Heeey, ¿qué tal? Vengo con una nueva historia, esta vez es un NejiTen.

Antes de que comiencen a leer, deben saber que esta historia es una colaboración junto con GSMatsuri con quien ya había trabajado antes en "Relojes de Arena". Esta historia es una continuación directa de Relojes, por lo que les recomiendo que antes de leerla, se pasen por allá, pueden encontrar mi parte y la de GSMatsuri en nuestros perfiles (les será un poco difícil entender algunas cosas si no la han leído).

Ahora, una pequeña aclaración, la historia se desarrolla en tempos diferentes, una vez que vayan leyendo se irán dando cuenta, por ahora les dejo con el primer capítulo y no olviden que este es el punto de vista de Neji, para ver el de Tenten, vayan al perfil de GSMatsuri.

...

"El deber de un noble es siempre mantener las apariencias, jamás permitir que nada ni nadie dañe tu reputación, tu destino es ser un ganador"

Cada vez que pienso en las palabras que desde niño me ha dicho mi tío, no puedo evitar sentirme incómodo con ellas, ¿por qué siempre tengo que hacer todo lo que me dice? Supongo que es porque así es la vida, ¿no?

Hoy no es un día diferente del resto, a pesar de que tiene algo particular.

—Hoy cumples dieciséis años, por eso, te llevaré a un lugar especial —dice mi tío, el noble y político Hiashi Hyûga. Su expresión dura y seria siempre me intimida, me ha adoctrinado a seguir todas sus instrucciones desde que tengo memoria.

Mi madre murió cuando nací, así que jamás pude conocerla. Por otro lado, mi padre, el hermano gemelo de mi tío, era comerciante y se dedicaba a las exportaciones. Fue asesinado mientras estaba fuera, trayendo nueva mercancía, cuando yo tenía cinco o seis años, no puedo recordarlo con exactitud. Su nombre era Hizashi, apenas tengo presente en mi mente su expresión amable, a pesar de que su cara y la de mi tío son exactas, nunca se me han hecho parecidos.

—¿A dónde iremos, tío? —pregunto. Me encuentro en el despacho de mi tío, desde donde hace todos sus negocios y planea su campaña política, esperanzado en conseguir un alto puesto en las siguientes elecciones.

Desde que Japón dejó de lado el sistema feudal, se han escogido a los representantes de modo electivo, por la gente del pueblo, pero es bastante inconveniente, ya que sólo una pequeña minoría es la que puede votar, sólo los hombres y, a una cierta edad, la cual yo todavía no he alcanzado.

—Ya lo verás por ti mismo cuando estemos ahí, Neji —me responde. Yo doy un asentimiento de cabeza—. Espérame en la sala principal, iré en unos minutos.

Hago una leve reverencia a mi tío antes de salir de su despacho. A pesar de ser un hombre duro y tosco, él no es una mala persona, después de todo, es quien se ha hecho cargo de mí desde que me quedé huérfano, sus hijas son como mis hermanas pequeñas, ambas me tratan como si yo fuera también el hijo de su padre.

—Neji nii-san —escucho la voz de la mayor de mis primas mientras voy por el pasillo hacia la sala. Miro hacia un costado, ella está saliendo de su habitación. Sus ojos de color perla son iguales a los míos, pero sus facciones son delicadas y dulces.

—Hinata-sama —le saludo, haciendo una reverencia como la que hice ante mi tío.

Ella sonríe elegantemente.

—Sabes que no debes hacer eso cuando estamos solos, Neji nii-san —me recuerda, tan amable como siempre—. Feliz cumpleaños, espero que hoy sea un gran día.

—Gracias —le respondo, correspondiendo a su sonrisa con otra un poco más recatada.

—¿Irás a algún lugar con mi padre? —pregunta curiosa.

Yo asiento con la cabeza.

—No estoy seguro de dónde planea llevarme, pero dudo que sea algo malo —contesto, mi prima asiente con la cabeza y vuelve a sonreír.

Hinata-sama es la próxima heredera de toda la fortuna de mi tío, es su primera hija y, por tanto, es a quién le corresponde, a pesar de ser una mujer. Mi tío siempre dice que debe conseguirle un marido pronto, ya que ella ya tiene quince años, pero sé muy bien que Hinata-sama tiene un enamorado secreto, por lo que he tratado de convencer a mi tío de que le dé un poco más de tiempo para crecer, sé que aquello podría destrozar el corazón de mi prima.

Después de despedirme de ella, me dirijo hacia la sala para esperar a mi tío, Hiashi-sama, no pasa mucho tiempo hasta que él aparece y, con tan sólo un gesto de cabeza, me indica que debemos partir. Me levanto del asiento en donde he estado descansando y le sigo a pasos rápidos.

Abro mis ojos en un lugar sumamente extraño y poco familiar, ¿qué es esto? Frente a mí hay una especie de túnel oscuro, bajo mis pies hay agua que fluye a través del túnel. Miro a mi alrededor, veo el cielo azul, despejado, hay mucho sol, siento calor. Miro mis manos, mis brazos están desnudos, mi torso también lo está.

¿Qué es esto? ¿Cómo podría estar sin vestimenta a la intemperie?

—¡Oye, idiota, date prisa! —escucho que alguien vocifera detrás de mí. Me volteo para ver a esa persona, que solamente está vistiendo... ¿ropa interior? O algo así, no lo comprendo.

Vuelvo a ver hacia el frente, el túnel continúa ahí.

—¡Que saltes! —insiste ese tipo "desnudo".

No sé por qué razón le hago caso, supongo que esta es la única manera de salir de ahí, así que me lanzo por el túnel. Mi vista se nubla al instante, no puedo ver nada, todo es extremadamente negro; sin embargo, llego a un punto en donde puedo ver una luz brillante al final, esa luz me ciega por un segundo y, cuando me doy cuenta, estoy totalmente rodeado de agua.

Mi cuerpo se siente pesado y una de mis piernas se entumece, no puedo moverla, así que no logro salir a la superficie, comienzo a tragar agua y a agitar los brazos para conseguir flotar, pero mientras más lo hago, más me hundo.

—¡Ayuda! —logro dar un grito.

Luego todo vuelve a ser negro.

—Hemos llegado —dice el tío Hiashi, deteniéndose en medio de una de las calles de la ciudad. Cuando miro frente a nosotros, observo aquel edificio con los ojos muy abiertos.

Nos encontramos en el barrio de Yoshiwara, en donde trabajan las Oiran. Jamás he estado aquí antes, pero sé perfectamente lo que hacen en un lugar así, mi tío suele frecuentarlo con sus socios, esta es la zona donde los hombres reciben favores sexuales de las señoritas.

No puedo decir nada mientras mi tío ingresa al lugar y saluda a la mujer que parece estar a cargo, me la quedo mirando durante un largo rato mientras él intercambia palabras con ella, su apariencia me sorprende muchísimo. Tiene un kimono colorido, bordado con pájaros y nubes de tono dorado, su cabello está tomado y tiene muchos adornos en él, es muy ostentosa, pero más que eso, me llama la atención el maquillaje blanco que cubre su cara, mientras su labio inferior está pintado de rojo.

—Él es mi sobrino, acaba de cumplir los dieciséis años y es tiempo para que se convierta en un hombre —dice Hiashi-sama, aquello me llama la atención y volteo a verlo, me siento demasiado incómodo con esto.

—Ya veo —responde aquella mujer, su voz es muy melosa, pero melodiosa. Debo admitir que sus rasgos faciales, incluso con ese maquillaje, son sumamente bellos—. ¿Te gustaría una mujer experimentada? ¿O prefieres a alguien nueva? —dice, dirigiéndose a mí.

Abro mi boca para responder, pero no sé qué decirle, no tengo idea sobre estas cosas.

—Cualquiera... —digo en un hilo de voz.

Mi tío suelta una sonora carcajada, parece que se ha dado cuenta de lo nervioso que estoy, así que intenta ayudarme.

—¿Tienes alguna chica nueva? Ya sabes a qué me refiero, que sepa guardar secretos, sobre todo —le comenta a la oiran, ésta asiente con la cabeza.

—Tengo a una chica —dice ella—. Es nueva y casi no habla nuestro idioma, la trajimos desde China.

Hiashi-sama frunce el ceño, no parece muy convencido.

—¿Una extranjera? —cuestiona en tono despectivo.

La ostentosa mujer dibuja una suave y elegante sonrisa, mientras vuelve a asentir con su cabeza, me sorprende que pueda siquiera moverla con ese peinado tan grande y llamativo que lleva.

—Oh, no se preocupe, ella ha sido personalmente entrenada por mí, le aseguro que es una jovencita extraordinaria.

Cierro mis ojos un momento, me parece increíble que tengan ese tipo de conversación conmigo presente, sé que esto es normal a mi edad, pero es extrañamente molesto.

—Entonces llévalo con ella —dice Hiashi-sama.

La oiran que parece ser la maestra del lugar, me mira, sonríe y me hace un gesto para que yo la siga. Mis pies se mueven diligentemente detrás de ella.

Me conduce por un pasillo largo, veo que hay muchas puertas deslizables, todas están cerradas. El piso de tatamis cruje bajo mis pies cada que doy un paso, me siento nervioso, así que trago saliva.

—Es aquí —dice ella, parándose frente a una habitación que también está cerrada.

Desliza la puerta e ingresa, yo entro después de ella.

—Tenten, tu primer cliente está aquí —dice, señalándome—. Tienes suerte, es un joven apuesto y es de tu edad.

Mis ojos recorren la habitación, es muy elegante y está adornada con muchos cuadros, flores y otro tipo de cosas, en el medio hay un futón y, justo al fondo, hay una chica sentada, dándonos la espalda. Puedo ver que lleva puesto un kimono de color rosa, es hermoso, tiene bordado un dragón por toda la tela, con hilo dorado. Su cabello castaño está tomado en dos rodetes, adornados con algunas flores, es mucho menos llamativo que el de la dueña, pero sigue siendo bonito.

—Los dejo —habla la mayor, saliendo de la habitación y cerrando la puerta.

Aquella chica de nombre Tenten, que por lo que escuché, es china, continúa dándome la espalda. No sé si realmente no sabe que estoy aquí porque no entiende nada de japonés o me está ignorando.

Camino lentamente hacia ella, puedo notar que lleva atado un obi de color amarillo alrededor de su hermoso kimono, el cual amarra por delante del mismo.

—¿Tenten? —le llamo, inseguro. Al escuchar su nombre, ella se da la vuelta y me mira, entonces me congelo.

Esa chica... ella está llorando.

No siento nada más a mi alrededor, sólo puedo percibir la oscuridad que me rodea, mis oídos se sienten pesados y mi cuerpo parece flotar sobre la nada misma. ¿Estoy muriendo? ¿Esto es morir?

Entonces, algo jala de mí y dejo de sentir que floto.

—¡Despierta, Neji! —alguien me llama, una voz femenina, está realmente desesperada.

Pero ¿quién es esta persona? ¿Por qué está preocupada por mí?

—¡Vamos, Neji, tienes que hacerlo! —ella insiste, entonces percibo algo, como si mi pecho estuviera siendo presionado, luego siento la misma presión sobre mis labios, mientras una suave calidez se apodera de ellos.

Abro mis ojos y la veo, ella está arrodillada junto a mí, sus ojos me ven fijamente, llenos de miedo y felicidad a la vez.

—Gracias —le digo, ella es mi salvadora.

Acaricia mi rostro suavemente, un gesto que me sorprende, debido a la amabilidad y la ternura con la cual lo hace. Sonrío levemente.

—¿Estás bien? —me pregunta.

—¿Morí y eres un ángel? —cuestiono, aunque no sé por qué digo esas palabras, es como si salieran de mi boca sin mi consentimiento, como si yo no tuviera el control sobre mí mismo.

Ella sonríe, su sonrisa es deslumbrante.

—No, pero debo llevarte a la enfermería —dice.

¿Enfermería? Oh, claro, donde se trata a los enfermos, ¿no?

—Llévame —digo, mi tono de voz es inusualmente dramático. Ella me ayuda a ponerme de pie y fijo mi vista nuevamente al lugar que me rodea, no puedo reconocer absolutamente nada de lo que veo, ¿qué es todo esto?

—Por favor... —me dice Tenten, las lágrimas recorren sus mejillas y corren su maquillaje blanco, puedo darme cuenta en ese momento de que su rostro es sumamente lindo, es mucho más bella que la mujer que me trajo—. Por favor —insiste, en un pobre acento japonés—. No me obligues...

Caigo sentado frente a ella, me impresiona lo que me dice, incluso si le cuesta hacerse entender, sé que está asustada, no debe querer estar aquí, la están obligando a esto.

Extiendo mi mano hasta llegar a su rostro, secando aquellas lágrimas que no hacen desmerecer su belleza.

—No lo haré —le aseguro, sonriéndole levemente.

Tenten me mira y dibuja una suave sonrisa, es la sonrisa más bella que he visto, estoy seguro de que voy a atesorarla toda mi vida.

...

Obi: cinturón para atar el kimono. Las oiran solían atarlo por delante, ya que era más fácil de quitar.

Oiran: eran mujeres con un estilo parecido a las geishas pero a diferencia de éstas, prestaban favores sexuales a los hombres.

Esta historia se desarrolla en el año 1898, sólo la primera parte.

No olviden pasar por la parte de Tenten.