Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

¡Hola personas! ¿Cómo están? -silencio sepulcral-. Lo sé, me he tardado mucho pero... tengo una excelente excusa: no hay inspiración. Esta cara, ¿saben? y no tengo dinero. Además de que hay algo que se llama colegio pero eso no importa ahora. Lo importante es que uno esta aquí con un nuevo capítulo y eso es lo único que importa.

¡Muchas gracias por los reviews! Fue como un motor para poder seguir escribiendo, de hecho, pensé seriamente en borrar esta historia porque no podía continuarla pero todos me decían: ¡No la borres!

Ojala les guste y eso.


"Condenados"

Capitulo trece.

"Los Evans"


Hero siempre había sido del tipo de hermanos mayores que cuidaban a sus hermanitas con su vida; corría a las personas que la molestaban de pequeña, asustaba a los que ahora querían, -en el mal sentido-, algo con ella, la ayudaba con las tareas que podía (muy pocas), le leía sus libros favoritos cuando se sentía mal y la tomaba de la mano cuando tenía miedo. A diferencia de su aspecto de niño bueno e ingenuo, él realmente era una persona que podía sacar todo de si por quienes amaba. Para Hero, Maka era todo para él, haría cualquier cosa por su hermana. Más para protegerla.

Por aquello mismo luego de todo lo ocurrido se había dejado como nueva meta tener que arreglar el asunto. La única forma de hacerlo era hablando con quien más sabía, la única persona que conocía su…ahora secreto en conjunto: Kami.

—Mamá —llamo Hero. Tenía puesto el atuendo de cazador y Excalibur estaba a un costado, en su cinturón.

Kami dejo de lavar los trastos un momento al escuchar la voz de su hijo. Se dio la vuelta con una sonrisa mientras se secaba las manos húmedas en su delantal.

—¿Si…? —quedo muda al ver su aspecto, ¿qué hacía vestido así en la casa? ¡Habían dicho que no entrarían…!

Hero vio la mirada alarmante de su madre y la forma en que frunció el ceño. Antes de que pudiera reprocharle cualquier cosa, abrió la boca para hablar.

Lo único que soltó fue:

—Maka sabe lo que somos.

Y esas palabras cayeron como agua helada para Kami. Sintió como su respiración se hacía mas forzada a entrar en sus pulmones, como el mundo giraba a su alrededor y al mismo tiempo una presión de mareo la inundaba, invitándola a desmayarse.

— ¿Qué?

—Maka lo sabe, hace unos días vino y me pregunto por ello. —Hero se apoyó en la encimera de la cocina. A través de sus pestañas observo a su madre.

El pánico abordo a Kami, quien comenzó a temblar de pies a cabeza. No, no, no y no. ¿Por qué? Había hecho todo lo que pudo para que Maka nunca se enterara de nada, tuvo que decirle a Hero porque no tenía opción pero ella no. Maka tenía opción.

Un montón de recuerdos e imágenes comenzaron a pasar por su cabeza. Cosas que quería olvidar y había pensado que ya no tenía que preocuparse de ellas. Kami sacudió la cabeza.

— ¿Cómo paso…?

—Eso no es todo, no he venido solo aquí a decirte eso —Hero suspiro y miro por la ventana, estaba oscuro. No tenía mucho tiempo para estar ahí—.Tuve que contarle sobre nosotros pero ¿Cómo podía hacerlo bien, si ni quiera yo se todo?

Kami negó con la cabeza.

—Te he contado todo…

—No es cierto —le corto Hero, un tanto exasperado — ¿Por qué no se nada de nuestros abuelos?

Kami frunció el ceño y sintió la ira corriendo por sus venas, pero no, no era ira exactamente…era miedo. Sentía terror de recordar aquellos años de niña, de terror, de pesadillas, de gritos.

—No tienes que saber eso.

—Si que tengo.

Kami se mordió el labio. Era cierto, no tenía opción, debía de contarle aquello a Hero, no podía mantenerlo como secreto todo este tiempo.

Dirigió su mirada hacia la puerta de la cocina. Hoy estaban solos, exceptuando a Marie que ahora estaba tomando una siesta en su habitación pero ella sabía de aquello. Podría contarle sin temer que alguien más escuchara.

Sintió un sabor amargo en la garganta y trago saliva.

—Escucha Hero, no te quiero contar sobre eso porque es…complicado—Kami tomo aire—.No es algo que me gustaría que supieran, mientras menos sepan mejor.

—Maka esta extraña…—Hero apretó los labios—No se si es por esto o por otra cosa, pero debo protegerla. No podré hacerlo si no me ayudas.

Kami suspiro. Tenía que proteger a Maka, Hero y Marie. Debía decir la verdad. ¿Qué pasaba si los encontraban?

Con cuidado se acercó a la mesa de la cocina y se sentó frente a Hero.

—Siéntate, Hero —ordeno. Vio como su hijo hacia lo que le decía, farfullando incoherencias y maldiciones que no se preocupo de reprochar, eso no era importante ahora —Te contaré…

— ¿Qué cosa?

—Te contaré qué ocurrió cuando con Marie…—trago saliva y apretó los puños, aguantando aquel nudo de pánico que se formaba —cuando éramos niñas.


Maka.

La verdad es que siempre que me imaginaba conociendo a la familia de mi novio me veía con una sonrisa tonta que procuraba parecer de niña buena y con las piernas sintiéndose como dos fideos en vez de carne y tejido. Tal vez yo daría una estúpida charla o comentario sobre cualquier cosa «Vaya, suegra. Que buena que le quedo la ensalada, ¿Cuál es la receta?» o algo así. Tal vez peor.

Pero nunca pude llegar a imaginar algo como esto.

—Maka…—murmure con el nerviosismo latente en mi cuerpo.

—¿Maka…? —la señora Evans se llevo una mano al mentón, pensativa. Se sentó mejor en el brazo del sofá mientras yo estaba en el de enfrente de ella. Un Soul muy tenso estaba a mi lado.

Maquine una respuesta en mi mente. No podía decirle Albarn.

Maka Star —respondió Soul de golpe, con naturalidad y fingido aburrimiento. Se acomodó mejor en el asiento dejando que nuestros brazos se tocaran con casualidad—. Es la hermana de un amigo.

Mire a Soul y luego a su madre. Ella pareció creerse la mentira y asintió con una sonrisa. Junto las palmas frente a ella y comenzó a asentir.

—¡Vaya, vaya! Esto es nuevo, es la primera vez que Soul trae una amiga a casa.

Por la forma en que dijo la palabra «amiga» puedo decir que el emocionaba demasiado.

De pronto Wes entra en el salón, con el ceño fruncido y las manos en los bolsillos de su chaqueta. Cuando lo veía me desconcertaba el hecho de que era parecido a Soul, demasiado. En comparación con Tsubaki que se supone es su gemela pero ellos son completamente opuestos. Wes y Soul eran como dos gotas de agua.

Y con su padre era peor.

—¿Y se puede preguntar que hace aquí?

—Wes…

El tono de advertencia de la madre de Soul solo hizo que me sintiera más incomoda.

—Solo digo, ya sabes, es peligroso hoy.

—Me estaba ayudando con un trabajo y se nos hizo tarde. Casi la atacan y la traje aquí. No iba a dejarla sola afuera, Wes —Soul lo dijo de forma tajante pero intentando controlarlo, supuse.

—Es peligroso.

—Lo sé, mamá. Por eso lo hice.

—Pero aun así…es más peligroso para ella estar aquí, ¿no?

—Si quieres que Maka termine…

A la mitad deje de escuchar. Era una discusión en donde yo era el tema principal, como si se olvidaran que estaba prácticamente en la misma habitación.

Hice un repaso mental de por qué estaba y seguía aquí. Pude haberme ido. Debí haberme ido cuando tuve la oportunidad pero Soul simplemente no me dejo.

No recuerdo el camino hacia la casa de Soul. Me dijo que había estado inconsciente y tuvo que traerme en brazos porque «ni loco» me dejaría sola en la calle luego de que fui ataca. La pelea la recuerdo y también dolor, además de a Soul corriendo hacia mi… entonces fue cuando me desmaye, supongo.

Luego de eso desperté en una habitación ajena, con un olor ajeno que conocía perfectamente. El aroma de Soul estaba en todo el lugar y entonces lo encontré junto a mi. Yo estaba durmiendo sobre su pecho mientras estábamos recostados en su cama. Además de que casi me dio un paro cardiaco por lo cerca que lo tenía, me dio un mareo.

Me había curado la herida, ¿cómo? No lo sé, pero lo hizo. En ese momento estaba el eclipse de sangre y yo tenía que irme, así que me había levantado para seguir patrullando o por lo menos salir de la casa de Soul, porque me ponía nerviosa. ¿Dónde estaba su familia? ¿Cómo me dejo entrar?

Había sido algo así:

—Bueno… gracias, Soul. Me curaste y me ayudaste pero debo irme.

—No puedes. Puede ocurrirte algo, todavía no estás bien —él me sostuvo con más fuerza. Volteé a mirarlo con enojo y desesperación.

Soul tenía una sonrisa juguetona en el rostro. ¡El muy idiota se estaba divirtiendo con eso!

—No. Suéltame, Soul. Debo irme.

—Quédate un poco más.

—Van a llegar tus padres —intente hacerlo entrar en razón y sacudiéndome como un gusano para salir de la jaula que eran sus brazos.

Soul me sopló la oreja y deposito un beso en mi cuello.

—Están en otro asunto. Se supone que no llegan hasta tarde.

Supones

—Maka… —Soul iba a agregar algo pero otro ruido lo corto. Yo también lo escuche y quede helada.

El ruido de alguien llegando a la casa.

Entre el desconcierto de Soul pude escabullirme de sus brazos y saltar con libertad hacia la habitación. Ahora fuera de su alcance el pánico de ser encontrada (una caza vampiros) en el hogar de una familia de vampiros. Todo porque tu novio te encontró media muerta en la calle.

Soul se enderezo en la cama, apoyando su mano en las sabanas y arrugo el ceño. Se veía más relajado de lo que yo me sentía, por mucho.

—Joder.

La puerta de entrada se abrió mientras alguien entraba entonando una canción que no llegué a reconocer pero era una voz femenina, sin duda.

—¿Soul? Soul, ya llegamos, cariño.

Soul se mordió los labios y yo horrorizada caí en la cuenta de que era su madre la que había llegado.

Voltee hacia él, pálida como un fantasma o tal vez peor, quien sabe. En cambio me encontré con la sorpresa de que Soul estaba sonriendo. Giro hacia mí para luego decir con voz juguetona, divertida y fingidamente asustada:

—Mierda, mi mamá.

Así que luego de todas las presentaciones que supo mi estancia sorpresa en esta casa y luego de explicar por tercera vez como había llegado aquí me encontraba en la sala de Los Evans, junto al padre de Soul, su madre y su hermano mayor.

Pero Tsubaki no estaba, lo que supuso más nerviosismo en mí porque era la que mejor conocía.

Soul me dio un empujón y yo desperté de mi ensoñación. Voltee la mirada hacia la madre de Soul quien me miraba con un brillo esperanzado en sus ojos. Wes tenía un rostro inexpresivo, me examinaba.

Joder. ¿Me había dicho algo la madre de Soul?

—Ah…

—Bueno, lo que decía que me alegro que no te haya pasado nada, Maka. Afuera es peligroso —la madre de Soul comenzó a soltar palabras y mover las manos, claramente nerviosa. Pero aun con una emoción infantil —Y…bueno, no puedo dejar que salgas todavía.

Di una sonrisa intentando parecer amable.

—Así que me encantaría que te quedaras a cenar. —¿Qué? ¿Quedarme a cenar con vampiros?—¿Qué dices…?

—Bueno…

No. Yo tengo que irme, tengo que hacerlo ahora mismo. No puedo quedarme aquí, ¿qué pasa si me descubren?

Cuando mire a Soul de reojo me di cuenta que no soy la única que fue tomada por sorpresa. Él esta tan desconcertado como yo pero lo oculta bajo su mascara de indiferencia.

La madre de Soul me sigue mirando y sus ojos llenos de emoción, -tal vez-, son lo que me hacen querer decir (sintiendo yo que es contra mi voluntad): —Si.

Y es todo. La señora Evans se levanta del brazo del sofá y se espabila. Corre a su hijo mayor diciéndole que vaya a buscar algo mientras que se dirige a la cocina todavía en su felicidad interior, su propia fiesta a costa mía.

Anuncia a voces a los residentes de la casa que «¡La amiga de Soul se quedara a cenar!» el padre de Soul parece estar de acuerdo, por ahora, pero claramente Wes no y Soul tampoco esta muy emocionado. Yo solo puedo pensar que quiero salir corriendo de esta casa ahora mismo.

¿Los vampiros comen, si quiera?

—Soul…—murmuro entre dientes pero sé que igual es inútil. Todos te escuchan en esta casa.

—Bueno —se encoge de hombros y se rasca la nariz—.Espero que te guste la comida quemada.

Y ya esta, estoy perdida y tendré que cenar con los Evans.

No puedo esperar a salir de esta casa.


Hero sintió la garganta seca, como si fuera una lija y deseo poder beber un gran vaso de agua fría.

—¿A qué te refieres? —miro a su madre quien tenía sus ojos esmeralda perdidos en un punto detrás de él. Demasiado inalcanzable.

Las palabras de Kami resonaban una y otra vez en su cabeza. Cada vez que lo hacían le parecía más y más absurdo.

—Lo que te he dicho —Kami suspiro y junto las manos delante de ella —.Marie no es mi única hermana. Teníamos un hermano cuando éramos niñas, un hermano menor.

—No… —«no es posible».

¿Qué tenían otro tío que ni si quiera conocía? Estaba de joda.

—No, en serio, no puede ser posible.

—Lo es —Kami asintió y miro fijamente a Hero. Con los recuerdos en su mente, comenzó a narrar:—.Cuando éramos niñas vivíamos lejos de aquí, en otra ciudad…

—Eso lo sé.

—Éramos tres hermanos: Marie, yo y nuestro hermano menor, Asura. Durante mucho tiempo fuimos felices, vivimos en tranquilidad y sin sospechar nada. Todo cambio cuando nuestro padre…, tú abuelo, comenzó a desear poder pasar más poder a sus hijos. Comenzó a hacer experimentos.

Hero sintió la tensión que Kami transmitía con sus palabras y le dio un escalofrió. No dijo nada, espero que ella continuara por si sola.

—Eran experimentos sobre sangre negra —se atraganto un momento—.Sería una nueva forma de fortaleza, haría que quien la tuviera fuera invencible. Tendría mucho poder. Se encerraba en su estudio y recuerdo…que no salía en días. Mi madre estaba desesperada pero no podía hacer nada sin que él la dañara. Nosotras en ese momento éramos muy pequeñas para entender el peligro en que estábamos.

Tomo aire para poder continuar sintiendo como su corazón se aceleraba.

—Un noche, sin que nos diéramos cuenta… él tomo a Asura y lo llevo consigo a su estudio. Intento transferirle el poder obtenido, diciendo que había funcionado porque lo había puesto en si mismo primero y comprobó que funcionaba. Asura término siendo infectado por la sangre negra y las consecuencias fueron nefastas.

—¿Qué…?

—A la mañana siguiente con Marie corrimos a buscar a nuestra madre. Nos despertaron los gritos de Asura, gritos de dolor y nada más. Aporreamos la puerta entre sollozos pero no abrían y podíamos escuchar los golpes. Tú abuela estaba atacada. Entonces yo fui y… en ese momento no sabía cómo, tuve que la fuerza para echar la puerta abajo. Lo que vimos adentro no fue lo que esperábamos…

Una gota de agua callo del grifo. Hero conto los segundos antes de que su madre continuara; uno, dos, tres, cuatro, cinco.

—Dentro habían cadáveres humanos. Restos de sangre manchaban las paredes y en el centro de la habitación había un gran charco negro. Asustada entre y Marie entro tras de mi, teníamos que encontrar a nuestro hermanito —se río sin ganas—. Los encontramos a los dos.

—¿Cómo…cómo estaban?

—Cuando una persona es infectada por algo como eso, llega a tener consecuencias terribles. Efectos secundarios irreversibles. En este caso su consecuencia fue haber sido infectados por la locura. —Las imágenes seguían pasando por su cabeza—Nuestro hermano ya no era el mismo y nuestro padre había sacado su verdadero rostro con ello. Nos odiaba. Asura estaba tirado en el suelo y corrí a buscarlo, tenía diez años, pero cuando lo vi… tenía una sonrisa extraña, Hero. Y lo único que decía era: «tengo miedo de "eso"». Entonces comenzó a gritar. Sentado en la habitación estaba nuestro padre, observando con una sonrisa. Marie me tiró fuera de la habitación mientras temblaba y lloraba, asustada de todo eso y yo solo podía pensar en mi hermano. Cuando mamá nos vio… él intento irnos a buscar, detenernos.

Hero nuevamente sintió un escalofrió y le dieron ganas de ir a abrazar a su madre. Ella que siempre era tan fuerte ahora mismo temblaba pero intentaba no hacerlo.

—Solo puedo decirte que pudimos escapar. Nuestra madre nos llevo lejos y nos escondimos. Ella no quería que lo que le paso a Asura nos ocurriera a nosotras. Dejamos a nuestro hermano y todas nos lamentábamos por eso, pero era tarde. Tiempo después, muchos años luego, descubrimos quién era realmente nuestro padre.

—¿Quién…? —pregunto Hero, apretando los puños bajo la mesa.

—Tú abuelo, Hero —Kami miro fijamente a su hijo, con seriedad— es el mismo Lucifer.


Maka.

—Entonces, Maka, eres una buena alumna —comenta el padre de Soul mientras me mira desde la punta de la mesa.

—Si, bueno…

—Es la primera de la clase —agrega Soul mientras mira a su madre.

—Eso es un gran logro —sonríe la mujer y luego mira a su hijo—¿Por qué no tomas el ejemplo de Maka, hijo?

El padre de Soul se ríe y yo no puedo evitar fijarme en sus colmillos, si tuviera a alguien a quien comer delante se harían mas largos pero ahora estaban casi escondidos en las encías.

La verdad es que la cena no ha ido tan mal como yo creía. Me he mantenido todo el tiempo intentando parecer calmada cuando por dentro no dejo de comerme las uñas que no me quedan. Los padres de Soul resultaron ser demasiado amables conmigo y eso me desconcierta un poco. Aunque no puedes dejar de sentirte diferentes cuando todos tienen platos de comida enfrente de ellos y tú eres la única que ha probado bocado. Los demás están intactos.

Aunque Soul ha dado unos leves bocados, quizás para apoyarme.

Todo este tiempo me he preguntado dónde esta Tsubaki pero no he tenido el momento para preguntarle a Soul.

—Por lo menos Soul ahora tiene un buen ejemplo que seguir —sigue riéndose su padre.

Wes esta junto a su madre y mira todo con aburrimiento. Al parecer no soy la única que desearía estar en cualquier lugar del mundo menos aquí.

—¿Y cómo son tus padres, Maka? —pregunta la señora Evans y entiendo que no lo hace con mala intención. Cruza las manos perfectamente arregladas frente a su rostro y me mira. Sus ojos son tan rojos y brillantes como los de Soul—¿Los conocemos?

—Eh…—balbuceo y me atraganto—si, seguramente si.

—Conoces a su hermano, mamá—miente Soul—El chico con el que hice el trabajo de clases.

Ah, cierto que soy hermana de Black Star.

—¿Eres hermana de él? —pregunta el padre de Soul, levantando la mirada de su inspección de comida. Veo como la madre de Soul le lanza una mirada enfurecida de advertencia y él se recompone—Digo, es que pareces tan buena chica y estos dos son unos vagos.

—Gracias.

—Soul, no te lo tomes a mal.

—Además no se parecen mucho —comenta la madre de Soul pensativa y yo grito en mi mente, nerviosa, pensando que habrá pillado que todo es mentira.

—Es que somos hermanos de padres diferentes —digo con una sonrisa y me felicito en mi interior por mi gran mentira—. Pero yo no conozco a mi verdadero padre.

—¡Oh, bueno! Eso lo explica todo.

Sonrió y me siento a gusto con ella. Es cierto que es muy simpática, ambos lo son pero no puedo quitar el tema que sigo estando en una casa de vampiros.

Antes de que alguien pueda decir algo más, Soul anuncia:

—Es mejor que vaya a dejar a Maka a su casa. No puede quedarse mucho tiempo aquí porque se va a hacer tarde y sus padres se van a preocupar.

—Es cierto —la madre de Soul suspira con tristeza—, he perdido la noción del tiempo con el agradable rato que estábamos pasando.

Soul se levanta y yo le imito, pero más despacio para no parecer desesperada.

Tomo automáticamente mi plato a medio comer para llevarlo a la cocina pero la madre de Soul me detiene con la mano y una sonrisa en el rostro. Lo dejo en la mesa y sigo sonriendo.

—Gracias por… la cena.

—No es nada, Maka. Ha sido un gusto concerté ¿cierto, cielo?

—Claro, claro. Vuelve cuando quieras, Maka.

Asintió y Soul me tira lejos del comedor, hacia el pasillo principal. Rápidamente llegamos a la puerta mientras escucho los murmullos de la familia de Soul, me pregunto de qué hablaran pero el palpitar de mi corazón me impide concentrarme.

Soul abre la puerta.

—Espérame aquí un momento —susurra—. Debo ver algo primero.

—Claro.

En un parpadeo, -literalmente-, desaparece y yo me concentro en relajar mi respiración. Afuera no hace frío pero tampoco esta caluroso, la verdad esta agradable. El eclipse sigue en el cielo y me imagino a Black, Hero, Spirit afuera en las calles.

¿Se habrán dado cuenta que no estoy en mi posición? ¿Me estarán buscando?

—Listo. Vamos.

Soul vuelve y me tira hacia la entrada. Me pide de nuevo que espere en la calle y yo me cruzo de brazos. A los segundos vuelve con mi guadaña y mi gabardina. Suspiro aliviada cuando mis manos toman el mango de mi arma.

—Los tuve que sacar por la ventana de mi cuarto —dice, divertido.

Sonrió y ambos corremos fuera del campo de visión de aquellas casas. Cuando estamos lo suficientemente lejos me coloco la gabardina y cuelgo mi guadaña mi espalda.

Soul me observa en silencio.

—¿Mejor? —pregunta.

—Mejor.

La ciudad se ve desierta. Todos siguen escondidos.

—Puedo ir sola a casa, Soul. No tienes que llevarme —señalo. Ahora que estoy menos nerviosa el dolor de mi herida vuelve a aparecer pero pienso en otra cosa.

—No. Te llevo —sin dejarme decir nada siguió caminando—. Las veces que te dejo sola aquí siempre te ocurre algo.

—Puedo defenderme.

—Si, ya lo note —dice sarcástico.

Antes de que pueda volver a decir otra cosa (algo grosero), Soul sigue caminando y me vuelvo obligada a seguirlo.

Durante unos cuantos metros nos mantenemos en silencio. La verdad es que yo me siento demasiado adolorida y confundida para pensar en algo demasiado romántico en esta situación. Además de que es el doble de peligroso demostrar… cariño esta noche. No puedo ver a los vampiros, pero sé que están ahí.

Siento como nos están acechando.

—Maka. —levanto la mirada hacia Soul. El peso de mi guadaña se siente como un ancla de seguridad en un área tan peligrosa—¿Segura estás bien? ¿Cómo esta tu herida?

—Bien —miento—. Ya no me duele, de hecho. Creo que hiciste un buen trabajo.

—Solo la vende.

—Bueno, algo hiciste.

Soul me mira de reojo.

—¿Qué fue lo que paso? —Pregunta y me obligo a morderme el labio—La verdad es que solo llegue para verte tirada en el suelo… tal vez sea el destino pero siempre tengo que hacer del caballero que te rescata.

—Coincidencias—murmuro entre dientes.

—Entonces…

Suspiro mientras piso con cuidado, intentando hacer el mínimo de ruido.

—Un inanimalia me ataco mientras… — ¿podía decir la palabra «patrullaba»? —no me di cuenta. No pude ver a alguna bruja cerca que lo haya invocado así que seguramente fue desde lejos. Intente pelear pero me golpeo, caí y luego te vi a ti.

Soul negó con la cabeza y di una risa irónica.

—Lo veas como lo veas, aquel bicho estaba solo tras de ti.

— ¿Qué quieres decir? —no pude evitar ponerme a la defensiva.

—Piénsalo, Maka —Soul apretó los labios—. Dices que se abalanzo sobre ti, y se fue cuando te hizo daño. Esta claro que eso es solo una advertencia, de quién: no lo sé.

Íbamos a mitad de camino. Me dolía el brazo y tenía hambre, además de que la cabeza me daba un millón de vueltas por segundo.

—Dañarme…

—Alguien sabe… —Soul se corto a la mitad de la frase y no sé si pensó lo mismo que yo— tal vez saben que las escuchamos el otro día o simplemente saben los nuestros y tratan de delatarnos.

¿Cómo podía estar tan tranquilo con eso?

En ese mismo instante sentía como mi corazón parecía que saldría de mi pecho.

—Si eso fuera así…—susurre mirándolo pero él no me devolvió la sonrisa— ¿Qué haremos?

Soul entonces se detuvo, se volteo hacia mí y me acaricio el rostro de manera distante. Dio una de sus sonrisas tristes.

—Este es un mundo cruel, Maka —bajo la mirada y metió las manos en sus bolsillos. Comenzó nuevamente con la marcha—. Fácil, haremos lo que siempre hemos hecho: romper la ley.

—¿En serio piensas ir tan lejos…?

—¿Por ti? Si. Por ti, Maka, me condenaría siempre. Solo por estar contigo seguiría rompiendo la ley el resto de mi vida para poder tener el derecho de estar a tu lado.

—Soul…

—¿Sabes por qué? Porque te quiero.

Una sonrisa avergonzada se formo en mis labios y tuve ganas de llorar. Claro, no lo hice. Simplemente murmure un "Yo también".

¿Quién dijo que el amor no podía ser cruel y peligroso?


Me lance a mi cama y me tape hasta las narices con las sabanas. El dolor en mi brazo seguía palpitando y las palabras de Soul seguía resonando en mi cabeza, como si fuera una grabación: «Por ti, Maka, me condenaría siempre. Solo por estar contigo seguiría rompiendo la ley el resto de mi vida para poder tener el derecho de estar a tu lado. »

La casa estaba vacía o al menos yo no me preocupe de buscar si había alguien más, solo entre y no vi a nadie. Mejor, no quería que me hicieran preguntas sobre lo que me había ocurrido o cosas así.

Estaba mejor sola.

Esperaba que Soul pudiera volver bien a su casa. Mi temor de que le pasara algo podía ser estúpido pero…

Aun así.

«Piensa en otra cosa, Maka —me dije mientras cerraba los ojos con fuerza para poder dormir— en cualquier cosa.»

Y con ese pensamiento, me quedé dormida.

En mi sueño estaba fuera de una enorme mansión de color blanco crema y sucia por los años. Estaba en el campo, podía escuchar el cantar de los pájaros y el sonido del viento meciendo las hojas de los arboles.

Di unos pasos hacia la casa pero me detuve en seco al escuchar unas…

Risas…

—No me podrás atrapar.

—Ven y sígueme si puedes.

—¡Esperadme!

Más risas. Al comprobarlo y escuchar con más atención pude reconocer que eran infantiles.

Me acerque llena de curiosidad hacia el lugar de donde provenía el ruido. Era detrás de la casa, en el patio trasero.

De pie en medio de aquel césped tan bien cuidado pude ver tres figuras pequeñas corriendo por el lugar y una figura más grande observándolos desde el umbral de la puerta.

Sin preocuparme si me veían o no, me acerqué más para poder distinguirlas mejor. Habían dos niñas corriendo y un niño pequeño, claramente menos que ellas. Las pequeñas eran rubias y el chico moreno. Esas niñas… se me hacían familiares.

—Hermana, no corras tan rápido —se quejo la chica de cabello rubio más oscuro.

Oh… ya veo.

Eran…

—Marie, atrápame —se río—. Vamos, atrápame.

Eran… mi madre y Marie de pequeñas pero quién era el chico moreno que las acompañaba.

—¿Mam…?

No termino de hablar porque un nuevo personaje se asoma desde la misma puerta trasera por la que la mujer esta vigilando a los chicos. Con voz potente los llama por sus nombres. Los tres sonríen y corren hacia ellos, todavía riendo.

Siento un golpe, como un empujón y entonces la escena cambia. Ya no estoy en un hermoso patio con un césped verde si no en una habitación oscura y apestosa. El peligro que siento ahí es como una bofetada en mi rostro y me crea la sensación de repelerme.

Quiero correr de ahí, pero no puedo. No se a donde ir.

En la poca luz que hay distingo al chico de antes hecho un ovillo en el suelo de la habitación.

—Por… por qué…

Comienza a hipar y me doy cuenta que esta llorando.

—Me duele…

Sigue llorando y yo quiero hacer algo pero no puedo. La habitación tiene un olor metálico y el ambiente es pesado a mí alrededor.

—Ayuda…

Desvió la mirada y puedo encontrarme con el mismo hombre de antes, a quien no he reconocido y ahora que lo veo de más cerca solo puedo distinguir una sonrisa brillante, dulce pero maléfica. Unos ojos dorados que brillan como los de una pantera en la oscuridad.

Abre la boca para hablar pero yo no entiendo lo que dice.

Solo puedo escuchar los sollozos desgarradores de aquel pequeño niño.

Parpadeo de nuevo y en ese segundo me encuentro frente a una puerta. El corazón lo siento acelerado, con el temor en mi garganta y un revuelto en mi estomago. Me cuesta respirar, el aire es frío ahí.

Un pasillo… estoy en un pasillo frente a una puerta.

Reconozco esta puerta, he soñado con ella antes.

Levanto una mano temblorosa y la dirijo a la perilla, eso debo hacer, ¿no? Abrir la puerta y saber que hay dentro de ella.

—Maka…

Me detengo y quedo de piedra al escuchar mi nombre tras la puerta.

—Maka… Maka Albarn.

¿Quién…? ¿Cómo me conoce?

—Makita.

Escucho una risa y dejo caer mi mano. Aquella risa que parece traspasar mi cuerpo y hacerme temblar. El miedo se apodera de mi y hace que se forme solo una palabra en mi cabeza: «Corre». Mi instinto de supervivencia se instala en mí.

Me doy vuelta sobre mis talones y comienzo a correr por el pasillo oscuro.

Intento escapar.

Debo escapar.

Debo sobrevivir…

—¡Maka!

Abro los ojos de golpe y me encuentro gritando. Observo el techo de mi habitación y me siento de golpe en la cama.

Estoy sudando, mi cabello pegado a mi rostro y cuello. Mi respiración esta agitada y mi corazón acelerado. El miedo latente en mi garganta me hace observar mi habitación en penumbra buscando si hay alguien más.

Nadie.

Aun así el miedo no me abandona.


¡Ja, ja y más ja! Ahora que saben quién puñeteras es realmente el padre de Kami y saben que tiene un hermano les apuesto que pueden comenzar a sacar conclusiones de qué mierda hace Maka soñando cosas como esas. Teorías, chicos, todas son bienvenidas.

Uf, estuve mucho tiempo pegada con este capítulo y espero, en serio, que les haya gustado. Ojala no me tarde... pero eso es lo que se dice todos los días y ya ven como me va. Esta semana dan entrega de notas y yo no me tengo fe, así que si ahora estoy distraída estaré peor.

¿Reviews? Si eso, se agradece mucho. Un abrazo para ustedes.

Nitta se despide.