En el hospital
Azusa abrió lentamente los ojos, descolocada, sin recordar nada. Tras unos segundos, la chica pudo reconocer que estaba en un hospital. Miró a su derecha y vio a Jun dormida en una silla. A lo mejor ella podría ayudarla a recordar.
–Jun-chan… – Azusa se extrañó de no poder hablar más fuerte, pero lo volvió a intentar. – Jun-chan. – Pudo decir un poco más fuerte que antes.
Aquello fue suficiente para que Jun se despertara. Al ver a Azusa despierta, lágrimas empezaron a caer por las mejillas de Jun.
–Azusa-chan… – Jun no pudo contenerse y se lanzó sobre Azusa. – ¡Azusa-chan!
–¡Aah! ¡Arg, duele! – Se quejó Azusa.
–Lo-Lo siento… – Se disculpó Jun soltándola. – Es que… Estaba muy preocupada…
Jun no pudo decir nada más porque las lágrimas le impedían vocalizar.
–¿Q-Qué ha pasado? ¿Por qué estoy aquí?
Jun, intentando calmarse, contestó.
–¿No te acuerdas?
Azusa se puso a pensar, y entonces lo recordó, mostrando un rostro de terror en su cara.
–Ya… Ya lo recuerdo… Shinobu-chan, Akari-chan y yo estábamos volviendo… De ver… A Shinako-chan y a las demás ensayar… Y… U-Unos ho-hombres… Nos obligaron a meternos en un coche o nos… Matarían… – Aunque Jun sabía más o menos lo que había pasado por lo que le dijeron los médicos, no conocía los detalles, y se sentía muy mal por Azusa mientras esta le explicaba eso. – Querían… Llevarnos a un lugar para… Hacernos cosas sucias… Pero tuvimos un accidente… – Azusa entonces cayó. – ¿Cómo están Shinobu-chan y Akari-chan? ¿Y qué ha pasado con esos hombres? ¿Los han detenido?
Jun, algo más calmada, contestó.
–Uno de ellos ha muerto, los otros están hospitalizados bajo vigilancia policial. Cuando se recuperen serán llevados a la cárcel. Respecto a Shinobu-chan y Akari-chan… Shinobu-chan está en estado grave, pero no se teme por su vida. Los médicos dicen que está estable dentro de la gravedad, así que probablemente se recupere en unas pocas semanas. Sin embargo, Akari-chan…
Azusa se asustó pensando en que Jun podría decirle la peor de las noticias.
–¿Qué… ¿Qué ha pasado con ella?
Jun miró a Azusa claramente triste.
–Akari-chan está en estado crítico. Los médicos no saben si sobrevivirá…
Azusa no podía decir nada. Estaba demasiado impactada. Nada más despertar había recordado que las intentaron secuestrar para violarlas y que una de sus amigas estaba al borde de la muerte. Era demasiado para ella.
–Voy a avisar a tus padres de que has despertado. – Dijo Jun dirigiéndose a la puerta.
–No… – Jun se extrañó ante eso. – No… Te vayas… – Jun se asustó un poco al ver que Azusa empezara a hiperventilar. – No te vayas… No me dejes sola…
Viendo que Azusa estaba teniendo un ataque de pánico, Jun rápidamente corrió hacia ella y le tomó de la mano.
–¡Tr-Tranquila, estoy aquí contigo! ¡No te voy a dejar!
Azusa respiraba cada vez más rápido y fuerte, y empezaba a llorar. Aquello era malo. Jun tenía que detenerlo, pero no sabía cómo.
–¡Azusa-chan, estoy aquí! ¡Respira hondo, por favor! Estoy a tu lado, no me voy a ir, ¿vale? Pero por favor, tienes que calmarte. Por favor…
Poco a poco parece que las palabras de Jun tuvieron un poco de efecto, pues Azusa iba ralentizando un poco su respiración. Seguía siendo rápida y audible, pero poco a poco iba volviendo a su ritmo normal. Tras casi un minuto, la respiración de Azusa volvió casi a su ritmo normal, y solo se le podía oír cada vez que sollozaba, pues seguía llorando. Eso sí que Jun no había conseguido que parase. A Jun se le rompía el corazón al ver a su mejor amiga en ese estado.
Tras un rato, con Azusa ya mejor, Jun salió de la habitación, para decirles a sus padres que su hija estaba despierta, los cuales no perdieron ni un segundo y fueron a verla. Ya habían ido antes, pero aún estaba inconsciente, y como ver a su hija así los afectaba mucho, Jun se ofreció para vigilarla durante la noche, así sus padres también podrían preguntar más información a los médicos.
Azusa, al ser la única que llevaba el cinturón, fue la que menos daño recibió, solo una pequeña contusión en la cabeza, que sanaría pronto, por lo que en unas horas o días ya le darían el alta.
Por el cambio brusco de velocidad en la cabeza se le habían rasgado algunos músculos del cuello, pero nada que no se arreglara con unos días de reposo. Y el cinturón le apretó fuertemente el cuerpo, también por el cambio brusco de velocidad, causándole algunos daños menores. Sin embargo, le había impedido salir volando. Shinobu no había tenido tanta suerte. Y Akari menos.
Jun se sentó al lado de Akane, que estaba hecha polvo.
–Azusa-chan ha despertado. – Le dijo.
–Me alegro por ella… – Dijo sin mucho ánimo.
De verdad se alegraba por ella, pero que Akari siguiera en estado crítico impedía que pudiera aliviarse.
–¿Se sabe algo de Akari-chan? – Preguntó Jun.
Akane negó con la cabeza.
–Ningún cambio. – Akane intentaba contenerse para no llorar. – Si le pasa algo… Como le pase algo… Yo misma mataré a esos dos que han quedado con vida. Deberían haber muerto ellos también. – Dijo con la rabia apoderándose de ella.
Jun se asustó un poco. No porque ella no pensase lo mismo, sino por la forma en la que lo decía Akane. Podía notar en su voz que decía en serio lo de matar a los otros dos hombres. No le importaba ir a la cárcel por ello, estaba dispuesta a matarlos de verdad si Akari no sobrevivía.
Akane se calmó un poco. Jun por su parte, no sabía qué decir. Casi no conocía a Akane, por lo que no sabía cómo tratar con ella.
Más adelante, Azusa recibió la visita de Shinako y las demás miembros del Club de Música. Shinako se sentía culpable de lo que les había pasado a Azusa, Akari y Shinobu, ya que si no hubieran ido a verlas no habrían pasado por allí y no les habría pasado eso.
Tanto Azusa como Jun le dijeron que eso no era culpa suya, y tras un rato lograron convencerla, aunque seguía estando triste. También la visitaron algunas amigas de su clase, que también preguntaron por Shinobu y Akari, asustándose al saber sus estados, sobre todo el de Akari.
El resto del día, los padres de las tres chicas hospitalizadas seguían en el hospital, así como Akane y Jun. Los padres de Azusa y Shinobu estaban más tranquilos, ya que sus hijas estaban fuera de peligro. Y aunque aprovecharon para conocerse, hubieran deseado hacerlo en mejores circunstancias. Tras unas horas Tomoko llegó. Al llegar al hospital, la pelirrosa buscó a Akane. Al encontrara corrió hasta llegar a su lado.
–Akane-chan…
–Tomoko…
–¿Cómo estás?
–¿De verdad tienes que preguntarlo? – Fue la respuesta de Akane. – Las últimas noticias que tenemos de Akari son que está en estado crítico. Y no nos han dicho nada más desde hace horas.
–L-Lo siento… Ha sido una estupidez de pregunta.
Akane negó con la cabeza.
–No, yo lo siento. No he debido decirte eso. Es que estoy muy preocupada, Tomoko. Si Akari no sobrevive, yo… No sabría qué hacer… Ella lo es todo para mí…
Aunque Akane intentaba impedirlo, algunas lágrimas empezaron a caer por sus mejillas. Tomoko iba a decirle algo, pero entonces llegó un médico, parándose cerca de Akane.
–Tú eres la hermana de la chica llamada Akari, ¿verdad?
–S-Sí… ¿Hay alguna novedad en su estado? ¿Está mejor? – Preguntó Akane nerviosa.
–Me temo que no…
Los padres de Akari, que estaban cerca, al ver el médico, se aceraron rápidamente.
–Doctor, ¿cómo está nuestra hija? – Preguntó la madre, nerviosa.
–Ahora mismo la estamos tratando. – Tras una pausa, el médico siguió. – Les voy a ser sinceros, el diagnóstico pinta muy mal. – Eso asustó a los padres y a las chicas. – Si bien es cierto que hay posibilidades de que se salve, estas son muy bajas, por lo que es mejor que no tengan falsas esperanzas. El accidente que he sufrido ha sido muy violento. Salió disparada del asiento, encastándose su cabeza contra el cristal y chocando su cuerpo contra el interior del coche, comprimiéndole algunos órganos. Estamos haciendo todo lo posible para curarla, pero lamentablemente, lo más probable es que no sobreviva.
Eso dejó destrozados tanto a los padres de Akari, como a Akane y Tomoko. Los tres familiares de la chica empezaron a llorar, con el padre y la madre abrazándose entre ellos y Tomoko abrazando a Akane.
Al día siguiente, Azusa fue dada de alta, aunque tendría que llevar un yeso alrededor de su cuello y hacer reposo durante unos días. Al ver a Jun, Azusa intentó no mostrarse preocupada por su estado y esbozó una pequeña sonrisa.
–Parece que voy a tener que llevar esto un tiempo.
–Puedes dar gracias a que solo tengas que llevar esto. – Contestó Jun, seria.
Azusa se sorprendió de que Jun, quien siempre estaba alegre y hacía bromas, hablara de forma tan seria.
–¿Es que… Ha pasado algo? – Preguntó Azusa con algo de miedo, temiendo la respuesta.
Jun, a la que Tomoko le había explicado el estado de Akari (Akane estaba demasiado afectada como para repetir lo que les había dicho el médico) habló.
–Los médicos han dicho que Akari-chan probablemente no sobreviva.
Eso dejó a Azusa impactada.
–¿Qué… ¿Qué dices?
–Lo que oyes. Me lo ha contado una amiga de la hermana de Akari-chan. Se ve que sufrió daños muy graves en el accidente.
Azusa tenía recuerdos borrosos de aquel momento, pero recordaba que vio a Akari encastada contra el cristal del coche. Solo recordar eso le hacía sentir un escalofrío. Y que Jun le acabara de decir eso no ayudaba.
Tras varias horas, ya en la tarde, Shinobu pasó a estado menos grave, autorizando las visitas. Obviamente sus padres fueron los primeros en entrar. Aunque su padre y su madre estaban separados, la mujer lo llamó para avisarle de lo que le había pasado a su hija, y este vino lo más rápido que pudo.
Cuando sus padres salieron, entraron Jun y Azusa, sorprendiéndose al ver la cara se Shinobu, ya que estaba bastante magullada, igual que sus brazos.
–¿Tan mal está mi cara? – Dijo la chica al ver la expresión de Jun y Azusa.
–N-No… – Dijo Azusa. – Es solo que nos ha sorprendido.
–E-Eso. – Dijo Jun. – Ya ves, Azusa-chan no tiene ninguna marca en la cara, así que no había pensado que tú podrías tener.
Tras unos segundos de silencio, Azusa volvió a hablar.
–¿Cómo te encuentras?
–Mejor que antes, pero me sigue doliendo todo el cuerpo. – Entonces Shinobu vio que faltaba alguien. – ¿Dónde está Akari-chan?
Azusa y Jun se miraron mutuamente.
–Akari-chan…
Shinobu empezó a asustarse.
–No… No me digáis que… Que Akari-chan ha…
–No, no ha muerto. – Dijo Azusa. – Sin embargo, su estado es crítico, y los médicos no saben si sobrevivirá.
Aquello no sirvió para animar demasiado a Shinobu. Aunque no hubiera muerto, nada indicaba que no pudiera pasar en las próximas horas. Es más, todo indicaba que eso era lo más probable. Shinobu no pudo evitar que empezaran a caer algunas lágrimas por sus hinchadas mejillas. Jun y Azusa no dudaron en abrazarla, con cuidado, para no hacerle daño, y Azusa para no hacerse daño ella misma.
Unas horas después, Akane y Tomoko seguían en la sala de espera (además de los padres de Akari y Azusa, y Jun). Aunque Azusa ya podía irse a casa, había decidido seguir allí con sus amigas, y sus padres decidieron quedarse con ella. En ese momento oyeron la voz de Yui.
–Akane-san.
Akane sorprendida, se giró, sorprendiéndose más al encontrarse, no solo a Yui, sino también a Chinatsu, Sakurako, Himawari y Chitose.
–Chi… Chicas… ¿Qué hacéis aquí? – Preguntó Akane sorprendida.
–¿Cómo que qué hacemos aquí? – Preguntó Himawari algo molesta por la pregunta. – Akaza-san está ingresada muy grave. ¿Pretendías que nos quedáramos en nuestras casas?
–Yoshikawa-san nos contó que su hermana le había dicho lo que había pasado. – Dijo Chitose.
Sakurako siguió.
–Akari-chan es amiga nuestra, no podemos quedarnos sin hacer nada,
Akane se sorprendió.
–¿Seguís… Considerándola vuestra amiga?
–¡Por supuesto! – Exclamó Sakurako. – Akari-chan no mató a Toshino-senpai. Fue un accidente.
Yui siguió.
–Puede parecer feo decir esto, pero la propia Kyouko tuvo algo de culpa. Si no hubiera tratado de esa forma a Akari, ella no se hubiera alejado de nosotras, Kyouko no hubiera tenido que pedirle perdón y… No habría pasado lo que pasó.
Jun y Azusa se sorprendieron al ver a todas esas chicas. Azusa habló.
–¿Vosotras sois las antiguas compañeras de clase de Akari-chan?
Estas las miraron. Yui habló.
–Bueno, técnicamente solo ellas eran sus compañeras de clase. – Dijo señalando a Chinatsu, Sakurako y Himawari. – Nosotras – dijo refiriéndose a ella y a Chitose – no estábamos en su clase por ser un año mayor que ella, pero también somos amigas suyas.
Chitose decidió preguntar.
–¿Alguna de vosotras es Shinobu?
–Ah, no… – Respondió Azusa. – Shinobu-chan sigue ingresada. Yo soy Azusa.
–Y yo soy Jun. – Dijo esta. – Somos amigas de Akari-chan.
–Ya veo. – Dijo Chitose. – Parece que Akaza-san no ha tenido problemas en hacer amigas.
Jun asintió.
–Akari-chan es una chica muy simpática y amable. Nos hicimos amigas de ella muy fácilmente. Por eso, que ahora exista la posibilidad de que no sobreviva… – A Jun le dolía el solo pensar en eso. – Nos hace estar muy preocupadas.
Akane se fijó entonces en que faltaba alguien.
–Ayano no ha venido…
–No… – Dijo Chitose. – Ella aún no ha podido perdonarla.
Jun habló.
–¿Y eso? Por muy amigas que fueran, aunque duele mucho perder a una amiga, fue un accidente. Akari-chan no lo hizo intencionalmente.
–Ya… Pero es que Ayano-chan estaba enamorada de Toshino-san.
Eso las dejó sorprendidas a todas (a Yui no tanto, pues ya se lo imaginaba).
–Ah… Eso… Lo explica un poco mejor.
Sakurako, sorprendida, habló.
–¡¿Sugiura-senpai estaba enamorada de Toshino-senpai?!
Chitose asintió. Chinatsu habló.
–Ahora entiendo por qué se comportó de esa forma cuando fuimos a ver a Akari-chan hace unas semanas…
Las demás bajaron la cabeza algo tristes, al pensar en cómo debía sentirse Ayano, pues hasta ahora pensaban que su relación con Kyouko era solo de amistad. Que en realidad estuviese enamorada de ella significaba que debía haber sufrido mucho más que ellas.
Mientras, un equipo de médicos seguía interviniendo a Akari. De pronto, el monitor que mostraba su ritmo cardíaco empezó a pitar cada vez más rápido.
–¡La estamos perdiendo! – Exclamó uno.
–¡Rápido, traed refuerzos!
Uno de los médicos avisó a través de un aparato a otros médicos.
En el pasillo, los familiares y amigas de Akari pudieron ver que varios médicos iban corriendo hacia el quirófano donde estaban interviniendo a Akari, asustándolas. Akane rápidamente se levantó y paró a uno de los médicos, bastante nerviosa.
–¡¿Qu-Qué pasa?! ¡¿Le pasa algo a Akari?!
–¡La estamos perdiendo! ¡Debemos intervenir inmediatamente o no podremos salvarla!
Nada más decir esto, el médico siguió corriendo hacia el quirófano. Al igual que sus padres, Akane quedó conmocionada. La chica cayó de rodillas al suelo y empezó a llorar. Tomoko se arrodilló frente a ella y la abrazó con fuerza, mientras Akane lloraba en su hombro.
–Akari…
