de Hero, si no, sabría que entre.
Black se comportaba como si no hubiéramos tenido problemas a esa una hora, o minutos, no estoy segura. Se comportaba como un idiota, o era muy buen actor o tenía complejo de bipolaridad. Eso explicaba como no me había dado cuenta en que andaba metido.
Llegué a la puerta, como no llevaba los zapatos casi me resbalo por frenar.
Abrí, siendo golpeada por el frío. Mi mirada se fijo en Black, quien tenía el puño detenido en el aire, frente a mi cara a unos pocos centímetros de quebrarme la nariz. Si no hubiera abierto…ya no tendría puerta.
— ¿Qué mierda haces? —Gruñí — ¿Quieres que me quedé sin puerta o qué?
Dio su sonrisa arrogante y confiada de siempre.
—Hace frío y estoy lejos de casa~ —comenzó a canturrear, con un horrible tono, no es conocido por ser el mejor cantante.
Comenzó a reír de manera escandalosa.
Fruncí los labios, ahora mis vecinos pensaran que estoy con The Joker.
—Entra —suspire y me hice a un lado para invitarlo a entrar.
—Bien, mortal —Black entro, como Pedro por su casa. Rodé los ojos y cerré la puerta, pero antes eche una mirada a la calle, por si acaso…—. Hace frío afuera, mujer. ¡Y tengo hambre!
—Busca en la cocina.
Antes de terminar Black Star ya estaba buscando comida en mi refrigerador, lo seguí, flipando. Para mí era normal tenerlo ahí, como nos conocíamos desde que somos unos críos conoce mi casa perfectamente.
¿Qué hacía aquí?
— ¿Qué estas haciendo…?
— ¡En serio! ¡Por fin comida! —Black salió del refrigerador, -tenía medio cuerpo dentro-, en las manos llevaba una tarta entera — ¡Maka! ¿Por qué no hay de esos chocolates de conejo? Sabes bien como me ponen esos chocolates.
—Black Star, no quiero pensar como te "ponen" unos chocolates de conejitos —hice una mueca de asco y me senté en un taburete que había.
Una de las últimas cosas que quería saber era que "ponía" a Black Star.
—Digo yo, pero con esto basta por ahora —se encogió de hombros y comenzó a comer la tarta, con la boca abierta.
Otra mueca de asco, si que es un cerdo.
—Ya… ¿Y que haces aquí?
—Tenía hambre.
Hice crujir mis dedos, de manera nerviosa. Normalmente lo hacía sin darme cuenta, hasta que Kami me decía "Maka, no hagas eso, te dejaras los dedos chuecos cuando seas mayor".
—En serio.
Black dejo de masticar, con varias migajas y chocolate por el rostro. Me miro seriamente durante un segundo.
—Dije que vendría, ¿Recuerdas? Llegaste a mi hora de entrenamiento gritándome como una madre mandona…y ya me basta, ¿Sabes? —siguió comiendo, mientras reía. Se iba a atragantar.
Parpadee al recordarlo, yo quería hablar con él. Teníamos una conversación pendiente, con todo lo que había tenido que analizar se me había olvidado.
Mi memoria va de mal en peor y contando.
—Cierto —me encogí de hombros.
Black termino el pesado de tarta y tomo un vaso de leche. Dio un eructo y me contuve en lanzarle un cuchillo para cortar carne que había.
—Black, escucha —comencé, adoptando mi mejor pose de seriedad. No era difícil porque al momento de pensar lo que diría vinieron los nervios —…lo que tengo que decirte es importante.
Me miro, limpiándose la boca con el dorso de la mano.
— ¿Qué es? —no entendía la seriedad del asunto.
—Es muy importante.
Rodó los ojos.
—Ya, es muy importante, dilo de una vez.
—No puedes decirle a nadie, ¡Nadie! —recalque la palabra. Me comenzaba a sudar la nuca y sentía paranoia.
¿Y si alguien estaba escuchando? ¿Cómo sabia que realmente no había nadie en casa?...no había revisado el lugar.
—De acuerdo, no le digo a nadie —bufo —ni si quiera le he dicho a alguien cuando lloraste porque creíste que tu mamá te había dejado abandonada en mi casa y le diré a alguien esto…
—Júralo —lancé seria.
— ¿Qué?
—Jura que no le dirás a nadie.
—Ya, lo juro —suspiro cansado.
—Júralo por el arcángel—añadí.
En ese momento la atmosfera entre los dos cambio, de pronto, como un chasquido de dedos. Black Star me miro con incredulidad durante un momento, como si no creyera lo que acababa de decirle, al ver la seriedad en mis ojos y como asentía en silencio, él también se puso serio.
Tomó aire, trago saliva. Apoyo las dos manos en la mesa que había en la cocina, la que se interponía entre los dos. Se inclino hacia mí, sin mucha expresión en su rostro. Lo único que se oía era el ruido de un reloj, el segundero marcando el paso del tiempo y el viento soplando fuera, como aullidos furiosos.
—Yo, Black Star —comenzó…—integrante de La Orden, juro por el arcángel Miguel que no diré una sola palabra respecto a esto.
Asentí, intentando mantener sus palabras y no sorprenderme de ellas. Era la primera vez que escuchaba un juramento de esos.
—Bien.
—¿Es suficiente? ¿Quieres que me arrodille también? ¿Qué busque a la reina y de mil vueltas a una cancha de futbol? —se cruzo de brazos, con el ceño fruncido.
Negué con la cabeza, mientras me preparaba para hablar.
—Es por Chrona —solte al fin y al hacerlo senti que si no hablaba de una vez y sacaba todo, nunca lo haría. Antes de que Black me interrumpiera, seguí: —Chrona es una bruja, viene de una familia de brujas. Lo sé porque lo vi el otro día, de hecho en el auto de Kim…vi el tatuaje, el pentagrama que llevaban. Kim también es una de ellas, Black.
´No creí que fuera cierto, o que Chrona fuera una de ellas. No quería pensar eso, era…horrible, ¿Cómo Chrona luego de todo este tiempo en que la conocemos podía tener un secreto tan grande? Entonces esa noche, lo que conte luego del ataque de hoy…donde estaban esas brujas también estaba Chrona. Medusa estaba ahí, la golpeo.
No pude ayudarla, así que decidi ir a hablar con ella. Antes de que te de un ataque quiero que sepas que ella no quiere ser parte de esto, no quiere ser como las brujas…las odia, o por lo menos les teme lo suficiente, estan planeando algo, algo grande.´
Terminé de hablar, cerrando la boca de golpe y esperando la reacción de Black. Me temblaban las manos. Las cerré en un puño esperando controlar el temblor.
—¿Qué…? —soltó luego de unos minutos.
Abrí la boca, asombrada. ¿Tendría que repetir todo eso?
—¿Qué de qué? —no quería decir todo otra vez.
—¿Chrona es una…bruja? —murmuro lo último, claramente nervioso —No juegues, Maka, se que a veces es muy rarita...
Le lancé una mirada fulminante, matandolo mil veces en mi mente. Seguía siendo mi mejor amiga.
—Eh, no me mires así que también es mi mejor amiga —levanto las manos frente a su cuerpo, señal de viva la paz y el amor.
Vaya, ahora lee mentes, ¿algo mas que a agregar?
—Pero, ¿Una bruja? ¿En serio?
—Si, y no es juego —sisee —no te estaría contando esto si no fuera muy serio y menos te habría hecho jurarlo.
—Maka, ¿Acaso entiendes lo difícil que es esto de creer?
Asenti.
—Lo sé, pero tienes que hacerlo —recalque. Apoye las manos en la mesa, con fuerza —tienes que hacerlo porque somos amigos…¿no? Siempre estamos apoyandonos, en las buenas y malas.
—¿Qué quieres hacer entonces? —volvió a cruzarse de brazos y frunció el ceño.
—Tenemos que ayudar a Chrona, ella no quiere ser parte de esto.
Negó con la cabeza y soltó una risa, nerviosa.
—…Todavía no puedo creer esto.
—Espera —le corte —, hablaremos los tres. Veras que es cierto, pero…
—Si se, si se —suspiro, me miro y dio una sonrisa —Hay que ayudarla, sigue siendo mi amiga y no voy a abandonarla…pero esto no sera fácil.
Yo también di una sonrisa, mas calmada y relajada. Relaje los hombros, luego de haber dicho esto no podía creer lo liberada que me sentía, como si una gran piedra hubiera sido quitada de mi espalda.
Sabía que podía confiar en Black, no me fallaría, aunque fuera un imbecil y un cerdo, era un amigo fiel de esos que te apoyaban hasta el final aunque tuvieran que lanzarse al fuego contigo.
Y por eso, aunque nunca se lo dijera, -y no planeara nunca en la vida decirlo en voz alta-, lo quería.
—Gracias, Black —sonreí, realmente agradecida.
—¡No es nada! —grito, para luego volver a reír de manera escandalosa —¡De eso y ahora me debes esos chocolates!
No pude mas y le lance el cuchillo.
Black Star tiene unos excelentes reflejos, se agacho en el momento exacto dando un exagerado alarido de pavor. El cuchillo le corto un mechón de cabello y quedo enterrado en la pared, al fondo.
—¡¿Qué te ocurre?!
—¡No puedes hacer algo sin pedir a cambio!
—Es que me la deben, como su Dios…
—¡Calla o lanzo otro cuchillo! —tiene suerte que no haya uno cerca.
Black Star comenzo a reír y gritar un montón de cosas, deje de escucharlo. Me puse de pie, rodee la mesa y saque el cuchillo de la pared. Genial, dejo una marca, ojala nadie se de cuenta.
—No tengo tan mala puntería, al parecer —sonreí.
—Eres bastante burda en realidad —Black se encogió de hombros —a esa distancia me debiste dar al menos en…
Le di un golpe en la cabeza, suerte la suya que no había un libro cerca pero uno se tiene que adaptar a lo que tiene.
Black se acuclillo en el suelo, sobandose la cabeza.
—¡Bruta!
—Te lo merecias —sonreí.
—Tendre un chichón.
—Buen recordatorio —deje el cuchillo en la mesa, con un aire desinteresado pero en mi fuero interno me estaba riendo, rodando por el suelo de manera escandolosa mientras me crecían cuernos y una cola en punta.
—Maka, eres realmente una bestia —bufo Black Star.
Iba a darle otro golpe, hasta que un carraspeo me hizo detenerme. Levante la mirada y quede entre el trastorno de una extraña sorpresa y quedar como una estatua.
Nuevamente quería lanzar un cuchillo y también correr a sus brazos.
—¿…Soul? —logre articular, sin tartamudear pero no pude ocultar la extrañeza en mi tono de voz.
Carraspee para aclararme la garganta.
—Soul —repetí ahora mas molesta.
¿Cómo entro a mi casa?
—¿Qué estas haciendo? —gruñi, mientras daba unos pasos hacia donde estaba.
Se encogió de hombros, mientras seguía mirandome desde el umbral de la puerta. Se veía exactamente igual cuando lo había dejado al entrar a La Orden.
—¡¿Cómo entraste a mi casa?! —grite, perdiendo los estribos. ¿Cómo se le ocurre simplemente entrar así, como si nada?
—Por la puerta, no esta bien cerrada.
—Aun así…
—Tenía que hablar contigo —suspiro —. No podía dejar de pensar si estabas bien.
Extendí los brazos, como si estuviera modelando ropa y con el ceño fruncido.
—Estoy bien, ¿Ves? —gruñi —.Te puedes ir ahora.
—…Maka.
Se escucho como alguien tosía, de manera escandalosa. Me di vuelta e hice una mueca. Rayos, se me había olvidado que Black Star seguía aquí, como lo había dejado noqueado en el suelo…
—¿Qué esta pasando aquí? —pregunto, intentando mantener su actitud seria pero era muy difícil con el cabello despeinado y algunas manchas de comida en su rostro.
Quería sacarlos a los dos de aquí, a patadas si pudiera.
—Black Star —sisee, intentando mantener una sonrisa adorable en mi rostro. Tal vez se veía como si quisiera asesinarlo…—¿Por qué no vuelves a noquearte en el suelo? Los adultos tienen que hablar.
—¡Soy mayor que tú! —se quejo.
—Por unos cuantos meses.
—Eso no importa —miró a Soul, fulminandolo con la mirada. Lo apunto todavía con el ceño fruncido —Quiero saber qué hace él aquí.
Me recorrió un escalofrió, cierto que no le había dicho a nadie que Soul es mi novio…
—Tengo nombre, ¿Sabes? —Soul enarco una ceja, mientras se apoyaba en el umbral de la puerta —Es Soul, si quieres te lo deletreo, S-o-u-l; Soul Evans.
—Se quien eres, chupasangre.
Santa mierda, esto esta empeorando.
—Entonces tienes neuronas, vaya, eso es nuevo.
—Quiero saber qué hacen en casa de Maka —Black dio unos cuantos pasos hacia Soul, la alerta se disparo hacia mi cuerpo. Me apresure hasta quedar en frente de él y lo tome por el brazo, sujetandolo de que avanzara mas.
Realmente no quería una pelea entre estos dos, menos en mi cocina.
—¿Es casa de Maka? Diablos, no lo había notado —dijo sarcastico mientras miraba a todos lados —Realmente eres un chiquillo listo.
—Un chiquillo que se muere por sacarte a patadas de aquí, viejo —sonrió Black, pero era una sonrisa tan acida y asesina que hasta a mi me dio un escalofrió —. No juegues con mi paciencia.
Soul iba a hablar, pero me apresure a hacerlo:
—Ya vale —les corte.
Black iba a decir uno de sus comentarios inteligente. Apreté su brazo con fuerza, creo que mas fuerza que la que quería porque bajo la vista hacia mí con impaciencia.
—Black…—susurre, de manera pacifica. Viva la paz, hermano, no quiero peleas —Soul es mi novio.
Ya, solte la bomba, ahora falta la explosión.
—¿…Qué? —susurro, luego de un eterno momento de silencio.
—Es mi novio —repetí, mas segura y fuerte. Soul se mantenía callado, pero sabía que nos observaba atento.
Tal vez en su fuero interno se reía de esto, luego tendría que golpearlo…por si acaso.
—Maka —Black se solto de mi agarre y puso ambas manos en mis hombros, me miro, como se mira a un niño que se le quiere explicar algo; algo asi como que el conejo de pascua no existe —Se que Soul te tiene loca desde que usamos pañales, pero no es necesario que inventes estas cosas…encontraras a alguien uno de estos días.
Ahora si.
Soul exploto en carcajadas, haciendo que mi cuerpo diera un sobresalto y me sonrojara por la vergüenza. Por el arcangel, ¿No puede ser mas obvio?
—Idiota —sisee, levante mi puño y le di un golpe en plena cara. Creo que rompí su nariz, ojala sea así, se lo merece.
Black Star se balanceo hacia atrás, con sorpresa y sujetandose la zona golpeada con la mano. Con la otra se apoyó en la mesa de la cocina, mientras me miraba con incredulidad.
—Que…
—Agradece que no te golpee mas fuerte —apreté mi puño, ahora me palpitaba con fuerza, me dolia.
Black Star es de cara dura, como siempre he sospechado.
—Tienes suerte que no me sangrara la nariz —se quejo, mientras quitaba la mano de su rostro. Bueno, la tiene morada, o por lo menos quedara con una linda nariz de Rodolfo, el reno.
—Era mi misión, he fallado.
—No puedo creer que ese —volvió a apuntar a Soul —Sea tu novio.
—Creí que te caía bien —me encogí de hombros, estaba segura que era así.
Soul dio una risilla.
—Si ya, pero todo es muy diferente cuando mi casi hermana esta saliendo con él —volvió a fulminarlo con la mirada — y es un vampiro.
—Lo sé —suspire, mientras tomaba mis manos.
—Y tú eres una caza vampiros.
—Lo sé también, no tienes que recordarmelo —hice un puchero, mientras desviaba la mirada.
¿Cuánto tiempo llevabamos ahí? Me parecen siglos.
—No me fio de él.
—Sigo aquí, no hablen de mi como si no estuviera —se quejo Soul.
Black miro sobre mi hombro, hacia él. Dio una sonrisa sadica.
—Oh, lo lamento. —rodo los ojos —Viejo, todavía no confió en ti. Podrías lastimar a Maka en cualquier momento…
—No lastimaria a Maka —dijo Soul tajante. Mi corazón se acelero con fuerza al oir eso y la sangre se acumulo en mis mejillas —. Nunca la lastimaria, ni romperia su confianza…si fuera así, ya toda mi familia sabría cosas de más.
Black entrecerro los ojos. Dios, ¿Por qué esto es tan complicado?
—Es mas, eres un caza vampiros —volvi a sobresaltarme. Voltee hacia Soul, tenía un semblante tranquilo —, no me molesta, tampoco diré nada…de todas formas Maka también es una de ellos.
—Que considerado —bufó Black, pero sentía tensión en su voz.
—Así soy yo —Soul dio una sonrisa arrogante.
Suspire, las cosas por fin se estaban calmando. Un poco al menos.
—Entonces…Maka —mire por el rabillo del ojo a Black, quien seguía apoyado en la mesa — ¿Qué has decidido? ¿Entraras o no?
Me mordí el labio inferior, se me había olvidado por completo eso.
—Yo…—murmure nerviosa, voltee a ver a Soul, quien simplemente me observaba con cautela.
Black esperaba una respuesta.
—Yo…no sé. —suspire.
No podía entrar a La Orden sin dejar en mayor peligro a Chrona, y también a Soul. Si yo fuera una caza vampiros oficial lo que hemos mantenido sera mucho, mucho más difícil. Pero aun asi, si entrara, tal vez, podría cuidar a Soul desde adentro, podría preocuparme de que no le hicieran nada, ni a él, ni a su familia.
Lo mismo con Chrona.
Podría vigilar lo que los demás hacen y si es necesario prevenir a Soul.
—Tienes que hacerlo, Maka —bufa Black Star.
Rode los ojos.
—Genial, ahora tengo otro Hero por aquí —él siempre me dice eso.
—Es que es verdad —Black me da una mirada, se le estaba acabando la paciencia conmigo —. Las brujas son peores que los vampiros, por mucho. Sin ofender, viejo.
Soul rueda los ojos y suspira.
—No me ofende.
—¿De que tendrías que ofenderte? —murmuro entre dientes.
Black paso de nuestra pequeña conversación y siguió hablando:
—Las brujas querran acabar con nosotros y es nuestro deber terminar con ellas antes de que se den cuenta —dio una sonrisa, parecía emocionado porque hubiera una gran batalla —. Necesitamos toda la ayuda que podammos.
—Aun así…
—Maka, completaste todo el entrenamiento sin problemas. Lo único que necesitamos es que hagas el ritual de iniciacion.
—Pero…—mire a Soul, quien no decía, ni hacia nada. ¿Qué estara pensando en este momento?
¿Se sentira traicionado? No, no puedo dejar que eso pase. Si entro tengo que explicarle mis razones, trabajaremos juntos.
—Piensa en eso.
Baje la mirada y aprete los puños, con frustración.
—Ah, si —Black dio golpeo su frente con su mano —. Recuerda que mañana es el eclipse de sangre…así que, no salgas…creo.
—¿El eclipse? —hice una cuenta en mi mente, no se me pudo haber olvidado algo tan importante como eso. Volví a sacar cuentas, dos veces. No, Black estaba bien.
Mañana si era el eclipse de sangre.
—Se me había olvidado —suspire, mientras me volvía a sentar en el taburete.
Escuche los pasos de Soul en la cocina, se paro a mi lado y puso una mano en mi hombro, de manera cariñosa.
Mire a Black, tenía los labios apretados e intentaba no dar una mueca de asco. No era porque Soul fuera un vampiro, simplemente era porque odiaba a los "tortolitos enamorados".
—Estaremos de guardia ese día —Black le dio una mirada a Soul —supongo que también es un aviso para ti, no tengo muchas ganas de tener que cortarte el cuello.
Soul dio una sonrisa de medio lado, divertido por la actitud de Black Star.
—No importa, yo no salgo de caza esos días.
Black dio una sonrisa, como si no se creyera lo que dice.
—Pero hay peores que yo —Soul me palmeo la espalda —Asi que, tengan cuidado.
—¡Soy un profesional, hombre! —grito Black Star, molesto —¡No subestimes a un Dios como yo!
Y se echo a reír, nuevamente.
Me lleve mis manos a mis sienes, maseajeando. Necesitaba un descanso de todo esto, unas vacaciones o algo asi.
De pronto Black se detuvo, volteo a ver el reloj que colgaba en la pared y yo también lo hice. Ahora eran las cinco y media.
—Bueno, me iré —sonrió.
—Adiós —hice un ademan con la mano, señalandole la puerta. Por fin, un poco de tranquilidad.
Black me dio una sonrisa burlona.
—Te vendré a visitar otro día, espero mis chocolates.
Hice una mueca de asco.
—Puedes meterte tus chocolates por donde te quepan —bufe y no pude sonreír al escuchar la risa de Soul.
—Recuerda que tienes hasta mañana para pensarlo —me recordo.
—Ya, ya.
—¡Adiós, mortales! —Black comenzo a reír, mientras se llevaba unas cuantas galletas que había en un tarro sobre la encimera.
De manera escandalosa salió de la cocina y camino hacia la puerta de entrada, todavía fuera, podía escuchar como cantaba sobre lo genial que era y como crujian las galletas en su boca. Me tape los oídos, asqueada.
Luego de unos minutos, quite las manos de mis oídos. Ahora había mas calma.
Tomé aire y luego lo solte, quería tranquilizarme.
—Es muy escandaloso —susurra Soul.
—Hmp…—murmure, mientras hacia circulos invisibles en la mesa.
—Black Star.
Suspire.
—Bueno si, pero es un buen amigo —di una pequeña sonrisa, recordando gratos momentos vividos con él —. Solo hay que acostumbrarse.
—Es divertido.
—Lo sé.
—Parece querer cuidarte mucho —termino de murmurar.
Enarqué una ceja y voltee a mirarlo, con una leve sonrisa en el rostro.
—¿Esta conversación esta dirigida hacia algun lado, Soul?
—No —sonrie Soul.
Es un mentiroso malisimo, a menos que no este intentando mentirme.
—Mentiroso —pique su estomago.
Soul apoyo un mano en mi rostro, estaba fría pero era agradable, de manera extraña. Me había costumbrado tanto a su toque que ya no me importaba.
—Tal vez…celos —sonreí, mientras Soul recorría mi rostro con sus dedos.
—Mierda, no se como adivinas —se mofó.
—Intuición feminina.
Alargué mis brazos y los cruce por el cuello de Soul, obligandolo a agacharse para quedar a mi altura. Nuestros rostros estaban frente al otro, me gustaba la cercanía de Soul, me hacía sentir segura.
Me hacía sentir que todo podría salír bien.
Tenerlo cerca podía ser una fortaleza y una debilidad.
—…Claro —sonrió, acercos sus labios a los miós y los rozo.
Me movi impaciente.
—Eres un tonto —sonreí.
Soul no dijo nada, simplemente me beso, como si estuviera desesperado. Eso era algo que teniamos en común.
Sus labios se movían sobre los miós con familiaridad, lo extrañaba, lo extrañaba mucho.
Soul acarició mi espalda y me estremecí placenteramente ante ello. Agarre su cabello con mis manos, y acaricie su cuello. Podía escuchar mi propio corazón, acelerado y estaba segura que Soul podía escucharlo también.
¿Cómo soportar amar tanto a alguien sin dañarte a ti mismo?
Lo quería tanto que dolía, dolía pensar las posibilidades que teniamos de estar juntos. Las cuales eran remotas.
Soul hizo que me levantara y me apreto mas contra él.
Se separo de mi y me miro a los ojos, era extrañamente agradable, como si pudiera saber mas de mi de lo que yo nunca sabría en la vida. Me conocía mejor que nadie y yo todavía no conocía mucho de él.
Beso mi rostro; mis mejillas, mi nariz, mi frente, mis ojos y dio unos toques a mi cuello. Suspire y lo abrace, escondiendo mi rostro en su pecho, olía a lluvia…
—Eres una maldita droga —volvió a besar mi cuello, deteniendose para saborearlo.
Volví a suspirar y lo abrace con mas fuerza.
—Muy extraña, realmente —sonreí.
—Mi droga personal, con eso me basta —dio otro beso, en mi hombro.
Acaricie su espalda.
Yo confiaba en Soul, pero no podía evitar estremecerme y que un pequeño temor se apoderara de mi cada vez que se dirigía a mi cuello.
—Te quiero —escondí mi rostro en su pecho cuando dije eso.
Podía escuchar el leve latido de su corazón, mas débil que el de un humano de su edad pero existente, señalandome que todavía no era un vampiro por completo.
Soul acaricio mi cabello, con cariño.
—Yo también, Maka —suspiro.
Levanto mi rostro y me volvió a besar.
Un ruido hizo que me separara alarmada, era la reja de mi casa. Mire a Soul, presa del pánico cuando escuche como unos pasos se dirigían a la puerta de entrada.
—Oh…—jadee.
Mire a Soul y me separe.
—Tienes que irte —dije a mi pesar, ahora escuchaba como intentaban abrir la puerta. Pude reconocer la voz de Kami y Marie. Tome a Soul de la mano y lo empuje a la puerta de la cocina, daba al patio trasero —. Ahora.
Soul bufo.
—Vale, vale. Calmaté —parecía divertido.
—Si te ven, nos matan.
Abrí la puerta y lo empuje por ella. Podía escuchar como giraban el pomo de la puerta.
Iba a darme la vuelta, para cerrar de una vez pero Soul me tomo de la mano y me empujo contra él. Me dio un último beso.
—Hasta luego —sonrió, cuando se separo de mí. En un parpadeo desapareció de mi vista.
Me quede de pie, roja como un tomate.
Los pasos de Kami y Marie por el pasillo me alertaron.
—¿Maka? —llamo Kami.
Cerré rápidamente la puerta y camine fuera de la cocina. Me sobresalte al encontrarme a ambas en el pasillo, frente a mi.
—Kami, Marie —dije, con nerviosimo y el corazón a mil —. Hola.
—Hola, ¿Cómo fue la escuela? —pregunto Marie con amabilidad.
¿La escuela? No había ido.
—Bien —menti.
—Vamos a hacer la cena —sonrió Kami —.Marie quería comprar ropa…
—Tengo un hermoso chaleco nuevo —sonrió, mostrando su colorida bolsa de compra.
Di una sonrisa fingida.
—Que bien —reí. Fingí un bostezo —. Estoy muy cansada…creo que ire a dormir.
Kami me miro, de manera inquisitiva.
—¿Hiciste tus tareas?
—Todas —volvi a mentir, con una encantadora sonrisa. Me estaba volviendo una maestra de las mentiras.
Kami asintió, dando una sonrisa.
—De acuerdo, descansa —paso a mi lado, llendo a la cocina —. Te llamaré para la cena.
—Vale.
—Descansa, pequeña —sonrió Marie, dejando las bolsas en el salón para luego dirigirse a ayudar a mi mamá.
Sonreí.
—Gracias, Marie —dije mientras retrocedía hacia mi habitación —. Luego tendrás que enseñarme lo que compraste.
Marie sonrió antes de desaparecer por la cocina.
Rápidamente me dirigí a mi habitación, cuando me encontre segura en ella, cerre la puerta. Me sente en el suelo, apoyada en la puerta y escondí mi cabeza entre mis piernas.
Tenía que elegir, tenía hasta mañana para hacerlo y realmente ya estaba decidida.
Mi desición era proteger tanto a Soul como a Chrona, tenía que hacerlo. No dejaría que nada malo les ocurriera a ninguno de los dos. Entraría a La Orden para poder protegerlos desde dentro, aunque tuviera que yo estar en peligro, mientras ellos estuvieran bien todo lo vale.
No podía dejarlos solos en esto.
No podía esperar a que me dijeran que uno de ellos falleció.
Los quería a ambos, Chrona es mi mejor amiga y Soul…bueno, mi novio, no podía imaginar mi vida sin él.
Entraría a La Orden.
Me levante con cuidado y camine hacia la esquina de mi habitación, la que no tenía nada salvo aquella sucia alfombra beich. Me arrodille en el suelo y levante la alfombra, levante un poco de polvo y me recorde que tenía que limpiar.
Sin la alfombra podía ver la pequeña linea que se camuflaba en el suelo. La seguí con los dedos, hasta encontrar una manilla. Sonreí, un tanto nerviosa mientras tiraba de ella hacia arriba.
Se escucho un leve crujido, mientras levantaba la madera del pequeño cuadrado que había. Era una pequeña puerta.
Tosí al levantarse mas polvo que había.
Mire dentro del agujero que quedo, estaba oscuro pero podía distinguir lo que había guardado ahí. Estire la mano y tomé el mango de eso. Tire de el con fuerza, intentando no golpear nada. Era increible que Spirit haya podido guardarla ahí, era muy grande. Era difícil pero no imposible.
Una vez que lo saque cerre nuevamente la puerta y acomode la alfombra, disimulando que no había nada.
Observe el objeto no sin cierta facinacion en mi mirada; una gran guadaña roja con plata, mi guadaña roja.
Mi guadaña de cazadora.
Era grande, casi de mi porte y un poco pesada pero no imposible de llevar. Había entrenado para usarla, así que tenía familiriadad con ella.
La sujete con fuerza y sentí el tacto frió del metal en mi mano.
Camine rápidamente hacia la ventana de mi habitación y la abrí, de par en par. Hacía frió pero no importaba, si me quedaba mas tiempo en mi habitación pensaría que no tengo que hacer esto, me arrepentiría al instante y ahora es la única opción que tengo.
Sujetando con fuerza la guadaña, salte fuera y comencé a correr hacia la reja. Me escabulli, sin que me vieran.
Una vez en la calle comence a correr lejos de mi casa, sin mirar atrás. Era mejor que no lo pensara tanto y simplemente lo hiciera, si no me arrepentiría.
Hoy mismo me uniria a La Orden.
Sería oficialmente una caza vampiros.
Ojala les haya gustado. Lo hice con mucho amor, y esfuerzo. Uf, fue un descanso que tengo que estudiar física y química (los odio). Bueno, gracias por leer c: me hace muy muy feliz. ¡Wii! No se cuando vuelva a actualizar, es que tengo muchas cosas u-u perdón.
¡Dejen reviews! Que se agradece y ahora esta muy fácil, el motor para que un escritor siga escribiendo es que dejen reviews. Recuerden, recuerden. Fufufufuu~ bueno, los veré en la próxima actualización que haga. Supongo que ya muchos saben que tengo un nuevo fic por ahí, ¡Obvio que continuare! Espero que sea el siguiente que actualice.
¡Y gracias por todo! ¡Llegamos a los 100 reviews! Felicidad extrema c: Gracias por comentar.
Cuidaos, pequeñines.
Nitta se despide.
