Capitulo 29
Iori se detuvo frente a la puerta de la sala de estudio y miró a su esposa, estaba ocupada componiendo con su portatil musical y auriculares puestos. Al recordar todo, volvió a su trabajo en Eclipse y últimamente se exigía mucho.
— Athena- Tan pronto como Iori se acercó a ella, ella se saco los auriculares.
— Iori.. ¿Deseas algo? - Athena estaba aún enojada con el ya que no la dejaba ver a Minerva. — Sino déjame sola, estoy ocupada .
Aunque Iori estaba un poco triste al ver que Athena estaba en guardia, decidió fingir no darse cuenta. Estaba dispuesto a tolerar cualquier cosa, con tal de que ella se quede a su lado.
— No te molestaré-, le dijo Iori mientras se sentaba en el sofá.
Athena no se nego siguió con su trabajo.
— ¿Estarás ocupado esta noche, ¿verdad? - Athena preguntó indirectamente, pensando en la cena que tenia con un inversionista.
Sin embargo, Iori negó con la cabeza y dijo:
— Si no quieres mi compañia, solo dilo. No tienes que andar por las ramas.
¿Qué está pasando? Si quería su compañia, solo estaba preguntando.
— ¿Cómo puedo irme a la cama si no estás conmigo? -Al decir ella estas palabras, Iori no pudo estar mas satisfecho.
— No me culparás, ¿verdad? si algo le sucediera a Minerva- Preguntó sin rodeos, sosteniéndola en sus brazos.
— ¿Qué? -Athena lo miro sorprendida. — ¿Que le hiciste?
— Lo que debía.. vengar a Hana. - Iori sabia que Athena era inteligente. Ella sabia que algo malo le estaba pasando a Minerva.
— Quiero verla.
— No - Iori se llevó un cigarrillo a los labios y lo encendió: — ¿Por qué ese empeño en verla? Ella fue la causante de todas tus desgracias
— Aún asi quiero verla. - insistió Athena, sin responder Iori siguió fumando. No poda ver a través su mente. De hecho, solo quería verla un momento pero el no se lo permitiría. —¿No crees que estas siendo demasiado precavido?
Ella le quitó el cigarrillo de la mano y se lo llevó a los labios ella trató de fumar pero se acabó en asfixia y tos.
—Mujer, es mejor que no hagas estas cosas- Iori tomó su cigarrillo, se fumo un sopló y lo apagó en el cenicero.
— ¿Como puedes fumar esto? tiene un sabor terrible -dijo Athena con indiferencia.
Iori no dijo nada más. La levantó del sofá y entró en el dormitorio. Después de un rato Iori le pregunto.
— ¿Estas llorando? -Iori sintió un escalofrio en el pecho y descubrió que se habia mojado su camisa llorando sobre ella.
— No quiero molestarte con esto. - Athena estaba débil, tenia fiebre.
— ¿De qué estás hablando? - Iori le secó las lágrimas y dijo: — Quiero que te quedes aquí, llamaré al médico.
Athena asintió y respondió:
—Estaré bien - Ella conocia la debilidad inherente de su cuerpo era en realidad el resultado de las drogas que había tomado antes.
Después de ayudarla a acostarse, Iori se volvió y estaba a punto de irse cuando la sintio que agarra tu mano.
—Gracias -, dijo en voz baja lo cual en el siguiente segundo, se inclino más cerca de ella lo cual su esposa le dio un besito en la mejilla, porque temia qué fuera contagioso.
— Ya regreso.
Dicho esto, se volvió y se fue, dejando a Athena sola en la habitación, ella tocó sus labios en trance y sintió su cálido aliento persistiendo en sus labios rosados, estaba muy enamorada de el.
Al otro dia, Iori no podia concéntrese en la conferencia en la que estuvo. Supuso que el estado de Athena ahora debia ser el resultado del farmaco de hace un año pero haria lo imposible para curarla.
Por otro lado Athena se sentia mucho mejor con los medicamentos que le recetó el médico.
Cuando Iori dormia, tomó su teléfono y por los mensajes con Akira supo exactamente donde se encontraba Minerva.
¡Iba a desobedecer! Athena sin pensarlo mas fue a ese lugar ya que Iori salió de la ciudad por unos negocios era la noche perfecta para encontrar a su hermana.
Para la primera vez, sintió que el club no estaba tan sucio como había imaginado. Ella llevaba puesto un vestido negro de fiesta dando vueltas por ese lugar, una mujer la tomó del brazo.
—¿Como demonios lograste escapar? - la dueña del club era una mujer como de unos cuarenta años y llevaba un hermoso vestido ajustado y un maquillaje pesado.
Athena sin responder fue arrastrada por la mujer hacia una habitación.
— No me importa si tuviste algun problema con el señor Yagami, pero si escapas me meteras en problemas. -la mujer dijo perversamente a Athena.
— No se preocupe. Me portaré - Athena dijo esto con una suave sonrisa.
— ¿Qué vas a una fiesta?
Sin embargo, esa mujer de mediana edad no estaba satisfecho con el maquillaje de Athena y la sento frente al espejo de la cómoda y por alli llamó a una joven para ayudar a Athena con el maquillaje. Pero su maquillaje era tan pesado que era difícil quitarlo.
Sin embargo, Athena no pudo decir que no, ella estuvo aqui voluntariamente para averiguar donde estaba Minerva.
De hecho, ella vino a este lugar con la ayuda de unos mensajes que vio en el celular de su esposo que su hermana se encontraba aqui, ese era su propósito.
Athena miró a la encantadora mujer del espejo, los ojos ahumados que hizo más coqueto que su apariencia normal. Parpadeó sus largas pestañas, pensando que eran un poco exageradas, luego la llevaron a un camerino, por primera vez se sintio tan avergonzada al estar en este camerino y pidió cambiar un camisón rosa extremadamente fino. ¿Que es este lugar? ¿Acaso Minerva bebe con los invitados y luego duerme con ellos? ¿lencería sexy?
— Yo, ¿tengo que usar esto? - Athena echó un vistazo y encontró este vestido.
— ¿Porqué? Ese vestido que llevas puesto no es de aqui, de seguro lo robaste para poder escapar- la mujer la miró con amargura.
Athena apretó los dientes. De todos modos, ella estaba dispuesta a arriesgar todo para lograr ver a Minerva, ya no habia vuelta atrás.
Solo tenia que beber con hombres como dama de compañía, no es gran cosa.. apenas tenga una oportunidad buscaria a Minerva.
Aunque se mostraba reacia, se cambió de ropa, sino fuera por la blusa blanca que usó para por dentro, ella no pensaría que es un camarera, sino más bien una puta. Sin embargo, ahora no tenía otras opciones y tenía que hacer lo que le dijeron para ver el qué pasaría después.
Athena fue llevada a un lujoso palco donde pudo oler el cigarrillo en el aire y alcohol. Así que ella entró, fue arrastrada a los brazos de un hombre viejo.
— Oh, Minerva ven y disfruta bebe conmigo -. el hombre de edad le entregó a Athena una copa de vino lo cual ella tomó la taza y preguntó:
— ¿Solo yo? Esto es muy molesto. ¿No crees? seria mas interesante beber con usted.
¿Quería dejarla beber sola? ella no lo haría.
Athena inmediatamente llenó la copa del hombre con vino. Se lo bebió y dejó el vaso. Pero Athena no sabía que había alguien allí, mirando por cámaras de vigilancia. Iori era indiferente a lo que veía lo cual le extraño al ver a "Minerva " algo inquieta, no tenia los moretones en los brazos a causa de las inyecciones, tal vez los tapo con maquillaje, hasta su mirada y sus expresiones eran diferentes como si fuera..
— Akira ¿Porqué Minerva se corto el cabello?
Cuando su asistente vio a Minerva comenzo a sudar frio presintiendo que se traraba de otra persona.
— Señor, Minerva esta en el palco 3..
Los ojos de Iori se oscurecieron y mirar la cámara del palco 3 efectivamente esa si era Minerva entonces la que estaba en el palco 5 ¡Era Athena!
¿Cómo se atreve esta mujer a vestirse así? ¿beber con otros hombres? cerró el puños y golpeó la mesa,
— ¡Maldita sea! - Athena había bebido demasiado, su ropa era mojado con vino, y la piel pálida de tu pecho estaba parcialmente en exhibición, lo que dejó el hombre a su lado más emocionado. El incluso comenzó a acercarse para aprovecharse de ella sin escrúpulos. Inadvertido, Athena sacó su mano y llenó su copa de vino de nuevo.
Pero esta vez, el hombre no tomó la taza. En cambio, se lo llevó a la boca de Athena y dijo:
— Me gusta verte beber, hermosa - Mordiéndose el labio, Athena bebió un poco de vino. El alcohol que tomó era tan fuerte que ella comenzó a sentirse mareada, ella sacudió la cabeza para mantenerse sobria pero podia sentir que su estómago estaba agrio. El hombre si se inclinó y dijo: — ¿qué tal si te diviertes conmigo?.
Obviamente queria acostarse con ella y mientras el hablaba, Athena comenzó ponerse nerviosa y su corazón estaba acelerado.
— No, no haré eso.
— ¿Cuánto quieres? Definitivamente te dare lo que me pidas.
El hombre ya la había levantado del sofá y estaba a punto de avanzar hacia ella y Athena encontró un excusa:
— Bueno, yo quiero usar el baño -rápidamente corrió al baño del otro lado de la habitación, entro y cerro la puerta. De pie frente al espejo, ella sintió que su cuerpo flotaba se sentia mareada, era mejor sacar todo el alcohol de su cuerpo, se agachó junto al inodoro, metió sus delgados dedos en el garganta y se obligó a vomitar.
Después de escupir todo en su estómago, ella se acuesta débilmente al lado del baño, si Iori la viera que estaba haciendo en un lugar asi, de seguro la mataria.
Delante del fregadero, Athena se lavó la cara con agua, hacia frio y su maquillaje pronto se estropeo, mirándose en el espejo, Athena se sintió muy avergonzada. Pero tal vez ella pudiera asustar al anciano con una cara tan colorida. Esta por alli tomó la toalla y se secó la cara. A pesar de que el maquillaje se arruinó, se tambaleó fuera del baño y notó una sombra frente a ella y penso que era el anciano quien vino aqui para buscarla, así que ni siquiera levantó la cabeza y dijo:
— Oye, si no tienes tanta prisa ire a mi camerino a arreglar mi maquillaje.
— ¿Encerio? -La voz fría de Iori salió de su cabeza. ¡Era él! ¿Realmente él? Athena levantó la cabeza y miró para el hombre de rostro sombrio. — Jamás crei que te atrevieras a tanto Athena.
Ella sonrió.
— Señor, ¿me está hablando? - Athena continuó fingiendo que estaba borracha.
—Athena- Tan pronto como Iori vio esa sonrisa en su rostro de ella, se sentia muy impotente.
— Tu sabes porque estoy aquí.. - Athena se llevó la mano a la cara bonita del pelirrojo y dijo: — Eres tan lindo. - y en verdad lo es, sin embargo Iori la empujo con frialdad y resopló.
— Sabes como te ves ahora ¡Mirate al espejo! - La acercó a un espejo y el la tiró con fuerza. Con los tacones altos Athena de repente perdió el equilibrio y se tambaleó unos pasos antes de inclinarse en la pared para no caer.
Él estaba enfadado. No, estaba furioso. Eso significa que habia esperanza. Athena se miró en el espejo. y vi lo terrible maquillaje en su cara.
— ¡Es tu culpa! Te dije que queria ver a mi hermana.
Iori la apartó y tomo su celular marcando un numero.
— Trae a Minerva.
Minutos después, Akira llegó a la habitación con Minerva, Athena se sorprendió al ver a esta mujer muy débil, y se preguntó que le habría pasado. ¿La venganza de Iori era ver sufrir a su hermana.? humillandola con su cuerpo ¿De que mas fue capaz su esposo? Minerva apenas vio a Athena su poco sentido volvió, fue hacia su hermana y la tomo de las manos.
— ¡Ayúdame! se que te hice daño pero tienes que sacarme de aquí- le suplico con lágrimas en los ojos.
— ¿Porqué? ¿Porque lo haria? -Athena miro a Minerva con furia, lo cual su hermana gemela solo bajo su vista. — ¡Mírame!¡Somos hermanas!
Minerva se derrumbó tan pronto como su hermana dijo eso.
— ¡No! Tu no sabes lo que sentí cuando me enteré que Kyo iba a casarse con otra mujer yo.. - El corazón de Minerva se llenó de desesperación.
— ¿Sabías que Alex me controlaba con drogas? ¡Aún cuando estaba embarazada!
— ¡Tu y TU! y siempre ¡Tú! - hablo Minerva con sarcasmo. — ¡Eres increible! Si no quieres ayudarme, ¡solo dilo! No puedo creer que seas tan egoísta e ingrata. ¡Después de todo soy tu hermana! -Minerva conocía muy bien a su hermana menor. Si bien Athena solo apreto sus manos con rencor. ¿Cómo se atrevía a llamarla así?
— Tu casi arruinas mi vida, no eres mi sangre. -replicó esta con tristeza queriendo salir del lugar pero Minerva al ver eso volvió a suplicar.
— ¡No! ¡Por favor, no! Perdóname si.. no lo dije en serio ¡Prometo que cambiaré! - grito Minerva desconsolada, detrás de su hermana.
— ¡No mientas! me hiciste mucho daño sobre todo a Hana. -dijo Athena, sacudiéndole las manos. —¿ Por qué pensaste siquiera que yo escucharía tu súplica tan inútil?
— Porque tu eres diferente. - las lágrimas de Minerva caían como cascadas por su delicado rostro.
No obstante Iori solo veía como ambas hablaban, eran iguales físicamente pero a la vez diferentes. Le llamó la atención la mirada severa de Athena no se parecia a nada que hubiera visto antes pero sabía que su corazón debe estar sufriendo mucho en este momento. No creyó las palabras de Minerva, solo queria dar pena para que Athena la ayudara.
— Tanta era tu obsesión que no te importó tomar mi lugar eh.. ¿Que pensabas hacer? casarte con Kyo siendo yo y si lo lograbas ¿Podrias soportar que el al hacerte el amor pensara en mi? - hablo Athena sin poder creer lo que estaba diciendo aunque escucho a Iori reprimir un insulto.
— ¡No! El me ama ¡Lo se! - Minerva entro en panico y ya no estaba en sus sentidos comenzando a sudar y tomarse de la cabeza. — El piensa en mi.. el va a casarse conmigo.. ¡Sere la Señora Minerva Kusanagi! - Minerva aplaudió feliz lo cual Athena la miro desconcertada. — ¡Kyo! -Minerva imagino a Kyo en Akira y esta, en pocos minutos, tomó la iniciativa de seducir al hombre que tenía delante. —Sabia que no ibas a poder vivir sin mi. -le dijo Minerva tratando de besarlo pero el asqueado la tiró al suelo con fuerza.
—¡No la toques! - Athena aparto a Minerva de Akira quien solo bajo su mirada avergonzado ante la esposa de su jefe.
¡Esto era una locura! ¿ Que le sucedía a Minerva? La conocía perfectamente, no estaba fingiendo demencia.
La vuelta a casa fue en silencio, Athena solo veia por la ventana con tristeza, queria ayudar a Minerva, pero no sabia como Iori se lo tomaría, aun asi no dejaría que siga trabajando en ese lugar. Una ves los dos adentro de la mansión ella miro al pelirrojo con decisión.
— Si de verdad me amas, deja que la policia se encargue de ella ¡Minerva no esta bien!
Iori sabia que su hermana gemela no estaba bien mentalmente desde que la llevo al club. ¿Estaria dispuesto a olvidar su venganza por Athena? Iori apreto sus dientes ¿Como se atrevia a ponerlo en esta situación?
— Haz lo que quieras. - solamente respondió alejandose de ella, los ojos de Athena se abrieron de par en par, la voz de Athena se quebró y luego sonrió. Sabia que su esposo tenia un corazón.
Próximamente final.
