Disclaimer: Esta historia está inspirada, en parte, en el universo de Harry Potter de J.K Rowling. Salvo algún que otro personaje de mi invención, todos los ambientes, personajes, argumentos, hechizos y todo lo reconocible pertenece a la autora, yo solo los tomo los mezclo y agrego cosas.
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Capitulo 23:
Tal como Harry lo había previsto, Draco y Hermione demoraron alrededor de tres días completos en volver a dar señales de vida. Tiempo en el cual Harry estuvo seguro de que él no podría volver a sentarse en ninguna superficie del departamento de su mejor amiga. Seguramente ella había colocado el trasero desnudo de Malfoy en cada punto del lugar.
Él quería a Draco, era uno de sus amigos más querido pero esa manía que él tenía de toquetear a su "hermana" era algo que lo incomodaba. Para su desgracia, Harry los había encontrado en situaciones comprometedoras muchas veces y ya no podía convencerse de que ellos solo jugaban ajedrez mágico cuando desaparecían por horas.
Cuando ellos finalmente salieron del departamento, Draco lucia orgullosamente el anillo con el emblema Malfoy y disfrutaba contando, con pelos y señales, la forma en la que Hermione le había propuesto matrimonio. Ella solía golpearlo en el brazo cuando se iba de boca pero Draco solo sonreía embobado y seguía hablando de lo feliz que estaba de ser el futuro esposo trofeo de la próxima ministra de magia.
Él incluso bromeaba diciendo que Hermione debería darle galeones para sus caprichos, también darle un estipendio para cambiar las cortinas de la casa periódicamente y comprarse lindos modelitos en Madame Malkins, con el único fin de lucir apuesto cuando ella lo llevara colgado de su brazo en las galas del ministerio.
En cuanto a la logia, todos sus miembros habían sido arrestados incluyendo a Rita Skeeter. En contra del buen criterio de su amigo Harry Potter y de su prometida, Draco no levantó cargos en contra de Astoria Greengrass. A cambio el sugirió que fuese ingresada al ala mental de San Mungo. Después de todo, él se sentía un poco culpable del destino que ella había tenido y que la había orillado a cometer los horribles crímenes que había cometido.
Dado que los miembros de la logia nunca habían conocido a Astoria, ella había sido exculpada de ser la líder de la organización criminal, y sin Draco levantando cargos por secuestro, el jurado decidió que ella seria recluida en San Mungo para tratar su enfermedad mental.
Las cosas para Rita no habían salido tan bien. Todos los miembros de La Logia de la Pureza habían confesado que la reclutadora y rostro visible siempre había sido la famosa periodista. El resultado había sido una condena ejemplar de cumplimento efectivo en Azkaban.
El día anterior, Hermione había dado su último discurso previo a las elecciones y había recibido una ovación que duró aproximadamente quince minutos, en contraste con el tímido aplauso que su contrincante había recibido.
El Wizengamot sesionaría en un concilio por los próximos días y todo el equipo de la candidata estaba convencido de que si ellos elegían al mago competidor el pueblo se sublevaría a favor de Hermione. La democracia jamás había estado tan cerca como ahora. El gran sueño de Hermione estaba a escasos días de hacerse realidad y a la larga ella podría hacer todos los cambios que el mundo mágico necesitaba de forma urgente.
Ese día otro de sus sueños se haría realidad. Ella ya había hecho aquello una vez y todo había sido maravilloso, ostentoso y repleto de personas que no conocía. Su boda con Ron había sido preciosa pero los nervios habían hecho que gran parte de la ceremonia fuese estresante y la fiesta, repleta de cabelleras pelirrojas, fuese más estresante de lo que hubiese querido.
En el más extremo de los hermetismos, Draco y Harry habían organizado una bonita boda para la futura candidata en Grimauld Place. Con ayuda de Björn y Franck ellos habían decorado el salón de la mansión y Maude había preparado una deliciosa comida para celebrar luego del enlace.
En una de las habitaciones del último piso, una muy embarazada Ginny Potter peinaba los rizos de su ex cuñada en un elegante recogido nupcial, mientras que el pequeño James contaba, en su lenguaje infantil, una historia a su madrina. Hermione sostenía a James en sus rodillas y hacía gestos de sorpresa, intriga o miedo cuando creía que era conveniente. Su ahijado era completamente feliz en ese momento.
El vestido que Hermione había elegido no era tan vaporoso ni sobrecargado como el de la primera vez que contrajo matrimonio y en vez de blanco era de un pálido tono verde. Tampoco habría demasiados invitados desconocidos a esta boda. Tan solo los amigos, la madre y la tía de Draco, junto a Teddy Lupin, sus propios amigos y el equipo de campaña.
En total, sin contar a los novios, no habría más de veinte personas allí y una de ellas aun no había nacido. El encargado de oficiar la boda seria Harry Potter, ya que en su carácter de Jefe de aurores podía hacer el hechizo de matrimonio.
Debido a que la novia no tenía padres, el encargado de llevarla al altar seria Franck y Björn sería el padrino de Draco. Alex se había quejado por horas pero había terminado accediendo a ser la portadora del ramo y Ginny seria la dama de honor. James y Teddy llevarían los anillos y serian los encargados de crear el camino de galeones leprechaun para que Hermione lo recorriera luego. Las bodas mágicas no solían tener caminos de pétalos de flores, pues la tradición decía que los galeones traerían riquezas a la pareja, no solo monetaria sino espiritual y romántica.
Cuando todo estuvo listo, Draco se posicionó junto a Harry en un extremo del salón y comenzó a moverse nervioso. De repente el cuello de su camisa negra comenzaba a asfixiarlo.
- Si no te quedas quieto voy a petrificarte, Malfoy.
- Déjalo en paz, Alex. El jefe es capaz de liderar tropas a una guerra pero ensucia sus pantalones ante la perspectiva de casarse.
- Cierren el pico ambos. Y tú, Björn, no te atrevas a decirme cosas sobre las bodas. No veo que tú le hayas propuesto algo a Maude.
Björn sonrió desde sus dos metros de altura como si fuera un niño pequeño que ha cometido una travesura y aun no lo han descubierto.
- En eso te equivocas, mi hermosa Maude no ha querido que demos las buenas nuevas para no eclipsar el momento de Hermione.
- Ahora no te hagas el misterioso, Björn. – Dijo Alex acercándose a los hombres. – cuenta, cuenta.
- Bien. No necesitas tácticas de tortura para que confiese. En cuanto reúna el valor para hablar con Franck, Maude y yo nos casaremos. Ella…
- ¿Ella?, ¿ella qué? – dijo Draco cada vez más curioso. – vamos vikingo no me hagas usar legeremancia en ti.
Björn suspiró y esperó que Maude no quisiera castrarlo por estar contando la noticia antes de tiempo y sin consultarlo con ella primero. Él estaba demasiado emocionado con la noticia como para esperar. Por suerte ella y Franck estaban con la novia en otra habitación así que él seguiría vivo para festejar, al menos por un tiempo más.
- Mi Maude está embarazada. Voy a ser padre...
Alex comenzó a gritar y se colgó del cuello de Björn. Luego, ante los curiosos que veían el espectáculo del novio y los padrinos, Draco le dio un abrazo a su enorme amigo y se mostró genuinamente feliz aunque en el fondo tuviera un poco de envidia.
- Naturalmente – Dijo Björn mirando a Draco. – tú serás el padrino. Sin ti jamás hubiera conocido a Maude.
Draco tragó intentando eliminar el grueso nudo que se había formado en su garganta. No tenía que ser un genio para saber que Björn estaba experimentando las mismas emociones y, al igual que él, intentaba suprimirlas.
- Hombres… - dijo Alex en tono sarcástico. – es una boda y un anuncio de paternidad, muchachos, nadie los juzgará si lloran. No tienen que ser estoicos todo el tiempo.
Harry hubiera querido agregar que él había llorado como un bebé cada vez que Ginny le dijo que sería padre y que incluso había derramado lagrimas al verla entrar a la carpa vestida de novia, el día que se casaron. Pero él no tenía mucha relación con los amigos de Draco y probablemente su intervención quedaría fuera de lugar.
Todos guardaron silencio y se colocaron en sus puestos asignados cuando una bonita canción comenzó a salir de la nada. Un instante después, Teddy comenzó a esparcir las monedas leprechaum con su mano libre mientras llevaba tomado de la mano a James con la otra. Por otro lado, James solo chupaba la moneda que le habían dado para que arrojase y recorría contento el camino de monedas doradas que Teddy Lupin iba creando.
Cuando los niños llegaron al final del pasillo que habían dejado entre las escasas sillas que eran ocupadas por los invitados, la música cambió y por el centro de la sala comenzó a caminar Ginny Potter del brazo de su hermano Ronald Weasley.
Muchos se preguntaban que hacia el ex marido de la novia en aquella ceremonia, pero era algo que solo los novios sabían y poco les importaba la opinión de los demás. Ronald no solo había sido uno de los mejores amigos de Hermione, también había sido su esposo por años y ella lo había perdonado completamente. Así que a Draco no le molestó que lo invitara y menos que fuera él quien acompañara a la dama de honor al altar.
Luego de que Astoria confesara el plan que había tramado para arruinar la vida de Hermione, ella había buscado a su ex-esposo y ambos habían sanado un poco su relación. Si, él la había engañado pero era obvio que su matrimonio era una farsa desde hacía años. Ellos solo habían estado casados por costumbre y Astoria solo había sido el catalizador que le había dado a Ron el valor para hacer el cambio que necesitaba en su vida.
Estaba claro que Ron y Draco no tendrían jamás una relación de amistad pero ambos habían conversado y acordado tolerarse porque el trío dorado jamás se separaría realmente. Y, por razones obvias, Draco tampoco se alejaría de Hermione.
La música cambió y los asistentes se giraron para observar la puerta por la que la novia saldría. Hermione estaba tanto o más nerviosa que la primera vez. En su primera boda ella había caminado hacia el altar tomada del brazo de Harry y no solo había estado nerviosa, también había tenido un gran nudo en el centro de su estomago. Su amigo incluso le había preguntado, en broma, si estaba planeando huir de allí.
Esta vez estaba nerviosa pero ya no sentía ganas de huir. En realidad ella solo quería caminar más rápido y llegar cuanto antes al lado de Draco. Esta vez todo se sentía mucho más correcto que la primera vez. Amaba su vestido y lo sentía cómodo. No había miles de horquillas clavándose en su cráneo para mantener el cabello en su lugar y su suegra no se había empeñado en darle cientos de consejos para hacer feliz a su hijo, mientras le ponía el vestido de novia.
En realidad, Narcissa solo había aparecido por un breve periodo de tiempo para desearle suerte y agradecerle por todo lo que ella había hecho por su hijo. La antigua señora Malfoy no era la persona más emotiva de todas pero había hecho el esfuerzo de demostrar con palabras lo que sentía su corazón por su futura nuera.
Si ellos aun tuvieran la fortuna familiar, Narcissa tendría que haberle regalado una suntuosa joya a su nuera y luego tantas pulseras de diamante como hijos varones trajera al mundo, o bien, collares de perlas si eran niñas. Dado que la fortuna Malfoy ya no existía ese no sería el caso. Su suegra se había mostrado avergonzada por ese hecho y le había ofrecido, en cambio, un hermoso álbum de cuero para que ella pudiera guardar los recuerdos que crease junto a su hijo.
Hermione había estado más que agradecida por el álbum. Narcissa había grabado con magia una estilizada H dorada entrelazada a una D plateada en la tapa y ese era el detalle que más le gustó a su nuera. Su vergüenza por tan humilde obsequio había mermado cuando ella le hizo ver que una fría joya jamás tendría el mismo valor que algo hecho por sus propias manos.
Cuando finalmente cruzó la puerta, las piernas de Hermione temblaron. Ella incluso estaba segura de que todos habían podido oír el ruido que provocaron sus rodillas al chocar entre sí.
- Por favor no dejes que me caiga. – dijo con un hilo de voz. -No dejes que sea el hazmerreír
Franck solo esbozó su sonrisa de un millón de galeones y con su mano libre tomó la mano que Hermione tenía sobre su brazo.
- Tranquila Hermione. Si tropiezas tengo órdenes de hacer algo más ridículo aun. El jefe dijo que si tenía que bajarme los pantalones y correr, lo hiciera.
Hermione lo miró y sonrió mientras sentía que algo de sus nervios se iban a causa de las bromas de Franck.
- en realidad no dijo exactamente eso pero puedo hacerlo si lo quieres. Por favor, por favor, pídeme que lo haga.
- por supuesto que no. –Dijo en un susurro.- No quiero que mi boda sea recordada como el día que Draco te dejó inválido.
Ambos comenzaron a caminar por el camino de galeones falsos y al llegar al altar Franck besó su mano y luego se la cedió a Draco, no sin antes hacer una graciosa reverencia.
- El chico de los mandados ha traído a la preciosa novia sana y salva para que se realice la boda.
Luego de tomar su mano, Draco se acercó a ella y besó su mejilla.
- estás preciosa. ¿Qué tanto hablaban allí?
Hermione desvió su mirada hacia Franck que en ese momento se estaba sentando junto a su madre y luego volvió a mirar a Draco.
- Algo sobre Franck corriendo con los pantalones bajos.
- ¿debo preguntar?
Ella negó y ambos se giraron hacia Harry cuando este llamó su atención con un leve carraspeo. Él oficiaba la boda y estaba casi tan nervioso como los novios.
- Estamos aquí reunidos para ver, finalmente, la unión de un mago y una bruja que se aman con locura. Los conozco a ambos desde que éramos niños y debo admitir que con ninguno de ellos tuve una amistad inmediata. Es más, con Malfoy demoré casi veinte años en tener una conversación relativamente civilizada. Pero eso no es lo importante. Lo más importante aquí es que he sido testigo de los momentos más significativos de una de las mujeres más extraordinarias de la historia y pude ver en primera fila los cambios y procesos que llevaron a Draco a convertirse en el hombre que es hoy. Muchos de los presentes pueden estar felices por ellos pero nadie está más orgulloso que yo de que al fin se unan, porque sé que son el uno para el otro.
Luego de eso Harry les pidió que unieran sus varitas y repitieran después de él un hechizo que los uniría en matrimonio. Al finalizar, Draco extrajo de su bolsillo una pequeña cajita negra de terciopelo que abrió ante su nueva esposa. Dentro de la caja había dos anillos que hicieron que las lagrimas de emoción que Hermione había estado conteniendo comenzaran a caer.
-Hermione, se que te esforzaste por recuperar el emblema Malfoy y es algo de lo que siempre estaré agradecido, pero durante estas semanas he sentido que ese emblema ya no me representa. Soy el último Malfoy vivo y es mi deber llevar este apellido al próximo nivel. El antiguo lema hablaba de que la pureza siempre vencería y todos sabemos que eso es una mentira. Me has dado el honor de convertirte en mi esposa y hoy, frente a todos los que nos quieren, quiero pedirte que me ayudes a refundar mi casa.
Hermione aceptó el anillo que Draco le ofrecía, aceptando a la vez su propuesta, y lo observó con detenimiento.
- ¿Intellectus Vincet Semper?
- El intelecto vence siempre... En latín, intelecto significa saber elegir. Ser inteligente no es solamente acumular conocimientos, es saber escoger la mejor alternativa entre varias. Es poder pensar cuál es el mejor camino a seguir. La pureza no vence siempre, vence quien escoge el camino que lleva a la victoria.
Draco no solo había cambiado el lema familiar, él había cambiando la cimera y en lugar de serpientes entrelazadas él había hecho colocar dos lobos heráldicos que luchaban. Uno negro y uno blanco. También había cambiado uno de los dragones que hacían las veces de tenantes o soportes y en su lugar ahora había un león rampante. Solo los colores del emblema no habían cambiado. El blasón seguía siendo verde y negro, mientras que la estilizada M seguía siendo color plata.
Cuando ellos se besaron todos los presentes rompieron en vítores. Todo el mundo estaba feliz por los novios y Narcissa no podía contener la emoción de ver a su único hijo por fin ser feliz.
Uno a uno, todos los invitados se acercaron a darles la enhorabuena a la pareja y sus mejores deseos para Hermione en las elecciones de la siguiente semana. Luego de saludarlos, todos bajarían a las cocinas y comenzaría la fiesta.
El ultimo en acercarse a ellos fue Kingsley Shacklebolt. El actual ministro de magia saliente era el primero que había puesto en Draco su voto de confianza y sentía el orgullo de un padre al ver todo lo que él había logrado en esos años.
- Muchas felicidades para ambos. Me alegra que al fin puedan estar juntos. Se merecen lo mejor. – el ministro se dirigió a Hermione. – estás preciosa querida y estoy segura de que pronto tendremos excelentes noticias. – luego miró a Draco y palmeó su hombro. – Bien hecho, muchacho. El lobo blanco ha vencido…
Draco no contestó a esa frase de Shacklebolt pero sonrió. Ciertamente él lo había logrado. Con el paso del tiempo y las diferentes ocupaciones, él había ido olvidando todo aquello de que "cada corazón tiene dos lobos". Al principio, luego de ser liberado de Azkaban, Draco había meditado mucho a cerca de la metáfora del lobo blanco y el lobo negro que luchan por ver quién devoraría al otro pero después lo había alejado de su mente.
No fue hasta que comenzó a rediseñar su emblema que aquel refrán y ese discurso de Shacklebolt volvió a su mente. Fue así como decidió colocarlos como cimera del escudo. Y ahora que Kingsley lo mencionaba, él no podía estar más de acuerdo.
Cada corazón tiene dos lobos. El lobo blanco está formado por el amor, la bondad, la amistad y el respeto. Por todo aquello que era realmente bueno en la vida. El otro, el lobo negro, es aquel que nace de los celos, el prejuicio y todos los malos sentimientos que un humano puede albergar.
Hermione, Harry, su madre y todos sus amigos habían ayudado a su lobo blanco a crecer. Todos ellos le habían enseñado las cosas buenas de la vida y todo aquello que realmente valía la pena.
Draco no podía decir que ya había aprendido lo suficiente y que jamás volvería a caer en la tentación de ser aquel Draco Malfoy que había dejado atrás tanto tiempo antes. Pero había una cosa que él si sabía, sabía que ahora tenía personas que lo enseñarían a mantenerse en el lado correcto, en el lado de la luz. Draco Lucius Malfoy seria toda su vida "un aprendiz".
Fin.
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N.a: ¡LLEGAMOS AL FINAL!, perdón por la demora pero por cuestiones de la vida, o de un virus agresivo en mi PC, perdí tanto el final como el epilogo de esta historia y reescribirlo ha sido casi una odisea. Espero que les haya gustado el final y que, si los dioses de la escritura quieren, me acompañen nuevamente cuando suba el epilogo (que aun no está escrito). Ahora sí. ¡Hasta la próxima!
