Hola! acá les vengo a traer el sexto capítulo de mi fic luego de casi dos largas semanas sin actualizar. Espero que les guste!
Disclaimer: Los personajes de Naruto, de Avatar y de Dragon Ball no me pertenecen.
Advertencia: Contiene un poco de lemon suave.
Aclaraciones del fic:
-Hablando, situaciones u objetos llamativos
-Pensando, frases del pasado de cada personaje
Capítulo 6 : La isla del amor
Una semana había transcurrido desde la invasión. Naruto y sus amigos permanecieron durante ese tiempo en la Tribu del Agua del Norte practicando Agua Control con Paku quien reconoció su error y se disculpó con ellos, ahora era más amable. Sokka aún estaba triste por la muerte de la princesa Yue aunque lo había superado tratando de convencerse de que había sido para el bien del mundo.
Casualmente esa mañana, Aang y los demás partirían hacia el Reino Tierra.
-¿Realmente no pueden quedarse un día más?, aún deben continuar sus entrenamientos con el Maestro Paku... -comentó el jefe de la Tribu. Naruto negó con la cabeza.
-Lo siento pero aún debemos viajar a Omashu para ver al rey Bumi -concluyó el rubio montando a Appa con ambas riendas en las manos. Sus amigos asintieron con tristeza.
-Es verdad, aunque realmente deseamos poder volver aquí algún día -indicó Aang haciendo una reverencia junto a Katara mientras Sokka permanecía sentado en Appa con la cabeza entre las rodillas.
-De acuerdo, les deseo un buen viaje -resolvió el jefe mientras montaban al bisonte con rápidez. Todos los habitantes reunidos cerca de allí comenzaron a saludarlos.
-¡Appa yip-yip! -exclamó Naruto al tiempo que el bisonte se elevaba en los cielos.
Volaron un rato en silencio, interrumpido simplemente por el sonido de la suave y helada brisa que azotaba sus rostros. Cuando salieron de las aguas heladas y entraron a climas más cálidos a Naruto lo venció la curiosidad.
-¿Quién es Bumi? -preguntó el rubio. Aang se volteó a verlo.
-Ahora recuerdo que aún no viajabas con nosotros cuando lo conocimos. Bumi es el rey de la gran ciudad de Omashu y amigo personal de Aang. Es un excelente Maestro Tierra que podría enseñarnos a dominar la Tierra Control -explicó Katara, Naruto asintió sin soltar las riendas. Momo dormitaba acurrucado en su hombro.
-Entiendo, entonces nuestro próximo destino será Omashu. Con suerte, llegaremos hoy mismo y Sokka podrá aprender algo de Tierra Control ¿te parece bien amigo? -preguntó tratando de animar al muchacho. Sokka asintió sin mucha convicción.
-Etto, ¿Naruto? -el rubio se volvió a ver a su amigo, el joven calvo jugueteaba con sus dedos con nerviosismo. Suspiró, aquella actitud era exactamente igual a la de Hinata- primero debemos volver a Kyoshi -indicó con más seguridad, no como una orden sino como una petición para su mejor amigo. El rubio asintió recordando su antigua conversación.
-¡Ah! ¿así que quieres volver a ver a Suki? -preguntó Sokka rodeando al Avatar con un brazo mientras lo miraba con una sonrisa de complicidad.
-¿Qué haces Sokka? Pensaba que estabas deprimido... -indicó Katara mientras se cruzaba de brazos. Su hermano la miró con un puchero y volvió a su posición gruñendo. Todos rieron a carcajadas de la escena.
-Cambio de planes, ¡Volveremos a la isla Kyoshi! -exclamó Naruto comandando a Appa para que cambiara el rumbo.
-Había olvidado el aspecto de este lugar... -comentó Zuko con nostalgia. Mai caminaba a su lado sin apartarle la mirada. Su cabello no estaba sujeto por la cola de costumbre, ahora lo traía suelto y alborotado. Sintió un cálido beso en su mejilla y se volvió a su novia con una agradable sonrisa.
-No sabes lo mucho que te he extrañado, los días sin ti fueron extremadamente aburridos -comentó la chica abrazándolo. El chico ensanchó aún más su sonrisa y acercó sus labios a los de la chica con la esperanza de encontrarlos.
-Susu, realmente no es lugar para esta escena. Tenemos invitados presentes... -interrumpió Azula. La pareja se volvió a observar a los recién llegados, Ty Lee iba tomada del brazo de Sasuke como de costumbre y Azula la miraba con evidentes celos. El Uchiha permanecía en silencio, sin siquiera dirigirle una mirada a la chica que tenía a su lado y eso complacía a la princesa.
-¿Qué hacen aquí? -preguntó algo enfadado Zuko, Azula suspiró resignada.
-Nuestro padre nos ha pedido que viajemos a la Isla Ember, debe reunirse con sus consejeros en privado -comentó Azula con una sonrisa maléfica.
-¿La Isla Ember? -preguntó Ty Lee sin soltar a Sasuke. Zuko asintió molesto.
-Es una isla paradisíaca, solíamos acostumbrar a ir cuando eramos niños. Lo mejor del lugar son sus grandes playas -indicó la princesa imaginando por un segundo a Sasuke con su marcado cuerpo mientras se sonrojaba.
-¿Playas? debe ser un lugar muy romántico... -concluyó Ty Lee aferrándose más fuerte del brazo del Uchiha quien solo suspiró con molestia.
-Hemos llegado, será mejor que dejemos a Appa por aquí... -indicó Aang luego de aterrizar cerca de la entrada de Kyoshi. Había sido cuidadoso para que no se percataran de su llegada, ocultó al bisonte tras un bosque y se dirigieron hacia el poblado.
-Aang-sensei, ¿por qué no simplemente aterrizamos dentro de la ciudad? -preguntó Naruto causando que Katara y Sokka se volvieran a ver a Aang con curiosidad.
-No estoy seguro, creo que es porque estoy nervioso de que me rechace por abandonar Kyoshi -confesó asustado, Naruto le colocó una mano en el hombro.
-No te preocupes amigo mío, no hemos viajado tres días para irnos sin ella. Te aseguro que todo saldrá bien -dijo el rubio tranquilizando al Avatar. Katara y Sokka se acercaron a Aang y le sonrieron aumentando su confianza.
-Arigato chicos, de verdad.
Caminaron conversando animadamente la mayor parte del trayecto y, aunque Aang participaba de ella, aún estaba nervioso por la reacción que tendría Suki al verlo. No quería tener falsas esperanzas, seguramente ella lo odiaba por haberla abandonado.
-¡Miren es el Avatar! -exclamó uno de los habitantes al verlo ingresar. Los demás, al escuchar esto, corrieron a saludarlo con alegría y a pedirle favores. Incluso hubo ciertas niñas que habían formado un club de fans y le pedían su autógrafo.
-Me alegra verlos nuevamente -indicó el jefe del pueblo sonriendo, los recién llegados hicieron una reverencia al anciano- ¿qué los trae por aquí? -preguntó con curiosidad. Naruto le asintió al dubitativo Avatar para que revelara su petición.
-He venido a ver a Suki -comentó y el anciano volvió a sonreír.
-Esta allí, en el dojo. Ha entrenado duramente desde que te marchaste, estoy seguro que se alegrará de volver a verte. Puedes ir a verla si quieres, los demás acompáñenme a sus habitaciones -indicó mientras los aldeanos volvían a sus labores y Katara, Sokka y Naruto seguían al anciano dejando solo al Avatar.
Observó la entrada al dojo donde entrenaban las guerreras Kyoshi, se encontraba igual que como lo solía recordar. Caminó hacia la puerta mientras se percataba de que los demás edificios habían sido reparados. Subió las escaleras y se encontró frente a la entrada con el kanji de "guerreras" pintado en el centro. Se detuvo dudando de como lo tomaría, sin duda debía entrar pero tenía miedo de la reacción de su amada.
Abrió la puerta con suavidad, observando con disimulo el interior. Allí estaban las guerreras Kyoshi combatiendo entre ellas para entrenar, buscó con la vista a Suki pero no la pudo hallar debido a la cantidad de chicas que impedía ver más allá.
-Bien, debemos mejorar para que cuando el Avatar regrese podamos combatir a su lado -indicó resolvida Suki. Aang se percató de su presencia en el momento que las guerreras se detenían y hacían una reverencia a su oponente en señal de respeto- La próxima vez debemos ser capaces de expulsar al enemigo de nuestras tierras sin... -fue interrumpida por unos sonoros aplausos. Las demás se volvieron a observar al causante del sonido.
-Han mejorado mucho, realmente creo que pueden combatir a mi lado cuando deseen -dijo Aang con una sonrisa. Suki tardó unos segundos en percatarse de la identidad del muchacho pero, cuando lo hizo, corrió hacia él y lo abrazó con lágrimas en los ojos.
-¡Aang-kun! -exclamó mientras el muchacho le correspondía al abrazo. Estaba extrañamente más tranquilo al notar la reacción de la chica, Naruto no se había equivocado- ¡te he extrañado tanto! -confesó separándose un poco de él y besando sus labios con suavidad. Unos "aww" provenientes de las demás guerreras se hicieron notar en la habitación.
El beso duró algunos minutos, Aang sintió que estaba en el cielo y lo mismo ocurría con Suki, había echado de menos aquella sensación de felicidad. Se separaron por falta de aire y se miraron a los ojos como si hubieran pasado años desde la última vez que se vieron.
-Suki-chan, me he sentido tan solo sin ti, y-yo creo que te amo... -confesó Aang mientras la chica abría los ojos sorprendida de aquella revelación. De inmediato, abundantes lágrimas surcaron su rostro deshaciendo su maquillaje.
-Huele como a asilo de ancianos... -comentó Zuko. Mai observó la pequeña mesa repleta de cosas que ella consideraba "basura".
-Hai, me pregunto por qué... -respondió con sarcasmo. El príncipe asintió con asco.
-¿Quiénes son esas mujeres tan hermosas? -preguntó Ty Lee observando un cuadro en el que dos mujeres de cabellos negros posaban con sus traseros pegados uno al otro.
-¿No se nota?, somos Li y Lo -comentaron al unísono las dueñas de la cabaña imitando la posición del cuadro. Los demás chicos las miraron asqueados mientras Sasuke suspiraba.
-Este lugar es un asco... -indicó Mai apartando su mirada de ambas ancianas.
-Sabemos que están molestos porque los obligaron a venir aquí, pero al menos deberían darle una oportunidad a la playa -comentaron al unísono mientras Azula asentía con felicidad: podría ver el cuerpo de Sasuke- ¡Hora de ir a la playa! -exclamaron mientras se quitaban las prendas superiores y quedaban en mallas. Mai cubrió los ojos de Zuko y Ty Lee abrazó al Uchiha quien no se resistió causando más envidia en Azula.
-Es bueno tener una cita y relajarse de vez en cuando, ¿no crees Aang-kun? -preguntó Suki mientras el chico asentía sonrojado. Se habían recostado frente al lago de la isla Kyoshi, ambos abrazados entre sí.
-Me gustaría pasar toda mi vida en este lugar, es tan... hermoso -indicó Aang mientras la chica lo miraba confundida- en realidad, quiero estar junto a ti para siempre -confesó el Avatar causando un fuerte sonrojo en la chica, todo pasaba tan rápido para ella pero estaba agradecida de que fuera así.
-Sé que no te lo he dicho antes -dijo la muchacha colocándose arriba del chico quien permanecía recostado. Lo miró a los ojos, y él hizo lo mismo. Lo besó con pasión y él le correspondió el gesto, por un momento se dejó llevar y algo comenzó a crecer en la zona de la entrepierna afirmándose con fuerza en el trasero de la muchacha causando que de inmediato se separaran sus labios. Le sonrió sonrojada y él la observó sorprendido- pero te amo.
Caminaron por la playa, Zuko iba junto a Mai cargando una sombrilla mientras observaban a todo el mundo con desprecio. Ty Lee sujetaba el brazo de Sasuke mientras sonreía sonrojada. El chico llevaba en su hombro el bolso de la joven mientras maldecía en pensamientos. Se detuvieron en una zona libre, el Uchiha lanzó el bolso hacia el suelo mientras la muchacha se separaba de mala gana de su brazo.
Los cinco estaban vestidos de diferente manera aquel día. Las tres chicas vestían trajes de baños distintos. El de Ty Lee era blanco, y la prenda superior tenía dos tiras blancas que llegaban hasta sus hombros. La parte inferior también era blanca. Por otro lado Azula llevaba un traje de baño rojo sin tiras y un collar así como una zona inferior del mismo color. Mai vestía una falda que llegaba casi hasta sus pies de color rojo y la prenda superior era del mismo color. Zuko vestía su usual túnica roja y dorada y Sasuke vestía casi de la misma manera.
-¿Necesitas ayuda? -preguntó un muchacho delgado que se había acercado a ella. La misma observó a Sasuke y el suspiró.
-Seguro, ¡Arigato! -agradeció mientras Sasuke tomaba el pesado bolso y lo lanzaba hacia el chico haciéndolo caer. El mismo lo observó molesto mientras desempacaba las cosas de Ty Lee y colocaba la manta sobre el suelo. La misma era lo suficientemente grande para dos personas.
-¿Puedo recostarme a tu lado? -volvió a preguntar el muchacho pero fue detenido por Ty Lee.
-Lo siento pero está reservado para mi novio, ven Sasuke-kun -indicó mientras el Uchiha se aproximaba con resignación y se recostaba junto a ella. Azula hervía de rabia cuando oyó lo que la chica dijo, sus celos estaban al máximo. El muchacho que permanecía enojado de pie la miró con tristeza- El Sol nos impide ver a ambos, ¿serías tan amable de moverte un poco a la...? -pidió pero en un segundo el chico estaba cubriendo el Sol con su cuerpo. Haciendo sombra para ambos- Perfecto, ahora tenemos tiempo para estar solos ¿no crees Sasuke-kun? -preguntó sonrojada mientras se daba media vuelta y acercaba su cuerpo hacia el muchacho. El Uchiha pudo sentir los pechos de Ty Lee en su brazo y se sonrojó de inmediato. El muchacho que cubría el Sol lo miró mientras temblaba de rabia así como Azula.
-Toma -dijo Zuko ofreciéndole a Mai una caracola.
-¿Para qué quiero esto? -preguntó aburrida.
-Lo vi y me pareció lindo -resolvió el muchacho. Mai apartó la mirada de él.
-Quizás les parezca así a las chicas tontas
-¡Olvídalo! -exclamó Zuko enfadado mientras lanzaba la caracola lejos. Un joven con gran musculatura lo recogió y se percató de la presencia de Ty Lee. Se acercó a ella y se lo ofreció.
-Es muy bello -concluyó tomándolo entre sus manos.
-Pero no tanto como tú -dijo el recién llegado. El chico que cubría el Sol se apartó para observar con furia al intruso.
-¡Oye esa es mi...! -fue interrumpido por Ty Lee quien se cubrió ambos ojos, el muchacho reparó su error volviendo a cubrir a ella y a Sasuke.
Azula se percató de un juego de voley que se llevaba a cabo en aquellos instantes.
-¡Holgazanes! ¡Es nuestro turno! -exclamó- ¡Ty Lee, Sasuke vengan aquí de inmediato! -llamó Azula y la chica tomó de la mano a Sasuke y se acercaron corriendo hacia ella al mismo tiempo que Mai y Zuko lo hacían también. Cuando estuvieron reunidos, tanto Sasuke como Zuko se quitaron sus túnicas revelando sus físicos bien definidos y causando que todas las chicas de la playa centraran su atención sobre ellos.
Se colocaron en el campo de juego, jugaban cinco contra cinco. Se reunieron para planear su estrategia.
-¿Han visto a esa chica? Tiene una protuberancia en el pie izquierdo, estoy segura que sufrió una lesión cuando era niña. Si lanzamos todos los ataques a esa zona destruiremos a su equipo -indicó Azula mientras los demás asentían y Sasuke suspiraba resignado.
El partido no duró mucho tiempo, en unos minutos habían ganado con una victoria aplastante.
-¡Sufrieron la derrota de sus vidas! ¡nunca podrán recuperarse de la vergüenza y la humillación! -exclamó con una sonrisa maléfica- Fue un gran partido -concluyó mientras los demás la observaban resignados.
-Voy a dar una fiesta esta noche, podrías venir... -dijo un muchacho de la Nación del Fuego a Ty Lee.
-¡Claro! Adoro las fiestas -comentó sonriente.
-Tu amiga también puede venir -indicó el otro muchacho mientras Mai lo miraba con desprecio.
-¿Y que pasa con nosotros? ¿no piensan invitarnos? -preguntó Azula acercándose. Ambos se miraron confusos- ¿no saben quienes somos verdad? -cuestionó desafiante.
-¿Ustedes no nos conocen? Somos Chan y Ro jian -comentó Chan con una sonrisa. Zuko se acercó a ellos con furia pero Azula lo detuvo con su brazo- Muy bien, están invitados, pero les advierto los chicos más importantes de la Nación del Fuego asistirán así que traten de comportarse -volvió a comentar Chan preocupado.
-Haremos lo posible -indicó Azula maléficamente.
-¿Me llevarás la fiesta verdad Sasuke-kun? -preguntó Ty Lee abrazando a Sasuke mientras el Uchiha gruñía disimuladamente. Chan y Ro jian se miraron decepcionados.
-Me pregunto... -dijo Naruto mientras sus amigos disfrutaban de la abundante cena. La noche estaba en su máximo punto.
-¿Qué sucede? -preguntó Katara curiosa, el chico la miró y le sonrió.
-No te preocupes por Aang, estoy seguro que se está divirtiendo en grande con Suki. ¿Y quién no lo haría? teniendo a una chica tan hermosa como ella... -comentó atiborrándose de comida. Katara negó con la cabeza en señal de decepción mientras Naruto reía a carcajadas.
-"¿Cuando se lo dirás?" -la voz de Kurama interrumpió su risa. Se transportó a la habitación del Kyubi quien disfrutaba de su almuerzo.
-"Creía que aún no era el momento de revelar tu existencia Kurama-san..." -indicó causando que el biju lo observara sonriente.
-"Sabes a lo que me refiero, verás vivo dentro tuyo y conozco tus sentimientos" -dijo el Kyubi. Naruto creyó que bajo esos ojos rojizos de animal el muchacho leía todo su ser.
-"Aún no puedo, ¿qué pasa si...?"
-"¿Te rechaza?" -completó de inmediato. Naruto abrió ambos ojos con sorpresa. Kurama asintió victorioso- "he visto lo que ocurrió aquella vez, no creo que te rechace, además se siente culpable" -comentó el pelirojo. El rubio estaba confundido.
-"¿Culpable?" -preguntó sin lograr entenderlo. El muchacho volvió a asentir con impaciencia.
-"Por creer que eras un soldado de la Nación del Fuego, quiere retribuírtelo de alguna manera pero, simplemente, no se anima a hacerlo. Deberías tomar la iniciativa" -le aconsejó el Kyubi. Naruto asintió algo nervioso.
-"L-Lo intentaré, arigato Kurama-san" -agradeció el rubio. El Kyubi volvió su mirada a su cena.
-"Será mejor que vuelvas" -comunicó el pelirojo y, casi de inmediato, la sala desapareció y volvió junto a sus amigos quienes conversaban alegremente.
-¿Katara tienes un minuto? -preguntó sonrojado. La chica lo miró sorprendida al igual que Sokka- tenemos que hablar.
-Suki-chan, no sé si deberíamos hacer esto... -resolvió el Avatar algo nervioso.
-¡Dame un segundo! -exclamó la chica desde el cuarto de baño- perdona la tardanza. Este maquillaje es muy difícil de quitar -comentó la muchacha entrando a la habitación. Por primera vez, Aang pudo ver el rostro de la hermosa chica- ¿qué te parece? -preguntó con sonrojo.
-Eres tan hermosa sin maquillaje -indicó el joven calvo. La chica se sonrojó furiosamente mientras se acercaba a la cama. Se sentó junto a Aang en el borde de la cama- ¿está bien que lo hagamos?, es decir, te amo y tú me amas y además tengo 112 años y tú 15 y... -fue interrumpido por un dedo en su boca. Suki le sonreía con picardía.
-He esperado tanto tiempo por estar junto a ti, que decidí que estaría contigo para siempre -concluyó recostándose encima suyo.
Los besos comenzaron, en unos minutos Aang se había perdido en el suave perfume y en los húmedos labios de Suki la cual se desnudó de inmediato. Su cuerpo reaccionaba de la misma manera, no supo como pero en un instante su miembro estaba al desnudo y se sujetaba firmemente con la entrada de la chica pero sin penetrarla.
-N-no puedo más, p-por f-favor... hazme tuya -susurró la muchacha incitando al chico a penetrarla y eso hizo.
La nueva sensación era perfecta, dolió para ambos al principio pero luego ambos cuerpos se unieron en un solo movimiento de caderas. Aang fue olvidando todo lo que quería: sus amigos, sus Maestros, su vida en el Templo del Aire del Sur, todo se alejaba de él en esos maravillosos momentos en los que Suki le había entregado su virginidad solo a él. No podía ser más feliz.
El interior de la chica era tan húmedo y apretado que apenas tenía tiempo para respirar, la habitación de la casa vacía se llenó de gritos de placer y de algunas palabras que surgían por el momento. Luego de lo que pareció una eternidad llegaron al momento cúspide y acabaron al mismo tiempo, Aang sintió pena cuando tuvo que abandonar el cálido interior de la chica pero estaba agotado, sólo se recostaron uno enfrente del otro con ambos pares de ojos fijos en los del otro y con una sonrisa que daba a entender su felicidad.
-¿A-Aang-kun? -preguntó la chica con cansancio.
-¿Qué sucede Suki-chan?
-Te amo -concluyó con cariño.
La fiesta estaba en su apogeo. Habían sido muy puntuales debido a la insistencia de Azula aunque en poco tiempo los invitados comenzaron a llegar.
-¡No importa quien llegó primero, me gustan todos! -exclamó Ty Lee apartándose del grupo que la acosaba.
-¿Pero cual te gusta... de verdad? -preguntó uno de ellos.
-¡Nadie! ¡Me gusta Sasuke-kun! -gritó nerviosa golpeando a cada uno de ellos con sus habilidades e inmovilizándolos en el suelo. Se alejó de ellos dando piruetas.
Azula se encontraba parada en el centro del salón, aburrida y triste de estar sola. Se había puesto sus mejores ropas para llamar la atención de los chicos pero no lo consiguió. Su mirada se clavaba en el suelo del lugar.
-Hum, ¿tienes sed? puedo traerte algo de beber si quieres... -indicó un muchacho que se había aproximado a ella. La chica elevó su vista emocionada y se encontró con aquel muchacho que jamás había esperado que le hablara: Sasuke Uchiha.
-¿S-Sasuke? H-Hai me encantaría -respondió causando que el chico asintiera y se diera media vuelta en dirección a la barra. Lo observó alejarse: estaba muy apuesto con la túnica de príncipe que Zuko le había regalado para la fiesta.
-Me alegra mucho que estés aquí, esos chicos no me dejaban en paz. No entendían que mi único amor es Sasuke -comentó Ty Lee. Azula desvió su mirada de ella, estaba molesta por su suerte- ¿dónde está él? - preguntó observando en todas las direcciones.
-Escucha Ty Lee necesito tu consejo, verás hay un chico... -confesó Azula pero fue interrumpida por la emoción de su amiga.
-Sé lo que debes hacer, si quieres gustarle a un chico sólo observarlo, sonríe mucho con todo lo que te diga aunque no sea divertido -indicó Ty Lee sonriente. Azula lo pensó un poco.
-Pero eso suena tonto y superficial..., lo intentaré -dijo Azula y su amiga asintió.
-Ahora que ya lo sabes dime, ¿haz visto a Sasuke? Quería darle una gran sorpresa... -comentó susurrante Ty Lee. Azula supo que si quería al Uchiha para ella debía mentirle a su amiga, y no dudaría en hacerlo.
-Se ha ido a casa a... ¡peinarse! -exclamó inventando la historia. Su amiga la miró confundida- ya sabes, por ese alborotado cabello que tiene -concluyó terminando de convencer a Ty Lee.
-¡Bien! Eso favorece mis planes, ¡nos vemos más tarde Azula! -se despidió saliendo de la mansión de Chan. Justo en ese momento Sasuke se acercaba con un vaso de jugo de frutas.
-Me pareció escuchar a Ty Lee por aquí... -comentó deteniéndose frente a la nerviosa princesa.
-¡Ah! ¡debió ser tu imaginación! -exclamó con una falsa y exagerada sonrisa. Sasuke elevó una ceja desconfiado pero luego suspiró con resignación.
-Como sea, te he traído algo -espetó sin sonreír y sin perturbar su tranquilidad. En cambio la princesa no dejaba de sonreír falsamente lo cual irritó algo al Uchiha.
-¿Para mi? ¡Arigato! -exclamó bebiendo un sorbo. En realidad estaba delicioso.
-No me gusta esta fiesta, es ruidosa. Iré afuera -comentó mientras se dirigía al amplio balcón de la mansión. La chica lo siguió de cerca.
-¡Tienes razón! ¡Será mejor que te acompañe! -volvió a exclamar mientras lanzaba el vaso en dirección a una pareja de jóvenes que conversaban tranquilamente. El mismo golpeó y empapó al muchacho causando las risas de los demás.
Caminaron en silencio atravesando el grupo de invitados que bailaban y reían animadamente. En un par de segundos se encontraban en el tranquilo balcón que ofrecía una espléndida vista del mar. Ambos se apoyaron contra la cerca del balcón.
-En momentos como este, me gustaría alcanzar mi meta... -comentó Sasuke. Azula rió a carcajadas pero no por el hecho de que hubiera dicho algo gracioso, sino porque Ty Lee se lo había aconsejado momentos antes. El Uchiha volvió su penetrante mirada y la clavó en ella haciendo que detuviera su risa y se intimidara. Nunca había sentido algo parecido- deja la risa falsa, no me gusta la gente que quiere aparentar lo que no es -comentó causando que el corazón de la princesa se detuviera, asesinaría a Ty Lee por aquello. El muchacho suspiró con resignación- por el contrario, tú me gustas mucho como eres -confesó Sasuke acercándose a ella. Azula estaba helada, no podía creer lo que oía.
-¿Q-qué? ¿Te gusto? -preguntó sin poder creérselo. El chico suspiró molesto mientras la abrazaba y la besaba sorpresivamente. La chica se dejó llevar por el grandioso momento que estaba pasando. Se separaron luego de unos instantes.
-Eres preciosa, me cuesta admitirlo -volvió a confesar el muchacho. La chica estaba muy sonrojada pero feliz a la vez, sabía que aquella confesión es la que siempre había estado esperando.
-¡Ten cuidado! ¡Esa comida que tiraste era para mi novia! -exclamó Zuko furioso. Volvió su vista al banco donde se encontraba su novia y se enfureció aún más al percatarse de que había otro muchacho junto a Mai. Corrió hacia él y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, lo lanzó lejos haciéndolo girar para luego caer en el suelo.
-¿Qué haces? -preguntó el chico quien era Ro Jian.
-¡Aléjate de mi novia! -exclamó con rabia.
-Relájate, sólo es una fiesta... -dijo acercándose pero el príncipe lo empujó con gran fuerza contra un jarrón rompiéndolo en mil pedazos.
-¿Qué te sucede Zuko? ¡Te irritas por cualquier cosa! -exclamó molesta Mai.
-¡Tú solo te dedicas a hablar! -gritó furioso.
-Se acabó Zuko -concluyó dándose media vuelta y cruzándose de brazos.
-¡¿Quién rompió mi jarrón?! -preguntó asustado Chan.
-¡Él fue! -señaló Ro Jian a Zuko.
-¡Suficiente, fuera de aquí! -exclamó Chan, Zuko asintió molesto mientras se marchaba de allí.
-Ha cambiado mucho, realmente no esperaba volver aquí... -comentó el príncipe a los demás. Las llamas de la fogata chisporroteaban por momentos mientras consumían los viejos retratos de él junto con sus padres y Azula.
-Lo siento Zuko, de verdad -comentó Mai arrepentida. El príncipe asintió conmovido y besó a la muchacha en la mejilla mientras la rodeaba con un brazo. Sasuke era tomado de ambos brazos por Azula y Ty Lee.
-¡Ty Lee! ¡Ya te hemos dicho, ahora somos pareja! -exclamó la princesa algo molesta.
-Lo sé, es sólo que me gustan mucho los brazos de Sasuke-kun -comentó aferrándose aún más a ellos. El chico suspiró resignado mientras besaba en la frente a su nueva novia la cual se sonrojó y permitió, por primera vez, que Ty Lee lo abrazara.
-Aún no puedo creer que mi mejor amigo sea el novio de mi hermana, espero que puedas hacerla feliz... -comentó algo preocupado. Sasuke asintió resignado observando a Ty Lee y Zuko, que estaba muy molesto, se percató de aquello- no puedo entender por qué siempre te encierras en tu mundo de perfección, ¿no puedes entender que Sasuke no será tuyo?, chica de circo... -dijo el príncipe causando que Ty Lee derramara unas pocas lágrimas.
-¡Tú no sabes lo difícil que era convivir con seis hermanas todas idénticas a mí! ¡Me uní al circo para alejarme de todo eso y estoy muy feliz de haberlo hecho! -exclamó la muchacha limpiándose ambos ojos.
-Si crees que eso era difícil, es porque tu no sabes lo que fue mi vida en la niñez. Soy una hija única que siempre tuvo lo que quiso mientras se comportara, no podía meterme en problemas ya que eso arruinaría la carrera política de papá... -confesó Mai mientras Zuko se ponía de pie y caminaba con ira hacia la orilla de la playa.
-Mi padre me hizo esta cicatriz. Por muchos años he esperado que me aceptara pero ahora que lo ha hecho me siento vacío... -comentó Zuko tocándose su ojo izquierdo.
-¿Por qué no nos cuentas de ti Sasuke-kun? -preguntó Ty Lee con una sonrisa. El chico desvió su mirada hacia el suelo recordando el traumatizante incidente en el que sus padres habían muerto.
-Mi hermano, el que una vez creí alguien amable y bondadoso asesinó a todo mi clan en una sola noche. No tuvo piedad con nadie, ni siquiera con nuestros padres -confesó furioso- ahora mi único objetivo es la venganza -concluyó sombrío. Azula lo abrazó con cariño mientras Zuko lo miraba incrédulo y Mai cambiaba su forma de pensar sobre el Uchiha.
-Parece que estamos un poco tensos luego de la fiesta, si tan solo... -indicó Ty Lee poniéndose de pie con una sonrisa. Los demás la imitaron.
-Creo que llegó la hora de hacerle una visita sorpresa a Chan -comentó Zuko sonriente.
-¿Qué sucede Naruto-kun? -preguntó la muchacha con una sonrisa que lo puso más nervioso al rubio. Tragó saliva buscando las palabras adecuadas.
-Verás hay algo que debo decirte, se trata de... -fue interrumpido por la Maestra Agua.
-No, yo debo decirte algo antes -comentó mientras tomaba una pausa. El corazón del rubio latía con fuerza- me... siento culpable por lo que te dije, estoy realmente arrepentida de haber sido tan estúpida -indicó con tristeza. El chico se relajó de inmediato.
-No te preocupes por eso Katara-chan, no debes sentirte mal por aquel incidente, es decir cualquiera pensaría eso de solo verme -comentó mientras la chica asentía agradecida.
-¡Arigato Naruto-kun! -exclamó mientras lo abrazaba. Se sorprendió un momento pero luego se dejó llevar por la inmensa calidez de la preciosa joven- me alegra el haberte conocido -confesó sonrojándose y separándose un poco del muchacho lo miró a los ojos.
-¿K-Katara-chan? -preguntó sorprendido. La chica rió un poco de su inocencia.
-Me gustas... mucho Naruto-kun -volvió a confesar. El tiempo se detuvo en aquel instante en que sorpresivamente sus labios se juntaban en una unión tan esperada por ambos.
Era tan hermoso, esa calidez que había en su cuerpo también estaba presente en sus labios. La suavidad de los mismos causó una gran felicidad en el muchacho, era el primer beso de ambos, uno que no olvidarían jamás.
-"Arigato, Kurama-san"
Acá termina este capítulo. Pido disculpas por haberme tardado en actualizar y prometo que trataré de tardar menos.
Si pueden dejen sus reviews ya que me ayuda y me corrige al escribir, así como pueden aportar ideas que con gusto puedo incorporar a la historia.
Gypsy celta : Me alegra que te gustara, espero que puedas seguir leyendo!
Anakin Namikaze : Al fin se besaron jaja, espero que te guste este cap también.
