Hola! aca les vengo a traer el segundo capítulo de mi algo más largo que el anterior y espero que les guste!

Disclaimer: Los personajes de Naruto, de Avatar y de Dragon Ball no me pertenecen.

Aclaraciones del fic:

-Hablando, situaciones u objetos llamativos

-Pensando, frases del pasado de cada personaje

Capítulo 2 : Aire Control.

Entró bruscamente en la tienda persiguiendo al lemur. Se detuvo en seco al percatarse de lo que había dentro. Sokka ingresó casi un segundo después y quedó paralizado por lo que vio: un muchacho que tenía el cabello rubio alborotado y unas tres marcas en cada mejilla. Reconoció que la
vestimenta que llevaba puesta era igual a la de Aang.
El muchacho (quien Sokka pensó que estaba dormido) se encontraba en posición de meditación, con ambos ojos cerrados, las piernas cruzadas una sobre la otra y ambas manos unidas sobre su vientre.

-¡Oye despierta chico raro! -gritó Sokka mientras lo golpeaba en la cabeza con su boomerang. Aang se adelantó y lo detuvo en silencio, se volvió a mirar al joven rubio.
-Está meditando, su concentración es perfecta -resolvió Aang a su amigo quien lo miraba incrédulo.
-¡Duele dattebayo! -gritó de repente mientras despertaba sobresaltado. Una gota de sudor resbaló por las cabezas de ambos al ver la reacción del rubio. El chico abrió los ojos mientras se ponía de pie y los observaba confuso- ¿quienes son ustedes? -preguntó Naruto. Aang hizo una reverencia
mientras mantenía una gran sonrisa.
-Mi nombre es Aang, es un placer conocerte -mantuvo la reverencia. Sokka lo miraba confuso, no creyó que aún existieran Maestros Aire después de lo ocurrido hacía 100 años-y él es Sokka -dijo señalando a su amigo- ¿eres alguien nuevo? ¿Dónde están los monjes? -preguntó Aang con ansiedad, estaba muy contento de poder encontrar alguien como él.
-¿Dónde estoy? -expresó Naruto ignorando las preguntas del joven monje. El muchacho abrió los ojos sorprendido.
-En el Templo del Aire del Sur por supuesto... -resolvió el muchacho. El rubio lo contempló ingenuo recordando los hechos que habían ocurrido un rato atrás y la misión que su padre, el Rikudo Sennin, le había encomendado- ¿Cómo te llamas compañero? -preguntó más ansioso el muchacho.
El rubio se percató de la apariencia de ambos.

Aang tenía piel clara así como ojos grises y su cabeza estaba rapada. Vestía de la misma manera en que lo hacía Naruto en ese momento (N/A en el capítulo anterior se viste con la túnica de los nómadas Aire). Estaba marcado con tatuajes en forma de flechas que recorrían todo su cuerpo,
llevaba un largo bastón en su espalda al igual que Naruto.
Sokka, en cambio, tenía el cabello marrón oscuro rapado a ambos lados de la cabeza dejando solamente la parte superior recubierta por el mismo y atada en una cola, también tenía ojos celestes. Llevaba, además, el atuendo de guerrero de la Tribu del Agua del Sur que consistía en un
manto azul de mangas cortas que cubría una camisa negra de mangas largas que terminaba en unos guantes y una pequeña armadura en la zona de la muñeca. Vestía unas botas marrones y un pantalón azul así como una vaina para su boomerang que colgaba de su pecho.

-Naruto, Naruto Uzumaki. ¿Has dicho que tu nombre es Aang? -el Maestro Aire asintió con una sonrisa. Iba a preguntar algo más pero de pronto un animal se le subió al hombro. Lo miró sorprendido y algo asustado.
-¡Parece que le caes bien! -dijo Aang haciendo una seña y llamando al lemur a que se acercara. El animal obedeció de inmediato y gruñó a Sokka quien saltó un poco hacia atrás. Todos carcajearon por aquello- Te llamaré Momo y serás mi nuevo amigo -le dijo acariciándolo a lo cual el lemur le regresó el favor y apoyó su cabeza con la de Aang. El joven rió, le hacía cosquillas.
-"¿será él el Avatar?, debería preguntárselo -pensaba el rubio. Su padre le había hablado de un tal Aang que era el actual Avatar, debía asegurarse antes de acompañarlo.
-Emm, ¿Tú eres el Avatar? -preguntó directamente Naruto. Ambos chicos lo miraron sorprendidos, se había percatado de eso y aún no se conocían adecuadamente. Aang asintió nervioso- Te contaré mi historia, yo... -fue interrumpido por una voz lejana.
-"¡Naruto, no debes contarle tu vida pasada al Avatar! ¡Podrías terminar destruyendo esta dimensión si lo haces! Simplemente dile que perdiste la memoria y que no sabes lo que haces en ese lugar" -el rubio asintió ahora percatándose de la gravedad del asunto.
-Yo... he perdido la memoria, no recuerdo como he llegado aquí y no he visto a nadie más -concluyó el muchacho. Aang se desilusionó bastante, así que la verdad sobre todo era cierta: no había ningún monje vivo, al menos tenía un nuevo amigo que aparentaba ser un Maestro Aire.
-No te preocupes, ¡ya te acordarás de todo! ¿verdad Sokka? -el chico asintió mientras se tocaba el vientre.
-Lo único que quiero ahora es comida -concluyó el guerrero mientras Naruto y Aang estallaban en carcajadas. A las cuales se unió Sokka luego de un rato- deberíamos irnos, Katara nos debe estar buscando... -Aang asintió, se volvió a mirar a Naruto quien ahora cargaba en su hombro a Momo y lo miraba con asombro.
-¿Te gustaría venir con nosotros? -el rubio pensó que aquella era su oportunidad, ahora reconocía la inteligencia de su padre: al vestirle de esa manera sería más rápidamente aceptado por el Maestro Aire. Asintió convencido de que debía seguirlo a donde quiera que vaya. El Avatar le dedicó una amplia sonrisa mientras los tres salían de la tienda.


-¡Katara! -gritaba Sokka llamandola mientras Aang le daba un recorrido y le explicaba todo a Naruto. El rubio asentía impresionado de lo diferente que era la cultura a la de su dimensión.

Le hizo recorrer todo el templo, las estatuas de monjes impresionaban cada vez más al muchacho rubio. Siguieron caminando mientras Sokka no dejaba de gritar y llegaron a una gran puerta que se encontraba abierta.

-La abrí hace un rato -explicó Aang al asombrado Naruto- ¡ven a ver lo que hay aquí dentro! - exclamó y los tres entraron por la puerta.

La habitación estaba repleta de estatuas alineadas, cómo Aang le explicó representaban los antiguos Avatares que lo precedieron. En la última, una chica se encontraba inmóvil observando la última.

-¡Katara, aquí estas! -exclamó Sokka y la abrazó con energía. La chica lo apartó bruscamente y luego se volvió hacia Aang y Naruto.
-¿Aang? ¿quien es ese muchacho? -preguntó sorprendida. "¿Otro Maestro Aire? Así que queda otro además de Aang" -pensó mientras lo observaba.
-"Esa chica es bastante linda Naruto-kun, aunque no es tan hermosa como Matatabi" -una voz interior lo trasladó a la habitación del Kyubi la cual estaba bien decorada y parecía una casa real. El chico pelirojo se encontraba sentado sobre un sofá.
-"Hace tiempo que no escucho tu voz Kurama-san" -respondió Naruto. El biju rió largamente.
-"Debes tener cuidado con lo que les dices, si algo sale mal esta dimensión dejará de existir" -susurró Kurama antes de que todo se desvaneciera.
-¿Estás bien Naruto? ¿ves lo que haz hecho Katara? -preguntó enfadado Sokka. La chica lo miró con desprecio.
-¿Qué? Sí, estoy bien disculpen. Mi nombre es Naruto Uzumaki, Aang y Sokka me han hablado de ti - dijo el rubio poniendo nerviosos a ambos, Aang comenzó a rascarse la cabeza mientras Sokka silbaba distraído. La observó detenidamente: Llevaba un kimono azul y blanco (N/A parecido a la vestimenta de Sokka) de mangas cortas y un pantalón negro y unas botas marrones. Su cabello era marrón oscuro y lo llevaba atado en una larga trenza y dos pequeñas colas que cruzaban su rostro además de unos ojos azules. - ¿quien es él? Me resulta familiar... -dijo el rubio acercándose a la última estatua. El Maestro Aire le colocó una mano en su hombro.
-Él es el Avatar Roku, mi antecesor... -dijo mientras sonreía. Naruto, luego de unos segundos viéndolo, entró en una especie de trance en el cual se veía enfrente de un hombre de cabello largos de color blanco, una barba larga con bigote del mismo color y una armadura roja con el símbolo de fuego en el centro. El hombre lo miró con una dulce sonrisa y le tendió una mano.
-Sígueme Naruto... -el rubio tomó su mano y juntos montaron en su dragón Fang, volaron por las cuatro naciones mientras Roku le contaba todo sobre los elementos, los Avatares y sobre Aang.


-¡Naruto! ¡Vamos muchacho despierta! -el chico se despertó tranquilamente. Había sido un sueño tan agradable...
-¿Qué me pasó? -preguntó frotándose los ojos en señal de agotamiento. Katara se encontraba arrodillada a su lado.
-¡Eres un Maestro Aire! -exclamó ella antes de que Sokka pudiera responderle. El rubio la miró confuso.
-¿Un Maestro Aire? -preguntó sorprendido, ella asintió con una sonrisa ya que su hermano le había contado de su "pérdida de memoria". Observó hacia el frente poniéndose de pie con la ayuda de la muchacha. Aang se encontraba sentado en lo que parecía una cabeza con cuernos y llevaba unas riendas en las manos- Aang ¿dónde...? -observó el cielo, las nubes pasaban muy cerca de ellos. Se volvió hacia los lados asustado y pudo ver tres patas enormes y peludas de cada lado y a Momo
volando cerca de ellos. En la zona trasera había una gran cola que se movía de arriba hacia abajo en períodos cortos de tiempo. Negó con la cabeza "Que extraña dimensión..." -pensó, supo entonces que estaba llamando la atención de Sokka y Katara entonces negó con la cabeza y se acercó a Aang. Debía contarle de su sueño.
-Me alegra ver que has despertado, en este momento estamos sobre Appa mi bisonte volador -Naruto soltó un "Wow" en respuesta de su asombro.
-Aang, he hablado con Roku -dijo lentamente. El joven calvo se volvió rápidamente y lo miró asustado así como sus dos amigos.
-¿Qué? ¿has entrado al mundo de los espíritus? -preguntó sorprendido. Él siempre supuso que solo los Avatares podían comunicarse con ambos mundos, aquello era algo nuevo.
-Creo que sí, esto se hace cada vez más extraño... -concluyó Naruto rascándose la cabeza. Aang le dirigió una mirada a Sokka y Katara quienes se encogieron de hombros debido a la sorpresa.
-Ya que no recuerdas nada tampoco recordarás cómo usar el Aire control ¿o me equivoco? -preguntó conociendo la respuesta. El muchacho lo miró confundido y luego negó con la cabeza. Aang suspiró, su nueva misión era enseñarle a controlar el Aire control.


-Tío recuerda, no debes hablar sobre el Avatar frente a otros soldados... -el anciano asintió comprendiendo las consecuencias de mencionar aquel nombre.
-¿Hablar sobre qué, príncipe Zuko? -un hombre de cabellos negros que poseía la clásica armadura de fuego se les había acercado a ambos.
-Capitán Zhao -respondió el muchacho con desprecio.
-Comandante Zhao -corrigió el hombre- General Iroh, un héroe de nuestra nación -dijo Zhao haciendo una reverencia ante el anciano.
-Soy un general retirado -expresó con una sonrisa.
-Saben que siempre serán bienvenidos aquí, ¿qué los trae por este lugar? -preguntó curioso.
-Nuestro barco está siendo reparado -expresó Iroh señalando el buque.
-Está sumamente dañado -resolvió el comandante esperando una respuesta.
-Sí, bueno no podrá creer lo que ocurrió. Tío cuéntale al comandante... -dijo volviéndose a verlo.
-Emm, lo haré. Fue espantoso, ¿chocamos o algo así? -le susurró a Zuko, el chico desvió su mirada mientras pensaba en como continuar la historia.
-Así es, chocamos con un buque del reino tierra -concluyó nervioso. Esperaba que el hombre que tenía enfrente no se percatara de la mentira.
-¿Enserio? bueno, los invito a tomar un té para que me cuenten los detalles... -dijo acercándose de manera intimidante a unos pocos metros del rostro de Zuko.
-No podemos, debemos irnos -respondió volviendo su mirada y tratando de alejarse de allí.
-¡Espera príncipe Zuko! debes mostrar respeto a tus superiores -le dijo poniendo una mano en su hombro- aceptaremos encantados, ¿tienes té de Jing seng? es mi favorito -concluyó acompañando a Zhao y dejando atrás a un furioso príncipe.


-Bien mi joven pupilo, hoy comenzaremos con tu aprendizaje en el extenso campo del Aire control - Naruto estaba sentado frente a Aang mientras Sokka y Katara observaban desde lejos. Momo se encontraba persiguiendo unos insectos que revoloteaban por la extensa llanura en la que se habían detenido.
-Etto ¿sensei? -Aang se rascó la cabeza avergonzado, no estaba acostumbrado a ser el maestro de nadie- ¿qué es el Aire control? -preguntó. Sokka, al escuchar esto, se golpeó la frente con la palma de su mano y Katara rió disimuladamente. Roku ya le había explicado lo básico de los elementos pero prefería tener una explicación detallada sobre el elemento que intentaría aprender.
-Bien, te lo describiré -resolvió con entusiasmo. Naruto se acomodó para escucharlo mejor- El Aire Control, uno de los cuatro elementos de las Artes de Control, es la capacidad de la eoloquinesis de controlar y manipular las corrientes de Aire. Este es el elemento de la libertad. ¿Entiendes joven pupilo?.
-¡Hai Aang-sensei! -exclamó asintiendo. Unas carcajadas hicieron sonrojar al Avatar. Carraspeó para recuperar la compostura.
-La clave para dominarlo es la flexibilidad, encontrar y seguir el camino de menor resistencia. El Aire Control se caracteriza por ser casi puramente defensivo y no para dañar a nadie. Ese es el principio de todo Maestro Aire, además su naturaleza fundamental es moverse libremente con la corriente, como una hoja en el viento -el rubio asintió convencido de que quería aprenderlo. Cada vez le gustaba más lo que oía- ahora que ya sabes lo necesario ha llegado el momento de practicar con una técnica básica, observame y luego inténtalo tú -el muchacho volvió a asentir cada vez más emocionado, su corazón latió más deprisa: observaría a un verdadero Maestro Aire en acción.

Se dirigió hacia un claro, tenía todo el camino despejado y era fijamente observado por Katara, Sokka y Naruto. Appa observaba que Momo no se metiera en problemas. Respiró profundamente, luego cuando estuvo lo suficientemente calmado movió sus manos de manera circular una sobre la otra y, casi de inmediato, se formó una esfera de aire. Naruto aplaudió emocionado al ver la velocidad con la que giraba la técnica.

-Esta se llama "Pelota de Aire" y es la más básica. Tiene muchas aplicaciones, tales como levitar objetos pequeños -el rubio asintió comprendiendo todo- de acuerdo ahora es tu turno, recuerda debes controlar el aire a tu alrededor, sentirlo dentro de ti -volvió a asentir. Aang sonrió y lo invitó a que se acercara.

El chico se puso de pie y se colocó en el mismo lugar que el Avatar había estado. Todos, incluido Appa y Momo, se quedaron atentos a lo que ocurriría.

-¡No te frustres si no sale a la primera! -exclamó Katara haciendo que Sokka riera y que Aang lo callara.

Se quedaron en silencio. Naruto recordaba una y otra vez las palabras de Aang de cómo controlar aquel elemento. Respiró profundamente mientras el viento sopló con más fuerza. Giró sus manos de la misma manera en que su sensei lo había hecho y... nada ocurrió.

-¿Qué? -preguntó sorprendido. Aquello era mucho más difícil que aprender un jutsu ya que no había sellos.
-¡Inténtalo de nuevo joven pupilo, estoy seguro de haber visto una corriente de aire tratando de formarse en tu mano! -exclamó Aang para no desilusionarlo. El rubio asintió con una enorme sonrisa.
-¡Yo nunca me rendiré y jamás renunciaré! ¡Ese es mi nindo! -exclamó levantando su pulgar hacia ellos y volviéndolo a intentar. Como antes, nada ocurrió pero ahora estaba determinado a lograrlo y no se detendría hasta hacerlo.
-¿Qué dijo? ¿nindo? ¿acaso es un ninja? -preguntó Katara a su hermano y a su amigo Aang. Sokka se encogió de hombros.
-Es un chico raro, aunque no importa mucho. Lo único que sé es que sigo teniendo hambre. Prepararé la fogata. Tú, busca algún alimento -le indicó a Katara.
-¡No me des órdenes! -exclamó enojada. Ambos rieron después de aquello.
-Es una buena persona -expresó Aang al verlo intentar una y otra vez realizarlo sin éxito y volver a intentarlo- pondré todo mi empeño para entrenarlo -concluyó el Avatar a sus sorprendidos amigos. Realmente eran parecidos en actitud.
-¡Kage bunshin no jutsu! -exclamó Naruto haciendo los sellos. Nada ocurrió, su padre le había advertido que sus jutsus serían inútiles en aquella dimensión pero quiso intentarlo.

Los tres lo miraron asombrados, ¿qué había intentado hacer?. Sokka dudaba de su cordura y Katara y Aang solo reían.


-Y dime ¿cómo va tu búsqueda del Avatar? -preguntó Zhao pero en ese momento Iroh causó que varias armas cayeran al suelo y causaran un estrépito. Se volvieron a verlo.
-¡Oh! Lo lamento, eso fue mi culpa -expresó retrocediendo y alejándose un poco de ellos avergonzado.
-Aún no lo hemos encontrado -respondió Zuko a la pregunta anterior. Zhao se volvió de nuevo hacia el príncipe.
-¿Realmente esperas hacerlo? -preguntó curioso. Zuko sólo lo miró- el Avatar murió hace 100 años junto con los Maestros Aire -el muchacho desvió la mirada tratando de no verlo a los ojos- A menos que tengas alguna evidencia de que está vivo... -expresó. Zuko lo volvió a mirar con nerviosismo en su rostro.
-No, ninguna -concluyó desviando otra vez su mirada.
-Príncipe Zuko -dijo poniéndose de pie- el Avatar es el único que puede impedir la guerra. Si te queda alguna pizca de lealtad te sugiero que me informes de lo que sepas... -se había acercado amenazadoramente hacia su rostro. El chico le dirigió de nuevo su mirada.
-No he encontrado nada. Tal como dijo, lo más seguro es que el Avatar halla muerto hace años - repitió poniéndose de pie y acercándose al general Iroh- vámonos tío, salgamos -expresó caminando hacia la salida. Dos hombres lo detuvieron con sus lanzas.
-Comandante Zhao, hemos registrado la tripulación como ordenó -informó un soldado de la nación del fuego- el príncipe Zuko ha tenido en prisión al Avatar, pero lo ha dejado escapar... -una sonrisa maléfica se formó en el rostro del comandante mientras se acercaba al muchacho.

Zuko no tuvo más remedio que contarle sobre el incidente con el Avatar. Relató cómo, con agua control, se liberó y destruyó parcialmente su barco. El general Iroh escuchaba el relato en silencio al igual que el comandante.

-Excelente, ¡soldado! -exclamó llamando a uno de sus hombres- informa al señor del fuego que el Avatar ha regresado (N/A en este fic Aang no activó su estado Avatar ya que se encontró con otro nómada aire que es Naruto)


La noche había llegado y Naruto no se había detenido en todo el día. Había hecho algunos progresos y eso le dio más esperanza tanto a él como a Aang quien estaba feliz de que el muchacho tuviese habilidad para aprender Aire control después de todo.

-¡Oye Naruto, la comida ya está lista! -exclamó Katara invitándolo a que se les uniera. El chico rubio le dedicó una sonrisa.
-No tengo hambre, gracias -respondió y prosiguió con su entrenamiento. La chica iba a decir algo más pero Sokka se lo impidió.
-Déjalo Katara, si no quiere entonces más comida para mi -exclamó devorando su cena con emoción que consistía en carne y verduras. Aang sólo comió las verduras ya que era vegetariano. Momo dormía plácidamente encima de Appa y el bisonte masticaba abundante pasto de la llanura en la que se encontraban.
-¿Tiene buen sabor amigo mío? -le preguntó Aang al enorme bisonte. El mismo gruñó en señal de respuesta.

Naruto estaba frustrado, había conseguido hacer circular el aire pero no adivinaba como seguir y el olor a carne cocida le causaba más hambre de la que ya tenía. Decidió dejarlo por ese día y se acercó a los muchachos ya que debía conocerlos un poco más.

-Disculpen, ¿puedo unirme a ustedes? -preguntó algo nervioso el rubio. Aang lo miró sorprendido al igual que Katara. Sokka sólo saboreaba su comida.
-Claro que sí mi joven pupilo, es bueno que de vez en cuando te tomes un descanso -expresó Aang mientras Naruto se sentaba a su lado. Katara le tendió un tazón de carne con verduras extrañas. Decidió probarlo aunque no fuera ramen, en ese momento le daba igual lo que comiera.
-¡Esto está delicioso Katara! -exclamó al probar la sabrosa comida de la chica. La misma asintió agradecida por aquellas palabras- estoy seguro de que harás feliz a un hombre algún día -expresó suavemente degustando con emoción el alimento. Sokka escupió lo que tenía en la boca hacia el tazón y Aang tragó rápidamente. Miraron la reacción de la chica con sorpresa, estaba muy sonrojada.
-Me alegro que te guste, es bueno que te reconozcan de vez en cuando -concluyó observando con ira a su hermano quien desvió su mirada hacia el cielo.


Estaban dormidos hacía un rato. Naruto podía escuchar la suave respiración de Katara quien dormía a su lado en una bolsa de dormir. Aang dormía cómodamente en el suelo mientras Sokka lo hacía con ruidosos ronquidos que impedían dormir a cualquiera menos a ellos.
El rubio recordaba una y otra vez las palabras de su padre: él debía restablecer la paz y salvar aquella dimensión. No podía perder el tiempo durmiendo. Se levantó del incómodo suelo en el que permaneció recostado y se dirigió más lejos esta vez para no despertar a nadie.


Un sonido la despertó. Apenas unos suaves sonidos de pasos habían bastado para interrumpir su sueño. Miró hacia un costado, Naruto no estaba. Observó hacia delante sintiendose preocupada por el rubio muchacho, se levantó y caminó por el lugar iluminado por la luna.
Varios metros después de dejar el campamento llegó hacia un gran lago. Frente a él un chico estaba entrenando y parecía que gritaba de felicidad.

-¡He dominado el Aire control! ¡Soy un Maestro Aire! -exclamó Naruto. Katara sonrió ante la tenacidad del muchacho, le caía bien.

Volvió a repetir la técnica mientras la chica lo miraba oculta entre los arbustos. En dos movimientos circulares de sus manos apareció una esfera transparente de aire que se mantuvo unos momentos y luego la impulsó con un movimiento hacia el lago. Se balanceó en el aire unos momentos y luego desapareció en el centro del lago.

-¡Es genial! ¡ahora puedo aprender cualquier cosa! -volvió a exclamar contento. Katara estaba impresionada por su progreso, en sólo un día había logrado dominar el Aire control- intentaré algo más poderoso -se dijo en un tono lo suficientemente alto como para que la morena lo oyera. Se quedó inmóvil para observar la técnica que iría a intentar.

Volvió a respirar profundamente, llenó de aire sus pulmones y luego se relajó por completo. Con un rápido movimiento estiró un puño hacia adelante cómo queriendo golpear a alguien. Lo que ocurrió después sorprendió a ambos: no se había producido una ráfaga de aire en absoluto sino que una llamarada se había impulsado de su puño hacia el centro del lago.
Katara se tapó la boca con ambas manos. "¿Un Maestro Fuego? ¿acaso es de la Nación del fuego?" -se preguntó mientras permanecía inmóvil. No podía ser, no existía ningún maestro que pudiera dominar dos elementos al mismo tiempo aparte del Avatar. Le asustó aquel pensamiento y corrió hacia el campamento.

-¿Qué ha sido eso? -se preguntó Naruto impresionado por el hecho de que una llamarada de fuego halla salido impulsada de su puño y no porque hubiera escuchado a la chica- será mejor volver a dormir. Mañana le contaré a Aang lo ocurrido -dijo y se encaminó de regreso.
Recorrió el camino de vuelta hacia el campamento. Lo encontró tal como lo había dejado, todos incluida Katara dormían plácidamente o al menos eso creía. El corazón de la chica latía con fuerza y rogaba que no descubriera que estaba despierta. Nada ocurrió, el rubio se recostó en el suelo y se quedó dormido al poco tiempo. Sus ronquidos lo delataban y hacían competencia con los de Sokka.
La morena suspiró aliviada, en la mañana averiguarían algo más sobre el supuesto "Nómada Aire".


-Es sorprendente tu progreso, mi joven pupilo -comentó Aang muy sorprendido mientras Sokka aplaudía. Naruto hizo una reverencia avergonzado.
-Fue difícil -reconoció el rubio. Momo se le subió al hombro mientras Aang reía, Naruto lo acarició ya que le había tomado más confianza.
-Creo que fue buena idea dejar que vinieras con nosotros Naruto -expresaba Sokka- otro Maestro es útil para combatir con la Nación del Fuego -concluyó mientras ayudaba a su hermana a empacar sus cosas. Pronto partirían.
-Por qué no le cuentas a Aang tu otra habilidad "Maestro Aire" -expresó la última palabra con ironía confundiendo a Naruto ¿se habría dado cuenta de todo?.
-¿A qué te refieres Katara? -preguntó el Avatar curioso. La chica se cruzó de brazos mientras se acercaba al rubio intimidandolo un poco.
-Sí, cuéntale Naruto, muestrale lo que hiciste anoche... -Naruto suspiró aliviado. Por un segundo había creído que la chica se había enterado de todo. Decidió no ocultarlo más bajo la severa mirada de la hermana de Katara.
-Es verdad, algo muy extraño ocurrió cuando entrenaba. Nunca creí que hubiera alguien espiándome -dijo y la chica se sonrojó avergonzada mientras desviaba su mirada- cuando logré realizar la técnica estaba feliz conmigo mismo y, ya que me encontraba entrenando, decidí aplicarle un poco más de poder y bueno, mira... -dijo apartando suavemente a Momo.

Se alejó del grupo y se colocó en el centro de la llanura. Los dos chicos lo miraban curiosos excepto Katara quien ya sabía lo que ocurriría.

Cómo aquella vez respiró profundamente, relajó su cuerpo por completo en el momento en que llenaba de aire sus pulmones. Luego lanzó su puño al aire como lo hizo anteriormente y lo mismo ocurrió: una gran llamarada de fuego recorrió varios metros de la llanura antes de desvanecerse en el aire.
Se dio media vuelta y Sokka tenía su boomerang en alto.

-¡Eres un Maestro Fuego! -exclamó Sokka enfadado- ¡Nos has engañado! -volvió a exclamar pero Aang le impidió seguir hablando.
-No es así Sokka, piénsalo bien: ¿acaso un Maestro Fuego puede dominar también el Aire control? -preguntó conociendo la respuesta. El chico de la tribu del agua enfundó de nuevo su arma y lo observó con desconfianza al igual que Katara.
-Tienes razón, aun así no confió en él. La nación del Fuego se llevó a mi madre -dijo el muchacho recordando el triste incidente.
-Yo confió en él con mi vida, sólo con verlo me percaté que es una buena persona y que no nos haría daño -dijo poniéndose delante de Naruto y encarando a sus amigos quienes lo miraban de otra forma ya no con tanta desconfianza. Las palabras de Aang eran verdaderas- tú eres uno de los últimos Maestros Aire aparte de mi que queda y mi amigo personal.
-Arigato Aang-sensei, les juro que no provengo de la Nación del Fuego y que sólo deseo proteger -dijo arrodillándose y poniendo su frente contra la hierba. Ambos hermanos se miraron arrepentidos.
-Levantate Naruto, tú no tienes por qué hacer eso -expresó el Avatar ayudándolo a ponerse de pie. El rubio asintió con tristeza.
-Si Aang cree en ti yo también lo haré, no pareces un mal chico -comentó Sokka acercandose a ellos y poniéndole una mano en el hombro. Le dirigió una sonrisa reconfortante y luego, junto con Aang, observaron a Katara.
-Yo... , no lo sé Aang no quiero tener que volver a pasar por lo mismo pero... -Aang asintió tendiéndole la mano. La chica se acercó y se colocó frente al rubio.
-Lo siento Naruto, confiaré en ti con mi vida -expresó y eso causó que el muchacho asintiera contento. Por primera vez en su vida era aceptado por alguien.
-No se cómo es posible que también seas un Maestro Fuego, pero algo es seguro -comentó Aang observándolo- ya encontré alguien que me enseñe Fuego control.

Acá termina el segundo capítulo. Como dije antes es más largo que el primero.

Si pueden dejen sus reviews ya que me ayuda y me corrige al escribir, así como pueden aportar ideas que con gusto puedo incorporar a la historia.

ACLARACIÓN : No se hablará de Konoha durante un tiempo. Un nuevo personaje entrará a la dimensión a ayudar a Naruto y a Aang (a pedido de Nikko Hyuga)