Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?
Holas, ¿qué tal? Puf, bueno que he podido venir a actualizar esta historia y siendo sincera ha sido lo más rápido que he actualizado algo en mucho tiempo. Actualizar historias tan rápido es too mainstream. Pues, creo que me ha salido largo... bueno cuando yo lo escribía me salió largo pero cuando lo puse aquí sentí que era corto y como siempre no hago gran avance en el fic.
Ah, si, tengo que decir que estamos cerca del final. Ósea, claramente este no es el penúltimo capitulo pero estamos en la ronda final, ¿se entiende?
Gracias por los reviews y a quienes leen esta ya aburrida historia.
"Condenados"
Capitulo catorce.
"Problemas."
Son las ocho de la mañana pero el eclipse sigue en el cielo como una advertencia silenciosa pero muy visible. Todos deben estar muy asustados todavía (seguramente siguen encerrados en sus casas) y seguirá siendo así hasta las doce de hoy. No queda demasiado realmente, pero puede llegar a hacerse eterno.
Siento la cara pesada y el cuerpo entumecido. La verdad es que no dormí bien, me desperté varias veces y el dolor hacia que quedarse dormida fuera una misión mucho más complicada de lo que debería.
«Vamos, Maka, que te levantes —me regañe a mi misma mientras me obligaba a ponerme de pie y caminar al baño—.No hagas la vaga.»
La casa estaba sin ninguna actividad aparente pero podía escuchar los ronquidos de Marie desde su habitación y sentía la respiración tranquila del sueño de Kami en el piso de arriba. Hero debía estar fuera, igual que Stein y Spirit. Yo era la única que estaba aquí y no podía ser así. Debía salir también.
Entre al baño y la puerta crujió un momento para luego quedar de nuevo en silencio. Me mire en el espejo y una versión más cansada de mí, mas pálida y con unas marcadas ojeras oscuras bajo unos ojos apagados me devolvió la mirada. Suspire de manera pesada. Abrí el grifo de agua fría y junte un poco de agua entre mis manos para luego lavarme la cara con ella. Podría despertarme mejor así.
Intente eso unos minutos.
Decidida que estaba hecha un asco cerré el grifo del lavamanos al igual que la puerta del baño y me dirigí a la ducha. Un rápido baño no me haría daño de nada, necesitaba sentirme limpia.
Me despoje de mi ropa sucia mientras sentía como el agua caía, ahora tibia y rápidamente me metía debajo del chorro. Golpeo mis músculos agarrotados y doloridos. Una inspección rápida a mi cuerpo hizo que me diera cuenta de los moretones y cardenales que decoraban mi pálida piel. No le di importancia. Rápidamente me lave el cabello entre estrujones fuertes y desordenados.
El aroma a fruta invadió mis fosas nasales.
En menos de diez minutos ya estaba afuera, tiritando y con una toalla envuelta alrededor de mi. Tome la ropa que había tirado en el baño y abrí la puerta, dispuesta a correr a mi habitación para cambiarme.
Mientras salía fui acompañada por una nube de vapor que me envolvía.
—Maka.
Me detuve a medio camino hacia mi cuarto. Voltee la mirada, todavía tiritando.
—¿Spirit…?
—Papá, Maka. Es papá.
—¿Qué haces aquí? —pregunte, ignorando su comentario. Apreté más la toalla a mí alrededor. Era mi padre, pero eso no quitaba que era incomodo estar desnuda (salvo por la toalla) frente a él.
Spirit se encontraba en el pasillo con aspecto cansado y sombras oscuras bajo sus ojos. Me dio una sonrisa.
Parecía veinte años más viejo.
—Tomo un leve descanso.
—Oh…
—¿Qué te ha pasado? —la preocupación en su voz me alarmo.
Spirit camino hacia mi evaluándome con la mirada, la preocupación bañaba sus ojos. Hizo una mueca y me miro, todavía alarmado: —¿Qué te ha pasado, Makita? ¿Te atacaron? ¿Quiénes fueron los malditos?
—No… —me atragante. Joder, tenía frío— Fue un inanimalia, no un vampiro…
—Esas brujas.
—Estoy bien, en serio. Pero no lo estaré si sigues haciendo que me quede aquí congelándome, Spirit.
Spirit dio una risa nerviosa mientras farfullaba incoherencias y disculpas hacia mí. No espere una respuesta de su parte, seguí hacía mi habitación con toda la indignación que pude. El piso estaba frío bajos mis pies, solo quería abrigarme.
—Bueno, Maka, me voy.
—¿A dónde vas? —pregunte justo antes de cerrar la puerta.
Vi como Spirit afirmaba su espada en su cinturón de armas. Con una sonrisa agotada, responde:
—A La Orden, hay una reunión. Tú podrías quedarte descansando todo el día aquí, aun eres una novata en todo esto.
—Si, si —«no esperes que te haga caso, Spirit».
—Nos vemos, Makita.
Cuando cierro la puerta escucho los pasos de Spirit dirigirse hacia la entrada para luego quedar nuevamente en aquel extraño silencio. Vago por mi habitación, buscando que ponerme y pensando.
Tuve un sueño, ese extraño sueño y alguien me llamaba. Eso no era normal, menos el hecho de que Marie y Kami aparecían en el de niñas. Sería… ¿Aquello sería cierto o solo fue una extraña imaginación mía? Había tanto posibilidad de que eso fuera verdad como para que fuera una mentira.
Una invención de mi imaginación.
Pero si fuera verdad, ¿quién era el otro chico que las acompañaba? ¿Su hermano, primo, amigo? Las posibilidades eran infinitas y mis respuestas eran mínimas. No tenía ninguna señal de saber si era cierto o no. Aunque, la puerta y el pasillo…. había soñado con ello antes.
—Que raro.
Entre mis cajones pude encontrar que ponerme. Me vestí rápidamente con unos jeans ajustados, una playera con el logo de la banda Muse que Black Star me había regalado hace ya mucho tiempo y encima un canguro negro con azul marino. Mis botas estaban tiradas desordenadamente junta a mi cama, así que me lance sobre ellas y me las calce rápidamente.
Sabía que no podía quedarme en casa el resto del día, no con todos fuera y yo aquí. Tenía que ver a Black Star y tenía que encontrar a Chrona también, necesitaba hablar con ella. Mi sueño también era algo de lo que preocuparse pero por ahora no tenía con quien hablar del tema.
Para hacer todo ello, primero tenía que ir a buscar a Black Star.
La casa de Black se veía tan desierta como debía de estar. Como no tenía ninguna otra idea de dónde se podría encontrar decidí partir por lo que sería lo más obvio: su hogar.
Rápidamente comencé a golpear la puerta, primero con timidez pero luego con mas insistencia al ver que nadie respondía. Vaya, mi intuición no es tan mala como parece. Era obvio que la madre de Black no estaba porque si no ya hubiera abierto pero…
Rodee el lugar, pasando junto al montón de obras artísticas que la madre de Black no vendía y decidía quedarse para ella, la verdad es que eran muy buenas. Camine con velocidad y llegue hasta la ventana de la habitación de Black. Tuve que ponerme de puntitas para poder espiar, estaba rezando con que no se estuviera cambiando de ropa o peor.
—Menudo vago esta hecho —bufe.
Pude distinguir un bulto enredado en las sabanas de la cama y hasta aquí escuchaba sus ronquidos que sonaban más bien como los gruñidos que daría una montaña.
La casa se iría abajo, seguro.
Forcé la ventana y para mi suerte, no estaba cerrada.
Me colé dentro como varias veces en mi vida he hecho. Antes de todo esto, cuando éramos más pequeños y yo me iba con Black al instituto, él siempre se quedaba dormido entonces yo tenía que venir a su casa a buscarlo y entrar a su habitación para poder sacarlo a arrastras de la cama. La verdad es que era una tarea muy complicada, en especial cuando tenías que esquivar los puñetazos y patadas que te daba para poder seguir durmiendo. Me convertí en cinta negra solo por eso.
Su habitación era un desastre como siempre: restos de comida, ropa sucia acumulada de semanas tirada por ahí, un montón de cuadernos que seguro no revisaba y su infaltable consola de juegos con la televisión. Antes jugábamos un montón ahí, cuando me quedaba a dormir con él.
La verdad es que este lugar me era tan familiar como mi propia habitación.
Camine hacia él, apartando a patadas todas las porquerías que me estorbaban. Di una sonrisa divertida y me aguante la risa al ver que tenía la cara pegada a la almohada, el cabello desordenado y encima babeaba.
Me agache para quedar junto a su cabeza y comencé a moverlo un poco, para ver si reaccionaba.
—Black… vamos, despierta.
Nada.
Parecía tan dormido, como en el tercer sueño que me dio pena pensar que iba a despertarlo.
—Venga que ya es de día. —Lo moví más—No estarás todo el día en la cama. Black Star, levanta.
—No…—el resto fue un montón de palabras irreconocibles. Se movió un poco, babeando más partes de la almohada y casi me tira un puñetazo. Lo vi.
Fruncí el ceño y sonreí, divertida por una idea:
—Cariño, soy Tsubaki… levanta dormilón, ¿no querrás perderte el desayuno? Anoche fue fantástico y sé que estas cansado pero es hora de levantarse —hice todo mi esfuerzo para hacer una voz suave y melosa, además de sensual.
Fue cómico lo rápido que abrió los ojos y se enderezo en la cama. Me fui de culo hacia atrás por el susto, golpeándome con algo que hizo que doliera más.
—¡Tsubaki, si ayer fue fantástico…! —tenía el pelo desparramado y resto de saliva seca en la barbilla.
Sus ojos desorbitados comenzaron a examinar la habitación y repararon en mí al poco tiempo.
Nos quedamos mirando unos segundos, sin decir nada. Sin aguantarme más explote de risa.
—No es cierto, ¡No pensé que caerías en algo así! —seguí riéndome sin poder evitarlo. Me tomé el estomago mientras el dolor familiar de la risa se extendía por el.
Black abrió la boca y me miro con el ceño fruncido. Su mirada de «te odio con toda mi alma» era lo que más me llegaba a dar risa. Intente calmarme y mirarlo seriamente pero entonces vi la evidencia de saliva seca en su barbilla y volví a reírme.
—Bah —Black chasqueo la lengua y se paso una mano por su cabello. Una sonrisa dibujada en su rostro—.Es difícil contigo.
—Lo siento…—dije entre risas.
—Bien, bien. Gracias por acompañarme esta noche pero este bufón quiere descansar—hizo una despedida fingida como si fuera el comediante de un show de televisión.
Sequé mis ojos y me arrastre hacia la orilla de la cama.
Nuevamente se estaba acomodando y tapándose para dormir. En sus ojos podía ver el cansancio y bajo ellos ojeras. Hoy todos tenían.
—¿Quieres entrar también?
—¿Cómo crees…?
Black dio una sonrisa confiada. Se comenzó a mover a un lado para hacerme espacio mientras palmeaba el lado vació de la cama.
—No seas tímida. —Me levante mientras alzaba una ceja—No es como si nunca antes hubiéramos dormido en la misma cama.
—Creo que teníamos como siete años.
—Nop —Black conto con los dedos y dio una mirada pensativa—.Estoy seguro que la última vez teníamos quince.
Apreté su mejilla con fuerza y lo tiré fuera de la cama. Black cayó de bruces contra el suelo arrastrando con él las sabanas y el cobertor.
Lanzo un par de maldiciones.
—Creo que lo recuerdo. Para ese entonces tu ya tenías esos problemas —bufe mientras me cruzaba de brazos. Recordarlo todavía me daba escalofríos y vergüenza—.Fue por esa misma razón que dejamos de hacerlo.
—Vaya, eso suena muy comprometedor —Black se levanto todavía sonriente. La marca roja del golpe en su frente—.Deberías estar halagada de ser la primera chica en ver…
—Black —gruñí. Atrape parte de la camisa de Bugs Bunny con la que dormía. Di mi mayor mirada amenazante—, intenta terminar esa oración y te daré un golpe tan fuerte que terminaras con secuelas.
Silbó y miro hacia abajo, hacia su fiel acompañante. Seguí fulminándolo con la mirada sin titubear ni un segundo. Dio una sonrisa de medio lado.
—¿Una amenaza hacia las partes bajas, eh? Chica inteligente.
—No es juego.
—Lo sé —fingió una mirada de horror—.No te preocupes, respeto mucho la vida de mis hijos todavía no nacidos.
Lo solté.
—En serio, o eres muy torpe o demasiado valiente.
Black Star era de las pocas personas (además de Hero) que no se intimidaba demasiado con mis amenazas o miradas de odio. Tal vez porque era demasiado orgulloso o por tener esa tonta idea de que era invencible. Muchas veces he temido por él, teniendo esos pensamientos siempre arriesga su vida de manera estúpida.
—Yo prefiero pensar en la segunda.
—Yo creo que eres un idiota valiente.
—Pero soy el mejor idiota valiente, ¿no? —Black se río mientras caminaba a buscar algo que ponerse.
Lo seguí con la mirada mientras inspeccionaba el suelo de su habitación, analizando la ropa que tenía. Seguramente no la había mandado a lavar hace ya bastante tiempo.
Recién me vine a dar cuenta que solo andaba con unos bóxer oscuros y su remera vieja y ya casi gastada por el uso. Yo sabía que era de ese ridículo y pesado conejo, pero los años y los constantes lavados la habían dejado diciendo solo «Bu nny».
—Necesito que me escuches, Black. Sabes que no te habría despertado si no hubiera sido importante.
Black se volteo hacia mí sin realmente verme. Seguía inspeccionando un par de vaqueros desgastados.
—¿Ah, si? —murmuro—.Espera, ¿cómo entraste?
Apunte desinteresada hacia la pared.
—Por la ventana.
—Vaya, creí que la había dejado cerrada.
—Claro, claro.
—Bueno, tú dices que no me hubieras despertado, dama de la gran divinidad —bufo mientras ponía los vaqueros sobre sus hombros—.Ayer desapareciste, ¿dónde estabas?
—Tuve… contratiempos —murmure irritada—.Eso no es importante.
—Claro que lo es. Me has despertado. Al menos puedes decirme dónde estuviste anoche mientras teníamos que patrullar. Por un momento pude pensar que ya te habían matado.
Black hizo ademán de ponerse los vaqueros luego de sacarse la polera y lanzarla hacia la cama. Tuve que hacer un movimiento de cabeza para esquivarla. Arrugue la nariz.
—Dime, por favor, que al menos te vas a cambiar el bóxer.
Dio una sonrisa maliciosa mientras tironeaba el elástico apretado a la cadera. Podía ver algunas cicatrices que tenía en el pecho (y no hechas exactamente por una noche pasional) y los músculos de su abdomen marcados.
—Claro, claro, ¿cómo se me olvida? —río y los tironeo más, ahora hacia abajo—Hmp, no creí que estabas tan ansiosa por algo así conmigo.
Di un chillido y le lancé lo primero que atrape, para su buena suerte fue una almohada. La atrapo al aire mientras enarcaba una ceja.
—¡Black! —gruñí. Sentía mi rostro rojo.
Comenzó a reír mientras lanzaba de vuelta la almohada a su lugar.
—Oh, vamos, ¿somos o no somos mejores amigos de la infancia?
—¡Eso no significa que tenga que verte desnudo! —seguí chillando, mi voz subiendo dos octavas.
Suspiro.
—Ay —alargo los brazos hacia el techo, como si estuviera rogando—.Que alguien me ayude —bajo de nuevo la mirada hacia mi yo todavía molesto—.Pues date la vuelta y ya, ¿no tenías algo importante que decirme?
—Pues…
—Contra la pared, a menos que quieras ver mi magnificencia —me guiño el ojo e hizo un movimiento flojo de muñeca señalando que me volteara.
Resople y pisotee mientras me daba vuelta contra la pared. Solo por si acaso tape mis ojos con mis manos.
—No deseo ver nada tuyo —bufé—.Y dudo mucho que «magnificencia» sea la palabra adecuada.
Me ignoro.
—Bien, ¿entonces lo que hiciste ayer?
Tome aire mientras intentaba no pensar que él estaba prácticamente desnudo a unos metros de mí.
—Ayer me encontré con un siervo de una bruja.
—¿Te encontraste? —no parecía realmente sorprendido.
Di una pequeña sonrisa sin gracia.
—Bueno, tal vez me encontró a mí —trague saliva—.Me ataco, me defendí pero termine herida de todas formas…—Black hizo silencio así que simplemente continúe y solté todo de una vez:—Soul me encontró y me llevo a su casa para curarme, al final tuve que quedarme un tiempo y conocí a su familia.
—¿A su familia? —el tono confundido de Black me confirmo que no se lo creía—Ósea… fuiste y dijiste: Hola, suegros…
Rodé los ojos con molestia pero el nerviosismo en mi estomago comenzó a aumentar. Claro que me encantaría comentar esto con alguien que esta enterado del tema (Black si sabía) pero aunque fuera mi mejor amigo, era incomodo. Siendo hombre (y más encima de la clase más bestia que hay) le era difícil entenderlo como yo.
Si Chrona estuviera…
—Oh… —parpadee y me di una bofetada mental.
¿Cómo se me había olvidado?
La imagen de mi tímida amiga llego a mi mente. Estaba aquí por ella. Tenía que decirle a Black Star que íbamos a buscarla hoy mismo. Y me estaba desviando por completo del tema comentando mis melodramáticos momentos con la familia vampiro de mi novio…
—Entonces…
—Black —le corte mientras me daba vuelta rápidamente. Por suerte ya tenía los vaqueros puestos pero todavía no tenía camisa, ¿Cuánto se podía tardar? —En serio… ¿todavía no te has puesto la camisa?
Black se tapo el pecho de manera ofendida y comenzó a chillar como si de una mujer cuarentona se tratara.
—¡Acosadora! —Chillo con una imitación barata de voz de abuela—¡Estoy desnudo!
A zancadas atravesé la habitación hacia el armario de Black Star, que estaba más abandonado que el de Las crónicas de Narnia. De paso le di un cachetazo en el estomago, haciendo que se encogiera por acto reflejo. Abrí de par en par las puertas y rebusque entre la ropa arrugada y amontonada.
—Toma —le lance una polera sin mangas negra y luego una camisa azul—.Combina con tu cabello, o lo que sea…
—Claro, porque lo primero que me importa cuando busco ropa es que combine con mi cabello. —A pesar de todo me fue imposible no reírme un poco— Más si tengo que salir a pelear. Los vampiros caerán rendidos ante la belleza de la combinación grunge del color de mi cabello y mi ropa.
—Black.
—Ya va, relájate.
Cerré el armario y voltee a ver como pasaba por encima de su cabeza la polera. Rápidamente se puso la camisa. Le lance un par de tenis gastados negros que tenía y unos calcetines.
Black no dijo nada ante mi actitud, solo se vistió con más rapidez mientras yo iba de aquí para allá, nerviosa.
Termino sentándose en la orilla de su cama para poder calzarse las zapatillas.
—Ya, Maka. Harás un agujero en el suelo.
—Black —voltee a mirarlo y camine hasta quedar frente a él. Sus brazos estaban apoyados en sus piernas y levanto un poco la mirada para verme. Su flequillo tapaba un poco sus ojos y cerré mis manos para no tirarlo hacia atrás, como muchas otras veces—.Debemos ir a ver a Chrona hoy —abrió la boca para decir algo pero yo rápidamente agregue:—Estoy preocupada, ¿vale? Hace mucho no la veo y quiero ayudarla.
—De acuerdo —levanto las manos en símbolo de rendición—.No me mires así, Chrona también es mi amiga.
Baje la mirada y troné mis nudillos.
Black me tomó del brazo y me arrastro a la ventana para salir. Me dio una sonrisa tranquilizadora y confiada, como siempre.
—Vamos.
Luego de aporrear la puerta de Chrona durante casi diez minutos decidí que ella evidentemente no estaba ahí. Tampoco Medusa porque no nos había mandado a volar de su terreno sagrado.
Suspire y me apoye en la pared junto a la puerta.
—No hay nadie…
—¡Chrona! —Black grito con fuerza mientras seguía pateando la puerta. La madera se estremeció y temí por un segundo que la echara abajo.
—No esta, ¿no te queda claro? —mire hacia la calle. A lo lejos pude distinguir una sombra que pasaba corriendo, pero no me preocupe. Podría ser cualquier cosa o estaba alucinando—Si estuviera, ya nos habría abierto.
Black chasqueo la lengua y dio un último golpe a la puerta.
—¿Y… entrar por la ventana? —alzo una ceja.
—No vamos a entrar por la ventana a la casa de Chrona —agregue rápidamente con acido en la boca—¿Qué pasa si solo esta durmiendo? La mataríamos de un infarto. O nos matan a nosotros…
—Su asqueroso gato, por ejemplo.
—Seria un buen ejemplo.
—Me odia —Black negó con la cabeza.
—¿Chrona?
—No, el gato.
—Ese gato odia a todos —reí un poco recordando los bufidos de Luce cada vez que nos acercábamos a ella. Aunque más bien mi risa era para poder liberar la tensión acumulada. Fluyo hasta volverse casi una carcajada histérica—Menos a Chrona, claro.
Black me miro con una sonrisa. Resoplo para luego llevarse una mano al rostro y apretar el puente de su nariz.
—Bien, bien, detective Albarn.—le lance un gruñido—¿Qué hacemos ahora?
—Pues… —me mordí el labio pensando—Salir de aquí puede ser un buen comienzo. No quiero que nos encontremos con otras sorpresas a estas alturas.
Black asintió y juntos comenzamos a caminar hacia la calle. Volví a ver varias sombras y entonces supe que no era mi imaginación. No alucinaba. Me puse alerta. Pasaban corriendo cerca de nosotros pero tan rápido que seguía sin poder detectar bien su forma ¿vampiros? ¿Brujas? ¿Nos estarían vigilando? Era posible. Nuestro atuendo en ese mismo instante tal vez no delatara con exactitud que somos de La Orden pero nuestras armas si. No íbamos a confiarnos para salir sin nada con lo que pudiéramos defendernos en caso necesario.
Mi guadaña golpeaba entre mis omoplatos, sintiéndome un poco segura con el familiar toque. Por lo menos tenía con que defenderme. Black llevaba su espada en la cintura, enganchada en su cinturón negro.
El ruido de ambos metales golpeando delataba nuestra posición pero daba igual, ¿no? Podríamos pelear y aun así, estoy segura de que por aquí deberían haber cazadores también vigilando que no pasara nada. Si estuviéramos en problemas… ellos nos ayudarían.
Demonios, debo dejar de pensar en estas cosas…
—Eh, Maka.
—¿Ah? —parpadee. ¿Black me había hablado?
—¿No escuchaste, cierto?
—Pues… —baje la cabeza y patee unas cuantas piedras que encontré por ahí.
Black se río a mi lado.
—El silencio te delata —su paso se hizo más lento así que yo también aminore el mió—¿Te has dado cuenta?
Levante la cabeza y observe como miraba serio a su alrededor, como si inspeccionara las calles. El silencio era demasiado sepulcral… nada normal. Según mis cálculos mentales nos quedaban unas pocas horas antes de que el eclipse terminara y siempre que ocurría los vampiros eran más sanguinarios para aprovechar el último tiempo.
Peleaban con cualquiera y se volvían salvajes de un modo bestial…
Ahora estaba tranquilo. Sentía que ni si quiera las personas dentro de las casas hacían ruido pero podía percibir que estaban ahí.
—Si —asentí mientras inconscientemente llevaba una mano al mango frío de mi guadaña. El helado metal parecía saludar mi palma dolida—.Hay demasiado silencio y demasiada calma. No es normal.
—No —sonrió Black mientras se paraba. Inspecciono el cielo y arrugo el ceño—.Mientras hemos caminado he escuchado y visto unas cuantas sombras…
—Yo también.
—No sé de que son con exactitud. ¿Vampiros o brujas? —volteo a mirarme y esa extraña mirada lunática de querer luchar lo acompañaba. Black parecía desear que nos atacaran para el poder golpear a alguien—Sea lo que sea que este pasando, no es bueno, ¿por qué crees que sea?
Negué con la cabeza y moje mi labio seco.
—No lo sé —admití—.Pero no hay que bajar la guardia. Tal vez estén acechando.
—¿Por qué no han atacado? —gruño Black furioso y sin comprender—En todo este tiempo te aseguro que no ha habido ninguna actividad sospechosa de ellos, entonces, ¿por qué?
Me mordí el labio con fuerza, intentando pensar una respuesta.
Imágenes y palabras sueltas de conversaciones que he escuchado pasaron de manera veloz por mi mente. Cada una confundiéndome un poco más pero sin lograr llevarme a una respuesta completa. La casa de Chrona estaba vacía… las brujas, ¿por qué habrían de salir el día en que su mayor enemigo tenía bandera blanca?
El siervo de bruja que me ataco…
Los vampiros estaban siendo cautelosos. Los padres de Soul estaban en casa pero habían salido antes a algún lugar siendo que deberían haber estado siempre fuera. Eran una familia poderosa, entonces, ¿por qué no aprovechar?
Las sombras que podía ver por el rabillo del ojo correr, esconderse por los callejones y saltar los tejados. La sensación de sentirme vigilada.
Oh…
Una única repuesta se creo en mi mente. Apreté los puños mientras un escalofrió recorría mi columna vertebral.
—Black Star… —murmure entre dientes.
—¿Ah?
—Creo que las brujas han decido salir a dar una vuelta al barrio —levante un poco la mirada con cautela. Ahora que tenía esa idea no podía dejar de imaginarme varios pares de ojos observándome y lamiéndose los labios mientras pensaban como matarme de manera lenta—.De hecho, no me sorprendería que nos estuvieran observando ahora.
Black se quedo mudo y estático, incluso su respiración se había pausado. Sabía lo que hacía; intentar que su presencia desapareciera lo más rápido.
En medio de la oscura calle era fácil, seguramente si yo no estuviera con él sería demasiado sencillo escabullirse. Las lámparas parpadeaban dando un aspecto terrorífico al lugar mientras que la luna mantenía su brillo escarlata sobre nosotros. El viento sopló y un par de hojas secas golpearon mis piernas haciendo que me sobresaltara.
—¿Segura? —dijo al final. Su mirada se agudizo mientras tomaba con más fuerza el mango de su espada.
El brillo del metal podría ser muy intimidante más con la mirada de asesino maniático que podía poner Black. Daba miedo.
—Si.
—¿Por qué aquí?
—Es la casa de… Medusa —escupí el nombre. A estas alturas ya daba igual si escuchaban o no. Seguramente ya lo sabían—.Deben protegerla.
Black negó con la cabeza. Mechones de cabello nuevamente golpearon de manera molesta sus ojos.
—No, quiero decir ¿por qué aquí? ¿Por qué ahora exactamente? —Black se humedeció los labios. Levanto la mirada y vio al final de la calle. La cuadra terminaba y a lo lejos se podía ver un parque abierto pero abandonado. El murmullo de los arboles golpeando sus ramas me llego—Es el eclipse de sangre. La fiesta personal de los vampiros, ¿por qué las brujas saldrían así?
Lancé una mirada de águila a mí alrededor. No había señales de brujas aunque la duda seguía estando presente en mi cabeza, ¿en cuanto abriera la boca me lanzarían a sus siervos? O todavía peor… ¿tendría que pelear cara a cara con una bruja?
—Es la fiesta de los vampiros —corroboré—.Nada mejor para las brujas que pelear con ellos. Piensa: si los cazadores ya van detrás de vampiros que rompan la ley y las brujas todavía no han dado su aparición pública, hay más posibilidad de que culpen a…
—Los chupasangres —término por mí.
Rodé los ojos y bufé. Odiaba ese mote.
—Lo que sea —el viento nuevamente sopló y creí haber escuchado una risa malévola y burlona. Nuevamente un escalofrió y sensación de pesar en mi espalda. Intente dar mi explicación más rápido:—.Serían dos enemigos contra uno. Dos pájaros de un tiro. Luego las brujas se ocuparían de nosotros pero primero los vampiros.
—Vaya, ¿cómo sabes que es cierto?
—Nunca dije que es un hecho —resople—, pero te estoy dando mi hipótesis que puede ser la más acertada. ¿Por qué otra razón uno de los asquerosos bichos de bruja me ataco? No quería matarme, te lo aseguro, lo hubiera hecho de haber sido su orden inicial. ¿Por qué la casa de Chrona esta vacía si todos deberían de estar protegiéndose contra los vampiros? Medusa es la guía del clan —pensé en la vez que la vi en la casa abandonada tras la mía, junto con Soul. Tomé aire antes de seguir. La excitación y adrenalina haciéndose cada vez más presente:—, ella los dirige. Si solo estuviera dando un paseo por ahí no hubiera elegido el día más peligroso y en que los vampiros son más fuertes. Traman algo y su plan comienza hoy.
Mi amigo asintió demasiado serio para ser él. En sus ojos podía ver que estaba procesando todas mis palabras que mientras transcurría el tiempo habían salido más atropelladas. Hasta yo me sentía mas convencida.
Moví mis manos de manera nerviosa. Cielos, si esto era cierto (y era lo más valido que podía pensar) teníamos que advertirles a los demás. Podrían caer directo en una trampa.
—¡Black Star! —chille. Levanto la mirada todavía con los ojos aturdidos y una mueca en el rostro—¡Tenemos que encontrar a los demás! Si esto es cierto están en peligro.
—¿Y qué pasa con Chrona?
—Mierda… —me golpee la frente mientras gruñía frustrada.
Un montón de palabras en latín salieron de mi boca. La mayoría maldiciones contra el mundo y contra mi propia estupidez.
—No podemos dejarla tampoco —balbucee mientras caminaba nerviosamente alrededor de Black. Todavía escuchaba las risas en mi cabeza, más burlonas que antes—.Podría estar en peligro.
—Lo sé —gruño Black—Pero, ¿dónde está? Tampoco podemos dejar a los demás.
Me tomé la cabeza entre las manos con fuerza. Una punzada se había alojado en el centro de mi frente. Demasiados pensamientos, demasiados temores en el mismo momento.
Mi corazón se había acelerado y la sangre ardía por mis venas. Necesitaba correr, mis piernas pedían que escapara, ¿a dónde? No lo sabía. La sensación de que tenía que decidir entre mi lealtad y mi mejor amiga me comenzaba a devorar con violencia y rapidez. Me sentí desgastada, años más vieja y agotada.
—Tendremos que dividirnos… —solté al final.
—Vale —asintió Black, completamente de acuerdo al plan. Apretó los puños—¿Tú a dónde?
—Yo buscaré a Chrona —dije decidida. Tenía que encontrarla, no la iba a abandonar en medio de esto—Tú busca a los demás y adviérteles, diles lo que te dije.
Black arrugo la nariz y puso una mano en su nuca.
—La verdad es que sería mejor si tú hicieras eso.
—Black —tome su brazo con fuerza y le mire de manera nerviosa—, debo encontrar a Chrona. Pensar en ella y no saber dónde esta o cómo hace que me ponga más nerviosa.
—Lo pillo —bufó al final. Dio una sonrisa que parecía más forzada que de costumbre, la comisura de sus labios parecía temblar—, pero no esperes que lo recuerde todo.
Tomé aire.
—Sabes que esto podría…
—¿No ser cierto? —Black se encogió de hombros. Asentí—Lo sé, hay una gran probabilidad de que pueda estar equivocada pero mejor prevenir que lamentar.
La mirada de él se ensombreció.
—Pero… sabes que si es cierto —murmuro mientras observaba como un tic nervioso a su alrededor—Podríamos comenzar una guerra… las brujas saldrían como noticia para los ciudadanos y….
—También lo sé, Black. Entiendo las consecuencias y por eso es más importante que vayas rápido.
Se enderezo mostrándome nuevamente esa sonrisa confiada suya que hacia que quisiera golpearlo y abrazarlo al mismo tiempo. El reflejo del eclipse en su rostro le daba un toque especial, como si estuviera listo para la acción. En sus ojos podía ver algo más que miedo o nerviosismo, era excitación. Me di cuenta que necesitaba pelear.
—¿Dónde nos veremos?
—Si todo sale bien en…
Un grito ahogo el resto de mis palabras. Ambos sacamos nuestras armas casi al mismo tiempo, cosa que pude ser muy peligrosa porque estuvimos a punto de matarnos entre nosotros. La distancia entre ambas no era mucha.
Un corto juego de miradas entre nosotros y comenzamos a correr, armas en mano, hacia el sentido del grito. Black era muy rápido, seguramente si yo no fuera mitad inmortal (y que era raro todavía pensar en eso) me costaría más trabajo alcanzarlo. Su espada parecía dar un ligero resplandor plateado en las sombras de la calle y dándole un aspecto serio al asunto. Su rostro comprimido en una mueca de concentración mientras sus ojos estaban clavados en el punto frente a nosotros.
Mi guadaña parecía aligerarse a cada paso que daba pero mis piernas y pies parecían doler y al mismo tiempo volar. Sentía que volaba. La adrenalina haciendo hazañas por mi cuerpo entumecido por el frío en los nervios, lo había despertado. Todos mis sentidos alertas.
Incluso las risas parecieron haberse silenciado de pronto.
Mi garganta dejaba entrar el aire helado y haciendo que se secara. Mis ojos lagrimeaban y podía escuchar mi propia respiración como un eco en mis oídos.
—¿El parque? —jadeo Black, entre nuestra maratón.
—No… —negué con la cabeza. No jadeaba, por razones que ahora conocía. Cambie mi dirección rodeando el lugar. Black me siguió resignado pero bufando un montón de cosas como «Si tú Dios dice que es el parque, el parque es. Si dice que llueven patos, eso ocurre»—Es tras el.
Black lanzó una carcajada. Adelanto el paso y yo me obligue hacerlo. Mis piernas doliendo en las pantorrillas y muslos.
Rápidamente ya estábamos del otro lado del parque. En una calle ancha donde solo en las orillas de la cuneta estaban estacionados un par de autos. Las casas tenían las cortinas cerradas e intentaban pasar lo mejor desapercibidas.
Percibía el miedo de las personas que vivían ahí.
Me detuve plantando los talones al piso y casi perdiendo el equilibrio. Las piernas me hormigueaban y la mano me dolía por el agarre a mi guadaña. Black se detuvo a mi lado, jadeante y una fina capa de sudor brillaba en su frente.
Dio una media sonrisa.
—¿Con que aquí, eh?
—Si. —Puse mi guadaña de manera horizontal de forma defensiva. Separé mis pies para no perder el equilibrio y puse mis manos a una distancia en que tuviera mejor agarre a mi arma. La gran cuchilla plateada brillaba con malicia reflejando las nubes y un poco de los arboles—Es aquí, estoy segura. Lo puede percibir.
—Jo —Black río a mi lado. Ladee un poco la cabeza y vi como empuñaba mejor su espada. Se veía bastante calmado en comparación conmigo pero bueno en mi defensa podía decir que mi arma media unos dos metros y algo. Tenía un agarre firme y una sonrisa confiada—.Pues comencemos a buscar, ¿no?
Afirme mi agarre y di unos dos pasos cautelosos, como si fuera un gato. Analice a mi alrededor pero se veía pacifico como si el ruido no hubiera venido de ahí. «Que extraño —pensé—, estoy completamente segura de escucharlo por acá»
Un silbido fue lo único que me alerto. Mis reflejos naturales actuaron más rápido que mi cerebro e hicieron que tirara el cuello hacia atrás, esquivando una sombra que rozo mi nariz.
—Ay.
Me enderecé unos metros más atrás perdiendo el equilibrio por el peso de la guadaña. Miré hacia mi lado, donde Black Star estaba. El misterioso objeto había caído justo a sus pies y lo miraba con ojos desorbitados para luego voltear hacia mí.
—¿Estas bien? Cielos, casi te corta la cabeza.
—Estoy bien —asentí mientras me enderezaba. Mi cuello crujió—.Lo vi en mi cara… ¿Qué demonios es?
Black se agacho y ladeo la cabeza.
—Parece ser… —con rapidez levanto la mirada y se lanzo contra mi. Su peso me golpeo haciendo que cayera al duro suelo y un ardor se expandiera. Escupí un mechón de cabello (no mió) y sentí el peso de otro cuerpo encima de mí, casi asfixiándome.
Una pequeña explosión ahogó cualquier rastro de palabras que iba a soltar. Unas pocas piedrecillas cayeron sobre ambos y cerré los ojos, queriendo evitar que me cegaran. Se levanto una gran capa de polvo impidiéndome ver qué había pasado exactamente.
Cuando hubo un poco de calma mire sobre el hombro de Black Star. Dos figuras que corrían y parecían perseguirse me alertaron.
Patee a Black para quitármelo de encima mientras me sacudía. Él rodó hacia un lado haciendo que pudiera respirar y alargo el brazo para recoger su espada. Me levante de un salto mientras todavía veía las figuras acercarse, cada vez tomaban más forma; una figura era más pequeña y esbelta que la otra.
Tome a mi amigo del brazo y lo obligue a ponerse en pie.
—¡Apúrate! —le grite.
Chillidos y zumbidos se escuchaban desde la dirección de los desconocidos. Parecían haber saltado desde el tejado de una de las casas y las alarmas de algunos autos se habían disparado.
Empuje a Black mientras ambos nos enderezábamos, evaluando la situación. Black parecía estar completamente dispuesto a lanzarse de cabeza a lo desconocido pero se lo impedí con una mirada. No sabíamos a qué nos enfrentábamos.
—Mierda… —Black volteo a mirarme—¿Esa no es…?
Entrecerré los ojos tratando de agudizar la mirada y distinguir la figura que señalaba Black. Tenía la boca abierta por la impresión.
Abrí los ojos, alarmada.
No fue la figura lo que me hizo reconocerla. Si quiera cuando estaban lo bastante cerca como para poder ver con claridad. Fue la voz.
Esos gritos agudos, frenéticos, nerviosos y desesperados que conocía tan bien. Había convivido con esa persona desde niña y era como mi alma gemela de la vida.
Pero… no podía creerlo todavía.
—Chrona… —las palabras escapando de mis labios antes de que pudiera pararlas.
Chrona tenía algo sujeto entre las manos y lanzaba golpes al aire con violencia mientras seguía corriendo y escurriéndose. Una sombra que se fundía con la oscuridad parecía estar acosándola. Ella escapaba. Veía su mirada desesperada mientras zigzagueaba entre los autos.
Volvió a lanzar otro manotazo al aire con lo que parecía ser una extensión oscura de su brazo. Un chillido agudo y escalofriante desgarrando su garganta mientras volvía a escurrirse. Al instante del otro lado de la calle nuevamente pareció hacer explosión y haciendo volar algunas partes del concreto. El silbido nuevamente taponeando mis oídos.
«Es una espada —me dije»
Entonces Chrona perdió el equilibrio y cayó al suelo de cara. Un chillido adolorido escapo de sus labios y ahogó un sollozo angustiado.
Apreté la guadaña y vi como la sombra se cernía sobre ella. Estaba agachada de espaldas a nosotros y al parecer no nos había visto. Estaba demasiado concentrado en ese segundo.
El sollozo de Chrona alcanzo mis oídos y unas palabras que parecían maldecir a la persona (cosa nueva. Chrona nunca maldecía a nadie, ni a su madre). Black tembló a mi lado pero mis pies parecieron moverse solos y con agilidad.
Creo que Black intento atraparme, no lo sé, solo sé que estaba corriendo y no podía dejar de ver a Chrona tirada en el suelo sin hacer nada para levantarse o salir de ahí, como si supiera que iba a morir y lo aceptara.
—¡Chrona! —chille con fuerza.
Estaba a unos metros. La figura cernida sobre mi amiga se volteo sobre su hombro alarmada, siendo atrapada In fraganti. Fue el momento que Chrona aprovecho. Dio otro chillido desquiciado, impulsándose con los talones se lanzo hacia un lado para tomar su espada botada y ponerse de pie, un giro extraordinario que termino dejándola frente a la figura hizo que la escena cambiara.
Ahora nuevamente iba a luchar.
Rodee rápidamente a la persona que llevaba una chaqueta con capucha, dificultándome ver quién era. Fui directo hacia Chrona quien me miraba con ojos enloquecidos y desorbitados, como si se estuviera debatiendo qué diablos hacia yo ahí.
—Maka…—susurro.
—Chrona —llegué a su lado, ahora si jadeante y con el nerviosismo en mi boca. Puse una mano en su hombro, estaba tensa y sostenía firmemente su espada con ambas manos pero pareció titubear cuando la toque—Estaba preocupada… ¿Qué esta pasando?
Ella negó con la cabeza de manera veloz, hiperactiva. Dirigió sus ojos (en que la pupila parecía tiritar) hacia la persona frente a nosotras.
—Cuidado… él quiere matarme. Te hará daño, Maka. No, no, no puedo dejar que eso pase —farfullo lo último más para si misma dando la impresión de que hablaba sola.
Negué con la cabeza, de manera cariñosa pero desesperada.
—No me pasara nada, Chrona. Cálmate —voltee mi mirada hacia el sujeto. Tenía las manos en sus bolsillos y algo en su forma de estar me parecía incómodamente familiar—.No dejaremos que te haga daño.
—¿Dejaremos? —repitió incrédula.
—¡No te olvides de tu Dios, maldita sea!
Black Star se lanzo como una bala hacia la persona o cosa. Rápidamente su oponente desapareció nuevamente fundiéndose con la oscuridad. Black se agacho para esquivar un golpe que no vi y dirigía su puño hacia el estomago de su oponente que había vuelto a materializarse frente suyo.
Tome el brazo de Chrona para que no se moviera y pudiera calmarse. Su espada era negra e intimidante, parecía estar hecha de ónix por lo oscura que era.
Black lanzo una barrida con su pierna intentando que su oponente cayera al suelo pero apoyándose en el hombro de él y dándose impulso, salto pasándole por encima y esquivando.
«Vampiro —me llegó la palabra a la mente»
Ninguna otra criatura tendría esa gracilidad.
Cayó de manera elegante en el suelo y dirigió entonces con una velocidad increíble su puño hacia su espalda. Lo empujo con tal fuerza que fue lanzado unos metros hacia atrás y cayendo de cara al suelo.
—¡Black Star! —chillamos Chrona y yo al mismo tiempo.
Sin pensarlo me lance a la espalda del vampiro. Se desequilibro tanto por el peso extra como por la sorpresa. Parecía estar moviéndose hacia todos lados tratando de tirarme. Lanzo unos gruñidos e intento atraparme.
Con rabia me aferre a su capucha y la tironee logrando quitársela de encima.
—¡Suelta! —gruño al final con una voz grave que conocía demasiado bien.
Abrí los ojos y entonces (para mi terror) me encontré con el cabello albino de Soul.
Soul. Era Soul.
Salte de su espalda y retrocedí unos cuantos metros. No podía creer lo que veía pero para mi mayor certeza Soul se dio vuelta mostrándome su rostro inexpresivo pero sus ojos carismáticos y de color escarlata.
Black tirado en el suelo también parecía flipar pero seguía teniendo esa expresión resentida de chico que ha sido herido en su orgullo de luchador.
—¿Qué? —logre articular. Mis manos temblaban. Retrocedí hasta quedar junto a Chrona quien no había bajado la espada. Mi guadaña se encontraba abandonada en el suelo—¿Por qué estás…?
Soul levanto las manos, llena de heridas y rasguños recientes.
—Te lo puedo explicar.
—Querías matar a Chrona —farfulle sin dejar de temblar. Apreté los puños con fuerza, sintiendo los músculos tensarse de manera dolorosa—.Es mi mejor amiga —gruñi—Tú…
Soul abrió la boca para decir algo y pude ver el brillo de sus colmillos.
—Maka, en serio…
—Bien, al menos te hemos encontrado en una pieza.
Todos nos volteamos al mismo tiempo para ver a dos nuevas figuras en el techo de un auto con un rayón terrible en el capo. Una de las dos rápidamente se movió con la elegancia de una bailarina para quedar junto a Soul.
Reconocí de inmediato el cabello oscuro y brillante de Tsubaki, además de su piel perlada que contrastaba con toda la penumbra que había.
—Soul —boto aire claramente aliviada. Lanzo sus brazos alrededor de su cuello para atraerlo hacia ella con ternura y un poco de desesperación. Por más bizarro que fuera pude ver que ambos eran casi de la misma estatura—.Estaba tan preocupada de que te hubiera ocurrido algo.
—¿T…Tsubaki? —Balbuceó Black Star.
Tomé la muñeca de Chrona, se sentía mucho más tensa que antes. Tsubaki tomo el rostro de Soul y le quito cariñosamente unos mechones de cabello en la frente para luego juntarla con la suya. Era tan jodidamente tierno que me dio un vértigo en el estomago.
Mire a Chrona y entonces me di cuenta que ahora apuntaba a la otra figura todavía parada de manera extrañamente confiada y elegante en el techo del auto.
Mis ojos se agudizaron para poder observar bien.
Era un chico tal vez un año mayor que yo, con ropa oscura y de aspecto elegante que contrastaba con su pálida piel haciéndolo todavía más pálido. Cabello oscuro pero con unas extrañas líneas blancas en un lado, lo que más me llamo la atención fueron sus ojos en donde repare más tiempo de lo que creí; color ámbar brillante que parecían notarse en la oscuridad como un felino que observaba a su presa. Aun con su boca en una línea seria pude ver la diversión en aquellos ojos.
Volteo a ver hacia Chrona quien no dejaba de apuntarlo mientras (por primera vez) pude ver como la espada ónix que tan bien parecía manejar comenzó a temblar de manera violenta en sus brazos.
—Y, bien, ¿Quién eres…?
—¿Tú? —completo mientras desviaba su mirada interesada de Chrona y recaí en mi. Ladeo la cabeza de manera ladina y dio una leve sonrisa. Hice una mueca confundida al ver que termino mi oración—Ah, Maka Albarn. Interesante…
Una corriente helada paso por mi cuerpo, ¿Cómo es que él sabía eso? ¿Nos conocíamos acaso?
—Chrona… —murmure entre dientes—¿Quién es él? ¿Lo conoces?
—Yo…
—Que grosero de mi parte —el chico bajo de un salto del auto y camino hacia nosotros con las manos en los bolsillo de su chaqueta—Mi nombre es Death The Kid, vampiro completo, mucho gusto. Y a tu pregunta, Maka, no nos conocemos. Aunque si digamos que conozco a Chrona. —le lanzo nuevamente una mirada divertida y una sonrisa. Chrona gimió nerviosa y bajo la mirada—.Una chica interesante con tácticas de pelea interesantes. Tomo un día entero que se curara la herida en mi pecho…
—Kid —Soul gruño desde el lado de Tsubaki quien le había soltado. Ella miraba a Kid de manera tímida—¿Qué mierda haces aquí?
—Que lenguaje —resoplo el vampiro Kid. Mientras lo observaba comenzó a arreglar su chaqueta de manera nerviosa, ¿un acto nervioso inconsciente, quizás?—.Como si no pudiera salir a tomar aire un poco.
—Es en serio.
—Bien —Kid levanto las palmas frente a él mientras daba unos pasos hacia atrás. Una fingida sonrisa apenada que parecía ser más bien divertida decoraba su rostro—.Me atrapaste —se río y volteo a ver a Chrona—, vine a tomar una descarada y sensual venganza contra mi atacante.
Chrona tembló tanto hasta el punto en que la espada cayo de sus manos. Black estaba ya de pie, inspeccionando todo meticulosamente.
—Hey —gruñí.
Soul se cruzo de brazos.
—¿Quién eres tú y qué hiciste con Death the Kid? —bufó.
—¿Cambiado, crees tú?
—El Kid que conozco es más pesado.
—¿Me estas diciendo gordo?
—Te estoy diciendo cabrón.
—Entonces no estoy gordo —asintió el moreno.
—¿Qué hiciste con él? —Soul volvió a bufar.
Kid suspiro y dio una mirada resignada. Cuando volvió a mirar a Soul algo había cambiado en él. El ambiente entre ambos también cambio siendo ahora más tenso.
Tome mi guadaña lo más rápido y sigilosa que pude.
—La verdad es que vine aquí a buscarte, Soul —sonrió pero ahora parecía cansado, ¿los vampiros completos no dormían, cierto?—.Tenemos que hablar de algo importante.
—¿Ahora? —alzo una ceja y me lanzo una rápida mirada.
Me enderecé lo más que pude e intente parecer desafiante.
—Si, ahora —Kid asintió—.Es algo que nos concierne…
—Soul, por favor —murmuro Tsubaki.
Soul me miró con un poco de desesperación pero parecía resignado a que tendría que seguir aquellas órdenes. Desvíe mi mirada a Chrona quien todavía temblaba y no había recogido su espada.
Jadee asustada y sorprendida cuando de pronto Kid apareció prácticamente por materialización frente a nosotras. Chrona comenzó a murmurar para si mientras sus temblores aumentaban, parecía debatirse entre dar un paso atrás o mantenerse firme en su lugar.
Kid no se inmuto ante eso. Se agacho con tranquilidad y recogió la espada del suelo. Me tensé completamente preparada si tenía que saltar para atacarlo.
—Eso no hará falta —dijo de manera ida en mi dirección.
Inspecciono la espada de Chrona. Ella solo temblaba y mantenía la mirada gacha. Esto era tan extraño que podía llegar a dar miedo.
—Buena espada —asintió Kid—.Tiene sus años pero es confiable, ligera, de fácil manejo y puedo sentir la energía que tiene. Claramente no cualquiera puede usarla así que tú debes de ser muy buena con ella —sonrió Kid—. No es como si no lo hubiera comprobado el otro día, eh—Chrona jadeo. Kid tomo la mano de mi amiga quien se tenso más, nuevamente estuve a punto de lanzarme sobre él. No dijo nada y simplemente deposito el mango en la palma abierta de ella para luego cerrarla con delicadeza alrededor. Palmeo un momento el agarre titubeante de Chrona para luego mirarla—.La próxima vez que nos vemos para pelear no dejaré que te sea tan fácil atravesarme, Chrona. No diré que es suerte porque se nota que tienes talento pero yo no cometo los mismos errores dos veces.
—Ni yo…—Chrona murmuro. Levanto la mirada viéndole fijamente a los ojos, una ferocidad extraña y divertida en ellos. Por alguna razón me sentí una intrusa viendo una escena que parecía intima—La próxima vez que peleemos me aseguraré de matarte, Death the Kid.
A diferencia de lo que pensé que haría, Kid río con suavidad. Soltó las manos de Chrona y dejo que ella mantuviera la punta enterrada un poco en su pecho. Aun así no parecía alarmado.
—Esperaré ese día con ansias —soltó con suavidad y tranquilidad.
Se dio vuelta y camino con calma hacia los demás. Era demasiado confiado porque nadie en sus cabales le daría la espalda de esa manera a alguien que te estaba amenazando con un arma de ese filo.
Soul se detuvo a unos metros delante de ambas. Miro a Chrona y luego detuvo su roja mirada en mí, para luego soltar solo estas palabras:
—Te explicaré luego, ¿vale? —se detuvo un momento. Nuevamente mirando a Chrona—Todo fue solo un malentendido.
No dije nada porque realmente no sabía que decir.
En menos de un parpadeo los vampiros habían desaparecido y nosotros tres nos quedábamos nuevamente solos. El lugar destruido y vació, el viento aullando a nuestro alrededor y el chirrido de un columpio a la lejanía.
Black estornudo y mientras se dirigía hacia nosotras con calma lo único que soltó fue un:
—Chrona, creo que un vampiro esta tratando de ligar contigo —se sorbió la nariz—¿Qué podría salir de eso?
—Problemas, Black —suspire mientras dejaba la guadaña en mi espalda—.Solo problemas.
Rawr, dice:
Bien, por fin apareció Kid. Uf, así que quienes lo han estado esperando, ¿están felices? Yo realmente si estoy feliz. Me gusta el personaje de Kid. Ojala poder decir que actualizare pronto esta historia pero obviamente sería una mentira porque realmente no tengo idea cuándo la continuare.
Gracias por leer y manden reviews, que si no mandan los autores no nos da la gana de querer escribir y abandonamos más nuestras historias sumiéndonos en nuestras vidas reales fuera del computador. Así de simple. Además si comentan nace un bebé unicornio.
Un abrazo para ustedes, querido lectores.
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Nitta se despide.
