Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

Hola, ¿Cómo están? Yo sinceramente a comienzo de exámenes finales pero como termine el capítulo a tiempo récord y durante el fin de semana no podré subirlo, es mi misión hacerlo ahora... antes de seguir estudiando química (cuando les digan que química orgánica es divertida, no les crean. A mi se me da mejor inorgánica, compuestos y eso). Últimamente me tardo menos en subir capítulos por una personita (si estas leyendo esto personita, tal vez te sientas identificada) que no se detiene de decirme "¿Ya escribiste el capítulo? ¿Cuando lo subes? Quiero leer". Así que gracias.

Muchas gracias a quienes todavía leen esta historia y me dejan review. Es una de las razones por la que la sigo subiendo, la verdad. Espero que les guste. Como les he dicho vamos en la recta final y si... tal vez parece que va muy rápido. Mi culpa, perdón.

Advertencia: Este capítulo contiene Lime (algo así, creo, pero bien avanzado. Creo que sigue siendo lime). Así que eso... fanservice para cumplir, ya saben.

Leed, cuanto queráis~


"Condenados"

Capitulo quince.

"La condena de lo no inocentes"


El olor a encierro no era lo más agobiante del lugar, aun cuando se encontraba mezclado con otros aromas más excéntricos; ceniza, humo, moho. No, lo más agobiante para todas las presentes eran lo aterradores y fríos ojos amarrillos de su líder: Medusa Gorgon.

Eruka, hasta hace poco nada más que un aprendiz de bruja (pupila de Medusa misma), era la que más nerviosa se sentía, conocía muy bien la actitud y comportamiento de su ex maestra. Temblaba ligeramente (trataba inútilmente de sofocarlo) a un lado de Medusa. Apretaba el dobladillo de su vestido con las palmas de las manos húmedas debido al sudor.

—Bueno…

Medusa no se digno a mirarla. Se mantuvo de pie, bien derecha, de brazos cruzados de manera retadora frente al gran aquelarre de brujas de Death City que nuevamente se había reunido en la abandonada mansión Gorgon.

Su serpiente se encontraba muy cómoda enroscándose en su abdomen y ella ni se inmutaba por aquella acción. Estaba acostumbrada.

—¿Dónde esta? —Inquirió, rompiendo la tensa atmosfera que había pero solo empeorándola—Se esta tardando más de lo habitual, aquella tonta.

—Bue… Bueno, Medusa, no hemos visto a Chrona desde esta mañana. Aunque la estamos vigilando la hemos perdido de vista. ¡Pero! Creo que es solo un retraso, llegara pronto.

Medusa ignoro el monologo de Eruka y volteo a ver a su sobrina, quien charlaba en murmullos con su amiga Jacqueline.

—Kim —llamo. La chica detuvo su charla y volteo a ver a la mujer—¿Tú no sabes de Chrona?

Kim frunció el ceño y negó con la cabeza.

—No. —el semblante de Medusa se endureció—.Chrona es torpe pero no creo que faltaría a la reunión.

—¿Crees que le ocurrió algo? —pregunto Eruka con preocupación. No podía evitarlo si se trataba de Chrona.

—No lo sé —Kim miro a Jacqueline quien mantenía su semblante sereno.

Jacqueline se puso un mechón de cabello tras la oreja, pensativa. Recordaba ver a Chrona esa mañana… como había dicho Eruka. Todas habían tenido que salir para poder vigilar mejor a los vampiros. Ella claramente no había sido la excepción.

—Tal vez… —suspiro—quién sabe. La atacaron o algo.

Eruka abrió la boca con horror ante tal terrible sugerencia. Medusa, en cambio, chasqueo la lengua en señal de aburrimiento.

—Bueno —dio unas palmadas llamando la atención de todas las presentes—, aun bajo aquella sugerencia tan ridícula —le lanzo una sonrisa de burla a Jacqueline—No nos podemos permitir esperar más. Bien, compañeras, solo quería anunciar que esta es nuestra última reunión como tal.

Las presentes se sorprendieron pero ninguna dio señal alguna de querer interrumpir a Medusa preguntándole a qué se refería.

Ella prosiguió:

—Cuando termine el eclipse de sangre será momento de atacar a todos —dio una sonrisa sádica—tanto vampiros como humanos terminaran muertos. Todos estos años de haber tenido que esconderse, se han acabado. Les haremos pagar por ello. Les haremos temernos.

Todas las brujas dieron una sonrisa, completamente de acuerdo con la idea. Algunas, incluso, exclamaron en voz baja un «Bien» o «Si, es momento de que paguen».

Eruka se mordió el labio, titubeante. Se preguntaba a si misma si era una buena idea o no abrir la boca y hacer la pregunta que tenía en mente. Medusa podría atravesarla casi sin mover una fibra de su cuerpo si es que la molestaba y no lo dudaría ni un segundo, menos se lamentaría. A veces Eruka pensaba que aquella mujer no tenía algo como cargo de conciencia.

Al final la curiosidad la venció:

—Medusa… —la mujer volteo a verla con fijeza—con respecto a eso… ¿Qué planea hacer con Asura?

La Gorgon dio una sonrisa amable terrorífica. Era peor su sonrisa dulce que la intimidante.

—Ah, Asura… —suspiro y asintió—Si, lo he sentido, su despertar. Cada vez más fuerte. Esta recobrando sus fuerzas.

—Parece estar teniendo gran conexión con esa chica, la que esta con Chrona. Se esta formando…

—Maka Albarn.

Kim no pudo evitar voltear a ver al escuchar el nombre de Maka en la misma oración que el demonio (hijo directo de Lucifer), Asura. Él se suponía que había sido dormido hace años y el sujeto en si estaba demente.

—Aquella chica proveniente de una familia de cazadores pero sin ser mortal, más bien un demonio —Medusa asintió y ensancho su sonrisa, como si estuviera analizando un experimento que tenía entre manos—.Es interesante, realmente interesante.

—Entonces…

—Simple: si Asura no quiere cooperar, mátenlo.

Las presentes enmudecieron, ¿Matar a un demonio? ¿Estaba hablando en serio? Y si así fuera ¿Era si quiera posible hacer eso? Corría la leyenda de que con solo el hecho de matar a uno tú alma quedaría encadenada el resto de la eternidad en el infierno, sufriendo una cantidad interminable de pesadillas. Medusa debía de tener un rencor muy fuerte solo por el hecho de tomar ese riesgo.

—Pero…

—¿No me escuchaste, Eruka? Quien no coopera, quien nos estorbe debe ser eliminado sin siquiera pensarlo. Es una orden.

Las brujas asintieron, cada una deseando en su interior que no tuviera que tocarle a ninguna de ellas matar a Asura. Era obvio, aquel demonio de ninguna manera querría cooperar con ellas.

Medusa no solo tendría a humanos, vampiros y cazadores sobre ella. Sino también a un demonio chiflado y sediento de sangre, además de seguramente venganza. Era bizarro y ridículo, además de tener un riesgo exclusivamente idiota.

—Nuestro alzamiento por fin se acerca, hermanas —las palabras de Medusa parecían estar cargadas de veneno en cuanto salían de su boca—.Ellos tendrán lo que se merecen.

Todas asintieron de manera lúgubre.

Aun así, como todas estaban concentradas en sus pensamientos y la emoción de la ya cercana batalla, ninguna se fijo que en una ventana de la sala en la cual se encontraban, había un gato negro con los ojos brillando en la oscuridad, iguales a los de una pantera. Analíticos y mortíferos.

Luce, había visto y oído todo, ahora iría a advertirle a su dueña sobre eso. Porque para un compañero animal de bruja, su dueña o dueño era la prioridad ante todo.

Chrona tenía que saber.

Y entre las brujas había solo una que se mantenía en silencio, con el semblante serio y preocupado. Aunque no quería llamar la atención, se mantenía con la espalda apoyada en la pared a una distancia prudente.

Ángela León estaba preocupada por lo que iba a ocurrir.

«Debo decirle a Hero sobre esto» —pensó mientras se mordía el labio. Claro que tenía que decirle… él era su… bueno, no quería que le pasara nada malo.

No, claro que no.


Enrolle mi brazo en el de Chrona, asegurándome de esta forma que estuviera segura. La capucha ocultaba parte de su rostro pero aun así temía que algún cazador se lanzara sobre ella para eliminarla. No dejaría que eso pasara, claro.

Chrona temblaba por el miedo. La comprendía. Estaba en la boca del lobo pero aun así ella sabía que esto era una de las únicas opciones que teníamos.

Mi guadaña se encontraba sujetada en mi mano derecha, de ser necesaria para alejar a alguien. Black se encontraba del otro lado de Chrona, también alerta y Hero se hallaba frente a nosotros abriéndonos paso.

Había hablado con él unos minutos antes de entrar y aunque al principio fue difícil convencerlo de esto era importante cedió cuando le dije que era Chrona. Él la había conocido desde hace muchos años y sabía muy bien que era inofensiva.

Mi amiga había aceptado a darnos información (la que ella sabía) sobre lo que planeaba hacer el aquelarre de brujas. Yo entendía muy bien que esa era una gran decisión, por una traición como esa las brujas podían perfectamente matarla. Y aun sabiendo todo eso Chrona acepto.

Debía protegerla.

No podía fallarle.

—Esta bien, Chrona —escuche como Black le decía. Una sonrisa confiada en su rostro como siempre tenía. Se apuntó con el pulgar mientras ensanchaba mas la sonrisa, mostrando toda la dentadura:—Tú Dios no dejara que nada malo te pase.

Chrona asintió.

—Ni yo, Chrona —apreté mi agarre en su brazo para darle confianza. Era tan delgada que es bastante fácil—Los tres te protegeremos. Nada malo te ocurrirá.

Hero sonrió sobre su hombro. Su piel siempre había sido pálida muerta, como el color de la leche (la mía era igual. Algo que heredamos de Kami) pero ahora había adquirido un extraño tono gris por el cansancio y las oscuras sombras bajos sus ojos la resaltaban más, de una manera casi macabra. Como una calavera. Sus ojos se veían opacos aunque siempre habían sido brillantes de forma hiperactiva.

—Si, corroboro lo que dijo mi hermanita.

—¿Ves, Chrona? —intente ignorar el hecho de que Hero me dijo «hermanita». Odiaba que me llamara así, como si fuera una niña—No dejaremos que te ocurra nada malo. Es una promesa.

—Vale…

Chrona asintió con tal seriedad que sentí algo removerse en mi interior. Otra promesa que debía mantener. Yo siempre había sido de las personas que cumplían sus promesas, por esa misma razón pocas veces hacía una pero esta era lo bastante importante. Ella es mi mejor amiga y nunca abandonaría a un amigo.

Como cuando tenía diez años y le había prometido a Black Star que siempre cuidaría su espalda. Él tenía una habilidad increíble para buscar pelea incluso donde no debería de haber. Una vez llego a pelear en una misa, el Padre se enojo mucho con él y desde entonces no puede entrar a la iglesia. ¿Cuántas veces llegué yo a patear el trasero de los contrincantes de Black? Aunque él se cabreaba como si prácticamente lo hubiera traicionado o algo por el estilo, pero siempre sus peleas eran de uno contra cuatro.

Black nunca se rendía, siempre iba con la cabeza en alto a recibir su paliza. A veces pensaba que lo hacía a apropósito.

Así que siempre llegaba a salvar su trasero. Le había tirado el diente a un chico y dejado llorando a varios más. Black siempre estaba en el suelo, con el labio reventado y sangrando. Yo me daba vuelta mientras seguía fulminando a los chicos que salían despavoridos, gritando: «¡Esta loca! ¡Nos va a matar! ¡Es un demonio!». Miraba a Black y le tendía la mano para ayudarlo a levantarse.

Con el tiempo cada vez que Black se metía en una pelea y yo aparecía por la espalda de él, los chicos salían corriendo asustados, como si se tratase de un demonio. Irónicamente termine siendo apodada «La demonio Maka». Aunque nunca se lo dije a mi amigo, claro. Él seguramente creía que era por su presencia o algo estúpido que las personas salían corriendo.

Las promesas para mí eran algo importante.

Y no dejaría que a estas alturas se rompieran.

Una mirada a mi alrededor me hizo darme cuenta que los cazadores ya se veían bastante ocupados. El eclipse ya estaba a punto de terminar y muchos volvían aquí. La mirada que llevaban me hacía pensar que realmente nada había sido como esperaban. Yo misma no esperaba que esta noche fuera (exceptuando lo de Chrona) calmada. No hubo gran cantidad de actividad de parte de los vampiros pero las brujas seguían siendo una gran preocupación.

Aunque claro ellos todavía no lo sabían.

—No lo entiendo, Mosquito.

Voltee el rostro hacía la voz conocida de Spirit. Se encontraba con las manos apoyadas sobre un mapa de la ciudad. Mosquito a su lado en la cabecera de la gran mesa que había en el salón. A su alrededor varios cazadores se hallaban agrupados.

Mire a Hero pero se veía igual de confundido y curioso que yo.

—¿Por qué los vampiros no han aparecido?

—Quien sabe… —Mosquito se llevo una mano al mentón de manera pensativa—Tal vez planean algo, o quizás, saben algo que nosotros no.

—¿Cómo qué? —Spirit parecía realmente desesperado.

Caminamos hacia ellos con cautela. A cada paso que nos acercaban podía sentir como Chrona se tensaba cada vez más.

—Realmente no lo sé. Es una teoría, Spirit.

—Tal vez estén ideando un ataque —sugirió Justin, quien se encontraba al otro lado de Moquito. Sus ojos también posados en el mapa pero de manera más serena. Con su dedo marcaba algunos puntos que no podía distinguir, para mí todo lucía exactamente igual—.En ninguno de los sectores ha habido movimiento pero en este —puso su dedo en un punto al centro del mapa—, siempre en estas fechas hay más… cacería.

—¿Todos los líderes de sectores han dado su informe? —pregunto Mosquito.

—Si —Spirit se pasó una mano por la nuca—.No nos falta ninguno.

Nos acercamos lo suficiente, entonces detuvimos el paso. Hero frente a nosotros había adoptado esa pose de seriedad que pocas veces le veía, tal vez cuando se encontraba haciendo sus guías de calculo (además de aquí, claro).

—Mosquito —llamo.

El anciano levanto la mirada, rápidamente sus analíticos ojos nos recorrieron a cada uno. Un estremecimiento paso por mi cuerpo como si prácticamente hubiera posado desnuda frente a él y hecho striptease sobre la mesa. Chrona empezó a temblar y dio un pequeño gemido lastimero, no tenía que preguntarle para saber que ella deseaba correr lo más lejos que pudiera.

Mosquito dio una sonrisa como si tuviera un gran problema frente a si y estuviera pensando las respuestas.

—Chicos —sonrió.

—Spirit —mire al hombre quien instantáneamente levanto la mirada de manera torpe. Ignore esa sonrisa estúpida en su cara—¿No deberías estar descansando?

—Es papá, Makita, papá —me corrigió al segundo, al parecer no le importaba si estábamos en un lugar serio como La orden, podríamos estar perfectamente discutiendo la tercera guerra mundial y me seguiría corriendo y tratando como a una cría—.Y si, descanse pero vine aquí. Hay cosas serias que debemos tratar.

Bufé por lo bajo. Pude escuchar la risa de Black a mi lado y pensé seriamente en darle una patada en los puntos bajos.

—Bien, creo que tenemos cosas más importantes que discutir que eso, ¿no? —Mosquito volvió a sonreír. Su atención puesta completamente en Chrona, quien no levantaba la mirada—Por eso la han traído a ella.

La sangre me hirvió al notar el tono prepotente de Mosquito.

—¡Ella no…!

—Soy… Chrona —la voz de mi amiga me detuvo. Todo el lugar de un segundo a otro se quedo en silencio—Chrona Makenshi —llevo las manos a la capucha que cubría su rostro y se la quito. Mosquito no se inmuto ante el apellido de mi amiga. Él no era tonto, yo lo sabía, por algo era el líder aquí, así que era obvio que sabía perfectamente quien era—Soy hija…

—Hija de Medusa Gorgon, ¿no? —Mosquito se inclino sobre sus papeles. Era tan bajo que tenía que estar sobre una silla y una gran pila de libros gordos para poder hacer eso.

Jadeos, exclamaciones. Nada se hizo esperar para atacar cruelmente a Chrona.

—¿Hija de una Gorgon…?

—Espera —las voces horrorizadas. La tensión en el aire—¿Te refieres al clan de brujas Gorgon? Pero debió haber desaparecido.

—¿Qué hace eso aquí? ¡Deberíamos aniquilarla!

—¡Es una espía!

—¡Una hereje traidora!

Más insultos. Chrona tenía la vista perdida pero apretaba los labios, algo en sus ojos había cambiado.

Por mi ojo derecho pude detectar el movimiento de alguien y al instante enderece la guadaña en mi mano de manera defensiva, apuntando el manga en la dirección del movimiento. Black también apunto su espada pero hacia su propio lado, pude escuchar una risa saliendo de sus labios. Hero se mantuvo sereno como si todo esto fuera algo que estaba esperando pero se tardo más en ocurrir.

Un fallo de cálculos nada más.

—Silencio —sentenció Mosquito. Todos a regañadientes hicieron lo que pedía casi al instante. Increíble—.Piensen un momento, si esta chica ha venido aquí es por alguna razón, ¿no creen?

Pude escuchar el murmullo de alguien: «Mayor razón para que sea una espía. Se esta entregando fácil»

—Si, la tengo —murmuro Chrona, tal vez no había oído lo que yo.

—Pues —junto sus manos—¿Cuál es exactamente?

—Vine a advertirles.

—¿Advertirnos? —parecía realmente sorprendido o divertido. Vi a varias personas detrás de él frunciendo el ceño y cuchicheando, fulminando a Chrona con la mirada.

Me tensé aun más.

—Si, advertirlos —Chrona tomo aire. Podía escuchar el latido acelerado de su corazón; nerviosismo, miedo, duda. Apretó el dobladillo de su manga—.Como he tenido que ir… a sus juntas, me he enterado de varias cosas. Yo… bueno, tengo muchos amigos que no quiero que salgan lastimados por esto que están planeando. Se han preparado y, estoy segura de que no esperaran más.

Hero volteo a ver a Chrona con sorpresa, su ceño fruncido mientras se mordía el labio inferior con nerviosismo. Era un tic nervioso que tenía, lo hacia sin darse cuenta. La espada en su mano le parecía haber comenzado a pesar así que ahora la mantenía apoyada en el suelo.

Movió la mano incomodo. Algo tenía enrollado en la muñeca. Una venda.

—Chrona, —esta vez Spirit fue el que hablo. Se acercó con paso titubeante, una leve cojera le impedía caminar bien y erguido. Se posiciono a unos metros frente a nosotros. La duda y preocupación envejeciendo su rostro unos cuantos años más (y eso que Spirit siempre había parecido un tipo joven)—¿De qué planes hablas?

—Spirit… —murmure en advertencia. Si la hacía sentir incomoda yo…

—Estoy segura… —murmuro—todos ustedes saben que las brujas son competitivas. Siempre han querido venganza —el nerviosismo volvió a aparecer en ella. El latido de su corazón nuevamente acelerado y su respiración irregular. Desee poder apoyarla mejor, que se sintiera segura—Ellas… ellas…

—Oh, vamos, bruja —vociferó alguien detrás de nosotros—¡Habla de una vez!

Me voltee rápidamente con la mirada en llamas. La ira nuevamente cegándome los sentidos. El filo de mi guadaña reflejando la luz que el tragaluz de la sala nos brindaba. Termine apuntando hacia un sujeto que parecía tener solo la apariencia de valiente.

Retrocedió un paso rápidamente cuando vio el filo de mi arma. Un jadeo general se cree mientras sentía la mirada de los presentes sobre mí, con sorpresa y miedo.

—Vas a dejar que hable —gruñí, apretando los dientes para no gritarle varios improperios frente a Spirit. El sudor perlaba el rostro del tipo mientras sentía su temor—o, en serio, te cortaré a la mitad con esto. Créeme, no me estas dando razones para no hacerlo.

—Vaya careto que tienes, amigo —se río Black.

El hombre asintió mientras tragaba saliva. Pero yo no me sentía satisfecha con eso.

—¿Has entendido?

—S… ¡Si!

—Maka —Chrona me tomo del brazo intentando tranquilizarme.

Apreté una vez más mi guadaña. Quería hacerlo, realmente quería que ese sujeto se comiera sus palabras y llorara de miedo.

—Maka —una mano tomo mi brazo, deteniéndome. El tacto era suave y delicado.

Levante mi rostro con una rapidez increíble, el cuello me dolió un momento. Me encontré con la mirada tranquila y amable de Justin. Sus ojos celestes atentos a la situación presentada.

—Maka —repitió. Su voz realmente parecía musical, una música como de reiki—, no estamos aquí para pelear, ¿recuerdas? ¿Por qué no mejor bajas tu arma y todos nos calmamos? Sabes que el tiempo es oro aquí y más en esta situación tan comprometedora para todos.

Pensé también un montón de insultos hacia Justin, cada uno peor que el anterior. Quería poder borrarle esa sonrisa de tranquilidad que siempre llevaba y que me soltara el brazo de una buena vez.

Al final, simplemente farfulle con molestia:

—Vale —me solté de un tirón de su agarre, inclinándome hacia un lado—.Ahora dejemos que continúe mi amiga y tú me dejas tranquila.

Justin silbó todavía con su sonrisa.

—Vaya, no estas de buen humor hoy, ¿no? —me despeino un poco. Lo maldije por ser más alto que yo (bastante, de hecho)—.Tranquiliza un poco, Makita.

—Que no me llames así, joder.

—¡Maka! —me reprimió Spirit con la mirada horrorizada.

Puse los ojos en blanco.

—Spirit —dije en el mismo tono.

Hero se acercó donde Justin, sujeto su hombro y de un solo tirón lo alejó de mi. Una mirada hastiada en sus ojos.

—¡Ey, que sigue siendo mi hermana pequeña!

—Hero, tú sabes perfectamente que no tengo esa clase de intención con Maka —se río Justin pero me dio una rápida mirada que hizo que dudara realmente de sus intenciones.

Justin era buen tipo, realmente buen tipo. Nadie en este mundo podía ser así de bueno. Además parecía que Hero lo tenía amenazado (como a la mitad de los habitantes de esta ciudad, razón por la cual siempre me ha costado encontrar una cita decente o siempre tenía que ir a los bailes del instituto con Black).

Mosquito carraspeo y nuevamente el lugar quedo en silencio. Este sujeto tenía súper poderes, sin duda.

—Si ha terminado este tele drama —nos lanzo una mirada con mil posibles significados diferentes. Yo interprete los peores—.Chrona, puedes continuar.

—Será rápido —Chrona miro directamente a Mosquito. Parecía que en este tiempo que le dimos de receso había practicado todas y cada una de las cosas que diría—Medusa va a comenzar una guerra, cuando termine el eclipse de sangre.

Bien, si que fue rápido.

Uno, dos, tres, cuatro…

Silencio. El lugar quedó completamente en silencio durante lo que parecía ser una eternidad, incluso el tiempo pareció haberse detenido para todos y cada uno de nosotros. Había un mar de emociones diferentes que me era completamente imposible detectarlas todas.

Si quiera sabía lo que yo misma estaba sintiendo. Estaba de pie ahí, observando, expectante. Cada palabra de Chrona parecía volver a oírse en mi cabeza sin que intentara recordarlas.

El eco en lugar todavía no desaparecía.

Guerra. Habría guerra. Sangre. Muerte. Batalla.

¿Qué…?

Cinco, seis…

No llegué a contar hasta el siete cuando el bullicio volvió. Todos comenzaron a gritar al mismo tiempo.

Estaban asustados, confundidos. Y todos culpaban a la bruja.


Acaricie los cortos mechones de cabello de Chrona. Se encontraba acurrucada en el sofá junto a mí. Me mantenía sentada, simplemente viendo de frente hacia la ventana del salón de mi casa. Luce (el gato) se encontraba acurrucado en el regazo de mi amiga, bastante alerta, sus ojos acechando cada uno de mis movimientos con desconfianza poco normal para un gato. Cada algún segundo me lanzaba bufidos, como si estuviera pensando «¿Qué diablos hace ella aquí? Intenta acercarte y te saco la cara con mis garras». Y eso que yo no hablaba felino, al menos no como Chrona. Al final me había dicho que supo del plan de Medusa porque Luce le había advertido antes de que entráramos.

Escuche otro bufido de parte de Luce. Chrona se removió un poco, acomodando mejor su cabeza en el cojín que tenía. Estaba cansada, en cuanto nos habíamos sentado ahí, ella había caído rendida. Yo no me opuse a que descansara, después de todo fue recomendación de Hero que trajera a Chrona, y Spirit lo corroboró. Ambos se quedaron allá para seguir discutiendo el tema con los demás. Les habían dado una cantidad increíble de evidencias, además de los sucesos que habían ocurrido ahora tenían una razón. En este momento solo podían seguir planeando lo que harían. Black se había ido a un lugar (según él) secreto.

Aunque esperaba que no se metiera en problemas. Era lo único que me faltaría ahora.

—Sabes, Luce… —voltee un momento a ver a la gata. Me miro con aburrimiento y pereza, como si no creyera que me dignara a hablarle, o prácticamente lo que le dijera no era de su interés—Nunca nos hemos llevado bien.

Soltó un bufido y cerró los ojos de manera pausada. Se burlaba de mí, estoy segura. Menuda mascota tenía Chrona, aunque según lo que me había explicado era más como su "compañera".

—Tú me odias y yo te odio a ti. Eres una gata horriblemente maleducada, para nada cariñosa, una bola de pelo que sirve de autobús para las pulgas y en agosto te hace falta terriblemente un consolador. —Luce me mostró los colmillos. Hubiera abierto las garras si no estuviera acurrucada sobre Chrona quien era ajena a nuestro enfrentamiento—.Pero todavía con eso no esperaba que… bueno, igual ayudaste mucho, así que: gracias, Luce.

El tono de mi agradecimiento me salió monótono, como una perfecta grabadora pero fue un gran esfuerzo de mi parte. Nunca le agradecía a nadie, menos lo haría a un gato que me ignoraba y se creía superior a mi mayor parte del tiempo.

Estoy madurando.

Luce pareció asentir (me estoy volviendo loca, diablos). Se acurruco nuevamente y comenzó a dormitar con una rapidez increíble y envidiable.

—Gato estúpido —resople.

Apoyé mi cabeza en mi mano, mientras seguía mirando por la ventana. Estaba oscuro y había tanta calma… que no era normal. Habría guerra. Aquello tenía un significado tan grande que incluso me asustaba realmente. Era como en los primeros años, cuando estuvo el tratado que llegó justo después de la batalla que hubo aquí, murieron una cantidad increíble de personas (también vampiros y brujas). No me imaginaba eso ahora, era horrible, catastrófico, ridículo, ¿qué podías conseguir ahora con algo como eso? Realmente nada, pero Medusa no pensaba lo mismo, ella quería vengarse.

Mis párpados se cerraron ante la tranquilidad que sentía. Podía escuchar el agua gotear pausadamente desde uno de los grifos de la casa (seguramente era el del baño, ese siempre goteaba). Esta calma no duraría, claro. Si lo que nos había advertido Chrona era verdad mañana mismo podría…

No. Quería mantener una leve esperanza si es que fuera posible de que aquello era solo una paranoia y no una realidad. Tal vez no fuera así, tal vez se pudiera detener antes de que pasara a peores.

Por alguna razón tenía un terrible presentimiento sobre todo esto. Horrible.

Abrí los ojos cuando recordé a Soul. No había hablado con él sobre lo que ocurrió antes, aunque realmente no había tenido la oportunidad pero debíamos hablar. Él tenía que darme sus razones de por qué atacar a Chrona de esa forma, entiendo, ella es una bruja y él un vampiro pero Chrona es inofensiva. Aunque no quisiera, estaba cabreada con él.

Me preocupaba que no estuviera aquí ahora. Cuando decía «Tenemos que hablar» normalmente siempre venía a mi casa rápidamente o me encontraba en cualquier otro lugar, pero ahora estaba tardando mucho. ¿Qué hora es? ¿Le habrá ocurrido algo? Ese chico que había ido donde Chrona (y no me había dado buena espina) parecía ser asunto serio, ¿Por qué nunca lo había visto antes en Death City? Y Tsubaki… estaba tan seria, ella no era así, además de la expresión de su rostro cuando encontró a Soul.

Algo raro (y malo) esta ocurriendo.

Me reí en silencio.

Soul y yo siempre teníamos que hablar. Nuestra relación se formaba de dudas y desconfianzas entre nosotros pero aun así jurábamos que nos amábamos con locura, tanto que arriesgamos nuestras vidas por ello.

—¿Qué puedo hacer…? —murmure.

Un movimiento casi imperceptible hizo que me despertara. Levanté la mirada y fije mi vista en el vidrio que daba hacia el jardín. Ningún movimiento, si quiera una sombra pero yo estaba segura de haber visto algo pasar corriendo por ahí. Demasiado rápido…

Me mantuve quieta, a la espera. Debía examinar bien la situación antes de actuar. ¿Cuáles eran mis posibilidades? Atacar, pero mi guadaña se encontraba a la entrada y no estaba segura de que… lo que estuviera ahí no rompería el vidrio para entrar. ¿Esperar? Podría ser, tampoco quería dejar sola a Chrona mientras ella estaba en su tercer sueño. Tal vez hacer como que nada paso pero era demasiado arriesgado.

No, debía actuar.

Me levante con cuidado de no despertar a mi amiga, ni a su horrenda gata. Camine de puntillas, conteniendo casi por completo la respiración hasta llegar a la entrada donde había tirado mis cosas. Podía ver el brillo de mi guadaña. Una vez la tuviera entre mis manos me sentiría mas segura, al menos podría defenderme como se debe… sino, siempre podía correr por un cuchillo a la cocina.

Me agache con cuidado, mi ritmo cardiaco acelerándose debido a la adrenalina que se estaba creando en mi organismo. Contuve la respiración, alargue mis dedos y estire la mano para poder llegar a mi preciada arma…

El leve sonido de unos golpes tímidos contra la puerta de la madera me detuvo. Quede de piedra, media agazapada contra el suelo y nuevamente mi cabeza maquinando un montón de infinitas posibilidades al respecto. ¿Quién estuviera acechando… simplemente tocaba la puerta y esperaba que yo abriera así como así?

¿Qué hago? ¿Abro? ¿Me quedo donde estoy? ¿Espero?

Tragué saliva, mi garganta se sentía seca. Cuando este momento de tensión y terror acabara, iría a tomar un gran vaso con agua a la cocina. Sequía mundial por mi culpa, seguramente.

Nuevamente los golpes.

Toc, toc… toc, toc.

Ahora más insistente, como si la persona estuviera cansada de esperar. Apreté los labios. Fuera quien fuera sabía perfectamente que si había alguien en la casa, así que la táctica para evitar a niñitas vendedoras de galletas no funcionaria.

Me levante con cuidado, aunque sin quitarle la vista de encima a mi guadaña. Tome el pomo de la puerta y abrí, con una pereza increíble, no tenía ganas de hablar con nadie.

—¿Quién…?

—Oh, vaya, por fin abriste —apreté con fuerza la madera al escuchar su voz—.Ya temía que hubiera metido bien la pata y estuvieras jodidamente molesta conmigo.

—¿Por qué estaría molesta contigo?

—Hmp… no lo sé con exactitud. Pero tú siempre terminas molesta y es por mi culpa, ¿no?

—Eres un idiota, Soul —suspire, intentando ahogar la sonrisa que se quería formar en mis labios. Una sonrisa de alivio.

—¿Ves?—Soul me apunto de manera juguetona mientras una sonrisa se formaba en su rostro—.Te enojaste de nuevo y si es por mi culpa.

Hice una mueca.

—Es que me sacas de quicio, es la verdad.

—Lo sé —se encogió de hombros.

Abrí más la puerta. Ahora que sabía que era él no tenía de que preocuparme. Me relaje instantáneamente pero irónicamente otra vez su presencia hacia que me pusiera nerviosa pero en otro sentido.

—¿Qué haces aquí, Soul? —Pregunte seriamente—Creí que estarías ocupado. Antes te veías en un asunto realmente serio.

Soul se paso una mano por el cabello de manera nerviosa y tosca.

—¿Qué? ¿Acaso no puedo venir a visitar a mi novia?

—Es en serio, Soul —le reñí.

—Te dije que teníamos que hablar —suspiro. Mire detrás de él, hacia el cielo, ahora comenzaba un poco a aclarar, un poco nada más—.Ya sabes… pues, vine aquí y todo eso. Es una mierda pero cada quien con lo suyo, ¿no?

Rodee los ojos. Mire sobre mi hombro. Estaba sola, bueno, Chrona (y Luce) eran las únicas en la casa pero se encontraban en el reino espiritual a donde todos vamos cuando nos quedamos dormidos. Podía sentir su respiración lenta, no se había percatado de la presencia de Soul. Supongo que no habría problema si entraba…

—¿Maka?

Abrí la puerta, dándole vía libre para que entrara. Con una señal de cabeza hice un ademán y solté un leve (además de nervioso):

—Pasa… esta, un poco desordenado.

Soul dio una sonrisa de medio lado mientras entraba, paso de mí un momento pero me espero antes de adentrarse más por el pasillo. Me alegre por eso, así podría advertirle de la presencia de Chrona.

Cerré la puerta con delicadeza. Mi corazón cada vez acelerándose más.

—Tendremos que ir a mi habitación —oh, vaya, eso podría interpretarse de otra manera—.No quiero que hagas ruido. Chrona esta aquí, durmiendo, así que no la despiertes o te saco de una patada.

Soul bufó mientras escondía sus manos en los bolsillos de su chaqueta.

—¿Qué me crees Maka? Sabía perfectamente que Chrona... —titubeo un poco— estaba aquí.

—Oh, vale. Perdonarme usted, señor, por mi atrevimiento —bufe.

Pase rápidamente por el pasillo hacia mi habitación. Un poco molesta ahora, cosa que se agradecía, prefería estar así que nerviosa, es más fácil de manejar. Soul me siguió de cerca, si mi oído no fuera tan bueno estoy segura de que habría creído que se quedo plantado en la puerta.

Chrona seguía dormitando, ajena a todo.

Mi habitación se encontraba como la había dejado. Por suerte era ordenada (o algo así. Era bastante más ordenada que una chica normal a mi edad) así que lo único que rompía más la atmosfera era mi cama desecha y tampoco es como si me moviera tanto cuando dormía.

Me senté en la colcha, sintiendo como me hundía por mi peso. Soul entro detrás de mí y cerro la puerta con cuidado.

Nuevamente ese estúpido nerviosismo. Malditas hormonas, ¡Vamos que solo estábamos aquí para hablar! ¿Cierto…? ¡Por supuesto que si! Si estas fueran circunstancias normales, en un mundo normal, sin nada de todo esto, tendría una buena razón para estar nerviosa. Pero yo soy una cazadora, no puedo dejar que las emociones me dominen en momentos cruciales.

Soul se apoyó en la puerta de espaldas, quedando de frente a mí. Agradecí un poco el gesto, pero también me apeno. Tenerlo tan cerca y no poder tocarlo era algo difícil para mí. Vaya, en situaciones como estas me sentía tan patética.

El amor te vuelve una idiota. Esta dicho.

—Comienza, Soul.

—¿Por dónde? —sonrió mientras inclinaba el rostro.

Intente reír pero salió más bien una pequeña risa nerviosa.

—Tú viniste aquí, deberías tener mejor preparado lo que vas a decir —la mirada de Soul me dio a entender que no sabía por donde comenzar. Me mordí el labio—¿Pregunto yo, entonces?

—Me parece mejor idea.

—¿Por qué atacabas a Chrona? —lance al instante.

Soul frunció el ceño e hizo una mueca.

—No la estaba atacando. —Le fulmine con la mirada. Oh, esa era una pésima mentira—.Lo que pasa es que… bueno, es la noche de los vampiros, ya sabes ¡Y Chrona fue la primera en atacarme! Al principio no la había reconocido y le devolví el ataque, luego seguimos y… terminamos en lo que ustedes vieron.

Di una sonrisa sarcástica.

—Ah, claro, esperas que me crea eso. —Soul enarco una ceja—.Casi la matas, Soul… lo vi.

—Te equivocas —se acercó unos pasos, con cautela. A poco tiempo ya estaba frente a mí y se encontraba arrodillado, mirándome de forma seria—.Había visto a Chrona antes con Kid, el chico egocéntrico y estúpido que llego al final.

—El vampiro completo —dije como afirmación.

Chasqueo la lengua:

—Mejor llámalo idiota —Soul tomo mis manos. Sus dedos estaban fríos y ásperos—.¿Sabes lo extraño que fue para mi ver eso? Estaban en un enfrentamiento y luego… bueno, puedo decir que se veían bastante cómodos —dio una sonrisa. Le lance una mirada confundida mientras pensaba en Chrona con… Kid. No podía ser cierto, ¿no? Chrona no me ocultaría algo así—.Se supone que Kid es el prometido de mi hermana Tsubaki. Imagina la bronca que es para mí verlo cada vez. Tsubaki no quiere para nada a Kid, salvo tal vez como amigo y él… bueno, después de lo que vi el otro día dudo que sienta algo por ella además de amistad, ¡Además es un cretino!

Di una sonrisa forzada. Quería soltarme del agarre de Soul pero no podía. Comenzó a hacer círculos en mis palmas, haciendo que me estremeciera solo con eso.

—¿Lo que quieres decir es?

—Lo único que quería era preguntarle…

—No, no sé si te pueda creer todavía, Soul —admití. Durante un segundo mire sus ojos rojos pero tuve que desviar la mirada al sentir su forma intensa de observarme—.Es…

—Lo sé —Soul suspiro. Se llevo las manos al rostro y simplemente las apoyo en su frente—.Da igual, solo quería explicártelo.

No sabía que decir, así que me mantuve en silencio. Bueno, realmente si sabía que decir solo que no quería hacerlo.

Pasaron unos minutos (o eso sentí yo) eternos, como si hubieran sido los más largos de mi vida. Soul no se movía, estaba en un estado de piedra como si realmente fuera una estatua y yo no quería moverme. Aunque debía hacerlo, alguien debía decir o hacer algo.

—Soul —llame. Él levanto la mirada y me observo por su flequillo—.Habrá guerra.

Nuevamente ese silencio. Como el mismo silencio que hubo en La Orden hace unas horas. Soul no tenía expresión en el rostro, solo parecía pensativo. Yo ahora mismo estaba bastante calmada, de una manera que me sorprendía a mi misma, realmente.

Aunque estaba cansada de que todo el mundo se quedara callado.

—¿Soul?

—¿Qué habías dicho? —inclino la cabeza, con una mueca bastante confundida en el rostro. Me hubiera reído si esto no fuera una broma.

Tome su rostro con delicadeza y lo acerqué a mí, mientras me agachaba. Nuestras narices se rozaban. Apoye mi frente sobre la suya mientras trataba de grabar este momento a fuego en mi cabeza. Sentía que era importante, debía grabar cada segundo que pasara con Soul, aprovechar estos instantes que luego no serían mas que recuerdos necesarios.

—Seguramente en unas horas más Medusa y las suyas intentaran atacarnos —tome aire—.A los tuyos y a los míos, Soul. No hay opción. No… no creo que podamos detener lo que pasara pero podremos luchar.

—Estas loca, Maka —Soul se río pero no se alejó. Aunque en su risa todavía había confusión—¿Es… es en serio?

—Si —admití.

—Eso lo explica… —murmuro tan bajo que por un momento pensé que lo había imaginado.

—¿Dijiste algo?

—Nada.

Roce mis labios con los suyos en un acto de valentía extraño. Bueno, si algo malo iba a ocurrir en unas horas al menos podría disfrutar este instante. Quien sabe. Soul se quedo quieto esperando que yo hiciera mi movimiento pero solo lo deje como un roce de labios.

Soul se inclino hacia el frente juntando con más fiereza nuestras bocas. Sus labios acariciando los míos de manera delicada. Entonces el abrió mi boca con facilidad para profundizar el beso, su lengua haciendo contacto con la mía y dejándome mareada, acelerada, con el corazón a un ritmo increíble. El movimiento sensual de su lengua acariciando la mía. Yo solo me podía dejar hacer, llevada por la rapidez con la que todo se estaba generando.

Sinceramente no quería que parara.

Apreté más su rostro y lo acerque a mí, haciendo que tuviera que levantarse del suelo e inclinarse hacia mí. Sus manos acariciando mi espalda con suavidad pero dureza, sentía su tacto en los omoplatos, en mi espalda baja, en mis costados…

Acaricie su rostro mientras nos separábamos un momento para que pudiera tomar aire. Él simplemente se veía un poco ansioso, con una sonrisa seductora en el rostro y los ojos brillando. Di una sonrisa tímida mientras me reía.

Mis mejillas se sentían calientes y mi respiración no se calmaba, simplemente se aceleraba más. Mi pecho bajando y subiendo de forma vergonzosa. Los jadeos escapando de mi boca. ¿Qué podía decir? Realmente no se me ocurría nada, tenía la mente bloqueada de manera estúpida.

Soul me miro con duda un momento.

—¿Maka…?

—No hables —y lo volví a tirar sobre mí.

Pase mis brazos por su cuello, estrujándolo. Nuestras bocas volvieron a chocar pero de manera fiera desde el inicio. Abrí mi boca, ansiosa por sentir su sabor. Soul se inclino más sobre mí, empujándome contra el colchón que me recibió en un suave abrazo. Sus brazos se posicionaron a cada lado de mi cabeza para poder soportar su peso y no aplastarme. Estaba de espaldas sobre la cama y Soul sobre mí, su mirada intensa recorriendo mi cuerpo. Sus labios estaban levemente hinchados y húmedos.

Levanto una mano y acaricio con suavidad mi mejilla. Un escalofrió me recorrió el cuerpo y acerque mas mi cara para apoyarla en su mano. Tomo un mechón rubio de mi rostro y lo aparto con delicadeza.

—Te ves tonta.

Bufé y abrí la boca para soltarle algún insulto por ser tan idiota. Soul se río y acerco su rostro al mió, su nariz acaricio mi mejilla y su aliento haciendo cosquillas en mi cuello.

—Te ves tontamente preciosa.

Alce mi mano para acariciar su mejilla y apretarla un poco.

Me reí ante la mueca que hizo. Mi risa era más bien para sacar un poco el nerviosismo recorría mi cuerpo, al igual que la excitación.

—Eres un idiota.

—Pero así me quieres.

—¿Estas seguro de eso, Soul? —reí traviesa.

Soul frunció el ceño y dio su sonrisa torcida, mostrando sus colmillos. No sentí miedo, aunque hubiera sido lo normal. Estaba en una situación como esta con un vampiro, él perfectamente podía perder el control, morderme y llegar a matarme. Pero yo confiaba en él, tal vez era estúpida de mi parte pero el amor te cambia. Te hace vulnerable. Deja que te hieran o puede hacerte más fuerte. Depende de cada uno, de la situación. Las variables son una infinidad increíble… y muchas veces uno no puede cambiarlas o elegirlas.

Yo tengo la suerte que ahora si puedo hacerlo. Y quería elegir bien.

—¿Acaso no soy yo la persona que siempre hace que tu corazón se acelere? —Soul se inclino un poco sobre mi.

Me reí. Sabía lo que hacía: escuchar mi corazón.

—¡Ahí esta! Nuevamente.

—Sigues siendo un tonto —repartí varios besos por su rostro y algunos por su cuello. Soul gruño de manera placentera—.Pero si, te quiero así.

Soul se inclino y me beso nuevamente, con ternura.

—Yo también te quiero —dijo a escasos centímetros de mi rostro. Nuevamente se levanto, alejándose un poco de mí. Le mire confusa—¿Sabes que si seguimos…?

—¿Podrías perder el control? —aventuré, con una ceja alzada.

Se encogió de hombros.

—Iba a decir que seguramente dejarías de ser una santa —se río.

—Si, lo sé —asentí mientras rodaba los ojos—No estoy segura de querer seguir siendo una santa —me encogí de hombros y volví a sonreír cuando Soul me lanzo una mirada pícara—Solo cállate y disfruta el momento, Soul.

Sus labios se posaron en mi cuello y repartieron besos ahí. Su lengua haciendo un recorrido por mi sensible piel. Nuevamente los escalofríos por mi cuerpo. Apreté su chaqueta cuando sentí sus dientes rozar mi cuello.

Sus manos recorrieron mis piernas, aunque era difícil porque todavía tenía los jeans puestos. El calor comenzó a aumentar en el lugar y sentía la necesidad de quitarme todo de encima. Mi estomago dolía de lo nerviosa que estaba pero aun así tenía una sonrisa en el rostro, lo sentía.

Con torpeza empuje la chaqueta indicando que se la sacara. Él me ayudo un momento, sacando los brazos. Con irritación la tiro a alguna parte de mi habitación, donde cayó con un sonido sordo. Volvió a besarme, mientras su mano acariciaba mi cuello y descendía hasta mis pechos. Sus besos ahogaron los gemidos que quería soltar.

Mi cuerpo en constante movimiento para poder rozarme con el suyo. Mis manos (sin poder estar quietas) se movieron hasta comenzar a desabotonar de uno en uno los botones de su camisa. Me sentía torpe. La excitación de las caricias de Soul me vuelve torpe. Sentía que no era yo misma, como si estuviera flotando. Temblaba.

Al final pude sacar el último botón. Mis manos tocaron su abdomen y su pecho desnudo, su piel era fría y dura, aunque podía sentir su corazón (casi igual rápido que el mío en ese instante) golpeando bajo mi palma. Su estomago se contraía cada vez que yo acariciaba, lo rodee con mis brazos para acariciar su espalda.

Estaba sudando. Igual que yo.

La emoción ahora haciendo paso por mi cerebro. Estaba con Soul, ambos juntos compartiendo un momento así. Soul estaba vivo, yo estoy viva.

Estamos juntos…

—Maka —gruño Soul contra mi oído cuando bese su pecho con delicadeza. Su respiración extraña, como si se estuviera conteniendo de alguna manera. Él mordió el lóbulo de mi oreja.

Subió mi polera y acaricio mi estomago. Rápidamente yo misma hice que la prenda desapareciera, quedando igual de abandonada que la chaqueta de Soul. Él termino por quitarse su camisa y desabotonarse, en el proceso, sus jeans rasgados. Acaricio sobre mi brasier y beso mi pecho. Suspire mientras agarraba mechones de su cabello y tocaba su espalda.

Sus manos acariciando mis piernas, mi pecho, mis costados, mi estomago. Sus labios recorriendo mi cuerpo y luego subiendo a mi rostro para besarme de manera apasionada. Mi respiración se aceleraba cada vez más y los gemidos no podían ser ahogados más tiempo.

En pocos minutos ambos estábamos solo en ropa interior. Aunque debía tener frío seguía sintiendo calor, una necesidad casi primitiva de estar completamente unida a Soul se apoderaron de mi. Ya había dejado una marca en su cuello, reclamándolo, como si más que una persona fuera un objeto. No importaba, ahora era mío. Él había dejado ya como dos en mi cuello, y otras por mi pecho y estomago.

Las marcas rojas decorando su piel tostada.

Soul pareció titubear, su respiración acelerada mientras su mano ascendía por mi muslo. Parecía debatirse algo mentalmente, ver que era o no correcto. Aunque yo sabía perfectamente que él quería hacerlo en ese mismo instante, no era tonta y menos ciega.

Tome su rostro. Se giro a verme. Calme mi respiración antes de decir:

—No dudes, Soul —mi otra mano tomo la suya, guiándola nuevamente en su ascendencia hacia la parte mas sensible de mi cuerpo—.Nada malo ocurrirá si estamos juntos.

—Te quiero, Maka —Soul beso la punta de mi nariz, casi un leve roce que me dejo en las nubes—.Solo no quiero…

Yo también tenía miedo.

—No nos pasara nada —reí. Mordí mi labio inferior al sentir la mano de Soul—.Ya estamos condenados, Soul. Y si tengo que pagar un precio por estar contigo, lo haría siempre, sin arrepentirme.

—Eres terca —suspiro—.Ojala pudiera evitar que te doliera.

—Oh, vamos, soy una chica ruda —bromee, intentando aligerar el nerviosismo en el ambiente.

Soul me beso nuevamente, con pasión, con ternura, con confusión. Todo al mismo tiempo, mezclándose de manera extraña. Mis manos nuevamente acariciando su espalda baja, haciendo que se estremeciera bajo el toque de mis dedos.

—Te amo, Maka. No lo olvides, pase lo que pase.

—Las cosas van a cambiar.

—No —cerró los ojos un momento, solo un momento—.Estoy seguro de que van a empeorar. Quiero disfrutar estar junto a ti el mayor tiempo posible.

Lo sentí, entonces lo sentí sobre mí.

Soul volvió a besarme con ternura, intentando distraerme. Y yo cerré los ojos, intentando ignorar el dolor que sentía, imaginando un mundo más alejado de este, más perfecto, más calmado. Un mundo en que todos fuéramos iguales y no hubiera diferencia, nadie fuera un criminal por razones equivocadas y no fuéramos juzgados como si nada.

Un mundo en que no te condenaran por amar.

Un mundo en que pudiera estar con Soul libremente.

Para siempre.

«Te amo, Evans. No lo olvides. Y pase lo que pase desde ahora nuestras vidas están mas que unidas.»


Desperté de mi ensoñación quizás una hora después de todo lo ocurrido. Los brazos de Soul envolviendo mi cuerpo desnudo. Por su respiración podía deducir que él estaba despierto, acariciaba mi brazo de manera ida, como si estuviera pensando en otra cosa. Las cobijas cubriéndonos a ambos. En realidad lo que me despertó fue la voz de alguien más, de mi hermano.

Y al parecer no estaba solo.

—¿Estás segura de eso?

—Por supuesto —refunfuño la voz. Su tono era infantil, completamente femenino, además de tener un extraño acento—.Lo he escuchado hoy. Sabes que no te mentiría, Hero.

Mi hermano parecía nervioso. Escuchaba sus pasos recorriendo el salón…

¿El salón?

Me enderece al instante. Soul tuvo que soltarme por obligación y lo escuche gruñir entre dientes. Paso las yemas de sus dedos por mi espalda desnuda. Batalle contra la idea de tener que concentrarme.

Salte de la cama, intentando hacer el mínimo sonido. Al parecer Hero no sabía que estábamos aquí, o al menos no sabía que Soul estaba conmigo, era mejor dejar que creyera eso. Lo último que necesitaba ahora era que llegara y viera esta escena.

—Maka… —Soul parecía cansado, extrañamente divertido.

—Shh.

—¿Sabes que estas…?

—Calla, Soul. ¿Acaso nunca has visto a una chica desnuda? —aunque dije eso me sentía nerviosa. Mis mejillas estaban rojas y en serio, estaba batallando para no ocultarme en algún sitio como un gusano—Sería raro ya que tienes una hermana gemela que… ¡Sorpresa! Es una chica.

—Que graciosa.

Alargué el brazo y tome la camisa de Soul. Me la coloque y abotone rápidamente, además de ponerme mis bragas tiradas por ahí. Con demasiado esfuerzo pase los dedos por mi cabello e intente desenredarlo y peinarlo. Debía verme horrible, aunque sentía una sonrisa en el rostro. Esperaba que Hero estuviera lo bastante ocupado en otras cosas para no darse cuenta de los detalles de mi aspecto.

Me dirigí a la puerta, mis pies haciendo un ruido sordo en el suelo. Abrí con cuidado, todavía escuchando las voces de Hero y su acompañante, que se me hacía familiar pero no reconocía bien quien era.

Mire a Soul un segundo. Seguía acurrucado en mi cama sin dar señales de querer levantarse, me dio una sonrisa perezosa (y atractiva, maldición). Su pecho desnudo en un ritmo suave, invitándome a acomodarme en el para poder dormir otra siesta y no levantarme nunca.

—Quédate aquí —le susurre—.Trata de no hacer ruido, lo último que necesito es que Hero te vea aquí. Se armaría la grande.

—Si, señora —se mofó.

Sonreí un poco. Antes de salir, le advertí:

—Mantente alerta.

Cerré la puerta tras de mi una vez en el pasillo. Cruce frente al baño y seguí por el pasillo derecho hacia el salón. El frío del suelo dolía en mis pies. Mi corazón se encontraba hecho un puño debido al nerviosismo acumulado y la duda. ¿Si Hero estaba en el salón hablando en el salón?

No. Yo había dejado a Chrona ahí… ¿Cuánto dormí? ¿Qué hora era ahora? ¿Qué me había perdido?

Apoyé una mano en la pared que daba al salón y me asomo en poco, solo para observar y analizar mejor la escena. Hero se encontraba de pie, de espaldas a mí hablando de frente con Ángela León, quien era además de su compañera de universidad, su mejor amiga desde los pañales y varias veces he sospechado que podría ser su novia. Al menos a él parecía gustarle (se le notaba en toda la cara) pero Ángela siempre había sido distraída para sus cosas, pero tenía la hipótesis que a ella también le gustaba Hero.

—Hero, lo escuche hoy. —Ángela hizo un puchero infantil. El vestido que llevaba resaltaba más su aspecto de niña; cabello castaño desordenado hasta los hombros, ojos grandes e inocentes, un rostro tierno y además ella era casi de mi estatura (baja, para su edad)—Debes entender la situación.

Hero se paso una mano por su cabello rubio, desordenándolo. Dio un paso nervioso.

—Lo sé, lo sé. Chrona también nos había advertido… —¿Chrona? ¿De qué hablan?—Realmente no quería creerlo, pero…

Ángela levanto la mirada, sus ojos llenos de compasión hacia mi hermano. Se detuvo frente a mí, notándome en mi mal escondite. Dio una pequeña exclamación confusa ante mi actitud de chica espía.

Hero al ver como su amiga no despegaba la mirada de la entrada del salón volteo también. Me mordí el labio inferior cuando vi como los ojos de mi hermano volvían a llenarse de extrañeza.

Con la poca y casi nada de dignidad que me quedaba, entre al salón. No tenía mas opción que actuar con naturalidad, no serviría de nada seguir con mi extraña actitud. Me pare frente a ambos, sin pudor alguno. Cruce los brazos sobre mi pecho de manera desafiante antes de soltar:

—¿Dónde esta Chrona?

—¿Y ese aspecto, Maka? —Hero me miro con los ojos desorbitados, evaluándome con la mirada y tratando de sacar conclusiones. Espero no repare en mi cuello—¿Por qué estas vestida así? ¿Y de quien diablos es esa maldita camisa?

Oh, rayos. Al parecer el radar sobreprotector de mi hermano no se apagaba ni en casos como estos. Lo bueno es que he adquirido un don para la mentira.

Hice un ademán con la mano, intentando quitarle hierro al asunto. Solté un teatral bufido de aburrimiento mientras contestaba:

—Vamos, Hero. Es mi nuevo pijama, estaba durmiendo —dije con naturalidad. Me impresiono a mi misma—Y la camisa es de Black.

Hero frunció el ceño, no parecía para nada convencido de mi respuesta pero antes de que dijera algo más, volví a preguntar:

—¿Dónde esta Chrona?

—¿A qué te refieres, Makita? —Ángela me sonrió con ternura. A ella era la única persona que le permitía llamarme «Makita», era una confianza femenina que nos teníamos desde niñas—Chrona no esta aquí.

—Si, si estaba aquí —asentí de manera terca. Señale el sofá en que había dejado a mi amiga la bella durmiente—.Estaba durmiendo en el sofá, ¿no recuerdas Hero que nos fuimos? Incluso la horrible gata de Chrona estaba acá.

Hero se acercó a mí y me removí incomoda. No quería que viera nada que no tuviera.

—Maka, cuando llegamos Chrona no estaba aquí. De hecho pensé que no había nadie… —se disculpo—En serio, si ella hubiera estado aquí…

Me alejé de la mano que me tendía y el miedo se expandió por mí.

—Entonces… ¿Dónde esta? —balbucee confundida y desequilibrada. Me apoye en el brazo del sofá como si el peso del mundo estuviera sobre mis hombros. Escondí el rostro entre mis manos—No, no, no… ¿y si le ocurrió algo?

—Maka, no debe estar lejos —esta vez fue Ángela la que intento consolarme.

—La buscaremos.

Levante la mirada hacia Hero quien daba su sonrisa de ánimo hacia mí. Fruncí el ceño ante la única idea de una culpable ante todo esto.

Apreté los dientes con fuerza. El enfado haciendo estragos en mi cuerpo.

—Medusa.


Chrona levanto la mirada. Todavía se sentía agotada, con los músculos agarrotados y como si los huesos le pesaran. Ella nunca había tenido mucho peso, de hecho siempre había sido más bien como un espantapájaros (delgada y plana, desde los dos lados), razón por la que muchas veces la confundían con un chico y en las obras de la escuela, aun con su tartamudez y timidez, le daban personajes masculinos.

Luce maulló a su lado, reclamando atención por parte de su dueña. Caminaba a su lado por el vació y oscuro callejón. El olor a basura descompuesta y restos de otras cosas hacia que Chrona se sintiera un poco mareada y pudieran darle arcadas.

Realmente no sabía que hacía ahí. Ella había estado descansando en la casa de Maka, quien amablemente la había ayudado, pero entonces sintió la presencia de Soul… ese vampiro que siempre había pinchado a su amiga. Podría sentir su presencia desde un radio de una cuadra de distancia. Para no molestar a su amiga simplemente había fingido seguir dormida. Cuando la situación se había volcado y toda la atención de Maka había cambiado, Chrona decidió que tenía algo que hacer.

Realmente no sabía con exactitud qué era pero de todas formas fue.

Había recorrido las calles con su espada en un mano, Luce caminando a su lado sin dejar de protestar y un extraño cosquilleo en su pecho y también su cabeza. Al instante en que había salido se había dado cuenta que el plan de Medusa ya se estaba efectuando. Quedaba poco tiempo.

Luego de recorrer durante unos minutos había terminado en ese apestoso callejón sin salida. Aquel callejón, el mismo en que había estado hace unos días en una mera batalla a muerte (sin exagerar), en que termino dudando de sus decisiones.

Chrona se detuvo cuando quedo de frente a la pared que la dejaba sin salida. El cosquilleo en su pecho, esa extraña sensación se hizo más fuerte. Se sentía nerviosa, tenía ganas de querer sacarse simplemente esa cosa que le hacía sentir todo eso. Por supuesto no le asustaba estar ahí sola… bueno, no totalmente, si alguien se le acercaba de mala forma ella simplemente lo atravesaba con su espada. No es que fuera mala en todo sentido, que no le diera cargo de conciencia acabar con alguien pero desde que era pequeña la habían instruido en que en esta vida el más fuete ganaba, los débiles eran abusados y asesinados.

«Esta tanto el dragón, como la presa. Todos terminan siendo uno. Aunque también hay otra decisión, Chrona… puedes ser más fuerte que el dragón y destruirlos a ambos. Tú debes ser eso. Sino no eres más que basura y tendré que matarte. No quieres eso, ¿no?»

Medusa, su madre, le había creado terribles traumas pero vaya ironía, ahora le servían. Se había hecho fuerte, aunque no lo pareciera. Chrona no dudaría en matar a alguien o algo si es que su vida se veía en peligro. En esos momentos ella se bloqueaba y aquel cargo de conciencia desaparecía de su mente.

Nuevamente un maullido de Luce hizo que bajara la mirada. La pequeña criatura pasaba entre sus piernas, apoyándose y acariciando con su pelaje.

—Esta bien, Luce —sonrió un poco. Mire hacia atrás por el callejón. Vació—Ya nos vamos. Fue idiota venir de todas formas.

Tomo mejor su espada y se dispuso a dar vuelta para volver. Tal vez Maka ya hubiera terminado lo que estuviera haciendo con Soul. Había una cantidad enrome de posibilidades de que la estuviera buscando.

Un escalofrió hizo que su cuello se erizara. Chrona quedo estática. La alarma de peligro disparándose por su cuerpo de una manera increíble.

Apretó el mango de su arma pero justo cuando pensaba dar un golpe la mano de aquel vampiro se poso sobre la suya con delicadeza, deteniéndola.

—Tranquila, Chrona —ronroneo la voz con dulzura en su oído—.No voy a lastimarte.

Luce se erizo y se escondió entre las piernas de su dueña. También sentía el peligro que daba esa persona frente a ella.

—Dije… que la próxima vez que te viera te mataría, Death the Kid —no supo de donde pero consiguió la fuerza para decir eso casi sin tartamudear. Gran progreso, tenía la leve esperanza de que sonara más intimidante.

Kid río detrás de ella. Su mano vago hasta sujetar su pequeña cintura. Él sabía, si todavía estuviera vivo (en todo lo que significa la palabra) su corazón estaría tan acelerado como el de los humanos que tantas veces había visto y sentido. Bajo su palma podía sentir los huesos de la chica, delicados como los de un pequeño pájaro. Solo por accidente podía dejarla parapléjica, un movimiento de su dedo y le rompería las costillas sin un mayor esfuerzo.

Paso una lengua por sus colmillos, la punta eternamente afilada de cada uno. Chrona estaba viva y la sangre que corría por sus venas debía de ser deliciosa. Además su cuello estaba perfectamente expuesto para él.

Le volvía loco estar cerca de ella, pensaba que podía perder el control que tanto trabajo le había tomado dominar. Era serio para temas como esos. Kid nunca había cazado por diversión como otros vampiros, simplemente lo hacía por necesidad. Lamentable, los vampiros completos están obligados a solo consumir sangre humana.

—Para ser más justos y exactos, dijiste que la próxima vez que peleemos me matarías, ¿no? —Kid río y retrocedió un paso. Chrona no perdió oportunidad para darse vuelta y levantar su espada, de manera defensiva—Esto no es exactamente una batalla.

—¿Ah, no? —Chrona miro nerviosa—¿Qué es exactamente?

—¿Un encuentro entre conocidos? —Kid levanto una ceja, dando una sonrisa divertida. Sus ojos ámbar brillando en la oscuridad.

Chrona no le encontraba la gracia pero su corazón realmente se estaba acelerando. Intentaba no pensar en nada pero era difícil. Kid podía leer la mente, solo eso era una buena razón para sentirse nerviosa e incomoda cerca de él.

—Si, si, vaya eres de las primeras que no me pregunta si tengo esa habilidad o es mera coincidencia —el moreno volvió a sonreír, encantado—.Que gusto.

—¿Qué haces aquí? —Chrona tembló—¿Qué quieres?

—Yo debía preguntarte lo mismo —bufo y miro tras ella—.Este es el lugar exacto en donde nos encontramos la primera vez. Intentaste matarme. Lo recuerdo muy bien. Casi, casi, me queda una cicatriz, estuviste cerca.

Chrona jadeo.

—Eso… eso es…

—¿Una coincidencia? —se acercó hacía ella—No creo en esas cosas. Admite que viniste a buscarme.

—A terminar mí trabajo, Death…

—Kid, solo dime Kid —paso una mano por su cabello como si se lo estuviera acomodando de alguna extraña manera. Se veía exactamente igual a los ojos de Chrona—.Death the Kid suena muy formal para una chica joven como tú.

—Kid.

—Y no dejaré que te engañes con esa mentira —se acercó mas, la punta de la espada casi tocándolo—Las peores mentiras son las que uno se da a si mismo.

Chrona pensó en bajar la espada y a Kid le brillaron los ojos ante la idea (u oportunidad) que la chica estaba dándole.

—¿A qué viniste, Kid? —pregunto al final, en un susurro bajo casi arrastrando las palabras en cuanto salían de sus labios. La espada pesaba mucho en sus manos, la comenzó a bajar lentamente.

Kid toco un mechón de su cabello y acerco su rostro al de ella.

—Para encontrarte.


Rawr, dice:

¡Ja! Apuesto a que no se la esperaban... ¿a cómo? ¿era muy obvio? Bueno, admitan que igual los sorprendí en algo. Espero les haya gustado. Siento que de todas formas he avanzado en esta historia... llevo poco más de un año con esto en el tintero, uf. ¿Reviews? ¡Vamos, dejen reviews! Lectores fantasmas los adoro por estar pero... sus comentarios son oro no solo para mi, sino para todos los escritores.

Realmente a veces siento que Kid o Soul pueden salir muy OC. Ja, ja, ja. Ojala no... no me gustan los personajes OC, terrible.

¡Gracias por leer! Nitta los quiere solo por eso, ¡Rawr~! Espero poder actualizar pronto... luego de dos semanas que terminen mis exámenes (¡Y salgo del colegio!) Pronto, pronto, llega el momento de decidir a qué me iré: humanista, biólogo, matemático.

-muere-

¡Aviso de importancia (que es más bien como publicidad)!

Bien, como muchos autores en la página, en especial en este fandom; nuestro querido Soul Eater, nos hemos dado cuenta de los nuevos autores que (no se ofendan, chicos) necesitan una ayuda para seguir mejorando porque si, todos necesitamos mejorar. No crean que los/as autores/as que les gustan llegaron por primera vez a la página escribiendo como un Stephan King, Gabriel García Marquez, Cassandra Clare o Dan Brown. Incluso los que ustedes dicen que son muy buenos siguen mejorando y siguen en su lucha por crecer. Esto se trata de aprender y expresarse, ambas cosas si pueden hacerse.

El tema es el proyecto que hemos planeado crear con una amiga del fandom, Ellie77. Ambas hemos decidido que juntas podemos guiar a un autor o autora que nos solicite ayuda.

¿Por qué solo uno/a? Esto es, primero que nada para aclarar, un tipo de experimento (igual que en la ciencia antes de hacer un proyecto oficial se hacen experimentos de prueba). Si, nuestra intención por supuesto es ayudar pero si esto no funciona nosotras no podemos hacer mucho, no podemos obligarlos a hacer cosas que no quieren, por supuesto, por eso queremos que ustedes nos digan en qué los ayudamos y nosotras con gusto lo hacemos. Si funciona ayudaremos a mas personas.

¿Cómo nos pueden pedir ayuda? Fácil, a Ellie o a mí nos mandan un PM o incluso un review, como les sea más cómodo, o nos contactan por cualquiera de nuestras redes (Facebook, Twitter, correo electrónico, incluso Tumblr).

¿Cómo funciona? La persona hace sus preguntas y nosotras (si, ambas. Dos cabezas piensan mejor que una) la ayudamos, le decimos en qué debe mejorar.

En serio, ambas deseamos que funcione. Nos encantaría ayudarles a mejorar, todos necesitamos ayuda para hacer eso.

Gracias por leer esto y considerarlo. Ninguna de nosotras desea ofender a nadie, es con las mejores intenciones, en serio.

Me despido.