Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

¡Hola, holitas! ¡Cómo están, buena gente! Bueno, he venido a traer la continuación de Condenados pero realmente no tengo mucha fe en este capítulo, -y ahora si que lo digo en serio-, pero bueno, algo que muchos han estado esperando ¡Que Maka se uniera a la Orden! Por fin ocurre, preparen sus tarjetas de felicitaciones y sus discursos de media hora.

Muchas gracias a todos los que comentaron antes, -maravillosas personitas que están por ahí-, gracias a: Ellie77 (felicidades por graduarte, un abrazo muy fuerte para ti. Ya ves, esos de panda) - Bell Star (sigue disfrutando tus vagaciones por la playa y todo eso. Recuerda el señor Michael Jackson) - Julliard Evan´s Everdeen (¡Hola! Había extrañado tus reviews, pequeña desaparecida. Me alegra que vuelvas) - Kod97 (yo pienso lo mismo que tú, eh. A mi también me sorprende el fic y eso que lo escribo yo) - Love Anna (Muchas gracias siempre por comentar y animarme a subir el siguiente, eh) - Lisue-chan (ahora podrás sacar las dudas de todo eso, ñaña) - Damila-MoonNight ( ¡Gracias! Me anima mucho que pienses eso y bueno, no quiero dejar esta historia incompleta. Aunque me tarde) - Maka Death (No ahora, ahora, pero yo veo que en algún momento y a veces siento que no es tan lejano. ¡Gracias!) - tsuki.1416 (¡Soul celoso rules!). Bueno, gracias por comentar, pequeños. Y gracias a las personas que leen a lo batman.

No los molestaré más.

Leed, cuanto queráis ~


"Condenados"

Capitulo doce.

"El eclipse de sangre"


Soul.

Cerré la puerta, dejando que resonara un momento para dar señal de que había llegado, aunque seguramente quienes estuvieran dentro ya se habrían dado cuenta de eso. Pero realmente me encontraba agotado, y no podía pensar con claridad.

Miré el pasillo oscuro y seguramente frío. Camine hasta el salón y me derrumbe en uno de los suaves sofás que hay, los cuales comúnmente estaban vacíos para que cualquiera pudiera lanzarse a ellos.

Sentía un mareo y un cosquilleo en las manos, todavía sentía la suave piel de Maka entre ellas y cuando no estaba cerca la echaba de menos, como si fuera algo ya vital en mi vida. Aunque desde hace años realmente ella era algo vital en mi vida, antes simplemente cuando veía que llegaba a clase con su extraña energía ya me sentía completo, me hacía feliz saber que se encontraba bien. Eso… ¿Podría ser malo? Muchos años había intentado convencerme de tener una vida más normal, o dejarle una vida normal a ella. Sin acercarme, sin hablarme, sin causar ningún cambio en su vida.

Las cosas no salen como uno quiere, al parecer. ¿Por qué nos molestamos en planear cosas? Siempre jodemos las cosas, o siempre todo se vuelve de una manera en que todo se jode para ti y tus benditos "planes".

Bostecé y me acomodé mejor entre los suaves almohadones. Podría echar una siesta, mañana sería el eclipse de sangre y lo mejor es que tuviera todos mis sentidos alerta…

—Soul. —me llamo una suave voz.

Abrí mi ojo derecho y me encontré de frente con mi hermana, de pie junto al sofá. Llevaba un vestido negro que se adhería a su cuerpo, dejando al descubierto parte de sus largas y blancas piernas, y sus brazos. Llevaba unas botas oscuras de tacón hasta las rodillas y un collar al cuello.

Ese collar me parecía familiar.

—Tsubaki. —me enderece a mi pesar, todavía quería dormir. La examine mientras arrugaba la nariz ante tanto arreglarlo por parte de mi hermana. Vi cierto rubor en sus mejillas — ¿Hay algo importante o…?

Tsubaki negó con la cabeza, haciendo que su cabello suelto y ondulado se meciera por su espalda y hombros. Tsubaki siempre llevaba el cabello tomado en una de sus coletas, si ahora lo usaba suelto me estaba mintiendo seriamente. Odio las mentiras.

—Eso luego —me examino, en mi posición debía verme más holgazán de lo normal. Pero más me preocupaba lo que pudiera ver en mí, no importaba, seguramente ya sabía todo lo que paso.

Tsubaki se llevó ambas manos a la boca y dio una apenada mirada.

—Oh, lo lamento, Soul. No quería interrumpir tu siesta.

—No importa —me enderece mientras me estiraba. Mis huesos crujieron con estruendo, seguramente se escucho en toda la manzana. La idea parecía realmente divertida, nada mejor que el sonido de unos huesos crujiendo para despertar a todo el mundo —. No estaba durmiendo.

—Pero casi.

—Ya da igual.

Tsubaki asintió, carraspeo y junto sus manos, mientras se arreglaba una imperfección inexistente de su vestido. Estaba nerviosa. En mi vida había aprendido que cuando las chicas arreglaban cosas inexistentes en si mismas, -cabello, ropa, buscaban la nada en sus bolsos o hablaban con nadie por su móvil-, significa que o estaban nerviosas, o aburridas. Personalmente estaba familiarizado con la primera razón.

— ¿Cómo te fue con…?

— ¿Con Maka? —complete.

Ella asintió, mientras me daba una pequeña sonrisa que hizo que yo también sonriera. Me encogí de hombros.

— ¿No lo sabes? —Jugué un poco —Creí que lo sabías todo.

—Intento no meterme en cosas tan…personales —hizo un puchero mientras se cruzaba de brazos de manera defensiva. Sus uñas estaban perfectamente arregladas, pintadas de azul y un diseño de luna creciente con brillo.

Sonreí mientras bufaba.

—Bueno, realmente…—suspire y me acomode mejor. Si podía hablar del tema con alguien, era Tsubaki —Tengo que decirte algo.

Tsubaki abrió los ojos como platos, mientras se llevaba una mano al rostro.

— ¿Terminaron?

— ¿Qué? ¡No! —negué rápidamente, levemente horrorizado por esa idea.

— ¿Entonces? —se llevo una mano al pecho, como si quisiera tranquilizar los latidos de su corazón.

Me acerqué más a ella, intentando escuchar si había alguien más en la casa porque si no sería muy peligroso. Al parecer no había nadie.

—Ella…—tragué saliva y tomé aire. ¿Por qué me preocupaba tanto esto? Siempre supe que era su decisión, bueno, no siempre — Maka deicidio unirse…unirse a La Orden.

Tsubaki hizo una mueca afligida, pero no tan sorprendida como esperaba. Me quede en silencio, esperando alguna otra reacción.

—Bueno, Soul…

—Lo sabías —adivine mientras gruñía con frustración y me llevaba los brazos a la cara, tapando mis ojos.

Que idiota soy al pensar que no lo sabía.

—No, no es eso.

—Por supuesto que lo sabías —seguí —Tú lo sabes todo.

Tsubaki tomó mis brazos con firmeza y me los quito del rostro, con una mirada seria y determinada que pocas veces veía en su angelical rostro.

—No lo sabía todo —bufó pero con delicadeza, como solo ella podría hacer —. Pero no quería decírtelo porque ya veo que estas en bastantes problemas.

— ¿Problemas yo? —me reí.

—Si, tú.

Tsubaki puso sus brazos en jarra y yo desvié mi mirada levemente a la ventana tras ella, estaba oscureciendo y eso siempre me traía una mala sensación.

—Las brujas han vuelto. —Solté, todavía mirando por la ventana —Al parecer quieren volver a atacar y eso, eso si que es una mala noticia para nosotros, colega. Somos de las pocas familias pura sangre que siguen, seremos blanco primordial en todo.

—Eso, lo vi —suspiro y entonces volví a verla, parecía distante, esa mirada que ponía cada vez que tenía visiones —. Hace poco tuve una visión, Soul.

Me enderecé de inmediato, nuevamente, atento a lo que decía.

— ¿Qué viste? —exigí saber.

—Vi a…—titubeo —A nuestros padres, los vi a ellos —bajo la mirada con nerviosismo.

— ¿Qué hacían? —continúe, ahora mas nervioso que antes y molesto conmigo mismo.

¡Joder! Siempre estoy con Tsubaki cuando tiene visiones, justo para que no pasen cosas como estas. Tal vez se haya olvidado de algo importante y no lo vio todo, tal vez no sepa responder todo lo que necesitamos saber. Cuando ella tiene visiones yo debo preguntar sobre lo que ve, dónde lo ve, cómo es, por qué ocurre tal cosa. Necesitamos toda la información.

¿Por qué no estuve con ella?

— ¿Qué hacían, Tsubaki?

—Sospechan de las brujas, al parecer ya saben que han vuelto —respondió de golpe, asustada por mi tono de voz. Intente suavizar mi mirada —. Planean volver a aliarse con las demás familias, para poder combatir a las brujas pero también tienen dudas, no saben…no saben si pedirle ayuda también a los caza vampiros.

— ¿Qué? —Me sobresalte, levantándome de golpe — ¿Por qué se unirían a los caza vampiros? Son años de historia y guerra entre nosotros.

—Es porque ahora ambos tenemos un enemigo en común —respondió Tsubaki. —Ambos podemos ser blanco de ellas, Soul. No podemos dejar que nos venzan.

—Si, pero aun así —pase una mano por mi cabello, desordenándolo. Estaba frustrado — ¿Unirse con los caza vampiros? ¿Qué les hace pensar que ellos aceptaran?

Tsubaki se encogió de hombros.

—Momentos desesperados, medidas desesperadas.

—Pero ellos no están tan desesperados —me reí, sintiendo un palpitar en mis dedos y un ardor en mi garganta, conocía esa sensación.

Tenía sed.

No me había alimentado en algunos días y tampoco tenía jeringas. Pronto tendría que ir a buscar más, con algo de suerte podría comprar unas cuantas sin que los adictos a esa basura hayan acabado con todo. En estos tiempos en muy difícil encontrar lo necesario.

—Quien sabe —Tsubaki se encogió de hombros, nerviosa. —Dije que es una visión.

— ¿Pero de qué? —espeté, furioso, sin poder ignorar el ardor en mi garganta. Ahora también me picaban los colmillos, ansiosos por clavarse en algo — ¿Futuro? —me mofé.

—Soul…

La puerta se abrió de manera estrepitosa haciendo que ambos nos diéramos vuelta al instante de manera defensiva.

Al salón entro aquella figura que tanto conocíamos, nos relajamos, y Tsubaki suspiro aliviada a mi lado. Sentía la tensión en mi gemela, cosa que no era muy cómoda para mi porque a veces sentía lo que ella sentía.

Wes nos observo analíticamente, deteniendo su mirada en ella y dando una leve sonrisa a su aspecto. Me sentí molesto. Wes iba vestido con un traje oscuro y corbata roja sangre, demasiado elegante para que hoy no hubiera algo importante.

Demasiado importante para mi gusto, odiaba esas cosas. Además sentía que era el único ahí que desentonaba de alguna manera, yo iba muy normal, si me comparaba con ellos.

—Te ves hermosa, Tsubaki. —halago Wes.

—Gracias.

— ¿Y tú, Soul?

—Sé que me veo hermoso como estoy, hermano —sonreí con prepotencia, recibiendo un ceño fruncido y una mirada fulminante —Todos sabemos que de los tres, yo saque la belleza natural.

Wes dio un gruñido brutal pero en vez de sentirme intimidado respondí con una sonrisa, mostrando mis puntiagudos colmillos.

Ojala capté el mensaje de que tengo hambre. ¿A qué había dicho que sabía la sangre de vampiro? ¡Cierto! Nunca la he probado, pero siempre existe una primera vez. Creo que así era el dicho...

—Soul…—Tsubaki tomó mi mano, intentando detenerme.

Wes carraspeo, tratando de mantener la poca compostura que debía de quedarle.

—Kid ya viene, junto con Liz y Patty —anunció Wes mirando a Tsubaki, haciendo que ella se tensara y yo casi quedara flipando. —Será mejor que se preparen.

De seguro si hubiera tenido un vaso con agua lo hubiera escupido por completo. ¿Qué había dicho? ¿Había oído bien?

—¿Kid? —titubee mirando de Wes a Tsubaki. Ninguno parecía querer prestarme atención —¿Deth the Kid? ¿Ese Kid? ¿Por qué viene el niño de las siete luces?

—Entiendo —asintió Tsubaki, agarrando con más fuerza mi mano pero ignorándome por completo, como si fuera un pequeño perro en una reunión importante saltando por la sala exigiendo atención pero nadie veía para que no fuera peor que antes.

Así que por eso era el vestido…


Maka.

Entre al frío salón principal, escuchando como mis pasos resonaban en la piedra que tenían de suelo. Mi vista ya se había acostumbrado a la poca luz que los faroles con vela daban y mis pulmones podían respirar tranquilos con el aire helado, pesado y húmedo.

Apreté el mango de mi guadaña, sintiendo cierta confortabilidad al tenerla conmigo.

Varios cazadores se habían parado a mirarme y uno que otro susurraba algo, intente no voltear la mirada y me concentre en buscar a Hero, Black o a Spirit. Tenía que decir mi decisión antes de que fuera tarde, antes de que me arrepintiera.

—Ella es la hija de Spirit.

—Es una Albarn —otro susurro.

Se escucho un jadeo sorprendido también.

—Aquella guadaña… ¿La recuerdas? La de la guerra, la que llevaba nuestro líder; el purificador.

—Eso es imposible, se suponía que había desaparecido cuando él falleció.

—Pero esa niña la tiene. Maka Albarn.

Seguí caminando, con pasos determinados y una mirada desafiante, dando la señal de que nadie se cruzara en mi camino si es que no quisiera un corte en alguna parte de su cuerpo. Y al parecer estaba funcionando, o tal vez no había nadie lo suficientemente valiente como para meterse con un Albarn.

Di una sonrisa burlona, divertida por ese pensamiento.

— ¡Maka! —escuche esa voz, potente y melosa sin poder evitarlo.

Voltee mientras buscaba con la mirada al dueño de aquel grito.

—Spirit —musite. Me clavé en el suelo, quedando cerca de una de las puertas que daban a otra habitación pero al parecer Spirit me encontró antes.

Llevaba el traje negro que normalmente vestían los cazadores, la túnica oscura pero sin al capucha puesta así que podía ver su cabello peli rojo suelto. Llevaba un cinto ceñido a la cintura, donde había varias dagas y lo que parecía ser una pesada espada.

Camino en un intento serio hacia mí, pero no lo logró muy bien.

—Papá, dime papá —no pudo evitar corregirme con aquella sonrisa infantil que siempre había odiado.

—Claro. —rodé los ojos.

Spirit carraspeo mientras volvía a su voz seria, preparándose para bombardearme de preguntas: — ¿Qué haces aquí? Sabes que no puedes estar aquí.

—Spirit —espeté sin importarme en cómo lo llamaba —, he venido a unirme a La Orden. Lo he decidido y haré el ritual para entrar.

— ¿…Qué? —quedo mudo, observándome como si fuera la primera vez que me viera mientras yo simplemente mantenía mi mirada seria o un intento de ella. — ¿Qué tú que?

Cuando iba a decir algo más se escucho un fuerte grito, más bien un chillido. Cerré la boca de golpe y miré en dirección del sonido.

Black venía con una sonrisa ególatra, con la espada en su cinto y sudado, realmente sudado.

— ¡Así que has venido! —se río mientras caminaba para posicionarse a mi lado. Paso un brazo por mis hombros y me acerco a él. Se volvió a reír y yo me removí inquieta en mi lugar — ¡Has encontrado los chocolates, supongo!

Uy, que asco, es como si se hubiera lanzado a una piscina.

—Black Star, quítate.

— ¡Los chocolates, Maka, los chocolates!

Fruncí el ceño mientras me movía, no tenía ganas de quedar empapada de su sudor.

—Quita, Black —gruñí mientras lo miraba con el ceño fruncido.

Mi amigo bufó mientras seguía farfullando un montón de tonterías, -que no deseaba escuchar-, sobre los chocolates, que era importante para su dieta a base de dulces y golosinas, en algún momento metió lo genial que era y que todos debíamos obedecerle.

Varios cazadores pasaron a nuestro lado riéndose y apuntándonos. Intenté no prestarle atención y me concentré en mi guadaña, hace años no la tomaba y tenerla entre mis manos era una sensación tanto familiar como desconocida, las dos al mismo tiempo. Aunque me sentía reconfortada. La última vez que la tomé era una niña, y ahora que me reflejaba en la afilada hoja no podía evitar pensar en lo mucho que he cambiado.

Mi guadaña seguía siendo exactamente la misma, pero yo era muy diferente.

Tanto por dentro, como por fuera.

¿Cómo las cosas pueden cambiar tanto sin que tú quieras que pase?

—Bueno…, Maka —Spirit carraspeo y yo giré la mirada rápidamente. Todavía mi mente era un fragmento de pensamientos pero logré concentrarme, un poco —. ¿Esta…segura?

Asentí con firmeza mientras apretaba más mi arma. Por el rabillo del ojo pude ver como Black miraba hacia otro lado, incomodo y como otros integrantes se quedaban mirando, confundidos.

La hija menor de los Albarn, -que siempre había estado en contra de unirse a esto-, ahora llega simplemente diciendo que será parte. Sinceramente, yo también estaría muy sorprendida si fuera ellos. Los entiendo, un poco.

—Bueno, entonces hablare con Mosquito para que preparemos todo —pude ver como una pequeña sonrisa luchaba por formarse en sus labios y aunque Spirit quisiera con toda su alma abrazarme, -lo veía en sus ojos-, tenía que mantener la compostura en este momento.

—De acuerdo.

—Espera aquí. —Levanto la mirada y vio detrás de mi —Black Star, cuida a Maka mientras tanto.

Dicho eso Spirit dio vuelta sobre sus talones y desapareció rápidamente de la sala, podía escuchar su risa desde donde estaba.

Suspiré pesadamente mientras cambiaba mi peso de un pie al otro. Al estar tanto de pie, inmóvil, me comenzaron a doler las rodillas.

Escuche como alguien silbaba a mi lado y entonces sentí el calor que desprendía el cuerpo de Black. Parecía bastante relajado con todo el asunto, como si realmente no fuera nada cuando yo sentía que era mucho.

— ¿Estas nerviosa? —pregunto con una sonrisa en el rostro.

Me enderecé mientras estiraba los músculos y hacia crujir los huesos de mi cuerpo. Un placentero dolor se sintió en mi columna para luego desaparecer de inmediato. Negué con la cabeza mientras mantenía una pequeña sonrisa.

—No. —mentí.

—Vaya, creí que estarías muerta del susto —hizo un ademán con la mano —, ya sabes que estas cosas son serias…

—No me digas —rodé los ojos y me crucé de brazos.

— ¿No sabes cómo es el ritual?

Me encogí de hombros. La imagen de un libro de texto que leí hace años llegó de golpe a mi mente, casi dejándome confundida. En parte era un pacto de sangre, una lealtad incondicional que por nada del mundo podía quitarse, seguramente tendría que hacerme un corte en la mano y decir el lema…

—He leído —antes de que Black se riera de mí, agregué: —, y escuchado algunas cosas. Hero me contó cuando hizo el suyo.

—Pero Hero, es Hero —Black se inclino un poco sobre mi y por inercia me eche hacia atrás. En ese momento, apestaba a sudor —… ¿Sabias que él grito demasiado?

Me reí mientras lo empujaba hacia atrás, quitándolo de mi campo visual.

—Mentiroso.

—Es cierto.

— ¿Cómo lo sabes?

—Estuve ahí.

Entrecerré los ojos, dando una mirada suspicaz lista para dar mi siguiente golpe:

— ¿Ah, si? —Black asintió con egocentrismo, como si realmente estuviera orgulloso de ello — ¿Y cómo, exactamente, estuviste ahí si Hero hizo el ritual antes de que tú entraras en La Orden?

Black abrió la boca, indignado mientras yo me reía como desquiciada. Estaba a punto de decirme algo cuando Spirit volvió, todavía sonriente.

—Vamos, Maka. Estamos listos.

— ¿Tan…rápido? —Balbucee —Creí que tardarías más.

— ¿Te estas arrepintiendo, Makita?

—No, claro que no —afirmé rápidamente —. Es solo qué…olvídalo.

Spirit me señalo el camino que debíamos tomar, era uno de los muchos pasillos que tenía esa sala. Asentí y comencé a caminar, seguida por Spirit y Black Star, -quien no se iría, estaba segura-. Entramos al pasillo y comenzamos a caminar en silencio por el, estaba frío y húmedo, además de que era alumbrado por unas antorchas colgadas en la pared. La luz era poca, no se podía ver bien y se formaban burdas sombras en las paredes de piedra.

Aunque intentara ser lo más silenciosa posible, mis pasos resonaban en el lugar con fuerza. Me sentía sola. No podía escuchar los pasos de Black y Spirit tras de mi, seguramente era por su entrenamiento, aunque sabía que iban pisándome los talones no podía evitar ese nerviosismo.

—Maka, tú lo único que debes hacer es seguir las ordenes que te dan —dijo de pronto Spirit, sacándome de mis pensamientos —. No te preocupes, todo saldrá bien.

—No me…preocupo —mentí de nuevo, descaradamente.

—Tú Dios no te abandonara —podía imaginarme a Black sonriendo mientras decía eso.

Miré el suelo y luego levanté la mirada, podía ver el final del pasillo y como llevaba a un salón más grande y oscuro, al parecer igual iluminado solamente por antorchas, ¿Qué tenía de malo la luz eléctrica? ¿A caso las cazadores de vampiros no tenían presupuesto para pagar las cuentas de luz?

Mientras más avanzábamos más frío sentía, una corriente de aire helada golpeaba mi cuerpo y me hacía temblar. Tenía que estar serena, no podía ponerme nerviosa, no ahora. Esto lo hacía por mi, por Soul, por Chrona…no podía dejar que nada malo les pasara, en este momento tenía la oportunidad de mantenerlos a salvo y si haciendo esto era la forma, entonces lo haría.

Haría cualquier cosa por mantenerlos seguros.

—Maka Albarn —escuche que me llamaban.

Camine el último tramo y entre al salón. Como supuse, era grande y amplio, seguramente se veía así porque no tenía muchos muebles, -en comparación con la sala de entrenamiento o la sala principal-, tenía un techo alto de donde colgaba una gigantesca lámpara de acero con velas. Había una gran mesa al fondo de la sala, elevada un poco con tres asientos en ella. Dos de los tres puestos estaban ocupados, al medio se encontraba sentado Mosquito pero a la otra persona no la pude reconocer.

Mosquito me sonrío desde su lugar y no pude evitar un estremecimiento. La sonrisa de él tenía algo venenoso.

—Acércate, querida —hablo despacio, con calma. Señalo la mitad del salón, que estaba al medio de un gran círculo pintado de rojo con varios símbolos alrededor —. Ponte de pie ahí.

Tomé aire y despacio camine por el salón. Spirit rápidamente se posiciono en uno de los puestos, al lado derecho de Mosquito. Me miraba con serenidad pero en el fondo de sus ojos podía ver nerviosismo.

Me pare donde mi dijeron y por el rabillo del ojo busque a Black, se encontraba de pie en uno de los pilares de la sala, mirando atento. Habían unas pocas personas más, todos con el uniforme oscuro, entre aquellas caras desconocidas pude ver una que reconocería donde fuera. De momento me sentí más calmada y di una pequeña sonrisa dirigida a esa persona.

Hero.

Se encontraba apoyado en la pared, oculto casi por completo por la ropa oscura que llevaba y por estar en un lado poco iluminado del salón. Aun así pude reconocer el brillo de su cabello y de sus ojos. Me correspondió la sonrisa, con calma.

—Maka Albarn, ¿Cierto? —Mosquito volvió a hablar.

—Si —asentí mientras miraba al frente. Apreté la guadaña entre mis manos, las tenía sudadas pero no podía secármelas en mi ropa —. Maka Albarn.

—Hoy planeas unirte a nosotros —dijo la persona que no conocía —. ¿Esta segura de tu decisión?

—Segura.

—Si lo haces, no podrás renunciar —anunció esta vez Spirit —Serás una caza vampiros y morirás siendo una caza vampiros. Vivirás los peligros y estarás obligada a siempre apoyar a tus compañeros, velar por ellos y no dejar que los peligros de los impuros lastimen a los ciudadanos.

—Acepto a ello. Pelearé hasta la muerte, de ser necesario.

Mosquito ensancho una sonrisa escalofriante mientras juntaba sus pequeñas y arrugadas manos frente a su rostro anciano y demacrado.

— ¡Excelente! —Dio una extraña risilla antes de apuntar mi guadaña — ¿Esa será tu arma, Maka Albarn? ¿Es la que eliges?

—Yo…si —respondí confundida mirando mi brillante guadaña, ¿por qué me preguntaban eso? —Si, es mi arma.

Magnificum —sonrió. —Para que el ritual sea efectivo debes verter un poco de tu sangre sobre el circulo en que estas, Maka. Solo un poco, unas cuantas gotas y ya esta —Mosquito apunto mi guadaña y señalo mi mano — pero la sangre debe ser derramada con el arma que estas dispuesta a usar siempre.

Miré mi mano y mi guadaña, el filo intimidante que brillaba cada vez más como una sonrisa maligna dirigida hacia mí, burlona. Inconscientemente, comencé a temblar pero intente controlarme.

Esto lo hacía para mantener seguros a los que quería.

— ¿No podré usar otras armas? —inquirí curiosa, tragándome el nerviosismo que sentía y las ganas de salir corriendo o desplomarme en el suelo.

Sería más fácil pensar que alguien cortara mi palma, no yo misma.

—Niña tonta —río Mosquito con calma — ¡Claro que puedes! Pero esa guadaña será la principal, con ella eres mas fuerte que con cualquier otra arma, ¿Entiendes?

Asentí, mirando el círculo. Reconocía algunos símbolos, las imágenes que había visto en libros parecían pasar como flash backs por mi cabeza a una velocidad increíble.

—Vamos, es la hora. —Animo Mosquito, realmente feliz de ver esto, al parecer —cuando viertas tu sangre debes decir el juramente de los cazadores, ¿quedo claro?

—…Si.

—Bien, hazlo.

Tomé aire y suspire, tratando de calmar los latidos de mi corazón y relajarme. No podía hacer esto bien si me sentía tensa. Pensé en Soul, que podría estar en peligro, que alguna vez podrían hacerle daño, en Chrona que realmente estaba atrapada en algo que no quería hacer.

Busque nuevamente con la mirada a Hero y me encontré que me sonreía dándome animó. Él también había pasado por esto, todos ellos habían pasado por esto.

Tomé mi guadaña desde la hoja, con cuidado. Acerqué la mano izquierda mientras enderezaba mejor la cuchilla en mi derecha. Mi mano temblaba pero mi obligue a relajarme, mientras más rápido hiciera esto más pronto terminaría. Solo era un corte, uno y nada más.

¿Le temía a mi sangre?

La hoja fría se apoyó en mi palma y temblé por el contacto. Mordí mi labio y cerré los ojos, antes de hacer presión en mi piel y hacer un ligero movimiento con la hoja, hacia abajo. Lo sentí como un dolor ardiente, al principio nada pero luego poco a poco quemando cada vez más y picando. Ardía, comenzó a arder mucho.

Solté la guadaña y esta cayó al suelo dando un repiqueo, el sonido hizo eco varias veces entre las paredes del salón mientras yo sentía la sangre caliente escurrir en mis manos. Me obligué a abrir los ojos y me sentí mareada. El corte había sido más profundo de lo planeado y la sangre no paraba de brotar de mi mano, hasta teñirla casi por completo.

Mi estomago dio un vuelco y sentí nauseas, al mismo tiempo que la vista se me nublaba un poco. Nuevamente tomé aire para relajarme. Estiré la mano y apreté la herida con la otra, conteniendo un grito de dolor al morder mi labio.

—Vamos, Maka, di el juramente. —me animo Mosquito.

El juramente. El juramento. El juramento.

Daba vueltas en mi cabeza, sabía cual era, lo conocía pero estaba perdido entre el enredo de mis pensamientos. Como si todo lo que yo supiera estuviera corriendo de un lado hacia otro en mi cabeza y yo no pudiera atrapar uno en particular.

Mi sangre mancho el suelo, dejando al principio pequeñas gotas y luego grandes chorros. Me estaba ensuciando las uñas y los dedos. El aroma metálico y salado comenzaba a marearme y sentía que en cualquier momento vomitaría o me desmayaría.

—Yo…

—El juramento, vamos.

—El juramento…—repetí en voz baja, para mi misma. Lo conocía, no podía olvidarlo, ¿Cuál era? Vamos, debía recordarlo.

—Maka.

—Es…—cerré los ojos, la sangre seguía escurriendo por el corte y dolía como el demonio.

Lo usé para abrir la puerta, hace menos de media hora. Debía recordarlo. Busqué en mi mente y me obligué a atrapar aquel pensamiento escurridizo. Por fin lo tenía, ya recordaba cual era.

Abrí los ojos y me fije en los símbolos del suelo, para luego decir:

Inmundis sanguine ad nunquam sit nobiscum.

No sentí nada diferente en mí cuando termine de decir aquellas palabras y por un momento de nerviosismo creí que lo había dicho todo mal y lo había arruinado. Levante la mirada, un poco asustada por no saber que encontraría.

A diferencia de lo que creía, encontré que las tres personas frente a mi me observaban sonrientes.

—Bienvenida a La Orden, Maka. —sonrió Mosquito.

No pude evitar fijarme en la sonrisa de orgullo de Spirit, volver para mirarme a Hero y Black que estaban igual.

Una sensación de felicidad se acomodó en mi pecho, como un calor especial. Me sentía extrañamente intocable, como si ahora nada malo pudiera ocurrirme, -aunque era perfectamente todo lo contrario-, me sentía fuerte y determinada, inquebrantable. Como si fuera otra yo, una mejor yo.

Alguien quien pueda proteger a los que ama.

Sonreí mientras suspiraba y daba entrecortadas risas nerviosas, al mismo tiempo. La mano me temblaba y la sangre seguía escurriendo por la herida.

—…Gracias. —fue lo único que pude decir y aun así creo que no se escucho.

—Será mejor que te vendes esa herida —Mosquito me miro, todavía sonriendo —. Has cortado muy profundo, interesante.

—Si…ya voy…—murmure mientras intentaba apretar la herida pero un fuerte ardor me hizo desistir al momento. Una mueca se formó en mi rostro y fruncí el ceño.

Con la otra mano apreté la herida, pero simplemente me dolía más. Necesitaba una venda para curarla, o al menos para que la sangre dejara de fluir.

Otra mano tomó mi muñeca con delicadeza y firmemente, al mismo tiempo. Levanté la mirada y me encontré con el cabello rubio y brilloso de Hero. Él miraba mi herida concentrado pero con una actitud relajada. Sus dedos tomaron mi mano y pude ver como también se manchaban por mi sangre.

—Hero…tus manos —señale como una tonta.

Shh, calla.

Rápidamente estiró algo que tenía en su mano izquierda y lo puso sobre mi herida, era un pedazo de tela suave, blanco. Una venda. Comenzó a enrollarla en mi palma mientras hacia presión en la herida. Pude ver como el puro color blanco comenzaba a tintarse de rojo lentamente, pero luego comenzó a desaparecer tras las vueltas que mi hermano le daba.

Cerré la boca mientras observaba el proceso. Aunque me dolía que Hero apretara tanto no me quejaría. Di una sonrisa, mientras el terminaba de poner bien la venda para que no se soltara.

— ¿Venías preparado?

—Sabía que tendrías que…bueno, cortarte. Mejor prevenir.

— ¿Cómo lo hiciste tú cuando te toco?

—Maka —Hero levanto la mirada, divertido. En sus ojos podía ver ese brillo infantil que normalmente lo rodeaba —, yo no me corté casi por completo mi mano, simplemente me hice un corte superficial…el tuyo…

— ¡No fue mi culpa!

—Ah, ya —bufó mientras se agachaba y tomaba mi guadaña, para luego tendérmela. La tomé con el ceño fruncido —. Cerraste los ojos cuando te cortaste, un poco más y hubieras terminado sin mano.

—Sabía lo que hacía, Hero.

—Cortarte la mano —se río él.

—Ya, vale. —le corté mientras me giraba sobre mis talones y me iba con la poco, -y casi nada-, de dignidad que todavía mantenía y me rehusaba a quitar.

Podía escuchar a Hero detrás de mí, todavía riendo un poco. Caminaba lentamente a la salida, no tenía apuro. Los demás que se encontraban en la sala también salían así que prefería esperar un poco hasta que el pasillo estuviera un poco más vació.

—Y…bueno, ¿por qué has hecho esto? —pregunto.

Me detuve de golpe y sentí como casi chocaba contra mi espalda. Me voltee mientras observaba boquiabierta a mi hermano.

— ¿…Qué? —Formulé — ¿A qué te refieres?

—Oh, bueno, ya sabes —Hero se quito un mechón rebelde de su frente, que le tapaba la vista. No me había dado cuenta pero el cabello de Hero ahora estaba sucio y grasoso, además de que él mismo se encontraba sudoroso. No lo culpo, aquí falta aire y ventilación, además de la humedad que te riza el cabello —…todos estos años negándote a ser parte de esto.

—He cambiado. —sentencie automáticamente. Era una mentira planificada, claro.

— ¿Y por qué?

— ¿No es obvio?

—No, Maka, no lo es.

Afirmé más mi guadaña, y la apoyé en el suelo. El peso comenzaba a hacer que mi mano temblara y doliera por el antebrazo, por mucho que supiera de todo esto, mi entrenamiento físico es lastimoso.

—Quiero ayudar, ¿de acuerdo? —Dije mientras miraba a mi hermano —¿no puedo hacerlo, acaso?

—Solo quería asegurarme de que…

— ¡Maka!

Automáticamente voltee la mirada con un sobresalto y justo para ver como Black Star se me lanzaba encima de un salto emocionado. Di un paso hacia atrás, en acto reflejo y casi me tropiezo con mis propios pies de manera torpe pero pude equilibrarme de alguna manera. Black tiró los brazos hacia adelante y me rodeó con ellos, apretándome en un sofocante abrazo.

El dolor en mi mano hizo que un gruñido escapara de mis labios.

— ¡Black Star! —grité, todavía en estado de shock por su repentina acción.

— ¡Mortal, acepta el abrazo de tu Dios antes de que…! —justo en ese momento se separo de mi de golpe, casi tirándome nuevamente hacia atrás. Me tambalee un poco —Olvídalo, ya se acabó el momento de abrazo.

— ¿Momento de abrazo? —inquirí con una sonrisa mientras me arreglaba un poco el cabello enredado. Lo tenía sucio y grasoso.

Black cruzo los brazos sobre el pecho mientras asentía.

—Por entrar en este gran club selectivo —dio una media sonrisa —. Nos reunimos cada jueves. Tenemos té y galletas, ¡Ah, claro! Tienes que pagar una cuota mensual.

Di una carcajada ante esa ocurrencia.

— ¿Club selectivo? —pregunte entre risas.

—Si, de los mejores.

—Oh, no puede ser cierto —se lamento Hero pero de todas formas sonreía. Se acomodó mejor a Excalibur en su cinto de armas y me miro. — ¿Vamos? Seguramente están en reunión.

Hero paso por mi lado, dirigiéndose al pasillo. Black y yo le seguimos, tan rápido como podíamos. Mi amigo iba muy relajado mientras silbaba una extraña tonada que seguramente se estaba inventando. Di unas cuantas zancadas, arrastrando todavía mi guadaña para ponerme a la altura de Hero.

— ¿Reunión?

—Eso veían antes de que…bueno, decidieras entrar —Hero me dio una sonrisa tímida —. Con todo esto de las brujas, pues, ya sabes. Debemos estar preparados, además…

—Viene el eclipse de sangre —completo Black Star, detrás de nosotros.

Cierto, se me había olvidado por completo el asunto. Oh, rayos.

—Deben estar en una reunión para ver qué harán mañana —suspiro Hero.

El resto del camino seguimos a Hero en silencio, atravesando el pasillo con cuidado. Mientras más nos acercábamos a la sala principal el bullicio aumentaba; coro de voces hablando al mismo tiempo, quejas, gritos y golpes. ¿Así eran siempre las reuniones? Porque, por alguna razón, yo me imaginaba que tendrían más orden.

Entramos al salón y nos encontramos con los cazadores alrededor de la mesa, donde se encontraba Mosquito, Spirit y aquel chico que también estaba mi preparación. No conocía su nombre y su rostro no me era conocido.

Nos acercamos con cuidado. Hero se adelanto más hasta quedar de los primeros.

Me incliné hacia Black y le susurré:

—Black, ¿Quién es él? —apunte al tercer muchacho, desconocido para mi. Era joven, tal vez unos años mayor que Hero.

— ¿Él? —apunto al chico rubio junto a Mosquito; tenía ojos azules y una piel muy blanca, casi traslucida. Se veía un poco enfermo y tenía unas oscuras y marcadas ojeras bajo sus ojos —Es Justin Law, ha sido el mas joven en ascender al cargo de planificador.

— ¿El más joven? —no pude evitar el tono de sorpresa de mi voz. Es verdad que se veía joven, pero ¿Qué tan joven era? — ¿Qué edad tiene?

Black suspiro y movió el cuello, haciendo que crujiera. Ignoré aquello y espere ansiosa su respuesta.

—Diecisiete, no es mayor que nosotros.

— ¿En serio? —volví a sorprenderme. Voltee la mirada, anonada. Realmente ahora que lo veía bien y me hacia la idea de su edad, si parecía un niño. Eso quería decir que me había equivocado y era menor que Hero. —Pero…si es tan…

— ¿Joven? —Black río —. Consiguió ese puesto hace poco. Es de los más fuertes de todos los cazadores —pude sentir parte de despreció en su voz cuando dijo eso —, claro no tan fuerte como yo, pero Justin solo puede patear el trasero de unos cuantos vampiros poderosos.

— ¿Ha ido…?

—Si, Maka —asintió, al parecer podía leer mis pensamientos. Black me sonrió —. Justin fue uno de los que atacaron a una de las familias de vampiro pura sangre cuando estos se rebelaron.

Volví mi mirada al frente, como todos discutían diferentes planes de ataques y posibles cosas que las brujas podrían hacer. Nadie estaba seguro de lo que harían, nadie podía certificar que irían a la derecha en vez de a la izquierda, que atacarían en cierto momento, en vez de en otro.

¿Cómo podías luchar contra algo de lo que no sabías nada?

—Es imposible, no podemos simplemente ir e intentar atacarlas de frente. No sabemos nada de ellas...

—Lo sabemos, Hero. Pero no podemos dejar tampoco que destruyan todo a su paso.

—Necesitamos más tiempo.

— ¿Qué tiempo? —Mosquito escruto a mi hermano con la mirada —El tiempo es algo que no esta a nuestro favor en este momento.

—Pero…—Hero no quería darse por vencido. Era terco, cuando quería.

—Hero, entiendo tu preocupación —esta vez fue Spirit quien se encargo de calmarlo —. Pero no tienes la edad suficiente para entender esto.

— ¡Tengo la edad! —golpeo la mesa con su puño, haciendo que las cosas que estaban en ella temblaran — ¡Y soy fuerte, no me trates como a un niño!

Apreté los puños mientras desviaba la mirada. El dolor en mi mano me distraía de todo aquello, al menos un poco o lo suficiente.

Yo sabía que le molesta a Hero; que aun siendo mayor que Justin a él lo tratan de esa manera. Francamente a mi también me molesta, yo no dudaba de Hero pero su aspecto y su actitud jugaban en su contra gran parte del tiempo. Podía ser muy niño para algunas cosas y pasarse para otras, para Hero no había un momento "intermedio" o era muy allá, o muy acá. Hasta que no pudiera superar eso seguramente lo seguirían tratando igual.

—Eh, Black Star —murmure.

— ¿Hmp? —mi amigo bajo la mirada mientras bostezaba ruidosamente. Contuve el impulso de cerrarle la boca de una patada.

— ¿Qué haremos con Chrona? —pregunte, observando si alguien estaba pendiente de lo que hablábamos. Nadie —, no podemos dejarla sola. Ella no quiere estar en…ello, Black. Quiere salir de ahí.

—Lo sé, Maka —Black miró hacia el techo, suspiro y luego volvió la vista hacia mí. Soy unos centímetros más baja que él —. No creas que lo he olvidado, pero no podemos ayudarla todavía o bueno…, todavía no.

—Pero…la pueden lastimar. —replique.

—No lo harán, no pueden. O bueno, no la lastimaran mortalmente —Black tosió incomodo y yo fruncí el ceño. Era Chrona de quien hablábamos, no podía permitir que la lastimaran. —Tranquila, cuando sea el momento la rescataremos.

Iba a decir algo más pero Mosquito pidió silencio y estuve obligada a prestar atención a lo que hablaban.

—Sé que tenemos problemas serios con las brujas —comenzó con serenidad y esa extraña, -y escalofriante-, sonrisa en su rostro —, pero no podemos ignorar el hecho de que mañana es el eclipse de sangre.

Muchos jadearon, realmente lo habían olvidado. Se creo un pequeño mar de murmullos antes de que nuevamente hubiera silencio suficiente para seguir.

—Debemos ocuparnos de eso primero —ensancho su sonrisa. No me gusto la forma en que dijo "eso" —. Debemos cuidar a los ciudadanos. Los vampiros usan estas fechas para sus principales cazas, saldrán en grupo, destruirán lo que puedan y se alimentaran. En esta fecha son fuertes.

—Por decisión, mañana todos los miembros nos ocuparemos de vigilar la ciudad —anunció Spirit, observando seriamente hacia su público —. Nos dividiremos en sectores y veremos que el comportamiento de los vampiros sea…adecuado.

—Cualquier violación a las leyes será penalizado con la muerte —Justin hablo con voz serena y calmada. Se veía muy joven, demasiado y me era difícil pensar que debía tomar en serio lo que decía.

Más murmullos, pero esta vez parecían emocionados. Podía sentir la adrenalina recorriendo el cuerpo de Black.

Miré hacia mi padre quien volvió a su conversación con Mosquito y Justin. Hero parecía estar hablando con otro grupo. Un escalofrió me recorrió el cuerpo y me sentí levemente mareada.

Mañana.

Mañana…

Mañana sería mi primera "casería" y no me sentía lo suficientemente lista para ello. Asesinar, estaba autorizada para asesinar.

—Bueno… ¿Vaya forma de fiesta de bienvenida, eh? —ni siquiera el intento de broma de Black Star parecía hacerme sentir mejor.

En vez de eso simplemente me agache y me senté en el suelo. Mañana tendría que matar, porque sería matar o morir ahí afuera.


Salte del techo hacia la acera del condominio. Los pies y las piernas me temblaron por un momento. Me enderecé mientras observaba hacia los lados y apretaba la guadaña en mi mano derecha.

Nada. Vació.

Podía a lo lejos escuchar el ladrido de un perro y el viento meciendo los arboles. Pero nada más. Las personas estaban en sus casas, encerradas, a salvo. En casas como las que había en este condominio, lleno de familias felices y asustadas de salir, obligadas a vivir en un mundo peligroso.

Tomé aire mientras los pulmones se me hinchaban del gélido viento que soplaba a estas horas. Ya era pasada media noche. Era otro día pero yo seguía afuera, no había dormido. No había ido a mi casa.

Y aun así había comenzado el día del eclipse de sangre.

Comencé a correr fuera del condominio. Ya lo había revisado y no había nada, lo cual era una fortuna para mí. Me habían asignado la zona centro de la ciudad. Hasta ahora no había nada extraño, de todas formas debíamos actuar de manera cautelosa para tampoco asustar a los civiles.

El eclipse de sangre. Lo llamaban así por el hecho de que de alguna manera el brillo de la luna era color carmesí. Duraba toda una noche y todo un día, en los cuales nadie se atrevía a salir ya que los vampiros salían desesperados en busca de alimento. Algunas incluso llegaban a matarse entre si y nadie quería estar en medio la lucha de unos vampiros sedientos.

¿Qué estará haciendo Soul? ¿Él también saldrá?

Crucé una calle mientras corría a la otra acera. A lo lejos podía escuchar el paso contrario de otros cazadores también patrullando por ahí.

Las calles estaban tan desiertas que era escalofriante. Debía de estar plagado de vampiros, pero no… ¿Por qué?

Un aullido hizo que me sobresaltara y lo único que alcancé a hacer fue girar levemente mi rostro antes de sentir un impacto de roca sobre mi cuerpo, haciendo que cayera de lado y rodara varios metros. Un peso en el pecho y cuerpo me impedía moverme, e incluso respirar.

La cabeza me daba vueltas tras el golpe que me había dado en la nuca y tenía la vista nublada, viendo estrellas en los costados. El fierro de mi guadaña hacia presión en mi espalda de manera dolorosa.

Intente removerme mientras gruñía, furiosa. Un olor nauseabundo inundo mis fosas nasales. Abrí los ojos, obligándome a enfocar mejor la vista.

—Pero… ¿Qué demonios…?

Entonces algo me cayó en el rostro y pude ver lo que tenía encima. Era un inanimalia. ¡Dios, por qué estaba aquí!

— ¡Quítate de encima, basura! —gruñí mientras me removía con más fuerza. La invocación de bruja me tenía bien sujeta pero en un momento me las arregle para liberar una de mis piernas y propinarle una patada al bicho en el estomago.

La criatura gruño mientras más de aquella baba azulosa caía en mi rostro pero no tenía tiempo para asquearme. Me levante de un salto, tambaleándome un momento, todavía mareada por el golpe.

Tomé el mango de mi guadaña y lo puse delante de mí. El inanimalia seguía teniendo el aspecto de chorrear sangre. Me gruño, mostrando la gran cantidad de dientes que tenía. Empuñe mejor mi arma preparándome para su ataque.

Se agazapo y lanzo contra mí pero yo lo esquive en el momento justo, agachándome y haciendo que cayeran unos metros detrás. Me di la vuelta, girando mi guadaña y haciendo que el filo de la hoja cortara el viento.

El olor a basura era tan repugnante para hacerme sentir arcadas.

— ¿Qué bruja te invoco, eh? —pregunte, aunque sabía que no me respondería.

El bicho gruño, mientras se preparaba para lanzarse.

Nuevamente se agazapo y salto sobre mi. Di un pequeño grito para lanzar mi guadaña pero entonces la invocación simplemente paso de mí, saltándome encima y cayendo tras mi espalda. Me di la vuelta, extrañada y confundida, viendo como se alejaba por la calle y luego subía por un edificio.

Tosí, mientras el olor a basura se desvanecía también del aire.

Un mareo repentino hizo que tuviera que sentarme en el suelo. Me sentía agotada y con ganas de vomitar.

— ¿Maka?

Voltee la mirada y no podía creer que Soul estaba a unos metros de mi. Se encontraba al inicio de la calle.

— ¿…Soul? —pronuncie, mi voz se sentía extrañamente lejana para mi gusto.

En un parpadeo Soul se encontraba agachado a mi lado. Sosteniéndome para que no me desplomara ahí mismo.

— ¿Qué ocurrió?

—No…no lo sé, yo…—solo había peleado contra esa criatura, y no recuerdo que me haya herido.

— ¡Maka, tu brazo! ¡Estas sangrando!

— ¿Eh?

Bajé la mirada a mi brazo y era cierto, realmente tenía mi brazo herido. Había una especie de espina enterrada en el y eso era lo que dolía. Intente tocarla pero el dolor fue demasiado, apreté los dientes intentando no gritar mientras la vista volvía a nublarse.

Tenía arcadas…

—Soul…—murmure, ¿por qué mi voz tenía que escucharse tan débil? Lo odiaba —El diente…tiene veneno, veneno demoniaco.

—Tranquila, te ayudaré —Soul se veía calmado pero el temblor de su cuerpo me hacía saber que esto no era fácil para él.

Tenía que hacer algo.

El mareo me venció y fui obligada a tenderme en el suelo, pero Soul me tomó y me apoyó en sus piernas. Podía ver su rostro pero no diferenciaba sus facciones por completo, su boca estaba fruncida en una mueca llena de preocupación y sus ojos, sus ojos se veían más rojos que antes.

Eran rojos…

Rojos como la luna en ese momento.

— ¿Maka? Escúcheme —su voz me llegaba distorsionada, como si me hablara a través del agua.

O como si yo me estuviera hundiendo y él me hablara desde la orilla segura. La oscuridad parecía venirse encima, como una gigantesca ola que me hundía más y más. Me era difícil salir, demasiado difícil.

Un pensamiento irónico cruzó mi mente y me dio una pequeña risilla. Mi voz también parecía distorsionada en mi cabeza, rebotando una y otra vez.

—Rojo…todo es rojo.

—Escúchame, mantén los ojos abiertos, por favor —su voz parecía… ¿Severa? ¿Nerviosa? —. Tengo que sacar el diente y seguramente duela.

—Rojo, como la luna…—suspire.

Un calambre se apodero de mi estomago y mi garganta se contrajo. Ardía mucho.

—Sera mejor que no veas.

¿No ver qué? ¿De qué habla?

Un gran ardor surgió en mi brazo, quemando todo a su paso y llegando hasta la mitad de mi pecho. Luego un líquido, sentía que algo escurría por mi cuerpo y me dejaba seca. Mi cabeza dolía a horrores y sentía como todo daba vueltas.

Dolía.

Contuve un grito pero mi rostro se sentía hirviendo y algo se deslizaba por el. ¿Lágrimas? ¿Cuándo comencé a llorar?

—Maka, por favor…te ayudaré —era Soul —Te llevaré…casa…todo saldrá bien…

Podía escuchar fragmentos de su voz pero no captaba el mensaje completo. Me hundía, cada vez más y más.

Nuevamente ese pensamiento irónico y nuevamente me reí.

Soul me levanto del suelo. Sentía su pecho y el leve palpitar de su corazón, casi tan inexistente en esos momentos. ¿El corazón de Soul latía? Claro.

La ola me sumergía cada vez más y más, dejándome en una oscuridad que me ahogaba. Me estaba hundiendo y bueno…

…Yo no sé nadar.


Bueno, ojala les haya gustado y espero poder subir la continuación antes de entrar al...-censurado por nombre horrible, pero todos sabemos que es una cárcel y estresante-. Realmente en ese lugar lo único que hacen es matarme la imaginación y moldearme a su manera; cuadrada y sin opinión propia pero, ya ves, no hay opción.

Muchas gracias por leer y seguirme hasta aquí. ¡Dejen un review ya que llegaron aquí! Tomen otros cinco segundos de su vida, escriban algo en el recuadro de abajo y apachurrenle "enviar". Yo sé que están ahí, seguidores de Batman...puedo verlos. Ya saben, los reviews se agradecen y todo eso.

Nitta se despide.