Hola! acá les vengo a traer el tercer capítulo de mi fic. Espero que les guste!
Disclaimer: Los personajes de Naruto, de Avatar y de Dragon Ball no me pertenecen.
Aclaraciones del fic:
-Hablando, situaciones u objetos llamativos
-Pensando, frases del pasado de cada personaje
Capítulo 3 : La isla Kyoshi.
-¿¡Nani!? ¿112 años? -preguntó sin poder creérselo. Aang asintió con una sonrisa.
-Hai, he estado congelado todo ese tiempo en el Iceberg hasta que Katara y Sokka me encontraron -dijo volviéndose a observar a sus amigos. Sokka se encontraba sentado sobre la cabeza de Appa con las riendas en las manos. Katara, por su parte, observaba con emoción la lejanía de los hermosos paisajes.
Aang sonrió al ver la escena, se sentía afortunado de contar con tan preciados amigos. Recordó las palabras de su pupilo y una duda asaltó su mente.
-Naruto ¿recuerdas algo de lo que hablaron con el Avatar Roku? -preguntó de repente. Le resultaba extraño que alguien que no sea un Avatar pudiera entrar en el mundo de los espíritus y, mucho menos, que pudiera hacer contacto con Roku.
-De hecho sí, lo recuerdo claramente -Katara que había estado escuchando la conversación previa se acercó a ellos y se sentó cerca con la mirada fija sobre el rubio. También Sokka puso atención aunque no pudiera moverse de donde estaba. Naruto suspiró tratando de buscar la manera más adecuada de narrar aquel episodio.
-Flashback-
-Narra Naruto-
Todo comenzó cuando observé fijamente la estatua de Roku. En un segundo, el lugar había cambiado ya no me encontraba en el templo sino frente a un hombre de cabello largos de color blanco, una barba larga con bigote del mismo color y una armadura roja con el símbolo de fuego en el centro.
-Sígueme Naruto... -dijo suavemente. Roku me tendió una mano y me sonrió mientras tomaba su mano.
Me llevó de un salto hacia su dragón, observé su apariencia: tenía un cuerpo largo lleno de escamas y su color era rojo oscuro y más claro en la parte delantera de su cuerpo. Dos largos bigotes en su hocico, una barba rojiza bajo el mismo, dos cuernos en su cabeza y unos ojos amarillos. También su cuerpo se cubría, desde la cabeza hasta su cola, de abundantes huesos en forma de espinas además de que en sus patas llevaba dos enormes alas. Nos subimos sobre él y volamos sobre las cuatro Naciones.
-Las Cuatro Naciones son partes diferentes países que dividen al mundo, la Tribu Agua, el Reino Tierra, la Nación del Fuego y los Nómadas Aire; cada nación se especializa en una técnica de control única: Agua Control, Tierra Control, Fuego Control, y Aire Control. Hace 100 años las naciones convivían en armonía hasta que un día, doce años después de mi muerte, la Nación del Fuego destruyó a los Nómadas Aire -En ese momento tenía varias dudas pero no quise interrumpir a Roku sino hasta que terminara- su único objetivo era exterminar al Avatar para que no detuviese la gran conquista del señor del fuego. Por el contrario, jamás encontraron a Aang sino hasta estos días.
-Disculpa pero ¿quien era el señor del Fuego hace 100 años? y ¿Cómo es que puedo hablar contigo si estas muerto? ¿A-acaso e-eres un f-fantasma? -pregunté nervioso. Me aterran los espíritus. Roku rió largamente ante mis preguntas.
-Lo siento Naruto, no me queda mucho tiempo. Podremos continuar con nuestra conversación en un par de días -lo miré fijamente. ¿Tendría que permanecer en aquel templo más tiempo?- Sé lo que estas pensando, no te preocupes no será aquí -respondió adivinando mi pregunta- En una semana tendrás que ir a la isla Media Luna, durante el solsticio de invierno podremos hablar -Me confundieron aquellas palabras, quise preguntar a qué se refería pero me detuvo. Me asintió con una sonrisa y seguimos recorriendo el mundo.
-Fin de la Narración-
-Fin del Flashback-
-Luego desperté y me encontré aquí -concluyó el rubio bajo la atenta mirada del Avatar y de Katara. Sokka, quien había escuchado toda la historia volvió su mirada hacia el frente y no comentó nada, algo extraño en él.
-Así que Roku te ha dicho que debemos ir a la isla Media Luna... -Naruto asintió, Aang recapacitó sobre la situación- Bueno, como tenemos 6 días (N/A en el anterior capítulo pasa 1 día) para llegar a la isla sugiero que hagamos algunas paradas en el camino -expresó Aang bajo la curiosa mirada de Katara y Naruto. Desplegó un mapa de todo el mundo y lo extendió frente a sus amigos.
Señaló varios puntos en el mapa nombrando varias actividades que podrían ser divertidas. Se detuvo en un punto debajo de la costa sur del Reino Tierra, una isla se situaba en el Mar del Sur.
-¡Nuestra primera parada será: La isla Kyoshi! ¡Allí montaremos al gigante Pez Koi! -exclamó. Katara miró a Naruto confundida y él se encogió de hombros resignado.
-Me veo como un estúpido con esto... -dijo el muchacho con irritación. El sabio se le acercó riendo.
-Naruto dijo algo parecido -comentó con una carcajada- vamos, no seas tan negativo Sasuke, esa es la famosa armadura de la Nación del Fuego. La ropa de otras dimensiones es bastante difícil de conseguir muchacho -expresó el sabio conduciéndolo hasta la habitación principal.
-Todavía no creo que el dobe siga vivo, es realmente alguien resistente... -dijo mientras ambos se detenían en el cuarto vacío. Hagoromo se volvió a verlo con una sonrisa.
-Puedo ver el alivio en tu corazón Sasuke, es por eso que te encomiendo esta difícil misión -el Uchiha no lo negó, sabía que aquel hombre era el Rikudo Sennin y que las mentiras no servirían. El sabio suspiró mientras colocaba una mano en su hombro, el chico le dirigió su usual mirada- Cuando llegues allí... -le susurró al oído su plan, el chico asintió sin mucho convencimiento- si todo sale bien, la dimensión será salvada y yo cumpliré mi promesa -volvió a asentir. La recompensa por salvar aquella dimensión era algo que siempre buscó desde que su clan fuese exterminado: le traería a Itachi Uchiha.
-Bien, me voy. ¡Espero que cumplas con lo acordado anciano! -exclamó mientras saltaba por el portal.
-¡Conozco a Kyoshi! -exclamó Aang con una sonrisa. El anciano soltó un "Ja"
-¿Cómo podrías hacerlo? Lleva siglos muerta... -dijo con enfado. Ya le estaba cansando sus mentiras.
-La conozco porque soy el Avatar -aquello causó sorpresa en el hombre, la líder de las guerreras Kyoshi no le creyó.
-¡Eso es imposible! El nuevo Avatar fue un hombre que desapareció hace 100 años -resolvió la chica, el anciano no toleró más el asunto.
-¡Lancen al impostor al Unagi! -exclamó señalando el lago.
-Bien -dijo la chica y, al mismo tiempo que sus compañeras, desenfundaron sus abanicos.
-Aang, haz algo de Aire Control... -susurró Katara a su amigo. Los cuatro chicos estaban amarrados a un gran palo. El Avatar de un salto que realizó gracias al Aire Control se impulsó varios metros en el aire y luego descendió lentamente como una muestra de sus habilidades. Gritos de asombro acompañaron la exhibición de la técnica.
-¡Es verdad! ¡tú eres el Avatar! -exclamó el anciano. El muchacho asintió complacido, luego señaló hacia donde estaban sus amigos.
-Así es y ellos son mis amigos -indicó señalándolos- él es Sokka -comentó señalando al muchacho el cual inhaló aire para ensanchar su pecho en señal de orgullo- ella es Katara, su hermana -la chica asintió sonrojada ante aquellas palabras- y él es Naruto mi discípulo y un Maestro Aire en desarrollo -concluyó. Naruto usó su nueva técnica (N/A es la llamada "Pelota de Aire" que aprendió en el capítulo anterior) para separar las cuerdas de su cuerpo y luego se sacudió el polvo de su túnica de aprendiz. Todos lo aplaudieron emocionados mientras se rascaba la cabeza avergonzado.
-Señor, el Avatar ha sido visto en Kyoshi -comentó el cocinero mientras servía el pescado sobre la mesa del camarote. Zuko se puso de pie rápidamente.
-¿El Avatar en Kyoshi?, ¡Tío ve y ordena que fijen el rumbo a la Isla! -exclamó mientras corría hacia la puerta. Iroh lo detuvo.
-¿No vas a comer? -preguntó hambriento. Zuko tomó el plato de pescado con ambas manos.
-Lo guardaré para más tarde -dijo y salió de allí seguido por su tío. Se dirigió hacia su cuarto para cambiarse de ropa, Iroh subió hasta el puente e indicó al Navegante el nuevo rumbo a seguir.
Sasuke despertó de repente entre algunas cajas que contenían cargamento importante. Se sentó, no sabía donde estaba, lo único que recordaba era su charla con el Rikudo Sennin y su nueva misión.
-"Hum, debo haber llegado, me pregunto..." -pensaba el Uchiha. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando se puso de pie, permaneció en esa posición mayor tiempo del debido y, naturalmente, fue descubierto a los pocos segundos.
-¡Un intruso, den la alarma! -gritó un soldado que vestía la armadura de la Nación del Fuego. "¡Demonios! ¡esta armadura no es la misma que la de esos soldados!, tal parece que deberé pelear" -pensó el muchacho saltando por encima de las cajas y colocándose enfrente de los atacantes.
-"Nueve, diez, once, doce..., los haré polvo con mi Sharingan y mi Katon" -pensó mientras activaba su técnica. No ocurrió nada, esta vez no podía ver las corrientes de chakra ni sentía ningún cambio en sus ojos. Recordó las palabras del sabio mientras ideaba otra estrategia.
-"Debes saber que en la dimensión a la que vas no existen los jutsus, tampoco podrás utilizar tu Sharingan" -No quedaba otra opción, debería emplear Taijutsu y nada más.
Una explosión hizo estremecer el barco, Zuko se encaminó a toda prisa hacia la cubierta. Allí se encontraba un muchacho vestido con la antigua armadura de la Nación de Fuego derrotando a todos sus soldados a base de golpes. Aunque no empleara ningún elemento era bastante bueno en combate cuerpo a cuerpo.
Se acercó lentamente a la escena, su último hombre había caído a manos del intruso. Se detuvo a unos pocos metros, pudo observar que el chico jadeaba por el esfuerzo. Lo observó y, para la sorpresa de Sasuke, más soldados rodearon al cansado muchacho quien estaba en sus límites.
-Vaya, vaya así que tenemos un intruso. ¡Ríndete, mis hombres te tienen acorralado! -exclamó sin siquiera mostrar una sonrisa. Sasuke observó en todas direcciones y supo que el viaje hacia aquel lugar lo había debilitado. No tenía opción, debía rendirse. Se desmayó y cayó al duro suelo del barco golpeándose el rostro, el príncipe sonrió complacido- así está mejor muchacho, ¡Tú, lleva al intruso a la sala de interrogación! -exclamó mientras un soldado arrastraba al Uchiha por el barco.
-¡Esto está delicioso! -exclamó Naruto. Aang y Sokka asintieron con entusiasmo.
-¡Este lugar es increíble! -dijo Aang. Katara asintió con preocupación mientras Naruto y Sokka competían para ver quien comía más.
-No te entusiasmes tanto Aang, no es una buena idea quedarnos por demasiado tiempo... -comentó la muchacha.
-No te preocupes, estaremos bien -dijo y la chica lo observó con atención- Incluso están limpiando la estatua de Kyoshi en mi honor... -resolvió con una sonrisa. Katara apartó su mirada con tristeza, no podía convencer a su amigo de que la idea era mala. Naruto, quien se percató de la reacción de la chica decidió intervenir.
-Aang-sensei, Katara tiene razón. Si nos quedamos estaremos poniendo en peligro las vidas de las personas y recuerda que en unos días debemos encontrarnos con Roku -resolvió. Aang reconoció la verdad tras aquellas palabras.
La chica se volvió a mirar a Naruto con una sonrisa de agradecimiento, el rubio se sonrojó por aquella dulce mirada. Sokka lo miró y rió a carcajadas mientras continuaba comiendo. El Avatar supo que su pupilo hablaba con la verdad y decidió que debían partir cuanto antes, pero tenía algo que hacer antes y no era montar al Pez Koi.
Se puso de pie, se disculpó con sus amigos y salió por la puerta. Katara observó a Naruto y a Sokka y ambos se miraron confusos mientras la chica suspiraba resignada.
Caminó por la aldea, todos lo saludaban y él le devolvía el saludo. Incluso un grupo de fans de pequeñas niñas le pedían autógrafos y que les mostrara alguna técnica de Aire Control.
-Lo siento, más tarde será -se disculpó y siguió caminando hacia el dojo. Había algo que quería hacer desde que llegó a la isla.
Estaba frente al edificio, pudo observar el kanji de "guerreras" pintado en la puerta. Subió las escaleras que lo distanciaban de la entrada y se encontró frente a ella. Estaba entreabierta y no pudo resistir la tentación de observar. Se asomó por la ranura y contempló a las guerreras Kyoshi que entrenaban con abanicos. Se apoyó contra la puerta para abrirla un poco más y, de repente, se abrió del todo causando que Aang cayera al suelo y que todas las chicas lo miraran sorprendidas.
-¡Oh! ¡Lo siento, no quise interrumpir sus prácticas! -exclamó nervioso el muchacho. Las guerreras se reían disimuladamente ante la timidez del chico.
-Miren quien nos honra con su presencia: ¡nada menos que el Avatar! -dijo la líder con una sonrisa que hizo sonrojar al muchacho.
Las observó detenidamente: usaban la misma vestimenta, mismo maquillaje y tipo de armas que usaba la Avatar Kyoshi. Consistía en un kimono de mangas largas verde y azul y, sobre él, vestían una armadura verde que recorría la zona de su cuello hasta su cintura además de unas hombreras del mismo material. También, además de los abanicos, poseían una katana sostenida por un cinto que recorría la zona del vientre. En sus manos llevaban guantes azules y, en la zona de la muñeca, llevaban una pequeña armadura del mismo color y material del de su cuerpo.
-Me disculpo por entrar de esta manera -dijo poniéndose de pie- pero quería aprender a pelear como lo hacía mi predecesora Kyoshi -resolvió haciendo una reverencia. Las guerreras se miraron sorprendidas mientras la líder se acercaba a él y lo miraba fijamente manteniendo aquella agradable sonrisa.
-No hay por qué disculparse -dijo mientras se acercaba hasta quedar a pocos metros de su rostro. Aang pudo sentir el suave perfume de la muchacha y dejó que embargara su ser. La chica se acercó aún más lo cual provocó que Aang se sonrojara en extremo- con gusto te enseñaré Aang-kun -expresó con sensualidad. El chico sintió que se derretía, algo en ella lo hacía temblar, nunca había estado tan cerca de una chica y menos de una tan hermosa.
La líder de las Kyoshi le sujetó el rostro con ambas manos, Aang cerró los ojos, aquel sería su primer beso. Juntó los labios y se preparó para recibirlo pero nunca llegó. En un instante, el Avatar se encontraba tirado en el suelo con la líder de las Kyoshi sentada sobre su espalda.
-Nunca bajes la guardia y menos con una chica, esa fue tu primera lección -expresó la muchacha con una sonrisa. Las demás guerreras reían con entusiasmo- Me llamo Suki y seré tu maestra.
-¡Contesta! ¿Quien eres y que haces aquí? -no había caso. Sasuke se negaba a contestar, lo habían golpeado por horas y simplemente se negaba. Se encontraba encadenado a dos pilares que mantenían sus manos quietas.
-No dirás nada ¿eh chico rudo?, bueno entonces tengo... -Zuko entró al cuarto interrumpiendo a los dos soldados que lo estaban interrogando.
-Fuera, yo hablaré con él -ordenó y los hombres asintieron y salieron de la habitación dejando sólos al joven ninja y al príncipe de la Nación del Fuego- ahora, cuéntame ¿cual es tu objetivo? ¿acaso eres de la Nación del Fuego? -preguntó Zuko. Una vez más el muchacho se negó a contestar causando más impaciencia en el príncipe.
Alzó su puño en alto para golpearlo pero algo lo detuvo, no fue Sasuke, sino más bien la mirada que tenía. Aquella indiferente mirada que ocultaba detrás tristeza y odio y soledad lo hizo recordar a él mismo. Supo que aquel intruso había pasado por algo duro en su vida y quiso averiguar que era.
-Puedo notar tu gélida mirada, como si no estuvieras aquí, como si lo único que te importara fuese la venganza o recuperar tu honor... -Zuko había dado en el clavo. Sasuke se sorprendió de que aquel muchacho lo hubiera leído como a un libro. Supo que, ya que sabía la verdad debería hablar.
-Mi hermano, él es mi objetivo -comentó furioso. Zuko asintió invitándolo a que continuara- cuando tenía siete años él asesinó a todos los miembros de nuestro clan, incluidos nuestros padres... -concluyó, era duro revelar aquella verdad a un extraño pero la forma en que se había percatado de su pasado le daba a entender que aquel muchacho había pasado por algo similar.
-Somos bastantes parecidos, ambos tenemos una meta que nos mantiene vivos -dijo mientras se tocaba el ojo.
Sasuke se percató de su apariencia: su rostro estaba marcado por una cicatriz en el lado izquierdo que cubría desde la zona donde debía estar la ceja hasta la altura de los orificios de su nariz. Vestía la armadura de la Nación del fuego y era calvo salvo que tenía una cola alta en el centro de su cabeza por la que colgaba su cabello marrón. Sus ojos eran de un color ámbar.
-Yo soy el príncipe de la Nación del Fuego, hasta hace unos años mi vida era tranquila. Un día, me invitaron por primera vez a un consejo de guerra en el cual participé complacido de que mi padre me tuviera en cuenta. Allí se decidió enviar a unos nuevos soldados como sacrificios ante las tropas del Reino Tierra. Me pareció cruel que hicieran algo como eso y protesté contra el general que había propuesto aquello. Por supuesto no quedó todo allí, el mismo general me retó a un Agni kai*. Días después me dirigí a la arena con la total confianza de que ganaría, cuando estuve allí no era el general mi oponente sino mi padre. Al haber estado en su consejo le había faltado el respeto al Señor del Fuego, me negué a pelear contra él y entonces me hizo esta cicatriz -dijo señalándose el ojo- desde entonces he sido desterrado y no podré volver hasta que encuentre al Avatar y lo capture -concluyó Zuko. Sasuke entendió que la relación entre su padre y él había sido parecido a la que había tenido cuando fue niño con el suyo, ambos buscaron la aceptación y el reconocimiento por parte de sus padres. Incluso ambos ocupaban posiciones de gran importancia, Fugaku era el líder del clan Uchiha y Ozai era el Señor del Fuego.
*Duelo entre Maestros Fuego
-Ya veo, era verdad aquello que decías. Yo, por mi parte, estoy buscando a un chico llamado Naruto Uzumaki que, según me informaron, se encuentra viajando con el Avatar como su aprendiz -dijo Sasuke causando que el príncipe reconociera que sus metas eran similares.
-Es una extraña coincidencia -comentó Zuko- he visto tus habilidades y creo que serías muy valioso como mi aliado... -expresó el joven invitando al Uchiha a que se uniera a él.
-Con una condición, quiero que me enseñes Fuego Control -el príncipe asintió. Una nueva alianza era formada.
-Tus progresos son sorprendentes Aang-kun, ¡realmente eres muy bueno en Tessenjutsu! -exclamó sorprendida de los grandes avances del muchacho. Llevaban un solo día entrenando y había conseguido golpearla dos veces, le sonrió complacida y el muchacho se sonrojó.
Cuando lo vio por primera vez vestido igual que una Kyoshi le había resultado gracioso pero ahora..., no podía creerlo, se había sonrojado bajo la mirada del chico, era amable, era cálida, era... hermosa.
-¡Aang-sensei! está todo listo para... ¿Qué es eso? -preguntó Naruto sorprendido de la vestimenta de su sensei. Tenía enormes deseos de reír pero no lo hizo, sabía que debía respetar las tradiciones de aquel pueblo.
-¿Naruto? ¿A qué te refieres con qué es...? ¿¡Qué es eso?! -preguntó luego Sokka mientras estallaba en carcajadas. Suki, al notar esto, se puso de pie y se acercó al muchacho y lo golpeó con su puño en la cabeza.
-¿Te atreves a burlarte de Aang? ¡El es mejor persona de lo que tú nunca serás! -gritó enfadada. Se dirigió hacia el Avatar y se sentó junto a él, luego lo observó con aquella sonrisa que ponía tan nervioso al muchacho y que hacía que siempre se sonrojara.
-¿Ahora qué dije? -le preguntó a Naruto rascándose la zona del impacto. El rubio negó con la cabeza aliviado, si se hubiera reído hubiera sido golpeado por Suki.
-Arigato Suki-sensei pero no... -una explosión impidió que continuara, la chica se puso de pie y se volvió para observar una columna que se alzaba a la lejanía. Los demás la imitaron.
-¡La aldea está siendo atacada! ¡deben irse! -exclamó Suki indicando el lugar donde se encontraban Appa y Momo.
-¡No! ¡Nos quedaremos y protegeremos a todos! ¡no te dejaré Suki-sensei! -exclamó Aang abrazando sorpresivamente a la chica. Se sonrojó rápidamente, pudo sentir el cálido abrazo del muchacho y se dejó llevar unos momentos mientras le correspondía el gesto. Naruto y Sokka los observaban con la boca abierta. Se separaron lentamente, por un momento a Suki no le importó su aldea, quería quedarse en los brazos de Aang para siempre y lo mismo le ocurrió al Avatar pero ambos sabían que debían reaccionar- ¡Sokka, protege a los aldeanos y llévalos a una zona segura! ¡que Katara te ayude! -el muchacho asintió y se alejó de allí corriendo- ¡Naruto! ¡Síguenos! -exclamó y el chico también asintió para luego seguirlos por la aldea.
Corrieron por entre las casas combatiendo Maestros Fuego y derrotándolos fácilmente con la ayuda de Naruto y su nuevo Aire Control. Había estado entrenando cada vez que podía y sus resultados eran asombrosos. Las casas se encontraban en llamas y algunas eran apagadas por el Agua Control de Katara, fue entonces que Naruto comprendió que la chica era una Maestra Agua.
Llegaron al lago principal, allí se encontraban varias guerreras Kyoshi inconscientes en el suelo y a Zuko derrotando a la última de ellas.
-¿Dónde está el Avatar? -preguntó impaciente. La chica le escupió en la cara y luego se desmayó. El príncipe se limpió el rostro y luego la pateó en el estómago.
-¡Maldito! -gritó Suki mientras corría con sus abanicos en cada mano hacia el chico. Aang trató de detenerla pero alguien más lo hizo. Un muchacho pelinegro había empleado Fuego Control para impedirle avanzar. Su rostro indiferente la observó mientras ella se alejaba un poco de las llamas.
-¿Sasuke? ¿Qué demonios...? -preguntó Naruto avanzando hacia el Uchiha. El chico sonrió.
-Bien hecho Sasuke, supongo que ese muchacho es... -el pelinegro asintió a Zuko mientras se acercaba al Uzumaki.
-Naruto Uzumaki. Te he estado buscando... -comentó Sasuke mientras pasaba por entre las llamas. Naruto lo miró confundido.
-¿Qué estas haciendo aquí? ¿por qué has venido? -preguntó sorprendido. El Uchiha se colocó frente a él alejado algunos metros.
-Imagina mi sorpresa al enterarme de que estabas vivo -dijo con una sonrisa- todos en la aldea te daban por muerto. Incluso Sakura se arrepentía de lo cruel que fue contigo...
-¿Sakura? -preguntó incrédulo. Recordó a su padre- ¿Acaso él te ha dejado venir? -conocía la respuesta, Sasuke asintió manteniendo su sonrisa maléfica.
-Así es, ahora entréganos al Avatar y los dejaremos escapar... -dijo impaciente mientras Zuko asentía complacido. Naruto negó con la cabeza.
-¿Crees que porque aprendiste Fuego Control te dejaré que te lleves a mi amigo? -preguntó enfatizando en la última palabra. Sasuke se enfadó al escuchar que el rubio tenía otros amigos- yo también tengo algunos trucos nuevos... -dijo mientras lanzaba una ráfaga de aire que lanzó por el aire a ambos Maestros Fuego y los hizo caer en el lago.
Aang y Suki, quienes no habían entendido ni una palabra de la conversación reaccionaron de inmediato.
-¡Aang-kun! ¡Deben escapar, nosotras los detendremos! -exclamó. El Avatar le tomó ambas manos y la miró a sus ojos celestes. La chica se volvió a sonrojar bajo la dulce mirada del muchacho.
-No me pidas eso Suki-chan, sabes que no podría abandonar este pueblo -comentó Aang bajo la mirada de sorpresa de Suki. Realmente le gustaba la confianza con que se dirigía a ella- más precisamente, no podría abandonarte... -susurró el muchacho causando que ambos se sonrojaran violentamente.
El corazón de la guerrera latía con fuerza, un sentimiento que jamás había sentido comenzaba a despertarse. Había pasado solamente un día y ambos se habían vuelto inseparables. No tenían mucho tiempo, Aang le había contado sus planes y supo que aquella era quizás la última oportunidad de estar con él. No la desaprovechó, en un instante sus labios se habían juntado con pasión. El Avatar sintió que estaba volando, sus corazones se habían sincronizado y el tiempo se detuvo. Parecía que había pasado una eternidad desde que sus labios habían hecho contacto, lo que no sabía es que solamente habían pasado segundos.
-¡Aang-sensei! ¡Siento arruinarte el momento pero están regresando! -exclamó causando que la chica lo empujara y, junto con las guerreras que se habían puesto de pie corrieran a esperar a ambos atacantes, Aang hizo una reverencia y seguido por Naruto corrieron hacia Appa.
-¿Qué? ¡Están escapando! ¡Vamos! -gritó Zuko al ver el bisonte volador y todos se subieron al barco para seguir al Avatar- ¡A toda máquina hacia el bisonte! -exclamó y pronto estaban siguiendo a Aang y a sus amigos.
-Estuvimos tan cerca, la próxima vez no se nos escaparán -susurró Sasuke a Zuko. El chico, que estaba de brazos cruzados sobre la cubierta, asintió convencido de que así sería.
-La próxima vez estarás listo Sasuke, ese ataque nos sorprendió pero no lo hará de nuevo. Quien diría que ese chico rubio fuera un Maestro Aire... -comentó Zuko mientras era seguido por su nuevo aliado.
-Enséñame más, es hora de entrenar.
-Por poco, al menos la aldea está a salvo... -comentó Naruto mientras Katara asentía complacida.
-¡Cuéntame Aang! ¿Qué se siente conquistar a una chica en sólo un día? -preguntó Sokka mientras lo rodeaba con un brazo. Aang se sonrojó al recordar su primer beso y Naruto rió a carcajadas.
-"Si no fuera por él, no nos hubiéramos marchado y la aldea estaría destruida. Arigato Naruto-kun" -pensó agradecida la muchacha mientras lo observaba reír. Se arrepintió de haber dudado de su lealtad para con ellos.
-Bien, no habrá más paradas. ¡Iremos a la isla Media Luna! -exclamó Aang mientras Naruto, quien llevaba en sus manos las riendas de Appa por primera vez, lo guiaba hacia su nuevo destino.
Acá termina el tercer capítulo. Como pueden ver hay una nueva pareja (Aang/Suki) que me pareció buena idea incluirla en el fic.
Si pueden dejen sus reviews ya que me ayuda y me corrige al escribir, así como pueden aportar ideas que con gusto puedo incorporar a la historia.
ACLARACIÓN: Para la alianza de Zuko y Sasuke obtuve ayuda de mi amigo Nikko Hyuga.
