Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?
-tira brillantina. Nitta teniendo una cara de Rivaille heichou-
¡Feliz navidad, renacuajos! ¿Cómo les fueron las fiestas? Ojala me dijeran que bien, al menos para aprovechar los feriados y descansar. Aunque el mundo se vuelve un desastre con fiestas como estas. Bien. He trabajo y pude... traer esta bazofia. Lo único bueno es que era un capítulo que quería escribir y espero les guste. Últimamente he estado un poco enferma (el verano siempre hace que tenga dolor de cabeza) así que lo lamento mucho si tengo horrores ortográficos. Lo he revisado. Pero ando idiota.
Sé que no es excusa.
Gracias por los reviews, criaturas. Ojala les guste el capítulo.
"Condenados"
Capitulo dieciséis.
"Hermano"
Una vez cuando tenía doce años tuve que hace un informe sobre los sentimientos humanos. A mi me toco el miedo —tema que en ese entonces me parecía aburrido y soso—. Me dedique todo un fin de semana a aquel bendito informe para poder sacarme una buena calificación, lo veía como una nota fácil así que debía asegurarla. Una de las escasas oportunidades que nos daban en el año.
«Miedo» que se encarga principalmente de hacer consciente a la persona de los peligros que lo pueden amenazar. El organismo lo llega a interpretar de cierta forma; lo primero que ocurre es que los sentidos captan el foco del peligro y luego reacciona el sistema límbico, que se encarga de regular las acciones de lucha, huida y conversación. Hay un momento en que puede llegar el pánico, haciendo que se desactiven los lóbulos frontales, creando que se pierda el control sobre la conducta de uno.
Me di cuenta que mientras mas investigaba y averiguaba sobre aquel sentimiento humano tan común —que todos, sin excepciones, han sentido— realmente era interesante y sobre todo, era una emoción real, conocida.
Muchos pueden hablar de un montón de sentimientos más: el amor, el cariño, la tristeza, la desesperación. Hay muchos. Pero el miedo es el único que esta asegurado que en algún punto crucial se llegara a vivir. Tal vez nunca te enamores o nunca te sientas desesperado pero en un momento sentirás miedo.
Los otros son teorías no vividas, el miedo es algo que esta presente en el día a día.
El miedo es una realidad que se vive en carne propia. Aunque uno no quiera…
«¿Tienes miedo?»
—Maka.
Levante la mirada del suelo y me tope con los brillantes ojos amarrillos de Medusa. Su falsa voz melosa detonando un cariño que no sentía llamando mi nombre. Su postura no era otra que de una persona que se sentía confiada en cada una de sus acciones, como si para ella fuera imposible cometer algo tan mundano como el error. Tenía una dulce —si es que se puede decir así— sonrisa dibujada en los labios.
Apreté el mango de mi guadaña. Las palmas de mis manos estaban ásperas y dolían por los constantes roces con mi arma. El dolor era ahora algo imposible de ignorar. Seguramente me llenaría cayos en las manos.
—¿Qué haces aquí, Maka? —sonrió Medusa.
Por sobre el hombro de Medusa podía ver el resto de la calle central de Death City. Ella era seguida por un montón de mujeres, según podía ver, todas eran brujas del mismo aquelarre. Me daban sonrisas sádicas, sabiendo lo que ocurriría. Algunas me parecían familiares; rostros que había visto mas de una vez por la ciudad. Incluso había algunas compañeras de mi escuela que solo había visto en los pasillos y otras pocas con las que había cruzado una o dos palabras. Las mas jóvenes mantenían un semblante serio, sus ojos posados en mi... me reconocían. Lo veía en su forma de mirarme.
Todas tenían sus ojos clavados en mí. Muchas agujas insertándose en mi cuerpo.
—Podría preguntar lo mismo —respondí jadeante. Había salido corriendo desde mi casa, simplemente quería encontrar a Medusa… y paso justamente lo contrario—Pero creo que me hago una idea de qué haces.
Medusa me había encontrado a mí.
—¿Y qué crees que estoy haciendo?
—¿Dónde esta Chrona? —solté.
Se llevo una mano a la frente, haciendo un gesto melodramático. Pude ver como algo se movía por su cuerpo y al fijar mejor la vista me di cuenta que aquella cosa era una serpiente. Sus ojos amarillos y fríos observándome como si fuera un bocadillo mas que quería tragar… o simplemente enterrarme los colmillos en el cuello para matarme. Tal vez quebrarme con fuerza todos los huesos de mi cuerpo.
Las farolas que alumbraban la calle comenzaron a explotar. Primero parecían alumbrar mucho y luego se apagaban con un sonido eléctrico de explosión. Los vidrios caían a la calle, chocando entre si. Por el ruido podía decir que no solo era esta parte, sino más bien toda la ciudad.
—Arpía… —murmure con los dientes apretados. Sentía furia pero de todos modos no dejaba de temblar—No se cómo no me di cuenta de lo que eras en realidad. —mi temblor aumentaba pero aun así pude mantener la guadaña en mi mano y mantener una pose defensiva:—Te mataré, Medusa. Lo juro.
No parecía sorprendida por mi anuncio, sino más bien divertida —cosa que me enfureció mas—.Miro sobre mi hombro y sus ojos dieron la expresión de dos rendijas mientras dibujaba otra sonrisa. Levanto una mano y con una de sus largas uñas apunto detrás de mi. Por un momento pensé que de sus uñas también iría a salir veneno, como los colmillos de las serpientes. Por supuesto no paso.
—Me encantaría jugar contigo, Maka. —Las brujas que la acompañaban rieron detrás de ella—Pero es un poco injusto para mí, ¿no crees? Tú tienes compañía.
Rompí todas las reglas de buena lucha en el momento en que desvié la mirada de mi oponente para poder voltearme y ver hacia quién apuntaba. Aunque de todos modos los sabía.
A la distancia podía distinguir varias figuras que se movían con agilidad. Eran tres. Cuando se acercaron pude darme cuenta que Hero llevaba en su mano a Excalibur y se veía realmente alterado. Ángela le seguía, parecía que en vez de dar zancadas para alcanzar a los otros dos daba pequeños saltos. Soul iba primero y no quitaba sus ojos furiosos de mí. Se veía realmente encabronado. Y pensar que la razón era yo.
—¡Maka! —bramo.
En menos de lo que pude abrir la boca para responderle ya lo tenía enfrente. Me sujeto por el brazo con firmeza. Tenía el ceño fruncido y apretaba los labios en una mueca molesta. La mano que me sujetaba temblaba, podría decir que se estaba conteniendo de no usar la fuerza necesaria para aplastarme.
Quería decirle que no podía distraerme en ese momento y aunque yo misma lo sabía perfectamente, nuevamente me veía hipnotizada por sus ojos. Aunque ahora no irradiaban más que ira.
Soul siempre, sin intentarlo, había tenido una pinta intimidadora. Eso lo lograba sin molestarse realmente con alguien —nunca lo había visto, al menos no hasta que me salvo de los vampiros que intentaron atacarme—, era por su apariencia. Sus ojos rojos con las pupilas negras como dos canicas. Te perdías en ellos.
—¿Por qué… —su voz salió hecha un gruñido, digo, un gruñido en toda la regla. Como un animal. Tomo aire para calmarse—te fuiste así?
Fruncí el ceño.
Claro que tenia que darle una explicación. Luego de que hable con Hero y saque conclusiones lo único que hice fue correr a mi habitación, cambiarme —Soul ya estaba de pie y también vestido—y sin dar mas explicaciones tome mi guadaña, mis botas y salí disparada por la calle. Tenía un mal presentimiento en cuanto pise la acera pero seguía un extraño instinto que me guiaba hacia donde debía ir. No me pare a hablar ni con Hero, Ángela y menos con Soul. Solo corrí. No tengo idea qué ocurrió cuando esos dos se encontraron pero tampoco tenía ganas de saberlo ahora.
No le daría explicaciones a Soul, este no era ni más el mejor momento para hacer algo así.
—Soul… —tome su brazo y le obligue a soltarme. Apreté su muñeca con fuerza sabiendo que no lo lastimaría como a una persona normal.
Él me miro todavía furioso. Su mirada fue hacia atrás de mí y abrió la boca, perplejo. Nuevamente sus manos estaban tirando de mi pero esta vez hacia el suelo.
No tuve tiempo de reaccionar. Fui lanzada hacia el lado, con Soul usando su cuerpo como un escudo desde el lado donde se encontraba Medusa. Hero paso rápidamente a nuestro lado, su espada alzada mientras daba cortes rápido al aire.
Al principio me tarde en enfocar la vista y solo podía ver que mi hermano golpeaba la nada, como si estuviera haciendo las practicas habituales con su espada. Luego pude ver las anormales ondulaciones que había en el aire nocturno, parecían zigzaguear en nuestra dirección. Eran oscuras, razón por la que no las había notado al principio, se mezclaban con las penumbras que había en la calle.
De un salto me puse de pie. Tome la guadaña con ambas manos para tener mejor equilibrio. Soul se quedo a mi lado, también alerta, los brazos a los costados de su cuerpo y sus ojos recorriendo el lugar con cautela.
Busque por el suelo y pude ver mas de aquellas ondulaciones. Parecían flechas que se dirigían con rapidez hacia nosotros. Cunado estaban a pocos metros de los tres se separaron dando distintas direcciones y dirigiéndose a cada uno. A unos centímetros de mi pude ver como se separaban —literalmente lo hacían—del suelo, levantándose como si fueran una hoja con una afilada punta que iba directamente a mi pecho.
Sorprendida di un paso atrás pero mis reflejos, por suerte, fueron más rápidos que yo al actuar. Mi brazo prácticamente se levanto solo dirigiendo mi arma hacia aquella flecha y cortándola a la mitad, dejándola inútil. Al tacto parecía una masa dura, mi guadaña la atravesaba con un leve esfuerzo de mi parte. Pero cuando la corte termino teniendo el aspecto de un metal.
Cayó al suelo, mezclándose de nuevo con el asfalto y devolviéndose de donde había salido. Le seguí con la mirada. Desapareció cuando llego a los pies de Medusa quien seguía mirándonos con una sonrisa.
Mordí mi labio y nuevamente alce mi guadaña, apuntándola.
—Vaya, para ser tan jóvenes si que saben defenderse —sonrió burlona—.Podría sentirme impresionada.
—¿Dónde están las demás? —Hero murmuro a mi lado.
Parpadee y observe bien a la mujer. Ahora estaba sola a la mitad de la calle.
—Las… brujas —balbucee. ¡Que torpe! La perdí de vista y deje que se separaran. Apreté el mango dejando mis nudillos blancos—¡¿A dónde fueron?! ¿Qué les dijiste?
—Nada —Medusa sonrió.
Di un paso hacia ella. La mataría. Atravesaría mi cuchilla por su cuerpo y la partiría por la mitad, haría que borrara esa estúpida sonrisa de su rostro y se tragara sus palabras. Quería que sus ojos se volvieran vacíos cuando perdiera la vida.
El brazo de Hero me detuvo, haciendo de barrera para que impidiera caminar.
—No Maka —murmuro serio. Realmente todavía me dejaba un poco impactada ver a Hero de esa forma; tan calculador y analítico, como si no fuera él y otra persona hubiera tomado su cuerpo y su voz. Otra persona que si que sabía de lucha y defensa—.Mira detrás de ella.
—¿Qué…? No hay nada…
—Cálmate y obsérvala bien —me riño de forma tajante.
—Pero…
—Obsérvala.
A regañadientes hice lo que me pedía.
Levante la mirada mientras tomaba y botaba el aire de mis pulmones, intentando enfriar mi cerebro. Claro, ya había visto que el aquelarre de Medusa había desaparecido, no teníamos tiempo para esto, debíamos detenerlas. Observe su rostro burlón y sereno, me daban ganas de darle una patada en la cara. Mire detrás de ella…
Entonces vi también como encima de ella el aire se ondulaba, se mecía, igual como había pasado con el suelo. Abrí los ojos y enfoque mejor la mirada, analizándola con cuidado. Vi las flechas… se movían sobre ella como si fueran los brazos de una araña —una horrible y gigante araña— eran muchas, no podía contarlas todas y seguían saliendo de su espalada. Se confundían con la oscuridad que había a nuestro alrededor. Se mecían en distintas direcciones, daban la impresión de tener vida propia.
Trague saliva e intente calmar el temblor de mis manos que solo parecía ir en aumento.
Los ojos brillantes de Medusa —y su serpiente— seguían observándonos de manera tranquila, como si fuera ajena a aquellas cosas que salían de ella.
Soul también pareció darse cuenta…
—Mierda —soltó.
Si hubiera sido en otro contexto tal vez me hubiera reído. Tal vez.
—¿Ah? —Medusa se hizo la desentendida. Se cruzo de brazos mientras miraba sobre su hombro—¿Los han distinguido?
—¿Qué… —trague saliva, aunque no lo podía evitar, sentía la garganta seca—es eso?
—No creo que lo use para alcanzar las cosas de las repisas altas, eso es seguro.
—Cállate Soul.
Hero carraspeo. Pude escuchar el metal de su espada raspando el pavimento.
—Magia de vector —murmuro—.Su habilidad especial. Lo cual tiene mucha lógica porque su animal es la serpiente —pareció reír un poco. Le mire y me di cuenta que me observaba—Ten cuidado, no es la líder del aquelarre solo por nombre.
—Que listo —Medusa se mofó—Como esperaba del hijo mayor de los Albarn.
Hero apunto con la espada a Medusa.
—Esos vectores actúan como cuchillos. Un solo roce y podrías perder un brazo.
Mire a Soul, quien seguía en un estado de alerta total. Suspire y tome mi guadaña, observe un momento a Hero quien parecía estar viendo las mejores opciones que teníamos. Por su semblante podría decir que no eran muchas.
Observe el suelo, atenta a que no hubiera… vectores. Me reprimí mentalmente. Si hubiera sido menos temeraria y hubiera pensado mejor las cosas no estaríamos en esta situación. Bueno, no me arrepentía de encontrarme con Medusa, todavía quería pelear con ella y destruirla pero, Hero, Soul y Ángela —que por ahora parecía haber desaparecido pero sabía que seguía por aquí— estaban ahora también metidos en esto.
Si algo les pasara… sería mi culpa.
—¡Hero! —una voz chillona y estridente llego a mis oídos, completamente horrorizada.
Voltee a ver a mi hermano y me di cuenta que tras él se alzaban varios vectores, todos a punto de atravesarlo. Hero se volteaba con la espada en mano, lista para defenderse pero no lograría cortar los vectores antes de que lo atacaran a él.
Un pánico completamente absurdo se apodero de mi pecho. Me lance hacia él intentando hacer algo pero una parte de mi cerebro también sabia que no podría llegar a tiempo. La guadaña era muy pesada…
—¡Hero…!
Mi grito quedo a la mitad.
En la oscuridad pude distinguir la figura de alguien más que se había materializado frente a Hero. El cabello corto que le rozaba los hombros. Ángela. Parecía llevar algo en la cabeza, una cosa que parecía viva y se extendía. Levanto los brazos con rapidez —tal vez por desesperación o miedo— y una luz brillo apareció frente a ella. Los vectores explotaron desintegrándose al instante.
Mis ojos se cerraron por inercia ante la luz.
Cuando los volví a abrir, con puntitos brillando en mis ojos, no tuve tiempo de impresionarme y tampoco de hacer preguntas. Un vector atrapo mi tobillo y me alzo del suelo. Grite y me moví como un gusano, intentando que me soltara. Con un movimiento de mi guadaña lo corte y comencé a caer al suelo.
Soul me atrapo sin ningún problema y me sostuvo, apretándome contra su pecho unos segundos. Me soltó al instante y se volvió para esquivar un vector. Con rapidez lance un corte, haciendo que desapareciera.
Él me sonrió un segundo.
—Buena esa —halago.
Asentí y voltee a ver a Hero. También luchaba con Ángela a su lado, quien parecía estar lanzando fuego plateado de las manos. Entre luz y luz pude ver que lo que llevaba en la cabeza era un gorro… un gigantesco gorro con cara de camaleón y una lengua que se movía sola, golpeando otros vectores que se acercaban demasiado a ella.
—¡Hero! —llame a mi hermano cuando ya había limpiado los vectores a su alrededor. Me observo, jadeando—Hay que ir… —apunte a Medusa.
Si la acabamos a ella… terminaría esta lucha. No podíamos estar cortando aquellas flechas el resto de la noche. Podíamos ser muy expertos en lucha pero ninguno podría resistir tanto tiempo moviéndose —a excepción, quizás, de Soul. Pero solo un poco—y Medusa parecía no estar acabando nada de su fuerza. Si quiera se había movido de su lugar.
Hero asintió como si hubiera entendido la idea. Cambio de dirección la punta de su espada y comenzó a acercarse a Medusa. Le seguí el paso, con cuidado. De cuando en cuando tenía que cortar uno que otro vector y esquivar otros tantos. Sentía a Soul detrás de mí, intentando cuidarme la espalda.
—Ten cuidado, Maka —Hero se hizo escuchar sobre todo el ruido.
—Lo sé, idiota.
—Hay que terminar con esto —tomo aire con fuerza—Debemos ir a buscar a los demás.
Asentí. Yo también tenía aquel mal presentimiento. Estábamos en guerra, había comenzado, las brujas se habían separado y nosotros estábamos atascados peleando con Medusa. Los demás, tal vez, estaban en peligro y necesitaban ayuda.
Debíamos hacer algo.
Era nuestro deber proteger a los demás y necesitaba saber cómo… estaba mi familia.
Mordí mi labio inferior. Me incline a la derecha cuando un vector se lanzo contra mí, zumbando al cortar el propio aire. Con el mango de mi guadaña lo golpee, haciendo que se deformara.
Medusa seguía de brazos cruzados, sin moverse, solo observándonos como si estuviera esperando que nos acercáramos a ella. Parecía divertida con todo esto.
—¿Tienes miedo? —Se dirigió a mi, directamente a mi—Apestas a miedo.
—Cállate.
—¿Le temes a la guerra? —se río. Era extraño pensar que en las reuniones de padres que acudían cuando éramos unas pequeñas los padres solteros y también los no solteros —como Spirit, pero ese era caso aparte—se encandilaban por la risa de esta mujer. Todos la encontraban preciosa y flipaban cuando llegaba a las reuniones. Se armaba la fiesta—Maka, la guerra… ya comenzó.
Y como si quisiera afirmar lo dicho un grito desgarrador, lleno de terror y dolor se escucho. No parecía venir cerca de aquí sino de otra parte de la ciudad pero había tanto silencio que resonaba con fuerza. Era el grito de una mujer que acaba de morir.
Entonces… un bebé comenzó a llorar y mas gritos se mezclaron; terror, dolor, angustia, desesperación.
La ciudad se había despertado. Explosiones resonaron a distancia haciendo que el suelo temblara bajo mis pies. Risas macabras de las brujas. Escuchaba los gruñidos de las bestias que ellas invocaban y los dolorosos jadeos y gemidos de las personas despedazas. Incluso —tal vez, mi imaginación— podía escuchar el crujir de los huesos destruidos y la sangre que salía de las heridas creadas de los humanos.
El olor a humo llego a mis fosas nasales.
Detrás de Medusa pude ver un grupo de gente que corría despavoridos, todavía en pijama como si se hubieran visto obligados a levantarse a estas horas, aunque no sabía con exactitud qué hora era exactamente. Una mujer se tropezó y fue ayudada por los demás, llevándola casi a arrastras unos metros hasta que pudo ponerse de pie y correr por si misma. A pocos segundos vi de lo que corrían, varios perros del infierno y un siervo de bruja, se movía de manera mas torpe que los perros pero arrasaba con todo a su paso.
Detrás de todos ellos una figura menuda que reía alocada, como si realmente hubiera algo de gracia en todo eso.
Los perros se lanzaron contra la mujer que antes había caído, podía ver como le mordían las piernas y los brazos… veía cada detalle como si estuviera junto a ella. Las lágrimas caían por el rostro de ella, intentaba moverse y golpear a los perros pero solo sirvió para que también le mordieran los brazos, entre gruñidos feroces. La sangre mancho su pijama. El siervo se alzó frente a ella. Los perros salieron disparados, quedándose a una distancia prudente y comenzaron a gruñir con el pelo del lomo erizado.
La bruja se posiciono junto a uno y acaricio su cabeza. Miro divertida a la mujer quien intentaba arrastrarse inútilmente y escapar de aquello. Parecía estar rezando.
El siervo alargo un brazo —un asqueroso brazo— y la tomo del torso, alzándola. La mujer grito e intento moverse y golpear a aquella cosa, pero era inútil. El sin alma no se inmutaba ante la desesperación de aquella mortal. La bestia abrió la boca dejando ver su hilera de dientes y lanzo a la mujer en ella, antes de poder hacer algo más o reaccionar, cerro de un golpe su boca tirando baba y removiéndose.
Me quede estática, estupefacta para hacer algo mas que no fuera observar como el Sin alma, los perros y la bruja seguían su camino. Había arrebatado una vida inocente…
—¿Lo viste?
La voz de Medusa me saco de mis pensamientos.
—La guerra ha comenzado —su rostro fue iluminado un segundo por otra explosión. Los gritos como un eco atronador—.Y no pensamos perder.
—¡Black Star!
El chico volteo hacía el mortal que le había suplicado su atención. Bueno, no era exactamente mortal y tampoco suplicaba su atención. En cuanto miro hacia Tsubaki se dio cuenta.
La morena estaba de espaldas a la pared de la calle intentando alejar los perros que se le acercaban entre gruñidos. La calle era un completo caos; gente corría sin dirección en específico solo intentando escapar de aquella pesadilla, perros del infierno, siervos de brujas y otras extrañas criaturas aladas que no había podido distinguir destruían el lugar. También estaban las brujas, la mayoría en los techos de las casas observando todo con sádica diversión.
Black Star sentía el impulso de subir ahí de un solo salto y atravesarlas a todas o molerlas a golpes. Lo que se le diera mejor en el momento. Luego todos corearían su nombre y estarían eternamente agradecidos por haberlos salvado, no como un superhéroe sino como una forma divina superior. Incluso podrían hacerle una estatua en la plaza central de Death City.
Pero ahora no había tiempo para eso. Su chica peligraba.
—¡Espera! —Black chasqueo la lengua. Pocas veces se ponía nervioso —casi nunca— y nunca perdía el control sobre sus acciones. Siempre sabía exactamente que debía hacer luego, aunque no fuera lo correcto. Ahora su mente estaba en blanco y actuaba por desesperación pura.
Dio un último golpe con el tubo de cañería que había conseguido y el perro cayo de bruces contra el suelo, gimiendo de forma espeluznante y removiéndose en espasmos. Le había destruido el cráneo y quebrado la columna vertebral. Si fuera un perro normal seguramente una asociación de protección a los animales le habría metido preso y asesinado de forma brutal por semejante acción, pero no.
—¡Allá voy, Tsubaki!
Black tomo mejor la cañería entre sus manos y corrió hacia la chica. Salto unos cuantos escombros de edificios destruidos, esquivo unos perros y mas ciudadanos atemorizados que empujaban a cualquiera que se le atravesara para escapar.
Salto el capo de un auto y paso de largo hasta quedar frente a Tsubaki, quien estaba rodeada por una jauría.
Black silbo.
—¡Eh! —Llamo a los perros—¡Aquí bola de pulgas!
Las criaturas voltearon sus cabezas a verlo y fijaron sus ojos rojos sin parpados en él. Su pelaje oscuro como el carbón erizado y la espuma con un leve tono amarillento escurriéndose entre sus colmillos y mojando su hocico. A Black le recordó vagamente la crema que usaba una pastelería famosa de la ciudad, donde siempre iban con Chrona y Maka —esas dos no engordaban aunque se zarparan la pastelería entera. Seguían siendo planas como tabla— y se prometió que si salía de esto —aunque era obvio que si. Él era invencible— no comería mas aquellos pasteles con crema pastelera.
Puaj. Arcadas.
—Vengan Firulais.
Tsubaki le observaba asustada pegada a la pared. Sus manos tanteando los ladrillos en busca de alguna arma. Era raro, ella tenía fuerza sobrehumana y agilidad nata pero no la utilizaba.
Una de las cosas que le gustaba de Tsubaki.
—Atrapadme —dio una sonrisa egocéntrica. Alzo el tubo como si se preparara para hacer un Home run—Dejen a la dama en paz.
Los perros gruñeron. Con el impulso de sus cuartos traseros saltaron sobre él con una fuerza increíble para un can. Saltaron al mismo tiempo así que Black no pudo esquivarlos a todos, las garras de aquellas criaturas se incrustaron en sus brazos y piernas.
Comenzó a disparar golpes con el tubo. A través del rabillo del ojo observaba con atención si alguno le sorprendía por detrás.
Un perro se lanzo contra él intentando morder su costado.
¡Zas!
Con velocidad adquirida de años de entrenamiento se volteo y lanzo un golpe al perro, con toda la fuerza que podía ejercer sin contenerse ni un poco. El hocico del animal se desfiguro girándose hacia el lado. El perro cayo de bruces contra otro animal que gimió asustada y luego intento morderle las piernas a Black.
Comenzó a golpear con maestría. Dando patadas y puños cuando podía. En un momento un perro salto tan alto que si no lo hubiera agarrado por el pescuezo le abría desgarrado una oreja, de seguro. No tuvo mas opción que apretar el agarre y ahogarlo con su propia sangre para luego tirar el cadáver lejos.
El tubo golpeaba sin cesar cabezas y lomos. Un perro le mordió el brazo sacándole un peligroso pedazo de carne y otro pudo mordisquear sus tobillos.
Black no grito. Solo jadeo en busca de aire —por la sorpresa de ser mordido, en otro sentido de la palabra—y pateo molesto e irritado. Nadie lo sorprendía a él. Era un ser supremo.
—Black —Tsubaki le llamo—¡Cuidado!
Un perro logró saltar sobre él en el momento en que se había descuidado. Por la sorpresa y el peso adquirido logro que perdiera el equilibrio y cayó al suelo de espaldas. Se golpeo la nuca, rebotando la cabeza contra el cemento y durante un segundo pudo ver estrellas en sus ojos, se le nublo la vista.
Mala idea. Estaba en una pésima posición para defenderse de aquellas cosas.
Black intento pararse de un salto pero el perro ya estaba sobre él, impidiendo cualquier modo de escape. Con las patas delanteras le aplastaba el pecho con fuerza, como si intentara romperle los huesos o aplastarle la tráquea y sus dos patas traseras estaban incómodamente cerca de su pelvis.
El tubo-arma había salido rodando lejos de su alcance y no tenía la oportunidad de tantear a su alrededor en busca de alguna roca. El perro dirigía mordidas hacia su rostro. Black alzo las dos manos para tomarlo por el cuello y alejarlo de él, le intentaba alzar la cabeza para que se alejara mientras hacia presión e intentaba ponerse de pie de una vez. El animal era fuerte. Una criatura sobrenatural.
Ahora intentaba morderle las manos pero Black simplemente seguía tirando. Mantenía los dientes apretados por el esfuerzo. Sentía como la espuma escurría por sus dedos, cayendo por sus manos y luego por sus brazos. Estaba hirviendo, le quemaba la piel de forma dolorosa como si fuera aceite. Black sabía que se estaban creando ampollas en su piel pero aun con el terrible dolor no soltó a la criatura. Siguió empujando y gruñendo molesto.
El perro hizo más presión en su pecho, quitándole el aire y haciendo que por un segundo peligroso perdiera el sentido. La criatura aprovecho para lanzarle una mordida de nuevo, rozo su nariz y sintió como su rostro ahora se quemaba. Cerró los ojos y deseo que aquella peligrosa sustancia no cayera en sus parpados.
—¡Quita!
De pronto la presión desapareció de un segundo a otro. Black se vio libre de poder respirar con normalidad. Le hormigueaba el pecho y el estomago bajo donde el perro había apretado lo suficiente para dejarle unos hematomas. No perdió tiempo y observo a su alrededor en busca de la causa de su liberación.
Tsubaki estaba junto a él, jadeando y con la mirada colérica. Tenía los puños apretados. Black miro hacia donde ella misma observaba y pudo ver como el perro caía a varios metros de distancia, casi al final de la calle, choco con una bruja quien fue derribada.
Estupefacto y con la boca abierta Black miro a la chica:
—¿Qué…?
—Lo siento, Black, por tardarme tanto en reaccionar —jadeo Tsubaki. Exactamente ella no necesitaba aire pero demasiadas emociones para unos minutos.
—¿Qué…? —volvió a repetir.
Black apunto a Tsubaki, luego se miro a si mismo y volteo hacia el perro.
Oh…
—¿Tú… pateaste al…? —Tsubaki había lanzado al perro, realmente lo había hecho, como si de una pelota de futbol se tratara. Aquella criatura pesaba un montón y ella lo había hecho sin mayor esfuerzo y lo dejo a al menos treinta metros de distancia—¿Lanzaste al perro?
Tsubaki bajo la mirada más bien avergonzada que orgullosa de si misma.
—Bueno, yo… —balbuceo—No podía dejar que te pasara nada.
—¡Estas loca! —Black se río y se levanto de un salto. El dolor en las piernas hizo que se tambaleara pero se acercó a la chica y le dio unas palmadas en el hombro, no alcanzaba su cabeza—¡Fue increíble!
—¿En serio? —Tsubaki le miro sin creer lo que le decía. Pareció que se ruborizaba. Le dio una sonrisa.
—¡En serio!
Black miro a Tsubaki. Cuando la fue a buscar como a unos de sus muchos encuentros secretos —que hacían desde que tenían doce años—todavía llevaba el vestido que se había tenido que poner por su prometido, el rayitas, Death the Kid. Black sabía perfectamente que entre ambos no había amor, al menos no como el que él sentía por ella y también al revés, sino más bien una amistad formal. Ahora mismo ella llevaba una chaqueta suya y se había sacado los tacones para poder correr.
Estaban en medio de una conversación, en donde Black había decidido al fin ser directo con ella y decirle lo que sentía, pedirle que fuera su novia. Si Maka podía, ¿por qué él no? Cuando una bruja los sorprendió y prácticamente la ciudad pareció explotar. En segundos todo fue caos y destrucción.
Sabía que había guerra pero nunca creyó que sería tan instantánea.
—Black… —Tsubaki miro más allá suyo. ¿Quién mira otra cosa que no sea un Dios como él, mas aun teniéndolo tan cerca?
Asintió. Sabía lo que tenía que hacer, por supuesto. Estaba entrenado para casos como estos, no tan extremos pero de todas formas servía.
Rápidamente tomo la muñeca de Tsubaki y comenzó a correr calle abajo. Si recordaba bien en esa dirección llegarían a La Orden…
Black lanzo una maldición cuando vio que un Sin alma y un grupo de brujas torturando civiles le bloqueaban el paso. Tuvo que reprimir el impulso de lanzarse contra aquellas arpías y golpearlas hasta morir. Debía cuidar también a Tsubaki y aunque fuera muy fuerte, casi invencible, no tenía su arma predilecta. Había dejado su espada con los cazadores para que la afilaran.
Ahora que veía todo esto fue una idea estúpida, claro, pero no pensó que la necesitaría al punto de tener que usar una cañería oxidada como arma.
Doblo hacia la izquierda casi con brusquedad. Sintió como Tsubaki se tropezaba detrás de él pero por suerte no cayo al suelo. No tenía tiempo de disculparse. Todavía la sujetaba con firmeza y la guiaba entre los autos y objetos tirados. Se adentro a un callejón, su GPS interno actuando con rapidez.
Si iban por ahí… tendrían que saltar la muralla y llegar del otro lado, pero podrían seguir subiendo la calle y de todas formas habrían tenido que doblar al final de la calle por la cual al principio iban. Tsubaki no debería tener problemas por saltar una muralla de dos metros y medio, con suerte. Y para Black era un juego de niños.
—Black…
El callejón estaba solitario. Lo cual era una suerte para ambos.
—Black…
—¿Ah? —no se detuvo mientras articulaba aquel sonido, dando claro que si la escuchaba.
—¿A dónde vamos?
—A La Orden —siguió tirándola. Ignoro aquel estremecimiento que sufrió la chica—No te preocupes, Tsubaki. No dejaré que nada te pase. Solo debo ir por mí… espada. Un Dios como yo necesita un arma digna de su divinidad.
Llegaron frente a la muralla. Miro sobre su hombro vigilando que nadie los hubiera seguido e intentara acorralarlos. Seguía igual de desolado. En aquel callejón parecía que el ruido no llegaba totalmente.
Era más bien como algo lejano. Por un momento a Black Star le hubiera gustado cerrar los ojos e imaginar que nada de esto estaba pasando. Que seguía con Tsubaki en su extraña confesión y ella se lanzaba a sus brazos suplicando que la besara…
Pero no.
—Vamos —sonrió dándole animó. Señalo la muralla—.Debemos saltarla.
—¿En serio? —Tsubaki miro la muralla asombrada. Vamos, la chica tenía poderes especiales y se intimidaba por eso.
—¿Necesitas que te haga pie? —Black enarco una ceja y sonrió.
Tsubaki dio una ligera sonrisa y negó suavemente con la cabeza.
—Para nada.
Dio un salto grácil y durante el leve segundo en que los ojos de Black Star pudieron seguirla por la oscuridad que había en el lugar, le pareció una golondrina. Una hermosa golondrina que flotaba con elegancia por el aire, deleitándolo con su belleza. Fue un segundo efímero, de un momento a otro desapareció detrás del muro.
No escucho su aterrizaje, pero si cuando su voz le llamo:
—Ya, Black Star —parecía divertida. Puntos extra para él—Te toca.
—Vale.
—Apresúrate, puede venir alguien.
—Sé que me necesitas, Tsubaki. Pero pido un poco de paciencia.
Nuevamente su risa. Amaba hacerla reír.
Black no tenía poderes ni fuerza sobrehumana como para hacer tal cosa y dar saltos de tres metros como si fuera lo más simple del mundo. Pero de todas formas era ágil. Se dio impulso, corriendo hacia la pared con fuerza. Apoyo un en la muralla y comenzó a subir algunos metros de manera vertical. Era como un ninja.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca del borde se afirmo con ambas manos y se dio impulso para atravesarlo. Cayó de pie mientras se agachaba un poco para amortiguar el impacto.
Algo exploto por esa calle y la alarma de un auto comenzó a sonar. Los gritos seguían estando presentes. Parecían que sus oídos se habían acostumbrado, parecía que su cerebro ahora lo ignoraba.
Tsubaki le miro, parecía que tenía todos sus sentidos alerta.
Black le hizo un gesto con la cabeza señalando hacia el final del callejón. La calle estaba a oscuras pero era iluminada durante algunos segundos.
—Vamos.
Comenzó a caminar con Tsubaki pisándole los talones.
—¿Y después qué?
—Buscaremos a Maka —«O a mis padres» quiso añadir, pero se contuvo—.Necesito saber cómo esta. Y a Chrona… pensando como de terca es Maka debe estar tras de Chrona.
—¿No estaban juntas? —susurro Tsubaki.
Entraron a la calle e intentaron pasar sin ser sorprendidos. Pegados a la pared de los edificios y lo más lejano que podían del centro del camino. Sabían que había brujas en los techos observándolos pero esperaban que no miraran hacia abajo. Cinco Sin alma caminaban de forma torpe y las criaturas aladas tomaban a las personas para luego alzarlas.
Con suerte podrían mezclarse en la oscuridad y no ser vistos.
—Si… pero, Chrona esta extraña —Black también susurro. Nunca lo hacía—Creo que tiene algo que ver con…
—Kid —asintió Tsubaki.
—¿Puedes ver algo de ellos dos?
Intento que sonara casual pero aun no confiaba del todo en ese chico de rayas y loco por la simetría, ¿por qué estaba prometido con Tsubaki? Claro, ambos eran familia pura sangre pero de todas formas… ¿Qué siglo es este? Por su divinidad…
—Esta difuso —Tsubaki negó con la cabeza, tanteaba la pared y de vez en cuando sus dedos rozaban las manos del chico—Siempre que intento ver algo sobre Kid ocurre.
—Debe ser por su…
—Poder.
—Exacto.
A Black le gustaba cuando Tsubaki completaba sus oraciones. Era como si fueran una pareja, como si estuviera hecho el uno para el otro. Nunca lo diría en voz alta, por supuesto, era muy cursi.
—Yo también creo que esta con Chrona —murmuro Tsubaki de forma vaga. No parecía celosa, lo cual sería lógico si estábamos hablando de su prometido—.Es buena chica, ojala este bien.
—Si, ojala.
—No pareces convencido.
—La verdad —Black tomo aire—Estoy preocupado, eso es todo.
Se quedaron en silencio. Un Sin alma miro en su dirección y se quedo lo que pareció ser una eternidad sin apartarles la mirada. Al final siguió caminando y ellos pudieron respirar tranquilos.
—Lo primero es lo primero —Black se apretó mas contra la pared cuando un gran bloque de ladrillo, seguramente la parte del edificio, cayó frente a él prácticamente rozándolo—Llegar vivos a La Orden.
E intentar no dejar de pensar cursilerías.
—¡Ah!
Caí de costado, nuevamente, esta vez aterrizando sobre mi brazo. Por suerte no se rompió pero me dolía a mares. Apreté los dientes mientras lo levantaba e intentaba tomar mi guadaña. El peso ahora se me hacía insoportable y me temblaban los brazos mientras la sujetaba.
No llegue a levantar de todo el rostro cuando nuevamente fui sujetada por las piernas y lanzada hacia la calle.
Choque contra el capo de un auto. La alarma se activó. Rodé hasta terminar de cara al suelo, me golpee las nariz y lágrimas saltaron por mis ojos. El sabor metálico de la sangre me hizo darme cuenta que me había enterrado los dientes en el labio.
Hero volteo a verme. Parecía que iba a decirme algo cuando dos vectores se lanzaron hacia él de lados contrarios. Mi hermano se lanzo al suelo y rodo un metro hasta ponerse de pie y poder cortar aquellas cosas a su gusto.
Ángela le lanzo una bola de fuego a Medusa, quien levanto un extraño escudo cubriéndola de aquel ataque.
—¿Traicionas a tu gente, Ángela?
—No son mi gente —respondió con el ceño fruncido. Su aspecto de niña ajeno con aquel semblante serio.
Tenía un corte en el rostro y sangraba.
—Nosotras te criamos, te dimos un hogar y tienes sangre de bruja en tus venas. El pentagrama en tu espalda lo prueba —Medusa señalo a la chica. Fingió un gesto herido—Eres una traidora, ¿nos traicionas? ¿A nosotras?
—Nunca me han querido —Ángela apretó los dientes—.No finjas amor, eso es algo que tu nunca vas a poder sentir.
—Falacias.
—Verdades —Ángela se enderezo—Ni si quiera amas a tu propia hija, que si es tu sangre.
Medusa entrecerró los ojos. Se llevo una mano a la boca mientras soltaba una carcajada de diversión.
—Oh, claro… mi hija —siguió riendo—Chrona.
Apoye las manos en el asfalto e intente enderezarme para ponerme de pie. Los músculos me dolían, parecía que me quemaba. Jadee en busca de aire y caí de bruces al suelo. Nuevamente me golpe el rostro solo que esta vez la mejilla.
—Espera…
Sin poder evitarlo di un sobresalto. Demasiada adrenalina en mi cuerpo.
—Soy yo, tranquila. —Soul murmuro en mi oído. Estaba a mi lado—Te ayudo a pararte.
—Vale…
Con cuidado paso sus brazos por mi cintura mientras yo volvía a apoyarme para poder levantarme. Logre sentarme, pero me sentí muy mareada para intentar ponerme de pie. Mi brazo ahora dolía un montón. Me sentía pegajosa y sucia, con el sabor metálico todavía en mi boca y ahora tenía la impresión de haber tragado tierra.
Me apoye en la rueda del auto mientras observaba nerviosa a Hero y Ángela. Los dos seguían peleando, se veían bastante coordinados. Aunque no podía evitar ver la perlada frente de mi hermano debido al sudor, la forma irregular de subir y bajar de su pecho y el modo en que tomaba a Excalibur.
Estaba agotado. Seguramente ya había pasado en su límite pero como esto era una pelea de vida o muerte no podía detenerse…
O… lo hacía por mí, para que no me atacaran a mi.
—Mierda —solté. Intente ponerme de pie y al instante di un grito. Algo pareció crujir en mi brazo derecho.
Soul me detuvo sujetándome por el hombro. Tomo con cuidado mi brazo e incluso aquel tacto hizo que las lágrimas quisieran salir de golpe de mis ojos. Me mordí el labio, aguantando los gemidos de dolor.
—No te muevas. Espera —inspecciono mi brazo. Baje la mirada y lo vi… estaba segura que un brazo normal no debería estar doblado de esa forma. Me dieron arcadas solo de verlo—Mírame a mí, Maka.
Hice lo que me pedía porque simplemente no aguantaba el ver aquello. Sus ojos se veían opacos y tenía los labios apretados. Sus colmillos habían crecido más de lo normal… Se estaba conteniendo de no morderme. El olor de la sangre todavía debía de ser mucho para él.
—Soul, esta bien… —mentí—Puedo hacerlo yo.
—No te morderé, Maka. Si es lo que temes.
—Es por tu…
—Tu bien me importa más que el mio, tonta. —frunció mas los labios. Tomo mi brazo con ambas manos. Parecía saber lo que iba a hacer o esperaba que así fuera—Ahora calla y… esto te dolerá un poco.
Asentí. Iba a enderezar el hueso. Perfecto.
—Cuando lo haga aun así será inútil…
—Cierra la boca y hazlo de una vez —le corte en un gruñido.
Soul bufo. Asintió despacio y nuevamente bajo la vista a mi brazo. Afirmo más su agarre…
Con mi mano buena me llevo la manga de mi chaqueta a la boca y la mordí con fuerza mientras cerraba los ojos. Esperaba el dolor. El terrible dolor. Había visto algo así en las películas y siempre me parecía muy doloroso, y decía que si me pasaba a mí prefería que me quedara el brazo roto. O una vez… lo vi en persona cuando una compañera se quebró el brazo en gimnasia, pero la profesora no se creía Rambo como para enderezar un hueso.
La llevaron a la enfermería y le hicieron esperar a sus padres. La enfermera no tenía la autorización de dar si quiera un paracetamol.
—Uno, dos, tres…
—¡Ah…! —mordí con fuerza la tela de mi chaqueta. Las encías comenzaron a dolerme y creo que realmente me puse a llorar.
Escuche el crujir del hueso cuando fue ubicado y realmente —no alucino—sentí como se movía en mi cuerpo. El dolor aumento para luego apaciguarse pero no desaparecer por completo, sino ser un palpitar doloroso pero lo peor ya había pasado.
Me quede un momento en mi lugar sin querer soltar mi mordida ni mirar mi brazo.
—Ya esta…
Asentí.
—¿Te duele?
«No idiota, quiébrate el hueso, que luego te lo muevan a la ligera y luego compartamos opiniones de lo nada que duele.»
—No —mentí. No tenía ganas de discutir por algo como esto.
Nuevamente intente levantarme pero esta vez lo suficientemente rápido para que Soul no me detuviera. Se vio obligado a levantarse junto a mí. Nerviosa busque a Hero con la mirada, ¿Cuánto tiempo había estado delirando por el dolor? ¿Estaba bien?
Una opresión en mi pecho se libero cuando vi que Hero si estaba bien. Cansado, sudado y con varios cortes en el cuerpo pero bien.
Su mirada se poso en mí y pude ver en sus ojos como también se tranquilizaba. Medusa ahora estaba mas atrás de la calle y en una posición de defensa, parte de su vestido había sido cortado. Esos dos… si que eran muy fuertes si pudieron hacer que retrocediera de esa forma.
Camine, con las piernas como gelatina hacia mi hermano. Soul me sostuvo por la cintura con rapidez para evitar otro golpe.
—Hero.
Aunque estaba de espaldas él pareció haberme oído. Miro sobre su hombro, bajando unos cuantos centímetros su arma. Durante un segundo, solo un segundo, su vista dejo de vigilar las acciones de Medusa.
Y solo un segundo basto…
—¡Hero! —bramó Ángela con la voz desgarrada. Prácticamente sentí que se le rasgaban las cuerdas bocales—¡Medusa! ¡No! ¡Hero! —sollozo con la voz desgarrada. Comenzó a correr con fuerza hacia mi hermano.
Para mi toda esa acción pareció ajena, como si estuviera pasando en un futuro y yo fuera a cámara lenta.
Hero me observaba… entonces sus ojos se abrieron como platos, de sorpresa. Su boca se hizo una mueca de dolor. Bajo la mirada de mí hacia su pecho. Hice lo mismo que él. Cuando me di cuenta el ruido a mi alrededor pareció haber desaparecido y ni si quiera parpadee. No sabía que hacer.
Del pecho de Hero sobresalía la punta oscura de un vector. Ahora mas oscura que antes y goteando un liquido, me tarde unos segundos en darme cuenta que era su sangre. El vector se hundió más en su cuerpo sobresaliendo más de su pecho, hasta casi la mitad del vector.
Hero me observo un momento e intento seguir caminando hacia mí. Su mano soltó la espada, la cual cayó al suelo con un ruido estridente —que yo no escuche—. Ambas manos vagaron hacia el vector, tocándolo e intentando sacarlo de su cuerpo más bien por inercia porque era completamente inútil.
Levanto la mirada y fijo sus ojos azules en mí. ¿Por qué recién me vengo a dar cuenta que mi hermano tiene unos ojos preciosos? Abrió la boca, intentando gesticular una palabra pero solo sus labios se movían. La sangre escurrió por la comisura y corrió por su mentón hasta juntarse en gotas que cayeron al suelo. Su pálido rostro manchado de sangre.
Nuevamente sus labios gesticularon palabras, aunque seguía escupiendo sangre. Eso no lo detuvo. Y esta vez, entendí perfectamente lo que decía:
—Ten cuidado, Makita.
Y sonrió, una sonrisa completa mostrando gran parte de su dentadura. Incluso haciendo que sus ojos se cerraran un poco, como normalmente pasaba cuando reía con ganas.
El vector volvió a hundirse más y luego se retiro con fuerza y rapidez. Yendo directamente hacia Medusa.
Del pecho de Hero comenzó a chorrear sangre mientras yo seguía viendo la sonrisa en su rostro. Tenía un… hoyo en el pecho, ahí donde debía estar el corazón. Se desplomo hacia adelante sin fuerza, como si fuera un mero muñeco de trapo. Hero quedo tendido de frente en el asfalto sin moverse ni un solo centímetro, ni un espasmo, nada. Un charco de sangre se creo a su alrededor.
Hero no se movía.
No respiraba.
Ya no escuchaba el latido de su corazón porque no existía.
Hero…
Mi molesto hermano mayor.
—¡Hero! —grito Ángela. Se desplomo sobre el inerte cuerpo de mi hermano, tomo su rostro entre sus manos y lo llevo a su regazo. Apoyo su cabeza en la nuca de él y comenzó a mecerlo mientras lloraba.
Llamaba su nombre como si fuera a despertar. Rogaba a quien fuera que estuviera ahí arriba o en alguna parte que lo hiciera volver.
Todo el ruido volvió a mí. Lo sentimientos golpeándome como un fuerte puñetazo y una patada en el estomago.
—¡Hero! ¡No! —Sollozo la castaña—¡¿Por qué?!
Hero…
No me di cuenta de la mano de Soul sosteniendo mi brazo. De su voz llamando mi nombre. Veía a mi hermano, veía a Medusa, veía más allá de todos y lo que sentía en ese momento, ¿qué sentía? Las lágrimas cayeron por mi mejilla, mojando mi rostro, sin detenerse, se me nublaba la vista y mi boca estaba hecha una mueca intentando aguantar el dolor.
Mi pecho ardía. Me iba a quemar.
Hero…
«¿Tienes miedo?» Una voz ajena en mi cabeza. No era yo. Era burlona, como si siempre hubiera estado ahí. Parecía conocida, como si la hubiera escuchado antes.
«Despierta, Maka. Despierta. Has estado dormitando toda la vida. Ellos te han hecho dormir y han creado esto»
Hero…
Hero estaba muerto.
«Despierta Makita»
Mi querido hermano mayor estaba muerto.
Había muerto por mi culpa. Porque lo distraje. Por culpa de Medusa porque era una bruja y ahora también era una asesina, le había matado por la espalda sin darle oportunidad de defenderse. Porque así era la vida, te atacaba por la espalda sin compasión hasta destruirte. Y aun así lo último que le regalo Hero a esta vida de mierda fue una sonrisa brillante, capaz de iluminar el mundo entero. Como un verdadero héroe.
«Despierta…»
Un grito llego a mis oídos. Un grito animal y escalofriante, capaz de asustar y destruir a la más fuerte y valiente de las bestias. Un calor abrasador subiendo por mi cuerpo hasta mi garganta y luego me di cuenta que el grito era mió. Yo era la bestia.
Mi vista cambio y todo se ilumino a mí alrededor. Veía a Medusa y la pequeña muestra de sorpresa que detonaban sus ojos para luego esfumarse por completo y sonreír encantada.
Vi el cadáver de Hero de nuevo. Muerto. Realmente muerto.
—Te matare, Medusa —una voz brutal, no la mía pero al mismo tiempo si, salía de mis labios. Parecía crecer en mi pecho para luego escapar como un puñetazo—.Te arrancaré la cabeza y yo misma te arrojare y encadenare al infierno.
Medusa sonrió.
—Ven.
Y yo me lance hacia ella. No me detuve a pensar que en un segundo estaba prácticamente encima suyo, con mi puño contra su rostro y desgarrando su piel con mis garras.
«Muy bien, mi pequeña demonio. Por fin has despertado.»
Nitta dice:
¿Les ha gustado? Me gustaría pensar que si.
Bueno, yo me despido. Muchas gracias por leer, en serio. Eso me anima a seguir escribiendo... al menos esta historia. Pero que va, estamos llegando al final, y ahora no es broma.
Nos vemos.
