Hola! acá les vengo a traer el quinto capítulo de mi fic luego de dos largas semanas sin actualizar. Espero que les guste!
Disclaimer: Los personajes de Naruto, de Avatar y de Dragon Ball no me pertenecen.
Aclaraciones del fic:
-Hablando, situaciones u objetos llamativos
-Pensando, frases del pasado de cada personaje
Capítulo 5 : Agua Control parte 2 : Honor
-¡Bien hecho Naruto! ¡por fin eres un Maestro Agua! -exclamó Katara con entusiasmo. El rubio sonreía al tiempo que jadeaba agotado por el esfuerzo.
-Me alegro por ti mi joven pupilo, pero aún te falta mucho en Aire Control y también debemos practicar Fuego Control -comentó Aang mientras Naruto asentía.
-Hai Aang-sensei -el joven calvo sonrió para luego asentirle. El rubio se volvió hacia Katara- ¡Arigato, Katara-sensei! -exclamó haciendo una reverencia, la chica se sonrojó con la forma en la que se dirigía hacia ella.
Habían pasado tres días desde que abandonaron la isla Media Luna. En ese tiempo sólo se detuvieron para descansar aunque, en aquella ocasión, hicieron una excepción para poder entrenar con el pergamino de Katara. Los progresos de Naruto y Aang eran increíbles, aunque al rubio le costaba más dominar aquel elemento que a su amigo.
-Creo que hemos abandonado a Sokka, aunque no sea un Maestro no deberíamos dejarlo tanto tiempo sólo con Appa y Momo... -comentó la chica cambiando de tema. Ambos Avatares se miraron y luego asintieron al unísono.
-Ahora que hemos finalizado nuestro entrenamiento podríamos tratar de enseñarle a Sokka alguno de los tres elementos, quizás entonces podría convertirse en un Maestro... -resolvió Naruto mientras Katara lo miraba asombrada, en realidad aquello lo estaban planeando desde varios días atrás.
-¿Enserio? -preguntó y ambos Avatares asintieron sonrientes- ¡Es una gran idea! pero ¿qué elemento debería aprender?
-Primero hay que descubrir su inclinación elemental (N/A cada ser humano puede aprender solamente un elemento a eso se le denomina "inclinación elemental"), aunque eso es fácil de hacer... -concluyó con preocupación el joven calvo mientras Katara lo miraba curiosa.
-¿Pero...? -preguntó incitando a Aang para que continuara.
-Pero si no domina el Aire, ni el Agua ni el Fuego entonces su elemento es la Tierra y ninguno de nosotros somos Maestros Tierra -comentó algo asustado de decepcionar a Sokka. Naruto y Katara se miraron con evidente preocupación.
-¿Dónde está la comida, dónde? -preguntaba desesperado al llegar al río a las afueras del campamento. Sus amigos rieron con complicidad- aguarden ¿esto fue una mentira? -volvió a preguntar causando carcajadas. Luego de un rato asintieron tratando de calmarse- lo sabía, todo fue para molestarme... -resolvió molesto, Aang se acercó y le colocó una mano en el hombro.
-Sokka, te hemos traído hasta aquí para descubrir tu elemento interno -el muchacho pestañeó sin poder creérselo, luego una sonrisa apareció en su rostro- ¡Te haremos un Maestro! -exclamó Naruto formando una esfera de fuego en su mano mientras Katara tomaba un poco de agua y hacía lo mismo. Aang imitó la técnica del rubio pero con Aire.
-Chicos, son los mejores -concluyó con lágrimas en sus ojos.
-¡Tío! ¡Sasuke! -exclamó Zuko llamando la atención de ambos. Se volvieron casi al mismo tiempo y se encontraron frente a frente con el príncipe de la Nación del Fuego.
-¿Qué sucede sobrino? -preguntó Iroh con curiosidad, Sasuke se cruzó de brazos impaciente.
-Aquí no podemos hablar, vamos a aquel salón de té -susurró observando como unos soldados pasaban cerca de ellos y los vigilaban.
-¡Excelente elección Zuko! -exclamó contento- vamos, me han dicho que el té es uno de los mejores de la Nación -comentaba mientras caminaban hacia el lugar.
El sitio era bastante amplio, estaba bien decorado y poseía varias mesas donde en algunas habían clientes bebiendo y conversando. Un hombre los condujo a una apartada mesa donde los tres se sentaron en silencio. Iroh ordenó tres tazas de su té favorito: el té de Jing-Seng.
-¿Qué querías decirnos? -preguntó Sasuke con impaciencia. Zuko se acomodó en su asiento y luego se acercó para que los dos pudieran oírlo susurrar.
-He oído que Zhao planea invadir la Tribu Agua del norte... -comentó mientras el té se les era servido e Iroh sorbía con placer un poco del líquido.
-¿Por qué haría eso? ¿Acaso el Avatar...? -preguntó conociendo la respuesta. El príncipe asintió.
-Así es, están viajando hacia el polo norte en busca de un Maestro Agua. Al parecer ese chico rubio llamado Naruto sigue con ellos -al comentar eso Sasuke apretó su puño con ira pero al mismo tiempo lo hizo con emoción. Su búsqueda daba frutos, estaba a pocos pasos de encontrarse con Itachi.
-Excelente, debemos escapar para llegar antes que ellos. Entonces nuestro objetivo será más fácil de alcanzar -concluyó poniéndose de pie al mismo tiempo que Zuko.
-¡Nos vamos tío! -exclamó abandonando el salón.
-¿No vas a terminar este delicioso té? -preguntó con tristeza.
-¡Es inútil! ¡nunca me convertiré en Maestro! -exclamó frustrado luego de fallar por tercera vez en su entrenamiento. No tenía afinidad con ninguno de los tres elementos, sus esperanzas desaparecieron de inmediato.
-No te preocupes Sokka, si no puedes aprender de nosotros entonces tu afinidad está con la Tierra -comentó Aang convencido de que así sería. El muchacho asintió decepcionado y se volvió con la cabeza gacha sin pronunciar palabra. Sus amigos lo siguieron hasta el campamento en silencio.
Inmediatamente como llegó comenzó a empacar con rapidez todas sus pertenencias sobre Appa. Se montó sobre él y permaneció en silencio mientras los demás lo imitaban con tristeza. Naruto se sentía terrible luego de aquello, Sokka lo hacía recordar así mismo cuando era un niño. Siempre fue el peor de la clase, el ninja más patético que trataba de llamar la atención haciendo travesuras como pintar los rostros Hokage después de clases.
-¿Estás bien? -le preguntó Katara colocándole una mano en el hombro a su hermano. El chico se volvió a observarla con lágrimas que recorrían su rostro, luego la abrazó y rompió en llanto. La chica acarició sus cabellos de la misma manera en que lo hacía su madre antes de morir.
-Naruto, ven aquí -llamó Aang quien había permanecido en silencio con ambas riendas de Appa en sus manos. Momo dormitaba en su hombro mientras su pecho se inchaba y se relajaba sin percatarse de lo que ocurría- ¿sabes? en momentos como este desearía no ser un Avatar -expresó con la mirada fija hacia el frente. El rubio comprendió aquel sentimiento.
-No digas eso, si no hubieras sido un Avatar nunca hubieras conocido a Katara ni a Sokka ni a mí -comentó mientras Aang asentía sin mucha convicción- ni tampoco a Suki -concluyó causando que el joven calvo recordara el rostro de la hermosa chica.
-La extraño tanto Naruto, desearía que pudiera acompañarme pero, por otro lado, eso la pondría en peligro... -resolvió con tristeza. El rubio suspiró recordando su antigua vida en Konoha, aunque extrañaba su mundo se sentía mejor en la dimensión actual. Era valorado y querido por sus nuevos amigos y eso había llenado su corazón.
-Tú sabes bien que Suki es una guerrera Kyoshi, puede defenderse sola -comentó causando que Aang sonriera- te diré que haremos, cuando terminemos nuestro entrenamiento de Agua Control iremos a la Isla Kyoshi así podrás encontrarte con ella -resolvió. El nómada Aire asintió más contento y decidido que antes- La brisa es más fría, eso significa... -comentó el rubio adivinando el cambio de clima que se avecinaba. Aang volvió a asentir dirigiendo su mirada hacia el frente.
-Hai, estamos cerca.
-Hemos eludido a la armada de la Nación del Fuego, ¿cómo te sientes Zuko? -preguntó Iroh mientras Sasuke se acercaba a ambos. Los tres se hallaban en el puente del barco.
-Siento que tengo otra oportunidad para recuperar mi honor -indicó impaciente mientras la suave y helada brisa chocaba contra su rostro.
-Hum, va a ser difícil pelear contra todos los Maestros Agua -comentó el Uchiha algo preocupado por la batalla que se venía. Su felicidad no podía ser mayor, dentro de poco podría asesinar a su hermano.
-Sasuke tiene razón, mi consejo es que se infiltren antes del amanecer en la Tribu, sólo con el poder del Sol podrán derrotarlos -resolvió mientras acariciaba su barba. Zuko asintió mientras volvía su rostro hacia el frente justo en el momento en que el barco se alejaba de un iceberg.
Una sonrisa cruzó por el rostro de ambos chicos: la luz de la Luna iluminaba la gran muralla de Hielo de la Tribu Agua del Norte.
-¡Esta noche celebramos la llegada de nuestro hermano y hermana de la Tribu del Agua del Sur! -exclamó causando sonrojo en ambos hermanos- ¡Y han traído con ellos a alguien muy especial: El Avatar! -volvió a exclamar y la sala se llenó de aplausos mientras Aang saludaba apenado. Naruto carraspeó tratando de llamar la atención del hombre pero no lo consiguió- también esta noche es el cumpleaños número 16 de mi pequeña hija, la princesa Yue ahora en edad de casarse -concluyó volviendo su rostro hacia la hermosa joven de cabellos grises que entraba al salón. Los cuatro chicos se volvieron a observar a la recién llegada, Sokka se cautivó de inmediato de su belleza.
-Arigato padre, que los espíritus de la Luna y el Mar nos amparen en estos tiempos de guerra -indicó con una reverencia. Por un momento Naruto contempló la sala: Se encontraban en una gran mesa y a sus costados la gente se encontraba sentada en silencio. La parte más interesante del lugar eran cinco cascadas en el extremo opuesto de ellos, la del centro era la mayor.
-¡Ahora el Maestro Paku y sus pupilos harán su demostración! -indicó señalando a un anciano que se encontraba junto a dos jóvenes. Dicho esto comenzaron a manipular el agua de las cascadas con maestría. La princesa se sentó junto al hermano de Katara haciendo que se incomodara.
-Soy Sokka de la Tribu Agua del Sur -indicó tratando de serenarse.
-Es un placer conocerte -dijo haciendo una pequeña reverencia.
-Aang-sensei, no me ha presentado... -comentó algo avergonzado el rubio. El joven calvo negó con la cabeza.
-Recuerda de lo que hablamos antes, nadie debe saber que hay dos Avatares hasta que sea el momento. Podría ponerte en peligro mi joven pupilo -resolvió mientras Naruto asentía convencido- ven, debemos hablar con aquel anciano -indicó Aang mientras Naruto lo seguía. Katara los vio acercarse al anciano y suspiró nerviosa.
-Maestro Paku, te presento a tu nuevo aprendiz. Él es el Avatar -comentó el jefe de la Tribu mientras el chico calvo hacía una reverencia. El anciano lo observó con algo de desprecio.
-No porque estés destinado a salvar al mundo tendrás un trato especial -indicó causando cierta confusión en el nómada Aire. Naruto carraspeó.
-Ah sí, él también será tu aprendiz. ¿Cual era tu nombre? -preguntó el jefe de la Tribu molestando al rubio.
-Soy Naruto Uzumaki, es un gusto estar bajo...
-Otra molestia más, espero que no nos retrases -indicó interrumpiéndolo, Naruto apretó su puño con fuerza. Aang suspiró resignado- si quieren aprender los veré a ambos afuera -concluyó alejándose de ellos. Hicieron una reverencia mientras sus amigos se acercaban a ellos.
-¿Qué sucede Sokka? te ves algo feliz... -preguntó el rubio. Sokka sonrió con orgullo mientras era observado por los Avatares y por Katara.
-¡He conseguido una cita con Yue! -exclamó con alegría.
-¡No, No! ¡Los movimientos deben ser más suaves! -exclamó causando fastidio en Aang- y tú, si el Avatar es malo tu eres el peor Maestro Agua que me ha tocado enseñar. ¡Tu Agua Control es débil! -exclamó haciendo que la ira surgiera desde dentro de Naruto.
-"Naruto-kun no debes enfadarte, si lo haces podrías obligarme a salir o algo peor..." -indicó el Kyubi calmando un poco al rubio, "¿A qué se refería Kurama con algo peor?" -pensó el rubio sin comprender el significado de sus palabras.
-¿Quien es ella? -preguntó Paku volviendo su rostro hacia la recién llegada.
-Ella es Katara, nuestra amiga quien quiere aprender -comentó Aang causando que el anciano la mirara con desprecio.
-Hum, una mujer jamás podría aprender el Agua Control -indicó con desprecio. Katara se llenó de rabia- y menos una niña.
-¿¡Qué dijiste anciano?! ¡Ven a pelear! -gritó asustando a ambos Avatares.
-No tengo tiempo para esto, mejor ve a practicar con las mujeres -sugirió dándole la espalda y enfatizando la última palabra. Katara no se pudo contener y formó un látigo de agua y lo golpeó en la nuca- Bien, si tienes tanta sed de aprendizaje te enseñaré algo -comentó controlando la nieve y convirtiéndola en agua.
La pelea había comenzado, el Maestro Paku atacaba rápidamente y a Katara le costaba esquivar cada ataque. Contraatacaba en cada ocasión que podía con excelentes técnicas que la convertían en una verdadera Maestra Agua.
-Maravilloso Agua Control, se ve que eres una espléndida Maestra -comentó con una sonrisa. Katara jadeaba y sus cabellos estaban algo despeinados.
-¿Aún así no me enseñará? -preguntó conociendo la respuesta.
-No
El combate continuó, la chica logró golpearlo dos veces con sus técnicas pero Paku era un gran guerrero. Con un movimiento, convirtió el Agua que estaba empleando en hielo y creó una prisión atrapando a Katara en un instante. Trató de escapar pero fue inútil, además sus cabellos estaban totalmente sueltos, lo que la hacía más hermosa de lo que era.
-¿Ves que tenía razón? una patética y débil chica estúpida nunca será rival para un verdadero Maestro Agua -indicó con una sonrisa orgullosa.
Naruto apretó ambos puños al oír aquello, no podía creer como hacía para contenerse y no golpear a aquel anciano. Comenzó a temblar, de repente no podía contenerse más, sentía una especie de energía que emanaba por su cuerpo. Sentía que perdería la conciencia a manos de su ira pero no quería, debía tranquilizarse.
Algo brillante le llamó la atención, ¿sería la luz de la Luna?, No, era una pequeña lágrima que surcaba el rostro. Toda su tristeza era acumulada en esa muestra de tristeza que le era el único modo de desahogarse. Aquel cruel anciano había hecho llorar a su amiga, aquello era mucho más de lo que podía soportar: tenía que darle una lección al Maestro Paku.
-¿Oh? ¿Ahora lloras? Eres patética, igual que todas las demás, no... -una onda expansiva de aire lo interrumpió.
La prisión de hielo se había quebrado y Katara ahora yacía en el suelo con la vista fija en un punto detrás de él. Se volvió asustado y le sorprendió lo que vio: su nuevo aprendiz, el rubio, tenía los ojos totalmente de un blanco brillante. El chico se elevaba en el aire con un remolino de Agua. Su peor elemento se manifestaba poderosamente.
-¿N-Naruto? -preguntó Katara sorprendida mientras Paku lo miraba incrédulo.
-¿Qué? ¿Pero no era el otro chico el Avatar? -cuestionó asustado de la ira que reflejaba el rostro del muchacho rubio.
En un instante, el agua envolvió a Paku y lo lanzó varios metros en el aire haciéndolo estrellar contra la escalera que tenían a sus espaldas. El anciano inmediatamente tosió sangre mientras se ponía rápidamente de pie.
-¡No! ¡Espera no me mates! -exclamó con terror el anciano ya que Naruto formó en su mano derecha una lanza de hielo. Alzó su mano en el aire y se preparó para lanzarla pero alguien lo detuvo.
Descendió poco a poco, Katara había tomado su mano izquierda y le dirigió una mirada de tristeza que tranquilizó al muchacho. Una vez en el suelo ambos sostuvieron un fuerte abrazo mientras la chica lloraba desconsoladamente. Recobró la conciencia rápidamente y se dejó llevar por un nuevo sentimiento que lo embargaba. Por un momento, sintió que estaba en su casa, la calidez del húmedo cuerpo de la chica lo llenó de una extraña felicidad.
-No llores Katara-chan -indicó separándose un poco y limpiando la suave mejilla de la chica mientras le sonreía- para mi siempre serás la mejor Maestra Agua que existe -comentó causando que la muchacha detuviera su llanto y lo mirara sorprendida. No supo por qué pero aquella sonrisa la cautivó.
-Bah, nunca será mejor que un hombre eso... -un golpe en la cabeza del anciano lo detuvo. Se volvió a ver al joven calvo que lo miraba con ira.
-¿No tuvo suficiente? ¿Es que acaso es tan cruel? -preguntó mientras Paku gruñía molesto.
-¿N-Naruto-kun? -aquella forma de hablar le hizo recordar a Hinata y su eterna timidez hacia él- Arigato -indicó acercando su rostro aún más hacia el rubio. En ese momento al chico no le importaba que lo vieran, quería permanecer junto a Katara por siempre.
Quería encontrar sus labios con los de aquel Avatar que siempre la había defendido y de quien ella había dudado un tiempo atrás. Era un sentimiento nuevo, extraño pero hermoso.
Una explosión hizo volver el rostro de ambos y separarse de inmediato. Una gran bola de fuego había impactado la gran muralla de hielo y en unos instantes más esferas continuaban explotando contra la estructura provocando que las estructuras se estremecieran.
-No puede ser, ¿la Nación del Fuego? -se preguntó el anciano. Los demás lo miraron asustados- vamos, debemos defender la Tribu.
-¿Estas bien Sasuke? -preguntó Zuko jadeante. Estaban empapados, si no fueran Maestros Fuego jamás hubieran sobrevivido en aquellas heladas aguas.
-Hum, considerando que casi no logramos atravesar la gruta submarina... -comentó poniéndose de pie y caminando fuera de la cueva. Zuko lo siguió en silencio, ambos debían encontrar la ubicación del Avatar primero.
Caminaron escondiéndose en las sombras de la noche, todo estaba tranquilo, había algunos guardias pero no se percataron de su presencia.
-Bien, ahora debemos buscar al Avatar, ¿por donde iremos? -preguntaba Zuko con curiosidad. Sasuke observaba en todas las direcciones en busca de algún indicio, de repente su rostro se detuvo en un punto en el horizonte.
-Allí, vamos -señaló un gran edificio que se alzaba imponente. El príncipe estaba impresionado de aquella habilidad, quiso preguntarle pero de repente una explosión los detuvo, se volvieron y pudieron observar una columna de humo lejana.
-La invasión ha comenzado -comentó Zuko mientras Sasuke asentía, se dieron media vuelta y continuaron hacia su nuevo destino.
Caminaron en silencio y evadieron los guardias hasta que llegaron hacia el lugar. Sasuke se dirigió hacia la izquierda donde una pequeña ranura estaba abierta, un pasadizo se podía ver por el hueco. Lo cruzaron y frente a ellos un largo sendero los llevó hacia un lago. El aire denotaba paz y tranquilidad y era más cálido que el de la Tribu en sí. La hierba crecía por todo el lugar y en el centro un círculo verde era rodeado por un lago donde nadaban dos peces, uno blanco y el otro negro.
-Vaya vaya, el Avatar y su novia -indicó Zuko mientras Sasuke permanecía con una sonrisa a su lado. Katara saltó del asombro y se dio media vuelta para mirarlos. Sokka se colocó enfrente de Yue para protegerla.
-¡No soy su novia! -exclamó sonrojada, no sentía nada por Aang más que amistad pero lo contrario ocurría con Naruto aunque no se lo diría a nadie, aún no.
-Veo que Naruto también medita, o aparenta hacerlo. De todos modos eso favorece nuestros planes -comentó el Uchiha al mismo tiempo que Zuko y Katara se ponían en posición de pelea.
-¡No dejaré que se lleven a Naruto! -exclamó golpeando con Agua Control a Zuko e impulsándolo lejos. Luego, lo apresó con hielo en el suelo y permaneció inmóvil observando a Sasuke quien permanecía de brazos cruzados.
-No puedo creer que alguien llegara a querer a ese dobe -comentó causando que la chica apretara los puños.
-¡¿Qué sabes tú de Naruto?! ¡No eres nadie! -exclamó con ira. El chico rió con desprecio.
-Sabes, yo era su compañero de equipo. Lo conozco bastante como para decir que era un perdedor que hacía travesuras para llamar la atención, nunca nadie lo respetó tampoco tuvo padres ni hermanos, siempre tan solo... -enfatizó la palabra "solo", le desagradaba decir eso, le hacía recordar así mismo.
-¿A qué te refieres con...? -no terminó de preguntar cuando una llamarada de fuego la había golpeado. Cayó inconsciente en el suelo mientras Sokka le gritaba a Yue que escapara. Sasuke se paró enfrente de él, Sokka quiso golpearlo con su Boomerang pero el chico lo bloqueó fácilmente.
-No te preocupes miedosito, no te haré daño -concluyó mientras cargaba al rubio quien había permanecido inmóvil junto a Aang. Zuko hizo lo mismo con el joven calvo y escaparon de allí en un instante.
-¡Maldición! ¡Soy tan débil! -exclamó golpeando el suelo con sus puños. Yue lo miró con tristeza. Lo ayudó a ponerse de pie y lo abrazó con fuerza.
-No, Sokka eres el chico más valiente que he conocido, te amo -confesó la chica besándolo. Sokka se sintió en las nubes, sus labios eran tan suaves, tan cálidos. No se separaron de inmediato, pero cuando lo hicieron ambos sintieron un gran vacío.
-¿Qué pasó con Aang y Naruto? -preguntó de repente Katara haciendo que ambos chicos volvieran a verla.
-Zuko y su amigo se los han llevado -comentó Sokka aún sonrojado.
-¡Debemos rescatarlos! -exclamó.
-¿Y bien Aang-sensei? -preguntó Naruto con impaciencia. Aang lo miró con preocupación.
-No he mostrado ninguna emoción tal como dijo Roku, aún así me he enterado que los espíritus de la Luna y del Mar están en peligro mortal.
-¡Debemos volver! -exclamó el rubio preocupado por sus amigos- es una lástima que no sepamos cómo -indicó pero Aang se encontraba observando un punto detrás de él.
-¿Eh? ¡Es Hei Bai! -señaló haciendo que Naruto se volviera para encontrarse con su viejo amigo: el espíritu blanco y negro.
Las llamas de la fogata hacían crujir la poca madera que habían colocado sobre ella. Zuko la había traído consigo para prevenir casos como esos y estaba aliviado de haberlo hecho.
-Así que por fin lo hemos conseguido, mis años de búsqueda han terminado. Podremos volver a casa -comentó el príncipe algo alegre. Sasuke sólo gruñó.
-"Naruto, has llegado muy lejos pero al fin te tengo" -pensó el Uchiha observando al rubio. De repente ambos Avatares abrieron los ojos al mismo tiempo y comenzaron a explorar la caverna para encontrarse con la sorpresiva mirada de ambos Maestros Fuego.
-¿Sasuke? ¿Tú también? -preguntó algo asustado el rubio mientras Aang se retorcía de sus ataduras. Ambos estaban apresados con cuerda.
-Hum, al fin despiertas dobe, no se resistan, es imposible que... -fue interrumpido por Naruto quien lo golpeó con una llamarada de fuego y lo lanzó contra el muro de hielo. El golpe en su cabeza lo dejó inconsciente de nuevo. Al mismo tiempo, Aang se había librado de las cuerdas y había golpeado a Zuko con su Aire Control dejándolo inconsciente junto a Sasuke.
-Vamos Naruto, debemos proteger a los espíritus.
-Así que estos son los espíritus del Mar y la Luna -dijo acercándose al lago donde los peces nadaban tranquilamente- General Iroh, imagina cuanto poder tendría la Nación del Fuego si destruyo la Luna, se me conocería como el "Zhao el conquistador" -comentó mientras metía en un saco al pez blanco. Inmediatamente el cielo y la Luna se tornaron rojos.
En ese momento del cielo descendió Appa cargando con Yue y los demás. Se acercaron corriendo hasta quedar frente a Iroh y a Zhao y a los soldados.
-¡Zhao, no te metas con los espíritus! ¡si destruyes la Luna el equilibrio se vería roto y hasta los Maestros Fuego tendríamos problemas! -exclamó haciendo dudar al comandante- ¡Suéltalo ya! ¡Si le haces algo te lo devolveré multiplicado por 10! -gritó e hizo que Zhao reaccionara. Liberó de nuevo el espíritu en el estanque donde volvió a nadar con tranquilidad. Esa paz lo puso furioso y, con una llamarada de fuego, asesinó al animal.
El cielo se tornó blanco y negro, en un instante los Maestros Agua perdieron sus poderes y no eran rivales para la Nación del Fuego que los capturó fácilmente.
-¡Zhao! -gritó Iroh con furia golpeando con un gran Fuego Control a los soldados y luego atacando al comandante quien temblaba de terror. Se escapó cuando tuvo la oportunidad.
-No puede ser, no... -dijo Aang arrodillándose frente a los peces, ya no había esperanza.
-La Nación del Fuego nos destruirá, no puedo creerlo -resolvió Sokka con tristeza. Yue supo que su momento había llegado.
-No, hay una forma de revivir el espíritu de la Luna -comentó Yue con seriedad causando que todos se volvieran para observarla- al nacer mi cuerpo era débil, estuve al borde de la muerte pero mis padres me trajeron aquí y el espíritu de la Luna me dio vida. Quizás pueda... devolvérsela -indicó acercándose al lago y tomando el pez blanco con ambas manos.
-¡Yue...! -Sokka fue interrumpido por Katara quien le negó con la cabeza mientras sostenía su hombro.
Algo extraño ocurrió, una luz brillante emergió de las manos de la chica y la herida del espíritu sanó de inmediato otorgándole nuevamente la vida. La muchacha lo depositó con cuidado en el lago y luego se desplomó en el suelo. Sokka corrió hacia ella y la sostuvo con ambos brazos, murió dándole un último beso al chico.
El cielo volvió a la normalidad y los poderes de los Maestros Agua regresaron de inmediato.
-Aunque todo volvió a la normalidad, no podrán ganarles a la Nación del Fuego -comentó Iroh con tristeza, no mostraba signos de orgullo ni de victoria. Parecía que aquella vez estaba de su lado.
-Si podremos -dijeron al unísono Aang y Naruto mientras entraban en estado Avatar.
-Otra vez escapamos, estoy harto de esto -indicó Zuko furioso. Tanto él como Sasuke se encontraban a salvo en su barco y se alejaban de la Tribu Agua del Norte. Iroh se acercó a ellos con una sonrisa.
-Hicieron lo correcto, luego de que Zhao fuera derrotado por ambos Avatares los demás barcos se retiraron. Hubiera sido muy peligroso quedarse allí, en especial luego de descubrir que hay un segundo Avatar -comentó Iroh causando que el Uchiha gruñera con ira.
-"Estuve tan cerca, Itachi se me aleja de nuevo" -pensó Sasuke resignado. Ya tendrían otra oportunidad.
-¡Señor! ¡Ese navío solicita permiso para abordarnos! -exclamó uno de los tripulantes del barco. Zuko dirigió su mirada para observar que a su lado un buque mucho mayor que el de ellos los perseguía de cerca.
-No los dejaremos, si es necesario combatiremos -indicó pero una llamarada de fuego azul golpeó al tripulante lanzandolo al agua. Los tres se volvieron para ver que frente a ellos había tres intrusos.
-Susu, ¿acaso esa es la forma de recibirme? -preguntó la chica del medio con una sonrisa maléfica. Zuko abrió los ojos indignado.
-¿Azula? ¿Qué haces aquí? -cuestionó con rabia. Sasuke se cruzó de brazos molesto con la situación.
-Querido tío, veo que sigues igual de anciano que siempre -indicó Azula con soberbia. Iroh rió largamente ante el comentario.
-¡Incluso trajiste a Mai! -exclamó Zuko mientras la tercera joven se acercaba y besaba sorpresivamente al príncipe. Sasuke miró con algo de asco la escena mientras se percataba de la apariencia de las tres: la novia de Zuko tenía los cabellos negros largos con dos moños en la parte superior y dos colas que recorrían la zona de su hombro hasta su pecho. Llevaba un kimono rojo con un chaleco negro en la parte superior y ojos grises.
Azula tenía los cabellos negros y dos mechones recorrían sus mejillas. Llevaba su pelo atado en un moño con una corona de princesa que hacía de sujetador. Vestía la usual armadura de la Nación del Fuego. Sus ojos eran de un bonito color ámbar.
La última joven tenía el cabello castaño recogido en una larga trenza y dos largos mechones le recorrían sus mejillas al igual que a Azula. Llevaba una camisa roja clara recortada en la zona de su vientre y unos pantalones del mismo color que se encontraban debajo de una falda más oscura. Sus ojos eran de color avellana (N/A como los míos, es decir, verde y marrón).
En un instante, se percató que era el centro de atención de ambas chicas. Suspiró resignado, no le convenía quejarse si aquella era la princesa de la Nación del Fuego.
-Soy Ty Lee ¿cual es tu nombre guapo? -preguntó insinuándose a Sasuke. El le dirigió directamente su mirada a Azula quien estaba algo celosa de la chica. Aquel sentimiento fue reemplazado por vergüenza.
-Uchiha Sasuke, es mi mejor amigo -indicó Zuko mientras sostenía en sus brazos a Mai. El Uchiha asintió causando que Azula se sonrojara, en verdad era muy apuesto- y un poderoso Maestro Fuego -concluyó el príncipe.
-Susu, veo que mejoras en la vida. Bien, debes saber que no he venido a verte simplemente.
-¿A qué se debe el honor de tu visita? -preguntó Iroh sin estar del todo convencido. Azula lo miró algo molesta de que fuera interrumpida.
-He estado observándote, has peleado contra el Avatar y su amigo quien dice ser el segundo Avatar. Y no sólo a ti, sino también a él -indicó señalándolo, Sasuke soltó un Hum mientras su brazo izquierdo era tomado por Ty Lee. Suspiró resignado mientras la princesa la miraba con furia, tenía celos pero no lo demostraría- y nuestro padre ha llegado a una conclusión.
-¿Una conclusión? -preguntó con nerviosismo el príncipe Zuko. Azula asintió con una sonrisa.
-Así es, ha decidido que puedes volver a casa. Tu honor fue restaurado.
Acá termina este capítulo. Pido disculpas por haberme tardado en actualizar y prometo que trataré de tardar menos.
Si pueden dejen sus reviews ya que me ayuda y me corrige al escribir, así como pueden aportar ideas que con gusto puedo incorporar a la historia.
Anakin Namikaze: Gracias por darme aquellos consejos, veré si incluyo alguno de esos elementos en la historia. Sería para darle un elemento único para Naruto.
gerymaru: Me alegra que te gustara mi historia. Si lees bien, a Naruto le cuesta aprender Agua Control solamente ya que es su elemento opuesto.
